EL CONCEPTO DE TEXTO.
La palabra texto proviene del latín textus, que significa “tejido” o
“entrelazado”, de modo que en el origen mismo de la idea del texto se
encuentra su capacidad para contener ideas en un hilo o una secuencia
de caracteres.
Se entiende por texto o discurso una unidad de carácter lingüístico
intencionadamente emitido por un hablante, con un propósito
comunicativo, en una situación concreta o contexto.
Un texto puede constituirse también por la interacción de dos o más
interlocutores: una conversación es un texto.
El concepto de texto no predetermina ni la estructura gramatical ni la
longitud: puede constar tanto de un enunciado como de varios, o no
estructurarse oracionalmente. Una exclamación aislada constituye un
texto; una clase, un artículo de prensa, un poema, El Quijote… también.
Por otra parte, dado que suele contener normalmente más de una oración
(enunciado), la oración deja de ser la unidad de descripción gramatical: la unidad
es ahora el texto, al cual se subordinan las oraciones (enunciados) que lo
constituyen.
Las subunidades en las que se dividen los textos (ya que estos pueden ser muy
extensos y, por lo tanto, poco prácticos a la hora de su análisis) son los párrafos o
parágrafos y los enunciados. En el análisis de gramática textual diremos, pues,
que los textos se dividen en párrafos y estos, a su vez, en enunciados. Definimos
enunciado como una secuencia de palabras (oraciones simples, oraciones
complejas, frases, a veces una sola palabra) situadas entre dos pausas y con
sentido completo. Definimos párrafo como un conjunto de enunciados,
habitualmente, que desarrollan una idea. En el lenguaje escrito terminan con un
punto y aparte.
Los textos, para ser tales, deben poseer tres propiedades, deben respetar tres
requisitos: la coherencia, la cohesión y la adecuación. Los textos que no respeten
estos tres requisitos o propiedades no son auténticos textos, sino pseudo-textos.
LAS PROPIEDADES DEL TEXTO
I- La coherencia :
Se entiende por coherencia la propiedad fundamental inherente al texto que
hace que pueda ser percibido como una unidad comunicativa y no como una
sucesión de enunciados inconexos. Se centra en las relaciones lógico-semánticas
que se dan entre los enunciados. Gracias a la coherencia, las partes aparecen
relacionadas entre sí en función de la totalidad, y el conjunto se percibe como
adecuado al contexto en el que se produce la comunicación.
De este modo constituyen textos enunciados como los siguientes:
a) Un niño llamado Pepito estaba jugando en el patio de su casa. Su madre le mandó
entrar. Le dijo que se pusiera a hacer los deberes pero a él no le dio la gana.
Entonces le castigó sin televisión.
b) - ¿Me dice la hora?
- Las tres y media.
- - Muchas gracias.
Por el contrario, los enunciados que se citan a continuación no constituyen
textos, aunque cada una de dichos enunciados que los integran posee, aisladamente
considerados, gramaticalidad y aceptabilidad semánticas plena.
a) Un niño llamado Pepito estaba jugando en el patio de su casa. Su hija le mandó
entrar. El portero dijo que las apagara pero él tenía hambre. Entonces se examinó de
latín.
b) - ¿Me dice usted la hora?
- Estamos a jueves
- Hola, buenas.
El marco de integración global.
Un texto, para serlo, tiene que `poseer un núcleo informativo fundamenta,
que es el “asunto” del que trata. Al percibir un texto, el oyente capta esa unidad
subyacente a la que se subordinan los diversos enunciados que lo integran. Ese
núcleo fundamental es el marco de integración global (M.I.G.) o tópico del discurso.
Ejemplo de M.I.G. en textos breves.
Compré un ordenador en EEUU. En EEUU se fabrican excelentes ordenadores. Para
mí son los mejores del mundo.
(M.I.G.- Excelencias de mi ordenador comprado en EEUU).
Juan nació en Madrid, pero sus padres eran de Manzanares.
(M.I.G.- Datos biográficos sobre los orígenes de juan)
Implicaciones y presuposiciones.
