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3138 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
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Por ello, se desestima la queja. Declérase perdido el depésito de
fs. 1. Notifiquese, devuélvanse los autos principales, y oportuna-
mente archivese.
Antonio Boaciano.
OSCAR HECTOR CIRILO MARTINELLI y Otros v. COPLINCO COMPANIA
PLATENSE pe ta INDUSTRIA y COMERCIO S.A.
[RECURSO EXTRAORDINARIO: Requisitos propios. Cuestién federal, Cuestiones fede-
rales simples. Interpretacién de la Constitucién Nacional.
Procede el recurso extraordinario deducido contra la sentencia que no traté el
planteo de inconstitucionalidad del decreto 666/86, toda vez que se ha controver-
tido la inteligencia de cléusulas constitucionales y la decisién ha sido contraria
al derecho fundado en ellas (art. 14, ine. 3, ley 48).
‘SALARIO MINIMO, VITAL Y MOVIL.
La circunstancia de que el decreto 667/86 haya sido dictado en la misma fecha
que el decreto 666/86 y que posea ~al igual que éste- un cardcter sumamente
amplio en cuanto a las categorias de trabajadores que comprende, indica clara
mente el reconocimiento por parte del propio Poder Ejecutivo de que la suma
contenida en la segunda de las normas citadas es -més alld de su denominacién
como salario garantizadoel salario minimo, vital y mévil a que se refiere el art.
14 bis de la Constitucién Nacional.
CONSTITUCION NACIONAL: Constitucionalidad e inconstitucionalidad. Decretos na-
cionales,
Es inconstitucional el decreto 666/86 si su aplicacién a los fines de determinar el
‘smonto indemnizatorio ha tenido como consecuencia la violacién del principio de
buena fe y la desnaturalizacién del art. 14 bis de la Constitucién Nacional, en
tanto asegura al trabajador la proteccién contra el despido arbitrario.
BUENA FE.
El principio cardinal de buena fe, que informa y fundamenta todo nuestro
ordenamiento juridico, tanto piblico como privado, esté enraizado en las mésDE JUSTICIA DE LA NACION 3139
316
Sdlidas tradiciones éticas y sociales de nuestra cultura (Voto de los Dres. Enrique
Santiago Petracchi y Eduardo Moliné O'Connor).
BUENA FE.
Una de las derivaciones del principio de buena fe es la que puede formularse
como el derecho de todo ciudadano a la veracidad ajena y al comportamiento leal
y coherente de los otros, sean éstos los particulares 0 el propio Estado (Voto de
los Dres. Enrique Santiago Petracchi y Eduardo Moliné O'Connor).
BUENA FE,
El actuar contradictorio que transunta deslealtad resulta descalificado por el
derecho (Voto de los Dres. Enrique Santiago Petracchi y Eduardo Moliné
O'Connor),
Dicramen DEL Procurapor GENERAL susTITUTO
Suprema Corte:
A fs. 81/81 vta. del principal -foliatura a citar, salvo indicacién, en
adelante-, la Corte dejé sin efecto la sentencia de la Sala VIII de la
Camara Nacional de Apelaciones del Trabajo y devolvié las actuacio-
nes a dicho tribunal para que, por quien correspondiera, se dictase un
nuevo fallo, con arreglo a lo resuelto en su decisorio.
V.E. consideré que, al no pronunciarse el a quo sobre la
constitucionalidad del decreto 666/86, que la actora impugnase
subsidiariamente, su decisién no era valida, ya que ello era imprescin-
dible con arreglo a la doctrina del Tribunal elaborado a partir de Fa-
llos: 35:162.
En el recurso extraordinario obrante a fs. 92/98, cuya denegatoria
motivé la presente queja, el apoderado de los actores sostiene que,
pese a lo ordenado por V.E., la Sala I del tribunal laboral tampoco se
pronuncié sobre la alegada invalidez constitucional del mencionado
decreto y, por ende, solicita se revoque este nuevo pronunciamiento.
Ami modo de ver, en esta oportunidad el tribunal a quo no incu-
rrié en el mismo defecto que el anterior sentenciador, desde que no ha3140 FALLOS DE LA CORTE SUPREMA
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venido esta vez a ignorar, lisa y Ilanamente, el planteo de inconsti-
tucionalidad deducido por la actora, como lo hizo la Sala VIII a fs.
56, sino a rechazarlo sobre la base de estimar que la fijacién del
salario minimo vital y mévil, es un atributo excluyente de politica eco-
nomica, respecto del cual no procede a los jueces inmiscuirse.
