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2014, Tratado sobre las virtudes perfectas y morales
Resumen de Filosofía Clásica desde Platón y Aristóteles hasta San Agustín y Santo Tomas de Aquino.
Artículo publicado con el Proyecto Estudios Indianos, Universidad del Pacífico
"Pediremos a los filósofos que abandonen la ambición de encontrar un único punto de vista y un punto de vista fijo para juzgar el conjunto de una ciencia tan amplia y cambiante como la física… Definiremos la filosofía de las ciencias como una filosofía dispersada". Gastón Bachelard INTRODUCCIÓN Hablarles a los físicos sobre filosofía crea, por lo general, una actitud escéptica cuando no una irónica o desdeñosa. Desde el positivismo decimonónico y el empirismo lógico desplegado con fertilidad en el siglo XX, los físicos presuponen que efectuar considera-ciones filosóficas en el sentido tradicional, "contamina" su conocimiento, demeritándo-lo. Por consiguiente, es un imperativo abstenerse de pensar "filosóficamente". Aparte de que esta actitud incluye irrecusablemente una posición "filosófica", es curioso que quienes piensan contenidos tan abstractos como los "mesones", los "agujeros de gusano", la "inercia", la "velocidad de la luz" o los "universos múltiples", renuncien a pensar de un modo abstracto, por ser sospechosamente, una reflexión filosófica que conduce a la especulación. Es curioso que quienes estudian las reacciones termonuclea-res en el interior de las estrellas, que quienes se representan intelectualmente los conte-nidos de tales objetos de estudio, a veces sin experiencia directa y sin una contrapartida real que promueva certidumbre, renuncien a reflexionar sobre el estilo, el sentido, los fundamentos y los problemas que aparecen cuando intelectualmente "hacen" física teó-rica: es decir, renuncien a elaborar una filosofía de la física. Por otra parte, hablarles a los filósofos de física genera, por lo general, una reacción de advertencia cuando no una actitud de aprehensión o de rechazo. En este caso, posible-mente debido a la multiplicidad de los sistemas filosóficos existentes, las reacciones son también variadas. Hay filósofos que consideran la ocupación de la filosofía ajena a los temas "exactos" de los que trata la física, en aquélla prevalecen temas como la axiología y la ética, los problemas de la vida y la existencia, mientras que en ésta sólo hay frías fórmulas y valores matemáticos. Otros filósofos expresan actitudes de renuencia por distintos motivos. Algunos piensan que la física calcula, no piensa: se trata de una ciencia algorítmica, no teórica. Otros presuponen que en la física no existen márgenes para la creatividad ni para la libertad, y que, a lo sumo, genera un pensamiento encuadrado a resultados cuantificados. Final-mente, los que tienen una mejor noción-y respeto, de la física creen que su campo de trabajo es la realidad, pero sólo en un sentido natural o cósmico. Es decir, su objeto de estudio estaría orientado a explicitar leyes y fórmulas en esferas restringidas de validez.
Para los hombres de un siglo en el cual existen comités encargados de regular el contenido de violencia de los cómics destinados al público infantil, de un siglo en el cual existen infinidad de personas deseosas de vivir en un mundo en el cual las arañas no anden, como diría Voltaire, despanzurrando moscas, algunas de las historias infantiles, sobre todo, aquellas fábulas clásicas, en que la laboriosa hormiga deja morir de hambre al holgazán insecto cantor, o aquellas otras en que el despiadado lobo se come al piadoso cordero, resultan crudas y crueles, no aptas para niños, pues el " hollywoodesco " happy end esperado en el cual la hormiga le da posada a la cigarra durante el frío invierno en su cálido hormiguero rebosante de comida, o en el cual el feroz lobo corre a-garra-do de la pezuña del indefenso y lanudo cuadrúpedo por un prado lleno de flores en el cual revolotean mariposas, es reemplazado por un triste, pero realista final, al modo de las películas europeas de la posguerra, que haría llorar a los más sensibles y preocuparía a quienes creen, como Rousseau, que el hombre es bueno siempre y cuando no aparezca algo similar a las fábulas de La Fontaine que lo corrompa con sus malos ejemplos. Pues, en su Emilio o la Educación 1 , Rousseau dice que: Comment peut-on s'aveugler assez pour appeler les fables la morale des enfants, sans songer que l'apologue, en les amusant, les abuse; que, séduits par le mensonge, ils laissent échapper la vérité, et que ce qu'on fait pour leur rendre l'instruction agréable les empêche d'en profiter? 2. Y a línea seguida agrega: On fait apprendre les fables de La Fontaine à tous les enfants, et il n'y en a pas un seul qui les entende. Quand ils les entendraient, ce serait encore pis; car la morale en est tellement mêlée et si disproportionnée à leur âge, qu'elle les porterait plus au vice qu'à la vertu 3. 1 Emile, ou l'education, livre second, 341 y ss. de la edición bilingüe francés-inglés disponible en:
La Virtud Suficiente y Única fue escrito por el anterior Kyabje Kalu Rinpoche, Karma Rangjung Kunkhyab. Explica cómo nuestras mentes, ya sean activas o quietas, son siempre los tres cuerpos reales de la Budeidad, y cómo reconocer esto es la clave para la liberación. En este libro, este breve texto es explicado claramente por Khenpo Karthar Rinpoche, el abad de Karma Triyana Dharmachakra, la sede Norte Americana del Gyalwang Karmapa. Contiene unos Anexos de enseñanzas de Kyabje Kalu Rinpoche.
