MEDIDAS
CAUTELARES
DIEGO VALDIR ROCA SAUCEDO
MEDIDAS CAUTELARES PERSONALES
• Artículo 231 bis. Del CPP
I. Cuando existan suficientes elementos de convicción que permitan sostener que el imputado es
con probabilidad autor o partícipe de un hecho punible y además existan en su contra suficientes
elementos de convicción que no se someterá al proceso u obstaculizará la averiguación de la
verdad, la jueza, el juez o tribunal, únicamente a petición del fiscal o del querellante, podrá
imponer al imputado una o más de las medidas cautelares personales siguientes:
• 1. Fianza juratoria consistente en la promesa del imputado de someterse al procedimiento y no
obstaculizar la investigación;
• 2. Obligación de presentarse ante el juez o ante la autoridad que él designe;
3. Obligación de someterse al cuidado o vigilancia de una persona o institución determinada, en
las condiciones que fije la jueza, el juez o tribunal;
• 4. Prohibición de concurrir a determinados lugares;
• 5. Prohibición de comunicarse con personas determinadas;
MEDIDAS CAUTELARES PERSONALES
• 6. Fianza personal o económica. La fianza económica podrá ser prestada por el imputado
o por otra persona mediante depósito de dinero, valores, o constitución de prenda o
hipoteca;
• 7. Vigilancia del imputado mediante algún dispositivo electrónico de vigilancia, rastreo o
posicionamiento de su ubicación física, sin costo para éste;
• 8. Prohibición de salir del país o del ámbito territorial que se determine, sin autorización
judicial previa, a cuyo efecto se ordenará su arraigo a las autoridades competentes;
• 9. Detención domiciliaria en su propio domicilio o en el de otra persona, sin vigilancia o
con la que determine la jueza, el juez o tribunal. Si el imputado no puede proveer a sus
necesidades económicas o a las de su familia, la jueza, el juez o tribunal podrá autorizar
que se ausente durante la jornada laboral; y,
• 10. Detención preventiva únicamente en los casos permitidos por este Código.
MEDIDAS CAUTELARES PERSONALES
• II. Siempre que el peligro de fuga o de obstaculización pueda ser evitado razonablemente por la aplicación de
otra medida menos gravosa que la detención preventiva, la jueza, el juez o tribunal deberá imponer alguna de
las previstas en los numerales 1 al 9 del Parágrafo precedente, excepto para las personas procesadas por
delitos de feminicidio, infanticidio y/o violación de infante, niña, niño o adolescente.
• III. Cuando el imputado se encuentre en libertad y en la audiencia se determine la aplicación de una medida
cautelar que no sea la detención preventiva, la jueza, el juez o tribunal mantendrá su situación procesal y le
otorgará un plazo prudente debidamente fundamentado para el cumplimiento de los requisitos o condiciones
a las que hubiera lugar.
• IV. A tiempo de disponerse la aplicación de las medidas cautelares previstas en los numerales 1 al 9 del
Parágrafo I del presente Artículo, la jueza, el juez o tribunal determinará las condiciones y reglas que deberá
cumplir el imputado, con la expresa advertencia de que la comisión de un nuevo delito o el incumplimiento de
las reglas impuestas, dará lugar a la revocatoria de la medida y su sustitución por otra más grave, incluso la
detención preventiva, cuando ésta sea permitida por este Código.
• V. La carga de la prueba para acreditar los peligros de fuga u obstaculización corresponde a la parte
acusadora, no debiendo exigirse al imputado acreditar que no se fugará ni obstaculizará la averiguación de la
verdad."
