He dado muchas vueltas a cómo publicar estas pautas con recomendaciones para elaborar trabajos universitarios, que también pueden servir para etapas de estudio previas. Harta de que estas palabras quedasen en la página de borradores, finalmente hoy expondré lo que considero que son unos principios esenciales para elaborar trabajos.
Aludiré a cuestiones tan elementales como la redacción y la forma general para prepararlos; además, por destinarse a la universidad, incluiré alusiones a las referencias bibliográficas. Aunque esto servirá a quien carezca de otra guía, lo mejor para entender estas pautas es escucharme explicándolo cuando imparto un breve taller una vez al año, cosa que hago desde 2022/23, a estudiantes del Grado de Historia de la ULPGC y del Máster de Patrimonio Histórico, Cultural y Natural de mi Facultad; con ello saben a qué materias sirve directamente, pero puede ayudar a muchas otras también. Asimismo, adjunto un resumen en una página en PDF (pulsa aquí), como el de la imagen, que ahora ampliaré con explicaciones sucintas, y aviso para que sobreentiendan todos los vacíos que puede conllevar este formato pretendidamente escueto en un tema tan denso y complejo. Dividiré mi exposición en tres bloques: el primero, sobre redacción y estilo; el segundo, sobre el esquema general de un trabajo; el tercero, sobre bibliografía.
1. Redacción y estilo
Siembre deberías cuidar tanto el fondo de las ideas que expresas como la manera de expresarlas. Para empezar en esa tarea, pueden ayudarte los siguientes pasos, que manifiesto según sigue, pero todo esto es flexible. Por ejemplo, bien podría cambiar el orden al exponerlo, así que lo importante es no olvidar ninguno de estos puntos esenciales:
1.1. Haz un esquema bien jerarquizado para evitar enfrentarte a la página en blanco. A partir de ahí verás con algo de claridad qué sabes y qué no, o qué echas en falta. Posiblemente agrupes ideas con más facilidad, por ejemplo, añadiendo subepígrafes cuando entiendas que unos temas dependen de otros. Recuerda además que es sólo un esquema a modo de borrador, que siempre podrás cambiar de orden o suprimir unas ideas y ampliar otras.
1.2. De la frase al párrafo
1.2.1. Redacta frases directas, sencillas, claras y afirmativas: sujeto, verbo y predicado, recordando la máxima de lo bueno, si breve, dos veces bueno. Para ilustrar valdría este caso muy básico: Este estudio trata sobre tal tema. Se estructura en cuatro apartados. En primer lugar, se resume qué es tal tema. En segundo lugar, se desarrolla la cuestión de […]. En cuarto lugar, finaliza con las conclusiones […]. Esto te servirá para escritos científicos o académicos, por ejemplo de Historia. Recomiendo aplicar los principios de sencillez a todo, que con claridad se pueden expresar las ideas más complejas. En ese sentido, por ejemplo, evita decir “para la valorización del tal” si puedes decir “para valorar el tal”. Usa un vocabulario conciso y apropiado. Evita las imposturas intelectuales, dicho la expresión tomada del título de la obra homónima Imposturas intelectuales de Sokal y Bricmont (Barcelona, Paidós, 1996). Huye así de las frases rimbombantes que ni entiendas, pues es muy probable que sean erróneas. Por supuesto, si sabes escribir bien con un estilo peculiar, olvídate de ciertas explicaciones aquí dadas.
1.2.2. Esas frases se aunarán temáticamente (separadas por punto y seguido) y así compondrán párrafos. Cada párrafo tendrá una idea principal, un sujeto principal por párrafo, en 6 u 8 líneas, aproximadamente. Esto es algo general y no una norma fija, pero evita por ejemplo párrafos excesivamente largos o excesivamente cortos constantemente, cuyo formato difícilmente se puede justificar. También es muy importante que el texto evite ser una mezcla de ideas que afloran sin ton ni son en párrafos imprecisos de contenido incierto. Y para especificar y separar ideas, es esencial valerse de la puntuación, sobre lo que conviene leer el siguiente epígrafe.
1.2.3. Signos de puntuación esenciales: el punto y la coma. Con esto, sencillamente quiero insistir en que si sabes usar signos tales como la coma y el punto (no todo el mundo sabe) pero desconoces la norma para usar el resto de signos, pues olvídate del resto por ahora, para que no sufra quien te lea o evalúe. Si quieres usarlos pero no sabes, ¡apréndelo que es gratis! Cuando tengas tiempo para estudiarlo te animo a ello: aquí tienes la norma para el punto y coma (pulsa aquí) así como para los dos puntos (pulsa aquí) dada por la Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española en la Ortografía de la lengua española (Madrid, RAE, 2010). Por supuesto, si sabes usarlo pues úsalo, pero asegúrate de que sabes, y lo digo porque cuando corrijo trabajos en la universidad me sorprendo al ver cómo estudiantes que no saben utilizar ni los signos más elementales se lanzan a por los más complejos, lo cual es poco práctico en un trabajo de curso, cuando el tiempo en general acecha.
