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Zavala Indios

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Silvio Zavala El-servicio personal de los.indias ARNT ey Tels RE So Colegio de México / El Colegio. Nacional Indice Lemas 9 Introduccién. SERVICIOS PARA LOS COLONOS 1. Evolucién general ce 2. Agricultura y ganaderta “51 8. Transportes 121 4, Mineria, moneda y precios 178 5. Servicios urbanos 207 a) Edificacién civil. Materiales y servicios 277 &) Bastimentos y otros suministros urbanos: lefia, yerba, carbén, servicios domésticos 204 c) Artesanias. Industrias 306 d) Espajfioles artesanos y contratados 328 e) Precios de artesanias 381 6. Visitas a provincias fordneas 349 LOS SERVICIOS ESPECIALES 7. Marquesado del Valle 367 8 Magistrados, otros funcionarios y pretendientes 439 9. La Iglesia 485 a) en general 485 &) construcciones eclesidsticas 496 10. Obras publicas 5 551 11. Caciques, principales y comunidades indigenas Apéndice A. Legislacién de Carlos V sobre los indios, segin Torquemada (afios de 1526-52) 569 Apéndice B. Ejemplos de tasaciones con servicio personal y de ‘sus conmutaciones 877 FH718i46 8 KL SERVICIO PERSONAL DE LOS INDIOS EN LA NUEVA Espafia Apéndice C. Apéndice D. Apéndice E. Abreviaturas Bibliografia Fragmentos de Libros de Gobierno del virrey Antonio de Mendoza (aftos de 1542-43, 1537-38 y 1550, en tres grupos) Extractos de los documentos publicados por Al. berto Maria Carrefio, Un desconocido cedulario det siglo XVI perteneciente a la catedral metropolitana de México, México, Ediciones Victoria, 1944, y co- rrespondencias con los apartados del presente tomo I de El servicio personal... Peticién de Bartolomé de las Casas a Su Majestad, c. 1543-44, relativa a ciertas facultades, jurisdiccio- nes y otra ayuda para su didcesis en Chiapa Indice de nombres de lugares Indice de nombres de personas Indice de materias 583 593 605 613 617 635 645 663 Lemas LA Voz EXTERIOR: Alejandro de Humboldt, Essai Politique sur le Re Nouvelle-Espagne, Paris, F. Schoell, 1811, 1, 99: Se eee “Lthistoire des dernigres classes d'un peuple est la relation des événements qui, en fondant a Ja fois une grande inégalité de fortune, de jouissance et de bonheur individuel, ont placé peu 4 peu une partie de Ja nation sous la tutelle et dans la dépendance de l’autre. Cette relation, nous la cherchons presqu’en vain dans les annales de histoire; elles conservent la mémoire des ponds révolutions politiques, des eS, des conquétes et d'autres fléaux qui ont accablé ‘Thumanite: ‘mais elles nous apprennent peu sur le sort plus ou moins déplorable de la classe la plus pauvre et la plus nombreuse de Ja société”. En la edicién de la Editorial Porta, México, 1973, ese pasaje se encuentra traducido al espafiol, en la p. 66, en los términos siguientes: “La historia de las ultimas clases de un pueblo es la relacién de los sucesos, por medio de los cuales al mismo tiempo que se ha ido estableciendo una gran desigualdad de fortuna, de goces y de pros peidad individual, ha venido a colocarse poco a poco una parte de la nacién bajo la tutela y en la dependencia de la otra. Es casi initil buscar esta relacién en los anales de la historia: ésta conserva la me- moria de las grandes revoluciones politicas, de las guerras, de las con- tuistas y de otros azotes que han afligido a la humanidad; pero nos ilustra muy poco acerca de Ia suerte, mas o menos lamentable, de la clase mas Tete y numerosa de la sociedad”. LA Vog INTERIOR: Joaquin Garcia Icazbalceta, Fray Juan de Zumdrrage, México, 1881, cap. Xv: ‘ Bb iaet a ‘alidad “Siempre he deseado ver una historia en que con imparcialida im sensater se pee Ja verdadera condicién de los indios de Nueva Es. Pajia bajo la dominacién espafiola, q se juzgue la conducta del gobierno le 9 Para con ellos. Cansados estamos de ofr declamaciones vulgares, 10 EL SERVICIO PERSONAL DE LOS INDIOS EN LA NUEVA KAPARA ta de estudio, otras del espiritu de raza y de par Es 0 a ee ater a los espafioles como bestias ferobey 1, devoraban a inocentes corderos, y al rey de Espafia como a un tirang insaciable, ocupado exclusivamente en mantener a la colonia en el embrutecimiento para que nunca conoci¢se sus derechos, y en sacarle el mayor producto le. Algunos, sin embargo, sosticnen que indios vivian felices bajo un gobierno verdaderamente paternal, atento sélo a conservarlos y favorecerlos, sin pararse en sacrificios, Harta gran servicio el que pusiese en su verdadero punto los hechos y sacase con buena critica las consecuencias que de ellos se deducen. El error ¢y siempre un mal, y en Historia suele producir resultados funestisimos, Mas dudo que hoy pueda encontrarse hombre tan sano de entendi. miento y tan ajeno de pasién que Ilene satisfactoriamente el vacio que lamentamos”, Introduccién InrciADA ESTA investigacién a fines de la década de 1930 i de la de 1940, llega a su término en la de 1980. Cickeaten a largo intervalo sufrié interrupciones y aplazamientos debidos a otras ocupaciones y obras que tomaron cuerpo en esos afios; mas el interés r el tema no habia menguado, como se desprende de varios estudios que logré publicar en dicho perfodo.* Ahora puedo ofrecer a los lectores el material relativo a la Nueva Espafia que he podido reunir a lo largo de tantos afios. Aspiro a pre- 1 Los antecedentes relativos a los trabajadores antillanos, a los esclavos indios y al servicio personal en las encomiendas de la Nueva Espafia han sido objeto de trabajos anteriores del autor, que a continuacién se citan, Por ello, el primer tomo de la presente obra comienza por examinar el trabajo de los indios libres en Ia primera mitad del siglo xvr hasta Iegar a las reformas de mediados de la centuria; sigue el tomo segundo hasta el afio de 1575; y el tercero cubre desde entonces hasta el fin del siglo. Estos tres tomos son pues los dedicados al siglo xvi. Entre los afios de 1940 y 1980, son de recordar las publicaciones siguientes del autor: las Fuentes para la Historia del Trabajo en Nueva Espafia, recopiladas en colaboracién con Marfa Castelo, México, Fondo de Cultura Econémica, 1939-1945, 8 volimenes. La segunda edicién en facsimil ha sido patrocinada por el Centro de Estudios Histéricos del Movimiento Obrero Mexicano, de la Secretaria del Trabajo y Previsién Social, México, 1980, 8 volimenes. Ordenanzas del Trabajo. Siglos XVI y XVII, México, Elede, 1947. Reeditada en facsimil por el mismo cesMo, 1980. Estudios indianos, México, El Colegio Nacional, 1948. Los esclavos indios en Nueva Eipafia, México, El Colegio Nacional, 1968. Reeditada en facsimil por el propio Colegio, 1981. La segunda edicién aumentada de La‘Encomienda Indiana, México, Editorial Porria, 1973 (Biblioteca Porria, 53). Y en el ciclo sudamericano: El servicio personal de los indios en el Perd (extractos de los siglos xvt, xvm y TO y comienzos del xix), en tres tomos publicados por El Colegio de México, en 1978, 1979 y 1980. Estos tomos contienen referencias de vutilidad comparativa sobre los temas del servicio personal en las encomiendas y en los repartimientos de traba: jadores. En el tomo 1 relativo al Perd, p. 1, se halla una nota que recoge titulos de estudios complementatios de los ahora citados. Tal vez, por contener soit sobre el servicio personal, se justifique también mencionat aqui: Contribucién @ la historia de les instivuciones coloniales en Guatemala, Universidad de San Carlos de Caatcrnate, Guateraala, Centro América, 1967 (Estudios Univesitarios, ®)- Y Origenes de la colonizacin en el Rio de ta Plata, México, D. F-. Se El Colegio Nacional, 1978, Lor artfculos y trabajos menores se. citardn cusn venga el caso en las notas de la obra, Véase asimismo infra, p 15. M1 Rm ee 12 EL SERVICIO PERSONAL DE LOS_INDIOS EN LA Nv; TEVA. ESPARi4 sentar suficientes casos documentados de prestacién de Servici conocer no sélo tales ejemplos sino también las lineas generac? P** obedecian en las distintas ramas de ocupacién, lugares nea Procuro ofrecer las ensefianzas de los documentos en la forma sencilla y clara que me ha sido posible alcanzar. Tengo preseme numerosas publicaciones de otros autores, de las que haré mencibn en las notas o en la bibliografia, han visto la luz durante las cuatro décadas transcurridas del 40 al 80 de este siglo, en las cuales obras se hallan planteamientos y datos que complementan o Mejoran los resultados aquf ofrecidos; pero no creo que hayan hecho superfine 0 extempordnea mi investigaci6n, porque las cuestiones de las que ella se ocupa son tan vastas que no se encuentran agotadas, y el valor de las fuentes directas recogidas tiene un cardcter permanente que amerita distintos y constantes tratamientos. Adem4s, puede ocurrir que por la répida sucesién de los enfoques, los antiguos conserven o recobren cierta virtud historiografica. En todo caso, la obra que presento no me parece que exista en forma semejante, con el fin de examinar las bases de la vida social en Ia Nueva Espafia. Por lo que toca a la presentacién de los datos en Jos varios capftulos de la obra, debo advertir que al subdividirlos de acuerdo con los distintos géneros de trabajos (agricultura y ganaderfa, transportes, mi- nerfa, servicios urbanos, edificacién, artesanias ¢ industrias, etc.), no Pierdo de vista que con frecuencia guardan conexiones entre sf, que Procuro indicar por envios de unos a otros lugares de la obra. A veces prefiero incurrir en repeticiones antes que dejar de hacer presentes datos importantes para varias ramas de trabajo; por ejemplo, en trans- Portes aparecen noticias relativas a la conduccién de materiales o de bastimentos que tocan tambi nt ién a otros apartados como el de Ia mineria. La clasificacién se hace, Tae entonces mantener, en la seccién de evolucién general, Ia uni. © % propésite. Los cambios que sobrevienen al cosa ary tiempo INTRODUCCION 13 no serian perceptibles con claridad si se prescindiera Stal cada vez que existe. De lo expuesto ae desprente cos dl Inter interesado, v.gr., en Jas minas, hallaré noticias tanto en la parte general como en la particular de ese ramo. En consecuencia, el indice de nuestra exposicién abarca: ¢l apartado previo de evolucién general de las instituciones de trabajo en cada periodo (pareceres, leyes, refor- mas, vias de aprovechamiento del servicio indigena). ely examieaisits cada clase de servicio y del patrono al que se destina (colonos en los diversos géneros de actividades ya mencionados; los servicios especiales el destinatacio: v.gr., el Marquesado del Valle; los magistrados y Gtros funcionarios; la iglesia; las obras piiblicas; los caciques, los prin- Cipales y Ias comunidades indigenas). Y algunos cuadres con la infor- maci6n sobre precios a fin de poder apreciar el valor de los jornales en cada perfodo, Pero estas aperturas no aspiran a convertir nuestra ‘obra en un ensayo de historia econémica general de la Nueva Espafia. Su finalidad, como el titulo lo indica, es el estudio del servicio per- sonal de los indios, rama amplia de por si de la historia del trabajo en la época colonial, y a menudo preponderante en buen niimero de ‘ocupaciones y en no pocos lugares y fechas. Nos limitamos fundamen- talmente al trabajo de los indigenas, porque si bien el de los espafio- Ies, el de las varias castas y el de los esclavos negros son mencionados en ocasiones, no se encuentran integrados completamente en nuestro tratamiento; esto se debe a que su documentacién es distinta y no la hemos investigado ni reunido en medida suficiente. En suma, hay unidad en el tema de la investigacién —el trabajo obligatorio 0 vo- luntario de los indios— pero con ramificaciones en casi todos los scc- tores de la vida econémica de Ja Nueva Espafia. Por eso abarcamos tantos campos de la historia laboral y seguimos el curso de su funcio- namiento de manera a la vez consecuente y variada. Casi todos los temas’ de que trata la presente obra podrian ser objeto de ampliaciones considerables por parte de quienes los tomaran para estudiarlos en monografias: por ejemplo, el de Jas ventas y meso- nes en los caminos, el de Ia edificacién en alguna ciudad, el de la explotacién de un centro minero determinado. Es evidente que una vista general como la presente no puede agotar esos t6picos en cada caso, lugar o tiempo; pero, de otra parte, el repaso de ellos en $° conjunto deja una imagen de la historia del trabajo indigena que no serfa posible alcanzar por el examen de un solo ejemplo, asi se a zara intensivamente. Es conveniente tener presente esta observact cuando pareaca insuficiente el tratamiento de algtin topico, rexi6n 0 mento; véase el panorama general como una invitacién para ahot Te 14 EL SERVICIO PERSONAL DEyLOS INDIOS EN LA Nuzy, Espa ia en.csos desarrollos particulares,que aqui no es posible cubrir pleto, aunque siempre se. procure que Ja documentacién ofan com. en Jos temas especificos como en. el conjunto de ellos, una tae tanto ciente para abrir la ruta del conocimiento. A veces, como ad Sufi. lo referente a los Libros de gobierno virreinales, al Marques, hi, en Valle y a una etapa en Ja construccién de la Catedral de