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Teologia de Culto

La Teología del Culto es una disciplina que enseña los principios teológicos y prácticos de la adoración a Dios, tanto en privado como en público, enfatizando la importancia de la santidad y la reverencia en el culto. A través de un análisis de la adoración en el Antiguo Testamento, se destaca que esta se centra en el templo, es dirigida por sacerdotes y tiene un carácter tanto individual como comunitario. La adoración debe ser guiada por la Palabra y el Espíritu Santo, evitando elementos que desvirtúen su sinceridad y originalidad.

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Teologia de Culto

La Teología del Culto es una disciplina que enseña los principios teológicos y prácticos de la adoración a Dios, tanto en privado como en público, enfatizando la importancia de la santidad y la reverencia en el culto. A través de un análisis de la adoración en el Antiguo Testamento, se destaca que esta se centra en el templo, es dirigida por sacerdotes y tiene un carácter tanto individual como comunitario. La adoración debe ser guiada por la Palabra y el Espíritu Santo, evitando elementos que desvirtúen su sinceridad y originalidad.

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Introducción

El material de la Teología del Culto generalmente es incluido en las instituciones


teológicas en el curso de Homilética, y de manera más resumida en los cursos de
Teología Pastoral, de Teología Práctica y de Misionología. En la actualidad es
considerado un campo de la Misionología, y en la separata académica respectiva
encontraremos un enfoque teológico más conciso.

Sin embargo, en varios Seminarios Teológicos consideran como una materia aparte que
tratará de una manera práctica cómo el cristiano debe ofrecer un mejor culto al agrado
de Dios que en su naturaleza moral es santo y justo y que los verdaderos adoradores
deben tener su misma naturaleza.

Entonces, ¿qué es la Teología del Culto? La Teología del Culto es la disciplina que
expone los principios teológicos y prácticos del culto y la adoración a Dios tanto
en privado como en un lugar público, digamos, la iglesia local, como actividad en
que participan todos los adoradores, tanto los oficiales de la iglesia como la
congregación.
De todas maneras, la Teología del Culto tiene tanta conexión con la Teología Práctica
como con la Homilética Interrelacional. Ambas tienen que ver con los principios
teológicos relativos al culto que son llevados a su aplicación práctica empezando por la
determinación del locus de culto y adoración, en nuestro caso, las iglesias evangélicas.

Uno de los principios compartidos de la Teología del Culto y la Teología Práctica es que
la presencia de Dios en medio de su pueblo está garantizada si se cumplen ciertos
requisitos de santidad, concebida como higiene y decencia. El principio deriva de las
palabras de Deuteronomio [Link] “Ciertamente, YHVH tu Dios se pasea en medio de tu
campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti. Por eso tu
campamento deberá ser santo, de modo que él no vea en medio de ti alguna cosa
indecente y se aparte de ti.”

Este principio que en su contexto se refiere a la higiene en un campamento en un lugar


desierto, se aplica también al escenario del culto a Dios en las iglesias evangélicas.
Debemos ser conscientes de que Dios está presente en medio de su pueblo
congregado, por lo cual no debe ocurrir ninguna cosa indecente que ofenda su
Majestad.
Proverbios 9:10 dice: “El comienzo de la sabiduría es el temor de YHVH, y el
conocimiento del Santísimo es la inteligencia.” Estas palabras, para un hombre de
Israel significan simple y llanamente que quien no respeta a Dios no es inteligente, y
por lo tanto no es efectivo en la vida.

La Teología del Culto, tiene el objetivo de enseñar el respeto y la reverencia


debidos a Dios en el acto del culto público. La palabra “reverencia” es
sinónimo de “temor de Dios”, que consiste en tener presente a Dios en la raíz
de cada uno de nuestros actos. El salmista David expresa: “Tributad a Jehová, oh
familias de los pueblos, dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrendas, y
venid a sus atrios, adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; temed delante
de él, toda la tierra” (Salmos 96:7-9).
1
¿QUÉ ENSEÑA LA BIBLIA SOBRE
LA ADORACIÓN Y LA ALABANZA?

Versículo Clave: “Dios es Espíritu; y los


que adoran en espíritu y en verdad es
necesario que adoren” (Juan 4:24)
Introducción.
La adoración de la iglesia y en la iglesia ha sido un
elemento muy importante desde su inicio. El término
“adoración” no es estático sino de acción. La
verdadera adoración en la Biblia tiene sus
cualidades y elementos indispensables. Así que, si
la iglesia habrá de agradar a Dios, deberá aprender a
adorar en espíritu y en verdad. La adoración dice Mary
Faith Carson y Arlo Duba, es alabanza, es
comunitaria, es en el Espíritu, implica participación
y sigue un ritmo. La adoración es instrumento,
responsabilidad, actitud y la misión misma de la
iglesia hacia Dios. Quién lo hace, cómo lo hace,
cuándo la hace, y dónde lo hace es lo que se contestará
en este estudio. ¿Contribuye la adoración al crecimiento
individual y colectivo de la iglesia? ¿Es la liturgia una
expresión de sincera adoración a Dios o simplemente
es un movimiento de moda de la iglesia? ¿Entendemos
lo que estamos haciendo cuando nos invitan a adorar a
Dios?
Hay muchas iglesias inclusive en nuestro medio que por
complacer a los feligreses y por estar al compás de la
corriente moderna de la música cristiana, desarrollan dos
servicios con dos diferentes enfoques en la alabanza:
Conservador y contemporáneo. La pregunta es ¿para qué es
la música? ¿Para complacer a la gente o a Dios, para edificar
a la iglesia o exaltar a Dios, para estar al compás de la moda
o con la Palabra? ¿Quién está satisfaciendo más a Dios los
de la música contemporánea o los de música conservadora?
Estos dos extremos han dividido a la iglesia, han debilitado la
fe, y han desfigurado la música cristiana. Desde más de dos
décadas, muchas iglesias están buscando una filosofía
litúrgica, y por no buscarla en la Biblia, han creado la suya
propia. El peligro está cuando nos alejamos del consejo
divino para hacer el nuestro. Para responder algunas
preguntas que hay sobre la adoración, liturgia, y alabanza,
debemos regresar a la Biblia para que Dios nos la responda.
Así que, por esto y mucho más, es importante que
reflexionemos un poco sobre la adoración en la Biblia y la
relacionemos con la adoración contemporánea y
contextualizada.
LA ADORACIÓN A DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
En el estudio de las palabras relacionadas a la adoración que
brinda la iglesia a Dios, concluimos que adoración encierra toda
la vida del cristiano. No sólo se adora a Dios cuando se viene al
templo, en el momento del acto público de adoración (liturgia-
programa) sino que cada momento de nuestra vida es para
adorar a Dios. Dice Jerry Bridges, “es el acto específico de
rendirle a Dios la gloria, majestad, honra y dignidad que son
suyos”.
La adoración es un acto de reconocimiento, exaltación y
glorificación del nombre de Dios. A Dios se da pleitesía,
veneración, respeto, honra, gloria, alabanza, gratitud y
reconocimiento. Dediquémonos hoy a descubrir la adoración a Dios
en el Antiguo Testamento ¿Cómo expresó el pueblo de Israel la
adoración a Dios? ¿Cuál fue la forma de adoración que emplearon
los judíos para exaltar y honrar a Dios? La adoración que se practicó
en el Antiguo Testamento señala tres aspectos importantes: Gira
alrededor de un lugar, es dirigida por una persona y es de carácter
individual y comunitario demostrada por medio de diferentes ofrendas
y sacrificios e instrumentos.
1. LA ADORACIÓN EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
GIRA ALREDEDOR DEL TEMPLO (HISTORIA).
La adoración es el acto por el cual se rinde a Dios
gloria, majestad, honra y rendimiento durante todo el
culto público (liturgia) cada hijo suyo de manera
individual y comunitaria. La adoración en el Antiguo
Testamento se limita a una celebración dentro del templo.
Seis veces al año era obligado todo el pueblo a visitar el
templo para rendir adoración a Dios. Debemos reconocer
que la revelación progresiva de las Escrituras amplía el
concepto de la adoración a Dios. Lo lamentable en
nuestros tiempos, es que la adoración ha sido
condicionada por elementos que evitan la originalidad y la
sinceridad de los adoradores. Algunos de estos elementos
son la historia, la tradición y la herencia cercana.