Alumno en situación de artículo 21 sujeto para evaluación en extraordinario.
FILOSOFÍA PARA MI, 2007
1. Filosofía de la filosofía...................................................................... 2. De las ciencias a la filosofía............................................................. 3. Filosofía y ciencias sociales............................................................. 4. Libre albedrío y determinismo........................................................ 5. Alma y cuerpo, conciencia y objeto, mente y cerebro................ 6. El conocimiento............................................................................... 7. Conocimiento e interpretación...................................................... 8. Filosofía y lenguaje.......................................................................... 9. Filosofía y sentido de la existencia................................................ 10. ¡Ay Dios!............................................................................................
Las virtudes necesarias en el vínculo amistoso Trataré de exponer – de una manera más bien práctica, y fundamentado en mi experiencia de largos años en la psicoterapia – el tipo de vínculo amistoso que tiene el neurótico y por el que sufre constantemente debido a su conflictividad. Lo haré contraponiéndolo a las actitudes sanas basadas en las virtudes y su expresión en la vida social. Siempre se les pregunta a los que buscan ayuda psicológica, si es que tienen amistades; y podría decirse que la mayoría ha establecido este tipo de vínculos, aunque no siempre en estas amistades se ven con claridad la benevolencia y concordia recíprocas que – según Santo Tomás – las caracteriza. Algunos tienen muchos amigos, otros pocos, pero en general, todos reconocen tener " amigos " y valorar la amistad. Sin duda, como decía Aristóteles, nadie elegiría vivir sin amigos. Son pocos los que concurren con este motivo explícito de consulta, o sea con su sufrimiento por no tener amigos, ni lograr hacer amistades a pesar del esfuerzo que ponen por obtenerlas y, cuando tienen amigos, hacen cualquier cosa por mantenerlos, pero aún así no lo consiguen y sufren mucho por esto. Sin embargo, la mayoría no traen este problema como motivo de consulta, pero tienen verdaderos trastornos en las relaciones amistosas y – en sentido estricto – se puede decir que no tienen amigos con todas las características de la amistad como hablaba Aristóteles y después completó Santo Tomás, al incluir en el tema la riqueza de la Revelación. Entonces podríamos preguntarnos ¿porqué algunos tienen buenos amigos y para otros es tan difícil disfrutar de este inmenso bien? ¿porqué algunos pueden mantener esas amistades por largos años y otros son tan inestables y cambiantes?, pero sobre todo habría que preguntarse si – en la mayoría de los casos – se trata de verdaderas amistades o si sólo puede hablarse de conocidos, simpatías, cómplices, compañeros de aventuras, etc. Aquí pretendo analizar algunas características que debe tener la personalidad para establecer amistades, siguiendo la experiencia propia y la ajena: desde la sabiduría de Aristóteles y Santo Tomás hasta el pensamiento de psiquiatras del siglo XX, como son Adler y Allers. Para tal fin voy a partir del principio dado por Santo Tomás al comentar la Ética a Nicómaco de Aristóteles, donde dice que la virtud es causa de la verdadera amistad (1)y aún más, la amistad se fundamenta en la virtud y es efecto de la misma. La personalidad virtuosa tiene ya lo básico para establecer verdaderas amistades, porque la amistad perfecta se da entre los que se asemejan según la virtud.(2) Los virtuosos quieren el bien del amigo en cuanto son buenos en sí mismos (3) ; el que se quiere bien a sí mismo, quiere bien al otro. Quieren el bien mutuo, y esta amistad es estable y duradera como permanente es la virtud.(4) Recordemos que la virtud es un hábito que nos induce a obrar el bien porque nos conecta rectamente al fin. Cito a Santo Tomás donde dice: «Como la verdadera amistad se fundamenta sobre la virtud, todo lo opuesto a ésta es un impedimento para la amistad, y todo lo virtuoso sirve para acrecentarla».(5) Trataré de analizar algunas virtudes que me parecieron más importantes en relación al tema de la amistad, y contrapuestas al problema de la neurosis y al sufrimiento psíquico en esta cuestión. Veremos virtudes más fundamentales como la caridad y la humildad, y otras que podríamos decir que son secundarias, pero que también regulan la sana relación entre las personas. Asimismo podemos afirmar que la amistad es psicoterapéutica, porque si la virtud es causa de la verdadera amistad, podemos decir que la amistad cura las enfermedades del alma en la medida en que requiere del desarrollo de las virtudes y de su auténtica
Credere in Deum, 2022
Reflexiones sobre la fe como virtud teologal a la luz de la enseñanza de la Iglesia Católica.
