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Transfusion

La transfusión de sangre es un procedimiento médico que implica la administración de sangre o sus componentes a un paciente, siendo generalmente indoloro. Los Testigos de Jehová rechazan las transfusiones por motivos religiosos, lo que presenta un dilema ético para los médicos que buscan salvar vidas. La ética médica requiere respetar la autonomía del paciente mientras se busca el mejor interés clínico, lo que puede incluir la consideración de alternativas a la transfusión.

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Transfusion

La transfusión de sangre es un procedimiento médico que implica la administración de sangre o sus componentes a un paciente, siendo generalmente indoloro. Los Testigos de Jehová rechazan las transfusiones por motivos religiosos, lo que presenta un dilema ético para los médicos que buscan salvar vidas. La ética médica requiere respetar la autonomía del paciente mientras se busca el mejor interés clínico, lo que puede incluir la consideración de alternativas a la transfusión.

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TRANSFUSION

 Una transfusión de sangre es un procedimiento médico relativamente sencillo. En una


transfusión, un paciente recibe sangre entera o alguno de sus componentes por vía intravenosa

 Aunque lo más probable es que el paciente note el pinchazo de la aguja, una transfusión de
sangre es prácticamente indolora. De todos modos, puesto que participa una aguja, hay
personas que se pueden poner nerviosos si se tienen que someter a una transfusión.

 La sangre es como el sistema de transporte del organismo. Cuando la sangre circula, distribuye
el oxígeno y los nutrientes por todo el cuerpo. También recoge los productos de desecho y los
trasporta a los órganos responsables de eliminarlos al exterior.
La sangre entera es una mezcla de células y líquido, y cada uno de sus componentes tiene una
función específica:

 Los glóbulos rojos transportan oxígeno a los tejidos del cuerpo y eliminan dióxido de carbono.

 Los glóbulos blancos defienden al cuerpo de las infecciones fabricando anticuerpos, que
ayudan a destruir a los gérmenes extraños que entran en el organismo.

 Las plaquetas, las células sanguíneas de menor tamaño, ayudan a la coagulación de la sangre
y a controlar las hemorragias.

 El plasma es la parte líquida amarillenta de la sangre. Es una mezcla de agua, proteínas,


electrolitos, hidratos de carbono, colesterol, hormonas y vitaminas.
 La sangre del donante, que se analiza atentamente para garantizar su seguridad, debe ser
compatible con el grupo sanguíneo del receptor.

 Hay cuatro grupos sanguíneos, cada uno provisto de un marcador químico diferente en los
glóbulos rojos.

 Estos marcadores determinan si la persona pertenece al grupo A, B, O (universal) o AB. A su vez,


cada grupo sanguíneo puede ser positivo (+) o negativo (-).
Los tres motivos principales por los que se pueda necesitar una transfusión de sangre son los siguientes:

1.Pérdida de sangre durante una operación o por una herida o enfermedad.

[Link] de producir suficiente sangre. Algunas enfermedades y tratamientos


pueden afectar negativamente a la capacidad de la médula ósea para fabricar sangre (p. ej.,
la quimioterapia reduce la producción de nuevas células sanguíneas.)

[Link] complicaciones derivadas de trastornos sanguíneos o hemorrágicos


preexistentes, como la anemia falciforme, la talasemia o la anemia provocada por
la enfermedad renal, la hemofilia o la enfermedad de von Willebrand.
DE DÓNDE PROCEDE LA SANGRE

Debido a que no existe ningún producto artificial que pueda sustituir a la sangre, la sangre
transfundida debe ser donada. Las tres formas en que se puede donar sangre son las siguientes:

Donación de sangre autóloga. A veces, cuando una persona sabe con tiempo de antelación que
va a necesitar una transfusión (para una operación programada, por ejemplo), puede donar su
propia sangre de antemano. No existen requisitos relacionados con la edad pero, por lo general,
los niños no donan su propia sangre hasta que superan los 12 años de edad.

Donación directa. Cuando un familiar o un amigo con sangre compatible dona específicamente
su sangre a un paciente en concreto.