IMPROCEDENCIA DE LA DETENCIÓN PREVENTIVA
• I. No procede la detención preventiva:
• 1. En los delitos de acción privada;
• 2. En los delitos que no tengan prevista pena privativa de libertad;
• 3. Cuando se trate de personas con enfermedad en grado terminal, debidamente certificada;
• 4. Cuando se trate de personas mayores de sesenta y cinco (65) años;
• 5. En los delitos sancionados con pena privativa de libertad, cuyo máximo legal sea inferior o igual a
cuatro (4) años;
• 6. En los delitos de contenido patrimonial con pena privativa de libertad cuyo máximo legal sea inferior o
igual a seis (6) años, siempre que no afecte otro bien jurídico tutelado;
• 7. Cuando se trate de mujeres embarazadas;
• 8. Cuando se trate de madres durante la lactancia de hijos menores de un (1) año; y,
• 9. Cuando la persona imputada sea la única que tenga bajo su guarda, custodia o cuidado a una niña o
niño menor de seis (6) años o a una persona con un grado de discapacidad que le impida valerse por sí
misma.
IMPROCEDENCIA DE LA DETENCIÓN
PREVENTIVA
• II. En los casos previstos en el Parágrafo precedente, y siempre que concurran los peligros de fuga
u obstaculización, únicamente se podrá aplicar las medidas previstas en los numerales 1 al 9 del
Artículo 231 bis del presente Código.
• III. Los numerales 4, 6, 7, 8 y 9 del Parágrafo I del presente Artículo, no se aplicarán como causal
de improcedencia de la detención preventiva cuando se trate de alguno de los siguientes delitos:
• 1. De lesa humanidad, terrorismo, genocidio, traición a la patria y crímenes de guerra.
• 2. Contra la vida, integridad corporal o libertad sexual de niñas, niños, adolescentes, mujeres y
adultos mayores.
• 3. De contenido patrimonial que se ejerzan con violencia física sobre las personas.
• 4. De contenido patrimonial con afectación al Estado, de corrupción o vinculados.
• 5. De narcotráfico y sustancias controladas.”
• IV. En delitos por violencia familiar o doméstica, podrá considerarse la aplicación de la detención
preventiva
DETENCIÓN PREVENTIVA
Art. 233 del CPP. Requisitos:
• La detención preventiva únicamente será impuesta cuando las demás medidas cautelares
personales sean insuficientes para asegurar la presencia del imputado y el no entorpecimiento
de la averiguación del hecho. Será aplicable siempre previa imputación formal y a pedido del
fiscal o víctima, aunque no se hubiera constituido en querellante, quienes deberán fundamentar
y acreditar en audiencia pública los siguientes extremos:
• 1. La existencia de elementos de convicción suficientes para sostener que el imputado es, con
probabilidad, autor o partícipe de un hecho punible;
• 2. La existencia de elementos de convicción suficientes de que el imputado no se someterá al
proceso u obstaculizará la averiguación de la verdad;
• 3. El plazo de duración de la detención preventiva solicitada y los actos investigativos que
realizará en dicho término, para asegurar la averiguación de la verdad, el desarrollo del proceso
y la aplicación de la Ley. En caso que la medida sea solicitada por la víctima o por el querellante,
únicamente deberá especificar de manera fundamentada el plazo de duración de la medida.
DETENCIÓN PREVENTIVA
• En etapa de juicio y recursos, para que proceda la detención preventiva se deberá
acreditar los riesgos procesales previstos en el numeral 2 del presente Artículo.
• En los procesos sustanciados por delitos de feminicidio, infanticidio y/o violación de
infante, niña, niño o adolescente, se exceptúan las previsiones contenidas en el
numeral 3 del presente Artículo, únicamente en cuanto a la fundamentación del
plazo.
• El plazo de duración de la detención preventiva podrá ser ampliado a petición
fundada del fiscal y únicamente cuando responda a la complejidad del caso. La
ampliación también podrá ser solicitada por la víctima y/o querellante cuando
existan actos pendientes de investigación solicitados oportunamente al fiscal y no
respondidos por éste."
LA DETENCIÓN PREVENTIVA Y LA PRESUNCIÓN DE
INOCENCIA.
• El punto de partida para cualquier análisis de los derechos y el tratamiento otorgado a las personas que
se encuentran bajo prisión preventiva se sustenta fundamentalmente en el principio de la presunción
de inocencia, que significa que en caso de resultar necesaria la privación de libertad durante el
transcurso de un proceso, la posición jurídica de la persona imputada sigue siendo la inocente.
