Ca 0108
Ca 0108
La Inspiración de la Biblia
Curso Introductorio por Correspondencia de Evidencias Cristianas de Apologetics Press
Bert Thompson, Ph.D. y Kyle Butt, M.A.
LA INSPIRACIÓN DE LA BIBLIA
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mismo texto de la Biblia. Esto incluye enunciados en la Biblia que de-
muestran que la existencia actual de las Escrituras no puede ser expli-
cada en otra manera excepto por el reconocer que ésta es el resultado
de una Mente guiadora (la unidad de la Biblia, tratada en la lección 7,
es un buen ejemplo de tal evidencia interna).
La Biblia clama ser la Palabra inspirada de Dios. Por tanto, ésta de-
bería ser precisa en cualquier tema, o temas que discute, ya que Dios
sabe todo (1 Juan 3:20). La certeza factual de la Biblia confirma que
es inspirada. Una y otra vez los hechos de la Biblia han resistido la
prueba. Hay muchos ejemplos.
En el pasado, los críticos acusaron al profeta Isaías de haber come-
tido un error histórico cuando escribió de Sargón, rey de Asiria (Isaías
20:1). Por años, ésta fue la única referencia histórica—secular o bíbli-
ca—a Sargón vinculado con la nación asiria. Por consiguiente, los crí-
ticos asumieron que Isaías había errado. Pero en 1843, Paul Emile
Botta, el agente consular francés en Mosul, trabajando con Austen
Layard, desenterraron la evidencia histórica que establecía a Sargón
como siendo exactamente lo que Isaías dijo que era—rey de los asi-
rios. En Khorsabad, Botta descubrió el palacio de Sargón. Las fotos
del hallazgo pueden ser encontradas en el Compendio Manual de la
Biblia de Halley. Isaías estaba del todo en lo correcto. Y los críticos han
estado en lo incorrecto—del todo.
En el Nuevo Testamento, más de 45 pueblos son mencionados (y
aún más ciudades). Cada pueblo y ciudad son mencionados en su
propia ubicación geográfica. De hecho, todos los registros bíblicos
pueden ser chequeados, éstos siempre pasan la prueba. Por ejemplo,
uno de los más famosos arqueólogos del siglo pasado fue Don Wi-
lliam Ramsay, quien refutó la certeza de los eventos registrados por
Lucas en el libro de los Hechos. Ramsay creía que esos eventos eran
nada más que relatos ficticios del segundo siglo. Sin embargo, des-
pués de años de (¡literalmente!) cavar por la evidencia en el Asia Me-
nor, Ramsay concluyó que Lucas fue un historiador ejemplar. En las
décadas de Ramsay, otros eruditos han sugerido que los anteceden-
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tes históricos de Lucas, del tiempo del Nuevo Testamento, están entre
los mejores jamás producidos.
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En la Biblia se presentan numerosas profecías concernientes al sur-
gimiento, decline, y caída de tanto individuos como naciones enteras.
Por ejemplo, en Ezequiel 26:1-14, la Biblia predice la destrucción de
la ciudad de Tiro con precisión milagrosa. El profeta Ezequiel predijo
que Nabucodonosor, Rey de Babilonia, destruiría la ciudad (Ezequiel
26:7,8). Muchas naciones se levantarían en contra de Tiro (26:3). La
ciudad sería allanada y barrido su polvo como una peña lisa (26:4).
Los muros de la ciudad, su madera, y su polvo serían arrojados al mar
(26:12). El área circundante se convertiría en un lugar de tendederos
de redes (26:5). Y finalmente la ciudad nunca sería reedificada a su
gloria antigua (26:14).
La historia registra que cada una de estas predicciones se hizo reali-
dad. Tiro, una ciudad costera de los tiempos antiguos, tenía un muy
inusual arreglo. En adición a la ciudad interior, había una isla alrede-
dor de tres-cuartos de milla a poca distancia de la costa. Nabucodo-
nosor sitió la tierra principal de la ciudad en el 586 a.C., pero cuando
finalmente pudo ocupar la ciudad en el 573 a.C., su victoria fue men-
guada. Él no sabía que los habitantes habían dejado la ciudad y se ha-
bían mudado a la isla—una situación que permaneció virtualmente
incambiable por los próximos 241 años. Luego, en el 332 a.C., Ale-
jandro el Grande conquistó la ciudad—pero no con facilidad. Para
llegar a la isla, él hizo que su ejercito, literalmente, “deje limpio” la tie-
rra principal de sus escombros, y luego empleó esos materiales (pie-
dras, madera, y tierra) para construir un “puente de tierra” a la isla.
Pero aunque Alejandro causó daño severo sobre la ciudad, ésta toda-
vía permaneció intacta. En realidad, ésta creció y menguó durante los
próximos 1,600 años hasta que finalmente, en el 1291 d.C., los mu-
sulmanes destruyeron totalmente a Tiro. La ciudad nunca recuperó
su posición o riqueza y poder. El profeta Ezequiel miró 1,900 años en
el futuro y predijo que la ciudad de Tiro sería una peña lisa donde los
pescadores se juntarían para tender sus redes. ¡Y eso es exactamente
lo que la historia registra que pasó!
