Análisis de Riesgo
Julio 2021
Tener claridad sobre cómo medir el riesgo de inversión es fundamental en la consolidación
de proyectos de crecimiento empresarial, ya que sirve como punto de partida para
tomar decisiones acertadas en función de las necesidades y posibilidades de la
compañía.
Para tener mayor control sobre una inversión, es importante evaluar los posibles
riesgos y su magnitud, pues de esta manera se podrá dimensionar el impacto que tendrá
en el proyecto, en el capital, las personas involucradas y el rumbo que seguirá dicha
¿Qué es un riesgo de inversión?
Un riesgo de inversión puede definirse como la probabilidad de que un rendimiento
sea menor a lo esperado, en palabras sencillas sería que la inversión realizada no
brinde la rentabilidad esperada o que la pérdida supere la inversión inicial.
Tomando esta definición como base podemos hacer mención de que toda inversión
conlleva un riesgo por más mínimo que sea, y que a mayor inversión mayor es el
riesgo.
Ahora bien, existen formas para prevenir estos riesgos y asegurar nuestra inversión. Para
ello debes tener claro los tipos de riesgos para identificar los que amenazan de
primera mano tu inversión.
Niveles de riesgo de inversión
Entre los diversos modos que existen para clasificar una inversión por su nivel de riesgo
esta es la más más común y sencilla de explicar desde el punto de vista de un inversor.
1. Riesgo bajo
En este nivel las posibilidades de tener pérdidas o falta de pago son pocas. Puede
darse en tratos llevados a cabo con instituciones bancarias o del gobierno, las cuales suelen
tener mayor estabilidad y son más confiables.
Si bien brindan una mayor seguridad a tu inversión suelen otorgar pocas ganancias,
este nivel es ideal cuando buscas mantener tu capital en resguardo y generando alguna
ganancia sin que esto sea la prioridad.
2. Riesgo medio
A diferencia del riesgo bajo, en este nivel se invierte una parte mayor del capital lo
que implica un mayor compromiso y un análisis más detallado de la situación.
En este nivel las ganancias son considerables, requiere tener conocimiento de la
operación y los mercados en los que se desempeña. Algunos ejemplos de inversión
de riesgo medio son los bonos de deuda o los bienes raíces.
3. Riesgo alto
Es el nivel que brinda mayores rendimientos, sin embargo resulta más volátil y el
riesgo de no pago o quiebra es más alto. Algunos ejemplos de esto son las acciones
bursátiles, divisas o derivados.
Los inversionistas expertos que realizan inversiones en este nivel se encuentran preparados
con la información y se mantienen activos durante toda la operación. Una de las
estrategias de contramedida para minimizar los riesgos es contar con un plan de
contención de pérdidas.
Tipos de riesgos de inversión
Una vez que tenemos claros los niveles de riesgo te hablaremos más a detalle sobre su
clasificación, para minimizar las posibilidades de perder dinero con un mal negocio.
1. Riesgo sistémico o de mercado
El riesgo de mercado o sistémico —también conocido como riesgo sistemático y riesgo no
diversificable— es el que afecta directamente al mercado sin importar la empresa
donde se haya invertido, por ejemplo, los sucesos del 2020 derivados de la pandemia y
otros similares que afectaron la economía mundial generando tiempos de crisis para
muchos países.
Los factores que te ayudan a medir el riesgo de mercado son:
• El precio de las acciones
• Los tipos de interés
• Los tipos de cambio de divisas
• El precio de las materias primas
La volatilidad de este tipo de riesgo se ve afectada por estos 4 factores y la magnitud y
2. Riesgo no sistémico
También conocido como riesgo diversificable, es un tipo de riesgo que afecta a una
empresa determinada, condicionada por los factores propios y que solo afectan la
rentabilidad de su acción o bono.
Algunos ejemplos de esto pueden ser los malos resultados empresariales derivados de un
contrato, datos de venta por debajo de lo esperado, un producto nuevo de la
competencia, fraude, una mala gestión, entre otros.
3. Riesgo de liquidez
Podemos definir la liquidez como la facilidad que tiene un activo para convertirse en
dinero, entonces el riesgo de liquidez se presenta cuando una empresa tiene que vender
sus activos por debajo del valor de mercado.
Por otro lado, también se refiere a la capacidad de una persona o empresa para afrontar sus
obligaciones a corto plazo.
El riesgo de liquidez puede medirse mediante las razones de liquidez, siendo los
principales el activo corriente y las deudas a corto plazo. Es posible que una empresa
cuente con activos o inversiones a largo plazo suficientes para cubrir el monto de sus
obligaciones pero no de forma inmediata.
Podemos clasificar los riesgos de liquidez en dos principales:
Liquidez del activo: cuando los activos tienen la capacidad de ser operados, es decir que
los productos y servicios de la empresa son comerciados con facilidad y, en caso de ser
necesario, para saldar deudas aún por debajo de su precio.
Liquidez de fondos: cuando una de las partes involucradas en la operación no cuente con
los fondos para abonar a sus obligaciones.
4. Riesgo de crédito
También es conocido como riesgo default o de contrapartida, hace referencia a
la incapacidad de la contraparte de asumir sus obligaciones posteriormente a que se
le ha prestado dinero.
