Schloss, 2010
Schloss, 2010
1. Autor de Contacto:
Dalberg; Lota 2267, The article questions the legitimacy of the fight against corruption, given its little effectiveness in the area. This sug-
of. 307; Providencia,
Santiago; CHILE
gests that initiatives are based on incorrect diagnoses and a lack of agility and independence of official entities to face
agents of corruption. The article analyzes the causes which explain the problems of corruption, empirical evidence and
the corresponding corrective actions. After analyzing actions taken to date, the article concludes that they must be
complemented by development and capacity building of civil society, strengthening of public administration and the
establishment of accountability and intermediary mechanisms.
O artigo questiona a legitimidade da luta anti-corrupção, devido à sua reduzida eficácia no terreno, já que as inicia-
tivas são fundamentadas em diagnósticos mal concebidos, e à falta de agilidade e independência das entidades oficiais
para fazer frente aos agentes de corrupção. Seguidamente são analisadas as causas que explicam os problemas da cor-
rupção, as evidências empíricas e correspondentes acções correctivas. Ao analisar estas acções, conclui-se que devem ser
complementadas com o desenvolvimento e capacitação das sociedades civis; o fortalecimento da administração pública;
estabelecimento de prestação de contas e mecanismos de intermediação.
DOI
10.3232/
GCG.2010.
V4.N1.01
Key words
Corruption,
Economic
2. Lo que sabemos sobre cómo combatir la corrupción development,
Multilateral
organizations
2.1. El Problema
18 2.2. Implicaciones
A final de cuentas, la corrupción es una cuestión moral tanto como de forma de gobierno
y desarrollo. Ella puede distorsionar los procesos de decisión en proyectos de inversión y
otras transacciones comerciales como igualmente la estructura social de un país. Eviden-
cias estadística bastante sólidas demuestran que la corrupción está correlacionada con:
(i) inversión pública elevada; (ii) menores ingresos fiscales; (iii) gastos de mantenimiento y
operación menores; y (iv) las resultantes disminuciones de calidad de las infraestructuras
públicas (Tanzi and Davaodi, 1977).
La evidencia también indica que la corrupción, tiende a encarecer la inversión pública, re-
duciendo su productividad – y por sobre todo genera cuantiosas pérdidas de recursos por
inversiones no económicas (Frisch, 1995; Kaufman, 1997). Por ello, no sólo el tamaño, pero
la composición y calidad asociada con programas de inversión pública son afectadas por la
corrupción. En general, las inversiones en países vistos como altamente corruptos tienden
a mostrar deficiencias en la educación y en otros gastos sociales porque las erogaciones en
infraestructuras costosas o el mantenimiento de cuantiosos programas de defensa (incluy-
endo adquisición de armas) reducen el apoyo financiero para educación y otras inversiones
en infraestructura social (Mauro, 1998). Esto sugiere que la corrupción tiende a hipotecar las
futuras generaciones, dado que el crecimiento económico de largo plazo está directamente
correlacionado con logros en educación. Los efectos secundarios de este estado de situ-
ación pueden ser extremadamente gravosos, ya que producen impactos multiplicadores en
la economía. Esto es particularmente grave cuando la generación de ahorros y excedentes
económicos ya son exiguos para las necesidades de inversión como en el caso de África.
Con todo, estos son los vehículos por los que la corrupción disminuye el crecimiento
económico. Los economistas deben mesurar sus elogios a la alta inversión pública que
puede llevar a cabo prácticas de corrupción, y subraya la importancia de dar mayor aten-
ción a los temas de asociados de gobernancia, así como la calidad y composición del gasto
público. Lo mismo vale para la inversión privada en condiciones monopólicas o privilegia-
das, que tienden a generar prácticas de corrupción.
Para los finales de los años 80s y comienzos de los 90s, la mayoría de los países, adoptaron
programas de liberalización económica, y políticas de modernización, orientados al manejo
y la prevención de las crisis económicas para echar los cimientos para mejorar la agilidad y
eficacia de la administración del sector público.