La coherencia del texto exige el respeto de las implicaciones y presuposiciones. Su
transgresión origina pseudo-textos por absurdos o contradictorios.
a) Implicación:
Pedro se ha casado con María “implica” María se ha caso con Pedro. Resultaría
inaceptable por transgredir la implicación
*Pedro se ha casado con María, pero María se ha casado con Juan.
b) Presuposición:
El hijo del rey de Francia es calvo presupone Existe el rey de Francia y El rey de
Francia tiene un hijo. Si no existe el rey de Francia o si este no tiene ningún hijo, la
afirmación primera no es ni verdadera ni falsa, no tiene sentido.
Selección y ordenación de datos.
Relacionadas con la coherencia están la cantidad de datos aportados y su ordenación en la
exposición. Tanto los textos que versan sobre secuencias de sucesos como los que
describen características, propiedades, etc., operan necesariamente una selección de
hechos o características que resulten relevantes. Tanto un exceso de ellos como todo lo
contrario, podría afectar a la coherencia textual. Evidentemente, el grado de completividad
aceptable depende del tipo de texto y del propósito comunicativo. Las características de una
cadena de alta fidelidad son, por ejemplo, perfectamente pertinentes en el folleto que
acompaña al aparato, pero no en una novela en la que el protagonista se ponga a oír
música.
Del mismo modo, la aceptabilidad de un texto exige el respeto a ciertas reglas que rigen el
orden de la exposición de hechos y características. Por ejemplo, son perfectamente
normales:
Apareció María. Venía toda mojada.
Entró en la farmacia. Pidió aspirinas.
Había una mesa en la habitación. Encima había un vaso.
En cambio, resultarían inaceptables:
*Venía toda mojada. Apareció María.
*Pidió aspirinas. Entró en la farmacia.
*Había un vaso en la habitación. Debajo había una mesa.
(Los asteriscos junto a los enunciados indican agramaticalidad).
Factores pragmáticos: el conocimiento del mundo.
Un texto perfectamente bien formado, con un MIG reconocible, y coherencia interna,
puede ser inaceptable si en algún momento se violan presupuestos que corresponden
a nuestro “conocimiento del mundo”. De este modo, resultaría un inaceptable pseudo-
texto:
*Los esquimales perseguían a las focas azuzando a los leones. Cuando estos
llegaban a alcanzarlas, las focas emprendieron el vuelo.
*El coche iba a noventa por hora. El conductor se hizo un huevo frito.
El marco del discurso
Los factores de coherencia hasta ahora analizados eran internos. El marco del
discurso es un factor externo. Aquí marco es el “género” o “tipo” al que se asocia el
texto. Al percibir un texto, el receptor lo ubica e interpreta en función de sus
características. Entonces cobra coherencia lo que en un marco distinto podría resultar
inaceptable. Tenemos, por ejemplo, los géneros literarios (lírico, narrativo, dramático,
ensayístico, y dentro de ellos sus subgéneros: fábulas poéticas, narrativa fantástica o
relatos de ciencia ficción, las farsas teatrales, etc.), textos publicitarios, textos
instructivos, etc. Cada marco posee leyes propias de coherencia interna. El pseudo-
texto de la supuesta “cacería de focas” antes mencionado no es aceptable en el
marco de un relato referido al mundo real. Pero sí sería posible en el de un relato de
ficción referido a un mundo posible, fantástico.
Tema y rema.
Relacionado con la coherencia, en Gramática Textual nos encontramos con los conceptos de tema/
rema. Entendemos por tema la información dada, conocida en el enunciado, mientras que el rema
aparece en un segundo momento como el elemento nuevo de significado referido a aquel. Al
construir el/los enunciado/os, el emisor enuncia el tema y seguidamente aporta una determinada
información sobre el mismo, que constituye el rema.
Todos los días (T) hacemos gimnasia (R)
En esta clase (T) hace mucho calor (R)
A mí me (T) gustan las películas de miedo (R)
En el ejemplo anterior los enunciados están aislados, sin otros que los continúen, por ello el tema
coincide con el segmento inicial y el rema aparece a continuación. Pero en textos más amplios el tema
puede no ser el segmento inicial si corresponde a algo que ya ha sido mencionado en algún enunciado
anterior.
