El despegue de la
filosofía Cristiana
En resumen
Platón y Aristóteles
La filosofía patrística se alimentó de tres vertientes:
1. El neoplatonismo. Se constituyó en un aliado natural del cristianismo pues
adopta
elementos aristotélicos, estoicos y pitagóricos y los entrecruza sutilmente con
inquietudes religiosas orientales.
2. El aristotelismo. Resultó más difícil el uso de sus categorías en el plano
teológico
por su carácter empirista y materialista.
3. El estoicismo. El alma de esta corriente fue su ética, que glorifica al hombre,
que
frente a sus pasiones, entendida como impulsos desordenados nacidos de juicios
erróneos sobre valores, permanece imperturbable ante los placeres y el dolor,
poniendo la virtud por encima de ellas
Es donde comienza la diferenciación y sistematización racional de
la antropología cristiana, introduciendo ya elementos helénicos en ella.
Se identifica lo cristiano frente a la filosofía helenística (resaltando
coincidencias y diferencias) y se desarrolla una teoría dialógica, pero de
procedencia cristiana (basada en las buenas nuevas) como obediencia al
mensaje de Jesús. Es en esta confluencia del pensamiento helénico y
cristiano, donde se produce la era dorada de la cristiandad.
Con la filosofía griega se buscaba promover la virtud humana,
pretendiendo encontrar la razón moral de existir, basándose en la
ética humana, por lo cual, la lucha en el alma por ser mejores en
su materia y sustancia, es la posición que Jesucristo rompió, y es la
que el apóstol Pablo impulsa con su mensaje donde ya la materia y
sustancia del ser, puede trascender por el Espíritu Santo cuando
habita en el creyente.
Por lo cual, cuando Pablo escribe al ser cuerpo-alma, no hace
sincretismo de la filosofía griega, sino que emplea el instrumento
lógico (logismós) para articular la dialetica argumentativa, para
trascender con el fundamento del evangelio. De ahí que la materia
y la sustancia que trasciende será nuestro próximo punto a tratar.
San Agustín de Hipona filósofo, retoma las ideas de Platón y las re-
articula desde el cristianismo, en un intento por conciliar la
filosofía pagana de la época con la doctrina cristiana. Y para los
efectos de nuestra investigación, la tarea de San Agustín como
sabio sacerdote, fue “racionalizar” el caos instaurado por
el choque cultural (judíos- griegos-cristianismo), a fin de
presentar un nuevo concepto alma-cuerpo que trasciende.
Para ello, la base será su fe.
San Agustín de Hipona
“Tenía la idea de que los más talentosos de todos los filósofos
fueran los académicos, en cuanto habían afirmado que es
necesario dudar de toda cosa y habían sentenciado que para el
hombre la verdad es totalmente incognoscible”(San Agustín)
San Agustín de Hipona (354-430) fue el primer filósofo importante
de la era cristiana. Fue el obispo de Hippo Regius en Numidia
durante los últimos años del Imperio Romano, y su obra más
famosa, La ciudad de Dios, describió lo que él creía que era la
causa de este declive. En sus obras, también abordó cuestiones
como el pecado original o el libre albedrío, y sus ideas tendrían un
efecto profundo no solo durante su vida, sino también en el
desarrollo de la iglesia medieval y, más tarde, en los teólogos de la
religión protestante (Reforma). Es reconocido como Santo y Doctor
de la Iglesia por su contribución a la teología.
“Nos hiciste Señor para Ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que
descanse en Ti” San Agustín.
El pensamiento de Agustín va a recibir una fuerte
influencia de Plotino, que al construir su sistema
filosófico, bajo categorías neoplatónica, abrirá su mente
a la contemplación de las verdades eternas que existen
por sí en el mundo del espíritu.
