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ANÁLISIS TARIFARIO DEL
SISTEMA ENERGÉTICO
Sede San Felipe–Escuela Construccion e Ingenieria–
Octubre 2020
EL ORIGEN DE LA REMUNERACIÓN POR
CAPACIDAD
El origen del cargo por capacidad proviene de esquemas tarifarios en que se
busca definir precios de un bien asignando la responsabilidad por la demanda
en punta. Las tarifas de dos partes ha sido la solución generalmente adoptada
para diferenciar los precios del periodo de punta de los precios en el resto del
tiempo. Así, en el caso de la electricidad una parte del precio, la energía, está
asociada a los costos variables de producción y es cargado por unidad de
consumo. La otra parte, la capacidad o potencia, es un cargo por la
disponibilidad para dar el servicio, la cual es posible mediante la instalación de
capacidad. De esta manera el cargo por capacidad incluye los costos de
proveerla, lo que corresponde a los costos fijos de capital, y es asignado entre
los usuarios que demanda en la punta.
En EEUU se ha discutido respecto de emplear estructuras de precios basadas
en costos marginales para la determinación de precios de punta, discusión en
la cual ha contribuido el profesor Joskow (7). Joskow identifica la existencia de
tres enfoques básicos para remunerar la demanda en punta:
Enfoque Americano (USA). Este enfoque analiza las implicancias de sistemas
de precios para bienes cuya demanda es estacional y el producto no se puede
almacenar, suponiendo que la firma tiene costo de capacidad homogéneos
(una tecnología de generación). Para el caso más simple se puede identificar
una fuerte demanda de punta y una débil demanda fuera de punta, esto
significa que la demanda de punta no se desplaza cuando los precios
aumentan en el periodo de punta y baja en el periodo fuera de punta. La
solución generalmente aceptada implica que los usuarios paguen durante la
horas de punta el costo marginal de operación más el costo marginal de
capacidad y que los usuarios fuera del punta paguen sólo el costo marginal de
operación.
Esta solución enfatiza que la demanda en cada período responde al precio y
que el periodo definido como horas de punta puede no ser suficiente cuando
los precios eficientes son aplicados, ya que la demanda de punta puede
desplazarse. El problema del desplazamiento de la demanda de punta
complica el cálculo de precios eficientes, siendo necesario identificar los
periodos en que la capacidad no es un bien gratuito, de forma que el costo
marginal de capacidad sea pagado durante esos períodos.
Enfoque Británico. Este enfoque toma en cuenta la especificación de las
tecnologías para abastecer la demanda de punta, esto implica relajar el
supuesto de capacidad homogénea, reconociendo que el abastecer en forma
eficiente la demanda de punta requiere de una combinación de tecnología de
generación de diferentes costos de inversión y operación.
Este enfoque se centra en el cálculo del costo marginal de largo plazo de
abastecer una demanda dada, o una curva de duración de demanda dada, en
un contexto múltiples tecnologías de generación. También representa la
necesidad efectuar mantenimientos de las centrales, lo que se debe tener en
cuenta al identificar los periodos de punta y fuera de punta.
Enfoque francés. El enfoque francés está ligado al desarrollo de tarifas
eléctricas y estrategias de inversiones óptimas en electricidad. Los franceses
han desarrollado un enfoque que toma en cuenta elementos de los enfoques
Americano, al reconocer la elasticidad de la demanda y la posibilidad de
desplazar la punta, y Británico, al considerar múltiples tecnologías. Los
franceses enfatizan la relación entre la política de precios y la política de
inversión en un marco de operación eficiente.
Se debe destacar algunos aportes a la tarificación de demandas de punta
efectuado por
a.- Reconocer que la demanda no sólo es estacional, sino también incierta.
Esto hace que sea posible exceder la capacidad disponible en algún momento.