Así que, veamos esa revelación progresiva de la


adoración que va experimentando cambios en la historia,
sin apartarse de la revelación misma dada por Dios. La
adoración debe regirse por la Palabra y el Espíritu Santo.
Antes de la construcción del primer templo.
a) Desde Adán hasta Jacob.

La adoración se expresó por medio de sacrificios en


calidad de ofrenda para perdón de pecados, y
agradecimiento por los favores hechos por Dios.
Desde Adán hasta Abraham, los hijos de Dios
construían altares en los cuales sacrificaban
animales delante de él, se postraban delante de
Dios y le agradecían y rogaban por su ayuda.

Ejemplos: Caín y Abel ofrecían sacrificios de


ofrendas a Dios (Gén. 4:3-5); Noé agradeció a Dios
por medio de un sacrificio a Dios después del
Diluvio (Gén.8:20-21).
b) De Jacob hasta Moisés.

¿Qué elemento nuevo se insertó en el concepto


de la adoración a Dios aparte de los altares
comunes para los descendientes de Abraham,
en Génesis 28:10-22? Hay por lo menos cinco
elementos importantes a destacarse:

1) Mostró convicción, que Dios estaba en


ese lugar, “lo sintió” “lo creyó” “lo vio”
(v.16).

2) Sintió la presencia de Dios al adorarle


(v.16). Lo expresó: “¡Cuán terrible es este
lugar!” (v. 17). Otra traducción menciona
“¡Qué asombroso!”.
3) Reconoció ese lugar como “Casa de Dios” (v. 19).
Implica, el lugar de adoración a Dios.

4) En la adoración a Dios, se integran dos elementos


importantes: El voto y la promesa; compromiso y
desafío (v.18). “Tomó la piedra” para hacer un altar; se
comprometió hacer memoria de ese lugar que Dios sea
adorado y proclamado.

5) Prometió traer los diezmos de todo lo que Dios le


bendijera (v. 22). Esto implica una muestra de amor
de expresión a Dios.

Otra lección que podemos aprender de esta parte es,


que la adoración que agrada a Dios debe estar
acompañada de un corazón puro y limpio y humillado
ante su presencia.
c) Moisés y el tabernáculo o santuario móvil.
Es en el desierto, después de ser liberado todo
el pueblo compuesto por más de millón y
medio, Dios ordena a Moisés construir un
Tabernáculo para ser la casa, morada, y
residencia de Dios (Éxodo 25:8-27:22). En los vs.
8-9, Dios ordenó a Moisés erigir, o levantar un
santuario y habitaré en medio de ellos. Ese
santuario se llamará Tabernáculo, diseñado por
Dios mismo, y en Éxodo 40:2 se registra la fecha
cuando se levantó el Tabernáculo de reunión. En
Éxodo 26:33 se revela que el Tabernáculo tendría
dos partes: el lugar santo donde todo el pueblo
llegará 3 veces al año y el lugar santísimo donde
sólo el sumo sacerdote podría entrar una vez al
año para llevar los pecados del pueblo (Éxodo
34:23).
d) La Adoración en el primer Templo.

Desde el año de la salida de los judíos de Egipto


hasta la construcción del primer templo hay
unos 700 años. Según Sir Robert Anderson, en el
libro “El príncipe que ha de venir” que el año en que
el pueblo de Israel entró a la tierra de Canaán fue
1585 a.C. y la fecha de construcción del primer
templo fue en el año 1006 a.C. edificado por el rey
Salomón por orden de Dios. I Reyes 6:1-38 describe
el trabajo de la construcción del primer templo para
morada de Jehová, para que sea adorado por su
pueblo. En I Reyes 8:12-19 que parte de la
dedicación del templo, lo describe con detalle la
oración de dedicación (vs. 20-54) y la adoración del
pueblo celebrando la grandeza de Dios y la belleza
del templo (vs. 55-66).
Observemos la actitud de Salomón al orar
como parte de su adoración: Se arrodilló y
con manos extendidas al cielo, oró y suplicó.
Es importante el v. 58 “Incline nuestro corazón
hacia él para que andemos conforme a todos
sus caminos, y guardemos sus mandamientos,
los estatutos y decretos que mandó cumplir a
nuestros padres”. Luego ofreció Salomón, 22
mil bueyes y 120 mil ovejas. La dedicación fue
una fiesta en todo el país durante 14 días.
Después despidió a todo el pueblo a sus casas
alegres y gozosos de corazón por todo el bien
que había hecho Jehová con ellos.

Entonces, la adoración en el Antiguo


Testamento en primer lugar, giró alrededor
del templo ya que todos sabían que allí
estaba Dios.
2. LA ADORACIÓN EN EL ANTIGUO
TESTAMENTO ES DIRIGIDA POR UN SACERDOTE.

Después del templo, es el sacerdote la


segunda figura más importante que
representa el sistema religioso, litúrgico
y de adoración en el pueblo de Israel. En
este período donde funcionaba el
tabernáculo, el ministerio del sacerdote ya
estaba definido en la ley revelada por Dios
a Moisés.

Aarón, el primer sacerdote (Éx. 29) se


encarga de todo el sistema de sacrificio
del pueblo de Israel, representa al pueblo
y su pecado delante de Dios una vez al
año en el lugar santísimo, y trae la voluntad
de Dios delante del pueblo.
La vida espiritual del pueblo de Israel dependía en
gran manera de la guía que diese el sacerdote. El
sacerdote era el que invitaba, enseñaba, exhortaba
y promovía la verdadera adoración hacia Dios. Es
por ello que mientras había templo y sacerdote, los
judíos mantenían la actitud de adoración, y el anhelo
de visitar la casa de Dios con fidelidad. Su vida
espiritual se mantenía fuerte y sólida. Pero cuando el
templo desaparecía, hasta los sacerdotes dejaban su
ministerio y como consecuencia el pecado controlaba
sus vidas y recibían el castigo de Dios.

Entre tanto, la adoración del pueblo de Israel era


continua mientras tenían un sacerdote que les
dirigía, les motivaba, y les enseñaba y un templo
donde el sacerdote ministraba a Dios y al pueblo.
3. LA ADORACIÓN EN EL ANTIGUO TESTAMENTO ES DE CARÁCTER
INDIVIDUAL Y COMUNITARIO.
Los altares, el arca, el templo, los sacrificios y los sacerdotes son símbolos teológicos con
grandes implicaciones de adoración. Para el judío se dio por medio de altares individuales y
familiares, y luego por medio del tabernáculo.

a) La adoración es un acto del corazón (Isa. 29:13).


Dice Jerry Bridges, “La adoración es cosa del corazón, no de la posición
física”. Sin embargo, la Biblia con frecuencia se refiere al acto de doblar
rodillas como una señal de homenaje y adoración (Sal.5:7, 95:6; Fil. 2:10;
Ef. 3:1,14). Este énfasis de la adoración está en la contemplación que
cada cristiano tiene de Dios (Sal. 27:4; 63:1).

b) La adoración es comunitaria y colectiva (Sal. 117).


