Una vez uno me invitó a la casa y caí con vino porro y maní. Al rato fuimos al chino a comprar birra y él se agarró una para él se la pagó y me esperó afuera.
Con los pibes de segundo trabajamos la colonización con un taller de escritura. Una alumna (brillante) me entregó su tp y me dijo “mira que escribí algo muy triste”.
Acabo de experimentar la docencia a niveles supremos: terminé de leerlo y me largué a llorar.