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Introduccion)

Il documento discute le regole di interpretazione e integrazione nel diritto messicano, in particolare in relazione all'articolo 14 della Costituzione. Si evidenzia che nel diritto penale non possono essere imposte pene senza una legge specifica, mentre nel diritto civile le sentenze devono seguire la lettera della legge, con possibilità di interpretazione in caso di ambiguità. Inoltre, si chiarisce che le lacune legali possono essere colmate solo attraverso i principi generali del diritto e non per analogia.
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Il documento discute le regole di interpretazione e integrazione nel diritto messicano, in particolare in relazione all'articolo 14 della Costituzione. Si evidenzia che nel diritto penale non possono essere imposte pene senza una legge specifica, mentre nel diritto civile le sentenze devono seguire la lettera della legge, con possibilità di interpretazione in caso di ambiguità. Inoltre, si chiarisce che le lacune legali possono essere colmate solo attraverso i principi generali del diritto e non per analogia.
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CAPITULO XXIX REGLAS DE INTERPRETACION E INTEGRACION EN EL DERECHO MEXICANO SUMARIO 193.—El articulo 14 constitucional. 195—La ley penal y su interpretacién. 196.—Interpretacién € integracién de la ley civil. 197.—Papel que Ia equidad desempefa en el derecho mexicano. 194. EL articuco 14 constiTuctonaL.—Los parrafos tercero y cuarto del articulo 14 constitucional encierran las reelas fundamentales de interpretacién ¢ integracién en el derecho mexicano. El tercero refiérese a la aplicacin de la ley penal; el cuarto formula Las reglas de interprétacién e integracién en materia civil, pero sélo en relacién con las sentencias. El texto de las citadas fracciones es el siguiente: “En los juicios del orden criminal queda prohibido imponer, por simple analogia y aun por mayoria de razén, pena alguna que no esté decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata. ”En los juicios del orden civil, la sentencia definitiva debera ser conforme a la letra o a la interpretacién juridica de Ja ley y, a falta de ésta, se fundard en los principios generales del derecho.” En primer lugar hablaremos de la interpretacién de las leyes penales. 195. LA LEY PENAL Y SU INTERPRETACION.—FI parrafo tercero del articulo 14 no es, propiamente hablando, regla de interpretacién, sino norma que prohibe la aplicacién analdgica de penas, relativa- mente a hechos no considerados como delictuosos, El principio formulado en ese pArrafo es el postulado mds importante del derecho penal. Suele expresarse diciendo que no hay delito sin ley, td pena sin ley (nullum crimen, nulla poena sine lege). Es decir, no hay mas hechos delictuosos que aquellos que las leyes penales definen y cas- tigan, Ni m4s penas que las que las mismas leyes establecen. “Nadie podr4 ser castigado sino por los hechos que la ley haya 380 INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL DERECHU definido como delictuosos, ni con otras penas que las establecidas legal- mente. "Asi que en esta maxima se contiene una doble garantia individual: no ser penado mas que por los hechos previamente definidos por la ley como delitos, garantia criminal (nullum crimen sine praevia lege poe- nali), no ser pertado con penas ni en clase ni medida diversas de las establecidas previamente por la ley para el hecho en cuestién, garantia penal (nulla poena sine praevia lege pocnali).” + La misma idea se puede expresar diciendo que Ja ley es la tnica fuente del derecho penal, o que la ley penal carece de lagunas., De aqui que se prohiba Ia aplicacién de penas por simple analogia, y aun por mayoria de razén. La ley penal debe aplicarse exactamente; pero ello no quiere decir, por supuesto, gue no sea posible interpretarla. La ley es siempre una forma de expresién del derecho, lo cual demuestra que, en todo caso, exige ser interpretada. Lo que el articulo 14 prohibe no es la interpre- tacién, sino la integracién de la ley penal, ya que ésta, por definicién, carece de lagunas.