Aunque la adoración tenía una dimensión privada y personal, también
era comunitaria y colectiva. La adoración colectiva tiene poder. El salmo
122:1 dice “Yo me alegre con los que me decían a la casa de Jehová
iremos”. Luego vemos en Nehemías 12 que había dos coros adorando a
Dios quienes motivaron a todo el pueblo a brindar adoración a Dios con
todo el corazón y alegría. Un ejemplo de adoración comunitaria lo
encontramos en II Crónicas 5. El contexto es la dedicación del templo.
c) La adoración es creativa e integral.
El Salmo 150 habla de la adoración creativa e integral. Hay un llamado universal a alabar a
Dios, “todo lo que respire alabe a Jehová”. A Dios se puede adorar con toda clase de
instrumentos siempre y cuando sea bien ejecutado para producir una música de excelencia,
agradable y edificante

Así que, la adoración en el Antiguo Testamento gira alrededor del templo, del sacerdote
y se destaca por ser personal y comunitaria. Todos sabían que la adoración era para
agradar, honrar y alabar a Dios, pero cuando la adoración viene de un corazón impuro, esta
se queda en un simple ritualismo externo. Así que:

1. Cuando adoramos a Dios, debemos hacerlo en santidad y justicia

2. Debemos adorar a Dios como un solo pueblo, en unidad y en armonía.

3. Debemos hacerlo para exaltar, honrar, y reverenciar el nombre de Dios.


LA ADORACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO
(Juan 4:21-26)
Ya tenemos más amplio criterio de lo que es adoración después de
conocer el concepto de la adoración en el Antiguo Testamento.
Corresponde averiguar la perspectiva de la adoración en el Nuevo
Testamento para terminar el factor histórico de la adoración que si
no se comprende, esto afecta en la filosofía de adoración dentro de
la iglesia. La pregunta básica es ¿Cómo adoró a Dios la iglesia
primitiva? ¿Qué elementos, instrumentos, ritmos, estilo, y forma de
adoración utilizó? ¿Es la adoración de la iglesia hoy igual a la
adoración que practicó la iglesia del Nuevo Testamento? Mary Faith
Carson dice: “La adoración es a la iglesia lo que el comer y respirar
son a la vida”.
Significa que: Gran parte de la vitalidad de una iglesia radica en
la calidad de adoración, alabanza y liturgia que tenga. La
adoración, la oración y la palabra son ingredientes fundamentales
para el crecimiento de la iglesia. Por tanto, no debe descuidarse
ninguno de estos. Ahora veamos la adoración en el Nuevo
Testamento.
1. LA ADORACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO TIENE SUS RAICES EN EL
CULTO JUDÍO DE LAS SINAGOGAS (Luc. 4:16-21).
Este pasaje revela algunos aspectos ya diferentes al Antiguo
Testamento:
Primero, el lugar de reunión no es un templo sino una
sinagoga.
Segundo, había un programa acostumbrado que desarrollaban.
Tercero, había un director que no era el sacerdote
necesariamente que acá se llama “ministro”.
Cuarto, había personas que participaban en la lectura de la
Palabra, y en este turno le tocó a Jesús para cumplimiento de la
profecía. En el púlpito o estrado permanecía un pergamino del
Antiguo Testamento “libro” de Isaías. Puede que en ese tiempo
ya tenía forma de libro el Antiguo Testamento, o cada libro de
los 39 estaba empastado por separado. Pero al decir que fue
en rollado el libro implica que tenía forma de un pergamino
(v.20). Finalmente, se sentó, indica que el programa seguía, la
liturgia o el acto público de adoración continuaba.
Según otros pasajes como Hechos 2:46; Efesios
5:18-20; Colosenses 3:16; I Timoteo 4:13, el
programa de culto o la liturgia o el culto público
de adoración de la iglesia naciente incluía los
siguientes elementos: Alabanzas, salmos,
himnos espirituales, cánticos, lectura bíblica,
enseñanza, exhortación, oración, ayuno, santa
cena, predicación, doctrinas, e intercesión y
ayuda a necesitados.

Un elemento a destacar es que en la iglesia


primitiva no se mencionan los instrumentos. Hoy,
en algunas iglesias más conservadoras de nuestro
tiempo, no usan instrumentos sofisticados; sino
instrumentos sencillos, como el bombito o algún
acordeón para alabar a Dios.
2. LA ADORACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO ESTÁ PREOCUPADA EN LA
CONDUCTA DEL QUE ADORA MÁS QUE EN LA FORMA.

El Dr. Núñez insiste en que la conducta para el Señor es más importante que el culto que se rinde a Él
en público (I Tim. 2:8). El Nuevo Testamento recalca ya no el ritualismo, los sacrificios, las
ofrendas, el ceremonialismo externo del tiempo de Moisés; sino que insiste en quién lo hace y
secundario es cómo lo hace. Claro que esto no da oportunidad para justificar ritmos, estilos, formas
que crean desorden e indecencia, porque Pablo escribió que debe hacerse “todo decentemente y en
orden” (I Cor.14:40). Las diferencias entre la adoración del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento,
está en el enfoque exterior e interior que tienen ambos. El primero se preocupa en lo externo y en la
forma; mientras que el segundo se preocupa en lo interno, en la persona, en la conducta, en el corazón
del adorador. Observemos algunas de estas diferencias:

a) Primero, la adoración del Nuevo Testamento no se limita al templo físico, sino que ahora
el corazón de cada cristiano es el templo y la morada de Dios, de la presencia divina y donde
sea que se encuentre puede adorar a Dios. Es más, todos estamos obligados a adorar a
Dios (I Cor. 6:19-20).

b) Segundo, en el Antiguo Testamento era imprescindible la presencia de un sacerdote para


representar nuestra adoración delante de Dios; en cambio en el Nuevo Testamento la Biblia
dice que cada cristiano es un sacerdote y puede entrar libremente a la presencia de Dios
para adorarlo sin intermediarios (I Ped. 1:9).
c) Tercero, en el Antiguo Testamento sólo el sacerdote podía entrar a la
presencia de Dios, el lugar santísimo y el pueblo sólo podía visitar el
templo unas cuantas veces. Pero en el Nuevo Testamento, con la
muerte de Cristo, tenemos entrada libre al lugar santísimo todas las
veces que lo deseemos (Heb. 10:19-25). Sólo es necesario hacerlo con
reverencia, santidad, reverencia, alabanza, y confianza.

d) Cuarto, los israelitas tenían que ofrecer sacrificios, ofrendas


vegetales como parte de su adoración y liturgia. Nosotros hoy
confiamos en el sacrificio de Cristo ofrecido una vez y para siempre
según Hebreos 9:12. El sistema religioso de sacrificios antiguo
testamentario quedó atrás.

La adoración en el Nuevo Testamento aunque está preocupado


más en la conducta y el corazón del adorador y no tanto en la
forma como se adora; no deja libertad para que nos apartemos del
principio regulador de “hacerlo todo, en el culto público,
decentemente y con orden” (I Cor. 14:40).
3. LA ADORACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO ESTÁ AJUSTADA A LA
PALABRA DE DIOS Y DIRIGIDA POR EL ESPÍRITU SANTO.
En los cuatro evangelios es usada la palabra “adorar” unas 10 veces y se
refieren a la acción de postrarse delante de Jesucristo para reverenciarle,
mostrarle fe, gratitud, y reconocerlo como alguien superior. Por ejemplo, en
Mateo 2:2 cuando los pastores del oriente adoraron al niño Jesús. En Mateo
4:9,10, comparado con Lucas 4:7,8, es cuando Satanás exige que Jesús lo adore
y Jesús le contesta: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”. En las
epístolas de Pablo hay muy poca referencia a la adoración como culto público,
excepto en Hechos 2:42-47, 16:30-34, 20:7; I Corintios 14; Efesios 5:18-20;
Colosenses 3:16-17; I Timoteo 2. Al final, Apocalipsis nos da una cátedra sobre la
adoración perfecta que Dios recibe de los 24 ancianos y la iglesia en el cielo en
los capítulos 4 y 5. Sin embargo, es Jesús quien señaló lo más importante que él
espera en la adoración según Juan 4:21-26.

a) Primero, Jesús enseña que la adoración ya no se limita a un sólo lugar, en


Jerusalén; sino que todos los hijos de Dios pueden adorarlo dondequiera que se
encuentren.

b) Segundo, Dios es el único que debe ser adorado y alabado porque de Él viene
la salvación por medio de los judíos.
c) Tercero, la adoración debe estar regida por la Palabra
revelada por Dios y escrita por los santos hombres de Dios y por
el Espíritu Santo quien guía a cada cristiano a adorar a Dios con
corazón limpio, reverente y humillado y de manera creativa,
dinámica, alegre, ordenada, agradable, y consciente que es para
exaltar, honrar, y glorificar solamente el nombre de Dios (Jn.
4:23, 24).

d) Cuarto, la adoración que Jesús espera de cada cristiano debe


ser integral: Alma, mente, y cuerpo; emociones, convicciones,
corazón y conducta, “en espíritu y en verdad”. No podemos
adorar a Dios separados la mente del cuerpo y el cuerpo de las
emociones, y las emociones de las convicciones, y la forma de la
conducta. La adoración debe ser discernida, meditada,
reflexionada, y expresada con convicción, creativa y
dinámicamente.
¿Qué significa “los que lo adoran, en espíritu y en verdad es
necesario que lo adoren”? Dice Corson: Muchas veces pensamos
que se trata de una adoración mística y etérea porque pensamos que
lo espiritual se opone a lo material y esto es un error bíblico. Según la
enseñanza de Jesús sobre la adoración que agrada al Altísimo, es
que debe realizarse de acuerdo con la naturaleza de Dios, es decir,
“en espíritu y en verdad”, pues Dios es ambas cosas.