México dal abundancia de Ia informacién ios ha impedido incorporarlaen el en las notas, o en los apéndices, de manera satisfactoria; por. ello 2 destinamos a publicaciones por separado, a las que podré rec find el lector interesado en examinar con mayor detenimiento tales asuntos La publicacién previa de las Fuentes para la Historia del Trabajo en Nueva Espafia, en ocho volimenes, que abarcan textos de 1575 a 1805, hace. innecesario insertar esos documentos en la obra pre- sente; sin embargo, a-,partir del tercer tomo correspondiente a los afios de 1575 a 1599, se toman, en cuenta cada vez que es necesario © conveniente para completar nuestra exposicién. En clla aparecen otros documentos de. época que también ilustran las modalidades de Ja prestacién. de servicios en las varias ramas econémicas que figuran en el Indice General. Los archivos provinciales y los.ramos del Archivo General de la Nacién, de. México, correspondientes a las Provincias Internas, son objeto. de investigacién complementaria a cargo de la profesora Maria.del Carmen Velazquez. Su exploracién va.a dar lugar a otras publicaciones, como la.que ha editado El Colegio de México relativa a las haciendas de campo del Fondo Piadoso de Californias. ; ¥ ; . La presente historia del servicio personal se compone de tres tomos dedicados al siglo xv1. De ser posible vendrén tos relatives a. ls on XVII y comienzos del xxx, aoa al _ Merced a la ayuda recibida de El Colegio de México y de El Cole- gio Nacional, que agradezco, puedo presentar estos vijos fichers reunidos con perseverancia a lo largo de los_afi i ensefianzas a. los lectores, SANE oe vamente sin, provecho para nadie de dejarlos abandonados definiti Jin los Jemas que preceden a este prélogo hemos recogido ‘voces te sclancat una eontribuctén a su. esclarecimiento, -Habré dos Bae a pee ‘historia, Por-lo que le-falta en:cuanto a ele mee ee nines claboraciones. metodol6gicas «actuales, que se some sates ae gees FecoRidas en Tas notas 0 en le biblion grafia, antes 1a dicho. O bien . Por el: acrecentamiento de. INTRODUCCION 15 sticias que ofrece, En nuestro énimo, esta lt nottiporgue todavia considero ‘itil la documentacién conauleaye que s¢ presente Ilana y tardiamente, = ‘StLvio ZAVALA Mientras se imprimia la presente obra apare r aed cieron i guientes que conviene afiadir a os menciona Sa pete en la nota 1: Silvio Zavala, Una etapa en la construccién de la ; , alrededor, 1585. ft Coleg de, Mexico, Centro de Fares 1 sericos, 1982. Jornadas 96, 3 pp. de Indice Ge Histerice analitico, pp. 208-216. neral, 187 pp. de texto, Libros de asientos de la gobernacién de la Nueva Espaia. ad bine don Luis de. Velasco, 1550-1552). Prologo, extrastol 9 Ook del viet, ‘por Silvio Zavala. Archivo General dela Nacién, M&ces, nami recion Documentos para la Historia, 8, 511 ppeilsy El trabajo indigena en los libros de gobierno del virrey Luis de Velasco, 1550-1552. Extractos por Silvio Zavala. Centro de Estudios Histéricos del Movimiento Obrero Mexicano. México, 1981, 141 pp. Tributos y servicios personales de indios para Herndn Cortés y su familia. (Extractos de documentos del siglo XVI). Silvio Zavala. Archivo General de la Nacién. México, 1984, X-405 pp., ils. Cuentas de sirvientes de tres haciendas PA sus anexas del Fondo Piadoso de las Misiones de las Californias. Maria del Carmen Veléz- quez. El Colegio de México. Centro de Estudios Histéricos, 1983, x 338 pp. Servicios para los colonos 1. Evolucién general EL servicio PERSONAL de los indios libres en Nueva Espaiia no se mantuvo a lo largo de los afios de la colonizacién espafiola dentro de los cauces de una sola institucién. Los primeros servicios fueron gratuitos y se asignaron a los enco- menderos espafioles por via de tributo a cambio de la proteccién y la doctrina que los beneficiarios debian impartir a los indios. Esta orga~ nizacién de raiz sefiorial entré en pugna con el regalismo moderno del estado espafiol, y la encomienda fue limitada constantemente a fin de defender la libertad de los indios y de reducir sus servicios a la forma voluntaria y retribuida del alquiler en uso en las comarcas europeas. La lucha culmina a mediados del siglo xvi, cuando la Corona, en correspondencia con la libertad que habia concedido a los esclavos indios, prohibié, como veremos adelante, la inclusién de servicios per- sonales en las tasaciones de las encomiendas y redujo la institucin en Nueva Espafia al goce de rentas pagadas en especie o en dinero. El contrato libre de trabajo que debia sustituir a los instrumentos juridicos de la esclavitud y el vasallaje, no prosperd de manera ge- neral en la sociedad hibrida compuesta de patronos exigentes y de nativos ajenos a los deseos y a las necesidades de la poblacién de ori- gen europeo. La Corona opté por una solucién intermedia: el repar- timiento de los servicios o alquiler forzoso. El trabajo seria remu- nerado, pero en vez de contar con la voluntad del indio para formalizar el contrato, la administracién reclutaba por compulsién a los operarios, escogia autoritariamente al patron, sefialaba el plazo y el género del servicio, asi como la cuantfa del jornal. La nueva institucién se abre paso alrededor de 1550 y Iega a convertirse en un cauce importante del trabajo indigena durante el resto del siglo xvr y aun en tiempos Pposteriores. ‘ De acuerdo con esta evoluci6n, comienzo el estudio del trabajo de Jos indios libres por Ia explicacién de las prestaciones de vasallaje y de las primeras restricciones que experimentan. Después trato del 19 20 EL SERVICIO PERSONAL DE LOS INDIOS EN LA NUEVA ESPANA intento de legar al alquiler voluntario de los servicios que, al no lograrse generalmente a pesar de lo dispuesto por la cédula de 22 de febrero de 1549, que adelante extractamos, cede el lugar de Pronto al repartimiento forzoso de los servicios. En lo que respecta a las clases de los trabajos, como ya se ha indicado en la Introducci6n, distingo los que se dan a los colonos para la agricultura y la ganaderia, los transportes, la mineria, la edi. ficaci6n, el abastecimiento urbano, las artesanfas e industrias, etc. Trato asimismo de las visitas que se efectéian en las provincias foraneas donde las demandas de trabajo solfan ser excesivas. Ademis de los servicios para los colonos, destino apartados especiales a los que se dan al Mar. quesado del Valle, magistrados y otros funcionarios, la Iglesia, cons- trucciones eclesidsticas, obras piiblicas, caciques, principales y comu- nidades indigenas. Aunque estos servicios no difieren por completo de Jos destinados a los colonos, si ofrecen rasgos propios por la cali. dad de los patronos y el destino de las obras. Los datos sobre la economia colonial se encuentran dispersos o ignorados, especialmente en los primeros afios. He crefdo conveniente Proporcionar algunas explicaciones sobre el ambiente social y las condi- ciones del medio en que se desarrolla el trabajo indigena; por ejemplo, en lo concerniente a propiedades territoriales, fomento de la agricultura y de la ganaderia, la mineria, la moneda, precios y medidas, organi- zacién de las artesanfas ¢ industrias dentro y fuera de los ios, etc. Pero ya he advertido que no me propongo escribir Ja historia de la economia colonial sino un capitulo especifico de ella, aunque vasto ¢ importante, el de la mano de obra indigena. Algunos lectores hallaran que estas explicaciones sobre la situacién dentro de la cual se desarrolla el trabajo de los indios en cada rama son excesivas; a otros les pare- ceran insuficientes. Como autor me Parece que guardan relacién con la materia del presente estudio y pueden ser necesarias o iitiles para una mejor comprensién de ella. Los problemas del trabajo indigena planteados antes de 1550 se prolongan en la segunda mitad del siglo, pero existen diferencias institucionales y conveniencias de método que aconsejan poner término al primer tomo hacia esa fecha, que es de transicién. En el tomo segundo se prosigue el examen hasta 1575. Y en el tomo tercero, hasta 1599. Tales cortes cronolégicos sirven también para marcar aproximadamente las etapas de la evoluci6n del servicio personal de los indios, materia que constituye el objeto principal de nuestro estudio. Es de recordar que en 1575, el virrey don Martin Enriquez organiza dcfinitivamente el ramo de “General de Parte” en los libros de go- 1, EVOLUCION GENERAL al bierno; y hacia 1599 son intensas las criticas, en particular de los reli- giosos, contra el repartimiento compulsivo de trabajo, que estiman violatorio de Ja libertad de los naturales, Veremos todo esto en los tres tomos de la obra correspondientes al siglo xvi. Planteamiento del alquiler de trabajo ‘A medida que arraig6 la colonizacién de los espafioles como re- sultado de‘la conquista de México, comenzaron a influir sus necesi- dades y su género de vida en la demanda de trabajadores indios. Los conquistadores y los pobladores, los religiosos de las érdenes y el clero secular, los magistrados y otros funcionarios, los caciques, ios principales y las comunidades, reclaman servicios personales de los “macehuales” o indios del comén, Algunos de éstos quedan sujetos al estatuto europeo de la csclavitud, otros a los depésitos 0 encomiendas, que si bien respetan juridicamente la libertad personal de los en- comendados, les obligan, por razén del sefiorfo o vasallaje, a pagar tributos que pueden consistir en los primeros tiempos en servicios per- sonales. La lucha entablada entre el regalismo y los privilegios sefioriales en Espafia se extiende a sus posesiones indianas en el siglo xvi, Los conquistadores piden en vano, salvo casos de mercedes excepcionales, a concesin de la jurisdiccién y de la perpetuidad en los pueblos de encomienda. Las audiencias y los virreyes sustituyen en los gobiernos a los grandes capitanes y adelantados. La Corona y el Consejo de Indias legislan sobre el buen tratamiento de los indios? y ordenan que se leven a cabo visitas a este respecto en el marquesado de Cortés. Las tasas de cardcter oficial encauzan y moderan las demandas ¢co- némicas de los encomenderos. Tal esfuerzo del regalismo, al que oponen resistencia los colonos afectados, tuvo también su repercusién en el trabajo de los indios. Ya hemos mencionado que la Corona pone en libertad a los escla- vos nativos y suprime los servicios personales de las encomiendas a me- diados del siglo xvi. Al mismo tiempo se propone implantar, como cauce preferente del trabajo de los indios, el alquiler voluntario con el pago correspondiente del jornal. Pero también sabemos que esta reforma no cuenta para arraigar en términos generales con una base favorable en el ambiente colonial de México, Entre los conquistadores y pobladores espafioles y los indios conquistados no hay entonces CO- 2 Véase en el Apéndice ‘A un resumen de la legislaci6n de Carlos V sobre lor indios, sein Torquemada. L DE LOS INDIOS EN LA NUEVA ESPANA 22 EL SERVICIO PERSONA! i i ni semejanza de vida, ni paralelismo de culturas, manidad ote seni al pebitipld extrafios y distantes de los coloni. Sedan tienden a rehuir el trabajo con el que ni ae construirse la casa real, el acueducto, la iglesia, o en el terreno de la economia pri. vada, la casa del vecino espafiol; tampoco suelen acudir voluntaria- mente al cultivo del campo donde se siembra el trigo o bien a prestar ayuda para la crianza de ganados, elementos de vida introducidos por los colonizadores en beneficio propio; no se sienten atraidos tampoco a colaborar en el rudimentario obraje o bat4n, en el molino o en las minas. La escasez de moneda contribuye a entorpecer el trato entre Jos amos y los) jornaleros, al no contarse con facilidades de remu- neracién; por ello se sigue empleando el cacao, como en la época ‘spanica, Los documentos espafioles de la €poca insisten en la nece- sidad de combatir la “qciosidad de los indios”, frase en la que se resumen muchos aspectos del distanciamiento o desajuste social y cul- tural que explicamos. ‘Ante este divorcio entre la reptiblica de los espafioles y la de los indios, con la salvedad de algunos tempranos contratos artesanales y de obra, la doctrina humanitaria de los religiosos y de algunos funcionarios que defienden la libertad de los indios, y Ja ley que in- troduce prematuramente como aspiracién general el alquiler volun- tario del trabajo, se ven en el caso de retroceder ante una realidad de incomprensién y de lejania entre los pobladores europeos y los servidores nativos. Mas la colonia ha de sostenerse y crecer. La manera de vivir y el instrumental de los hombres de Occidente han Ilegado con los colonos avecindados en la Nueva Espafia. No renuncian a las prdcticas urbanas y rurales a las que estén acostumbrados, ni se con- forman en general con las de la gente indigena, aunque toman de ellas lo que les conviene. Y sobre todo procuran utilizar esa mano de obra, de antiguo organizada, para alcanzar en la tierra nueva un grado de produccién y de asiento comparable al de la sociedad euro- pea de origen. El instrumento del alquiler voluntario se trueca en forzoso. El estado espafiol se inclina ante las condiciones del medio indiano y, dando una interpretacién Jata a precedentes metropolitanos ies ae Ja vagancia, aprueba la compulsién para llevar a los izar los trabajos agricolas, mineros, industriales, y otros que reclaman los colonizadores, Mantiene, empero, la obligacién de la paga del jornal, limita las horas de trabajo y ibe cl garantias de buen tratamiento en los di sie een Nar El curso que seguirén los rplelehten tec aad alld de 1550 ser4 la materia principal de los dos tomos siguientes de nuestra obra, 1, EVOLUCION GENERAL 23 que segtin hemos dicho se proponen trazar ese desarrollo hasta los iltimos afios del siglo xv1. Breve repaso de las etapas de gobierno (1521-1850) Primeros depésitos de indios en favor de los espaiioles El temprano ambiente de la conquista llega a ser conocido en Espafia cuando arriban Jas cartas y los primeros procuradores que envian los interesados, y pronto se dictan las cédulas reales que dis- ponen, en Valladolid, a 15 de octubre de 1522: que los espafioles pobladores puedan rescatar a los esclavos que poscen los indios para tomarlos ellos; que se den medios para vivir a las personas que quedaron lisiadas durante las guerras con los indios; que se efectten reuniones entre los pobladores de Nueva Espafia a fin de hacer las peticiones que se enviarén al rey; que se informe al rey del nGmero de los ca- ballos y yeguas muertos en la guerra, para que el rey pague por ellos a sus duefios, por haber muerto en su servicio; que no haya letrados ni procuradores en la Nueva Espafia, por ser los causantes de los pleitos; que si queda alguno, se le apliquen fuertes castigos cada vez que provoque un pleito, Todas estas érdenes fueron pregonadas en Temistitlan, el 10 de junio de 1524.