¡Qué misterio tan profundo que es el hombre! Pero tú, Señor,
conoces hasta el número de sus cabellos, que no disminuye sin
que tú lo permitas. Y sin embargo, resulta más fácil contar sus
cabellos que los afectos y los movimientos de su corazón”(San
Agustín )
San Agustín interpreta el hilemorfismo aristotélico, donde
el cuerpo (soma) constituye su substrato o materia (parte
inferior del hombre). El alma (psyché) es la forma
(morphé) que determina a ese cuerpo a ser lo que es y a
comportarse y realizar naturalmente las funciones que le
son propias (parte mejor del hombre).
Con el hilemorfismo permite concebir al ser viviente como un
compuesto unitario, regido por un alma que no representa sino su
principio vital, el fundamento de toda su funcionalidad y
operatividad. Donde en el terreno antropológico supone el rechazo
de la inmortalidad del alma que afirmo Platón (y los pitagóricos).
Con ello, rechaza la doctrina platónica de la preexistencia de las
almas y, lo que es más importante, integra el cuerpo en la verdad
del hombre.
Hilemorfismo,
hilomorfismo
Doctrina aristotélica seguida por la mayoría de los
escolásticos según la cual los cuerpos se hallan
constituidos por materia y forma; la materia es lo
informe, la sustancia amorfa, mientras que la forma es la
determinación de la materia.
Siendo el tema del alma lo que preocupa a San Agustín, que no se
pierda por causa del pecado. Por eso desarrollar su pensamiento
como tema central, la relación del alma, perdida por el pecado y
salvación por la gracia divina, de ahí que sus diálogos sean entre
la criatura y su creador, donde en él vio el único dualismo
merecedor de atención, de desarrollo y de implicación.
La filosofía cristiana de Agustín se apoya en dos
cimientos importantes: el alma y Dios. A Dios se le
encuentra no en la contemplación del mundo, sino en las
profundidades del alma, por cuanto ésta contiene las
claves de Dios
Para Agustín la verdad es la medida de todas las cosas y
su noción de verdad se constituye en el eje fundamental
de la relación alma-Dios. El mismo, busca la verdad en su
interior y luego afirmará con certeza: Dios es la verdad.
La búsqueda de la verdad es obra de la razón, facultad
natural del ser humano, que lo dispone para la fe
formulando el objeto en que ha de creer y discerniendo,
bajo los criterios del conocimiento, lo razonable para
aceptarlo: “intellige ut credas” (entiende, para que
creas). Luego, la fe, que es un dato de la revelación, don
supraracional y sobrenatural, ilumina el entendimiento
para aceptar la verdad: “crede ut intelligas” (cree, para
que entiendas), y muestra el camino para llegar a ella; el
camino del amor. Agustín no está interesado en una
explicación intelectual para demostrar a Dios, sino en
gozar de Él para llenar el vacío de su alma (frui Deo).
Santo Tomas de Aquino
Elaboró la influyente doctrina filosófica del «tomismo» que
tomaba las ideas platónicas que había adoptado el cristianismo
anteriormente y las fundió con las tesis de Aristóteles, dando lugar
a un pensamiento que marcaría el futuro de la historia. Su labor
habría de ser el primer paso para la independencia de la razón,
paso decisivo que terminaría por enterrar la filosofía medieval
antes de anunciar la moderna.
Tomas de Aquino, (1225-74), fue un filósofo cuya obra lo convirtió
en la principal figura del escolasticismo y en uno de los teólogos
más importantes de la Iglesia Católica. Tomas de Aquino tuvo éxito
en organizar el conocimiento de su tiempo para el servicio de la fe.
Su esfuerzo fue reconciliar la fe con el intelectualismo. El creo la
síntesis filosófica de obras y enseñanzas de Aristóteles y otros
clásicos así como de Agustín y de otros padres de la iglesia.
Para Tomás de Aquino la filosofía y el resto de las ciencias
descansan solamente en la luz natural de la razón. El
filósofo utiliza principios que son conocidos por la razón
humana y saca conclusiones que son fruto del
razonamiento. El teólogo, por el contrario, aunque utiliza
su razón, acepta sus principios de la autoridad, de la fe
en la Revelación.
Emplea para el desarrollo de sus postulados que el Alma
es la forma sustancial del cuerpo, por tanto, el alma solo
puede realizar su esencia “incorporándose” al cuerpo.
