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Caso Suelos

mecánica de suelos
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EJEMPLO

Allí donde alguna vez hubo manglares, esteros y hoy se levantan


viviendas y grandes edificios, está Guayaquil. Que el centro y el sur de la
urbe se asientan sobre suelos compuestos de arcilla, limo y arena hoy no
es un secreto para nadie, como tampoco lo es que estos sitios no son
ideales para construir, a menos, claro, que se aplique una buena
cimentación.
Geólogos locales aseguran que hay sectores bajo los cuales se ha
hallado capas o estratos de material arcilloso y sedimentario, que llegan
a 30, 40 y hasta 100 metros de profundidad. Estar situada en una zona
de estuario, es la causa.
Stalin Benítez, ingeniero geólogo, con un doctorado en la materia,
precisa que la urbe está asentada sobre tres dominios geomorfológicos
(DG) y que el que realmente preocupa es el que comprende desde los
cerros El Carmen y Santa Ana hacia el sur y suroeste, e incluye áreas
hasta donde llega el estero Salado, como Urdesa.
La “Investigación y estudio del comportamiento dinámico del subsuelo y
microzonificación sísmica de Guayaquil”, en la que participó este técnico
junto con el también especialista Xavier Vera en 2005, denomina a esta
zona como ‘Llanura estuarina deltaica’, “porque todas las islas que
quedan al sur han sido depositadas por el Guayas, en la desembocadura,
El segundo DG está en la cuenca del Guayas, hacia el noreste, es decir desde La
Atarazana, sigue el borde oeste del Daule y toda La Puntilla, hasta Pascuales. La
tercera zona está por la Cordillera Chongón-Colonche, que son lomas que tienen
rocas de mayor dureza en el subsuelo y son buenas para cualquier tipo de
cimentación de estructuras.
¿Debe preocupar la calidad del subsuelo frente a futuros terremotos, como el que
acaba de azotar a Manabí y Esmeraldas? El ingeniero calculista Walter Mera dice
que sí, por cuanto, en el caso de los suelos arenosos, saturados, estos amplifican
las ondas sísmicas. En caso de terremotos estas tierras pueden entrar en un estado
de licuefacción, es decir, con el movimiento pueden llegar a licuarse.
El ingeniero geólogo, Richard Vera, quien es el vicepresidente del gremio regional
de estos profesionales, sostiene que por la suma de ambas condiciones (suelos
blandos y mala cimentación) en Guayaquil se han dado muchos casos de edificios
hundidos, ladeados. “A veces se dan casos en que hay compactación diferencial, de
un lado el suelo se compacta más que de otro”, explica.
Pero a José Núñez, un constructor con 45 años de trayectoria y que hoy asesora al
Municipio de Guayaquil en temas de ordenamiento territorial y urbanismo, la
blandura del suelo no le preocupa mucho. “Con pilotes se puede construir hasta en
el mar”, dice mientras señala el centenario palacio Municipal, un edificio de 4 pisos
construido junto al Guayas en una época en la que la cimentación consistía en
poner grandes rocas bajo la estructura.
Con él coincide Gonzalo Hurtado, un ingeniero civil retirado, quien tiene a su haber
la cimentación del centro comercial San Marino, la nueva Maternidad y la
construcción de edificios de más de medio siglo como el Centro Cívico, el cine
Presidente, “y muchos otros que no sufrieron un rasguño” con el sismo de 7,8
grados”.
Excepto zonas como Sauces, Alborada, Pascuales, todo el noroeste y el sector de la
vía a la costa, donde hay suelos de origen rocoso, el resto de la ciudad y la vecina La
Puntilla (Samborondón) requieren necesariamente de un buen pilotaje a la hora de
construir edificios altos.
“El problema de edificar en Guayaquil es que hay que hacer muchos estudios de
suelo -recalca Hurtado- que le digan al constructor y al dueño de la obra a qué
profundidad es floja la tierra y a qué profundidad está más dura para recién allí
empezar a clavar pilotes”
Con él coincide Gonzalo Hurtado, un ingeniero civil retirado, quien tiene a su haber
la cimentación del centro comercial San Marino, la nueva Maternidad y la
construcción de edificios de más de medio siglo como el Centro Cívico, el cine
Presidente, “y muchos otros que no sufrieron un rasguño” con el sismo de 7,8
grados”.
■ Excepto zonas como Sauces, Alborada, Pascuales, todo el noroeste y el sector de
la vía a la costa, donde hay suelos de origen rocoso, el resto de la ciudad y la

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