° | Las primeras medidas de gobierno que adopta Hernfn Cortés han sido resumidas de Ja manera siguiente: el servicio personal de que tanto se habia abusado en las Islas de las Antillas y que habia sido el motivo de la despoblacién de éstas, se reglamenté en Nueva Espafia conforme a la Ordenanza de Cortés, Por ella se fij6 el modo de exigir este género de servicio, el tiempo que habia de durar, los alimentos que habjan de darse y la remuneracién que habia de pagarse. El nii- mero de horas de trabajo diario es el mismo que ahora se usa en las haciendas de campo, en las que no s6lo subsiste en observancia esta Parte del reglamento de Cortés, sino también lo que previno acerca de la oracién e instruccién cristiana que habia de preceder a la salida al campo, a lo que se ha substituido el cantar el alabado Inego que se retinen las cuadrillas antes de empezar las labores. Es una cosa interesante sin duda, encontrar al cabo de trescientos afios todavia en ® Apéndice, pp. 943-944, de la Guia de las Actas de Cabildo de la Ciudad de Mésico. Siglo XVI. Departamento del Distrito Federal. Trabajo de Semi en la v.w.A.tt,, dirigido por Edmundo O’Gorman. Con la colaboracién del Cronista de la Ciudad, Salvador Novo, México, Fondo de Cultura Econémica, 1970. Véase adelante, p. 52, nota 41. 24 rvicio personal se limit6 es se mand6, Este sna ed eee Por a ‘empo los repartimientos (se refiere a quedar reducidos a sélo los tributos, mn en la Corona, sustituyendo pensiones as equivalentes 4 lo que aquéllos pro- uso lo : eyes en lo sucesiv dad, y con ae las ‘encomiendas) vinieron @ y éstos por fin se incorporaro! sobre el tesoro publico por sum 3 * eas La Repéblica de Tlaxcala, por sus SerVi008 encomendada, i : Los repartimientos no s6lo se dieron a los conquistadores sino a algunos de los mismos indios.* as ega que otro articulo de servicio personal fueron las sninas al que estima més opresivo, y las obras piiblicas de las que wna ablar en el curso de sus Disertaciones. qued6 exenta de ser ‘ ssertaciones, edie, La Habana, 1878, x, 126. En edic. ne , Disetaclones Soa obta, edic. de 1878, 1, 262-290, y en a ‘México, Jus, 1942, vi 1 de Hernan Cortés, dadas Meno, Tin, 306-314, figura el texto de las Ordenanetl Ce at dads de Temaxtitin, a 20 de marzo de 1524, sobre reglamentacién de los repartinient «2 guoomiendas). Provienen del Archive del Doaus de Terranova y Monteleone, {cst'de Tests, Partida 4° del legajo, 19, del 21 Taventante En la edie, de 1878, +t, 304808, y en Ja de 1942, v1, $28 cortesiano de Ordenanzas ‘sobre la forma y manera en : al sob 2S focren “depositados. Son trece.capitulos, faltando, 1 conclusién. También WE iene del Archivo del Duque de Terranova y, Monteleone, Hospital de Jests, Proviens ies. iste texto trata més directamente de los servicios. Vase La Enco- mnienda Indiana, México, 1973, pp. 41-43. i ginmin, p. 126 citada, Fecucrda el caso de los descendientes de Mocterint a su hijo D. Pedro se Je dio Tacuba y luego Tula con ti 3S Miileruma y Tula, y se le concedié grandeza de Espafia. Eran tan pingics To SSyartimientos, que cuando s© incorporaron en la Corona se compensaron com Tet Demsién de 24000 pesos anuales, que seguian disfrutando cuando el autor eseribe. Pemabiéa en el Peri, los descendientes de los Incas eran Condes de Oropess Camenta Alamdn: “No son muchos los ejemplos que la historia presenta de este género de consideraciones para con los pueblos conquistados.” @ Dice en la p. 127, que: “Todavia se conserva en Guanajuato el nombre de tandas a los mercados o especie de ferias mensuales, en que los indios vienen ‘vender muchas de sus manufacturas, el cual procede de las tandas o remudas mensuales de la gente que venia de los pueblos a trabajar en las minas, y pare fuyo.socorro en sus enfermedades habia hospitales, de que queda Ia memoria fen el Callején de los hospitales en que estaban situados.” Es sugestivo este 0x0 que establece el ilustre historiador entre las tandas de repartimiento de indios ¥ los mereados mensuales, pero habré que fijarse en los repartimientos que ubo en las minas de Guanajuato. Aflade que: “En el Peri el servicio pe ain, sansa chao pies hbitri Cato Chdis , dado a propuesta del célebre diputado d i juan (@ José) de Mejia Lequerica.” oe le aquel reino, don I véase del que esctibe, El servicio inal bata ie sitaenasi anes Cortes Te nee Je los indios en el Pert, México, 1980; 1, EVOLUCION GENERAL 25 La Primera Audiencia, Nombrada desde el 29 de noviembre de 1527, bajo la presidencia de Nufio de Guzmén, con acompafiamiento de los oidores Juan Ortiz de Matienzo y Diego Delgadillo, ejerce el gobierno en México desde comienzos de diciembre de 1528 hasta co- mienzos de enero de 1531. Las desavenencias entre los partidarios y los enemigos de Hernén Cortés se exacerbaron por el apoyo que la Audiencia concedia a los segundos, _ El conflicto de la Audiencia con el obispo fray Juan de Zum&rraga, nombrado Protector de los Indios, Ieg6 a ser grave. Y el tratamiento de los indios fue en general despético, y dio origen a grandes pleitos con Herndn Cortés, de los que nos ocupare- mos en el apartado 8, por la luz que arrojan sobre las practicas del trabajo en ese periodo. La Segunda Audiencia. Muy distinta fue la actuacién de la nueva Audiencia nombrada desde abril-julio de 1530, pero que no actéa en la ciudad de México hasta el 9 de enero de 1531, compuesta por los cidores Juan de Salmerén, Francisco Ceynos, Alonso Maldonado y Vasco de Quiroga, El Presidente y Obispo de Santo Domingo, don Sebastian Ramfrez de Fuenleal, desembarca en Veracruz el 23 de septiembre de 1531. Recuerda Lucas Alamén que bajo la Segunda Audiencia, nos parece que seria hacia 1531, se formé una junta integrada por el obispo Zumérraga, el guardiin y prior de San Francisco y Santo Domingo, cada uno con dos religiosos; el Marqués del Valle; los cuatro oidores; el comendador Proafio, alguacil mayor; Bernardino Vazquez de Tapia, y los yecinos Ordufia y Santa Clara. Como resul- tado de ella se redujo mucho el trabajo personal de los naturales; se prohibié que se les emplease para llevar cargas; se les declaré tan libres como los espafioles; se mandé que no se les obligase a trabajar cn las fabricas (es decir, en los obrajes), y se ordené que cuando lo hiciesen voluntariamente, se les pagase su jornal; se exigié a los encomenderos juramento de tratarlos bien y cristianamente, Se dispuso que en sus ciudades y pueblos eligiesen ios naturales anualmente alcaldes y regi- dores que administrasen la justicia, como se hacia en las poblaciones de espafioles.? T Disertaciones (1873), 1, 185. Ed. de 1942, v1, 225. Como no se menciona todavia al Prades de Ia Audiencia, don Sebastifn Ramirez de Fucaledl bm acta desde fines de septiembre de 1531, estimo que la junta de aue habla Simi tuvo lugar probablemente antes de ese mes en 1531. Hernén C Nueva Espafia en 1531. 26 EL SERVICIO PERSONAL DE LOS INDIOS EN LA NUEVA ESPANA irse, se ocupa ya la Segunda Audiencia de mei een Hele an este Sia les; reitera el principio de su libertad y, por ello, exige que el servicio fen los obrajes sea voluntario y retribuido. ; Adelante, en nuestro apartado segundo, examinaremos las impor- tantes medidas que adopté este cuerpo sobre la agricultura y la ga. a Monarquia Indiana (Pri Fi an de Torquemada, 0.F.M., en su Mo n - sein 2h Sevilla, 1615; Segunis edie, Madtid, 1723), cu feta gs lib. v, cap. x, p. 606, ofrece el siguiente resumen sobre el periodo de gobierno de la Segunda Audienci: “ i en hacer trabajar a estos Indios, porque no sie cciomeeagiigtaie [No explica las medidas adoptadas.] Hizose un libro donde se asentaban los tributos que pagaban al rey y en cada pueblo se puso un alguacil con vara. No se consintieron repartimientos ni derramas, sin licencia de la Audiencia”. i decir, las primeras medidas de regulacién de tributos.} Dice, en la misma gina, que proveyé este Presidente de Ordenanzas para las minas. Keandé que fi pueblos de indios que estaban encomendados a castellanos, se tasasen, y hubo Libro de Tasaciones, porque no pudiesen Ievar mds tributo de lo que se tasé. Hizo, con menos costa de la que se habia comenzado, que el agua entrase en esta ciudad de México por muchas calles, y encaminé gran golpe de ella, para esta parte de Tlatelolco, que fue obra muy util. Dio agua a Jos monasterios y orden cémo se podia meter en México otro rfo que viene de Tlacupa, con que se riega gran parte de las huertas. Puso diligencia en la fébrica de la iglesia mayor que co menzé el Marqués del Valle. Fabricé unas casas para Fundicién Y para recoger en ellas las cosas que los indios tributaban entre- qimo se vendian. Hizo de piedra muchas puentes, que solian set de madera. Mandé abrir caminos y allanar malos pasos. Cuanto a la libertad de los indios, acudié con gran cuidado y desterré todo el uso de hacer esclavos, de manera que no los hubo mas, ni habidos em guerra ni por otra causa. Apacigué con gran prudencia un escindalo que entre los castellanos se movia sobre el examinar cudles eran esclayos con justo titulo Y cudles no para darlos por libres; Jo cual sosegé sin dar a entender que lo habia sabido. Tuvo cuidado en aprovechar a los conquistadores pobres, y ayudaba a los casados y a los que se querian casar. Fabhicé muchos y buenos templos, asi de clérigos como de frailes. Los indios le tuvieron par- ticular amor y respeto. Fue el primero que introdujo que se mos- trase gramatica latina a algunos indios Para ver sus ingenios. Para este fin se fundé el Colegio de Santa Cruz, y salieron con la Jatini- dad muchos de ellos, Recuerda que se sefialé Don Antonio Valeria- Bo que después Ia ensefid en ef misme Colegio, y fue gobernador MNO asi cuarenta afios, excelentisimo retérico y gran filé- 1, EVOLUGION GENERAL 27 sofo y maestro suyo [de Torquemada] en la lengua mexicana, Ordend el Presidente, en la parte de la ciudad de México que Hamamos Tenuchitlan, que se cegase un lago y hacer en él un mercado, de indios y espafioles y de los de fuera, Dividié la ciudad en parroquias. Fundé la ciudad de los Angeles de vecinos cas- tellanos. Puso grandisimo cuidado en que se curasen bien los indios en una general enfermedad que les dio, y, aunque murieron muchos, muchos mis escaparon por el remedio y ayuda de los cas- tellanos. Puso diligencia en plantar frutas de Castilla, cafiamo y Tino. Que en toda la Nueva Espafia se introdujesen las labranzas y se sembrase trigo. Que en Tlaxcala y sus alrededores se pusiese cuidado en Ia crianza de grana 0 cochinilla. Goberné poco mas de tres afios. [De la edicién de Madrid se hicieron dos reproducciones en facsimil, por Salvador Chavez Hayhoe en México, 1943; y en la Biblioteca Porria, vols. 41-42-48, México, 1969. Otra valiosa reedi- cién, no facsimilar, es Ia del Instituto de Investigaciones Histéricas de la u.N.a.M., México, 1975-1988, 7 vols., con Advertencia de Miguel Leén Portilla. Por fijarse Torquemada en los temas que nos in- teresan, recurriremos de cuando en cuando a sus paginas, Adelante veremos asimismo lo que,preservé otto historiador franciscano an- terior, fray Gerénimo de Mendieta, autor de la Historia Eclesidstica Indiana (escrita a fines del siglo xvi).]