1.3. Escribir implica decidir constantemente, tener un pensamiento crítico, y todo eso exige trabajar. He de insistir en ello, porque en muchos textos de talante literario donde se permiten muchas licencias es fácil guiarse por elementos tales como la inspiración. En los estudios de Historia, aunque la inspiración pueda ayudar, la base sólida suele lograrse trajando y revisando mucho es crear un escrito asentado y argumentado, con citas bibliográficas, lo cual gana dedicando tiempo y varias revisiones.
1.4. Revisa el conjunto, corrígelo e intenta que alguien te lo corrija. Muchas veces el estudiantado entrega trabajos sin las revisiones previas suficientes, y eso da una triste imagen. Además, cuando se revisa un texto no siempre se tiene la mirada crítica necesaria que a veces prestan otros ojos, que son especialmente recomendados si son de una persona que te lo revise con espíritu crítico. Cuando sometas algo a examen, en cualquier caso, piensa que contradecirse en alguna idea es relativamente común; sabiéndolo, intenta evitarlo.
1.5. Pagínalo. Incluye tu nombre y apellidos en el documento digital y el de papel. Da una imagen descuidada el hecho de ser incapaz de dar una paginación, lo cual se hace automáticamente por ejemplo en word. Otro descuido muy común es olvidarse de dar autoría al trabajo. Para la versión en papel es necesaria, pero además es muy recomendable en el formato digital, y lo digo harta de descargarme 80 trabajos cuyo título es “Trabajo”, por ejemplo. Cuando otra persona va a recibirlo, es útil identificarlo con un nombre para que sin abrirlo se pueda saber quién lo escribió o el asunto del que trata.
1.6. Usa la tipografía que te marquen, pero si te dejan libertad, recomiendo acudir a clásicos tales como Times New Roman 12, espaciado de 1’5 o algo discreto. Lo práctico es evitar unas letras gigantes o excesivamente pequeñas, o unas distancias interlineales excesivas para que el trabajo abulte cuando hay poco que decir. Si lo poco que se dice está bien dicho, lo demás sobra, creo.
1.7. Consulta dudas en diccionarios de la Real Academia Española, que tiene muchas obras pero dos son referentes esenciales: el Diccionario de la Lengua Española, en www.rae.es, o en el Diccionario Panhispánico de Dudas, en www.rae.es/dpd/, . Complementa estos conocimientos con manuales de estilo, con ortografías, con gramáticas y, por supuesto, con recursos de internet, como la página de la Fundéu (Fundación del Español Urgente, en www.fundeu.es); el Blog de lengua del profesor Alberto Bustos, https://blog.lengua-e.com/, o éste mi blog de Redacción, https://redaccion.hypotheses.org. Hoy día hay multitud de recursos gratuitos en países invadidos por las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Por cierto: entre los manuales para escribir mejor, hay uno sencillísimo que me encanta por su brevedad, concisión y claridad: el Manual de Errores lingüísticos de Marcos Andrés Bonvín Faura (Barcelona, Octaedro, 1996, con diversas ediciones posteriores).
2. Esquema general de un trabajo universitario
2.1. Título: es una parte importante del trabajo. En caso de que el título que hubieses previsto inicialmente (por ejemplo, en un Trabajo de Fin de Grado o uno de Máster, un TFM) no defina bien el contenido que has desarrollado, no fuerces el contenido: cambia el título, que es lo más sencillo y honesto. Intenta que el título resuma bien de qué trata tu trabajo, pero a ser posible de forma sucinta, para lo que es necesario sacrificar información. Además, recuerda acotar el tema en el espacio y el tiempo, para que no tengan que leerse el trabajo con el fin de saber qué abordas realmente.
2.2. Índice: suele ser innecesario en un trabajo breve, pero necesario en uno largo. En trabajos de volumen intermedio, pregunta a tu docente qué prefiere, o si decides tú intenta que sea coherente la elección. El borrador del índice suele hacerse cuando se comienza el trabajo, pero a medida que avanzas tienes un esquema más realista de la versión definitiva del índice; entonces, actualízalo. Recuerda revisarlo, aunque esté situado al inicio y quizá por ello parezca a veces que haya quien se olvide finalmente de su importancia.