• La aplicación de la prisión preventiva debe atender a los siguientes principios:
Excepcionalidad. Toda persona sometida a proceso penal debe ser juzgada en libertad, y sólo por vía de excepción
puede ser privada de la libertad
Legalidad. La libertad del acusado sólo puede ser restringida con estricto apego a las normas.
Necesidad. La prisión preventiva sólo procederá cuando sea el único medio que permita asegurar los fines del proceso.
Proporcionalidad. Implica una relación racional entre la medida cautelar y el fin perseguido, de tal forma que el
sacrificio inherente a la restricción del derecho a la libertad no resulte exagerado o desmedido frente a las ventajas que
se obtienen mediante tal restricción.
Razonabilidad. La prisión preventiva debe mantenerse durante un tiempo razonable. Aun cuando medien razones para
mantener a una persona en prisión preventiva, esta debe ser liberada si el periodo de la detención ha excedido el límite
de lo razonable.
La detención preventiva y la presunción de
inocencia.
• Por otra parte, los únicos fundamentos legítimos de la prisión
preventiva son los siguientes:
Peligro de fuga. Riesgo de que la persona imputada intente eludir el
accionar de la justicia.
Riesgo de obstaculización. Peligro de que la persona imputada intente
obstaculizar la investigación criminal.
ERRADICACIÓN DEL USO DE LA PRISIÓN PREVENTIVA
COMO PENA ANTICIPADA.
• La implementación de las políticas criminales y reformas legales que proponen mayores niveles de
encarcelamiento como solución a los problemas de inseguridad ciudadana, constituyen uno de los
principales factores que inciden en el uso no excepcional de la prisión preventiva.
• Buena práctica en Colombia. Avances jurisprudenciales para racionalizar el uso de la prisión
preventiva.
En Colombia, la Corte Suprema de Justicia, ha emitido diversos fallos que constituyen un importante
precedente, por vía judicial, respecto a la prohibición de excluir del régimen establecido para el cese de
prisión preventiva a determinados delitos, sin base en criterios objetivos, por la sola circunstancia de
responder a estándares como "alarma social", "repercusión social" o "peligrosidad”.
Considerando que tanto a nivel legislativo como judicial, no se aplicaba ningún tipo de “rebajas,
beneficios o subrogados” a las personas acusadas de cometer delitos contra la libertad, integridad,
formación sexual, o secuestro contra menores de edad, mediante sentencia 84957 de la Sala de
Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, emitida el 11 de mayo de 2016, se determinó la
prohibición de la negación de libertad provisional por vencimiento de términos respecto de personas
procesadas por delitos sexuales contra menores de edad.
PRESUNCIÓN DE INOCENCIA Y PRISIÓN
PREVENTIVA EN EL SIDH.
• Del principio de presunción de inocencia se deriva también, como lo ha establecido la
Corte Interamericana, “la obligación estatal de no restringir la libertad del detenido
más allá de los límites estrictamente necesarios para asegurar que no impedirá el
desarrollo eficiente de las investigaciones y que no eludirá la acción de la justicia.
Pues la prisión preventiva es una medida cautelar, no punitiva”. (Corte IDH. Caso
Barreto Leiva Vs. Venezuela. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de
2009. párr.121)
• De ahí la importancia del criterio de razonabilidad, pues mantener privada de libertad
a una persona más allá del tiempo razonable para el cumplimiento de los fines que
justifican su detención equivaldría, en los hechos, a una pena anticipada.
Adicionalmente, el propio Art. 7.5 de la Convención “impone límites temporales a la
duración de la prisión preventiva y, en consecuencia, a las facultades del Estado para
asegurar los fines del proceso mediante esa medida cautelar”. (Corte IDH. Caso
Barreto Leiva Vs. Venezuela. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17
de noviembre de 2009. párr.119)
CORTE IDH, CASO SUÁREZ ROSERO CONTRA ECUADOR,
SENTENCIA DEL 12 DE NOVIEMBRE DE 1997
La Corte IDH desarrolla el postulado mínimo de la presunción de inocencia,
vinculándolo al término de la prisión preventiva.