Empero, tal inteligencia importa una actitud errénea con relaci6n
al rol jurisdiccional que, a la postre traduce la misma imperfeccién, ya
que si bien, como V.E. lo tiene dicho, una primordial virtud de los jue-
ces es mantenerse dentro de los lindes de su propia competencia, sin
invadir la esfera de los otros poderes de gobierno (Fallos: 155:248;
254:43, consid. 4%; 263:267, consid. 8%, 282:392, consid. 13; 311:2580,
consid 42, in fine, etc.), su papel més relevante consiste en impedir que
los actos propios de estos pudiesen violar el orden constitucional, magno
contralor que la Constitucién Nacional le tiene asignado de manera
exclusiva. En la materia de que se trata, una cosa seria pretender
definir, mediante un acto jurisdiccional, una discusi6n sobre los valo-
res opinables en que el salario debiera ser fijado —disputa ajena al rol
de la justicia- y otra muy distinta analizar, a pedido de parte, si el
valor establecido es o no acorde con alguna garantia constitucional,
obligacién, ésta Ultima, irrenunciable a cargo de los jueces, sin perjui-
cio de la particular delicadeza con que deben asumirla (cf. el ya referi-
do precedente de Fallos: 311:2580 y sus citas).
Creo que en tales condiciones, no obstante, decidir si la sentencia
atacada ha dado 0 no cumplimiento, en lo esencial, al mandato de la
Corte, aparece como un interrogante reservado, a mi entender, al cri-
terio de V.E. como intérprete auténtico de sus decisiones.
Por consiguiente, opino que, con este alcance, corresponde hacer
lugar a la queja y declarar procedente el recurso extraordinario para
que el Tribunal pueda expedirse en él.
Si VE. estimase que el a quo se atuvo a lo que oportunamente se le
ordené, en atencién a la vista que ahora se me corre (fs. 79, de la pre-
sente queja), paso, pues, a expedirme sobre la cuestién de fondo.
En relacién con ella, ratifico el criterio sostenido por esta
Procuracién General en el dictamen suscripto por el entonces Procu-
rador Fiscal, Dr. Guillermo H. Lopez (fs. 77/80) al que me remito a fin
de evitar repeticiones innecesarias.DEJUSTICIA DE LA NACION 3141
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Opino, por tanto, que corresponde hacer lugar a la queja y decla-
rar procedente el recurso extraordinario, revocandose, en su caso, la
sentencia apelada y haciéndose lugar al planteo de inconstitucionalidad
deducido por la actora. Buenos Aires, 9 de marzo de 1993. Felipe
Daniel Obarrio.
FALLO DE LA CORTE SUPREMA
Buenos Aires, 16 de diciembre de 1993.
Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por los actores en la
causa Martinelli, Oscar Héctor Cirilo ¥ otros c/ Coplinco Compaiita
Platense de la Industria y Comercio S.A”, para decidir sobre su proce-
dencia.
Considerando:
1*) Que los actores demandaron Por la diferencia en el Pago dela
indemnizacién por antigiiedad. Sostuvieron que su ex empleadora
—Coplinco S.A. hizo la correspondiente liquidacién sobre la base del
salario minimo vital fijado por el decreto 666/86 cuando, en su opi-
nién, correspondia efectuarla con base en el llamado “salario garanti-
zado” establecido en el decreto 667/86, ya que este ultimo seria “el
verdadero salario minimo vital” a que hace referencia el art. 245 in
fine de la Ley de Contrato de Trabajo.
El decreto 666 (B.O. 12 de mayo de 1986) fijé el salario minimo
vital, a partir del 1° de abril, en ochenta australes mensuales. Por su
parte, el decreto 667 ~publicado el mismo dfa~ establecié un “salario
garantizado” de ciento diez australes mensuales, para “...todo traba-
Jador en relacién de dependencia pertenezca al sector publico o priva-
do, sea su retribucién mensual, jornalizada o por hora, con excepcién
de los trabajadores domésticos y del régimen agrario” (art, 1).
En forma subsidiaria, los actores plantearon la inconstitucionalidad
del decreto 666/86, “...en tanto...la coetanea sancién del dto. 667/86 es
un reconocimiento del propio Poder Ejecutivo de que aquél seria una
mera ficcion, tan solo de caracter nominal en lo que al S.M.V. yM
concierne, y por ende, desprovista de todo criterio de realidad, en cuanto3142 FALLOS DELACORTE SUPREMA
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contraprestacién devengable por una jornada normal de trabajo, du-
rante mayo del 86...” (fs. 17/17 vta. de los autos principales).
2) Que la Camara Nacional de Apelaciones del Trabajo (Sala VIID,
al confirmar lo resuelto en primera instancia, rechazé la demanda
jnstaurada. Este pronunciamiento fue dejado sin efecto por la Corte
(fs. 81/82 de los autos principales) —que hizo lugar al recurso extraor-
dinario interpuesto por los actores- en raz6n de que la sentencia del
“qa quo” habia omitido examinar el planteo de inconstitucionalidad res-
pecto del decreto 666/86.
