AMPUTACIONES
CUIDADO ENFERMERO
FISIOTERAPÉUTICO
DOCENTE: BLANCA FLORES VALDIVIA
30/11/22 ENFERMERIA VI FIBO
Cómo es una cirugía de Amputación
femoral
Se trata de una operación larga y complicada en donde el cirujano busca eliminar tanto tejido dañado del
muslo como sea necesario, pero no en demasía; la cirugía es realizada bajo anestesia general, salvo que
existan razones médicas que indiquen lo contrario (patologías cardíacas y pulmonares). Generalmente, los
pasos que siguen la mayoría de los médicos para realizar una amputación femoral son los siguientes:
• Con el paciente decúbito supino o lateral, el cirujano prepara la extremidad a amputar y trazan el
nivel en donde se realizará el corte.
• Después de eso, los médicos cortan con un bisturí eléctrico el tejido subcutáneo hasta las fascias
que recubre los músculos y los adhieren al hueso, preservando suficiente tejido con el cual se realizará el
muñón. Algunos cirujanos prefieren los colgajos de piel anterior y posterior para un cierre tipo “boca de
pez” con un colgajo anterior ligeramente largo, mientras que otros prefieren los colgajos medial y lateral.
• Luego localizan, aíslan y cortan la arteria femoral superficial y la arteria femoral profunda, así como el
nervio ciático, para realizar esto último el cirujano efectúa una filtración de anestésico local al nervio.
• Después de eso, los médicos separan los tejidos que están adheridos al fémur, para cortar el fémur
con una sierra oscilante. Al finalizar liman los borden filosos del hueso, para garantizar que el mismo
corte los tejidos blandos circundantes.
• Posteriormente, el cirujano realiza una miodesis para reinsertar la musculatura indemne, la cuál va
a variar dependiendo del nivel amputado. Generalmente, el médico busca salvaguardar principalmente
los aductores de cadera y los cuádriceps.
• Finalmente, los cirujanos culminan la cirugía con formación de una extremidad funcional
(muñón) al coser la fascia, el tejido subcutáneo y la piel, seguidamente se cubre la herida y se
inmoviliza.
Qué complicaciones tiene
• Cicatrización de heridas deteriorada o retrasada.
• Infección.
• Neuroma sintomático.
• Cicatrices hipertróficas y adherencias.
• Contracturas musculares.
• Inflamación de la extremidad amputada.
• Disminución del rango de movimiento en la articulación de la cadera.
• Dolor fantasma: sensación de dolor en el área de la extremidad amputada.
• Sensación fantasma: la sensación de que la extremidad amputada todavía está allí.
• Hormigueo y dolor en la herida durante algunos meses.
Tratamiento de Fisioterapia en la
Amputación femoral
■ Es de vital importancia la fisioterapia en la rehabilitación de una persona
amputada a nivel femoral, para que logre afrontar su nueva situación de vida.
Además, contribuye a la reparación de la herida, al ajuste de la prótesis y al
entrenamiento que permitirá caminar y desplazarse funcionalmente en su
entorno. El objetivo del tratamiento en la rehabilitación es permitir que los
pacientes vivan lo más independientemente posible con y sin
prótesis. Para lograrlo, es fundamental la integración y comunicación de
distintos profesionales: médicos, terapeutas ocupacionales, ortopedistas,
terapeutas del dolor, psicoterapeutas, entre otros profesionales de la salud.
■ Generalmente, el tratamiento fisioterapéutico de una amputación transfemoral se
puede dividir en tres etapas específicas, con objetivos e intervenciones
específicas, basadas en el estado de salud, el nivel de amputación, las
complicaciones presentes, las características individuales de cada persona y los
factores personales y ambientales relevantes. Estas etapas son:
Fase preprotésica
■ En esta primera fase, los principales objetivos a conseguir son un buen manejo del dolor del miembro
fantasma (en caso de estar presente) y del edema, una adecuada cicatrización de la herida, un muñón
indoloro bien alineado, y un buen estado muscular y articular del miembro amputado y del miembro
contralateral. Estos objetivos son primordiales para pasar a la segunda fase. Algunas de las intervenciones
que se lleva a cabo durante esta fase son:
• Educación para el manejo de dolor.
• Educación postural y ergonómica.
• Electroanalgesia.
• Manejo de la cicatriz.
• Vendajes ajustables diarios de la extremidad amputada.
• Tratamiento de muñones: vendajes modeladores, desensibilización. modelado y drenaje linfático manual.
• Ejercicios de amplitud articular y manipulación articular.
• Adaptación de una prótesis temporal, ya que, debido al dolor, edema o trastornos en la cicatrización de
heridas, todavía no es posible ajustar una prótesis en esta etapa.