Para ayudar a los gobiernos, sectores privados y, por sobre todo otros interesados en el
tema en la sociedad civil, se ha creado un organismos no-gubernamental llamado Transpar-
ency International (TI) para combatir la corrupción. Dicha entidad ha estado publicando el
Índice de Percepción de Corrupción (IPC) con creciente precisión y cobertura. Dicho indi-
cador es una “encuesta de encuestas” basadas en información de diversas encuestas de
opiniones públicas sobre la magnitud de la corrupción en 120 países, que refleja las percep-
ciones de empresarios, analistas de riesgo, especialistas financieros y otros, de la situación
de la corrupción en cada país.
Si bien dicho índice tiene limitaciones metodológicas y márgenes de error significativos (van
Huten, 2006; Galtung, 2006), los índices sugieren que la mayoría de países tienen bajos
resultados –calificaciones inferiores a 50 en una escala de 1 a 100– indicando que la cor-
rupción es un problema grave, que merece mayor atención en la agenda de política pública.
La corrupción es un problema muy generalizado, ya que aún en los países de la OCDE, sus
índices a penas rebasan un promedio de 60 en la misma escala – y sólo un puñado de ellos,
en su totalidad naciones pequeñas (los países nórdicos, Suiza, Singapur y Nueva Zelanda)
rebasan 90 puntos en la escala (Transparency International, 2006).
P ercepción de C orrupción
por R egiones
OCDE
OECD
East Asia
Asia Oriental
South Asia
Sud-Asia
Latin America
Latino and
América Caribbean
y Caribe
Former Ex URSS
Soviet Union
AfricaSub-Saharan Africa
Sub-Sahariana
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100 %
Diversos estudios muestran que los niveles percibidos de corrupción, medidos por índices
tales como el CPI de TI, tienen una relación bastante marcada con una serie de factores
(medidos por encuestas hechas para Freedom House, Global Studies Program, el Banco
Mundial) (Kaufmann, 1998; Kaufmann, 2001; Kaufmann, Kraay and Zoido-Labaton, 2000;
Kaufmann and Gray, 1998) y pueden dar algunas pistas de acciones correctivas – a saber
En primera instancia, muchos de los problemas suelen darse cuando hay excesivos po-
deres discrecionales.
NGA
VNM COL RUS
MEX ARG
VEN
CHN IND PHL THA
IDN TUR
BRA
Corrupción
KOR
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GBR
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SGP CHE LUX
NOR AUS
NLD
FIN SWE
CAN NZL
DNK
Baja r=0.76
corrupción
Baja Alta
Discrecionalidad regulatoria (GCS97)
Por otra parte, no debe sorprender que cuanto mayor el nivel profesional en servicio civil o
en la existencia de una administración pública con credibilidad (un tema neurálgico particu-
lar en países en desarrollo), tanto menor son los niveles percibidos de corrupción.
21
Soborno v s. P rofesionalismo en Serv icio
ALTO
C iv il
HND
IDN
NIC PHL THA
GTM
RUS VNM
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COL IND
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r=0.86 USA
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HKG NZL
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DNK
NLD SGP
LUX SWE NOR GBR
BAJO FIN
Por el lado de los vehículos de sanción y aplicación de leyes, instituciones débiles frecuent-
emente requieren el apoyo de comisiones independientes de fiscalización o monitoreo con
el poder de investigar y, a veces, supervisar, procesar o adjudicar, como ha sido el caso de
Hong Kong, Singapur, y Botswana. Esta puede ser una vía particularmente prometedora de
diálogo, que evita dentro de ciertos límites los sistemas judiciales, que tienden a ser engor-
rosos y lentos en llegar a la resolución de conflictos. En términos más generales, no debe
sorprender que la percepción de corrupción tienda a ser más alta, mientras es más débil el
imperio de la ley, o el estado de derecho. Casi por definición, este factor hace que los países
en desarrollo sean presa fácil para la corrupción.
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BAJO NLD SWE
DNK
NOR
BAJO ALTO
Estado de Derecho (ICRG, average 1990s)
22 Por último, debe desarrollarse una articulación adecuada entre la sociedad civil, el sector
privado y gobiernos para evaluar los temas y desarrollar programas de apoyo para com-
batir la corrupción y desarrollar maneras más efectivas efectuar transacciones comerciales.