La obra que aquí publicamos, Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la miseria, fue escrita por Pierre-Joseph Proudhon en un lapso de aproximadamente dos años, siendo publicada en el mes de octubre de 1846, cuando su autor gozaba ya de una fama nada despreciable.
Gubern, Román: (1996) "Del bisonte a la realidad virtual: La escena y el laberinto". Barcelona. Anagrama.
Resumen: En este artículo examino la existencia y el poder explicativo del carácter moral como una manera de afirmar la posibilidad de alcanzar la virtud y resistir de este modo el desafío situacionista a la ética de la virtud. Las primeras versiones de este artículo se expusieron en el Seminario de Filosofía de la Psicología en el Departamento de Filosofía de Rutgers University, en el Seminario de Ética del Departamento de Filosofía de Fordham University, en el Instituto de Ethical Business Worldwide de la University of Notre Dame, y en el Seminario de Investigación de la Escuela de Derecho de la Universidad Torcuato Di Tella (Argentina).
Es un libro del filosofo estadounidense Peter Kreeft con 3 visiones desde la Biblia, Job y la vida como sufrimiento, Eclesiastés y la vida como vanidad y Cantar de los cantares y la vida como amor.
La familia puede conseguir que los hijos crezcan en valores motivados por el amor. Cada hijo es un mundo y nace con una serie de cualidades y características. Los hijos saben que sus padres y hermanos les quieren como personas únicas y valiosas, con sus defectos y virtudes. Debemos luchar porque nuestros hijos adquieran valores. La triple dimensión de la educación en valores. La educación de las virtudes humanas tiene componentes cognitivos, volitivos, afectivos y conductuales.
“El concepto de filosofía en Wittgenstein”, 2015
Acercarnos a un pensador a partir de su modo de concebir la filosofía constituye un atractivo camino para emprender su abordaje, puesto que nos ofrece elementos que nos permitirán comprender su obra de manera integral. En el caso de Ludwig Wittgenstein esto resulta especialmente interesante, ya que es justamente en su modo de concebir la filosofía en dónde se refleja con mayor nitidez la magnitud y los alcances de la transformación en el pensamiento que su propuesta traen aparejados. Establecer la naturaleza, las tareas y el método de la filosofía fue un problema crucial que persiguió a Wittgenstein a lo largo de toda su vida. Su biografía nos muestra que la filosofía no fue nunca para él un ejercicio literario, mucho menos un sistema o una teoría, sino una cuestión vital cuyos problemas, literalmente, no lo dejaba dormir. El producto de esta constante preocupación sumado a su pertinaz resistencia a formular definiciones se traduce necesariamente en un cúmulo de sentidos que se superponen y se entrecruzan, que se escapan por todos los costados de los estrechos límites de una definición. “El concepto de filosofía en Wittgenstein” reúne trabajos de diferentes procedencias, de diferentes regiones de Latinoamérica y de España, en un proyecto integrador que no conoce de barreras geográficas a la hora de embarcarnos en la reflexión sobre intereses compartidos. Cada uno de los autores aquí reunidos se detiene en algún aspecto del pensamiento de Wittgenstein y nos propone aplicarle la lupa, mirar más de cerca, detenernos en los detalles. Se va conformando así una especie de caleidoscopio en el que se suceden diferentes figuras que se van armando con los mismos elementos, que al organizarse de diferentes maneras nos muestran la riqueza que subyace en la inagotable obra de este pensador y nos incitan a descubrir el vaivén de los matices que van apareciendo a lo largo de su recorrido.
La filosofía de Lévinas se inspira en las fuentes tradicionales del judaísmo, por más que apenas consienta que afloren a la superficie del discurso. De ahí la conveniencia de abordar su obra como un palimpsesto en el que operan dos niveles textuales, uno de ellos explícito (fenotexto filosófico) y el otro velado (prototexto judío). El Otro y el Mismo se relacionan entre sí según el modelo bíblico del vínculo YHWH-Israel: mientras que la Revelación inspira la epifanía del rostro, la Redención subyace a la reconstrucción de la subjetividad en clave ética. En su conjunto, la heterología de Lévinas reitera, en el elemento de la filosofía, las experiencias centrales del monoteísmo hebreo.
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