* A fin de evitar que la aplicacién de la misma resulte tarea pu- ramente mecAnica, casi todos los cédigos modernos aceptan la institucién del arbitrio judicial, que permite al juez moverse dentro de cierto margen de libertad y tomar en cuenta las circunstancias especiales de cada hecho delictuoso.? Ademés de la prohibicién del argumento analégico. suele conside- rarse que la aplicacién de Tas leyes penales se encuentra sujeta a otros dos principios, a saber: 1° En caso de obseuridad de Ia ley, es decir, cuando haya duda acerca de su sentido, debe interpretarse en la forma mis favorable al acusado; 2° La interpretacién extensiva sélo es licita en favor de] reo, 196. INTERPRETACION E INTEGRACION DE LA LEY CivIL.—El parrafo cuarto del articulo 14 constitucional no es sélo regla de interpretacién, 2 Ercesto Curtio Catén, Derecho Penal. Parte General, Barcelona, 1935, pag, 166. 2 “Por tanto, un hecho no seri punible mas que cuando pueda incluirse en’ alguno de loa tinos de delita’ (figura de delito) descritos en el cédigo o ley penal, y nunca seré penado pena de clase diversa de la establecida por Ia ley ni aquélla podra exceder de la medida, ni por hajo del minimum, fijado por ésta. Como en la actuatidad las Tlamadas medidas de seguridad comienzan a tener en les leves penales una importancia y extensién andlozas a los de las penas, ha de entenderse aplicable también a ellas el contenido de Ia ‘parantia penal” y, en sx consecuencia, nadie pdrd ser sometido a medidas de seeuridad diversas de las ‘extablecidas 0 permitidas en Ja ley. ni su duracién excederd de la prefijada por ésta, a no ser en loz eases en que aquélla las imponga por tiempo indefinide.” Eucento Curuto CAUon. Derecho Penal. tomo 1. paz. 166. 2 Articulos 51 y 52 del Cédigo Penat del Distrito Federal REGLAS DE INTERPRETACION E INTEGRACION EN EL DERECHO MEXICANO 381 sino de integracién. Tiene indudablemente el defecto de referirse de modo exclusive al acto por el cual un negocio es fallado, como si los problemas hermenéuticos, en esta materia, inicamente pudieran presen- tarse cuando el juez dicta sentencia. Las cuestiones interpretativas surgen no sélo al resolver los onflictos, sino en cualquier acto de apl'cacién de leyes y, por ende, en cualquier momento del juicio. desde la formulacién de la demanda hasta el postrer acto de ejecucién. La regla contenida en el artfeulo 19 del Cédigo Civil es mas completa, ya que el citado precepto alude, en general, a la interpretacién y la inte- gracién de leyes civiles. El parrafo cuarto del articulo 14 de la Constitucién Federal dice en su primera parte que en los asuntos del orden civil ]a sentencia de- berd ser conforme a la letra de la ley. ;Quiere esto decir que las leyes civiles han de interpretarse de manera puramente literal o gramatical? En nuestra opinién, la primera parte del parrafo cuarto debe entender- se asi: el juez civil ha de resolver, de acuerdo con la ley, las controver- sias de que conoce, cuando aquélla prevé la situacién juridica contro- vertida. Expresado en otro giro: el juez esta ligado a los textos legales, si éstos le brindan la solucién que busca. Cuando el sentido de 1a ley es dudoso, debe el intérprete echar mano de todos los recursos que el arte de la interpretacién le ofrece. Intervienen entonces las Ilamadas interpretacién histérica, interpretacién légica ¢ in- terpretacién sistemética, A ello aluden las palabras “o a la interpretacién juridica”, Mas no hay que olvidar que se trata de la bisqueda del sen- tido de la ley, y que éste no ha de identificarse con la voluntad del le- gislador. Si la labor interpretativa revela al juez que el caso sometido a su decisién no esté previsto, tiene la obligacién de colmar la laguna. El primer problema que ahora se nos presenta consiste en determinar si tratindose de un caso no previsto por las leyes civiles, es posible re- currir a la costumbre. Las reglas contenidas en el Cédigo Civil del Dis- trito Federal revelan que ésta solo puede ser tomada en cuenta, como pau- ta de solucién de los conflictos, cuando la ley expresamente lo autoriza. Es el caso de la costumbre delegada* Entre nosotros, Ia costumbre no puede derogar la ley “‘La ley sélo queda abrogada o derogada por otra posterior que asf lo declare expresa- mente o que contenga disposiciones total o parcialmente incompatibles con la ley anterior” (art. 9 del Cédigo Civil del Distrito Federal). El articulo 4 Ver seccién 63. 