INDICADORES PARA IDENTIFICAR CASOS DE
ACOSO O ABUSO SEXUAL EN NINOS, NINAS Y
ADOLESCENTES
Los indicadores son señales de alerta que presentan los
niños, niñas o adolescentes y que hacen referencia a
situaciones de violencia que están viviendo. Son signos
y síntomas que pueden ser manifestados en formas
físicas, conductuales y/o emocionales.
Se considerarán señales de alerta todos aquellos fenómenos
que puedan ser apreciados por el observador (en este caso,
los docentes o directores de instituciones educativas).
Las formas en que se manifiestan estas señales son: el relato
de la víctima, las marcas físicas, la conducta y el
comportamiento. Las situaciones de acoso o abuso sexual
contra niños, niñas y adolescentes son muy heterogéneas,
tanto por los contextos en que se producen (escuela, familia,
otras instituciones, en la comunidad), como por la modalidad
que adquieren (tipo de agresión, relación con el agresor,
frecuencia, etc.).
La determinación del acoso o el abuso
sexual es compleja. Algunos aspectos que
se consideran para el diagnóstico son:
• La edad del niño, niña o del adolescente y su desarrollo evolutivo.
• El entorno inmediato del niño, niña o adolescente y la etapa vital que
está atravesando.
• Las posibles reacciones del niño, niña o adolescente para defenderse
o adaptarse ante situaciones de crisis.
• El relato del niño, niña o adolescente es uno de los insumos
fundamentales en la etapa de revelación de la situación. A menudo,
esa revelación llega con retraso, a veces puede ser contradictoria o
poco convincente. Esto se debe a los sentimientos y emociones que el
niño, niña o adolescente está experimentando.
Algunos indicadores que pueden facilitar la
identificación de algunas señales, conductas y síntomas
externos de una posible víctima de acoso o abuso
sexual, sin embargo, es importante destacar que la
ausencia de signos o evidencias físicas no es sinónimo
de ausencia de abuso.
INDICADORES FÍSICOS:
• Dificultad para sentarse o caminar por molestias en los genitales.
• Ropa interior manchada o sangrienta.
• Dolor o picazón en la forma genital.
• Enuresis (emisión no voluntaria de orina) y/o encopresis (deposición
no voluntaria).
• Embarazo.
INDICADORES CONDUCTUALES
• Agresividad. Sometimiento ante otros.
• Permanencia excesiva en la escuela o institución de confianza. Desconfianza respecto a las figuras
significativas (padre, madre, otros familiares, docente, etc.)
• Dificultad para concentrarse. Sentimientos que reflejan que su vida no tiene sentido.
• Tristeza extrema. Trastornos del sueño.
• Conducta o conocimiento sexual inusual para su edad. Conductas insinuantes con adultos
desconocidos.
• Cambios bruscos en el rendimiento académico. Comportamientos extremos.
• Retraimiento, aislamiento, miedo, ansiedad. Se lastima a sí mismo.
• Evita participar en actividades recreativas por desconfianza. Resistencia o rechazo a estar a solas con
determinada persona.
• Juego sexual persistente e inapropiado para su edad, sea con sus pares o con juguetes. Miedo a que lo
toquen.
• Promiscuidad sexual, comportamiento seductor. Consumo de drogas.
• Consumo de sustancias psicoactivas sin prescripción médica. Proponer o forzar a otros a realizar actos
sexuales.
ACTORES CLAVE EN LA APLICACIÓN DE LA GUIA
1. Niño, niña y adolescente. Niño o Niña es toda
persona humana desde su concepción hasta los trece
años de edad. Adolescente es toda persona humana
desde los catorce años hasta los diecisiete años de
edad.
Los niños, niñas y adolescentes son sujetos de derecho y como
tales ejercen y gozan sus derechos (...). En todo caso de
conflicto, sus derechos tienen carácter prevaleciente. En caso
de una vulneración están en capacidad de denunciar lo que
está ocurriendo, según lo establece el Art. 54 de la
Constitución Nacional.
En caso de duda sobre la edad una persona, se presumirá
cuanto sigue: a) entre niño, niña o adolescente, la condición
de niño o niña; b) entre adolescente y adulto, la condición de
adolescente. Esto lo establece el Art. 2 del Código de la Niñez
y la Adolescencia y el Art. 3 de la Ley N' 2.169/2003.
2. Familia.
3. La comunidad educativa.
4. Redes de protección.
5. Organismos del Estado.
PROCEDIMIENTOS PARA LA
IMPLEMENTACIÓN DE LA GUÍA
Son tres los momentos del proceso de intervención en
caso de detección de abuso o acoso contra un niño,
una niña o adolescente en el ámbito educativo: la
escucha y primera intervención, la denuncia y el
acompañamiento.
Primer momento: La escucha v primera
intervención.
La acción inicial común a todos los ámbitos de actuación es la escucha apropiada y
especializada del niño, niña o adolescente, considerando especialmente su edad,
su madurez y la situación concreta.
Se debe proceder al registro de los hechos ocurridos en debida forma, por medio
de informes de lo sucedido con la víctima, que contengan:
a. La información recogida, en especial la existencia de personas referentes, o
familiares.
b. La valoración de la situación acontecida. Es importante que se detalle si la
situación es riesgosa para justificar la procedencia de medidas de protección.
c. Las recomendaciones emergentes del abordaje adecuado, especialmente
identificar de dónde parte la vulneración atendida.
Seguidamente, debe darse inmediato conocimiento e intervención a los familiares
de la víctima, siempre y cuando éstos no sean presuntos responsables del hecho.
Segundo momento: La denuncia
Luego de la escucha por personal idóneo de la institución
educativa, deberá efectuarse inmediatamente la denuncia en
aquellos casos en los que proceda la misma.
Es importante recordar que, de conformidad con la normativa
vigente, la denuncia es obligatoria y, en ese sentido, la ley no
solamente habilita, sino que impone la obligación a toda
persona que, desde el ámbito público o privado, haya tomado
conocimiento de hechos de violencia en contra de un niño,
niña o adolescente, o tenga sospechas sobre su ocurrencia.
Tercer momento:
Acompañamiento.
• Luego de realizada la denuncia, la institución educativa debe facilitar la
reincorporación de Ia persona víctima a las actividades escolares, cuando eso
no vaya en contra de su dignidad o de su efectiva protección. Si es así, 1o que
procede es reubicarle en una institución educativa distinta.
En el acompañamiento, las autoridades educativas deben garantizar:
a. Mantener la estricta confidencialidad con el caso.
b. Evitar la estigmatización de la persona víctima y su revictimización.
c. Evitar fotografiar o grabar al niño, niña o adolescente quien denuncia o
padece la situación.
d. Garantizar que el apoyo emocional a la persona víctima se brinde
eficientemente en el ámbito de su competencia.