Ambos son dos co- principios de la única esencia del
hombre. El alma racional informa indirectamente la
materia del hombre; trasciende la materialidad.
La superación tomista de la postura aristotélica se mueve
en el nivel trascendental del ente -el acto de ser y la
esencia- mientras que la superación de la postura
platonica se mueve en el nivel predicante del ente –la
materia y la forma
Por lo cual, Santo Tomás cree que el hombre se salva por la
resurrección de cuerpo y alma. Es compatible con el hilemorfismo
aristotélico y defenderá la inmortalidad del alma apoyándose en
su inmaterialidad, (el alma es inmaterial, luego no es corruptible,
luego es inmortal, un argumento similar al que ya había utilizado
Platón en el Fedón), y en el ansia de inmortalidad del "hombre": el
deseo de inmortalidad implantado por Dios que no puede ser vano
“Los sentidos no conocen el ser sino en lugar y tiempo determinados; pero el
entendimiento los conoce absolutamente y en toda su duración; por esta razón
todo ser dotado de entendimiento desea, por su naturaleza misma, existir siempre,
y como el deseo natural no puede ser vano, consecuentemente toda sustancia
intelectual es incorruptible”.
(Suma Teológica, I, C. 75, a. 6.)
Las reflexiones de Santo Tomas siguen una estructura sistemática desde Dios
hasta la creatura, a fin de poder ascender después, desde las criaturas hasta Dios.
“Al querer revelarse a los hombres, revistió de carne en el tiempo a su verbo
concebido desde toda la eternidad” “Nadie mejor que él puede manifestar la
verdad, ya que es en persona luz y verdad” “Cristo predica y enseña tanto
con sus acciones como con sus palabras ; pero a diferencia de los maestros
humanos, el enseña por fuera y por dentro”
Y con esto, Santo Tomas destaca parte de la acción reveladora a
saber: la verdad de la fe, que contribuye en conjunto a interpretar
la obra de Cristo que es la que da sustento y razón del “ser y su
existencia que trasciende” pues está basada en su obra
consumada en la Cruz del Calvario.
5 vías
• Por el movimiento: existe el movimiento y todo lo que se mueve es movido a su vez por un
motor. Este, a su vez, ha sido movido anteriormente por otro, secuencia que se debería seguir
hasta el infinito. Sin embargo, eso no es posible, por lo que tenemos que concluir que existe algo
al principio de todo, un primer motor, que es el que ha puesto todo el sistema en marcha. A ese
primero motor es a lo que Aquino denomina Dios.
• Por la causa eficiente: hay una serie de causas eficientes (principio que produce un efecto),
pero es necesario que exista para ello una causa primera, pues, de lo contrario, no habría ningún
efecto. Esa causa primera es Dios, según Aquino.
• Por lo posible y lo necesario: la generación y la corrupción muestran que hay entes que
pueden ser o no ser. Puesto que estos entes alguna vez no han sido, tendría que haber habido un
tiempo en que no hubiera nada y que nada hubiera llegado a ser. Es imprescindible entonces que
exista un ente que sea necesario por sí mismo. A ese ente necesario es al que Aquino llama Dios.
• Por los grados de perfección: hay diversos grados de todas las perfecciones, que se
aproximan más o menos al absoluto. Debe haber por lo tanto un ente que sea sumamente
perfecto, y que sea causa de toda perfección de todo ser. Ese ser perfecto es Dios.
• Por el gobierno del mundo: los entes inteligentes tienden a un fin y a un orden. No lo hacen al
azar, sino por la inteligencia que los dirige. Ha de haber, por tanto, un ente inteligente que ordena
la naturaleza y la impulsa a su fin. Quien dirige inteligentemente la naturaleza es Dios.
• La teología recurre a conceptos filosóficos para
expresarse
• la teología clásica apeló a las filosofías de Platón,
Aristóteles y Plotino.