La adoración es un asunto del corazón, de comunicación entre


el espíritu del hombre y el Espíritu de Dios, basado en la verdad
de Dios revelada en Jesucristo y ahora en las Escrituras. Siendo
así, la adoración que agrada a Dios requiere una disciplina diaria en
el estudio bíblico. Cuando la adoración se determina por lo que
agrada al hombre, desconociendo lo que Dios ha revelado, uno
puede estar bien seguro que no agrada a Dios y no será aceptada.
Por eso, la adoración basada en la enseñanza del Nuevo Testamento
debe estar ajustada a la verdad revelada por Dios, dirigida y animada
por el Espíritu Santo.
Conclusión.

Como dijimos, la adoración en el Nuevo Testamento tiene sus raíces en el culto


judío de las sinagogas, está enfocada en la conducta, en el adorador más que en
la forma de adorar, y está regida a la Palabra y a la guía del Espíritu Santo. La
adoración en el Nuevo Testamento no da detalles del uso de instrumento, ni de la
forma, pero si establece principios reguladores, “hacedlo todo decentemente y en
orden” “hacedlo todo para la gloria de Dios” (I Co.10:31; 14:40).

Lo más importante es que cuando el cristiano adora a Dios debe integrar todo su
ser, cuerpo, alma y espíritu. Para que sea creativa, dinámica y centrada en la
Biblia, debe estar guiada por el Espíritu Santo que es vida, creatividad y poder.
Dios es adorado cuando el que le adora acompaña su adoración con una vida recta y
santa, apartada del mal, entregada a Dios, en temor y reverencia. ¿Qué es más
importante en la adoración de la iglesia entre la conducta del adorador y la forma de
adoración? Quien está en perfecta relación con Dios, siempre buscará dar lo mejor a
Dios, la adoración será creativa, dinámica y apegada a la voluntad divina en la Biblia y
sometido al Espíritu Santo. El resultado de esta integralidad y esta perspectiva bíblica
de la adoración dará lugar al crecimiento individual y colectivo de la iglesia. Que Dios
nos ayude a practicar esta clase de adoración que le agrada a Él.
Preguntas de
Reflexión:
1) ¿Qué características tenía la adoración en el Antiguo Testamento?
2) ¿Cómo se notó la adoración en los tiempos de Adán, Jacob, Moisés y en el
tabernáculo?
3) ¿Cómo fue la adoración en el primer templo?
4) ¿A quién estaba designada la liturgia en el Antiguo Testamento?
5) ¿Qué funciones cumplía el sacerdote en el pueblo de Israel?
6) ¿Cómo fue la adoración en el Nuevo Testamento?
7) ¿En qué maneras la adoración en el Nuevo Testamento tiene raíces en el culto
judío?
8) ¿En qué estaba enfocada la adoración en el Nuevo Testamento?
9) ¿En qué maneras la adoración en el Nuevo Testamento está ajustada en la
Palabra de Dios y dirigida por el Espíritu Santo?
10)¿Cómo debe ser la adoración genuina que Jesús espera de cada cristiano
hoy?
2
¿QUÉ SIGNIFICA LA
ADORACIÓN?

Versículo Clave: “Y al entrar en casa, vieron al niño con su


madre María, y postrándose, lo adoraron, y abriendo sus
tesoros, le ofrecieron presentes: Oro, incienso y mirra”
(Mateo 2:11)
Introducción.
Uno de los temas de hoy, es el concepto de “adoración”. Para la mayoría de
las personas, la adoración implica alguna clase de ceremonia pública con
himnos y alabanzas, oraciones y una liturgia previamente establecida. Para
muchos, estos servicios religiosos representan lo que significa el concepto de
adorar a Dios. Pero esto nos muestra sólo una parte del cuadro.

La definición de adorar es mucho más profunda y se extiende a un estilo de


vida que debe mostrar un cristiano en su vida diaria. En este tema,
abordaremos a tratar lo que significa la adoración a luz de la Palabra de Dios.
1. Lo que es la adoración.

