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Didajé

El documento aborda las características generales de la teología de los Padres de la Iglesia, destacando su conexión con la Biblia y la historia de la salvación. Se discuten las contribuciones de los Padres Apostólicos, quienes, aunque conscientes de su papel como sucesores de los apóstoles, enfatizan la fidelidad a la tradición y la importancia de la comunidad cristiana. Además, se menciona la Didaché como un texto fundamental que ofrece una visión de la vida cristiana en el siglo II, incluyendo directrices morales y litúrgicas.
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Didajé

El documento aborda las características generales de la teología de los Padres de la Iglesia, destacando su conexión con la Biblia y la historia de la salvación. Se discuten las contribuciones de los Padres Apostólicos, quienes, aunque conscientes de su papel como sucesores de los apóstoles, enfatizan la fidelidad a la tradición y la importancia de la comunidad cristiana. Además, se menciona la Didaché como un texto fundamental que ofrece una visión de la vida cristiana en el siglo II, incluyendo directrices morales y litúrgicas.
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DIDACH

Quasten, J., Patrología I, BAC,


Madrid 1961.D., Los Padres apostólicos, Madrid:
Ruiz Bueno,
BAC, 1985.
Vilanova Evangelista, Historia de la Teología. Tomo I. Barcelona:
Herder, 1987.
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA
TEOLOGÍA DE LOS
La mejor clave bíblicaPADRES
de la teología de los Padres de la
Iglesia es este texto de san Pablo en la carta a los
Efesios:

«Por eso doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma


nombre toda familia en el cielo y en la tierra, para que
os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis
fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre
interior, que Cristo habite por la fe en vuestros
corazones, para que, arraigados y cimentados en el
amor (ágape), podáis comprender con todos los santos
cuál es la anchura y la longitud, la altura y la
profundidad, y conocer el amor de Cristo, que excede a
todo conocimiento, para que os vayáis llenando hasta la
total plenitud de Dios. A aquel que tiene poder para
realizar todas las cosas, incomparablemente mejor de
lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que
A pesar del pluralismo de tendencias
teológicas presente en el período patrístico,
es posible hablar de un común denominador
que explica el género propio de esta teología.

A. Grillmeier: «su carácter precientífico,


concretamente por su familiaridad con la
Biblia, por su contemplación de los misterios
de la fe en el marco de la historia de
salvación; en pocas palabras, sería más
próxima a la vida».
C. Vagaggini: «gnosis-sabiduría» Se trata de
un tipo de teología con dos raíces muy
explícitas. La primera raíz es bíblica, que
Notas características que
definen la teología como
gnóstico-sapiencial:

[Link] teología no incluye sólo el aspecto


intelectual y crítico, sino también el
espiritual, don de la gracia, purificación.
La teología es una realidad que afecta a
todo el hombre.

[Link] visión global también tiene en cuenta


el elemento conceptual, discursivo,
argumentativo, a veces incluso el
polémico, pero este elemento queda
asumido en un contexto más vasto, el de la
3. En la gnosis se deben considerar otros elementos,
por ejemplo, la importancia del proceso de la
tradición, el valor del maestro, que es más que
un profesor. El teólogo debe dar testimonio de su
convicción existencial: se expresará en forma de
confesión, de predicación, etc.

4. La gnosis lograda, tal como aparece en la teología


de los padres, se debe sobre todo a la fidelidad
de éstos a la Escritura. Lo más válido en la
exégesis patrística no son las explicaciones
singulares, sino la manera unitaria y teológica
según la cual leyeron la Escritura a la luz de la
«economía divina».

5. La teología patrística es una en la medida en que


aún no se había disociado en diversas disciplinas
6. En los padres hallamos el problema entre la fe y la
razón, entre la autoridad y la razón. Aunque hoy esté
todavía pendiente la solución de la cuestión, en los
padres hallamos ciertas indicaciones válidas: conciben
la teología como teología en la Iglesia, en conexión con
el magisterio viviente; además, insisten en que la
verdadera gnosis no es algo que va disolviendo o
devorando la fe, sino que procede de la fe en el sentido
del adagio credo ut intelligam.