• […] en el principio de presunción de inocencia subyace el propósito de las
garantías judiciales, al afirmar la idea de que una persona es inocente hasta
que su culpabilidad sea demostrada. De lo dispuesto en el artículo 8.2 de la
Convención se deriva la obligación estatal de no restringir la libertad del
detenido más allá de los límites estrictamente necesarios para asegurar que
no impedirá el desarrollo eficiente de las investigaciones y que no eludirá la
acción de la justicia, pues la prisión preventiva es una medida cautelar, no
punitiva
CORTE IDH, CASO BAYARRI CONTRA ARGENTINA,
SENTENCIA DEL 30 DE OCTUBRE DE 2008
La Corte IDH amplía este concepto, haciéndolo extensible al postulado del
artículo 7.5 de la CADH, referido al derecho de toda persona de ser llevada sin
demora ante un juez y a que tenga un juicio dentro de un plazo razonable. Al
respecto la Corte IDH considera:
(…) al privar de la libertad, en forma innecesaria o desproporcionada, a
personas cuya responsabilidad criminal no ha sido establecida, el Estado
incurre en una violación del derecho de toda persona a que se le presuma
inocente, reconocido en el artículo 8.2 de la Convención Americana. A igual
conclusión se debe llegar si el Estado mantiene a una persona privada de
su libertad preventivamente más allá de los límites temporales que
impone el derecho consagrado en el artículo 7.5 de la Convención Americana.
CORTE IDH, CASO GARCÍA ASTO Y RAMÍREZ ROJAS
CONTRA PERÚ, SENTENCIA DEL 25 DE NOVIEMBRE DE
2005
La Corte IDH relaciona el control judicial inmediato como un elemento para
asegurar la legalidad de las detenciones y de la presunción de inocencia.
En este sentido, la Corte IDH ha determinado:
“(…) el control judicial inmediato es una medida tendiente a evitar la
arbitrariedad o ilegalidad de las detenciones, tomando en cuenta que en un
Estado de derecho corresponde al juzgador garantizar los derechos del
detenido, autorizar la adopción de medidas cautelares o de coerción,
cuando sea estrictamente necesario, y procurar, en general, que se trate al
inculpado de manera consecuente con la presunción de inocencia.”
¿LA DETENCIÓN PREVENTIVA ES
COMPATIBLE CON LA PRESUNCIÓN DE
INOCENCIA?
CONDICIONES PARA SU APLICACIÓN.
Este criterio, según el cual la prisión preventiva sólo debe emplearse con fines procesales
para cautelar los efectos del proceso, ha sido posteriormente reiterado por la Corte en los
siguientes términos:
- [A]ún verificado este extremo [indicios suficientes que permitan suponer razonablemente
la participación del imputado en el ilícito que se investiga], la privación de libertad del
imputado no puede residir en fines preventivo-generales o preventivo-especiales atribuibles
a la pena, sino que sólo se puede fundamentar […] en un fin legítimo, a saber: asegurar que
el acusado no impedirá el desarrollo del procedimiento ni eludirá la acción de la justicia.
(Corte IDH. Caso Barreto Leiva Vs. Venezuela. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de
noviembre de 2009. Serie C No. 206, párr. 111)
- Las características personales del supuesto autor y la gravedad del delito que se le imputa
no son, por sí mismos, justificación suficiente de la prisión preventiva.
(Corte IDH. Caso Bayarri Vs. Argentina. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 30 de octubre de 2008. Serie C No. 187, párr. 74)
Condiciones para su aplicación.
• En el caso Díaz Peña v. Venezuela la CIDH se refirió a la presunción legal del
riesgo de fuga en casos de delitos con penas privativas de libertad de diez años
o más. La Comisión consideró que la aplicación de una presunción del riesgo de
fuga sin una consideración individualizada de las circunstancias específicas del
caso es una forma de detención arbitraria, aun cuando tal presunción estuviera
establecida en la ley. La Comisión consideró además que el hecho de que tal
presunción se aplicase en función de un pronóstico de la pena constituía una
violación al derecho a la presunción de inocencia.