* Gobierno del virrey Antonio de Mendoza (1535-1550) Los comienzos La primera etapa del gobierno del virrey don Antonio de Men- doza comienza el 14 de noviembre de 1535. Es previa a las Leyes Nuevas de 1542-43 y a la visita del licenciado Francisco Tello de Sandoval, el cual entra en la ciudad de México el 8 de marzo de 1544. Esa primera etapa se caracteriza por la seguridad juridica que obtienen Jas encomiendas, La Segunda Audiencia habla procurado proteger los cultivos y los Banados de los encomenderos afectados por las érdenes de incorpora- cién de pueblos a la Corona. La cédula real dada en Madrid, a 16 de junio de 1535, recuerda que la Audiencia escribié al Emperador acerca de que algunos con- quistadores casados morian y dejaban mujeres ¢ hijos, granjerias y i ico, 1870. ® La publicé por primera vez Joaquin Garcia Icazbalceta, en México, 187 Hay reedicién en facsimil en la Biblioteca Porria 46, México, 1971. Otra edicién €n la Biblioteca de Autores Espaftoles (Coleccién Rivadeneyra), vols, coux y COL, Madrid, 1973, con estudio preliminar de Francisco Solano y Pérez-Lila. 28 EL SERVICIO PERSONAL DE LOS INDIOS EN LA NUEVA ESPANA ganados que, una vez puestos los pueblos en corregimiento, se perdian, quedando la familia sin qué comer; la Audiencia, para remediarlo, permitié que en algunos casos la familia gozara de los tributos de los pueblos sin titulo, lo cual aprob6 el Emperador. Ahora se manda al virrey Mendoza que obre en la misma forma en el caso de Inés de Gamboa. La ley de sucesién de las encomiendas, de 26 de mayo de 1536, al aprobar el goce de los tributos y servicios por dos vidas, salvaba el apuro; porque, quedando en la misma familia la encomienda y las granjerias de labranza y ganados, no habia la interferencia de un ter- cero (nuevo encomendero o corregidor) que causara antes la alarma y el disgusto de los colonos poseedores de indios.*° El espiritu de libertad que impregna la legislaci6n real en este periodo se hace patente en una disposicién relativa a los indios naborias y otros indios libres. Garcia de Loaysa, cardenal, arzobispo de Sevilla, presidente del Consejo de Indias, regente de Espafia, envia una cédula desde Talavera, el 11 de enero de 1541, a los gobernadores de Guate- mala, Higueras y Honduras y otras justicias cn las Indias, con motivo de haberse informado que algunos pobladores espafioles tratan a. los indios naborias como esclavos, siendo libres, y aun Jos venden y tras- pasan, Las justicias reales vean que los indios asi naborias como otros que scan libres, vivan con quien quicran, y no se permita a los e+ Pafioles que los esclavicen, Nadie tenga a esos indios en su casa contra su voluntad, ni los even a las minas ni estancias ni otra parte, ni los puedan vender ni traspasar por titulo alguno, ni con sus haciendas y granjerias. La persona que los venda sea penada en la mitad de sus bienes; la cédula se pregone. Todo indio naboria y los que no fueren ® Vasco de Puga, Provisiones, cédulas, instrucciones de Su Magestad, orde- nanzas de difuntos y audiencia para la buena expedicién de los negocios y admi- nistracién de justicia y gobernacién de esta Nueva Espatia y para el buen tratamiento y conservacién de los indios, desde el aio 1525 hasta este presente del 63. En México, en Casa de Pedro Ocharte, mpxxmt. [Hay reedicién en facsimil de la Goleccién de Incunables Americanos, vol, m. Madrid, Ediciones Cultura Hispénica, 1945]. Segunda edicién en México, por José Marfa Sandoval, 1878-79, 2 vols. (en ade- lante, Puga, Cedulario), edi. de 1563, fol. 108 r. y v.3 2° edic., 1, 968-370. DLL, XL, 44. D4.u., x, 322-327. Estas siglas que se seguiran usando en adelante’ corresponden a las Obras siguientes: Coleccién de documentos intditos relatives al descubrimiento, conquista y organizacién de las antiguas posesiones espaiiolas de América 'y Oceania, sacados de los Archivos del Reino y muy especial- mente del de Indias, bajo la direccién de los sefiores D. Joaquin Pacheco, D. Fran- cisco CArdenas y Luis Torres de Mendoza. Madrid, Imp. de Quirés, 1864-1889, 42 vols. (Dax). Coleccién de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conguista y organizacién de las antiguas posesiones espaiiolas de Ultramar. Segunda peerless Por la Real Academia de la Historia, Madrid, 1885-1931, 24 vols. en ni. cabs aRPCR Eaton racer gamer amen enact 1, EVOLUCION GENERAL 29 esclavos justamente son libres y vivan con quien quieran; quien lo Gstorbe, pague multa de cien pesos de oro, la mitad para el acusador ¥ Ia mitad para la Corona. Se expidié copia de esta oédula en Ma- yrid, a 18 de mayo de 1541." Este texto distingue bien entre la condicién del indio libre y la del esclavo. Todavia admite la posibilidad de que haya “justamente” Ssclavos indios; pero no permite que los indios libres sean tratados ‘9 si no Jo fueran. Por eso ordena el respeto a la voluntad de ellos com ) ara el trabajo y probibe que scan cedidos o vendidos. En Valladolid, en el mes de julio de 1542, don Sebastiin Ramirez de Fuenleal, Obispo de Le6n, antes de Santo Domingo, antiguo pre- Gdente de la Segunda Audiencia de la Nueva Espafia, presenta su gpinién al cardenal Loaysa, presidente de la Junta de Valladolid, sobre 1 asuntos indianos que entonces se examinaban. Como en otros do- tamentos de la misma pluma, en éste resaltan la sabiduria y Ia ex fencia del autor del escrito: se muestra contrario a las encomiendas ee indios, pues se ha visto que hacen disminuir a Ja poblacién nativa. Quienes pueblan no son los encomenderos sino los que tienen ranchos y otras empresas."* En Nueva Espaiia, las encomiendas sostienen a 300 0 400 de unos 6000 pobladores. Los corregimientos y alguaci- iazgos sustentarian. mAs espafioles que las encomiendas. Tos encomen- deros gastan mucho de su renta en pleitos sobre encomiendas y no jnstrayen bien a los indios, poniendo incluso dificultades a les frailes. Hispanic American Manuscripts. A Guide, 31 Hans P. Kraus Collection of i ington, 1974, p. 21, n. 33. J, Benedict Warren, Library of Congress, Washi Py diaite ha sido publicada en la Coleccién de Documentos de R. Konetake, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1953-1962, 5 vols, v. 1, pp. 198-199. 12 En realidad, también los ‘encomenderos, solos 0 ‘asociados a otros colonos, te dab Tamntte ‘empresas ageicolas, ganaderas y mineras. Véase all respste a estudio de José Miranda, La funcién econémica del ‘encomendero en los origenes del régimen colonial. (Nueva Espaita, 1525-1531), Sobretiro ‘del tomo m, de los dal thsinen, colonial iivad de Antropologia Historia, Talleres Graficos He la Editorial Stylo, México, 1947, pp, 421-462. Segunda edicih ‘el Instituto de Inves- tigaciones Histéricas, Serie Histérica, nim. 12. Universi i de México, México, 1965, 53 p4gs. Del mismo autor, EL tributo indigena en la Nueva Espaia durante el siglo XVI, El Golegio de México, 1952 (hay reedicién de 1980, con indice alfabético). ‘Del mismo autor, Vida colonial y albores de la independencia, México, D-F., Sep-Setentas 56, 1972, Ya en La Encomienda Indiana (1973), p. 58 y ss., doy cuenta del importante parece® ‘de Ramirez de Fuenleal, Tedactado en Nueva Espaiia en 1532, por el que mostraba sus reservas hacia el fistema de la encomienda, aconsejaba que los espafioles s6lo tuvieran a lo sumo dos caballerfas de tierra en los pueblos que Jes tributaran, manifestaba que 10s intereses y rentas de la tierra se habfan de haber poblindola de espaiioles que descubriecin mines, eriaran ganados, plantaran, y para todo ei habfan de ser inoeetioran mina® slo, [Se entiende que por cauce distinto al de Je ee $0 EL SERVICIO PERSONAL DE LOS INDIOS EN LA NUEVA ESPANA El autor del parecer atribuye buena parte del ataque a la racig, nalidad de los indios al deseo de ganar dominio sobre ellos. No cree que los espafioles tratar4n a los indios con mayor moderacién si se leg dan en encomiendas (perpetuas). Si el tributo es tasado, los espafioles siempre piden mAs, o fuerzan a los indios a dar servicio Personal 0 a lle. var cargas excesivas. Por estas imposiciones, los espafioles dan a veces a los indios algo de poco valor y presentan esto como justificacién ante las justicias. Hay muchas empresas que pueden desarrollarse en Nueva Espafia, como minas de oro, plata, cobre, estafio y hierro, algodén y telas de algodén, madera, alumbre, lana, seda, cuero, carne seca, pesquerias, caballos y otro ganado; pero los que tienen una renta asegurada de los indios (por medio de las encomiendas), no se interesan en esas em- presas. [Ya hemos observado que es una opinién que va algo més alla de la realidad.] Dice que la comparacién con los vasallos perpetuos en Espafia no es valida, porque los pecheros espafioles sélo pagan tributos sobre sus bienes, mientras que los indios tienen que pagar con servicios personales, y esto los destruye. En cuanto a la esclavitud de los indios, se han dado muchas reglas contradictorias. No se justifica la esclavitud, excepto en el caso de rebelién. En Nueva Espafia no debe haber esclavitud, dado que los indios no pueden rebelarse, salvo en algunas dreas habitadas solo por indios. Aconseja que nadie pueda Ievar indios a Espafia o a las islas, excepto un sirviente personal. ree beneficios de Ja tierra sean para los que leven a sus mujeres € hijos. Estima en unos 40 000 pesos el tributo de los pueblos de la Corona, de los que han de ser pagados los corregidores y alguaciles."* Antes de entrar en el estudio de la legislacién de la década del 40 que se propuso reformar el servicio de los indios, recordemos cémo resume fray Juan de Torquemada, en su Monarquia Indiana (1723)s t. 1, lib. v, cap. xa, p. 611, los logros de don Antonio de Mendoza como gobernante: Grecié la ganaderfa; envié por i fia, pare r i 5 env: ganados merinos a Espafia, p® afinar las ovejas. En su tiempo se comenzaron los teraiey de patios Y,Sayales, y el trato de las lanas fue en grande crecimiento, porque fos indios comenzaron a vestirse de mantas de lana, y otras cosas + Kraus Collection, cit., p. 90, n. 129, 1, EVOLUCION GENERAL 31 ue labraban de ella. Crecieron las labores de pan; iplic fis estancias de ganados y se repartieron much tome ee briéronse muchas minas de oro y plata y cobre, las minas de Tlachco [Taxco], que han sido de las mds famosas, Cultepec, Tzompanco y enue tapes Antes (p. 610), explica que al crecer los gana- Yos, menor y vacuno, los sefiores de‘ ganados se funon ° poblar Jos Hanes, comenzando desde el rio de San Juan hasta’ pasar le los Cacatecas y Megar a los valles de Guadiana, tierras de chi- chimecas. Y_se despoblaron muchas estancias de los valles de Tepepulco, Tzompanco y Toluca, as{ de vacas como de yeguas. También crecieron las estancias en lugares maritimos de Patuco Nautla, las de Putineo y Mizantla, de la Veracruz y otras tierras zalientes, como son las de Tlaixcoia, por la costa de Quatraqualco, ue Hegan al rfo de Grijalba. [Las primeras estancias en el centro der altiplano de México estaban en sitios cortos y dafiaban mucho a los indios.] Las Leyes Nuevas de 1542.43 Como es sabido, las Leyes Nuevas dadas en Barcelona el 20 de noviembre de 1542 y declaradas en Valladolid el 4 de junio de 1543, ordenaron poner en la Corona los indios que tuviesen en encomienda Jos virreyes y otros ministros, los prelados, monasterios, hospitales, casas de religi6n, y los que poseyesen algunas personas sin titulo; dispusieron la reduccién de las encomiendas excesivas y privar de ellas a los encomenderos que hubiesen maltratado a los indios; abolieron la fa- cultad de prover nuevas encomiendas en las Indias, y mandaron incor- porar en la Corona las existentes a la muerte de sus poseedores.* A esta reforma general se unié la reaparicién del ideal de trabajo libre que anteriormente se habfa esbozado sin lograr el arraigo en el terreno practice, He aqui algunos de los capftulos que se referian al trabajo de los indios, debiendo tenerse en cuenta que no desarrollo lo referente a los esclavos que estudié anteriormente en otra obra ya citada, ni lo tocante a transportes por reservarlo al apartado tercero que dedico a esta clase de servicio: El capitulo xx1 mandaba que, en adelante, por ninguna via se hiciera a los indios esclavos. . El capitulo xm dispuso “Ninguna persona se pueda ser- vir de los indios por via de naboria, ni tapia, ni otro modo alguno, contra su yoluntad”. ™ fr. La Encomienda Indiana (1935), p. 88 y ss. Edicién de 1973, pp- 4 7S. y 416 y ss. Allé se trata ampliamente de los capftulos de tas Leyes ‘Nuevas cligg.