En general, podemos decir que el tema vendría a ser la respuesta a la pregunta ¿de qué estamos
hablando? El rema vendría dado por la respuesta a la pregunta ¿qué fue lo que se hizo, que fue lo que
sucedió?
izo, que fue lo que sucedió? Se considera que cada uno de los enunciados que integran las secuencia
posee un tema y un rema. El tema, recordemos, es aquello que en cada enunciado contiene lo dado, lo
ya conocido o presupuesto por haber aparecido antes. El rema es lo nuevo, lo que en cada enunciado
aporta información sobre el tema. A lo largo de las secuencias de enunciados el tema puede mantenerse,
reapareciendo bajo formas gramaticales de carácter anafórico (a continuación estudiaremos el fenómeno
de la anáfora), o bien ser sustituidos por otros temas conectados -a esto se le llama progresión temática-
que suelen surgir de remas anteriores. Ejemplos de ambos casos serían:
hermano (T) tenía siempre miedo por la noche (R). Mi madre le (T) dejaba la luz encendida (R) y él (T)
entonces se dormía tranquilo (R).
II. La cohesión.
Todos los mecanismos anteriormente vistos se refieren, como ya se dijo, a
la estructura lógica-semántica de los textos, es decir, al plano del
contenido. Los mecanismos que se analizan a continuación se refieren al
plano de la expresión. Son procedimientos de carácter estrictamente
lingüístico que aseguran o refuerzan la coherencia. Interesa insistir en la
perspectiva supraoracional de estos mecanismos.
La anáfora
La anáfora constituye uno de los más importantes mecanismos de cohesión textual.
No solo se ejerce en el seno de los enunciados sino entre los distintos enunciados
que conforman el texto y que es el asunto que nos va a interesar fundamentalmente.
Recordemos que se entiende por anáfora el mecanismo mediante el cual un
elemento del texto remite a otro que ha aparecido anteriormente. Su opuesto es la
catáfora: un elemento del texto remite a otro que aparecerá con posterioridad.
Pedro y Juan iban paseando. Este tropezó con una piedra y se cayó.
He sacado de paseo a mi sobrina. La he llevado al cine
La catáfora es menos frecuente que la anáfora.
Todos estaban en casa. Mi padre, mi madre, mis primos…
Oye bien esto: no pienso dejarte más dinero.
La anáfora y la catáfora pueden estar desempeñadas por distintas clases de palabras
e incluso por sintagmas con significado léxico. Sin embargo, los elementos anafóricos
por excelencia son las denominadas pro-formas o morfemas especializados en la
función de sustituir.
Pronombres.
Entre los pronombres personales solo es pro-forma el pronombre personal de tercera
persona.
Ayer llegaron Luis y Ana. Él está muy contento de haber vuelto.
Los demostrativos, los posesivos y ciertos indefinidos tienen clara función de
sustitutos.
El profesor y los alumnos se han ido. Aquel a casa. Estos al bar.
Juan trajo su escopeta. Pedro la suya.
Los chicos se entretuvieron por el camino. Todos perdieron el tren.
Son asimismo pro-formas los relativos e interrogativos. Los primeros son siempre
anafóricos, los segundos, en interrogación directa, catafóricos.
Le abordó un joven. El cual, tras contarle una historia, le pidió dinero.
-¿Quién está ahí? -Pepe.
Pro-adverbios .
Son pro-adverbios aquellos adverbios que funcionan como sustitutos de adverbios o
de C. Circunstanciales. Ejemplo:
Todos estaban dentro. Allí hacía menos frío.
Pro-formas lexicales.
Cosa es el sustituto prácticamente universal de sustantivos que designan realidades
no animadas tanto materiales como no materiales. Puede sustituir también
secuencias del texto. Ejemplo:
Me he comprado una cosa: un cepillo.
Tiene dolor de muelas. Es una cosa muy desagradable
Persona, más restringido, es el sustituto común de sustantivos que contienen el rasgo
más humano. Hacer es el sustituto de un gran número de verbos. Ejemplo:
-¿Qué hace Juan? –Lee, escribe, descansa, está en su cuarto.
Elementos correlativos.
La estructura del texto se puede cohesionar mediante el uso de los
elementos correlativos o distributivos: ya… ya…; bien… bien…; este…
aquel…; aquí… allí…; unas veces… otras veces…
La cohesión léxica.
La conexión entre los elementos léxicos presentes en el texto constituye
una de las formas básicas de establecer la cohesión. Puede basarse tanto
en la repetición pura y simple como en las relaciones semánticas de
diversos tipos.