• Ejercidos de equilibrio sobre la extremidad no operada.
• Ejercicios de fortalecimiento y flexibilización muscular (principalmente pelvitrocantéricos).
• Educación y entrenamiento para el soporte de peso sobre el miembro sano (monopedestación).
• Ejercicios progresivos enfocados en la extremidad amputada, que inician con ejercicios isométricos hasta
ejercicios de resistencia, con el uso de pesas con manguitos en la extremidad residual o el uso de bandas
elásticas para ganar fuerza (generalmente se comienza después de que el médico lo autorice).
Fase de colocación de
prótesis
■ Debe comenzar lo antes posible, siempre que la persona amputada cumpla con
los objetivos de la fase antes descrita. Es importante destacar que es menos
probable que las personas con patología vascular avanzada puedan utilizar un
dispositivo protésico debido a la mala integridad de la piel, retraso en la
cicatrización y deterioro de la capacidad/resistencia aeróbica. Aquellos que
logran ser aptos para una prótesis, pueden requerir un período de cicatrización
prologando.
■ Ahora bien, en esta fase el médico, el fisioterapeuta y el ortopedista (protesista)
trabajaran en conjunto con la persona amputada para la selección de los
componentes de la prótesis según el nivel de actividad esperado del
paciente. La longitud de la extremidad amputada es importante para tomar
esta decisión; un muñón muy corto proporcionará poca estabilidad y un pobre
brazo de palanca para impulsar la prótesis durante la fase de balanceo. Por otro
lado, uno demasiado largo no dejará espacio para los componentes de la
articulación de rodilla. Por lo cual, cómo comentamos anteriormente la longitud
recomendada para permitir el uso de articulación de rodilla es un nivel medio de
amputación transfemoral.
Partes de una prótesis transfemoral
• Liner o revestimiento interior: está en contacto directo con la extremidad
residual y facilita la suspensión con el revestimiento exterior; puede estar hecho de
diferentes materiales como uretano, silicona o gel.
• Socket o revestimiento exterior: se trata de un estuche o encaje rígido,
habitualmente fabricado en diferentes termoplásticos o fibra de carbono, que recoge
a la extremidad residual y sirve como estructura de unión con el exoesqueleto.
• Sistema de suspensión: hay tres tipos de sistemas de suspensión:
■ Atmosférico: basado en la presencia de una cámara de aire entre las superficies de
los dos revestimientos antes mencionados (interior y exterior). Dentro de esta
categoría se pueden incluir los sistemas de vacío.
Anatómico: implica que la prótesis está unida a la pelvis por medio de un sistema
de cinturón conectado al liner. Suelen emplearse cuando es imposible utilizar el
sistema de suspensión anterior. A veces, se utiliza cuando el sistema de suspensión
atmosférica no es suficiente para conseguir una buena unión entre la extremidad
amputada y el liner.
Osteointegración: elimina la necesidad de un liner, porque acopla los componentes
protésicos directamente con un implante, que une al hueso
Partes de una prótesis transfemoral
• Rodilla protésica: las rodillas protésicas se dividen actualmente en
aquellas con control mecánico y con control electrónico. Las rodillas
mecánicas pueden tener uno o varios ejes, y los mecanismos pueden ser de
fricción constante o hidráulicos. Las rodillas electrónicas (controladas por un
microprocesador) permiten una marcha con menor consumo de energía.
• Pilar: conecta la articulación de la rodilla y el tobillo, estabiliza todos los
componentes de la prótesis.
• Pie y tobillo protésico: los pies protésicos clásicamente se han dividido
en varias categorías: pie SACH (talón con tobillo sólido), pie flexible, pie de
respuesta dinámica, pie de eje único y pie de ejes múltiples. A la hora de
seleccionar un pie en concreto, principalmente se tiene en cuenta el peso
que debe soportar, el nivel de actividad de la persona y el espacio
necesario para acomodar el mecanismo biomecánico.