La palabra “adoración” viene del latín y


expresa la acción con que los “reyes magos”
rindieron culto al recién nacido Jesús (Mat.
2:11). La palabra “adorar”, por lo tanto, significa
“reverenciar” y “honrar” (con sumo honor) a Dios
con el culto religioso que merece.
También significa “amar en extremo”, “orar” (hacer
oración). Así que la adoración significa reconocer
y declarar la excelencia de Dios. En ella, el
creyente reconoce el supremo mérito de Dios,
quien es el único digno de ser adorado. Dios es
absolutamente digno; él es merecedor del más
grande reconocimiento. El salmista declara
(Sal.95:3-6).
La adoración es rendir tributo o culto al Dios supremo por lo que
Él es en su naturaleza y por sus obras que Él hace por sus hijos
(Sal. 92:1-5; 100:1-4). ¿Cómo es Dios en su misma naturaleza? ¿Qué
obras hace Él por sus hijos? El centro del culto cristiano es la
adoración o la devoción a Dios (Juan 4 :24). El servicio de adoración es
una cita con Dios (Ex. 25:22). La adoración involucra al hombre total:
Cuerpo, alma y espíritu. No puede divorciarse de lo moral y ético. El
requisito para la comunión con Dios es la idoneidad para ello (Sal.
24:3,4).
El significado bíblico de “adoración” implica nuestra sumisión
total a Dios. La palabra más frecuentemente usada para adoración
en el Antiguo Testamento es “sacha”, que significa “inclinarse”,
hacer reverencia”. En el encuentro de adoración, el que adora se
postra simbólicamente o físicamente, según siente necesidad de
hacerlo ante la presencia de la majestad y santidad de Dios. Así que el
que adora está en completo sometimiento delante de Dios. La sumisión
es iniciada por Dios: Dios actúa en el corazón del creyente. La actitud
reverente mantenida durante la adoración es el reconocimiento de que
Dios es Dios y digno de nuestro culto. Esta actitud está reflejada en la
experiencia del siervo de Abraham al reconocer que Dios le había
enviado a Rebeca, en la búsqueda de una esposa para Isaac. El siervo
2. Ejemplos de personajes bíblicos que adoraron a Dios.
A lo largo de toda la Biblia podemos observar cómo diferentes personajes le adoraron a Dios
reconociendo quién es Él.
a) Adán. No existe en la Biblia ninguna referencia en la que el primer hombre
creado hubiese manifestado un acto de adoración a Dios; tampoco se tiene una
referencia de cuánto tiempo vivió Adán y Eva en el paraíso antes de su caída. Pero
sí, se puede inferir en las Escrituras que la comunión de Adán con Dios era
perfecta, en Génesis 3:8, dice la palabra: “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se
paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la
presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto”. Adán y Eva estaban
familiarizados con la presencia de Dios, hasta el punto que sabían cuando Dios
estaba cerca de ellos; vivían en constante adoración, más esta se rompió cuando
desobedecieron a su mandato. Adán y Eva trataron de cubrirse con hojas de higuera
y esconderse de su presencia, sin obtener ningún resultado.
b) Abel. Abel ofreció a Dios un sacrificio de sangre, esto agradó a Dios. El
sacrificio de animales en el huerto por parte de Dios, había sentado el principio
de la sangre como la vía para acercarse a Dios (Gén. 4:4). De esta manera, Abel
estaba mostrando su actitud de adoración a Dios. Por eso, Hebreos 11:4 indica que
“por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín” y Romanos 10:17
enseña que “la fe viene por el oír”. Esto significa que Dios debe haber enseñado a
Adán y a su familia, cómo acercarse a Él. Génesis 3:21 indica que se incluía el
sacrificio de sangre; por eso Dios mismo les vistió con pieles de animales. Hebreos
9:22 afirma que “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” de pecado.
c) Noé. El primer «pacto» aparece con Noé (Gén
8:20). Noé ofreció sacrificio a Dios de todos los
animales y aves limpias en señal de adoración a
Dios. Dios recibió con satisfacción este sacrificio y
declaró un pacto: “No volveré más a maldecir la tierra
por causa del hombre…ni volveré más a destruir todo
ser viviente, como he hecho”. Dicho pacto se
establece mediante su ofrenda de sacrificio después
del diluvio.
En gratitud por su liberación, Noé construyó un altar y
ofreció sacrificios de sangre de animales. No hay
ningún mandamiento específico que exija a Noé
ofrecer sacrificios de sangre, lo cual claramente
sugiere que ya se había establecido un precedente
que databa desde Abel hasta las lecciones en el
huerto del Edén, donde se requirió de un sacrificio de
sangre para vestir a Adán y Eva.
d) Abraham. Abraham, el patriarca del Antiguo Testamento, tomó
en serio el llamado de Dios. En consecuencia, las bendiciones del
Señor sobre la descendencia de Abraham es asunto de registro
histórico. Un elemento crítico en el estilo de vida de Abraham era
la adoración: tiempo a solas escuchando y momentos de
adoración publica en el altar. Podemos aprender mucho del
ejemplo de Abraham. La fe en Abraham fue probada en tres áreas:
1) Fe hasta arriesgarse (Gén. 12.1–5). Como hombre rico, él
arriesgó todo para seguir a Dios. El líder consagrado está
dispuesto a arriesgarlo todo por su fidelidad a Dios.
2) Fe para confiar más en Dios (Gén. 17.1–27). Abraham y Sara
ya hacía mucho tiempo que habían sobrepasado la edad de
procreación. El líder consagrado no cree solamente en hechos,
sino que mediante la fe va más allá de los hechos.
3) Fe para rendirse a Dios (Gén. 22.1–19). Abraham sabía que el
sacrificio de su hijo arruinaría cualquier esperanza de que se
cumpliera la promesa que lo señalaba como futuro padre de
muchas naciones. El líder consagrado está dispuesto a
sacrificar todas las cosas preciosas para agradar a Dios.
Observando Génesis 13:1–4, leemos cómo Abraham regresó a
un altar que había hecho antes y adoró al Señor.
e) Josué. Josué después de que los israelitas cruzaran el río Jordán en
seco mostró su adoración a Dios de esta manera: Hizo levantar dos
montones de piedras, uno por los doce hombres israelitas seleccionados en la
orilla del río (Jos. 3:12; 4:1–8) y otro por Josué en medio del río (Jos. 4:9,10).
Éstos debían ser monumentos recordatorios para enseñar a sus hijos del
poder de Dios. Josué adoró a Dios por su poder que les había mostrado.

f) Samuel. Samuel vivió durante un período de dura crisis en Israel. Los


jueces eran cada vez más incapaces de unir a la nación. Cuando Elí y sus
perversos hijos murieron, Samuel todavía era demasiado joven para dirigir al
pueblo. Los filisteos capturaron el arca, destruyeron Silo y dominaron la parte
sur de Israel. No fue sino veinte años más tarde que Dios levantó a Samuel
para encabezar un gran avivamiento religioso (I Sam. 7:2–6). Dios le
concedió la victoria sobre los filisteos (I Sam. 7:5–14). Entonces, Samuel
ofreció un sacrificio a Dios en reverencia a su nombre. Desde entonces fue
líder del pueblo (I Sam. 7:15–17). Samuel desempeñó un papel importante en
el establecimiento de la monarquía. Ya estaba viejo, sus hijos andaban mal y
el pueblo clamaba por un gobierno más fuerte. Aunque la petición no agradó
al principio a Samuel (1 S 8.6ss), Dios le pidió que ungiera a Saúl como rey
de Israel (I Sam. 9:17). Samuel, aún en tiempo de crisis que confrontaba,
supo adorar a Dios, reconociendo su poder y su ayuda.
g) David. David, otro hombre que tomó en serio el llamamiento de
Dios, subsecuentemente arregló su vida conforme su llamado, y se
convirtió en un adorador a Dios. El libro de los Salmos está cargado
de ricos ejemplos del deseo de David de agradar a Dios. En el Salmo
5:1–3 captamos el corazón de David, de un hombre que se deleitaba
adorando a Dios. En este Salmo David procuró probar que el orden y
la perseverancia son necesarios en la oración diaria. Su obediencia
al llamado de Dios establece un modelo para los líderes de hoy.
Abraham tuvo tanto éxito en el desarrollo de su obediencia y que
Dios le llamó «amigo», y David fue llamado «un varón conforme al
corazón de Dios» (Hechos 13: 22).

h) Salomón. Comenzó la construcción del templo en el cuarto año de


su reinado (966 a.C.). Para ello consiguió cedro y personas hábiles de
Hiram de Fenicia y terminó la obra en el décimo primer año de sus
funciones. En esta ocasión Dios se le apareció por segunda vez, y le
prometió poner su nombre en el templo para siempre y afirmarlo en
el trono de Israel perpetuamente si guardaba los mandamientos de
Jehová, de acuerdo con el pacto hecho anteriormente con David.
Sino, Israel sería maldito y esparcido sobre la faz de la tierra y el templo
destruido, aunque el pacto con David siempre quedaría en pie y se
i) Josías. Con sus conquistas territoriales, Josías emprendió una reforma
religiosa de grandes alcances e implicaciones políticas notables. Esta
reforma tuvo como principal objetivo extirpar del pueblo de Judá las
prácticas cananeas y la adoración de las diversas divinidades extranjeras.
El hecho de que abarcara también a las provincias del norte, muestra que ya
Josías había conquistado dicho territorio. Sin embargo, lo anterior, el reinado de
Josías significó un esplendor efímero para el reino de Judá. Toda su gloria, el
resurgimiento de la adoración a Jehová y las conquistas territoriales fueron
apenas destellos finales en la historia del reino del sur. Josías había visto
desplomarse en pocos años el gran Imperio Asirio y la destrucción de Nínive en el
año 612 a.C., y además sabía que aunque los asirios luchaban por sobrevivir, sus
días como imperio y como pueblo estaban contados.
j) Daniel. El cuarto de los profetas mayores, pertenecía a una familia noble de
Judá (Dan. 1.6). En 605 a.C. fue llevado a Babilonia en la primera deportación.
Fue educado en la corte de Nabucodonosor, instruido en la escritura y el idioma
de los babilonios y se le dio el nombre de Beltsasar. Después de unos tres años
de educación y de resistir el impacto de la cultura y la religión babilónica, según el
libro de Daniel, este y sus compañeros aventajaban a todos los demás, por lo que
recibieron buenos puestos al servicio del rey. Se hizo famoso como intérprete de
visiones (Dan. 2–5). Su fama creció cuando, mediante sus propias visiones,
profetizó el triunfo del reino mesiánico (Dan. 7–12). Se distinguió por su valor y
su tenaz observancia de la Ley. Gozó de la protección especial de Jehová,
tanto en la corte (Dan. 1) como en el foso de leones (Dan. 6).
k) Magos del oriente. En el Nuevo Testamento los magos en Mateo 2,
debieron ser naturales de algún país como Persia, Arabia o Babilonia donde habían
vivido judíos desde hacía muchos siglos (II Rey. 17.6), y donde se conocería la
profecía de la «estrella de Jacob» (Núm 24:17), que formaba parte de la esperanza
mesiánica del siglo I. Estos personajes adoraron a Jesús en su nacimiento
ofreciendo regalos al Rey recién nacido. Estos regalos fueron: Oro, incienso y
mirra que representaban Estos, con el oro que ofrecieron. parecen indicar que
los ofrendantes eran personas pudientes.
l) Pablo. Pablo trabajó ministrando en Roma y posiblemente viajó hasta España
predicando el evangelio. Sus cartas son un dechado de doctrina y ética sobre
los cuales están fundadas las bases de la iglesia cristiana. Pablo establece los
principios de cómo debe ser la adoración: Adoración verdadera: “Así que,
hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos
en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos
12:1). El creyente es un Templo de Dios, su adoración debe ser constante: “¿No
sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (I
Corintios 3:16). Adoración sin impedimento, “esto lo digo para vuestro provecho; no
para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os
acerquéis al Señor” (I Corintios 7:35). También Pablo hace conocer claramente las
malas actitudes en la adoración: No transportar ídolos mudos: “Sabéis que cuando
erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos”
(I Corintios 12:2). Mantener orden en la adoración: “Pero hágase todo decentemente
y con orden” (I Corintios 14:40).
3. Dimensiones de una verdadera adoración a Dios.
Vamos a fijar ahora, tres aspectos generales en los cuales los encuentros de
adoración nos ministran:
- El aspecto vertical de la adoración. El adorador se
comunica con Dios.
- El aspecto horizontal. El adorador se comunica con
otros en la congregación.
- El aspecto interno. El adorador se comunica consigo
mismo. Está relacionado en la manera cómo el
encuentro afecta al adorador.