382 INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL DERECHO 10 dispone: “Contra la observancia de la Ley no puede alegarse desuso, costumbre o practica en contrario”. La afirmacién que hicimos antes, en el sentido de que, en materia civil, la costumbre sélo es aplicable si la ley asi lo dispone, tiene su fundamento en las siguientes razones: en primer término, el articu- lo 14 constitucional claramente establece que, a falta de ley, el caso se resolverd de acuerdo con los principios generales del derecho, lo que significa que el recurso a ellos es el ainico procedimiento de integracién autorizado por nuestra ley fundamental; en segundo lugar, en los cé- digos civiles del pais hay una serie de preceptos que expresamente re- miten a la costumbre o al uso, para la solucién de determinados conflictos. Esta forma de delegacién expresa corresponde, pues, perfectamente, al sistema consagyado en el artfculo 14. Los que remiten a la costumbre son. en el Cédigo Civil del Dis- trito Federal, los siguientes: “Articulos 996 y 997, El usufructuario de un monte disfruta de to- dos los productos que provengan de éste segiin su naturaleza.” “Si el monte fuere talar o de maderas de construcci6n, podré el usufructuario hacer en él las talas o cortes ordinarios que harfa el duefio; acomodén- dose en el modo, porcién o época a Jas leyes especiales (legislacién fo- restal) o a las costumbres del lugar.” “Art, 1796.—Los contratos se perfeccionan por el mero consentimien- to. excepto aquellos que deben revestir una forma establecida por la ley. Desde que se perfeccionan, obligan a los contratantes no sélo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a las consecuen- cias que, segiin su naturaleza, son conforme a la buena fe, al uso 0 a la ley”. “Art. 2607. Cuando no hubiere habido convenio, los honorarios se regularan atendiendo juntamente a las costumbres del lugar, a la im- portancia de los trabajos prestados, a la del asunto 0 caso en que se pres- taren, a las facultades pecuniarias del gue recibe el servicio y a la reputa- cién profesional que tenga adquirida ef que lo ha prestado. Si los servicios prestados estuvieren regulados por arancel, éste serviré de norma para fijar el importe de los honorarios reclamados”. “Articulo 2754. Las condiciones de este contrato (alude al de apar- ceria) se regulaidn por la voluntad de los interesados; pero a falta de conyenio se observara 1a costumbre general del lugar, salvo las siguien- tes disposiciones” (arts, 2756 a 2764). Lo que hemos dicho de la costumbre debe afirmarse igualmente de los usos mercantiles, A ellos alude, por ejemplo, el articulo 2° de la Ley General de Titulos y Operaciones de Crédito, que asi dice: “Los actos y REGLAS DE INTERPRETACION E INTEGRACION EN EL DERECHO MEXICANO 383, las operaciones a que se refiere el articulo anterior (es decir, los reia _ tivos a los titulos de crédito) se rigen: ”T, Por lo dispuesto en esta ley, y en las dems leyes especiales re- lativas; en su defecto; TI. Por Ja legislacién mercantil en general; en su defecto; THI. Por los usos bancarios y mercantiles, y en defecto de éstos; IV. Por el derecho comin; declardndose aplicable en toda la Repi- blica, para los fines de esta ley, el Cédigo Civil del Distrito Federal.” Otro problema planteado por el parrafo cuarto del articulo 14 cons- titucional consiste en determinar si las lagunas de la ley puedan llenarse por analogia. En algunos Cédigos se ordena al juez recurrir en primer término a los razonamientos analégicos y, cuando la analogia no basta, a los principios generales. Por otra parte, ya hemos demostrado que la analagia no es método de interpretacién, sino de integracién, y que no ha de confundirse con los principios generales. Creemos que aquel problema debe resolverse, en lo que toca a la solucién de las con- tiendas de orden civil, del siguiente modo: las lagunas de la ley civil pueden Ilenarse analégicamente, en cuanto la base del razonamiento por analogia es un principio general de derecho, que habria que formular en estos términos: la justicia exige que dos casos iguales sean tratados igualmente. Pero como el articulo 14 no habla expresamente de la ana- logia, como método de integracién, sino que alude en bloque a los “prin- cipios generales del derecho”, infiérese de aqui que el juez civil no esta obligado, entre nosotros, a recurrir en primer término a ella, pudiendo resolver el caso imprevisto de acuerdo con un principio general distinto del que sirve de fundamento a la analogia. En Italia, en cambio, el juez civil debe procurar, en primer término, una solucién analdgica y, sélo en dltimo extremo, recurrir a los principios generales.