2.3. Resumen a modo introductorio: recomiendo hacerlo al final, pero situarlo al inicio. Es, sencillamente, el proceso que me resulta más fácil para elaborarlo mejor, en el menor tiempo posible.
2.4. Desarrolla estructuradamente el trabajo, y divide los temas principales en epígrafes y subepígrafes (esto recuerda al borrador, del 1.1., pero sería una fase posterior). Si la institución para la que haces el trabajo de curso te marca que sigas una estructura obligatoria, eso te ayudará a completar el esquema; por ejemplo, en un TFG (Trabajo de Fin de Grado) o un TFM (Trabajo de Fin de Máster) suele pedirse que tengan resumen, introducción, metodología, fuentes, estado de la cuestión… en lo que aquí ni entro, y ya abordaré en el futuro dedicándole otra entradilla.
2.5. Figuras: si incluyes mapas, imágenes, tablas o cualesquier elemento que complemente el texto, consulta cómo hacerlo, en: https://redaccion.hypotheses.org/1641.
2.6. Conclusión: reflexiona sobre el conjunto de tu trabajo, gira en torno a los temas expuestos e intenta dar un paso más y ofrecer alguna idea nueva sobre los asuntos tratados, sin irte por temas ajenos que no has tratado en esas páginas. Evita limitarte a concluir frases manidas como que este es un tema muy importante; puedes decirlo, claro que sí, pero justifica porqué, pues es un comodín demasiado repetido cuando no se sabe qué aportar. Dedicar tiempo en pensarlo suele ayudar a encontrar alguna solución óptima.
2.7. Bibliografía y fuentes: contrasta fuentes fiables y cítalas, y para saber más consulta el apartado 3 que sigue a continuación.
3. Citas y referencias de la bibliografía (final o en nota al pie) y fuentes
3.1. Cita la fuente tras una cita textual (entrecomillada) o no textual (algo explicado con tus palabras). En infinidad de disciplinas universitarias, como la Historia, debes citar siempre la fuente primaria o secundaria de los datos que expresas o compendias. Atribuye al final de cada párrafo una maternidad o paternidad a la idea o concepto científico ofrecida ese párrafo redactado con tus palabras, citando la fuente; si no, tu trabajo será acientífico. Ojo: hay excepciones en frases y párrafos en los que no se citará, por ejemplo: al reflexionar, al opinar, al resumir inicialmente… Pero cuando no citas se da por hecho que el dato es tuyo. Deberías citar si alguien relacionó ideas antes que tú, si alguien tuvo el mérito de una idea, o si descubrió una fuente antes que tú, o incluso si tú lo publicaste previamente debes autocitarte. Este resumen podrá guiarte, más la práctica y leer muchos textos científicos de calidad; en cambio, leer trabajos acientíficos podrá confundirte. Todo esto es complejo de resumir ahora, y plantea numerosas dudas a mis estudiantes, por lo que en el futuro tengo previsto hacer otro artículo al respecto en mi blog.
3.2. Copiar o plagiar es delito intelectual, por lo que siempre debes evitarlo. Aunque los países tengan diferentes leyes de propiedad intelectual, en todos ellos la norma defiende –con variantes– que una idea es de la persona que la expresó, sin necesidad de registrarla ni nada por el estilo. En España, por ejemplo, nos ampara la Ley de Propiedad Intelectual 1/1996, RD Leg. 1/1996, de 12 de abril, en https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1996-8930, y las penas abarcan desde multas administrativas hasta varios meses de cárcel.
3.3. ¿Cómo distinguir una página fiable de internet? Actualmente la red digital puede ser una mina para usar en trabajos académicos sin moverse del ordenador, tal como demuestro con mi blog titulado Recursos para investigar historia, desde el cual se pueden elaborar infinidad de estudios académicos, publicaciones incluidas. Sin embargo, cuando no se sabe usar internet, tanta información puede confundir al estudiantado cuando quiere hacer un trabajo de curso. Para saber más al respecto remito a otro artículo de este blog.
3.4. ¿Cómo citar académicamente las fuentes? Este tema de nuevo es complejo, por lo que remito a esta otra entradilla de este blog, basándome esencialmente en las normas que usa para publicar el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, por lo que valen para ciencias puras y para ciencias humanas.
Muchas gracias por leer hasta aquí, y si te ha resultado útil este artículo te agradezco que ayudes a difundirlo entre quienes creas que puede ayudarle, ¡hasta la próxima lectura!
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Nota: los enlaces han sido consultados por última vez el mismo día que se publicó este artículo, y por ser una información obvia no consta en el texto para aligerar su lectura.