Repetición léxica. La unidad léxica reaparece en el texto.
Prefiero los gatos a los perros. Los gatos no muerden y los perros sí.
Elipsis. Consiste en la supresión de elementos del texto que la situación o el
contexto hacen innecesario. En una conversación es muy frecuente la eliminación
de palabras o grupos de palabras porque se sobreentienden. En un texto escrito
se eliminan con frecuencia algunas palabras porque ya han aparecido antes o se
sobreentienden
A Pedro le gustaba el futbol. A su novia, no (le gustaba el futbol).
Sustitución sinonímica. Un elemento léxico es sustituido por un sinónimo. Había
algunas estatuas en el jardín. Eran esculturas modernas.
Sinonimia referencial o contextual. Unidades léxicas de distinto ámbito
semántico, nombres propios, sintagmas determinados, etc., pueden designar en el
texto idéntico referente.
Juan entró en el despacho del jefe. El señor López alzó la vista y miró a su
subordinado.
Sustitución por hiperónimos o por hipónimos.
El león escapó de la jaula. La fiera estaba hambrienta.
Voy a comprar flores. Quiero una docena de claveles.
Presencia de antónimos (recíprocos, complementarios).
Al comprador le interesaba retrasar el pago. El vendedor se negó.
Familia léxica. Palabra que comparten la misma raíz o lexema.
Juan es un panadero estupendo. Hace unos panes riquísimos.
Campo semántico. Palabras que comparten al menos un tema o rasgo
significativo.
En enero hace mucho frío. En febrero hace más todavía.
Campo asociativo. Conjunto de realidades que, por lo común, asociamos,
aunque no necesariamente las palabras formen parte del mismo campo
semántico. Ejemplo:
Para sus excursiones preparaban la mochila. Además, untaban las botas con grasa
de caballo.
Conectores.
Los sucesivos enunciados y/o los distintos párrafos de un texto se pueden relacionar
entre sí mediante unos elementos que reciben el nombre de conectores. Los
conectores como piezas lingüísticas que, por lo general, se corresponden a diversas
categorías gramaticales: adverbios, conjunciones, locuciones.
Los conectores constituyen, pues, un mecanismo de cohesión textual.
Algunos de los rasgos característicos de estas piezas lingüísticas son los siguientes:
a) En general, los conectores figuran entre comas –o después de un punto- en la
lengua escrita y tienen una entonación especial en la lengua hablada.
b) Los conectores no realizan ninguna función sintáctica dentro de la oración en
la que aparecen insertos, ya que se trata de elementos externos a la misma.
Presta especial atención a estas dos características, ya que te permitirán distinguir
los conectores de los nexos que unen las proposiciones coordinadas o introducen
las subordinadas. Fíjate en los siguientes ejemplos:
Llegué tarde, pero me dejaron pasar. (Nexo: une dos proposiciones coordinadas
adversativas)
Quizá tengas razón. Pero nunca llegaremos a saberlo. (Conector: une dos
enunciados)
Se distinguen diversas clases de conectores, en función del tipo de vínculo semántico (de significado) que
establecen entre los enunciados y/o los párrafos de un texto. Estos son algunos de ellos.
III. La adecuación
La adecuación es la aceptabilidad de un determinado texto en función
del contexto. Un texto es, ante todo, un acto comunicativo, de ahí que
su forma y contenido deban adaptarse a las características de los
elementos que integran la situación en que se produce dicho texto:
quiénes son el emisor y el receptor, con qué finalidad se crea, de qué
asunto trata y a través de qué canal se transmite. Por ello no sería
apropiado (adecuado) que un periódico publicase la noticia del
fallecimiento de un Jefe de Estado en estos términos: “Esta madrugada
ha estirado la pata el Presidente de la República”. La expresión estirar la
pata no resultaría chocante, sin embargo, en el ambiente distendido de
un grupo de amigos que se divierten contando chistes, pero sí para
referirse a un asunto de tal gravedad.
Insistimos, el texto se adecua a la intención comunicativa del emisor
(informar, disculparse, pedir algo, saludar, convencer, entretener…) y a
la situación de comunicación (lugar, tiempo, relación entre los
interlocutores, tema del que se trata y conocimiento que se tiene de
él…).