® 3 “Cuando no sirva la analocia para resolver una controversia, porque Ia ley no con- temple un caso semejante, ni siquiera una materia semejante a la en que entra el caso controvertida, hay que recurrir a los principios generates del derecho (articulo 3° de los isp. prel.), partiendo de los cuales, y por via de una serie de deducciones leicas, se Tega a exiahlecer lar norma oportuna, Aseméjase este procedimiento al analésico, con el que hasta ha Wegado a confundirse, nor cuanto tiene por objeto hallar un principio que por su gene- ralidad [Link] aun el caso que no guarda ninguna semejanta con ninguno de todas los demas previstos por la ley: pero dificre en cuanto falta el elemento de tn compara- ‘én entre un caso y otro, constitutive de la anglogia y que fija el punto de partida.” N. Co- . Doctrine Generel del Derecho Citil, pag, 95. 3S INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL DERECHO En relacién con éstos, es interesante examinar las ejecutorias en que la Suprema Corte de Justicia ha tratado de fijar el sentido de aquella expresién. En Jas sentencias dictadas con motivo de los amparos promo- vidos por Maria Angelina Lopez de Chavez (febrero 11 de 1935, tomo XLII, pagina 858 del Semanario Judicial de la Federacién) y Otilia Razgado (tomo L, pag. 283), se dice que por principios generales del derecho no debe entenderse la tradicién de los tribunales, que en tltimo anilisis no es sino un conjunto de practicas o costumbres sin fuerza de ley, ni las doctrinas de los jurisconsultos, que tampoco tienen fuerza legal, ni las opiniones personales del juez, sino “los principios consig- nados en algunas de nuestras leyes, teniendo por talcs no sélo las me- xicanas que se hayan expedido después de la Constitucién Federal del pais, sino también las anteriores”. In ejecutoria dictada e] 15 de marzo de 1938, en un amparo vro- movido por Catalina Meza de Diaz y coagraviados (tomo LV, pig. 2641 del Semanario Judicial de la Federacién}, se sostiene la tesis de que los principios generales del derecho son “verdades juridicas notorias, indis- cutibles, de cardcter general, como su mismo nombre lo indica, elabo- radas o seleccionadas por la ciencia del derecho, de tal manera que el juez mueda dar la solucién que el mismo legislador hubiera pronunciado si hubiere estado presente, o habria establecido si hubiera previsto el caso: siendo condicién de los aludidos ‘principios’ que no desarmoni- cen o estén en contradiccién con el conjunto de normas legales cuyas lagunas u omisiones han de Ilenar”... En la primera de las tesis se adopta el criterio de que los principios generales han de inferirse de la legislacién, entendiendo por tal no sélo el conjunto de !os preceptos vigentes en la actualidad, sino todos loz que en el pais han tenido vigencia. En la segunda preténdese hacer una sintesis de diversas opiniones, a pesar de que no son compatibles en- tre si. Por una parte, se afirma que los principins generales son las ver- dades juridicas “notorias, indiscntibles, de caracter general. como su mismo nombre lo indica, elaboradas o seleccionadas por Ia ciencia del derecho”: en semida se indica que, al apticarlos, el inez ha de estar en condiciones “de dar la solucién aue el mismo legistador hubirr nro- nunciado, si huhiere estado presente, o habria establecido. si hubjera previsto el cao” (rela del Cédigo suizo), y, por tiltimo, signienda la oninién de Del Vecchio, se concluye que los princinios generales deben ser congruentes con el conjunto de normas legales cuyas lagunas u omi- siones se trata de lenar. En lo que toca a la primera tesis, ya hemos indicado por qué ra- zones no es aceptable. Relativamente a la segunda conviene reeordar KEGLAS DE INTERPRETACION