3°) Que, devueltos los autos a la instancia anterior, la Sala I del
tribunal confirmé nuevamente la sentencia de primera instancia que
habia rechazado la demanda. Contra este fallo el letrado apoderado
de Ja parte actora —fundado en la inconstitucionalidad del decreto
666/86- interpuso recurso extraordinario, cuya denegacién originé la
presente queja.
42) Que el recurso interpuesto es admisible toda vez que en autos
se ha controvertido la inteligencia de clausulas constitucionales y la
decisién ha sido contraria al derecho fundado en ellas. (art. 14, ine. 34,
ley 48).
52) Que la cuestién a resolver consiste en determinar si el decreto
666/86 -tal como ha sido interpretado en las instancias anteriores—
constituye el ejercicio razonable del poder reglamentario por parte del
Poder Ejecutivo de la garantia constitucional contra el despido arbi-
trario, en tanto designa a la suma alli establecida como “salario mini-
mo vital”, que en el caso interesa para determinar el monto de la in-
demnizacién por despido incausado.
6°) Que, en autos, la circunstancia de que el decreto 667 haya sido
dictado en la misma fecha que el decreto 666 y que posea —al igual que
éste— un cardcter sumamente amplio en cuanto a las categorias de
trabajadores que comprende —que son las que tradicionalmente han
sido incluidas en las normas que establecen el salario minimo vital
(confr, decretos 2728/77, 2721/83, 1161/84 y 488/85, entre muchos
otros) indica claramente el reconocimiento por parte del propio Po-
der Ejecutivo de que la suma contenida en la segunda de las normas
citadas es —més alld de su denominacién como “salario garantizado”—
el “salario minimo vital mévil” a que se refiere el articulo 14 bis de la
Constitucion.DE JUSTICIA DE LA NACION 3143,
a6
7) Que cabe concluir, entonces, que la aplicacién en autos del de-
creto 666/86 a los fines de determinar el monto indemnizatorio ha te-
nido como consecuencia la violacién al principio de la buena fe arriba
resefiado y la consecuente desnaturalizacién del art. 14 bis de la Cons-
titucién en tanto asegura al trabajador la proteccién contra el despido
arbitrario. Por lo tanto, corresponde declarar la inconstitucionalidad
del decreto 666/86 -tal como ha sido aplicado en el presente caso— y
descalificar el fallo apelado, resolviendo, al mismo tiempo, el fondo del
asunto.
Por ello, y lo dictaminado por el sefior Procurador General sustitu-
to, se hace lugar a la queja, se declara admisible el recurso interpues-
to, se revoca la sentencia apelada y se hace lugar a la demanda (art.
16, 2da. parte, ley 48). Agréguense los autos principales. Notifiquese y
devuélvase.
Anton1o Bocciano — Cartos S. Favr — Aucusto César BELLUSCIO —
Enrique SanTIAco Petraccul (por mi voto) — EpuarDo Mouin£ O’Connor
(por su voto).
‘Voto DE LOS SENORES MINISTROS DOCTORES DON ENRIQUE SANTIAGO
Prrraccul Y pon Epuarpo Mouiné O’Connor
Considerando:
1) Que los actores demandaron por la diferencia en el pago de la
indemnizaci6n por antigiiedad. Sostuvieron que su ex empleadora
—Coplinco S.A.— hizo la correspondiente liquidacién sobre la base del
salario minimo vital fijado por el decreto 666/86 cuando, en su opi-
ni6n, correspondfa efectuarla con base en el llamado “salario garanti-
zado” establecido en el decreto 667/86, ya que este ultimo seria “el
verdadero salario mfnimo vital” a que hace referencia el art. 245 in
fine de la Ley de Contrato de Trabajo.
El decreto 666 (B.O. 12 de mayo de 1986) fijé el salario minimo
vital, a partir del 1° de abril, en ochenta australes mensuales, Por su
parte, el decreto 667 —publicado el mismo dia- establecié un “salario
garantizado” de ciento diez australes mensuales, para “...todo traba-
jador en relacién de dependencia pertenezca al sector publico o priva-
do, sea su retribucién mensual, jornalizada o por hora, con excepcién
de los trabajadores domésticos y del régimen agrario” (art. 12).3144 FALLOS DELACORTE SUPREMA
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En forma subsidiaria, los actores plantearon Ja inconstitucionalidad
del decreto 666/86, “...en tanto...la coeténea sancién del decreto 667/
86 es un reconocimiento del propio Poder Ejecutivo de que aquél seria
una mera ficcién, tan solo de caracter nominal en lo que al S.M.V. yM
concierne, y por ende, desprovista de todo criterio de realidad, en
cuanto contraprestacién devengable por una. jornada normal de trabajo,
durante mayo del 86...” (fs. 17/17 vta. de los autos principales).
