INTRODUCCIÓN
La catedral de San Isidro Labrador de la diócesis de San Isidro de la Iglesia católica en
Argentina se encuentra ubicada en la Avenida del Libertador al 16.200, frente a la
Plaza Mitre, conocida popularmente como "Plaza de San Isidro" en el Partido de San
Isidro, en la Provincia de Buenos Aires, Argentina.
Fue inaugurada el 14 de junio de 1898. Sus arquitectos fueron Dunant y Paquin.
La Catedral de San Isidro está ubicada en el mismo sitio que ocupaba la capilla
fundada por el capitán Domingo de Acassuso en 1706.
La Catedral de San Isidro es un templo religioso de estilo neogótico.
Su torre principal mide 68 m. de alto. Su base es una cruz latina de tres naves con un
ábside circular. Las columnas son cilíndricas y las paredes de piedra y ladrillo tienen
aberturas con vitraux confeccionados en Francia y rosetones góticos.
Hace pocos años comenzó un plan de restauración integral con el fin de devolverle el
esplendor perdido.
DESARROLLO
Una primera Capilla de ladrillos y techo de tejas, de exiguas proporciones, fue
inaugurada el 27 de mayo de 1708. A partir de entonces la población rural que
habitaba en el paraje tuvo asistencia sacerdotal habitual en la persona del Pbro.
Fernando Ruiz Corredor, que vivía en un rancho.
Unos años más tarde la Capilla se transformó en sacristía de un templo más grande.
Tras varios intentos en que los muros y techos se derrumbaron, fue inaugurado el 24
de abril de 1720.
El 23 de octubre de 1730 el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires lo transformó en
sede parroquial. Subsistió hasta 1895, pero fue necesario demolerlo porque su estado
calamitoso amenazaba derrumbe.
El 6 de octubre de 1895 se colocó la piedra fundamental del templo actual. El 14 de
mayo de 1898 se celebró en él la primera misa, dándose por concluidas las obras y
consagrándolo el 20 de octubre de 1906.
Ocupa una superficie de 1.300 metros cuadrados, mide 60 m. de largo por un ancho
de 18,50 m., que en los cruceros llega a los 29 m. La altura interior es de 19 m. y su
torre alcanza los 68,65 m.
Fueron arquitectos de este templo neogótico Jacques Dunant y Charles Paquin, suizo
el primero y francés el segundo. Ambos habían estudiado en París. Paquin murió en
Buenos Aires en enero de 1898 y Dunant terminó la obra solo. Pedro Biasca y sus
hijos fueron los constructores.
Una Comisión Central, con el asesoramiento del ingeniero Santiago Brian, dirigió la
obra y una de Damas se encargó de recaudar los fondos necesarios. Sus nombres se
perpetuaron en una placa de bronce.
En la parte superior de la torre hay seis campanas; dos de menor porte fueron
colocadas en 1902, una de ellas da las horas y la otra está actualmente inactiva. El
párroco Agustín Allievi (1912-33) adquirió otras cuatro de mayor tamaño, hechas en
Londres por la casa Gillet y Johnston, con un peso total de unos 5.000 kilos, la mayor
de 1.800 k., la menor de 800 k. Fueron bendecidas el 8 de diciembre de 1923,
instaladas el 5 de febrero de 1924 y se echan a vuelo en las grandes fiestas.
Poco más abajo, la torre ostenta un reloj de cuatro esferas colocado en 1902. El
mecanismo es el original, hay que darle cuerda todas las semanas, funciona con
contrapesos y se mantiene en perfecto estado.
El 8 de junio de 1957, al crearse la Diócesis local, esta iglesia se convirtió en Catedral
y el 10 de octubre de 1963 fue declarada “Lugar Histórico Nacional”.
El estilo neogótico surgió a fines del siglo XVIII y se usó hasta principios del XX.
Retomó las formas del gótico, utilizado en Europa entre los siglos XII y XVI, pero con
materiales y técnicas modernas. Se caracteriza por sus líneas esbeltas que apuntan
hacia el cielo, como invitando a elevar la mirada a Dios. Las paredes macizas son
reemplazadas por vitrales que generan un ambiente interior propicio a la oración. La
planta de este templo tiene forma de cruz latina en tres naves y un ábside circular. En
la parte posterior está adosada la casa parroquial en el mismo estilo.
Unas décadas más tarde se construyó un sótano que luego fue transformado en salón
parroquial, bajo el atrio del lado del Río. En 1965 se añadió la Capilla del Santísimo y
algunas dependencias para la casa parroquial. En la reciente restauración se procuró
que las partes añadidas se diferenciaran visualmente mediante materiales distintos o
con diferente tratamiento del original.
Los techos eran de pizarra, material frágil y quebradizo, que al romperse producía
frecuentes filtraciones que dañaban interior y estructuralmente al edificio. El de la
iglesia y casa parroquial fue cambiado por uno de cobre en 1952, el de la torre por
tejuelas metálicas en 1992.
En 1965 muchas de las partes ornamentales exteriores se habían caído y otras
amenazaban hacerlo, por lo cual todas fueron eliminadas, quitándole gran parte de su
belleza. En la restauración se repusieron más de 400 elementos, reconstruidos a partir
de antiguas fotos, recuperándose así las formas originales. Algunos caben en la palma
de una mano, otros pesan más de 3.000 kilos.
Vale la pena circular con tranquilidad en torno a la Catedral y admirar los múltiples
detalles que la convierten en una de las más bellas del país, recordando que la belleza
es uno de los atributos del Creador y que vestigios de ella se pueden hallar en todas
las cosas.
Al entrar en la Catedral se puede apreciar la belleza y grandiosidad de sus formas,
resaltadas por la reciente restauración. Para gozar plenamente de ella es
indispensable tener en cuenta que su arquitectura está pensada para que todo ayude
a la fe.
La forma de cruz del templo identifica al pueblo orante con Cristo que se ofreció al
Padre. La altura interior invita a elevarse hacia Dios. Los vitraux generan un clima
propicio a la oración y sus imágenes nos llevan a desear compartir el cielo con Jesús,
la Virgen y los santos (para comprender mejor su significado recomendamos el folleto
sobre dichos vitraux).
En la restauración se quiso facilitar la participación de los fieles en las funciones
litúrgicas. Por eso se reubicó el altar central, se renovó la iluminación, el sonido, etc.
En cuanto a los vitraux de la Catedral, los de la planta alta son de origen francés y
alemán, hechos entre 1898 y 1910, salvo los dos que están junto al órgano. Los de la
planta baja son nacionales con partes importadas.
BIBLIOGRAFÍA
- Diario La Nación de Buenos Aires, 14.VII.1910, pág. 9.
- Balneario “Mar Dulce”, en El Independiente, 30.VIII.1924.
- Municipalidad de San Isidro, Departamento Ejecutivo: Nómina de monumentos,
plazas, calles, monolitos, etc. 31.XII.1936 (Recaído en expediente 635-E-1936).
Museo, Biblioteca y Archivo Histórico Municipal de San Isidro “Dr. Horacio Beccar
Varela”. Caja Plazas y Monumentos I.
- Crónicas de San Isidro, Año 1 - N° 2 - Mayo 1971
- Tirigall, Jorge. San Isidro. Algo de nuestro ayer. San Isidro, Municipalidad de San
Isidro, 2000.
- Kröpfl, Pedro F., La Metamorfosis de San Isidro – 2 1580-2004, San Isidro, 2005..