Es bastante peor que eso: el cerebro de la araña, completamente parasitado por el hongo, sigue controlando las funciones motoras. Sin embargo la araña no tiene control sobre ello ya que los químicos que libera el hongo han sustituido los que naturalmente permitirían la sinapsis.
Eso es filosofía, porque tampoco sabemos con certeza hasta qué punto una araña sana es consciente de sí misma (tradicionalmente se ha pensado que todo los vertebrados superiores podemos tener consciencia y antes de eso que solo los humanos, pero hay evidencias de los contrario).