28) Que la Camara Nacional de Apelaciones del Trabajo (Sala VIII),
al confirmar lo resuelto en primera instancia, rechaz6 la demanda
instaurada. Este pronunciamiento fue dejado sin efecto por la Corte
(fs. 81/82 de los autos principales) -que hizo lugar al recurso extraor-
dinario interpuesto por los actores— en razon de que la sentencia del
“a quo” habia omitido examinar el planteo de inconstitucionalidad res-
pecto del decreto 666/86.
3°) Que, devueltos los autos a la instancia anterior, la Sala I del
tribunal confirmé nuevamente la sentencia de primera instancia que
habia rechazado la demanda. Contra este fallo el letrado apoderado
de Ja parte actora -fundado en la inconstitucionalidad del decreto
666/86- interpuso recurso extraordinario, cuya denegacién originé
la presente queja.
48) Que el recurso interpuesto es admisible toda vez que en autos
se ha controvertido la inteligencia de cléusulas constitucionales y la
decisién ha sido contraria al derecho fundado en ellas. (art. 14, inc. 34,
ley 48).
5) Que la cuestién a resolver consiste en determinar si el decreto
666/86 —tal como ha sido interpretado en las instancias anteriores—
constituye el ejercicio razonable del poder reglamentario por parte del
Poder Ejecutivo de la garantia constitucional contra el despido arbi-
trario, en tanto designa a Ja suma alli establecida como “salario mini-
mo vital”, que en el caso interesa para determinar el monto de la in-
demnizacién por despido incausado.
6) Que, en autos, la circunstancia de que el decreto 667 haya sido
dictado en la misma fecha que el decreto 666 y que posea -al igual que
éste— un caracter sumamente amplio en cuanto a las categorias de
trabajadores que comprende —que son las que tradicionalmente han
sido incluidas en las normas que establecen el salario minimo vital
(confr. decretos 2728/77, 2721/83, 1161/84 y 488/85, entre muchos
otros)- indica claramente el reconocimiento por parte del propioDE JUSTICIA DE LA NACION 3145
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Poder Ejecutivo de que la suma contenida en la segunda de las nor-
mas citadas es —mas all de su denominacién como “salario garantiza-
do”- el “salario minimo vital mévil” a que se refiere el articulo 14 bis
de la Constitucién.
7) Que esta solucién viene impuesta por el principio cardinal dela
buena fe, “.. que informa y fundamenta todo nuestro ordenamiento
juridico, tanto publico como privado, al enraizarlo en las més sélidas
tradiciones éticas y sociales de nuestra cultura. Una de sus derivacio-
nes es la que puede formularse como el derecho de todo ciudadano ala
veracidad ajena y al comportamiento leal y coherente de los otros, sean
éstos los particulares o el propio Estado. Y aqui resulta Util citar a
Guardini, quien ha explicado: ‘La verdad no sélo dice sino que tam-
bién acta; pues también se puede mentir con acciones, actitudes y
gestos, si parecen expresar algo que no es’ (Romano Guardini, ‘Una
ética para nuestro tiempo’, Madrid, 1963, pag. 23), De ahi que el ac-
tuar contradictorio que trasunta deslealtad resulte descalificado por
el derecho, lo que ha quedado plasmado en brocardos come el que ex-
Presa venire contra factum propium non valet, que sintetizan aspectos
de densa dimensién ética del principio de la buena fe a que se viene
aludiendo...” (caso “Compafifa Azucarera Tucumana”, Fallos: 312:1725,
considerando 10).
8*) Que cabe concluir, entonces, que la aplicacién en autos del de-
creto 666/86 a los fines de determinar el monto indemnizatorio ha te-
nido como consecuencia la violacién al principio de la buena fe arriba
resefiado y la consecuente desnaturalizacién del art, 14 bis de la Cons-
titucién en tanto asegura al trabajador la proteccién contra el despido
arbitrario. Por lo tanto, corresponde declarar la inconstitucionalidad
del decreto 666/86 —tal como ha sido aplicado en el presente caso— y
descalificar el fallo apelado, resolviendo, al mismo tiempo, el fondo del
asunto.
Por ello, y lo dictaminado por el sefior Procurador General sustitu-
to, se hace lugar a la queja, se declara admisible el recurso interpues-
to, se revoca la sentencia apelada y se hace lugar a la demanda (art.
16, 2da. parte, ley 48). Agréguense los autos principales. Notifiquese y
devuélvase.
Enrique Santiaco Perraccut — Epvarpo Mouiné O'Connor.