El Antiguo Testamento también contiene más de trescientas profe-
cías mesiánicas. Una profecía “mesiánica” es la que nos dice acerca
del “Mesías” venidero o el Salvador. Estas profecías fueron escritas
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para decir al mundo acerca de un hombre quien vendría para salvar a
la humanidad del pecado. Las profecías acerca del Mesías decían que
Él sería desechado y conocería el dolor (Isaías 53:3), y sería traiciona-
do por un amigo (Salmos 41:9) por treinta piezas de plata (Zacarías
11:12). Él lo fue (Juan 13:18; Mateo 26:15). Él sería escupido y gol-
peado (Isaías 50:6; 53:5), y en la muerte Sus manos y Sus pies serían
traspasados (Salmos 22:16). Esto es exactamente lo que pasó (Mateo
27:30; Lucas 24:39). Aunque Él moriría y sería colocado en la tumba
de un hombre rico (Isaías 53:9; Mateo 27:57-60), Sus huesos no se-
rían quebrados (Salmos 34:20; Juan 19:33), y Su carne no vería co-
rrupción porque Él se levantaría de la muerte (Salmos 16:10; Hechos
2:22-24) y finalmente ascendería al cielo (Salmos 110:1-3; 45:6; He-
chos 1:9,10). Estas profecías fueron escritas cientos de años antes
que se hicieran realidad. Pero Jesucristo cumplió cada una de ellas en
cada detalle, estableciéndole como el Salvador del mundo y a la Bi-
blia como la Palabra inspirada de Dios.
Una y otra vez las profecías bíblicas son presentadas y cumplidas,
con detalle exacto. Jeremías escribió: “El profeta que profetiza de paz,
cuando se cumpla la palabra del profeta, será conocido como el pro-
feta que Jehová en verdad envió” (Jeremías 28:9). La Biblia es el úni-
co libro que contiene cientos de ejemplos exactos de profecías predic-
tivas. Y solamente Dios puede decir el futuro. Si la Biblia predice
exactamente el futuro (¡y lo hace!), su Autor debe ser Dios.
Mucho tiempo atrás, Salomón escribió, “Los ríos todos van al mar,
y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven
para correr de nuevo” (Eclesiastés 1:7). Este enunciado, considerado
por sí solo, puede no parecer profundo a primera vista. Pero cuando
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es considerado con evidencia adicional y otros pasajes bíblicos, llega
a ser del todo más remarcable. Por ejemplo, el río de Mississippi, cuan-
do se mueve a velocidad normal, vierte aproximadamente 6,052,500
galones de agua por segundo en el Golfo de México. ¡Y ése es sola-
mente un río! ¿Dónde va toda el agua? La respuesta, por su puesto,
depende en el ciclo hidrológico tan bien ilustrado en la Biblia. Ecle-
siastés 11:3a declara que “si las nubes fueren llenas de agua, sobre la
tierra la derramarán”. Amós 9:6b nos dice que “Él… llama las aguas
del mar, y sobre la faz de la tierra las derrama; Jehová es su nombre”.
La idea de un ciclo completo de las aguas no fue completamente en-
tendido o aceptado hasta el siglo dieciséis y diecisiete. Sin embargo,
más de 2,000 años antes, las Escrituras habían indicado un ciclo del
agua. ¿Cómo?
Dios dijo a Noé (Génesis 6:15) que construyera un arca que medía
300 codos de longitud, 50 codos de ancho, y 30 codos de alto. Esta es
una proporción de 30 a 5 a 3, longitud a anchura a altura. Hasta 1858,
el arca fue la más grande nave de alta mar registrada. Usando el cálcu-
lo más conservador disponible para un codo (17½ a 18 pulgadas), el
arca habría sido aproximadamente de 450 pies de longitud (una can-
cha y media de fútbol americano) y hubiera contenido alrededor de
1.5 millón de pies cúbicos de espacio. En 1844, cuando Isambard K.
Brunnel construyó su gigante barco, la Great Britain (Gran Bretaña),
él lo construyó con casi la misma proporción del arca—[Link]. En
realidad, estas dimensiones representan la proporción perfecta para
un gran bote construido para las condiciones de navegación y no para
la velocidad. Obviamente el arca no fue construido para la velocidad;
¡éste no tenía donde ir! De hecho, los constructores de barcos durante
la Segunda Guerra Mundial usaron la proporción [Link] para cons-
truir un barco que finalmente fue apodado “el patito feo”—un barco
como-barcaza construido para transportar tremendas cantidades de
carga, y una que tenía la misma proporción del arca. ¿Cómo supo
Noé la proporción de alta mar perfecta para usarla en la construcción
del arca? Brunnel y otros como él tuvieron muchas generaciones de
conocimiento de construcción naval sobre las cuales escoger, pero la
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generación de Noé fue literalmente la primera de su clase. ¿Dónde
consiguió tal información? ¡Del Maestro Constructor!