• La religión cristiana, en todo caso, necesita de una reflexión pre-teológica:
de un logos teologal que muestre cómo esta vía de la deiformidad y la
encarnación ha sido revelada como respuesta imprevisible e inesperada al
problema de Dios que anida en todo ser humano.
• A la vez, necesita de una fenomenología que permita al lógos teológico
discernir mejor sus propias relaciones con la metafísica antigua, medieval
y moderna y, cada vez que sea necesario, utilizar unos mejores conceptos
filosóficos para sistematizar los dogmas básicos de la revelación.
• De ahí que el núcleo más original de la filosofía de la religión de Zubiri
penda de su 'noología' o fenomenología de la inteligencia, vale decir, de la
religación y de la compleja estructura intelectiva de la religión que
constituyen la raíz de lo sagrado y de todo sentido religioso y, por fin, de
la mostración del concepto monoteísta de la divinidad y del propio
cristianismo in statu nascendi a partir del problema teologal del hombre.
• Dentro de esas premisas esta que: el ser humano está compuesto por dos partes
llamadas cuerpo (soma) y alma (psyché); definición inicial para Platón, lo que será
traducido por el hilemorfismo aristotélico como: que todo cuerpo natural que participa
de la vida tiene alma, esto es, que toda materia (acto) que participa de la vida tiene
forma (potencia). Por esta razón Aristóteles define al alma como la “forma específica
de un cuerpo natural –material- que en potencia tiene vida.” Y este principio lo
podemos articular en paralelo, con la obra que nos describe Pablo como promesa en
Cristo: “el que trasformará el cuerpo de nuestra humillación, para ser semejante al
cuerpo de su gloria, mediante el poder con el cual puede también sujetar a si mismo
todas las cosas” Esto es que toda materia (alma creyente) que participa de la vida (por
la obra de Cristo) tiene forma (el poder del Espíritu Santo).
•Cfr. Fil. 3:21
•Segunda premisa, la concepción tripartita que hace del alma Platón en la
República, del alma como: alma racional; alma concupiscible; alma irascible, son los
elementos que son reinterpretados y constituyen la parte inmaterial del hombre, que
se refiere en la Biblia como “hombre interior” de los cuales se emplean varios
términos: alma (psyque / nefesh), espíritu (pneyma / ruah), corazón (kardía), carne
(sarx), mente (psyquis). Donde el alma (psyque) es la personalidad que habita en el
cuerpo (soma) humano. Estos elementos, conforman la totalidad del ser humano,
donde Pablo nos da la garantía de que: “Y el mismo Dios de paz os santifique por
completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensiblemente
para la venida de nuestro Señor Jesucristo”. Zaldívar, R., Teologia Sistemática, desde la
perspectiva latinoamericana, Editorial Clie. Barcelona. España. 2006. p.174
•Cfr. Tes. 5:23
• Tercera premisa, los griegos son los que descubren lo trascendental. A pesar de que, el
fundamento del alma planteada por Platón y Aristóteles es mítico panteísta, son los
griegos que logran descubrir la metafísica –el ser más allá del orden o mundo de lo que
percibimos por los sentidos- estableciendo con ello el dualismo del alma-cuerpo. Platón
en su evolución de este pensamiento en el Fedón tiene su disputa entre la parte
irracional (alógiston) y apetitiva (epithynetikón) del alma, que puede no querer beber a
causa del razonamiento (logismós). En un paralelo que emplea el apóstol Pablo en
Romanos: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si
hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Asi que,
queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el
hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo ley en mis miembros, que se
rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está
en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librara de este cuerpo de muerte?
Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro (…)” De la cual, podemos ver que a
pesar de que el fundamento de Platón está fijado en la virtud ética, -que es un principio
valioso de parte del sistema político de platónico y aristotélico- el apóstol deja
establecido, que en esa lucha del alma-cuerpo, el ejercicio del instrumento lógico Cfr.
Ro. 7:19-25
• (logismós) por medio de la dialetica argumentativa, establece Pablo el principio que,
solo por Cristo se puede ser libre del mal que no se quiere hacer, “esto es el pecado
que mora en mí”.
