0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas13 páginas

Dia 6

El documento explora el concepto del Verbo como Dios y su relación con la humanidad, destacando que aquellos que reciben a Cristo tienen el derecho de ser hijos de Dios. Se enfatiza la importancia de comprender este privilegio para experimentar la plenitud de la vida espiritual. Además, se advierte sobre la tendencia a vivir en pobreza espiritual a pesar de ser herederos de las riquezas del Reino, instando a los creyentes a reclamar su identidad como hijos de Dios.

Cargado por

mauricio100480
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPTX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas13 páginas

Dia 6

El documento explora el concepto del Verbo como Dios y su relación con la humanidad, destacando que aquellos que reciben a Cristo tienen el derecho de ser hijos de Dios. Se enfatiza la importancia de comprender este privilegio para experimentar la plenitud de la vida espiritual. Además, se advierte sobre la tendencia a vivir en pobreza espiritual a pesar de ser herederos de las riquezas del Reino, instando a los creyentes a reclamar su identidad como hijos de Dios.

Cargado por

mauricio100480
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPTX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

EN EL PRINCIPIO

(JESÚS, DIOS
ETERNO)
OBSEQUIO SIN
IGUAL
JUAN 1:1-5

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era


con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en
el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él
fueron hechas, y sin él nada de lo que ha
sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz
en las tinieblas resplandece, y las tinieblas
no prevalecieron contra ella.
JUAN 1:6-8

6 Hubo un hombre enviado de Dios,


el cual se llamaba Juan. 7 Este vino
por testimonio, para que diese
testimonio de la luz, a fin de que
todos creyesen por él. 8 No era él
la luz, sino para que diese
JUAN 1:9-14
9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre,
venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo
por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo
suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos
los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les
dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales
no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne,
ni de voluntad de varón, sino de Dios.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre
nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito
del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Lea los versos.12 y 13.: ¿Qué distingue a este grupo
de personas de las mencionadas en los versos
anteriores? ¿Qué se les concede a lós que reciben
Señor?
Un pequeño destello de
esperanza se asoma sobre el
cuadro desalentador que
presentaron los versos 10 y
11. En medio de un ambiente
de indiferencia, Dios logra
tocar la vida de algunos,
suficientes corno para
emprender una aventura, cuyo
objetivo es nada menos que la
transformación de las
naciones.
Podríamos sentirnos tentados
a pensar que estos pocos
pertenecen a una categoría
más noble y comprometida
que el resto de la humanidad.
Tal noción queda
completamente descartada
por la explicación que agrega
Juan a su declaración
Este es un excelente momento
para que nos detengamos a
saborear el privilegio que se
nos ha otorgado, el derecho
de llegar a ser hijos de Dios.
Aunque comprender
cabalmente lo que significa
ser hijo de Dios puede
tomarnos toda una vida, es
una condición absolutamente
indispensable para
experimentar la plenitud a la
que hemos sido llamados
Para entender esta verdad
no necesitamos más que
echar una pequeña mirada
al hijo mayor en la parábola
del «hijo pródigo». A pesar
de que era hijo, vivía como
empleado, esperando recibir
en un momento de su vida la
recompensa por su fiel
servicio. Lo triste es que su
es erzo era absolutamente
innecesario, pues no podía
obtener 1c que ya le
pertenecía por herencia.
¡Qué trágico, estar
La desdicha de una
vida de pobreza, a
pesar de ser
herederos de las
riquezas del rey, es
la que motivó a
Pablo a orar con
pasión por la iglesia
en Éfeso.
EI hecho es que, si no son
dominados los ojos de
nuestros corazones,
viviremos una vida de
derrota, excluidos de la
victoria de Cristo,
contemplando con
desánimo el futuro
cuando, en realidad, cada
día trae consigo la
promesa de increíbles
aventuras espirituales
para aquellos que están
dispuestos a seguir al
Señor.
Cuando me detengo a
escuchar mi corazón, sé
que existe en mí un
profundo anhelo por
vivir esta clase de vida.
No obstante, las
tinieblas continuamente
amenazan con nublar mi
visión. Por esto, debo
hacer mía una y otra
vez la oración de Pablo,
y le animo a que ore en
la isma dirección.
No permita que el
enemigo lo convenza
de que usted es un
pobre desdichado.
Declare que es hijo y,
corno tal, heredero de
os tesoros del Reino.
Este es un derecho que
Dios le ha dado a cada
uno de sus hijos. Queda
en nosotros ejercer
cada día ese privilegio.

También podría gustarte