* 1 institucién de Ia encomienda y de sus.efectos y algunos ee —=—— | SERVICIO PERSONAL DE LOS INDIOS EN LA NUEVA ESPAfia sa OL ne libertad de los indios, orde. B capitulo, xx insti oF ie todos 108 ticulos de eciatheS nando que Sak Z erinentes con unterloridads a Ja ley “sobre el cargar de 1os dicho El capitulo. oo" Mengan especial cuidido que no se carga? indios, las audiencias tengan ¢ artes ho’ se! pueda excanen seme 0 en caso ie ede la carga inmoderada no se.siga peligro’ en Is ital egecrectn Tw dicho lone ona voluntad de ellos, y sin se lo pagar, en ningtin caso se permita ie se puedan cargat, castigando muy gravemente al que lo con. eee ikGere: yen esto no ha de haber remisién por respecto de Dee icin cv, prohibte: qe’ iat indlog: bias: fasion Tlevadag a la pesquerfa de perlas contra su voluntad, so pena de muerte, El obispo y el juez que fueren a Venezuela ordenen lo que les pareciere para que los esclavos que andan en la dicha Pesqueria, as{ indios como negros, se conserven y cesen las muertes, y si les pareciere que no se puede escusar a los dichos indios y’ negros el peligro de muerte, cese la pesquerfa de las dichas perlas, porque estimamos en mucho mds (como es razén) Ja conservacién de sus vidas que el interese que nos puede venir de las perlas. El capitulo xxxiv sobre los nuevos descubrimientos mandaba que en lo descubierto se haga luego la tasacién de los tributos y servicio que los indios deben dar como vasallos nuestros, y el tal tributo sea moderado, de manera que lo puedan sufrir, teniendo atencién a Ja conservacién de los dichos indios, y con el tal tributo se acuda al encomendero donde lo hubiere, por manera que los ¢spafioles no tengan mano ni entrada con los indios, ni poder ni mando alguno, ni se sirvan de ellos por via de naboria, ni en otra manera alguna, en poca ni en mucha cantidad, ni hayan mds del gozar de su tributo, conforme a la orden que el Audiencia o go- b diere la cobranza de él, y esto, entretanto que Nos, informados de la calidad de la tierra, ‘mandemos proveer lo que Ge ae ee ai Sh Ponga entre Jas otras cosas en Ja capitulacién En la declaracién de Valladolid, de 4 de juni, E in di ; junio de 1548, se ae ae goats Audiencias debfan encargarse de efectuar las tasa- Te Webide Ce Para que los naturales no pagaran mds de c a la Corona ni a los encomenderos; la tasa debia ser siempre menor que la de la época de ntili « Los iat it Voluntad que tenemos de los rele ee Pas ue Los indios sabrian ot ‘nemos los relevar y hacer mer Gficiales reales oa fos. encomenteade yeoman que entregar a los derse. Para aves, 1 peomenderos, y éstos nunca debian exce- ‘guar si los encomenderos se ex, di 1 cobro , $¢ ermitia la indanan z ‘cedian en el cobri sabida”. fy extol dan lagacién sin forma de proceso, “a tenimientos fuera del tribute, nop ou, COMPrar a sus indios man- ‘©: Peto pagindoles el justo precios ", 204 pg Nuevas fueron publicadas Por J. Garcia I » May una edicié: imi } varcia Icazbalceta, Colecciém.++s facsimilar, por Henry Stevens y Prog’ Wh dacah, 1, EVOLUCION GENERAL 33 La disposicién xx que prohibe los servici i a ates nines fay, ec penal itn Si el propésito hubiera sido que el servicio personal no pudiera ser incluido en Ia tributacién, el capitulo adolecetia de falta de clade, En realidad, como veremos, no fue hasta 1549 que esta elimination se ordend expresa y categéricamente, siendo cumplida en algunas pro- vincias de las Indias y en otras no, por estimarse que los servicios a los encomenderos seguian siendo indispensables, En Valladolid, a 23 de agosto de 1543, se expi i eédula del Principe a Vasco de Quiroga, obispo de Tee eee cipe recuerda al obispo que el Emperador ha dado ciertas ordenan- zas y declaraciones (las Leyes Nuevas de 1542-43), muchas de las cuales se refieren al buen tratamiento de los indios, de suerte que en todo sean tratados como gente libre y vasallos de S.M., como lo son. Copias impresas (de las leyes) se envian con la cédula. Ha ordenado que las autoridades en las Indias las pongan en efecto, y que los religiosos las hagan conocer a los indios y avisen a la audiencia de los que las quebranten, Le parece bien asimismo notificar al obispo personalmente para que cuide el cumplimiento de las ordenanzas y notifique a las autoridades reales locales de las violaciones. Si esas autoridades son remisas, informe a la audiencia; y si la audiencia no acttia, informe a la Corona. La misma disposicién real, con fecha de 23 de agosto de 1543, es enviada desde Valladolid al obispo de México, fray Juan de Zu mérraga.* Londres, 1892. Otra, también facsimilar, de la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad “de "Buenos Aires, 1923, hecha sobre la edicién espaola del ao 1603, past., xv1, 376-406. Lewis Hanke, The Spanish Struggle for Justice in the Conquest of America, Philadelphia, University of Pennsylvania Press, 1949, P. 190, indica que el texto original de las Leyes Nuevas se encuentra en AGI, Indiferente General, 423, Lib, 20: 106v.-115. Y la Declaracién de 4 de junio de 1543, en Lib. 20: 130-134, La orden para imprimirlas, de 1 mayo 1543, en Lib. 20: 139-140. La primera edicién es de Alcalé de Henares, Juan de Brocar, 1543. Esta edicién fue reproducida en facsimil por Agustin Millares Carlo, Méxi- co, 1952, con un estudio preliminar; se trata de una publicacién para bibliéfilos en 105 ejemplares. Antonio Muro Orején (ed.), “Las Leyes Nuevas, 1542-1543. Reproduccién fotografica, con transcripcién y notas de ...”, Anuario de Estudios Americanos, 11 (Sevilla, 1945), 809-836. Reproduccién de los ejemplares, existeries en la Seccién de Patronato del Archivo General de Indias. (Real Provisién. Bas 20 de noviembre de 1542.) (Real Provisién, Valladolid, # de junio t 1543). “Las Leyes Nuevas de 1542-1543, Ordenanzas para la gobernacion f® oe Indias y buen tratamiento y conservacién de los indios. Edicion y estate, (© Antonio Muro Orején”, Anuario de Estudios Americanos, xvt (Sevilla, 1959), 561-619. 3 Kraus Collection, cit., p. 24, nam. 38. Y misma p. 24, nim. 39. $4 EL SERVICIO PERSONAL DE LOS INDIOS EN LA NUEVA ESPANA Estos encargos a los obispos se asemejan a los que el Emperador habia hecho a los prelados de las érdenes religiosas, segén lo Tecordaba fray Juan de Torquemada en el caso de los franciscanos. (Véase mes. tro Apéndice A, p. 572.) Muestran el empefio y el cuidado que la Coro. na ponfa en el cumplimiento de las Leyes Nuevas, después de los largos debates que habjan antecedido a su promulgacién, Mas es sabido que la fuerte resistencia que opusieron a ellas los colonos de las Indias acabaron por irnponer la derogacién de algunos de sus preceptos. Y la ejecucién de otros seguiria un curso dificil y accidentado, pero no del todo infructuoso en lo que ve a la reforma del tratamiento de los indios, como tendremos la oportunidad de ver. Documentos de protesta, de apoyo a la reforma y de conciliacién Las resoluciones de 1542 sobre la libertad de los esclavos y la su- presién del derecho sucesorio de las encomiendas llamaron de preferen- cia Ja atencién de los colonos y fueron el objeto de sus més vigorosas protestas; también las hubo en cuanto a la limitacién de los descubri- mientos nuevos y.a los temas de trabajo que venimos estudiando.” Reduciendo las citas aqui al ultimo aspecto, hallamos entre otros los documentos siguientes, El licenciado Cristébal de Benavente, fiscal de la Audiencia de México, representé al rey, el 1° de junio de 1544, que antes de legar él licenciado Tello de Sandoval con las ordenanzas nuevas, la tierra marchaba bien en lo espiritual, y en lo temporal los indios tenfan orden y policia con alcaldes, regidores, alguaciles y ministros de justi- cia; habia disposicién para la cria de seda y lanas, y se habian hecho grandes obrajes de pafios ‘de todas suertes y frazadas y sayales y picotes y otras suertes de pafios bajos y comunes; los ganados multiplicaban mucho y estaban: en poder de ricos y de hombres que tenfan indios encomendados, porque con ellos se principiaron y se sustentaban y sin ellos, no. se podian haber. Hablaba de otras contrataciones que se hacian en torno de los espafioles que tenian indios. Todo ‘cesé con las Nuevas Leyes; se han alterado los encomenderos y los duefios de esclavos, Benavente no ¢& Partidario de la supresién de las encomiendas, porque en Nueva Espaiia no hay bienes raices, ni los espafioles los pueden tener, pues no hay ferras; y si algunas hay, el nimero de los indios que las tienen ocu- june La Encomienda Indiana (1935), pp. 88-118. Edic, de 1973, pp. 83-89, 1. EVOLUGION GENERAL 85 padas es de cien para cada una, de modo que hay dificultad hasta para dar tierra a los espafioles con objeto de sembrar hucrtas, a menos que sea en lugares intitiles e infructuosos 0 en perjuicio de indios, y aun lejos de la ciudad ocurre lo mismo; la falta de tierras, herbajes y rentas, pone en claro que el fundamento de donde se ha de susten- tar la gente espafiola es de tener los indios en encomienda, de donde viven los encomenderos y los que no lo son mediante tratos y con- tratos, y también los mercaderes espafioles, los oficiales mecénicos y la gente sobresaliente y soltera que vive al amparo de los encomenderos. EI acabar con las encomiendas, segiin las leyes nuevas, altera todo este régimen.'* E] informe pone de manifiesto que las ramas de la agricultura, la ganaderia y Ja industria textil se habfan desarrollado principalmente al calor de las encomiendas, El planteamiento relativo a la escasez de tierras es interesante, porque, como suele ocurrir en el debate agrario, el informante se refiere a tierras buenas y convenientemente situadas, Ya sabemos que la otra columna del trabajo indigena en la Nueva Espafia cra la de los esclavos indios empleados en las minas. De suerte que las Leyes Nuevas afectaban, al mismo tiempo, la tenencia de indios en encomienda y la explotacién minera con mano de obra nativa esclavizada. En la visién de este letrado, la encomienda como insti- tucién sefiorial hacia compatible Ja tenencia de tierras por el pueblo indio con el pago de tributos por razén de vasallaje al encomendero. El trabajo de los indios encomendados en sus propias labranzas e in- dustrias, lejos de perjudicar al espafiol encomendero, servia de base a su bienestar econémico, porque una parte de los frutos le estaba destinada por concepto de tributo. Si este nexo institucional se cortaba, quedaba abierta la lucha por la posesién territorial entre Jos colonos y los indios para gozar cada quien exclusivamente de la produccién de las tierras, 18 Coleccién Paso y Troncoso (en adelante c.p.r.), carpeta 1v, doc. 226. aot, Papeles de Simancas 58-5-8. Esta importante coleccién de copias dio lugar a a Publicacién del Epistolario de Nueva Espafia, 1505-1818, México, Antigua Libreria Robredo, de José Porria e Hijos, 1939-1942, en 16 vols. (Biblioteca Histérica Mexicana de Obras Inéditas, Segunda Serie, 1-16.) La indicacién del tomo coincide con el de la carpeta de manuseritos y el nimero del documento es el mismo en ambas series. De suerte que si bien nuestras referencias son a las copias manus- critas que se conservan en el Museo Nacional de Antropologia de México, son litiles asimismo para la consulta del texto. en ¢l Epistolario publicado, Sobre la formacién de la serie de las copias, véase Silvio Zavala, Francisco del Paso y Tron- <0. Su Misién en Europa, 1892-1916. México, 1938. Departamento Aut6nomo de Prensa y Publicidad. Publicaciones del Museo Nacional. Existe reedicién de esta ‘obra en facsimil hecha por el Instituto de Estudios y Documentos Histéricos, A.C. Biblioteca del Claustro de Sor Juana, México, 1980, Serie Estudios, nim. 1. ell LoS INDIOS EN LA NUEVA ESPAia 3 ~C<‘z SERVICIO PERSONAL DE i ic Jas Leyes Nuevas consistié en hacer Otra er ia ss ceenitom que constituian la facet de alimentos para Jas minas, la produccién de étas Jisminuiria o cesaria; pero reservo el estudio de estos datos pitta apartado cuarto relativo a la minerfa, con la que se’relacionan még de mye hallan solamente criticas a las Leyes Nuevas; también tuyo pe 90 de marzo de 1545, en’la sede de su obispado de Chiapa, expide Bartolomé de las Casas una carta de exhortacién para log R parroquianos de Ciudad Real y su provincia, a fin de que Seefen Jos. pecados y vicios; entre éstos enumera en un capita l usurpacin de la libertad a Jos indios, el amenazarlos para que no se quejen, tomarles sus tierras por fuerza o compréndoselas por menos jo, u otras cosas suyas contra SU yoluntad o compradas a menor Precio, levarles tributes o servicios ademas de la tasa © cargarls con mayores cargas de las acostumbradas, no pagdndoles lo justo y razo- nable que se les debe, y con su voluntad conforme a las leyes que el rey ha hecho ahora de nuevo; en general, toda clase de vejacién recibida por los mismos indios. Las Casas funda juridicamente su Hamamiento en que, como a obispo, le corresponde la defensa de los miserables (viudas, huérfanos, pupilos, etc.).!* Es conocida la violenta resistencia que opusieron los vecinos a los esfuerzos de este prelado, cual se vio forzado a abandonar su didcesis. En relacién con este sonado episodio, puedo ahora agregar que, en la Biblioteca de la Universidad de Salamanca, Libro de Asientos donde se ponen ¢ asientan las provisiones e mandamientos que manda © provee Su Majestad, Ms. 1801, en 107 folios, se encuentra en folio 88 v., una carta para el Obispo de Chiapa, escrita desde México, a 15 de noviembre de 1545, por el licenciado Tello de Sandoval, por : tie convoca a Las Casas a la congregacién de prelados de Nucva “para que se dé orden y asiento en el aumento de esta iglesia nuev? J, on, otras cosas tocantes al servicio de Dios nuestro sefior y ais Sapiad eon naturales”, convendré que se halle presente, “Po lumbre y claridad que con su prudencia podrd dar en 10s Eebinite Sato peieeren” 18 congregacién sera para la pascua dé] sin Vuestra Seftorin, cote, yondtas esto sea en todo caso, porgve esctibe el visitador, no se hard nada, porque Bl document ‘ i otiginal en tn cuadyo an we nia también por el notario Alonso de Pefia. Se balla Biblioteca del Museo Nacional de México. 