E INTEGRACION EN EL DERECHO MEXICANO: 385 que la doctrina no tiene, entre nosotros, cardcter de fuente formal del derecho, lo que equivale a sostener que los principios formulados por los autores no pueden, por si mismos, servir de base a una senten- cia, cuando el caso especial no ha sido previsto. Los dos ultimos pa- rrafas si corresponden a la opinién que nosotros aceptamos, porque tanto el juez como el legislador deben inspirarse, uno al Ilenar las lagunas, el otro al formular la ley, en los migmos principios y, ademés, porque los criterios adoptados por los tribunales y los jueces para su- plir las deficiencias de la Jegislacién, deben armonizar con los preceptos de esta ultima. 197, PAPEL QUE LA EQUIDAD DESEMPENA EN EL DERECHO MEXICA- no.—El articulo 14 constitucional, en su ultimo parrafo, dice que “en los juicios del orden civil, la sentencia definitiva deberd ser conforme a la letra o a la interpretacién juridica de la ley, y a falta de ésta se fundaré en los principios generales del derecho”. Si se acepta que la equidad es un principio general, ec} mas general de los principios del derecho, tendré que admitirse que desempefia entre nosotros papel supletorio, y que, en los casos en que no hay ley aplicable a una situa- cién especial, y el juez ha agotado los recursos de la interpretacién ju- ridica anteriormente explicados, puede y debe inspirarse, al dictar su sentencia, en principios de equidad. La umica restriccién que en nuestro concepto debe sefialarse a esta facultad del juez es la que con gran acierto indica el profesor Del Vecchio, cuando habla de los principios generales: “Si bien se mira, el legislador sélo ha establecido un requisite, en orden a la relacién que debe existir entre los principios generales y las normas particulares del derecho: que entre unos y otras no haya ninguna desarmonia o in- congruencia. Queda excluida a priori la posibikidad de aplicar un prin- cipio general en contradiccién con un principio particular.” En conse- cuencia, una resolucién dictada de acuerdo con criterios de equidad, en mingtin caso deberd oponerse a los preceptos legales existentes. Por la misma razén, el juzgador no esta autorizado para corregir, so pretexto de que su generalidad es fuente de injusticia en una situacién concreta, las normas del derecho positive. En ‘nuestro pais se‘refieren expresamente a la equidad el articulo 17 de 1a Ley del Trabajo, citado por nosotros en la seccién 32 de esta obra, y el articulo 31, fr. IV de la Constitucién Federal, que a la letra dice: “Art. 31—Son obligdciones de los mexicanos: ... IV, Cantribuir para 386 INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL DERECHO los gastos piblicos, asf de la Federacién como del Estado y Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las le- yes”. Pero en nuestro derecho existen otras normas que tacitamente se re- fieren a la equidad, haciendo de ella un recurso de que el juez puede valer- se, cuando no hay ley aplicable y se ha recurrido inutilmente a los procedi- mientos que ofrece la interpretacién juridica. Citaremos. entre otros, los articulos 18, 19, 20 y 1857 del Cédigo Civil en vigor, que asi rezan: “Art. 18. El silencio, la obscuridad o insuficiencia de la ley, no autoriza a los jueces y tribunales para dejar de resolver una controversia.” “Art. 19. Las controversias judiciales del orden civil deberan resolverse conforme a lale- _ tra de la ley o a su interpretacién juridica. A falta de ley se resolveran con- forme a los principios generales de derecho.” “Art. 20, Cuando haya con- flicto de derechos, a falta de ley expresa que sea aplicable, la controversia se decidird en favor del que trate de evitarse perjuicios, y no a favor del que pretenda obtener lucro. Si el conflicto fuere entre derechos iguales o de la misma especie, se decidiré observando la mayor igualdad posible en- tre los interesados.” “Art. 1857. Cuando fuere absolutamente imposible resolver las dudas por las reglas establecidas en los articulos precedentes, si aquéllas recaen sobre circunstancias accidentales del contrato, y éste fuere gratuito, se resolveran en favor de la menor transmisién de derechos ¢ in- tereses; si fuere oneroso se resolverd la duda en favor de la mayor recipro- cidad de intereses. Si las dudas de cuya resoluci6n se trata en este articulo Tecayesen sobre el objeto principal del contrato, de suerte que no pueda venirse en conocimiento de cual fue la intencién o la voluntad de los contratantes, el contrato sera nulo.”