Sin embargo, la mayoría de sociedades civiles son emergentes y frágiles, y por lo tanto su
participación en estos procesos probablemente limitada. Mientras los gobiernos y sectores
empresariales tienen procesos de decisión y vías de comunicaciones claras y definidas; la
sociedad civil no tiene ninguno de estos dos elementos. Empresas y gobiernos tienen me-
tas para complacer a sus autoridades y seguir agendas; las sociedades civiles no tienen
nada de este tipo – y con todo, tienen que responder orgánicamente a las preocupaciones
del público. En la mayor parte de los casos, hay un desfase entre la capacidad de la so-
ciedad civil para desempeñar su papel por un lado y las posibilidades de los gobiernos y
sector privado por el otro.
Con todo, varias regiones que ya han comenzado a avanzar en diversas áreas cruciales. En
los Estados Unidos, el Reino Unido, y muchas democracias occidentales, hay una historia y
larga experiencia fundamentada en la transparencia de procesos de decisión y participación
ciudadana. En términos generales, cuanto más pluralista la sociedad, tanto mayor el control
social de las autoridades y sectores empresariales, y con ello menor los niveles percibidos
de corrupción.
CMR THA
AGO IDN NGA NIC PHL HND
GTM
VNM RUS
Sobornos (GCS97+)
MOZ
VEN
KEN COL IND GRC
Así como hay una mano que recibe (la demanda), también hay una que ofrece la corrupción.
El Índice de Fuentes de Sobornos (BPI por su sigla en inglés), también elaborado por TI,
clasifica los principales países exportadores e industrias respectivas según el nivel de per-
cepción de que sus empresas pagan sobornos en el extranjero. Este índice indica que existe
una opinión general que la corrupción desempeña un papel significativo en el comercio
internacional y/o las inversiones internacionales. Las cifras ofrecen una visión inquietante
sobre la prevalencia de dichas prácticas en los principales países de exportación, especial-
mente exportadores emergentes como Rusia, China e India, que registran índices de 5 o
menos en una escala de 0 a 10 (Transparency International, 2006).
Altos ejecutivos de los principales países emergentes consideran que el pago internacio-
nal de sobornos es más prevaleciente en los sectores de obras públicas y construcción,
seguido por la industria militar e industrias extractivas – lo que no debiera causar sorpresa,
dado los factores mencionados arriba, especialmente la menor competencia que rige en
dichas industrias, y con ello la mayor discrecionalidad y alto volumen de dinero que suelen
barajarse en dichos sectores.
SO BO RBribery
N O inPO R SE C T O R E S
Business Sectors
Agricultura
Agriculture
Fábricas
Light ligeras
manufacturing
Pesca
Fishery
IT
Información Tecnológica
Forestry
Industria Forestal
Civilian aerospace
Aeronautica Civil
Banking
Banca y and finance
Finanzas
Heavy manufacturing
Industria Pesada
Pharmaceuticals/medical
Industria Farmaceuticacare
Transportation/storage
Transporte
Minería
Mining
Generación y Transmisión
Power generation/transmission
Eléctrica
Telecomunicación
Telecoms
Inmobiliaria
Real estate/property
Petroleo y Gas
Oil and gas
ArmsArmamento
and defense
Obras Públicas
Public works/construction
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100
24 Lo que es particularmente inquietante es el alto nivel de corrupción asociado con las indus-
trias basadas en materias primas – el cimiento económico de muchos países en desarrollo
(Leite y Weidemann, 1999). Véase por ejemplo el caso del petróleo, donde países como
Nigeria, Indonesia, Algeria y México exportan entre 2 mil y 35 mil millones de dólares, de-
pendiendo del volumen de producción y el precio del petróleo (y aún mayores con los pre-
cios actuales) - sin embargo, sus desempeños en términos de crecimiento económico son
significativamente más bajos que en países en el mismo nivel de ingreso per capita. ¿Dónde
han ido a parar los recursos cuando los resultados económicos son tan efímeros?