1, EVOLUGION GENERAL 37 faltarfa mucha autoridad al negocio, y también tiene é1 algunas cosas de importancia que comunicarle.2° Agrega el visitador que: El cabildo de la Ciudad Real de la provincia de Chiapa le ha escrito que muchos de los vecinos de aquella ciudad estén pot confesar y comulgar desde la cuaresma pasada. E] mando (de exco- mulgarlos, dado por el obispo Las Casas) puede ser justo y con- forme a derecho, y asi es de creer, pues una persona tan sabia y de tanta dignidad lo hizo; pero le parece altitude que al presente podria tener muchos inconvenientes; porque, aunque el celo ¢ intencién sea bueno y santo, debe Vuestra Sefioria, le puntualiza, mirar el peligro de lo que podria suceder de que fuese mayor el deservicio de Dios y de Su: Majestad que servicio se les puede hacer con lo ordenado y mandado. Todas las cosas quieren tiempo y sazon, y al parecer del que escribe, no estd la tierra al presente con tal disposicién para darle manjar tan sabroso. Pide mucho Por merced al obispo que mire mucho en esto y con su prudencia guie Jas cosas por bien y con sabor, porque en cualquier tiempo esto es lo mds sano y mucho mas en el de ahora. Mande absolver a los vecinos y les procure encaminar en lo que les conviene a sus animas y conciencias. Y cuando esto no bastase, Audiencia Real y jueces de Su Majestad hay que hardn justicia, y siendo el obispo la persona que es, no debe dar lugar a que en las cosas que hiciere, otros jueces pongan remedio. Y termina con esta formula: guarde Y propere nuestro Sefior la muy reverenda y muy magnifica per- sona de Vuestra Sefiorfa por muchos afios como desea quien firma. Este tono respetuoso pero a la vez enérgico que emplea Tello de Sandoval en la misiva anterior, reaparece con mayor vigor en la carta que se conserva en el referido Ms. 1801, folio 91 vta., que escribe a Las Casas desde México, a 12 de enero de 1545: Por carta del Presidente de la Audiencia Real de Gracias a Dios, y de otras personas, ha sido informado de ciertas cosas que le han pasado al obispo en dicha Audiencia, y vio las peticiones y re querimientos que en ella eee de que no esta e! | visitador poco maravillado, “porque si lo que Vuestra Sefiorfa pide se hubiese de hacer, S.M. tendria poca necesidad de Audiencia y jueces en estas partes, porque es directamente contra su preeminencia real y disminucién de su Real justicia; y pues Vuestra Sefioria se tiene por tan servidor de S.M., como en la verdad lo es, y con tanta Tazén pues allende de ser su vasallo y natural es hechura suya, ‘no debiera ponerse en pedir cosa que tan mal sabré a S.M., mayor j i México 2 Sobre el desarrollo de esta junta que tuvo lugar en Ja ciudad de en octubre de 1546, véase La Encomienda Indiana (1973), p. 91, y Los esclavos indios (1968), pp. 113-118. $8 BL BERVIGIO. PHRKONAL DE LOB INDION EN LA NUEVA ESPAfia 9 con tan convenientes medios como conviniera; porque on Mudlencla real y tan nuevamente fundada jue representa’ Ie persona de $.M., no debiera ser tan mal tratada con tantos re. querimientos y descomuniones fuera del estilo que se sucle usar en Jas audiencias, que aun dentro del distrito de su obispado ng fuera tenido a bien, y fuera cosa nueva nunca vista ni ofda, cuanto mis estando Vuestra Sefiorfa fuera de su obispado y jurisdicci6n, Y pues Vuestra Sefiorfa es de rqiien se debe tomar ejemplo y doc. trina por su mucha autoridad y prudencia, haga sus cosas con mucho acuerdo por que otros no tomen atrevimiento y se esfuer- cen a hacer lo mismo; mucho mds bien pareciera que a cualquiera otra persona que tuviera semejante atrevimiento Vuestra Sefioria le reprehendiera y fuera en ayuda de darle el castigo que su culpa merecta; y cuando por Vuestra Sefiorfa hecho todo el comedimiento necesario con el Audiencia Real, no se hiciese justicia, $.M. la haria y castigarfa a quien la denegase; y no parece coveniente cosa que Vuestra Sefiorla la tome por su propia autoridad, mayormente no la teniendo muy clara. Por otras mf{as he escrito a Vuestra Sefiorfa que no est4 la tierra para usar en ella de tantos rigores. Vuestra Sefiorla entre poco a poco, y cuando las cosas estén més asentadas, podrd usar de su jurisdiccién eclesidstica conforme a dere- cho en aquello que S.M. fuere servido y mandare, como lo usan los prelados en Castilla y todos los de las Indias, porque al pre- sente no se le puede hacer mayor servicio a $.M. en esta tierra que huir toda ocasién de alteraciones y desasosiegos. Esto he escrito a Vuestra Sefioria como su servidor, porque Je deseo todo bien y honra i, acrecentamiento de su persona, y porque en otras he escrito largo a Vuestra Sefiorfa, en ésta no digo mds. La figura de Tello de Sandoval, adornada de buena formacién universitaria en Salamanca, y que alcanz6 prominencia como canénigo de Sevilla, inquisidor de Toledo y Consejero de Indias, merece mayor atencién de la que ha solido recibir en Ja historia de Ia Nueva Espaiia, donde como visitador tuvo fricciones con el virrey Mendoza. [Sobre Ja actuacién de Las Casas, véase infra, Apéndice E.] En Espafia, después de la promulgacién de las Leyes Nuevas de 1542-43, el doctor Herndn Pérez, del Consejo de Indias, da sv opinién a Su Majestad Imperial, en 1545, en el senti servicios personales no han de set incliides on tae ne in hs 0 ser incluidos en las tasaciones de las encomiendas, exce j i i eee ee Pee un trabajo para cultivar la tierra con goce A su vez, Francisco de los Cob A su vez, 0s, comendador mayor de Leén, se inclina porque se den vasallos perpetuos sin jurisdiccion, y que ésta ™ Kraus Collection, cit, p. 86, nim. 125, 1, EVOLUCION GENERAL 39 Ja retenga el rey; los tributos sean moderados y no se permitan los servicios personales,”* Por su parte, Juan de Salmerén, antiguo oidor de la Nueva Espafia, opina también en 1545 sobre los cambios que deben hacerse en las Nuevas Leyes. Entre ellos incluye que los indios sean inducidos a tra- bajar para los espafioles con paga, de acuerdo con el precio establecido por el virrey o un oidor, Cada pucblo de indios debe suministrar cierto ntimero de individuos regularmente para este trabajo, Los ma- teriales necesarios para el trabajo deben conducirse en carretas. Los nuevos pobladores reciban ayuda de tributos para pagar ese trabajo. La ordenanza sobre la libertad de los esclavos indios debe ejecutarse gradualmente a causa de la importancia de la industria minera.”* En este caso, la opinién viene de un funcionario con experiencia propia en las Indias; toma en cuenta que el trabajo de los indios es necesario para los pobladores espafioles, y si bien pone como condicién que sea retribuido, al proponer que los indios sean “inducidos” a tra- bajar para los espafioles, esboza el sistema del repartimiento com- pulsivo de trabajadores que luego se implantarfa oficialmente. Es también significativo el consejo que ofrece sobre que se ejecute gra- dualmente la liberacién de los esclavos indios utilizados en las minas, para que la produccién de éstas no decaiga. Aunque es de fecha ligeramente anterior a los afios de los docu- mentos acabados de citar, recordemos por su valor conceptual la opinién que figura en la carta que escribicron al rey, desde México, en 1543, el comisario general de los franciscanos, fray Martin de Hojacastro, y dl provincial fray Francisco Soto: “Y bienaventurado sera el que amasare estas dos naciones en este vinculo. de amor”.** Aqui ya no es la oposicién de intereses entre las dos repiblicas [de lobos, lobeznos y corderos] la que resalta, sino el anhelo de unirlas por medio del lazo cristiano de la fraternidad debida entre préjimos. PP. 97-98, nim. 134. . p. 95, niim. 192. a ‘eedicién de Cartas de religiosas, 1539-1555, México, 1941. Nueva Colec~ én de Documentos para la Historia de Mézico, editor ‘Joaquin Garcia Icazbalceta. Git. por Francisco de Solano, “La modelacién social como politica indigenista de {os franciscanos en la Nueva Bspafia, 1524-1574”, en Historia Mexicana, nfm. 110, vol. xxvu2 (El Colegio de México, oct.-dic. 1978), 297-822, p. 302. 40 EL SERVICIO PERSONAL DE LOS INDIOS EN) LA NUEVA ESPANA Revocacién parcial de las Leyes Nuevas. Cédula de supresion del servicio personal dada en 1549 Como es sabido, los colonos de Indias lograron, por cédula dada en Malinas el 20 de octubre de 1545, la revocacién del capitulo xxx de las Leyes Nuevas que abolfa la sucesién en las encomiendas.* En Ja materia de los esclavos indios no fueron tan afortunados; tampoco en lo tocante a los servicios personales, no tanto por la subsistencia de lo ordenado en 1542-43 como por haberse dictado otra prohibicién més categérica en 22 de febrero de 1549, que abajo explicaremos, En Madrid, el 10 de abril de 1546, por efecto de la epidemia de 1545 que azoté a la poblacién de la Nueva Espafia, se mandaron tasar de nuevo los pueblos de la Corona y de los encomenderos en aquello que los indios que habian quedado vivos pudiesen buenamente pagar “de tributos y servicios”, pues las tasas anteriores se hicieron cuando habfa més tributarios en cada lugar.”* Adviértase que en esa orden real posterior a las Leyes Nuevas toda- via se mencionan los servicios como pudiendo formar parte de las tasas de los pueblos de encomienda. Ahora bien, el 22 de febrero de 1549, gobernando Maximiliano y la Princesa, en ausencia de Carlos V, expiden en Valladolid una fundamental orden “Sobre algunas cosas tocantes a los servicios per- sonales” Por ella prohibieron que los indios libres de las encomiendas, por concepto de tributacién, dieran servicios personales para echar a las minas y para casas y otros servicios y obras; “no se den por via_de tasacién o permutacién, aunque sea de voluntad de los caciques € indios de los tales pueblos, e que digan que hacen los di- chos servicios personales en lugar de los tributos que les estin tasados, y que ellos lo quieren y piden asi”; los tributos se pagarian *5 Puga, Cedulario, 1, Indiana (1973), pp. 80 y w puse; Cedulario, 1, 478-479, Bdic. 1568, fols. 102 r y v. En relacién con esa pestilencia, es de recordar que el cabildo de México, el. Is de junio de 1545, scordé que en las procesiones que se hablan de hacer los miércoles de cada femal pot dicha epidemia, fueran todos los vecinos y estantes en la ciudad, incluso Jaimicnn narcndetes y otras personas, que hablan de cerrar ese dia las tiendas. Tam ujat todos los maestros de las escuelas con todos los nifios que tuvieren en la escuela. Actas de Cabildo de México, v, 94. El vecino Jerénimo Lépez re- Bega ©1,15 de noviembre de 1547, que la epidemia se Hevé de su casa 22 cuerpos, Espafia 50 aceicit¥08 Resros y blancos; pedfa licencia para conducir a Nueva y comprade set 2,neeras sin pagar derechos, pues no tenia servicio sino poco Lee NY caro, o.P.r., carpeta y, doc, 263. acr,, Papeles de Simancas, te Edic, 1563, fols. 100v.101r, La Encomienda 1. evowvcrén cENzRat: 41 en frutos naturales e in ii Sones EA a uellas cosas que ellos en particulares, quitando los servicios. personales oe, Som, ,€ los via de tasacion © conmutacién. Contorme las beside note, Pe multiplicando, cesarfa el uso de los indlos tame estes, fueren casos que fueren necesarios, en que las acémilas y hea no bastasen, el virrey daria orden para que a Para que de los pueblos comar. canos s€ repartan por su tanda onas que se alquilen gntender en lo susodicho, proveyendo que la carga que habeas de Mevar del trabajo personal en que se hubieree dt oem muy moderado, por tiempo breve Y @ cortas distancias; , ro- Neyendo que las tales personas sean tas que menos falta “hijan €n sus casas y haciendas; el jornal.entre en poder de cada uno de Jos que lo trabajaren, y no de sus caciques” La Corons ee informada que una de las causas por que los indios no se vening voluntariamente [a alquilar], era por que no se les daba comun- mente por su alquiler mas de 8 maravedis y medio cada dia, de Jo cual habfan comer, y parecia tan poca paga que diferia poco de trabajar de balde; en adelante, en las cosas en que fuese necesario el dicho alquiler, el virrey tasarfa a los indios un jornal competente de que pudieran cémodamente mantenerse y ahorrar para otras sus necesidades. Cuando fueren ocupados los indios en proveer de bastimentos a las minas, se les pagaria a destajo J,20,2 jomnal. El precio Jo leven particularmente los que ua ijaren en ello.2* E] deseo, slo apuntado en el capitulo xxm de las Leyes Nuevas, de climinar el trabajo involuntario, adquicre aqui una expresién més precisa: en las tasaciones no podran incluirse servicios que compro- metan la persona del tributario; las encomiendas quedan reducidas a un cobro de rentas en frutos naturales o- industriales. Esta orden quebrantaba uno de los pilares de la organizacién del trabajo exis- tente en Nueva Espafia desde Ja época, de Hernan