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Revolución Francesa

La Revolución Francesa (1789-1799) marcó el colapso del Antiguo Régimen y promovió principios democráticos, impulsada por desigualdades sociales y la influencia de ideas ilustradas. Su inicio se simboliza con la toma de la Bastilla y la proclamación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, mientras que su desarrollo incluyó la abolición de la monarquía y la instauración de la Primera República. Aunque estuvo marcada por violencia y conflictos, la revolución sentó las bases para la lucha por los derechos humanos y la justicia social, influyendo en movimientos posteriores en Europa y América Latina.
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La Revolución Francesa (1789-1799) marcó el colapso del Antiguo Régimen y promovió principios democráticos, impulsada por desigualdades sociales y la influencia de ideas ilustradas. Su inicio se simboliza con la toma de la Bastilla y la proclamación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, mientras que su desarrollo incluyó la abolición de la monarquía y la instauración de la Primera República. Aunque estuvo marcada por violencia y conflictos, la revolución sentó las bases para la lucha por los derechos humanos y la justicia social, influyendo en movimientos posteriores en Europa y América Latina.
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Revolución Francesa

Fernandez, Fabricio
Alvarez, Pablo
Garcia, Joel
Introducción a la Revolución
Francesa

• La Revolución Francesa fue uno de los acontecimientos más


importantes de la historia moderna, no solo por el profundo impacto
que tuvo en Francia, sino también por las consecuencias que generó a
nivel mundial. Este proceso revolucionario se desarrolló entre los
años 1789 y 1799, y significó el colapso del Antiguo Régimen, un
sistema político y social en el que el poder estaba concentrado en
manos del rey y donde la sociedad se organizaba en estamentos
desiguales: el clero, la nobleza y el pueblo llano o Tercer Estado
• Las causas de la Revolución Francesa fueron múltiples y complejas.
Entre ellas, se destacan las fuertes desigualdades sociales y
económicas, ya que la mayoría de la población vivía en la pobreza y
debía pagar impuestos, mientras que los grupos privilegiados (nobleza
y clero) estaban exentos. Además, el país atravesaba una grave crisis
financiera, agravada por las malas cosechas, el aumento del precio del
pan y los gastos excesivos de la monarquía, especialmente durante el
reinado de Luis XVI. A esto se sumó la influencia de las ideas
ilustradas, que promovían la libertad, la igualdad y la soberanía
popular, y que cuestionaban abiertamente el poder absoluto del rey.
• El estallido de la Revolución se dio en 1789, cuando el pueblo,
cansado de los abusos y la injusticia, comenzó a movilizarse. Uno de
los hechos más simbólicos fue la toma de la Bastilla, el 14 de julio de
ese año, que marcó el inicio de una etapa de grandes cambios
políticos, sociales y culturales. A lo largo de la Revolución, se
proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano,
se abolieron los privilegios feudales y, finalmente, se ejecutó al rey,
estableciendo una república.
• La Revolución Francesa transformó radicalmente la estructura de la
sociedad y sentó las bases de los principios democráticos modernos.
Además, tuvo una gran influencia en otros países de Europa y
América, donde despertó el deseo de libertad e igualdad entre los
pueblos. A pesar de sus momentos de violencia y conflictos internos,
como el período del Terror, este proceso revolucionario sigue siendo
un símbolo de la lucha por los derechos y la justicia.
Desarrollo de la Revolución
Francesa

• La Revolución Francesa se desarrolló a lo largo de una década, entre


1789 y 1799, y puede dividirse en varias etapas que reflejan los
profundos cambios sociales, políticos y económicos que vivió el país.
Estas se dividen en diferentes tipos de fases
1. La crisis del Antiguo Régimen
• Antes de 1789, Francia estaba gobernada por una monarquía absoluta encabezada
por el rey Luis XVI. La sociedad estaba dividida en tres estamentos: el clero (Primer
Estado), la nobleza (Segundo Estado) y el pueblo llano o Tercer Estado, que incluía
campesinos, obreros y burgueses. Este último grupo representaba el 98% de la
población, pero carecía de privilegios y debía pagar la mayoría de los impuestos.
Mientras tanto, la nobleza y el clero vivían con grandes beneficios y estaban
exentos de pagar tributos.
• Además, el país enfrentaba una profunda crisis económica. El gasto excesivo de la
monarquía, las guerras costosas (como la participación en la Independencia de
Estados Unidos) y las malas cosechas llevaron a una situación de pobreza y
hambre generalizada. En este contexto, el rey convocó a los Estados Generales en
mayo de 1789, una asamblea de representantes de los tres estamentos para tratar
de resolver la crisis.
El inicio de la Revolución (1789)
• Durante los Estados Generales, el Tercer Estado exigió más
participación política y se declaró en Asamblea Nacional. Esto marcó
el inicio del proceso revolucionario. El 14 de julio de 1789, el pueblo
de París tomó la Bastilla, una prisión símbolo del poder real, en un
acto que representó la caída del absolutismo.
• Ese mismo año, la Asamblea aprobó la Declaración de los Derechos
del Hombre y del Ciudadano, un documento fundamental que
proclamaba la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, la libertad
de expresión y el derecho a la propiedad.
La monarquía constitucional
(1789–1792)
• A partir de estos acontecimientos, se intentó establecer una
monarquía constitucional, en la que el rey conservara el poder, pero
limitado por una constitución y por la voluntad del pueblo. Sin
embargo, las tensiones crecieron cuando se descubrió que el rey y
algunos nobles conspiraban para recuperar su poder absoluto. En
1791, Luis XVI intentó huir del país, pero fue capturado y considerado
un traidor.
La república y la radicalización
(1792–1794)
• En 1792 se abolió la monarquía y se proclamó la Primera República. El
rey fue juzgado y ejecutado por traición en 1793. Este periodo estuvo
marcado por la violencia política y social. Grupos radicales como los
jacobinos, liderados por Robespierre, tomaron el control del gobierno
e iniciaron el llamado período del Terror, durante el cual miles de
personas fueron ejecutadas en la guillotina por ser consideradas
enemigas de la Revolución.
El Directorio y el fin de la Revolución
(1795–1799)
• Tras la caída de Robespierre en 1794, se instauró un nuevo gobierno
llamado el Directorio, compuesto por cinco miembros. Aunque
buscaba estabilizar el país, fue una etapa marcada por la corrupción,
la crisis económica y los conflictos internos. Finalmente, en 1799, el
joven general Napoleón Bonaparte dio un golpe de Estado y puso fin a
la Revolución Francesa, asumiendo el poder como cónsul y luego
como emperador.
Conclusión
• La Revolución Francesa fue un proceso complejo y trascendental que cambió para
siempre la historia de Francia y del mundo. Significó el fin de siglos de monarquía
absoluta, privilegios de clase y desigualdad social, y dio paso a nuevas ideas basadas
en la libertad, la igualdad y la soberanía popular. Aunque estuvo marcada por
momentos de gran violencia y conflictos internos, sus logros sentaron las bases de
los sistemas democráticos modernos y de los derechos humanos.
• Además, la Revolución inspiró otros movimientos revolucionarios en Europa y
América Latina, mostrando que era posible cuestionar el poder establecido y luchar
por una sociedad más justa. Su legado sigue vigente hoy en día, recordándonos la
importancia de la participación ciudadana y la defensa de los derechos
fundamentales.
• En definitiva, la Revolución Francesa no solo transformó a Francia, sino que también
dejó una profunda huella en el pensamiento político y social de la humanidad.

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