7. En la teología de los padres también se plantea la


relación entre teología y filosofía, no en el sentido de
filosofía cristiana autónoma al margen de la teología,
sino en el aspecto de juicio de la filosofía formada fuera
del ámbito de la revelación y en el aspecto de
asimilación del pensamiento filosófico en la teología. El
modo de pensar de los padres respecto de la filosofía es
muy diverso: no todos están dispuestos a ver en la
filosofía una praeparatio evangélica.
El credo de la Iglesia y toda la formación de la fe
cristiana estimularon a los mensajeros del
cristianismo a realizar renovados esfuerzos por
exponer mejor el contenido de dicha fe. Cada vez
fueron
entraronmás
en los
la Iglesia
hombres y que
de espíritu curioso
el proceso
que
teologización
aceleraron del mensaje, con ventajas
de sus
todas inconvenientes. e
Como primeras tareas, la reflexión
teológica tuvo que enfrentarse con dos
temas que le proponían la Escritura y la
predicación de la Iglesia. En primer lugar,
tuvo que esclarecer la oposición entre el
enunciado de la fe bíblica en un Dios único e
indivisible, y la profesión de fe cristiana
en el Padre, el Hijo y el Espíritu, que
poseen los tres la misma esencia divina (en
este punto, primero se planteó el problema
«Padre-Hijo»). En segundo lugar, se tuvo
que elucidar de qué modo, en el Cristo uno e
indivisible, podían estar unidas la verdadera
naturaleza divina y la verdadera
naturaleza humana.
LOS PADRES
APOSTÓLICOS
Con este nombre se conoce a unos cuantos
escritores de la primitiva iglesia que tuvieron trato
directo con los apóstoles, o durante un tiempo se
consideró lo establecieron. La denominación se
remonta al siglo XVII, al patrólogo francés
J.B. COTELIER , quien en 1672 publica por
primera vez los escritos de cinco Padres que
florecieron en los tiempos apostólicos:

Bernabé: a quien suponía compañero de San


Pablo. Clemente: tercer papa, que habría
conocido a San Pedro. Hermas: al que
considera discípulo de Pablo, Rm 16,14.
Ignacio de Antioquía: mártir en Roma, que
pudo conocer a los apóstoles.
Policarpo: al que Ireneo, tal como recoge
Eusebio de Cesárea (HE IV,
14), relaciona con el apóstol Juan.
Un siglo más tarde, A. GALLANDI, reimprimió en su
Bibliotheca Veterum los tomos de Cotelier y puso
entre los Padres Apostólicos a:

Papías: obispo de Hierápolis, considerado por Ireneo


como auditor Johannis; ¿Se trata de Juan el apóstol?
Parece que no. Eusebio de Cesárea (HE III, 39)
distingue a un presbítero Juan, autor del Apocalipsis,
y al apóstol Juan, autor del cuarto evangelio.

Anónimo autor de la Carta a Diogneto.

Más tarde, la Didaché, descubierta en 1873, entró


también a formar parte en la colección de los Padres
Apostólicos.
En estos primeros discursos se de
expresa la
comunidades vida cristianas dificultades
las
conflictos,
con sus
suinstituciones
fe, susy su
Los Padres Apostólicos parecen conscientes de una
misión doble: Se saben cercanos, inmediatos
sucesores de los protagonistas directos de los
acontecimientos salvíficos; y, tienen conciencia de
ser distintos de ellos, de su condición de sucesores, de
estar en un segundo plano. Por eso hacen hincapié en la
fidelidad de la transmisión y en la responsabilidad. No se
reconocen inspirados, poniéndose a un nivel distinto a
los escritos canónicos. La primera Clemente o Ignacio de
Antioquía lo afirman claramente:
Tomad en vuestras manos Pabl
las cartas del Bienaventurado inspirado o,
realmente
imponeros mandatos por como
el Pedro y Espíritu
Pablo; ellos pued
eran
(1 Cle. yo59,1)
Apóstoles, Yo más
no soy no que un condenado a muerteo
(Ignacio de Antioquía, Ad Rom. IV, 3). No pienso tal
altamente de mí, que no siendo más que un condenado a
muerte, pretenda daros mandatos como un apóstol
(Ignacio de Antioquía, Tra. III, 3).
Nunca el hecho de ser uno de
niegan los
primeros eslabones de la cadena, y por
eso sus escritos tienen un acento único y
particular, forzosamente distinto a los
escritores más tardíos. No hay otro grupo de
obras que nos den una impresión tan
inmediata, tan íntima, tan cálida de la vida
de la Iglesia y en un momento tan
interesante como este. Inmediatez y
testimonio que el autor de la Carta a
Diogneto expresa así:

No trato de cosas extrañas ni inquiero


cuestiones absurdas, sino que, habiendo
sido discípulo de los apóstoles, me hago
Los primeros escritos tienen mucho en
común y se complementan unos con otros;
haciendo continuas menciones de los
lugares donde la comunidad se sentía
identificada y realizada. La eucaristía y el
evangelio nutren a la comunidad, de
acuerdo
tres vecescon
al la Didaché, el cristiano debe
ClementeRomano
rezar el Padre Nuestro
día. inculca la autoridades
obediencia
Bernabé a
insiste el cristocentrismo.
en de la comunidad.
las
Ignacio de Antioquía insistirá con palabras
similares a las de Pablo en que para él “la
vida es Cristo y una ganancia morir”.
Policarpo morirá mártir como el Maestro.
El carácter de estas obras es muy
variado. Hay entre ellas varias
cartas, una especie de manual de
disciplina, un tratado exegético
teológico, una defensa del
cristianismo
visiones y y una colección
A los de
profecías. se les debe
Apostólicos Padresvalorar
teniendo en cuenta su propósito
evidente: el exhortar y edificar
la Iglesia.
«Didaché» o «Didajé» o
«Didakhé»
“Instrucción del Señor a los gentiles, por medio de los
doce Apóstoles”

Fue descubierta en Jerusalén, en un códice griego en pergamino


del año 1057 y publicada en 1883 por el Metropolita Bryennios
de Nicomedia (patriarcado de Jerusalén).

o Libro popular que sirve como catecismo, vademecum


litúrgico y devocionario.
o Es un gran conjunto de normas que nos ofrece un
magnífico cuadro de la vida cristiana en el siglo II. Es una
compilación hecha de textos ya existentes.
o Resumen breve de la doctrina de Cristo tal como la
enseñaron los apóstoles a las naciones (lo que debían
saber los catecúmenos antes de bautizarse: normas
morales, liturgia, disciplina).
o Primera gran recopilación de leyes eclesiásticas.
o De gran importancia para conocer la vida litúrgica de los
El ambiente histórico refleja las últimas décadas del
siglo I. Algunos piensan que fue escrita entre los años 80
y 100, o antes (no tiene citas de los Evangelios
sinópticos). Otros opinan que depende de la Epístola de
Bernabé y que, por lo tanto sería posterior (entre el 130 y
el 150). Por el ambiente judío que refleja, podría haberse
escrito en el siglo I, al menos en algunas de sus partes.

Su autor es desconocido, probablemente un judeo-


cristiano de origen ¿siriaco? ¿egipcio?.

Aunque sus seis primeros capítulos (doctrina de las Dos


Vías) se parecen mucho a los capítulos 18 a 20 de la
Epístola de Bernabé, no parece que haya dependencia
mutua. Es probable que ambas obras procedan de una
tercera fuente.
Sirvió modelo a otras obras de
de y argumento
litúrgico posteriores:
disciplin del s. III; escrito siriaco Didascalia
ar
Traditio antijudáico),
Hipoliti (s. III) y Constituciones
(mediad
Apostólicas (fin del s. IV; escrito en Siria o
os
Constantinopla por un arriano).
Fuentes griegas: Codex Hierosolymitanus (H 54, a.
1056), Pergamino de Oxyrhyncos (s. IV), Cánones de
los Apóstoles (s. IV), Libro VII de las Constituciones
Apostólicas (s. IV).

Fuentes latinas: Dos fragmentos de una traducción


del s. III (Códice de Melk del s. IX y Papiro de una
traducción copta del
s. V).
16 capítulos breves distribuidos en dos
secciones y una
conclusión:

La primera sección (1,1 al 10) Es una catequesis ética


prebautismal, que contiene directivas sobre la moral para
los catecúmenos y trata de los dos caminos: el del bien y
el del mal, como método de formación. A lo anterior se
suman unas instrucciones litúrgicas para los ritos de la
iniciación cristiana.

La segunda sección (11 a 15) Es una regulación


comunitaria que atañe principalmente a los ministerios.

La conclusión (16) Corresponde a un discurso


escatológico centrado en la parusía y los deberes del
cristiano.
Cristología: énfasis en la primitiva figura del Siervo de Dios
(Clemente y Policarpo y Hechos 3, 1-4, 31). Siervo de Dios en
AT es el que ha recibido misión de Dios como los profetas. Este
título señala a Jesús como tal. Y se refiere muy especialmente
a Is 42, 1-4. Y 52, 13 en donde el siervo de Dios es el que trae
la salvación de forma humilde, paciente y oculta y luego es
exaltado a la gloria.

Jesús Siervo de Dios ha revelado la vida y el conocimiento: 9,3


la vida; 10,2 la inmortalidad. Cristo revela una vida que no
tenían y ahora sí y que se alimenta con la Eucaristía que
terminará en resurrección y vida eterna.