Cortés, es decir, los servicios gratuitos suministrados por concepto de tributo. La Corona Proponia como meta en el mismo texto en que establecia la prohibi- cién, una forma de alquiler de trabajo con paga de jomal compe. tente, a fin de que los indios —como los jornaleros SE iid dicran voluntariamente a servir por una paga. Pero también se _ ee en el pArrafo sobre las cargas y los tamemes un reparto Pete a de tandas de personas provenientes de los pueblos pomar oe alquilarian con paga, Culminaban asf en la legislacion los do 3. Hie 1 Del trataremos por extenso en el aparta hh Gigencia = Bae he m 1418) Edic. 1563, fols. Tene ee. ein isto Seneral de esta disposicin, cfr. D.1.U., xxl, 234: se em van do 1549 a 1554 ino, Perd, Popayén, Venezuela y Chile, en fechas que Encomienda Indiana (1973), pp. 93-94 >| 42 EL SERVICIO PERSONAL DE LOS INDIOS EN LA NUEVA ESPANA r tado infructuosamente de sustituir Jas anteriores dy la Ubertad jurdiea del trabajador alquiatey enue de la época moderna. Acerca de los Propésitos Oficiales seme dada; pero quedaba pendiente una grave interrogacién 20 sweno de la préctica: gera posible, dadas las condiciones de la eae anes de los usos sociales de ultramar, implantar esa reforma? aPrevalecerfa el alquiler voluntario o el reparto autoritario de tangas jadores remunerados? i EH eee de lo que habia representado en Nueva Espafia —deste el mando de Cortés hasta el de Mendoza— el trabajo de los indios de las encomiendas permite comprender el alcance de la probibj. cién de 1549. Al libertar a los esclavos indios que servian en las mi. nas,” al vedar que Ios indios encomendados acudieran por tributo a prestar los servicios en las minas, casas y otras obras, la Corona ponfa fuera de la ley dos cauces fundamentales del trabajo indigena utili- zados hasta entonces por los colonos. E] propésito final de la reforma, como ya se ha indicado, se encuentra en la mencién del alquiler af que los indios acudirian voluntariamente. por el atractivo de la paga de jornales competentes. Y todavia es mds explicito el pArrafo final que recomienda que los servicios personales se vayan del todo quitando: teniendo entendido que una de las cosas en que més seré servido sera en que sempre levéis intento a que estos servicios perso- nales se vayan del todo quitando, porque entendemos que cum- ple mucho ‘al servicio de Dios nuestro Sefior e nuestro, e a la conservacién e aumento de los naturales desa tierra. __ La Corona iba a ensayar en gran escala Ia introduccién de un sistema de alquiler libre y remunerado; para ello comenzaba por ex- cluir las formas coactivas empleadas desde la conquista, Protestas oficiales y de barticulares ee : : P. 107 y gy, lberacion estudinda'en Los esclavos indios (1968), cap. % 1. EVOLUCION GENERAL 43 la descripcién de los pueblos de Ni A irda dok obladicahenpetibaes Nueva, Espaiia y de preparar la me- 1 Puga, Cedulario, 1, 479-480. En edi bona de Alemania, por el mes de Beaten: le 1563, fol. 169v.: “fecha en Ratis: Bl dia 24 segdn ja carta que recibi6 el cabildo'de Maco en Bee indiana (1973), pp. 90, 450. La orden dada ¢ México. Cfr. La Encomienda despdamos que luego entendsis en hacer In tromrie atone eng EmeY? oe Nueva Eapatia y de las calidades dellos, y asimisne In meeuaels_© indios desa Se diay Sisted yitoea isle dae ytultee hile ee pobladores casados € otros, y de las calid: aay de ees de los muertos, y la de los Bead ds toy facings ea, Beton weal. del eee ee te pero, al parecer, de ella resultaron algunos Rhaeieee ee ee por Mendoza: las carpetas de Méritos y Servicios, Sa pce tae Oe joagulundores:). pobladerds da: Nussa! spat lickin oplex ta clicker a aectealsan br G0 Rvauiiscdhigel leaps, geeleGiioum, Watebies cece tee sone Francisco A. de Teaza, en Madrid, 1923, 2 vols. reeditado'« egret reine fe Finnie tadalafer Jullien, Mesto, 1960/9 aol GENE car Bear ie Sein ee Recporal? ab Mddehdst nas ida \Attbcr sc postioe at wdlee Beet por orden alfabético, Anénimo de la mitad del siglo xv, publicado posta Forde ana Papeler de. Nucoa Espaie, Segunda Serie, Madea, 1905, ¢ (Por blicacién del Museo Nacional de Arqueologia, Histori 0 ryan) fens r -queologia, Historia y Etnografia de México.) Exa~ minado por Woodrow Borah y Sherbume F. Cook, The population of C Bint or ean enaiyal of the Suima’ds. Vodics des Beeps Beceley, 1800 (Ibero-Americana, 43). Véase también lo que digo en La Encomienda adi (973) ne 220" 430, 728. En lap. 465 de esa obra hago referencia. al Cédice Se esPP com gat *ntatrieilas de’ tributes": Com’ posterioridad oe ha publiendo otra vez el Cédice’ Mendocino 0 Coleccién de Mendoza. Manuscrito ‘nexicane del siglo XVI que se conseroa en la Biblioteca Bodleiana de Osford. Baitado por Joré Ignacio Echeagaray. Prefacio de Ernesto de la Torre Villar... México, San Angel Ediciones, S.A., 1979. Edicién en gran formato, a colores, patrocinada por la Presidencia de la Repéblica. En la p. 13 se menciona el articulo de Federico Gémez de Orozco, “zQuién fue el autor material del Cédice Mendocino y quién su intérprete?", Revista Mexicana de Estudios Antropolégicot, México, 1941, y, 43.52: el pintor o tlacuilo fue Francisco Gualpuyogualcal y el intérprete el cané- nigo de la catedral de México, y nahuatlato, Juan Gonzilez, p. 15. En la Reviste de Historia de América, 1 (México, D.F., marzo de 1938), p. 70, publiqué el parecer que dio Gerénimo Lépez por mandado del visorrey [Mendoza], en. ie del repartimiento. -.”, sf, hacia febrero de_ 147, donde dice: “Puede haber, ics alios poco més 0 menos que entrando un dia en casa de un indio ave i decia Francisco Gualpuyogualcal maestro de los pintores vide en su poder un libro con cubiertas de pergamino e pregunténdole qué era, en secreto me 0 mostré © me dijo que lo hacia por mandado de Vuestra Sefiorfa, en el cual habla de poner toda la tierra desde la fundacién desta cibdad de México y lor sefores Sit tl oviesen. gobemnadle ¢ sefioreado hasta la venida de los espafiles, y las batailes > Feencuentror que ovieron y 1a toma desta gran cibdad y todss iss, provi Ste seforeé y loa ellas sujeto y el repartimiento que destos pucblor © ene ce Ne ne scone: princjpalen cesta cibdad del feudo aes i daban cada, who de los encomendatarios de los tributos de los pueblos tis baie ¥.la traza que levé en el dicho repartimiento ¢ obmo (rare Jos pueblos ¢ pro” Vincas para ello y de aqui vinicron eitos ‘servicios personales ¢ doméstices ¥ 0 cosa que los espafioles nuevamente pusieron y suscesive = © Sie et Maree Se Walle Kiso de lo dichor pueblos e provincias © 0104 cate Sebemnaron, 'Y las provincias que los espafioles después 44 BL SRRYICIO PRRSONAL DE LOS INDIOS EN LA NUEVA EA, Bl virrey se hallaba dedicado a estas laboriosas tareas cuan rhe a nd re bid con sorpresa y enfado la disposicién prohibitiva de los W ales de 22 de febrero de 1549. Su impresién se halla ree’® , dlaramente en la carta que escribié al Emperador, el 10 de ihe de 1549: a Nos ha venido cédula de los gobernadores mandando que no den servicios personales de indios para minas, casas, ni otros; los servicios personales se quiten de las tasaciones y se conmute en otra cosa, Sera mucho estorbo y dilacién. Deberd tornarge q hacer lo hecho y es dar una vuelta a toda la tierra y muy ma baja a las minas de plata, que andan muy présperas." La materia parecié al virrey Mendoza tan importante y lastim a tal grado su pundonor de gobernante, que se apart de su habitual estilo lacénico de escribir y redact6 un informe en el que defendié la inclusién de los servicios personales en las encomiendas, y predijo algu. nos de los obst&culos que saldrian al paso del alquiler voluntario y remunerado de trabajo que la Corona querfa implantar, De la cuestién de las cargas, que trata por extenso, nos ocuparemos én nuestro apartado tercero, e conquistaron ¢ sefiorearon e truxeron al yugo de Su Majestad que de antes esta cibdad no sefioreaba, e los repartimientos que dellas hizo dando relacién en todos los pueblos de las calidades de cada uno y lo que en ellos se criaba e daba en Ia tierra ¢ de su fertilidad o esterilidad ¢ otras cosas muy provecho- tas e tiles para este efecto que agora Vuestra Sefiorfa tiene entre manos... Este negocio es uno que es repartir esta tierra y parece que no es nada y entrando en él y deshebrindolo naclan dél muchos y muy grandes en especial dos que ¢ repartir esta gran tierra y de tan grande diversidad y calidades de pueblos y pro- vincias de tantas calidades segin In calidad de las tierras, unas muy pobres por su esterilidad, otras ricas por su fertilidad, unas de gente recia e sana ¢ otras de flaca y enferma y pobre. Otro repartilla a gente de muchas calidades en el ser y en el merecer muy diverso segin ‘cada uno, por'que a unos se les ha de dar premio y paga por la propia cosa que ganaron y en ella porque la conquistaron y truxeron al yugo de Su Magestad con su sangre gastando sus haciendas y Po niendo a grandes peligros sus personas. A otros se les ha de pagar lo que a ss padres se les debfa.e pagara si fueran vivos porque murieron en la conquis muchos, otros después della, ¢ los que no dexaron herederos queranlo para bene ficio de sus énimas... A otros se les ha de dar por venir a conservar e poblat después de la tierra ganada...”. El registro de los tributos pre-hispanicos qued# apuntado-en el cédice. La relacién de los pueblos después de la conquista expafols se halla en la Suma, El esfuerzo del virrey Mendoza para reunir las informaciones sobre tributos fue considerable y aguarda un examen de conjunto, Véase también 10 ssjuntad adelante, Son reapecta, Jn Kraus Collection, en el Apéndice C, PP. ele jas de Indias, Madrid, 1877, 2 vols, carta 47. Hay reedicién fa por Edmundo Avifia Levy, Guadalajara, Jalisco, México, 1970, 2 vols. Yo edicién en la Biblioteca de Autores Espaiioles (Coleccién Rivadeneyra), vols. OCLX» couxy y cotxvt, Madrid, 1974, El volumen 1 en xvIe410 pégs.; el vol. 1 en 292 pass yel:vol. men 178 pags. y 184 pags, de facsimil, 4 mapas y 12 paginas de indices 1. EVOLUCION GENERAL 45 ‘Mendoza hacia valer que los servicios personales no los inventaron Nueva Espafia los espafioles sino que eran cosa antigua. Es la fatenci6n del rey privar de servicios también a los indios y a los reli inreos? No seré posible, Y si no se hace asi, zpor qué privar de ellos 2 los espafioles? “No entiendo —agrega— porqué serdn de mas mala condicién los espafioles que los demés.’ Razona que en las ordenanzas [parece aludir a las que dio sobre las minas, que en el apartado 4 estudiaremos] ya esti proveido acerca de los servicios més perjudiciales; en cuanto al mimero de los indios empleados, las tasas [de las encomiendas] lo limitan. En el nuevo sistema que la cédula implanta, o sea, el de alquilarse los indios, no se sefiala el mimero, el cual queda al arbitrio del corregidor, religioso o cacique y principales, lo que se presta a irregularidades de amis. tad o de interés: “donde antes se tenia cuenta con la calidad o Posi- bilidad de la gente e estaba por ley, aunque obiere cien mil indios, que no diesen mas de los que en Ia tasacién estaban Puestos, queda Ja puerta abierta para que no quede ninguno.” Hasta ahora, como no se pagaban los indios [porque era un régimen de tributacién en servicio personal por razén de vasallaje y no de alquiler por jornal], no se tenia mucha cuenta del trabajo que hacian; ahora el [amo © patrén] que pague al indio est claro que se Jo hard trabajar, y no se Podré poner un veedor sobre cada hacienda. Si el alquilarse y servir se deja a la voluntad de los indios, pocos o ningunos lo hardn, como Jo demuestra el gran néimero de vagabundos, y las quejas de los caciques y principales sobre las desobediencias de los indios, y que los religiosos emplean Ia disciplina para que no les ocurra lo’ mismo, Mendoza defiende tenazmente la superioridad del sistema anterior ane concedfa al virrey Ja facultad de fijar en las tasaciones el servicio, Sn que los indios, aunque dijesen que era de su voluntad, ni los sncomenderos, pudieran modificarlo. El tiempo mostraré que era més fuerdo encomendar esa decisién al virrey que a los que ahora la les decir, a funcionarios 0 mandones locales]. Recalca que al presente es més perjudicial que nunca quitar esos servicios de las danmiendas, por causa de la gran cantidad de esclavos que se han © Por libres y que cada dia se dan. Los negros valen muy caros rue, basta hacienda para comprarlos: “La guarda de todos los ga- hados que se quita, las sementeras que se dejan de hacer, la seda que & dejaré de criar, e todas las demés granjerias que estén comenzadas, ite: se han de perder”, es el efecto fatal que espera de Ia medida. ine STA que en la enumeracién del virrey no figura tan sélo la “ineria como la rama afectada; porque los servicios de las enco- hb SERVICIO PERSONAL DB LOS INDIOS EN LA NUEVA Espagiq 46 EL ivamente otras ramas de la economia de miendas ipsa nese sco en cuanto ocurrian las coma TEs personal aprobadas por el virrey mediando Ta volun de los indios de encomienda o de realengo, 0 por los suministros = daban los pueblos tributarios de bastimentos y otros auxilios, La mang de obra minera se componia hasta entonces de los esclavos indios bids Jos, negros, con participacién, también de naborias, y el indicado a ” yo complementario procedente de Jos pueblos de encomienda 0 de h Corona, Mendoza desconfiaba en lo absoluto de que el remedio p.