Donación de voluntarios. Debido a que no hay pruebas médicas de que la sangre procedente
de donantes directos sea mejor que la procedente de donantes voluntarios, la mayoría de los
pacientes reciben sangre donada en las campañas de donación de sangre, que suelen organizar
organismos de recogida independientes, como la Cruz Roja Americana. La edad mínima para
donar sangre son los 16 o los 17 años, dependiendo del lugar de la residencia.
[Link]

[Link]
El rechazo por parte de los Testigos de Jehová de recibir transfusiones sanguíneas siempre ha
representado para los médicos un conflicto ético y un problema en la relación médico paciente.

Las razones de este grupo para rechazar las transfusiones se basan en motivos religiosos por un
mandato explícito de Dios que se encontraría en la Biblia. Para ellos el hecho de aceptar esta
medida terapéutica les significa una pérdida en el ámbito espiritual de tal importancia que se les
presenta como intolerable. Tanto es así, que prefieren morir antes de aceptar una transfusión.

Este trabajo analiza este conflicto desde una ética natural, donde un médico buscando la salud
de su paciente comprende que ella no es todo lo que aspira un ser de carácter personal. Debe
aceptar entonces que algunas medidas terapéuticas, aunque disponibles, pueden ser
consideradas como desproporcionadas y no ser implementadas.

En todo caso, en esas situaciones, el médico y las instituciones de salud deben establecer todas
las medidas para asegurar que este tipo de decisiones se realicen con la debida información,
confidencialidad, libertad y en ausencia de toda coacción.
PENSAMIENTO DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

Los Testigos de Jehová constituyen un grupo religioso con un importante crecimiento en todo el
mundo. Surgidos del protestantismo estadounidense, deben su fundación a Charles Tazel Russell en
1884. Para los Testigos, Jehová es el único y verdadero Dios. Se reconocen como cristianos, sin
embargo, no consideran a Cristo como parte de la Trinidad.

Los Testigos de Jehová aceptan la gran mayoría de los tratamientos médicos ("No tienen necesidad
de médicos los sanos, sino los enfermos...", Lucas 5:31). Pero en el caso de la transfusión
sanguínea la situación es distinta. Basándose en diversos pasajes de la Biblia, tales como
"Solamente os abstendréis de comer carne con su alma, es decir, su sangre" (Génesis 9:4), "Nadie
de entre vosotros... comerá sangre" (Levítico 17:12), "... porque la vida de toda carne es la sangre;
quien la comiere será exterminado" (Levítico 17:14), los Testigos no aceptan de manera categórica
la transfusión de componentes primarios de la sangre como son los glóbulos rojos, glóbulos
blancos, plaquetas y plasma.

Los componentes secundarios de la sangre, como la albúmina, factores de coagulación e


inmunoglobulinas, son habitualmente aceptados por los Testigos de Jehová debido a que atraviesan
de manera natural la barrera placentaria durante la gestación, por lo que no tienen la misma
connotación de los componentes primarios. Además, los componentes más simples dejarían de ser
considerados como sangre.
Los fundamentos para rechazar las transfusiones sanguíneas se basan en el mandato explícito de
Dios a través de las Escrituras. “Quien no acatase la voluntad de Dios no vería cumplida la
esperanza de la Resurrección”, es decir, perdería el Paraíso, la morada eterna en la tierra ("Los
justos poseerán la tierra, y morarán en ella por siempre", Salmo 37:29).

Si un Testigo de Jehová acepta una transfusión, por su propia acción manifiesta su deseo de no
seguir siendo parte de la comunidad. Esta salida implica, según el mandato: No tener trato con los
que violen la Ley de Dios.

Esta situación no se aplica a aquellos miembros que reciben una transfusión en contra de su
voluntad o los que, habiendo aceptado la transfusión, se arrepienten en el transcurso de un proceso
que se les sigue dentro de la comunidad.

