En menos de 3 días la ultraderecha Colombiana ha dado la vuelta a las relaciones internacionales de su país.
Al progresismo del mal menor le costó dos años reconocer un genocidio, y todavía ha sido incapaz de poner una sanción realmente lesiva a Israel en casi ningún país.
Colombia congela relaciones diplomáticas con la entidad denominada como "República Árabe Saharaui Democrática" (RASD).