CIDH. Informe No. 84/10, Caso 12.703, Fondo, Raúl José Díaz Peña,
Venezuela, 13 de julio de 2010, párrs. 150, 152, 153, y 172.
Condiciones para su aplicación.
• En el caso Usón Ramírez v. Venezuela, también relativo al riesgo de fuga como causal de
procedencia de la prisión preventiva, la Comisión hizo énfasis en que corresponde al tribunal
acreditar la existencia de los elementos constitutivos de esta causal mediante “argumentos
razonables”; no pudiendo limitarse a invocarla o a mencionar las normas en las que dicha
causal está establecida. En este caso, si bien no operó una presunción legal respecto del riesgo
de fuga, el tribunal de la causa consideró que la eventual condena hacía considerar que el
acusado trataría de evadir la justicia, sin acreditar en ningún momento este extremo, ni la
necesidad y proporcionalidad de la detención preventiva. En razón a estas consideraciones la
CIDH consideró que el encarcelamiento de la víctima fue arbitrario y violó el derecho a la
presunción de inocencia.
CIDH. Demanda de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ante la Corte
Interamericana de Derechos Humanos contra la República Bolivariana de Venezuela en
el caso 12.554, Francisco Usón Ramírez, 25 de julio de 2008, párrs. 172, 176, 178, 179,
180 y 184.
Condiciones para su aplicación.
“(…)Por otro lado, y como se señala con claridad en el presente informe, la
legitimidad de las causales de procedencia de la prisión preventiva deriva de su
compatibilidad con la Convención Americana y no del mero hecho de que estén
contenidas en la ley; pues, es posible que por vía legal se establezcan causales o
criterios de aplicación contrarios al régimen creado por la Convención. En este
sentido, la Corte Interamericana ha establecido que “[l]a legislación que establece
las causales de restricción de la libertad personal debe ser dictada de conformidad
con los principios que rigen la Convención, y ser conducente a la efectiva
observancia de las garantías en ella prevista”
(Corte IDH. Caso Servellón García y otros Vs. Honduras. Sentencia de 21 de septiembre de
2006. Serie C No. 152, párr. 89.)
CAUSALES DE JUSTIFICACIÓN NO VÁLIDAS O
INSUFICIENTES
• En concordancia con lo anterior, los órganos del Sistema Interamericano se han referido
a diversas causales de procedencia que aun cuando sean establecidas por la legislación
son incompatibles con régimen establecido por la Convención Americana.
• En el caso López Álvarez v. Honduras, la Corte se pronunció respecto de la exclusión por
vía legal de la posibilidad de aplicar otras medidas cautelares distintas de la prisión
preventiva en razón de la pena fijada para el delito imputado. Con lo cual, la privación
de libertad a la que fue sometida la víctima fue consecuencia de una norma procesal
que “ignoraba la necesidad, consagrada en la Convención Americana, de que la prisión
preventiva se justificara en el caso concreto, a través de una ponderación de los
elementos que concurren a éste, y que en ningún caso la aplicación de tal medida
cautelar [la prisión preventiva] sea determinada por el tipo de delito que se impute al
individuo.
Corte IDH. Caso López Álvarez Vs. Honduras. Sentencia de 1 de febrero de 2006. Serie C No. 141,
párr. 81.
Causales de justificación no válidas o
insuficientes
• La Comisión Interamericana en el caso Peirano Basso v. Uruguay estableció que:
(a)el tipo de delito y la severidad de la pena pueden ser tomadas en cuenta como algunos de los
elementos al momento de evaluar el riesgo de fuga (no el único, como ya se ha visto), pero no
como justificación de la prolongación excesiva de la prisión preventiva, toda vez que la privación de
libertad durante el proceso sólo puede tener fines cautelares y no retributivos;
(b)en ningún caso se podrá disponer la no liberación del acusado durante el proceso sobre la base de
conceptos tales como “alarma social”, “repercusión social” o “peligrosidad”, pues son juicios que se
fundamentan en criterios materiales y convierten a la prisión preventiva en una pena anticipada; y
(c)reiteró que los límites legales a la concesión de la libertad durante el proceso o la imposición legal
de la prisión preventiva no pueden ser considerados condiciones iuris et de iure, que no necesiten
ser probadas en el caso específico y que sea suficiente su mera alegación. La Convención no
admite que toda una categoría de imputados, por esa sola condición, quede excluida del derecho a
permanecer en libertad durante el proceso.
