LA MARGINALIDAD.
La marginalidad es un concepto que se sitúa
dentro de la teoría de la modernización, según la
cual las sociedades “subdesarrolladas” se
caracterizan por la coexistencia de un segmento
tradicional y otro moderno, siendo el primero el
principal obstáculo para alcanzar el crecimiento
económico y social, autosostenido. La noción de
“marginal”, en su concepción más abstracta,
remite a las zonas en que aún no han penetrado
las normas, los valores ni las formas de ser de los
hombres modernos. Se trata entonces de
vestigios de sociedades pasadas que conforman
personalidades marginales a la modernidad
Las sociedades las construyen quienes tienen el
poder. En una democracia, el pueblo puede elegir
quién tiene el poder para dar forma a nuestras
sociedades, pero, al final, las políticas y las
decisiones importantes las llevan a cabo unos
pocos elegidos. Y cuanto más lejos se esté de
esas personas, más posibilidades hay de que sus
necesidades sean ignoradas. Pensemos en los
grupos minoritarios. Incluso en las democracias, a
menudo luchan por conseguir la igualdad de
acceso a las escuelas, al empleo o incluso a las
oportunidades de vivienda que les permitirían vivir
en nuevas comunidades.
Las personas marginadas socialmente no
tienen las mismas oportunidades sociales
que los demás. No pueden ir a los mismos
clubes, ni acceder a las mismas tiendas o
servicios, y a menudo incluso viven en
comunidades segregadas y socialmente
excluidas. Esto suele afectar a los grupos
étnicos minoritarios, y a menudo es una
marginación de por vida que afecta a
generaciones de una misma familia.
La marginación económica significa que no
existe igualdad de oportunidades para
contribuir a la economía y beneficiarse de ella.
Que muchas personas no tienen la oportunidad
de conseguir un buen trabajo, o no han podido
asistir a una formación profesional que les dote
de las habilidades necesarias para entrar en un
determinado sector. Pueden tener dificultades
para ganar lo suficiente para poder llevar una
vida decente, o para acceder a la atención
sanitaria básica si caen enfermos.
La marginación política significa que
algunos grupos de personas no pueden
participar democráticamente en el proceso
de toma de decisiones. Si no tienes un
asiento en la mesa, es muy difícil que tu voz
sea escuchada. Y cuando ya de por sí, es
difícil lograrlo, significa que los políticos lo
tienen muy fácil para seguir ignorando tus
necesidades y centrar toda su atención en
las de la población mayoritaria.
Desal distinguió cinco dimensiones del
concepto marginalidad (Desal, 1965;
Desal, 1969; Cabezas Betty, 1969;
Vekemans Roger, 1970) todas ellas
referidas a las personas, a los individuos,
no a las localidades, municipios o estados:
1. La dimensión ecológica. Los marginales tienden a vivir
en viviendas localizadas en “círculos de miseria”,
viviendas deterioradas dentro de la ciudad y vecindarios
planificados de origen estatal o privado.
2. La dimensión sociopsicológica. Los marginales no
tienen capacidad para actuar: simplemente pueblan el
lugar, sólo son y nada más. Marginalidad significa falta de
participación en los beneficios y recursos sociales, en la
red de decisiones sociales, sus grupos carecen de
integración interna, el hombre marginal no puede superar
su condición por sí mismo. La marginalidad es un
problema que corroe la médula del potencial del hombre
para el automejoramiento voluntario y racional.
3. La dimensión sociocultural. Los marginales
presentan bajos niveles de vida, de salud y de
vivienda y bajos niveles educacionales y culturales.
4. Dimensión económica. Los marginales se
pueden considerar subproletarios porque tienen
ingresos de subsistencia y empleos inestables.
5. Dimensión política. Los marginales no
participan, no cuentan con organizaciones políticas
que los representen, ni toman parte en las tareas y
responsabilidades que deben emprenderse para la
solución de los problemas sociales, incluidos los
propios. (Giusti, 1973)
La marginación hace de la sociedad un
lugar menos igualitario, estable y
agradable para vivir. Al excluir
efectivamente a algunas personas, todos
nos vemos privados del trabajo, el talento,
el pensamientos y la cultura que podrían
aportar al conjunto, y, por ende, que
estemos todos peor.
¿Se distribuyen los recursos, como el
agua, la electricidad y el combustible, de
manera justa en todo el país? ¿Tienen
todas las comunidades que necesitan
inversiones en infraestructuras las mismas
posibilidades de lograrlas? ¿Pone el
Estado una buena educación y una
atención sanitaria de calidad a disposición
de todas los sectores de la población por
igual?
¿Cómo abordar la marginación?