La cultura pop y el arte virtual del mundo digital

Las tendencias del arte de postvanguardia como son: el arte accional, arte conceptual, arte povera, pop art, entre muchas otras, tienen entre sus características más relevantes el haber elevado la innovación al rango de valor supremo[1]. Lo cual se traduce en un afán por mostrar lo no visto, un rasgo que sólo es comparable a las pulsiones de la industria de la moda. Este fenómeno se ha mantenido en el mundo del arte hasta hoy día y  se puede apreciar incluso en tendencias del arte postmoderno, muy cercanas al neoexpresionismo y al neopop, como son el simulasionismo y el bad painting, o el superflat.

El deseo de innovación no se limita únicamente a los movimientos artísticos actuales, sino que traspasa a prácticas y productos con función estética propios de grupos urbanos que giran en torno a los intereses o rituales de las actividades centrales que los generan, como por ejemplo, el género musical del Hip-hop y el rap underground de las bandas de jóvenes de los suburbios pobres de las grandes ciudades; los Graffitis de colectivos que reivindican luchas políticas y sociales desde finales de los años 60 hasta hoy día, un fenómeno generalizado en todas las urbes del mundo occidental; o una forma especial de intervención corporal, basada en la modificación de la apariencia externa del cuerpo a través de tatuajes, piercings e incluso cirugías estéticas, propia de grupos autodenominados como neopunks y neogóticos vinculados a ciertas variantes del género de la música rock.

Todas estas son prácticas emergentes en la cultura pop contemporánea que acontecen en un entorno urbano, globalizado y fragmentado a la vez; producto de la inexistencia de un centro de gravedad que unifique la actividad del arte hoy día. Las cuales han ido cobrando reconocimiento paulatinamente por parte de la crítica como formas de arte, aunque también han sido merecedoras de ataques en las que se les acusa de ser simples productos comerciales, vacíos de contenido que poseen un fuerte vínculo con las industrias culturales. De cualquier modo, han sido objeto de la reflexión estética, en especial por las formas de participación que implican y cómo ésta modifica la perspectiva desde la cual se sojuzga, no sólo la apreciación sino la producción de valores estéticos en la obra de arte[2].

En este contexto se inscribe el fenómeno del arte cibernético, del que se puede decir en el aspecto formal que es distinto a las tendencias  mencionadas, y sin embargo muy similar en cuanto a algunas de las convenciones sociales y motivaciones culturales que lo gestan, así como a la larga tradición del arte en la que se inscribe[3].

 


[1] Cfr. Simón Marchán, Del Arte Objetual al Arte del Concepto, (Madrid: AC Editor), 11-13.

[2] Cfr. Adolfo Sánchez, “De la estética de la recepción a la estética de la participación”, Real/Virtual en la estética y la teoría de las artes (Barcelona: Paidós, 2006), 17-28.

Presentación

El arte cibernético, o arte hecho para existir en la Internet, es una manifestación propia de la cultura digital de finales del siglo XX e inicios del XXI.
En cuanto al estudio del arte cibernético, la reflexión estética, desde muy temprano ha buscado dar cuenta de las particularidades de este género, resultando como aspectos esenciales para esta labor algunas de sus características más relevantes como son: la inmaterialidad, la virtualidad, la ubicuidad y la interactividad, que resultan intrínsecas a este tipo de obra. Estos aspectos, así como muchos otros propios del net art, han sido abordados desde múltiples enfoques de la teoría del arte y de la estética. Sin embargo, la condición dialógica y simbólica, que el Ciberespacio entraña, resulta de particular interés para un abordaje hermenéutico que permita una mejor comprensión del sentido de la experiencia virtual que esta forma de arte plantea.
La investigación que se propone en este campo de estudio busca responder la siguiente interrogante: ¿Cuál es el sentido estético del arte cibernético desde la perspectiva de la hermenéutica filosófica?
Para responder lo anterior se propone desarrollar cuatro momentos de la investigación, que obedecen a cuatro cuestiones específicas, éstas serían a saber: 1): ¿Cómo es la experiencia de la representación simbólica en los entornos virtuales del Ciberespacio? 2) ¿Cuáles son las características de la Cibercultura en tanto horizonte y tradición cultural? 3) ¿Qué se entiende por arte cibernético? Y 4) ¿Cuáles son los presupuestos estéticos que subyacen a las creaciones del arte cibernético?
Lo que se busca con estos cuatro momentos es reflexionar sobre el sentido y las posibilidades de comprensión que estas formas de arte entrañan para el hombre hoy día.

Virtualarte

El presente blog pretende ser un espacio para la presentación de las indagaciones realizadas por el autor en el campo del mundo virtual, desde la perspectiva filosófica, realizando aproximaciones ontológicas, hermenéuticas y estéticas sobre este campo de prácticas y productos contemporáneos propios de las tecnologías digitales.
Está dirigido a un público general y tiene como propósito propiciar un diálogo con otros interesados, especialistas o no, en estos temas, para contrastar ideas, conocer diversas posturas y divulgar este interesante campo de estudio de la filosofía contemporánea.