CIDH. Informe No. 86/09, Caso 12.553, Fondo, José, Jorge y Dante Peirano Basso, Uruguay, 6 de agosto de 2009,
párrs. 89, 140, 141 y 144.
CRITERIOS DE NECESIDAD,
PROPORCIONALIDAD Y RAZONABILIDAD
• De acuerdo con el criterio de necesidad, la prisión preventiva, al igual que el resto de las medidas
cautelares, se deberá imponer en tanto sea indispensable para los objetivos propuestos. Es decir, que sólo
procederá cuando sea el único medio que permita asegurar los fines del proceso, tras demostrarse que
otras medidas cautelares menos lesivas resultarían infructuosas a esos fines. Por eso, siempre se debe
procurar su sustitución por una medida cautelar de menor gravedad cuando las circunstancias así lo
permitan. (CIDH. Informe No. 86/09, Caso 12.553, Fondo, José, Jorge y Dante Peirano Basso, Uruguay, 6 de agosto de 2009, párrs. 100
y 102 y 105.)
• De acuerdo con el criterio de proporcionalidad. “Una persona inocente no debe recibir igual o peor
trato que una persona condenada. El Estado debe evitar que la medida de coerción procesal sea igual o
más gravosa para el imputado que la pena que se espera en caso de condena. Esto quiere decir que no se
debe autorizar la privación cautelar de la libertad, en supuestos en los que no sería posible aplicar la pena
de prisión, y que aquélla debe cesar cuando se ha excedido la duración razonable de dicha medida. El
principio de proporcionalidad implica, además, una relación racional entre la medida cautelar y el fin
perseguido, de tal forma que el sacrificio inherente a la restricción del derecho a la libertad no resulte
exagerado o desmedido frente a las ventajas que se obtienen mediante tal restricción.” ( Corte IDH. Caso
Barreto Leiva Vs. Venezuela. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de 2009. Serie C No. 206, párr. 122.)
Criterios de necesidad, proporcionalidad y
razonabilidad
• En cuanto al criterio de razonabilidad, la Corte Interamericana ha establecido que el
artículo 7.5 de la Convención “impone límites temporales a la duración de la prisión
preventiva y, en consecuencia, a las facultades del Estado para asegurar los fines del
proceso mediante esta medida cautelar”. Corte IDH. Caso Barreto Leiva Vs. Venezuela.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de 2009. Serie C No. 206, párr. 119;
• Así, como ya se vio, el mantener privada de libertad a una persona más allá de un
periodo de tiempo razonable equivaldría, en los hechos, a una pena anticipada. Corte
IDH. Caso López Álvarez Vs. Honduras. Sentencia de 1 de febrero de 2006. Serie C No. 141, párr.
69
• No obstante, “aun cuando medien razones para mantener a una persona en prisión
preventiva, el artículo 7.5 garantiza que aquella sea liberada si el periodo de la
detención ha excedido el límite de los razonable”. Corte IDH. Caso Bayarri Vs. Argentina.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de octubre de 2008. Serie C
No. 187, párr. 74
Criterios de necesidad, proporcionalidad y
razonabilidad
• Si bien para la determinación de la razonabilidad de dicho plazo se pueden considerar elementos como
la complejidad del caso y el nivel de diligencia de las autoridades judiciales en la conducción de las
investigaciones, que son propios también del examen de la duración total del proceso (dentro del ámbito
de aplicación del artículo 8.1 de la Convención), en el análisis de la prolongación de la detención
preventiva la evaluación de tales factores debe ser mucho más estricta y limitada debido a la privación
de libertad que subyace. CIDH. Informe No. 86/09, Caso 12.553, Fondo, José, Jorge y Dante Peirano Basso, Uruguay, 6 de
agosto de 2009, párrs. 127 y 128
• La complejidad del caso se deber medir, especialmente, en relación con las características del hecho y
su dificultad probatoria. Como contrapartida, la diligencia de las autoridades judiciales debe ser
analizada a la luz de la complejidad del caso y de la actividad investigativa. En este sentido, no se podrá
justificar la prisión preventiva por la utilización de los recursos procesales establecidos legalmente. Éstos
siempre han sido previstos para garantizar a las partes el debido proceso y, en este sentido, han sido
regulados para su plena utilización. CIDH. Informe No. 86/09, Caso 12.553, Fondo, José, Jorge y Dante Peirano Basso,
Uruguay, 6 de agosto de 2009, párrs. 129–131.