Cada uno de estos puntos en particular, pero


también a su vez interrelacionados, nos ayudará a
descubrir y entender mejor nuestro papel en la
adoración. Por ello, los examinaremos más
detenidamente.
a) El aspecto vertical.
En nuestro corazón se manifiesta la verdadera motivación para
adorar a Dios. Por ello, debemos revisarnos interiormente para
saber cómo está, tal como nos dice el salmista: “Examíname,
oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis
pensamientos” (Sal. 139:23). Porque el momento que
comenzamos a adorar a Dios, nos dirigimos a un Dios
santo, justo y recto de una manera vertical.

Un Dios que está libre de todo pecado, y no hay ninguna


maldad en Él. De lo contrario, nuestra adoración no llegará a su
presencia; sino que rebotará. Una verdadera adoración debe
brotar de un corazón puro y limpio por el Espíritu Santo. En
realidad, cuando se adora o se bendice al Señor de verdad,
uno se bendice a sí mismo; por ello es importante que la
motivación sea la correcta y transparente. Ya que cuando el
hombre descubre su vocación de adorador, para la cual ha sido
creado, Dios ha dispuesto en su infinito amor por nosotros que
recibamos bendición. No en un área de su vida solamente sino,
una bendición plena y total.
La verdadera adoración nos lleva a la misma presencia de Dios como decía el salmista David: “Una
cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi
vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo” (Sal. 27:4). Esta prioridad
indica dos resultados en la vida del adorador: 1) experimentar (contemplar) la belleza y la gloria de Dios
(su santidad, su misericordia, su gracia, su verdad, su justicia su amor y la armonía de todas estas
cualidades); y 2) disfrutar la dirección de Dios. El salmista sabe que si tiene tal comunión con Dios en la
adoración, el Señor le va a proteger y darle lugar firme (v. 5). Le va a dar la victoria (v. 6, “levantar la cabeza”
en señal de triunfo). Lo que mueve al adorador a buscar a Dios es poder percibir la presencia de Dios. “Donde
están dos o tres reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos” (Mat. 18:20); “Pero tú eres santo, tú
que habitas entre las alabanzas de Israel” (Sal. 22:3). Por ello busca. Anhela y desea fervientemente...porque
sabe que ante un corazón dispuesto estas palabras se cumplen sin duda alguna. Comprende que su riqueza
es la misma presencia de Dios. ¿Sientes esa presencia de Dios en tu vida diaria? En la presencia de Dios se
revela su poder. Cuando este poder está presente y se manifiesta suceden muchas cosas grandiosas. Así, la
adoración suministra un ambiente especial para la expresión y el desarrollo de los dones del Espíritu.

En la adoración, y cuando los ríos de Dios comienzan a fluir en el interior de los que ministran, nos
sentimos capaces a reconocer todo sentimiento de culpa y depresión y confesarlos a Dios para que
nos purifique con su Espíritu Santo. Para sentir la libertad en el espíritu, no debemos escondernos de
Dios, sino abrir nuestros corazones para que Él pueda obrar con su Espíritu. Esto a su vez, nos ayudará a
recibir fuerzas renovadas en su presencia. Sólo en su presencia se encuentra el reposo y la paz que
necesitamos.
b) El aspecto horizontal.
Después de observar el aspecto vertical, la adoración y la
alabanza, necesariamente se extiende a toda la
congregación, contribuyendo a desarrollar el espíritu de
unidad y compañerismo dentro de la iglesia.
El canto y la música unifican a las personas en mente,
actividad, actitud y alguna expresión corporal. Cuando
un grupo canta una canción, todos los integrantes dicen las
mismas palabras, hacen las mismas cosas y participan de
la misma actividad. Veamos un ejemplo acerca de la
importancia de la armonía congregacional, que nace como
efecto de la unidad del propósito. El salmista expresa:
“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los
hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre
la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de
Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; como el
rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion;
porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna” (Salmos
133:1-3).
Si notablemente se mantiene un ambiente así,
descenderá la unción del Espíritu Santo sobre
los participantes en el culto y luego como dice
el v. 3, Dios enviará como premio a esa
armonía y unidad de la congregación, dos
regalos sobrenaturales:

Primero, bendición y luego, vida eterna. Si


en verdad, una iglesia que adora a Dios de
esa manera, no solamente recibe bendiciones,
sino que se convierte en una iglesia
evangelizadora, porque los pecadores que
llegan a esa congregación, recibirán la “vida
eterna”; es decir, se convertirán al Señor y así
alcanzarán la vida eterna.
c) El Aspecto interno.
Una vez que mantengamos el aspecto horizontal de la
congregación en unidad y armonía en la adoración y alabanza a
Dios, también es importante el aspecto interno. Cada creyente en
la adoración y alabanza a Dios, debe mostrar una actitud pura
y transparente delante del Señor. Esto sí, requiere un examen
minucioso de nuestro ser interior, como lo dijimos anteriormente. Si
o si, debemos expresar como el salmista David: “Escudríñame, oh
Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi
corazón. Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y ando en
tu verdad” (Salmos 26:2,3).
Es posible que dentro de nuestro corazón encontremos una
serie de deseos y motivaciones malas; los cuales impidan el
ofrecer una verdadera adoración a Dios. En una ocasión, Cristo
mismo los manifestó: “Porque de dentro, del corazón de los
hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las
fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las
maledicencia, la soberbia, la insensatez” (Marcos 7:21,22). Estos
son en sí, las motivaciones y las pasiones malas que pueden existir
en el corazón de los creyentes. ¿Qué hacer?
Solamente el creyente debe humillarse en la presencia de
Dios, reconocer que deseos malos existen dentro de su
corazón y pedir a Dios que pueda purificar o limpiar su corazón
de esos deseos malos con el poder del Espíritu Santo.
Solamente el Espíritu Santo puede purificar el ser interior del
creyente de esas intenciones o motivaciones malas que no
permiten adorar a Dios de una manera correcta y agradable a
Él: “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el
Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios,
limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que
sirváis al Dios vivo?” (Heb. 9:14).