En 9,3 y 10, 2, Jesús ha dado nueva gnosis: cumplimiento de las


promesas en Jesús, interpretación cristológica del AT, la ciencia
de la salvación de Lc 1, 76, conocimiento del designio de Dios.
Jesús es el Cristo en 9,4 y Kyrios en 9, 5. Jesús revela en 9, 1 la
santa viña de David que sería la Iglesia.
Eclesiología: El concepto de «Iglesia» tiene en la
Didaché sentido de universalidad. La palabra no
significa solamente la congregación de los
creyentes reunidos para orar, sino también el
nuevo pueblo o la nueva raza de los cristianos que
un día se establecerán firmemente en el reino de
Dios. Los atributos una y santa se acentúan de un
modo especial. El símbolo de esta unidad de todas
las unidades es el pan eucarístico que de una
multitud de granos viene a formar un solo pan.
Escatología: La actitud escatológica destaca mucho en
la Didaché. Aparece una y otra vez en las plegarias
eucarísticas: «que venga la gracia y que pase este
mundo», inspira la conclusión final. La incertidumbre de
la hora la conocen todos los cristianos, pero también la
inminencia de la parousia, la segunda venida del Señor.

Se advierte a los cristianos: «Vigilad sobre vuestra vida;


no se apaguen vuestras linternas ni se desciñan vuestros
lomos, sino estad preparados, porque no sabéis la hora
en que va a venir vuestro Señor» (16,1).
Liturgia: Son muy importantes los capítulos 7-10.
Se dan normas para la administración del
bautismo: Acerca del bautismo, bautizad de esta
manera: Dichas con anterioridad todas estas cosas,
bautizad en el nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo, en agua viva. Si no tienes agua viva,
bautiza con otra agua; si no puedes hacerlo con
agua fría, hazlo con agua caliente. Si no tuvieres
una ni otra, derrama agua en la cabeza tres veces
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo (7,1-3)
Eucaristía y penitencia: A la Eucaristía se la llama manjar y
bebida espiritual. Existe una insistencia sobre la confesión
antes de recibir la Eucaristía o de participar en la oración de
la Iglesia, «En la reunión de los fieles confesarás tus pecados
y no te acercarás a la oración con mala conciencia» 4,14.

La celebración eucarística ordinaria de los domingos está


descrita en el capítulo 14: “Reunidos cada día del Señor,
romped el pan y dad gracias, después de haber confesado
vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro.
Todo aquél empero, que tenga contienda con su compañero,
no se junte con vosotros hasta tanto no se hayan reconciliado,
a fin de que no se profane vuestro sacrificio. Porque éste es el
sacrificio del que dijo el Señor: «En todo lugar y en todo
tiempo se me ofrece un sacrificio puro, porque yo soy rey
grande, dice el Señor, y mi Nombre es admirable entre las
naciones».

La referencia concreta a la Eucaristía como sacrificio y la


alusión a Malaquías (1,10) son significativas para la posterior
elaboración de la teología sobre la Eucaristía.
Ministerios eclesiales: En la Didaché no hay indicación
alguna que permita afirmar la existencia de un episcopado
monárquico. Los jefes de las comunidades se llaman episkopoi
y diakonoi; pero no aparece claro si estos episkopoi eran
simples sacerdotes u obispos. En ninguna parte se hace
mención de los presbíteros.

En cuanto a los ministerios se observa como al principio


apareció una rápida itinerancia (carismáticos itinerantes) en
la siria oriental. Había también profetas liturgos (estables),
que denotan el proceso de sedentarización. En suma, se nota
la progresiva aparición de una doble jerarquía ministerial:
• Apóstoles y profetas (carismáticos itinerantes),
• Episcopoi y diakonoi (jerarquía estable local).
Inculturación: El recurso a los dos caminos, que se
utiliza como método básico para la formación de los
catecúmenos, lleva el sello de una concepción griega
conocida desde antaño. Se utilizaba en las sinagogas
helenísticas para instruir a los prosélitos.

En la época helenística se encuentra la doctrina de los


dos caminos: el arduo y áspero de la virtud y el llano y
expedito del vicio. Dicha doctrina, de suyo era muy
antigua (Hesiodo) en un tratado filosófico popular, el
Pinax de Cebes, que describe una imagen de los dos
caminos usada como punto de partida para un sermón
filosófico y moral.

La Didaché apropia dicha doctrina pero en función de la


fe cristiana y la combina con los sacramentos del
bautismo y la eucaristía. Es oportuno aclarar que dicha
referencia a los dos caminos también aparece en el Dt
30, 15. Yahvé mismo sitúa a Israel ante la alternativa de
Y UTILIDAD DEL
PRÓJIMO

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