No debiera, por ello, sorprender que los países que dependen de industrias extractivas
tiendan a estar ubicados en los percentiles inferiores de evaluación de gobernancia, donde
la corrupción tiende a ser alta:
Correlaci ón O minosa
Gobernabilidad en Paí ses con I ndustrias E xtractivas (2006)
3
CHILE
HIGH
2
BOTSWANA
NORWAY
Normalized Rule of Law Index
1
INDONESIA
GABON
ZAMBIA
ECUADOR
TAJIKISTAN
0
BOLIVIA
IRAN
NIGER
VENEZUELA
Congo, Dem. Rep.
SOUTH AFRICA
TOGO
NIGERIA
GUINEA
-1
MOZAMBIQUE
AZERBAIJAN
KAZAKHSTAN
PAPUA NEW GUINEA
Pero los efectos más allá del impacto en los países productores de industrias extractivas,
especialmente aquellas integradas verticalmente como los hidrocarburos. Sus impactos
pueden ser igualmente devastadores aunque más extensos. Productos de petróleo desem-
peñan un papel esencial en el desarrollo económico en las etapas primarias de crecimien-
to –en especial en África Subsahariana (Schloss, 2003; Schloss, 1993). La adquisición de
hidrocarburos absorbe entre 20 y 35 por ciento de niveles de exportación en la mayoría de
los países de la región y genera aproximadamente 40 por ciento de los ingresos tributarios
–constituyendo así el mayor ítem en la balanza de pago e ingresos fiscales en la mayoría
de los países en esta región. Aunque el equilibrio energético está actualmente dominado 25
por el consumo doméstico de leña, los productos de petróleo son la fuente más importante
de energía comercial, abasteciendo de aproximadamente 70 por ciento de la necesidad de
energía comercial; y probablemente mayor parte del crecimiento del balance energético de
la región en la fase de la modernización del continente.
Salvo Angola, Camerún, Congo, Gabón, y Nigeria, todos los países de África Subsahariana
son importadores netos de petróleo crudo o productos de hidrocarburos. Datos comparati-
vos del PNB per capita con petróleo importado demuestra que cuanto menor es el PNB per
capita, tanto mayor es el porcentaje de importación neta representado por el petróleo. Por
tanto, la generación de una mayor eficiencia en la compra y distribución de petróleo podrá
disminuir los fondos que estos países utilizan en pagar sus necesidades petrolera librando
así los recursos para otros usos, y potencialmente reduciendo el nivel de pobreza de dichos
países.
D ependencia de I mportación
Petrolera
Aún así, una inmensa cantidad de recursos “desaparece” por la forma en que se comercia
y transa el petróleo en la región. Si la forma de comerciar en este sector se remediara, se
generaría un ahorro de aproximadamente 1,4 mil millones de dólares al año a precios de
1989-90. Esta suma sobrepasa el monto total de los desembolsos anuales de préstamos de
ajuste económico del Banco Mundial, y es casi 50 por ciento más que el desembolso neto a
la región entera. Estos ahorros representan la diferencia entre el costo pagado para proveer
productos de petróleo a los consumidores y las correspondientes a la adquisición de estos
productos en los mercados mundiales bajo condiciones competitivas.
A horros Potenciales
Además, las mayores pérdidas están asociadas con poder discrecional y posiciones
monopólicas; especialmente en las entidades públicas y/o “joint ventures” con multinacio-
nales o empresas petroleras públicas.
Participación de G obiernos y
N iveles de I neficiencia
Gobiernos. Al margen de las reformas económicas y del sector público como las descritas
anteriormente, varias de las iniciativas que se han tomado al nivel internacional seguramente
tendrán repercusiones positivas en muchos países.
28 • Basados en estas experiencias otra convenciones, tales como en África, o las Na-
ciones Unidas contienen compromisos similares.
Si bien estos son pasos importantes, una correcta implementación será crucial para lograr
la afianciación de un sentido de responsabilidad y la generación de ambiente favorables
para actividades económicas productivas. Debe tenerse en claro, sin embargo, que todas
estas acciones se centran en formalidades, que son en el mejor de los casos condiciones
necesarias, pero no suficiente. Los monitoreos que se han hecho de la aplicación de estas
medidas muestran resultados mixtos en cuanto a las acciones que se han tomado con
relación a lo convenido, pero muy poco impacto e implementación de las acciones que se
serían posibles una vez autorizadas por las leyes y regulaciones decretadas.