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Moisés dijo a los israelitas que “la vida de la carne está en la sangre”
(Levítico 17:11-14). Él estuvo en lo correcto. Ya que los glóbulos rojos
pueden cargar oxígeno (debido a las moléculas de hemoglobina den-
tro de cada una de ellas), la vida es posible. De hecho los glóbulos ro-
jos de los seres humanos portan aproximadamente 270,000,000 mo-
léculas de hemoglobina por célula. Si el número fuera mucho menos,
no habría suficiente oxígeno para sostener la vida después de, por
ejemplo, un fuerte estornudo o una fuerte palmada en la espalda. No-
sotros sabemos ahora que la “vida de la carne está en la sangre”. Pero
nosotros no sabíamos esto en los días de George Washington. ¿Cómo
murió el “padre de los Estados Unidos”? ¡Fue desangrado hasta mo-
rir! La gente de ese tiempo atrás (aun científicos altamente educados)
pensaban que la sangre era donde los “vapores” malos estaban ubi-
cados y que deshaciéndose de la sangre una persona sanaría otra vez.
Desde luego, hoy en día nos damos cuenta que eso no es correcto.
Piense de cuán a menudo las transfusiones de sangre han hecho posi-
ble la vida para aquellos que de otra manera hubieran muerto. Noso-
tros sabemos la verdad, pero ¿cómo lo supo el escritor bíblico?
En Génesis 17:12, Dios mandó a Abraham a circuncidar a los re-
cién nacidos varones en el octavo día. Pero ¿por qué en el octavo? En
los seres humanos, la coagulación de la sangre depende de tres facto-
res importantes: (a) plaquetas; (b) vitamina K; y (C) protrombina. La
vitamina K es responsable de la producción (por el hígado) de la pro-
trombina. Si la cantidad de vitamina K es deficiente, habrá una pro-
trombina deficiente, y puede ocurrir hemorragia (sangrado).
Interesantemente, es solamente en el quinto al séptimo día de la
vida del recién nacido que la vitamina K (producida por la acción de
la bacteria en el tracto intestinal) se presenta en cantidades adecua-
das. La vitamina K—juntamente con la protrombina—causa la coa-
gulación de la sangre, que es importante en cualquier procedimiento
quirúrgico. Entonces, obviamente, si la vitamina K no es producida
en suficiente cantidad hasta el quinto día al séptimo, sería sabio el
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posponer cualquier cirugía hasta algún tiempo después. Pero ¿por
qué Dios especificó el octavo día?
En el octavo día, la cantidad de protrombina presentada es eleva-
da realmente a más del 100 por ciento de lo normal. De hecho,
el octavo día es el único día en la vida del varón en el cual éste sería el
caso bajo condiciones normales. Si la cirugía es llevada a cabo, el día
octavo es el perfecto día para hacerlo.
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tro de cincuenta años, la Biblia nunca más sería tratada entre la gente
educada”. La Biblia todavía es tratada entre la gente educada, mien-
tras el nombre de Voltaire languidece entre el montón de reliquias de
la historia.
Los gobiernos vienen y van. Las naciones se levantan y caen. La
gente vive y muere. Jesús advirtió que “los cielos y la tierra pasarían”
(Mateo 24:35), aunque entonces continuó para denotar que “sus pa-
labras no pasarían”. Isaías escribió: “Sécase la hierba, marchítase la
flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (40:8).
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den ser ordenadas de nuestras oficinas en: 230 Landmark Drive,
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tener la porción del texto de la lección corregida, regréselo a la
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trazada. Derechos de autor © 2005.
[Link]
Preguntas—Lección 8
Escriba VERDADERO o FALSO en los espacios en blanco antes de
los siguientes enunciados.
__________ 1. La Biblia es diferente a cualquier otro libro por-
que ésta es inspirada por Dios.
__________ 2. La Biblia es confiable en asuntos tanto de histo-
ria y doctrina.
__________ 3. No sabemos si el Espíritu Santo habló por boca
de los hombres.
__________ 4. La Biblia clama ser la Palabra inspirada de Dios.
__________ 5. La Biblia no contiene ninguna profecía predic-
tiva.
__________ 6. El profeta Ezequiel predijo la destrucción de la
ciudad de Tiro.
__________ 7. El Antiguo Testamento no nos habla acerca del
“Mesías” venidero.
__________ 8. La Biblia contiene conocimiento científico previo
que sostiene su inspiración.
NOMBRE___________________________________________
DIRECCIÓN ________________________________________
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CIUDAD ________________________ ESTADO __________
CODIGO POSTAL ______________ FECHA ____________
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