* La referencia a la equidad es perfectamente clara en los dos ultimos preceptos. Decir que un conflicto de derechos debe resolverse observando la mayor igualdad posible entre los interesados, y afirmar que debe solu- cionarse acatando los dictados de la equidad, es lo mismo. En el Cédigo Civil de 1884 encontramos varias disposiciones semejantes (arts. 20, 21 y 1395). La Suprema Corte de Justicia de la Nacién ha sostenido, en rela- cién con la equidad, la tesis siguiente: “Mientras haya normas legales de aplicacién al caso, no hay por qué tratar de corregirlas, sustituyén- dolas por un criterio subjetivo; mientras la ley no haya reconocido po- sitivamente los dictados de la equidad, éstos no constituyen el derecho, y los jueces cometerian grave error si quisieran modificarla en obsequio de aquélla, o mejor dicho, de lo que consideran como equidad, pues tal REGLAS DE INTERPRETACION E INTEGRACION EN EL DERECHO MEXICANO 387 cosa implicaria un peligro de arbitrariedad. No tiene, por tanto, la equi- dad, en nuestro derecho, valor juridico correctivo o supletorio de las normas legales.” Estamos enteramente de acuerdo con la Corte Suprema en el punto en que afirma que la equidad no tiene en nuestro derecho valor juridico correctivo de las normas legales; creemos asimismo que existiendo ley aplicable a determinado caso, no esta el juez autorizado para corre- girla, so pretexto de que su aplicacién estricta implicaria la realizacién de una injusticia; mas no aceptamos la otra tesis, 0 sea, la que afirma que en el derecho mexicano no tiene la equidad valor supletorio nin- guno. Pues aun cuando no se reconozca que es el mas general de los principios del derecho, tendré que aceptarse, en cambio, que hay varias disposiciones que de manera expresa o tacita, directa o indirecta, refié- rense a la equidad, haciendo de ella un expediente al cual puede el juez recurrir cuando no hay norma aplicable y ias reglas de la inter- pretacién juridica han resultado impotentes para ofrecer la solucién. CAPITULO XXX CONFLICTOS DE LEYES EN EL TIEMPO SUMARIO. 198.—Plonteamiento del problema, 199—Teoria de los derechos adquirides, 200.— La tesis de Baudry-Lacantineric y HouguesFourcade sobre los derechos edqt rides, 201.—Critiea de Ia tesis de Baudry-Locantinerie y Houques-Fourcade sobre los derechos adquiridos, 202-—Tesis de Paul Roubier. 203.—Fundamento de la re- gla de supervivencia en materia de contratos (Roubier}. 204.—Tesis de Planio!, 205.—Critica de la tesis de Roubier, 206.—Tesis de Bonneease. 207. fea de la tesis de Ronnecase. 208—Excepciones al principio de la irretroactividad de la Jey. 269.—Escepeiones al principio de irretrouetividad en materia penal. 210— El derecho procesal y el problema de In retroacti 198. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA.—En principio, las normas jue ridicas rigen todos los hechos que, durante el lapso de su vigencia, ocurren en concordancia con sus supuestos. Si un supuesto se realiza mientras una ley esté en vigor, las consecuencias juridicas que la dis- posicién sefiala deben imputarse al hecho condicionante. Realizado éste, ipso facto se actualizan sus consecuencias normativas. Las facultades y deberes derivados de Ja realizacién de un supuesto poseen una existen- ia temporal mas o menos larga. Algunas veces, la disposicién normativa indica la duracién de aquéllos; otras, tal duracién es indefinida, y la extincién de las consecuencias de derecho depende de Ja realizacién de ciertos supuestos. Supongamos que una persona ha ganado, en juego no prohibido, determinada suma de dinero. El ganancioso tiene en este caso la facultad de exigir la entrega de tal cantidad. Si el deudor paga, extinguese concomitantemente el derecho subjetivo del acreedor y el deber juridico del perdidoso, Y el pago interviene entonces como hecho jurtdico extintivo de las dos citadas consecuencias, Realizado el supucsto de un precepto legal, puede ocurrir que las

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