Mi personalidad literaria
Yo soy el primer escritor argentino que a los ocho años de edad ha vendido los
cuentos que escribió.
En aquella época visitaba la librería de los hermanos Pellerano. Allí conocí, entre
otros, a don Joaquín Costa, distinguido vecino de Flores. El señor Costa, que
conocía mis aficiones estrambóticas, me dijo cierto día:
-Si traes un cuento te lo pago.
Al siguiente domingo fui a verlo a don Joaquín, ¡y con un cuento!
Recuerdo que en una parte de dicho esperpento, un protagonista, el alcalde de
Berlín, le decía a un ladrón que, escondido debajo de un ropero, no podía moverse:
-¡Infame, levanta los brazos al aire o te fusilo!
A don Joaquín lo impresionó de tal forma mi cuento que, emocionado, me lo
arrebató de las manos, y prometiéndome leerlo después me regaló cinco pesos.
Y ese fue el primer dinero que gané con la literatura.
Señor Director de Don Goyo.
Lo que he hecho después de los diez años de edad ocuparía, sin exagerar, diez
volúmenes. Y mejor es terminar aquí.