• Sin embargo, sí se podrá imputar la necesidad de mantener la prisión preventiva a la actividad del
imputado si obstaculizó, deliberadamente, el accionar de la justicia o actuó temerariamente, por
ejemplo, al introducir prueba falsa, amenazar testigos, destruir documentos, fugarse, no comparecer
injustificadamente.
Criterios de necesidad, proporcionalidad y
razonabilidad
• Una vez vencido el plazo considerado razonable para la duración de la detención
preventiva el Estado pierde la oportunidad de continuar asegurando el fin del proceso por
medio de la privación de la libertad del imputado. Corte IDH. Caso Barreto Leiva Vs. Venezuela.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 17 de noviembre de 2009. Serie C No. 206, párr. 120.
• Es decir, el Estado podrá limitar la libertad de aquel con otras medidas menos lesivas que
aseguren su comparecencia al juicio, distintas a la privación de su libertad mediante el
encarcelamiento. Corte IDH. Caso Bayarri Vs. Argentina. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 30 de octubre de 2008. Serie C No. 187, párr. 70.
• [L]a prisión preventiva podrá o no ser sustituida por otras medidas cautelares menos
restrictivas pero, en todo caso, se deberá disponer la libertad325. Ello,
independientemente de que aún subsista el riesgo procesal, es decir, aun cuando las
circunstancias del caso indiquen como probable que, una vez en libertad, el imputado
intentará eludir la acción de la justicia o entorpecer la investigación, la medida cautelar
privativa de la libertad debe cesar. CIDH. Informe No. 86/09, caso 12.553, Fondo. Jorge, José y Dante
Peirano Basso, Uruguay, 6 de agosto de 2009, párr. 134.
MOTIVACIÓN E INDICIOS SUFICIENTES
• En el auto que ordenó la prisión preventiva de las víctimas no consta una descripción, aunque sea
somera, de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que el señor Lapo supuestamente cometió
el ilícito, ni la indicación de la acción u omisión atribuida que precise los elementos que caracterizan la
imputación. En lo que respecta al señor Chaparro, la autoridad judicial no fundamentó las razones por
las cuales creía que su prisión preventiva era indispensable para garantizar la inmediación del
acusado o para permitir el desarrollo del procedimiento. Además, no se señaló el tipo penal
supuestamente infringido por las dos víctimas. Por consiguiente, la prisión preventiva dictada contra los
señores Chaparro y Lapo fue arbitraria.
• En cuanto a la motivación específica de las resoluciones judiciales en las que se revisa la vigencia de la
prisión preventiva, la Corte ha señalado que las autoridades judiciales deben garantizar “no solamente la
posibilidad formal de interponer alegatos, sino la forma en que, sustantivamente, el derecho de defensa se
manifestó como verdadera salvaguarda de los derechos del procesado, del tal suerte que implicara una
respuesta motivada y oportuna por parte de las autoridades en relación con los descargos”. En este sentido,
“la argumentación ofrecida por el juez debe mostrar claramente que han sido debidamente
tomados en cuenta los argumentos de las partes y que el conjunto de pruebas ha sido analizado
rigurosamente
Corte IDH. Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez. Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 21 de
noviembre de 2007. Serie C No. 170, párr. 105, 107, 117 y 118.