La incertidumbre asociada a la demanda y la oferta de generación (tasa de falla
forzada) es lo que hace necesario disponer de un margen de reserva en el
sistema eléctrico. los franceses, que dicen relación con:
b.- Reconocer la existencia de los costos de no disponer de electricidad cuando
el sistema requiere reducir demanda. La incorporación de los costos de fallar el
abastecimiento en un contexto de incertidumbre, tiene implicancias sobre la
planificación de inversiones y la forma de tarificar. En cuanto a la inversión, el
compromiso de reducir la falla en el margen frente a un incremento de la
capacidad, lleva a determinar niveles óptimos de capacidad y del margen de
reserva asociado. En cuanto a los precios, esto lleva a que la tarificación
óptima implique fijar los precios como el costo marginal esperado de energía
(asociado a la operación) más el costo marginal esperado de no abastecer la
demanda. El valor del costo esperado de no abastecer la demanda (VOLL)
puede ser expresado como una proporción del costo marginal de capacidad.
c.- Incorporar el costo de inversión en transmisión y distribución.
EL CARGO POR CAPACIDAD EN CHILE.
En el año 1960 M. Boiteux en el artículo "Peak load-pricing", publicado en la
revista Journal of Business, plantea la tarificación marginalista para la energía
eléctrica, según la cual, el precio de un bien debe ser igual al costo marginal de
producción de una unidad adicional o alternativamente a la economía que se
realizaría si se dejara de consumir la última unidad entregada.
La teoría de tarificación a costo marginal implica establecer un precio de un
bien igual al de producir una unidad adicional de él. Dicho costo dependerá del
momento en que se requiera producir la unidad adicional del bien, esto es, si se
requiere esa unidad sólo una vez o si es un incremento permanente en el flujo
de demanda de ese bien. La producción de una unidad adicional sólo una vez
puede no justificar la ampliación de la capacidad de producción, pero un
incremento permanente de la demanda estará ligado a un incremento de la
capacidad de producción del bien.
El concepto de tarifa implica un flujo. Una tarifa no solo persigue la venta de un
stock de producto sino más bien busca lograr un balance permanente entre el
flujo de producción y el flujo de demanda. Un punto de vista de la teoría
marginalista, es que las tarifas deben ser fijadas de forma tal que un
incremento de demanda debe ser exactamente compensado con un
incremento en la producción.
Hay varias razones para disponer de exceso de capacidad de producción,
como es el hecho de existir periodicidad en la demanda, así la planta diseñada
para la punta de demanda parecerá excesiva durante los periodos fuera de
punta. Incluso durante la punta la capacidad de producción podría ser excesiva,
de forma de poder enfrentar variaciones en la demanda de punta.
La teoría marginalista no presenta problemas cuando se aplica en situaciones
de demanda conocida y constante. Los problemas aparecen rápidamente
cuando se modifica este supuesto, pues rápidamente se llega a condiciones en
que existirá exceso de capacidad de producción.
En Chile, el cargo por capacidad se incorpora en la Ley General de Servicios
Eléctricos del año 1982, en la que se diseñó una tarifa de electricidad de dos
partes, es decir, con un cargo por energía y otro cargo por potencia, baso en la
teoría marginalista planteada por Boiteaux.
El concepto de tarificación de la demanda de punta en Chile surgió como una
forma de garantizar la existencia de suficiente capacidad de generación para
abastecer episodios críticos de abastecimiento.
Usualmente los episodios críticos de abastecimiento se relacionan con aquellos
periodos en que se produce la demanda máxima de un sistema eléctrico,
siendo especialmente relevante dado la incerteza de un conjunto de variables
que definen dichos episodios crítico, tales como: momento en que ocurre la
demanda máxima, disponibilidad hidrológica y de otros recursos naturales, sol
y viento, disponibilidad mecánica, restricciones de transmisión y otros.
El concepto de Suficiencia incorporado en nuestra normativa, que
internacionalmente se refiere a “adequacy”, se refiere a la existencia de
suficiente capacidad instalada disponible, tanto la existente como la que se
encuentre en construcción y planificada, para satisfacer la demanda. Esta es
una clara orientación de largo plazo.
Es ampliamente aceptado que el Operador del Sistema, el CEN en nuestro
caso, puede hacer frente a la solución de estos problemas con soluciones ad
hoc para el respectivo mercado, reconociendo las particularidades de cada uno
de ellos. Sin embargo, aún no se ha llegado a un consenso internacional sobre
cómo garantizar que los niveles existentes de adecuación y firmeza que
proporcionan un nivel de calidad de servicio aceptable, y en cómo reconocer
este atributo a las distintas tecnologías de generación.
MUCHAS GRACIAS