Solamente el creyente tiene que reconocerlos y confesarlos a


Dios para que pueda limpiar con su Espíritu Santo. De lo
contrario, caeremos en una adoración falsa como los israelitas:
“Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus
labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor
de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha
sido enseñado” (Isaías 29:13).
4. La adoración como estilo de vida.
En verdad, la adoración a Dios no se encierra en los cultos que se realizan en las iglesias
evangélicas, la adoración implica mucho más. La mujer samaritana con quien habló Jesús tenía
una fijación en lugares de adoración. Jesús le dijo que llegaría el tiempo en que no sería importante
el lugar santo de los samaritanos, el monte Gerizim, ni el templo judío en Jerusalén. Lo que es
importante dijo Él, es que los “verdaderos adoradores” adoren al Padre “en espíritu y en verdad”
(Juan 4:23,24), sin requerir de edificios ni de ritos. Pablo exhortó a los romanos: “Así que, hermanos,
os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo,
agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1). Pablo usó el lenguaje de los
sacrificios y servicios del tabernáculo y del templo para comunicar que la adoración a Dios es
propiamente una constante y viva realidad en cada dimensión de la vida del creyente.
La adoración tiene que llenar el corazón de una persona en su vida cotidiana, antes de que
pueda ser debidamente expresada en público. En otras palabras, la adoración tiene que ser
considerada como un estilo de vida en la vida del creyente. El creyente adora a Dios en todas
partes donde se encuentra, y vive adorando en cada momento, porque cada día mantiene la
comunión con Dios, viviendo en temor diaria a Dios, alejado de todo pecado y maldad, haciendo
caso a las exhortaciones de Pablo: “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así
como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así
ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia” (Romanos 6:19).
Conclusión.

Como cristianos, aprendamos a adorar a Dios de una manera sincera por lo


que Él es y por lo que hace Él por sus hijos, tal como muchos personajes
bíblicos le ofrecieron esa clase de adoración al único y verdadero Dios. No
importa cuál sea la circunstancia que tengamos que enfrentar en la vida y
en cualquier lugar que nos encontremos.

También aprendamos los aspectos generales a que nos lleva la verdadera


adoración a Dios: 1) El aspecto vertical, el adorador se comunica con Dios.
2) El aspecto horizontal, el adorador se comunica con otros en la
congregación y el 3) aspecto interno, el adorador se comunica consigo
mismo. En sí la verdadera adoración a Dios debe ser un estilo de vida y no
tan solamente en un espacio dedicado para alabar y adorar a Dios.
Preguntas de Reflexión:

1)¿Qué se entiende por adoración?


2)¿Qué nos enseña de la adoración los reyes magos?
3)¿Qué nos enseña Jesús de la adoración?
4)¿Qué personajes bíblicos nos enseñan de la adoración y qué
podemos aprender de ellos?
5)¿Cómo adoraron a Dios Abel, Josué, David, Salomón y Pablo?
6)¿Cuáles son los tres aspectos de adoración?
7)¿En qué consiste el aspecto vertical de la adoración?
8)¿En qué consiste el aspecto horizontal de la adoración?
9)¿En qué consiste el aspecto interno de la adoración?
10)¿Cómo debe ser la verdadera adoración a Dios?
3
¿QUÉ SIGNIFICA LA
ALABANZA?

Versículo Clave: “Alabad a Jehová, porque él es bueno,


porque para siempre es su misericordia” (Salmos 136:1)
Introducción.

No es extraño oír referencias a “la alabanza y la adoración” como si fueran


términos idénticos, o por lo menos se combinaran para formar un todo
completo. La alabanza y la adoración son expresiones que cooperan
mutuamente y con frecuencia son muy semejantes en la manera de
expresión exterior, pero no son la misma cosa.

Cada una tiene su propia esencia y propósito. Algunas iglesias son muy
expresivas en su alabanza, aunque muy introvertidas, cuando se trata de la
adoración. Y para otras, parece relativamente fácil entrar a la dulzura de la
adoración, aun cuando todavía no han aprendido la dinámica de la
alabanza. En sí, ya hemos tratado con respecto de la adoración; ahora en
este tema trataremos muy ampliamente sobre la alabanza.
1. Lo que es la alabanza.

La Biblia afirma que nosotros hemos sido creados para la


alabanza de la gloria de Dios (Ef. 1:5,6, 11,12). En otras
palabras, el propósito principal del hombre es glorificar a Dios
y gozarse en Él para siempre. Según Salmo 22:3, nos habla
que Dios habita en medio de la alabanza de su pueblo, por lo
que se manifiesta en ella.

La alabanza es acción de elogiar, celebrar, glorificar,


exaltar a Dios, por todos sus favores y beneficios que
recibimos diariamente. Un diccionario bíblico añade:
“Aspecto de la adoración en el cual se rinde honor a Dios” (II
Crón. 7:3). En sí, la alabanza es la forma de expresión de los
cristianos para darle la gloria y la honra al Señor. A través del
cuerpo se alaba a Dios, gritando de júbilo, saltando,
aplaudiendo, cantando y tocando instrumentos.
El libro de los Salmos es reconocido especialmente por los
judíos como el libro de “alabanza”. Se puede notar la
maravillosa variedad con la que los cantantes describen la bondad
y la gloria de Dios en los siguientes salmos de alabanza: 47, 66,
67, 98, 103, 117, 118, 134, 136 y 145-150. El gozo está
emparentado con alabanza, porque la verdadera alabanza trae
gozo. Es fácil para el corazón que está rebosante de alegría elevar
alabanzas a Dios.

En la Biblia VRV se utilizan las palabras “alabar” o “alabanza” para


traducir palabras que en los originales hebreo y griego significan
muchas cosas más, como por ejemplo: Confesar, descansar,
arrodillarse, reverenciar, adorar, dar gracias ; limpio, claro,
brillante ; mostrar, exhibir, regocijarse, gritar ; tocar un instrumento
musical, alabar, usar las manos, tirar (una piedra), celebrar,
glorificar, dirigirse en tono fuerte, triunfante ; obedecer, glorificar,
recomendar, loar, etc.
Algunos ejemplos de diferente traducción de una misma palabra en idiomas originales:

a) El hebreo “Yadah” que se traduce como “alabar” en Sal. 7 :17 ; 28 :7 ; 50 :23 (acción de gracias), se
traduce como “confesar” en (Lev. 5 :5 ; Jos. 7 :19 ; Prov. 28 :13).

b) Sal.117:1, “Alabad” (“halal = “limpios, brillantes”). “Pueblos todos “alabadle” (“shábak” = “en tono
fuerte, triunfante”).

c) II Crón. 20:21 “... y “alabasen” (“halal” = “limpios, claros”)...y que dijesen “glorificad” a Jehová (hadah =
alabar, usar las manos, arrojar piedras, etc.) NVI traduce “dad gracias” en lugar de “glorificad”.

d) Job 38:7, Cuando “alababan” (“ránan” = “gritar fuerte, gozosamente, cantar fuerte, triunfo”).

e) Sal. 63:3, “Shábak”. Sal. 63:5, “Ránan”, júbilo. “Halal”, alabará.

f) El griego “exhomologeo” = “alabar” en Mat. 11:25; Luc. 10:21, se traduce como “confesar” en Mat. 3:6;
Fil. 2 :11 ; Sant. 5:16, y como “comprometerse” en Luc. 22:6.

g) En Rom. 15:29; I Cor. 10:16; Ef. 1:3; I Ped. 3:9, la palabra “eulogia” se traduce “bendición, bendecir,
bendito”, en II Cor. 9:5,6 es igual a “generosidad, generosamente”, y en Apoc. 5:12,13 como “alabanza”.

