EL IMPACTO DE LA RESURRECIÓN
3
Les he comunicado el mensaje que recibí,
del cual les he dicho lo más importante:
que Cristo murió por nuestros pecados, tal
como dicen las Escrituras. 4 Que fue
enterrado y al tercer día resucitó, como
dicen las Escrituras.
1 COR 15:3-4
Cuando nos enfrentamos a la realidad de la muerte,
posiblemente nos hacemos una pregunta muy
crucial y de un gran significado.
¿De verdad, alguien que muere volverá a vivir?.
Esta pregunta se la han hecho grandes pensadores,
la mayoría de ellos no creyentes, pero ¿y si se la
hace alguien que se identifica como cristiano?
¿Cómo podríamos responder a esta pregunta, sin
que sonemos reiterativos o normativos, con la frase
“Lo dice la Biblia”
Y no me mal interprete, no estoy cuestionando la
verdad de las escrituras, no, de ninguna manera.
Lo que pretendo es que seamos consientes de ¿qué
tanta seguridad tenemos con respecto a lo que
creemos?
En Corinto, tiempo muy cercano a los hechos de la
muerte y resurrección de Jesucristo, se dudaba de
este acontecimiento, esto es una prueba de ello.
Cuanto nos cuesta creer verdades espirituales, y más
aquellas que no logramos entender.
12
Ya que todos nosotros les anunciamos que Cristo
fue resucitado de la muerte, ¿cómo es posible,
entonces, que algunos de ustedes digan que no hay
resurrección? . 2 Cor 15:12
Ahora bien, es posible que al interior de la iglesia
podamos tener alguna diferencias sobre ciertas
posturas y eso es normal, somo seres falibles.
Pero sobre un tema fundamental, una doctrina de
primer orden, donde descansa parte de nuestra
seguridad de Salvación, no puede haber sombra de
duda.
Ya que negar la resurrección de Jesucristo, es
negar la base fundamental de la fe cristiana.
La fe cristiana, no está basada en la vida de Jesús,
ni en las enseñanzas de Jesús, ni en los milagros
que hizo Jesús, ni siquiera en la muerte de Jesús,
esta basada en todas esas cosas juntas culminando
en la resurrección de Jesús.
Lo que le da solidez a la fe cristiana, es la
resurrección de Jesús, y si le quitamos esta verdad,
dejamos sin valor todas las demás cosas que tienen
que ver con Jesús, pero sobre todo con nuestra fe.
Pablo reconoce que esto es una doctrina
fundamental, y por eso la aborda de tal manera que
se entienda y comprenda la magnitud de la
importancia de esta verdad.
Siempre el hombre ha batallado con el concepto de
la vida después de la muerte.
No hay concepto religioso en las civilizaciones
primitivas y las llamadas cultas, donde no se le rinda
culto a la vida después de la muerte física.
El hombre siempre ha creído que, que la vida no
termina con la muerte del cuerpo.
La Biblia enseña consistentemente que la relación
de Dios con la criatura, no se circunscribe al tiempo
que este exista en la tierra, no su relación
trasciende a la eternidad, unos para salvación y
otros en condenación.
Por eso es importante que entendamos las
implicaciones de la resurrección de Jesucristo en la
vida del hombre y en especial en la de la iglesia.
En el capitulo 15 de 1 Corintios Pablo hace una
exposición muy clara y precisa de este tema.
13
Si no hay resurrección, entonces Cristo tampoco ha sido
resucitado. 14 Si Cristo no ha sido resucitado, entonces
nuestro mensaje no tiene caso ni su fe tampoco. 15 Si los
muertos no resucitan, entonces somos culpables de
mentir acerca de Dios, porque les dijimos a todos que él
resucitó a Cristo, sin ser cierto. 16 Si los muertos no
resucitan, entonces Cristo tampoco ha resucitado. 17 Si
Cristo no ha resucitado, su fe no vale nada y todavía son
culpables de su pecado. 18 Los que murieron creyendo en
Cristo también están perdidos. 19 Si nuestra esperanza en
Cristo es sólo para esta vida, entonces somos los seres
humanos más dignos de lástima. 1 Cor 15:13-18
Por eso Hechos empieza entrelazando la muerte de
Jesucristo con su resurrección.
1 Estimado Teófilo: En mi primer libro escribí sobre todo lo que
Jesús hizo y enseñó, 2 desde el principio hasta el día en que fue
llevado al cielo. Antes de irse, Jesús dio órdenes por medio del
Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido. 3 Después de
morir, Jesús se les apareció a los apóstoles y pasó 40 días con
ellos, dándoles muchas pruebas de que estaba vivo y hablándoles
del reino de Dios. 4 En una ocasión estaban comiendo y les ordenó
que no se fueran de Jerusalén: —Quédense aquí para recibir la
promesa del Padre, de la cual ya les he hablado. 5 Juan bautizó con
agua, pero dentro de unos días ustedes serán bautizados con el
Espíritu Santo.