Nada, por supuesto, previene a que los países formulen sus propias acciones fuera de una
estructura común de los acuerdos regionales. Después de todo, la acción efectiva en la
lucha contra la corrupción se efectúa en el terreno mismo, y requiere más que leyes penales
y enviar gente a la cárcel o acuerdos internacionales.
Sería provechoso que instituciones como la Organización Mundial del Comercio revisen sus
programas para definir cómo podrían reforzar efectivamente los esfuerzos para combatir la
corrupción. El Banco Mundial igualmente tiene que fortalecer sus enfoques de trabajo con
instituciones relevantes de la sociedad civil, y agudizar sus estrategias de apoyo a países y
sectores vulnerables a la corrupción por centrar sus esfuerzos en operaciones para refor-
mas del sector público, proyectos de asistencia técnica y otras operaciones de préstamo,
trabajos económicos y sectoriales de políticas económicas y sectoriales. De hecho, si bien
el Banco ha estado trabajando con diversos países con la prensa, poderes judiciales y legis-
lativos e instituciones de la sociedad civil, el documento de estrategia aprobado en Marzo
de 2007 representa un claro debilitamiento en lo que podría ser el apoyo que la institución
da a sectores no gubernamentales, reflejando así las dificultades que tienen organismos
oficiales de trabajar con entidades fiscalizadoras o que no representan los intereses de los 29
gobiernos, que son propietarios de la institución.
Al mismo tiempo, está igualmente claro que estas instituciones tienen grandes limitaciones
en cómo y hasta qué punto están dispuestas a encarar el tema. Siendo instituciones intergu-
bernamentales, cuyos dueños son Gobiernos, tienen obvias dificultades de actuar en áreas
en las que hay intereses creados por parte de sus países miembros. Ello explica lo tímida
que ha sido la formulación del documento de estrategia que ha sacado el Banco Mundial en
Marzo de 2007 (World Bank, 2007), en la que usa una gran cantidad de calificativos cuando
se entran en temas tan cruciales como los sectores judiciales, la participación de la sociedad
civil, la apertura de la prensa, y otros factores críticos para la transparencia que se mencio-
nan más adelante.
Por esta razón, especialmente la validez de los enfoques institucionales frente a la evolu-
ción de las prácticas en diversos países exitosos, y la existencia de fuentes alternativas de
financiamiento, en años recientes se ha generado un cuestionamiento creciente sobre las
misiones fundamentales de las instituciones multilaterales, especialmente del Banco Mun-
dial y del FMI. Desde 1990, países en desarrollo como Brasil, México, Corea del Sur y China
(y un número creciente de otros) han gozado de grandes inyecciones de capital privado que
busca invertir en mercados emergentes. Estos países descubrieron que podían a menudo
pedir prestado en mercados globales para impulsar sus propios presupuestos o invertir en
importantes obras públicas sin tener que pasar por las burocracias o exigencias políticas
de los prestamistas multilaterales. Mientras que las inversiones anuales del Banco Mundial
se han mantenido estables durante años en 22.000 millones de dólares, el flujo de capital
privado hacia los países en desarrollo se ha disparado, alcanzando casi 500.000 millones
de dólares en 2005, frente a $85.000 millones en 1990, según cifras del Banco Mundial. Por
ello, hay que reconocer las limitaciones inherentes de entidades internacionales públicas y
analizar las posibilidades de esfuerzos mancomunados con el sector privado y la sociedad
civil.