• Cuarta premisa, el hombre se salva por la resurrección de cuerpo y alma. Santo Tomás
muestra que es compatible con el hilemorfismo aristotélico y sostiene que el alma es
inmortal apoyándose en su inmaterialidad, (el alma es inmaterial, luego no es
corruptible, luego es inmortal, un argumento similar al que ya había utilizado Platón en
el Fedón), Pablo nos habla que somos seres espirituales vestidos de una “morada
terrestre” o “tabernáculo” Dos sustancias, pero una sola persona: “Por tanto, no
desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el
interior no obstante se renueva de día en día.”
•Cfr. 2Co. 5:1.
•Cfr. 2Cop 4:16
Y Pablo enfatiza el Señorío y el dominio del creador sobre todo lo que existe, y en los dos
planos el físico (materia) y el invisible (sustancia). Y afirma su fe, en la fuerza y
fundamento que lo impulsó a dedicar su vida al ministerio, la vida, muerte y resurrección
de Cristo. “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las
que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados,
sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las
cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él
que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la
preeminencia”.
Cfr. Co. 1:16-18
Y este es el andamiaje que estructura que el pensamiento helénico (cuerpo-alma) sea articulado en la
antropología cristiana, pero su fundamento es la doctrina del mesías: al encarnarse Dios-Hombre en su
condición de “cuerpo-alma”, al morir y resucitar, liberó el ser (materia-sustancia) llevándolo a
trascender, por lo cual, es a través de la obra de Cristo en la Cruz del Calvario, que es posible que el
cuerpo (que es la materia) y el alma (que es la sustancia) trascienda, pues solo Él puede hacerlo
posible, pues Él es el creador de esa materia y sustancia. Es lo que iluminar la palabra logos acerca de
la persona de Cristo y lo constituye la frase de Juan en su evangelio, “el Verbo se hizo carne” es el
punto de partida y llegada de toda la antropología cristiana. Es Dios mismo por su expresión creadora
el que asume la condición humana. “Jesucristo poseyendo la forma divina (morfé Theós), no pretendió
guardar celosamente el rango de igual a Dios, sino que se anonadó (ekénosen) a sí mismo, hasta
tomar la condición de siervo (doúlon) deviniendo semejante (omoiómati) a los hombres (anthópon) Es
el Dios vivo, en absoluto transcendente, asume la condición humana radicalmente, e instaura un nuevo
orden. Este orden no desdobla al hombre dualmente como el “cuerpo-alma” de los griegos, sino que
irrumpe en la historia permitiéndole a éste tener un doble destino. El hombre es uno, la situación del
hombre es doble: o dentro de la Nueva alianza con Dios, o fuera de ella. No se trata de dos elementos
al interior de la individualidad antropológica, sino de dos categorías: El Hombre Justificado o El Hombre
Condenado.
Cfr. Juan 1:14
Cfr. Filp. 2:7
bíblico, no hay ninguna razón para ese prejuicio tan arraigado en el mundo evangélico contra la filosofía griega. En el orden de la
salvación la sabiduría es locura, como bien dice Pablo en 1ª Corintios 1, si con ella pretende el hombre redimirse a sí mismo; pero en
el orden del conocimiento la filosofía y sabiduría reúne todos los requisitos loables a los que se refiere Proverbios. Este fue el sentir
que en conjunto de todos aquellos que naciendo en el ámbito de la cristiandad desarrollaron un pensamiento filosófico poderosísimo
al servicio de la fe y nos lleva a concluir y aseverar que: la filosofía griega ha sido fuente para articular la antropología cristiana, y
nos ha ayudado para comprender el “Ser y existencia que trasciende” donde el mensaje central que nos advierte Pablo es prestar a
tención al mensaje de Salvación.
“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para el son locura, y no las puede
encender, porque se han de discernir espiritualmente”
Ropero, A., Filosofía y cristianismo, Barcelona, España, 1979, Editorial Clie, p 108.
Ropero, A., Filosofía y cristianismo…, p 111-12
Cfr. 1 Co. 2:14