Fase de adaptación y
entrenamiento posterior a la
prótesis
■ Una vez el dispositivo protésico ha sido diseñado en base a las características
individuales del paciente, el fisioterapeuta da inicio a las intervenciones
necesarias para lograr la coaptación funcional del miembro artificial y la
máxima independencia del paciente. Esto implica, la educación y
entrenamiento físico necesario para que la persona aprenda a manejar la
prótesis, aprenda a ponérselo y quitárselo él mismo, reeducar la estabilidad en
la marcha bípeda, con o sin ayudas técnicas. A diferencia de las personas que
tienen una desarticulación de rodilla, una persona con amputación femoral no
puede soportar el peso del cuerpo directamente sobre el extremo del miembro
amputado, sino sobre los bordes de la prótesis. Normalmente las actividades
de deambulación y entrenamiento de la marcha a menudo comienzan durante
las semanas 10-11 después la amputación. Además, durante esta fase se debe
instruir al paciente con colaboración de un terapeuta ocupacional sobre la
necesidad de adaptaciones en el hogar para facilitar las actividades de la
vida diaria de forma autónoma y reducir el riesgo de accidentes o caídas
Cuidados de enfermería en el
paciente amputado
■ La principal causa de amputación no traumática (ANT) deriva de una
isquemia crónica (IC) de las extremidades inferiores (EEII). Esta
isquemia es el resultado del deterioro progresivo de los vasos
sanguíneos que conducen el flujo arterial a las EEII, provocando dolor,
gangrena o necrosis tisular.
■ En numerosas ocasiones, la progresión de la infección en ulceras
necróticas digitales conlleva a la amputación de algunas falanges.
CUIDADOS DE ENFERMERIA.
■ La enfermería tiene una gran labor ante un paciente sometido a la
amputación de un miembro. Las primeras 24 h tras la intervención
son decisivas, ya que hay mucho riesgo de hemorragias en estas
horas, por tanto, la inspección de apósitos y la vigilancia de la herida
son acciones fundamentales.
■ Muchos de los pacientes con amputaciones supracondílea o
infrarotuliana, llegan a la unidad con drenajes tipo radón para evacuar
todo el líquido que se produzca en el interior de la herida, dicho
contenido hay que contabilizarlos en las 48h siguientes.
actividades importantes en las primeras
horas
Hay una serie de actividades importantes en las primeras horas:
• Revisión e inspección de apósitos y de herida quirúrgica en busca de inflamación, rubor o
pus.
• Toma de constantes c/3 h.
• Administrar analgesia prescrita para disminuir el nivel de dolor, las primeras 48 h que son
las más dolorosas.
• Elevación de miembro para disminuir la inflamación.
• Comprobar la ausencia de percepciones sensoriales alteradas
• Cicatrización de la herida.
• Implicar a la familia para que acepte la alteración de la imagen corporal en el menor
tiempo posible.
• Apoyo psicológico para afrontar y adaptarse a las dificultades hasta conseguir estabilidad
física y emocional, situación que se producirá en su regreso al hogar.
• Realizar vendaje compresivo para reforzar musculatura.
METODOLOGIA
■ Se ha hecho una revisión bibliográfica sistemática y estandarizada de artículos de revistas
como “Cuiden” y algunas páginas webs.
■ Principales diagnósticos según el cuestionario de valoración de [Link], 14 necesidades
básicas de salud:
• Conocimientos deficientes sobre el proceso terapéutico r/c cambios adaptativos por la pérdida
de la pierna m/p preocupación por el alta inminente, expresión verbal a no poder realizar
actividades como hasta ahora.
• Deterioro de la movilidad física r/c falta de conocimientos sobre los beneficios de la actividad
física, desuso y disminución de la fuerza y, contractura muscular m/p limitación de las
habilidades motoras y dificultad para girarse en la cama.
• Déficit de autocuidado baño/higiene r/c problemas de equilibrio, inestabilidad m/p la persona
es incapaz de lavarse total o parcialmente el cuerpo y de entrar y salir del baño.
• Déficit de autocuidado uso del WC r/c problemas de equilibrio, inestabilidad y deterioro de la
capacidad para el traslado al wc m/p la persona es incapaz de trasladarse
METODOLOGIA
■ El paciente amputado se ve afectado en el área social y psicológica principalmente, por lo
tanto, enfermería juega un papel muy importante ya que es la encargada de detectar las
principales carencias mostradas por el paciente. Para ello, debe de buscar un lugar tranquilo y
con intimidad para llevar a cabo una buena entrevista y valoración del mismo. Se realizara un
plan de cuidados adaptado a cada paciente según las necesidades detectadas en dicha
entrevista, para lo cual, tomaremos como patrón las 14 necesidades básicas de [Link].
De esta manera, intentaremos que el paciente se recupere lo antes posibles con cara al alta
hospitalaria.
■ Para ello, haremos un informe de continuidad de cuidados dirigido a la enfermera de [Link]
que será la encarda de revisar y hacer un seguimiento del paciente en todo su contexto.
■ La educación sanitaria proporciona seguridad y control del miedo en este tipo de paciente, ya
que son muchos interrogantes los que surgen después de este tipo de intervención. El paciente
al alta hospitalaria debe de conocer a la perfección su muñón, cómo realizar un buen vendaje
compresivo para reforzar la musculatura del mismo así como a adoptar ciertas posturas en
cama y sillón.
GRACIAS POR SU ATENCIO