Sector Privado. Existe una diferencia de opinión sobre el valor de programas empresariales
de anti-corrupción y los asociados códigos de conducta. Dado todos los grupos involucra-
dos, las prácticas de “llanero solitario” han sido particularmente inefectivas. De ese modo,
estrategias con grupos de interés relevantes que forjan coaliciones son indispensables. Mu-
chos en la comunidad empresarial consideran que la autorregulación es la solución apropia-
da y que es preferible a regulaciones gubernamentales. Otros mantienen que la autorregu-
lación es una impostura y que sólo la acción por el gobierno puede frenar la corrupción. Sin
embargo, cuando estas acciones son vistas como un componente de un programa compre-
hensivo de anti-corrupción, estas pueden proporcionar un estímulo hacia un enfoque más
operativo que apoye la actividad económica en forma efectiva. Estas acciones no pueden
verse como sustituto de reglamentaciones; ambos se precisan y cada uno refuerza el otro.
Códigos Globales
Códigos Sectorales
Grupo Wolfsberg : Lineamientos Globales para la
lucha contra el Lavado de Dinero en la Banca Privada .
Normas (MMSD e ICMM) para la lucha contra el
soborno en el sector minero
Códigos Profesionales
FIDIC code ( ingenieros consultores )
IBA code ( abogados )
IFAC code ( contadores )
Un estudio de “mejores prácticas” realizado por Transparency International USA de los pro-
gramas de anti-corrupción implementados por las principales empresas estadounidenses
(Transparency International-USA, 1996) subrayó que un código de conducta puede redu-
cirse simplemente a una hoja de papel o llegar a definir el comportamiento empresarial,
dependiendo de la existencia de programas de implementación que se ponen en pleno
uso en la empresa. Entre los elementos más significativos que deben tener los códigos, el
estudio enfatizó:
La clave para evaluar la función de los códigos de conducta empresariales contra sobornos
estriba en su interacción con programas gubernamentales. La eficacia de estos códigos
tiende a realzarse con medidas en el sector público. Del mismo modo, los códigos empre-
sariales refuerzan la eficacia de programas gubernamentales anti-soborno. Los principales
elementos para crear tal sinergia son:
• El tratamiento impositivo de los sobornos también puede generar una gran di-
ferencia en la conducta empresarial. Cuando las leyes de impuestos permiten la
deductibilidad, inevitablemente implican que los sobornos extranjeros se conside-
ran un gasto comercial legítimo – o una actividad subvencionada por el gobierno.
Denegando deductibilidad impositiva de los sobornos requiere que las empresas
distingan entre gastos comerciales legítimos e ilegítimos. Esto quiere decir que las
gerencias empresariales tendrán que ser cuidadosamente escudriñadas, ya que
sus acciones podrían implicar fraude fiscal.
32 el enfoque en problemas que están más allá del alcance o la capacidad limitada de los me-
canismos oficiales, donde fuerzas del mercado no dan los resultados deseados. Además,
sus objetivos no se originan en el interés individual o la generación de utilidades, sino en la
dedicación a áreas específicas del interés público, como por ejemplo la corrupción.
Sin embargo a final de cuentas, la sociedad civil es el principal implicado y el grupo afec-
tado por la corrupción – y de esa manera tiene que estar involucrado constructivamente
para recibir el apoyo y aceptación de las reformas necesarias. Sólo de esta manera pueden
llegar a ser viables y sostenibles los cambios institucionales y de política. Los países que
han sido hospitalarios hacia el apoyo de organizaciones de la sociedad civil – a través de
métodos tales como audiencias públicas o procedimientos consultivos en sus mecanismos
regulatorios y legislativos e instituciones de supervisión – de hecho han facilitado la evolu-
ción interna y orgánica de las políticas y de las instituciones.
“No todo lo que cuenta se puede contar. No todo lo que se puede contar cuenta” (Albert
Einstein).
Cabe hacer notar que todos los indicadores tanto de percepción como empíricos de cor-
rupción indican que ha habido muy pocos avances en el combate a la corrupción (salvo una
mayor concientización sobre el tema), no obstante el número creciente de Convenciones,
convenios internacionales, aprobación de nuevas legislaciones en diversos países, etc. Ni
los índices del IPC (por el lado de la demanda de corrupción) ni los del BPI (fuentes u oferta
de sobornos) referidos anteriormente muestran evidencias perceptibles de mejoras desde
que se han estado publicando periódicamente.