Como vemos el tema de la resurrección es tratado en
las escrituras, incluyendo el AT.
17
Dios puso a prueba la fe de Abraham pidiéndole
que sacrificara a Isaac, su único hijo. Por la fe,
Abraham obedeció. Él ya tenía las promesas de
Dios, 18 quien le había dicho: «Tu descendencia será
trazada a través de Isaac». 19 Abraham creía que Dios
tenía poder para resucitar a los muertos. Entonces
se puede decir que prácticamente Abraham recuperó
a su hijo Isaac de entre los muertos. Heb 11:17-19
El primer discurso de Pedro en el pentecostés fue
sobre la resurrección, Hace un pequeño recuento de
Jesús, pero enfatiza su proclama en la
incuestionable resurrección de Jesucristo.
Desde el inicio de la iglesia primitiva se entendió
que proclamar la verdad de la resurrección de
Jesús, marcaba el pináculo de la obra redentora en
la Cruz.
Recordemos que sin la muerte en la Cruz no hay
posibilidad de perdón, y sin la resurrección de
Jesús, no hay opción de salvación.
Por eso Pablo en Romanos 10 enfatiza claramente lo
siguiente:
5
Esto es lo que Moisés escribe acerca de cómo tener la aprobación a
través de la ley: «La persona que practica la ley obtiene vida gracias
al mandamiento». 6 Pero esto es lo que dice de la aprobación por
Dios a través de la fe: «No digas: ¿Quién subirá al cielo?» (Es decir:
para traer a Cristo a la tierra). 7 Tampoco preguntes: «¿Quién bajará
al mundo de los muertos?» (Es decir: «¿Quién va a traer a Cristo y a
resucitarlo de entre los muertos?») 8 También dice: «El mensaje de
Dios está muy cerca de ti. Está tan cerca como lo están tu boca y tu
corazón». Es el mismo mensaje de fe que nosotros
anunciamos. 9 Serás salvo si reconoces abiertamente que Jesús es
el Señor y si crees de todo corazón que Dios lo levantó de la
muerte. 10 Pues Dios te aprobará si crees de todo corazón, y te
salvará si con tu boca lo confiesas abiertamente.
Y si comparamos esta porción de la escritura con 1
Corintios 15, ¿qué nos encontramos?
Leer hasta el versículo 11, y enfatizar que si Cristo no
resucitó, es porque la muerte tuvo poder sobre ÉL, el
pecado venció, y si fue vencido entonces no tenemos
nada más que esperar que la condenación eterna
junto con Jesús, ya que la muerte es el pago del
pecado, la muerte es la condenación.
¿Entendemos lo importante que es la resurrección de
Jesús? Sin esta no hay promesa de salvación
cumplida.
VERDAD PARA HOY
“ Jesús le dijo: —Yo soy la
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resurrección y la vida. El que
cree en mí, aunque muera,
vivirá. Si alguien vive y cree
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en mí, realmente no morirá
jamás. ¿Crees esto?.”
Juan 11:25-26
orque el Hijo del hombre vino a buscar a los perdidos y a
salvarlos.. Luc 19:10
Y Pablo lo ratifica al decirle a Timoteo en 1 Tim 1:15
15
Todos pueden estar seguros de que esto es cierto:
Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores,
siendo yo el peor de ellos.
Y esto es lo que Jesús está haciendo muriendo en la cruz,
trayendo perdón y salvación a los pecadores, trayendo al
paraíso a un condenado por sus pecados.
Ese es el resultado de amor, trayendo la verdad de la vida
eterna aun alma condenada.
“Si Cristo no hubiera
tomado esa copa de
ira hasta la última
gota, el cielo se
habría quedado vacío
Bajo ninguna circunstancia Cristo abortaría la misión que le
fue encomendada.
¿Sabes por qué? Por el amor que tenía por Su Padre y por
todos aquellos que Él vino a salvar. Su deseo inmediato,
como ser humano, tenía que ser supeditado al deseo
superior de hacer la voluntad de Dios por amor a nosotros.
Por horrible que fuera el sufrimiento, ningún obstáculo era
lo bastante grande para Jesús como para impedirle
continuar en el camino de la obediencia.
«Que no se haga lo que Yo quiero, sino lo que quieras Tú,
porque eres el Dios de mi confianza a pesar de cómo me
siento en este momento».
Versículo 21: “¿O no tiene potestad el alfarero sobre el
barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y
otro para deshonra?” Esto es asombroso.
No nos atrevamos a cuestionar a Dios.
Dios es el alfarero, nosotros somos el barro.
El barro está muy por debajo del alfarero. Es polvo no animado.
No tiene el derecho siquiera de entretener la idea de hablarle al
alfarero.
Por amplia que sea la distancia entre el vaso y el
alfarero, aún más grande es la distancia entre usted
y Dios. El alfarero, versículo 21, ¿acaso no tiene
derecho de hacer el barro como él lo quiere hacer?