[Link]
LA POSICIÓN DEL MÉDICO

El médico enfrentado a un paciente -en este especial caso un Testigo de Jehová- que se niega a
aceptar una transfusión de algún componente sanguíneo, va a estar en una situación difícil y
apremiante. Podemos describir esa situación de la siguiente manera: el paciente puede estar
gravemente enfermo y el médico, sabiendo que es Testigo de Jehová, ha agotado ya todos los
recursos de que dispone para evitar una transfusión, pero llega al convencimiento último de que si
no la indica el paciente tiene una razonable perspectiva de perder la vida.

Para poder llegar a comprender el alcance de la situación angustiosa de ese médico, debemos
necesariamente hacer una breve reflexión sobre cómo el médico llega a decidir una conducta, en
este caso terapéutica. Lo primero que tenemos que decir es que el médico, enfrentado a una
decisión para un paciente, lo único que no delibera es no intentar curarlo. Ya lo dijo Aristóteles:

El médico tiene claro cual es su fin. Su objetivo es sanar al paciente y para ello se ha preparado
desde que comenzó sus estudios de Medicina. Saber que puede sanarlo y que se lo intenten
impedir atenta contra una disposición que tiene arraigada profundamente, y más aún, cuando el
que se lo intenta impedir es justamente aquél para el cual se ha preparado durante largos años.
Dignidad Un ser humano posee el derecho inherente a ser valorado y a
recibir un tratamiento ético.

Autonomía La capacidad de una persona racional de tomar una decisión informada y


sin coacciones.

Beneficencia Es una acción que se realiza en beneficio de otros. Las acciones benéficas
pueden realizarse para ayudar a prevenir o para eliminar daños o
simplemente para mejorar la situación de otras personas.

No maleficencia “No causar un daño no necesario o no razonable.”

Justicia Distribución equitativa de los beneficios y las obligaciones para personas en


instituciones sociales y cómo se ponen en práctica los derechos de distintas
personas.
Principios éticos relativos a pacientes Además de un acceso equitativo al tratamiento, el paciente
tiene derecho a esperar que se respete su autonomía.

Autonomía

Cuando sea posible, debe obtenerse el consentimiento específico antes de la transfusión. El


consentimiento debe ser informado y, para lograrlo, debe proporcionarse información sobre los
riesgos y beneficios conocidos de la transfusión sanguínea y cualquier posible tratamiento
alternativo para permitir decidir si se acepta o rechaza el procedimiento.

En el caso de que no pueda obtenerse el consentimiento específico, la base para el tratamiento


mediante transfusión debe ser el mejor interés del paciente.
Beneficencia y no maleficencia

El paciente tiene derecho a ser tratado con dignidad y, por lo tanto, las decisiones sobre la necesidad
de la transfusión deben basarse en una auténtica necesidad clínica.

La terapia transfusional debe administrarse bajo la responsabilidad general de un profesional


sanitario titulado que sea competente para ello.

Justicia

Los pacientes debería tratarse equitativamente para la misma afección. Esto implica que las
decisiones médicas relativas a la transfusión de sangre deberían basarse en las mejores evidencias
disponibles y tratamientos para los pacientes.
1. El paciente tiene el derecho de solicitar que no se le realice una transfusión si él no lo desea,
debido a su autonomía de la voluntad y los derechos de la personalidad (vida, salud, libertad)
que le son inherentes, siempre y cuando se establezca claramente en la carta de
consentimiento informado y no se altere el Estado de Derecho, en ese caso el médico deberá
buscar alternativas de tratamiento para que el paciente no se niegue a recibir los servicios
asistenciales.

2. El profesional de la salud está obligado a proteger, promover y restaurar la salud de las


personas que así lo requieran, brindando todos los medios a su alcance para su cometido.

3. Si bien una obligación del médico es respetar la decisión de no ser transfundido de un paciente
que es testigo de Jehová. En un caso de estado de necesidad, en que el médico deba aplicar
una transfusión para preservar la vida de un paciente, y no haya otra forma para tratarlo, el
médico no contrae responsabilidad, ya que al presentarse un conflicto de preferencia de bienes
jurídicos, el estado de necesidad establece que debe ser sacrificado el de menor valor; en este
caso se debe preservar la vida ante otros bienes jurídicos.

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