En la mayoría de los casos son las instituciones bancarias las que tienen mayor
posibilidad de correr este riesgo, por ello, para minimizarlo se realizan estudios que
respaldan la liquidez de la entidad que solicitó el crédito.
5. Riesgo legislativo
Este riesgo va de la mano con el gobierno, quien puede crear, modificar o eliminar ciertas
leyes que afecten la operación en la que se ha invertido capital.
Una medida para reducir las posibilidades de esto es invertir en países estables con
leyes establecidas y no pendientes de promulgación; de esta forma protegerás tu capital.
6. Riesgo de tipos de interés
Es considerado un riesgo sistémico porque está sujeto a los cambios y variaciones de
los tipos de interés en el mercado. Aunque puede impactar en todo tipo de activos, los
que corren más riesgo son las inversiones de renta fija, por ejemplo, los bonos o las
acciones preferentes.
¿Cómo medir el riesgo para invertir?
La mejor forma de conocer los riesgos de una inversión es a través de indicadores
cuantificables como la volatilidad, la rentabilidad o el retorno. Sin embargo, existen
diferentes métodos para evaluarlos y elegir el más adecuado dependerá del enfoque que se
tenga.
Escoger el método más conveniente para evaluar los riesgos de una inversión, será el punto
de partida para calcular el Valor en Riesgo (VaR), un indicador que permite
cuantificar el riesgo financiero al que estará expuesta una inversión.
A través de esta técnica estadística, se pueden determinar las probabilidades —por lo
general entre 1 y 5 %— de sufrir una pérdida durante un intervalo de tiempo, ya sea un día,
una semana o un mes.
Existen 3 maneras de calcular el Valor en riesgo (VaR):
VaR paramétrico. Se calcula mediante datos de rentabilidad estimados y asume una
distribución normal de la rentabilidad.
VaR histórico. Se basa en rentabilidades generadas anteriormente, por lo que su mayor
desventaja es que se asume que estas se repetirán en el futuro.
VaR por Montecarlo. Se calcula a través de un software informático que genera una gran
cantidad de posibles resultados de acuerdo a los datos iniciales que introduce el usuario.
Tomando esto como base te contaremos más a detalle sobre los métodos para evaluar los
riesgos de una inversión.
Método tradicional para evaluar los riesgos de una inversión
El método tradicional prioriza la volatilidad del activo a evaluar a través de datos
estadísticos como la dispersión de retornos; se trata de un indicador que mide el grado en
que los retornos históricos de un activo se desvían de sus tasas de retorno
promedio.
Por lo general, se mide como una desviación estándar para determinar qué
probabilidad existe de que dicho rendimiento varíe considerando los datos pasados
correspondientes a un periodo determinado.
Para calcular la desviación, es necesario conocer los costos que se han registrado en
un activo para determinar cuál ha sido la varianza de éstos respecto a la media, y
así, contar con un dato preciso sobre dispersión a la que estará expuesta el activo a invertir.
Método fundamental para evaluar los riesgos de una inversión
Este enfoque está en función del valor del negocio como tal, por lo tanto el
comportamiento histórico de los precios no es un indicador de riesgo, al contrario, si éstos
bajan, representa una oportunidad de inversión, siempre y cuando los fundamentos
económicos del negocio (oferta y demanda, ciclo económico, etc) tengan un
comportamiento positivo.
El mercado inmobiliario, por ejemplo, es un sector que destaca ante otras oportunidades
de inversión debido a la estabilidad que han mantenido sus fundamentos económicos y
a su importancia dentro de las economías modernas, en lo que respecta a renta e inversión.
Se trata de un sector que, incluso en tiempos de crisis, ha generado mayor
rentabilidad que otras inversiones. Se calcula que, tras la crisis económica de 1994, los
precios de los inmuebles incrementaron 507% en promedio, superando el crecimiento de la
inflación que en ese momento fue de 373%.
Esta tendencia se repite actualmente en regiones como el sureste mexicano pese a la
incertidumbre que vive el país, pues durante el primer trimestre de 2019, la oferta
inmobiliaria en Quintana Roo y Yucatán incrementó un 282% y 234%, respectivamente.
Dicho crecimiento ha repercutido de manera positiva en los costos de los inmuebles.
Mientras que los costos de la vivienda en Quintana Roo aumentó un 11%, en Yucatán los
precios incrementaron 9.1%, superando el promedio nacional.
Evaluar el riesgo de una inversión mediante un análisis fundamental requiere un amplio
conocimiento de la industria y la empresa que respalda el proyecto en cuestión, de
lo contrario, se está expuesto a una mala evaluación de sus fundamentos económicos.
Esta tendencia se repite actualmente en regiones como el sureste mexicano pese a la
incertidumbre que vive el país, pues durante el primer trimestre de 2019, la oferta
inmobiliaria en Quintana Roo y Yucatán incrementó un 282% y 234%, respectivamente.
Dicho crecimiento ha repercutido de manera positiva en los costos de los inmuebles.
Mientras que los costos de la vivienda en Quintana Roo aumentó un 11%, en Yucatán los
precios incrementaron 9.1%, superando el promedio nacional.
Evaluar el riesgo de una inversión mediante un análisis fundamental requiere un amplio
conocimiento de la industria y la empresa que respalda el proyecto en cuestión, de
lo contrario, se está expuesto a una mala evaluación de sus fundamentos económicos.