Ello probablemente se debe a que el enfoque jurídico implica operar a través de aspectos
formales y sistemas públicos, que por lo general son lentos, burocráticos y de mucha menor
flexibilidad que la que se requiere para hacer frente a la destreza, versatilidad e imaginación 33
de los agentes que practican la corrupción (o como suelen decir en estas latitudes: “creada
la ley, creada la trampa”).
En general, las Convenciones y otros medios mencionados arriba pueden verse como un
principio modesto. Aparte de las limitaciones descritas de cada una de las iniciativas, las
más avanzadas, incluyendo EITI, tienden a poner más énfasis en el desarrollo de controles
muchas veces engorrosos y costos para monitorear el flujo de fondos y evitar la corrupción
de funcionarios que tienen acceso a dichos recursos. Hasta ahora, estos esfuerzos tienen
tres grandes limitaciones.
Toda la experiencia apunta a que las reformas no tienen que ver tanto con leyes y cam-
bios impuestos por los liderazgos, pero más con empoderamiento, escrutinio y cambios
en incentivos. Más en general, una combinación de acciones de prevención, fiscalización
y control, y el apoyo de la comunidad local podría ayudar es superar los problemas. Mu-
chas de las acciones correctivas están asociadas con desregulaciones y despolitización
de actividades económicas, generación de información y datos para mayor transparencia
y delineación de responsabilidades, el establecimiento de instituciones jurídicas, e institu-
ciones paralelas apropiadas – o cuerpos auto-regulados cuando esto no es realizable, y el
desarrollo de alianzas para promover acciones coherentes entre diferentes participantes en
una sociedad.
“Los hombres combaten con más furia por sus intereses que sus derechos” (Napoleón).
Donde tal articulación es pobre hay una tendencia a “empujar” la economía hacia el sector
informal. Por ello, las encomias que tienen niveles altos de corrupción tienden a tener igual-
mente sectores formales más pequeños y por ende una proporción más alta en los sectores
informales, como puede apreciarse en el gráfico siguiente. Mientras una proporción de la
economía pasa a los sectores informales, se pierden bases para los impuestos, se reducen
los ingresos fiscales y con ello el gasto público en inversiones tanto en la infraestructura
humana (como educación) como física (como transporte), limitando con ello las posibili-
dades de desarrollo económico. De ahí la importancia de la reducción de la corrupción para
formalizar la economía y romper el círculo vicioso que mantiene atrapado a las economías
menos desarrolladas.
GTM UKR
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0%
Baja Alta
corrupción Corrupción corrupción
Dado que la acción efectiva sólo puede ser sostenida con la presencia de instituciones
que puedan catalizar los diversos grupos de interés de una manera no partidista, Un
5. Conclusión
“El sol es el mejor desinfectante” (dicho latinoamericano).
Más en general, sociedades sólidas con instituciones inclusionarias, tal como las organiza-
ciones eficientes y no corruptas, tendrán mayor posibilidad de poder prevenir o resistir los
choques socioeconómicos y políticos asociados con conflictos internos. Como consecuen-
cia, los esfuerzos deben orientarse paso a paso hacia:
(i) Construir, empoderar y capacitar una sociedad civil activa que proteja los derechos
del individuo y de grupos para responsabilizar a las nacientes instituciones estatales y gen-
erar un estado de derecho, incluyendo acciones que: (a) aseguren las libertad de infor-
mación; (b) promuevan la transparencia o acciones similares para la gestación de leyes,
regulaciones u otros medios de acciones gubernamentales; (c) se establezcan medios de
comunicación, organizaciones de la sociedad civil, etc. y (d) creen sistemas de equilibrios
de poder para asegurar, por medio de audiencias públicas, poderes judiciales independi-
entes y efectivos, que descentralicen la responsabilidad de mecanismos de monitoreo de la
sociedad civil.
(iii) Establecer rendición de cuentas de procesos políticos a través de: (a) difusión
de las mociones votadas por los parlamentarios o su equivalente; (b) transparencia en el
financiamiento de los partidos políticos; (c) declaración de bienes, normas de conflicto de
intereses y/o acciones similares para extender la transparencia en los procesos políticos.
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