° diera venir de alquilarse los. indios voluntariamente, y de antemang daba por cumplida la profecia de fray Domingo, de Betanzos sobre la préxima y total destruccién de los naturales.’ En cuanto a los efectos de lo dispuesto sobre los servicios per- sonales en 1549, se cuenta también con la carta que Andrés de Tapia escribe desde México al licenciado Chavez, el 11 de marzo de 1550: “Esta tierra yo no Ja tengo en tanto como hasta aqui la tenia, por la manera de gobernacién que alla mandan que acd haya; ella parece que cada dia se disminuye: debe ser por nuestros pecados, porque no la mereciamos tan buena como solia ser.” Censura que dl Consejo de Indias quiera dar leyes generales, cuando en Castilla no serfa buena orden la que conviniera a Sevilla. Sostiene que hay nece- sidad de que los pueblos y la gente de ellos sirvan en algo, siquiera para reconocimiento de que tienen rey; hay partes en la tierra donde la gente no sabe o no quiere o no tiene habilidad para sembrar, y Prefiere servir personalmente, porque no se da en su tierra pan ni otra granjeria, y la moran solam an lente porque en ella nacieron; hay otros indios que hallan més ganancia en alquilarse en las minas; las Perea tty, 2th 149-160. Act, Patronato, 2-2-1. Ahora 180, Ramo 70. Henry ane acai Voyages, relations et mémoires originaux pour servir & Phise bet fie paddunerte de FAmérique, publiés pour la premidre fois en Francais tolarlo de Nuere fos '* Seaunda Serie, Paris, 1838-41, 8 vole, x, 945. Bie tle Mendoes, de Apap, “ts EM, '29-36."Aqul ae’ To aaigna fecha’ al informe feey de las Leyes Nucyrte 2ggT™OREAs pues en el. phrrafo x hace mencion Ye 25 oe '2,,¥ en el: act del alquiler “que ahora manda SM”. © de 1850 es Ia mis srotanee ebtero de 1549. Por todo ello, la fecha de 1549 tienda a la mineria, Grable: Sobre el apoyo que daban lot pueblos de enc en los origenes del Plater ean aa La funcién econdmica del encomende?? 1965. Y' del mi colonial, Nueva Espaii Siglo XVI, México, EI Guy El tributo indigena en’ la i Bernardo Garcia Martines colonial » albores de la incense? 1952, con ST i" éxico, D.F., 1972 (Sep-Setentas 56). ; a t al. (edito México, D.., . espaiiola, Hor ee res), Historia de habla dos iltimas obras 4,U2t4 Miranda, Mexico, ‘pie? focieded en el mundo i a, El Colegi Len Ba a See een eG es decir, de la cédula 1. EVOLUCION GENERAL 47 tierras est4n en algunas partes tan delgadas como en Espafia, y afirma Tapia que algunos indios exclaman: “oh, si yo fuera esclavo para ue me dieran de comer y lo necesario!”. Explica que no dice esto ‘que estime que en Nueva Espafia haya esclavos que lo deban ser conforme a caridad y ley de cristianos, sino para mostrar que hay esclavos indios que tienen mejor cien pesos que un vecino y son envie diados de los indios que no son esclavos. Es decir, la situacién general de los indios libres, a causa de la reforma de los servicios, es desafor- tunada, Afiade: “Hay pueblo del rey a quien han quitado que ni sirvan en oficios personales y dicen: pues no tenemos que dar sino esto, y aun nos hacen dafio en no dejamos servir, porque en una semana 0 en dos que serviamos pagébamos y traiamos de comer para todo el afio; y si esto es asi como lo es, por qué querrin [comenta Tapia] esos sefiores desde all hacer leyes para acd, que como esta raz6n hay otras muchas que por la prolijidad no las digo hay indios y pucblos que’ por muy gran merced temfn que los manden servir en hacer una sementera y en dar gallinas y yerba y lefia y adobar una pared de una casa cuando se cayere, y no podran dar cien duca- dos [de tributo] a su amo ni los tienen.” La transformacién de la economia servil en la contractual de moneda y jornales, cuando el trabajo comenzaba a tener un precio, se refleja en otro partafo del parecer de Tapia: Los naturales son holgazanes, y hay pocos bastimentos y caros, “porque como se ha quitado que no hay [a] hombre que tenga indios ni indias en su casa para el servicio ordinario, todo lo necesario y el servicio sz MERCA ON REALES, y mejor gana un indio un real cada dia y dos que un ¢spafiol oficial o labrador en Castilla; y con esto y con las minas andan todos al trato y al granillo de los reales y no trabajan como solian, Y con esto vale todo caro.” Era comprensible que al comenzar a pa- garse el trabajo en vez de ser obtenido gratuitamente por tributacién, los costos de produccién aumentaran y se reflejaran en el mayor Precio de las cosas. Comentaba Tapia que si llegara a faltar la plata, serfa dificil que los naturales, acostumbrados a holgar, se dieran al trabajo: “a muchos parece ac bien que para todo esto no haya en Nueva Espafia moneda.” ®* Esta irritacién ante el signo de cambio «ra explicable porque contribufa a facilitar la contratacién del trabajo mediante el pago de un jornal. i ®* opr, carpeta vt, doc. 294. act, Papeles de Simancas, 59-43. En los qfartdos relativos a los transportes, p. 168, y a Ia mineria, pp. 210, 244 y 488, Otros datos de este parecer de Tapia. “gt ae az SERVICIO PERSONAL DH LO8 INDIOS EN LA NUEVA rap,g, 48 claridad se desprende del documento xpuesig taneo de los colonos consideraba —como Io ht “a ql convenfa Ilevar a cabo la transformacy on Con suficiente este portavoz spon! identi virrey gape que ordenaban las disposiciones reales, Ella oe hare Jos propios indios, que con el servicio que daban cry eeallaje cumplfan en forma més facil el pago de los tributos ue hing cuando se les obligaba a satisfacerlos en frutos naturales 0 industrials En el ambiente colonial que habia surgido avrafz de la Conquista era dificil introducir de manera general ¢l sistema de los contratos de alquiler voluntario de trabajo remunerado mediante jornales. Las clases patronales defendian los privilegios de la economia servil y de los trae bajos gratuitos de que habfan disfrutado anteriormente, Se decia que también conventa a los indios satisfacer el tributo en servicio Personal, La exclusién del servicio personal de las encomiendas dio lugar asimismo a una queja de los vecinos de Ja ciudad de Santiago de Guatemala, recogida en carta que escribieron al rey el 1° de agosto de 1549, El rey tenga por cierto que el principal fundamento para la perpetuidad de estas partes es que seamos todos buenos cristianos y que seamos amados de estos indios; y a falta de esto, que scamos temidos. Se muestran resentidos de los informes de los religiosos y de que el Presidente de la Audiencia de los Confines y los Oidores en- tiendan lo dicho al revés, Otro dafio grande es quitar el servicio [a los vecinos] y no querer los indios ya servir a nadie, pues los ganados se pierden, ni ha de haber granjeria porque no hay indio que quiera trabajar ni estar con espafiol por induccién de los religiosos. Ahora acaba de llegar otra cédula en que ge quitan los servicios personales [parece ser la de 22 de febrero de 1549]. Se esperaba que en dos afios se acabarian los edificios, Los teligiosos no dan lo mandado para sf.8 en % Sobre esta evolucién que Ilegé a refle f pees, Pion gue friratanes en ot Anti 8, “jarse en Ia practica, véanse los ¢j ipanith Mss, 65, Rich 8, New York Public Lil 9-11v, La copia Gel documenta procade, de la “Colas Mutlon, Acadia Go. ln toa Mairi) jtesin el folio 272 del manuacrito neoyorquina, Firman la queja de ot Soramay’s Guatemala: Juan Pérez Dondén, Francisco Giron, Hlemnén’ Méndes d¢ min, Amplio rotates ey, Bartolomé Barrera, Antonio de Salazar, Martin de Gu L. Sherman, Forced Nuge feforma en esta Audiencia trae Ia obra de William of Nebraska Press, Lineola, 200" i Sixteenth-Century Central America, Universit Americas: "Review Article Goreme 1979, comentada por el suscrito en Tie ca”, pp. 369-377. En espa: at the Personal Service of the Indians in Central Ame julio-diciembre, 1980), 2: ya, (h Revista de Historia de América, 90 (Méxice toria de Guatemala)’ si oe? Ye Anales de la Academia de Geograjia ¢ Hi 89-92, Véanse también los eqn Guntemala,enero-diciembre, 1981), t. 1¥,_ PP: st Jee ertudion de Lesley’ B. Simpson, The Repartiniene 1. EVOLUGIN GENERAL 49 La Audiencia de los Confines ordena en agosto y septiembre de 1549 la conmutacién del servicio personal en las tasaciones de las encomiendas de ‘Yucatan, y algo después, entre las provisiones que Gicha Audiencia dio al licenciado Tomas Lépez para hacer Ia visita de 1as provincias de Yucatan, Cozumel y Tabasco, una fechada en as Pie Guatemala, a 9 de enero de 1552, por mandado del ‘aeate Ticenciado Cerrato y los Oidores, dispone: en las dichas tasaciones que asi hiciéredes quitis el servici ¥ CP nal que los dichos indios han acostumbrade! dar e dado haste Frora a 10s dichos encomenderos, porque conforme a cédulas € pro antones nuestras ¢ a un capitulo de las dichas nuevas leyes no lo eden tener ni Ievar ni los dichos indios darselo, y en lugar del Fu’ servicio les conmutéis e taséis en otros tributos ¢ cosas lo que justamente os pareciere. ..** Sin embargo, el servicio personal tendrfa en Yucatén una larga historia, aunque por via distinta a la de su tasacién como tributo.* En ello exa provincia se asemejarfa a Jo que ocurrié en otras regiones hispanoamericanas, v.gr, las de Venezuela, Paraguay, Tucumén y Chile. Los Libros de Gobierno ‘Antes de concluir este esbozo de Ia evolucién general del trabajo de los indios libres en el perfodo que llega hasta mediados del siglo xv1, hagamos una observacién relativa a las fuentes relacionadas con los Libros de Gobierno del virreinato. Como se vera adelante, a partir del aio de 1575 se cuenta con el registro de los mandamientos guber- nativos conservados en el ramo “General de Parte” del Archivo General Sytem of Native Labor in New Spain and Guatemala. Studies in, the Admit nistration of the Indians in New Spain, mt. Ibero-Americana 13. Berkeley and low Anges, University of California Prest, 1984. '. Zavala, Contribucién a la Nuoria de tas instituciones coloniales en Guatemala, Guatemala, Centroamérica, piiversidad de San Carlos de Guatemala, 1967, (Volumen 5 de la Coleccién de studios Universitarios.) i para, Cte La Encomienda Indiana (1978), pp. 460-471, 619. ¥ Documentos tee Historia de Yucatén. Editores France V. Scholes, Carlos R. Menéndez, Jorge aed mar? Male, Eleanor Adams, ‘Mérida, 1936, tomo 1, doc. v1, p. 17. Bl texto A0L, México 3048, tig“ C!® Manuela Cristina Garcia Bernal, “Los servicios personal el Yuca- fare tTante el siglo xvi", Valladolid, 1976: “los jervicios perso! nant Tor eygunawe levemente encubiertos con 1a apariencia, bre contratacién de Univeioe”, (P- 1). El mismo estudio ha sido. reproducido, =m Ediciones de, la aytidad de Yucatin, Mérida, Yueatin, México, 1977, sobretio de la Revista niversidad de Yucatén, nim. 110. 80 BL SERVICIO PRRSONAL, BE LOS INDION RN EA NURVA BIA, Yacién, de México; con base en ellos se publicd la cotege hee yea a Historia det Trabajo en Nueva Espaiia, en ocho nt menes, en los alos de 1950-1946, con reedicién en 1980, come Ms dicamos en la introduceiin del presente estudio, po HM, nota 1, Ahora bien, por lo que toca a los afios anteriores a 1575, 8 sab ahora de la existencia de fragmentos que corresponden a log Libre de Gobierno de los virreyes don Antonio de Mendoza y don Luis te el primero, eee acai con los registros del ramo “General de Parte” muestra que se trata de mandamientos virreinales formalmente seme jantes. Son, pues, un valioso antecedente y un complemento de log recogides en las citadas Fuentes, Sin embargo, salvo disposiciones pan ticulares que obligan a los indios a prestar trabajos, por ejemplo en la apertura de caminos o en Ia edificacién, no hemos hallado todavia una serie regular de mandamientos de servicio compulsivo tan copiosy como la que aparece a paritr de 1575, Hasta cierto punto es expli cable porque la institucién del repartimiento forzoso de trabajo toma cuerpo, segiin hemos anticipado, alrededor de 1550, Los afios comprendidos en los susodichos fragmentos anteriores a 1575 son los siguientes: 1542-1543, 1537-1538 y 1550, 1550-1559, Gitamos de acuerdo con las fechas de cada uno de Jos tres grupos conocidos, En el apéndice CG haremos referencia a esos documentos hasta donde hemos podido tenerlos a la vista. Pes wad seer we en be Ordenanazas sobre el tratamiento de delancta Wt doch viele aie Gees Por el_virrey Mendoza, Turcios”. [Cfr. Epist ibaa aN it de los asientos. Antonio de 189, Véase infra, 9 310 le Nueva Espaiia, México, D.F., 1939, m1, de tal Libro di a 9 del apartado 4,] Esto confirma la existencia le los asientos virreinales de Mendoza, del que ahora entos, Lo mismo se desprende de los manda- cae de ene el primero de ese mos 10 1 de la presente obra y cita- Libros aque B aes bt ze Un progresivo Resreniatento’ a los Enriquez en 1575, Partir del gobierno del virrey don Martin

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