h) En Juan 9:24ª, la palabra “doxa” se traduce “gloriosa”. “Entonces volvieron a llamar al hombre que
había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios”. “Doxa” denota más acerca de la atmósfera creada por la
adoración que las expresiones físicas.
2. Diferencias básicas entre la alabanza y la adoración.
ALABANZA ADORACIÓN
a) Implica música como un complemento (Sal. 98 :5 ; 150 ; a) No implica, necesariamente, música (Mat. 2 :2 ; Jn. 4 :23,24).
I Crón. 25 :1).
b) Es una forma de expresión (Sant.5 :13 ; Sal. 98 :4 ; b) Es una intención y una actitud del corazón (Gén. 22 :5 ; Mat.
30 :11,12). 8 :2 ; Job 1 :20).

c) Si soy un alabador, no necesariamente soy adorador (Isa. c) Si soy un adorador, implica que soy alabador. Moisés (Ex.
29:13). El pueblo expresaba con sus labios alabanza a 15:1); David, hombres que eran adoradores y también alabaron a
Dios, pero su corazón estaba lejos de Él. Dios (I Cor. 10 :31).

d) Nos lleva a la presencia de Dios (II Crón. 5 :13,14 ; Sal. d) Es una forma de vida para permanecer en la presencia de Dios
22 :3). (I Cor. 10:31).

e) Existe alabanza para Dios y para hombres. e) Le pertenece exclusivamente a Dios (Luc. 4 :7 ; Hech. 10 :25,26 ;
Para Dios (Apoc. 5 :12 ; Sal. 148, 149, 150). Rom.1 :25 ; Apoc. 19 :10 ; 22 :9).
De Dios por lo que hacemos (I Cor. 4 :5).
De hombres a hombres (II Cor. 12:11; Prov. 27:2;
31:30).

f) Se alaba con el cuerpo y alma (Sal. 146 :1 ; 103 :1,2 ; f) Se adora en el espíritu (Jn.4 :24 ; Fil. 3 :3).
71 :23 ; 30 :12)

g) Se le alaba por lo que ha hecho (Deut. 10:21; Sal. 139:14; g) Se le adora por lo que es Él (Luc. 4:7; Apoc. 22:9; Jn.4 :24 ; Rom.
Isa. 12:5). 1 :21,25).

h) Todo lo que respira alaba al Señor (Sal. 150:6). h) Sólo adoran los verdaderos adoradores (Jn. 4:21-24).
3. Los que deben alabar a
Dios. a) Toda la humanidad. El salmista expresa: “Y todos
bendigan su santo nombre, eternamente y para siempre”
(Salmo 145:21b). Según este salmo toda la humanidad
tiene el deber de alabar a Dios por todos sus beneficios
recibidos.

b) Alma mía. “Bendice, alma mía, a Jehová. Y bendiga


todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a
Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmos
103:1,2). “Bendice, alma mía” es un automandato. El
salmista en estos versículos, dialoga consigo mismo.
Notemos que toma una decisión definida de alabar a
Dios. La Biblia manda que amemos a Dios. El amor
involucra los sentimientos, pero es también un asunto de
la voluntad. Entonces, hemos de decidir alabar a Dios con
todo nuestro ser para mantener la comunión y el
compañerismo con Él.
3. Los que deben alabar a Dios.

c)Todo lo que Respira. “¡Todo lo que respira alabe a


Jehová! ¡Aleluya!” (Salmos 150:6). En realidad, la
exhortación a través del libro de los Salmos es: “¡Todo
lo que respira alabe a Jehová!”; es el motivo misionero
que se declara a menudo “que Jehová es Dios”; es el
clímax a que se dirige todo el plan redentor de Dios.
Es lo que fue profetizado: “Por mí mismo hice
juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no
será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y
jurará toda lengua” (Isa. 45:23). Es la médula de
nuestro servicio a Dios; es la meta de la gran
comisión, que “toda lengua confiese que Jesucristo es
el Señor, para la gloria de Dios Padre” (Filip. 2:11). Es
el propósito de Dios mismo al final.
3. Los que deben alabar a Dios.
d) Todos los Pueblos. Por otra parte, el salmista expresa: “Te
alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben. Te alaben
los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben” (Salmos 67:3,5).
En realidad, es un mandato para que todos los pueblos que hay en
este mundo alaben a Dios. Esto no sucede hoy, pero un día, como
dijimos anteriormente, toda rodilla se doblará ante Dios,
Todopoderoso, Rey de reyes y el Señor de señores. “No las
encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las
alabanzas de Jehová, y su potencia, y las maravillas que hizo”
(Salmos 78:4). Según este salmo, los de generación de hoy,
debemos contar a nuestros hijos de todas las maravillas que hizo
Dios por nosotros; a fin de que todos sepan del poder de Dios y lo
alaben en su vida diaria. “Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu
prado, te alabaremos para siempre; de generación en generación
cantaremos tus alabanzas” (Salmos 79:13). Cuánto más, los que
somos sus hijos, que somos parte de su iglesia, debemos alabar a
Dios, reconociendo quién es Él y qué cosas maravillosas ha hecho
por nosotros. En general, todos los pueblos que habitamos en este
mundo, tenemos el deber de alabar al Dios Todopoderoso y
Eterno.
e) Los Justos. Tal como afirma este salmo: “Ciertamente los
justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia”
(Salmos 140:13). Este salmo indica que los justos con mayor
razón alabarán en agradecimiento a Dios, por lo que ha hecho; y
que al final vivirán eternamente en su presencia.

f) Los Santos. Luego el salmista expresa: “Te alaben, oh Jehová,


todas tus obras, y tus santos te bendigan” (Salmos 145:10).
¿Quiénes deben bendecir o alabar a Dios en este salmo? Es el
trabajo especial de los fieles o sus hijos el de alabar a Dios. ¡Qué
privilegio tenemos los redimidos de Dios!

g) Los Redimidos. El salmista también enfatiza: “Alabad a


Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su
misericordia. Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha
redimido del poder del enemigo” (Salmos 107:1,2). Es un llamado
a la alabanza por el hecho de haber sido redimido o rescatado del
poder del enemigo. Tradicionalmente esto se ha interpretado
como referencia al retorno del cautiverio babilónico. En nuestros
días, bien puede referirse, a los que hemos sido redimidos del
poder del enemigo de Satanás.
h) Los que Temen al Señor. El salmista también desafía:
“Los que teméis a Jehová, alabadle; glorificadle,
descendencia toda de Jacob. Y temedle vosotros,
descendencia toda de Israel” (Salmos 22:23). Según este
salmo, los que tememos al Señor, hemos de alabar a Dios por
sus respuestas a nuestras oraciones y hacerlo de tal manera
que los otros también adoren a Dios.

i) Los Siervos de Dios. Estos salmos expresan: “Alabad,


siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová” (Salmos
113:1). “Mirad, bendecid a Jehová, vosotros todos los siervos
de Jehová, los que en la casa de Jehová estáis por las
noches” (Salmos 134:1). “Alabad el nombre de Jehová;
alabadle, siervos de Jehová” (Salmos 135:1). Estos salmos
contienen una ordenanza que los siervos de Dios, deben
alabar a Dios en todo tiempo por sus grandes obras que ha
hecho por ellos.
j) Todos Sus Ángeles. Este salmo denota una orden imperativa:
“Alabadle, vosotros todos sus ángeles; alabadle, vosotros todos sus
ejércitos” (Salmos 148:2). Este salmo es una orden de la alabanza
en vs. 1–6 es hacia abajo partiendo de los seres celestiales, a la
congregación física de los cielos (vs. 3, 4); el orden inanimado (vs.
8, 9), al reino animal (v. 10) y a toda la humanidad (vs. 11, 12). En
realidad, todos deben alabar a Dios por su poder y majestuosidad.

k) Toda la Naturaleza. Por otra parte, este salmo expresa: “Alabad


a Jehová desde la tierra, los monstruos marinos y todos los
abismos, el fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento de
tempestad que ejecuta su palabra; los montes y todos los collados,
el árbol de fruto y todos los cedros, la bestia y todo animal, reptiles
y volátiles” (Salmos 148:7-10). Como dijimos anteriormente, según
este salmo, para todos hay un mandato universal para que alaben a
Dios, desde toda la creación, incluyendo los animales marinos y
terrestres, los seres vegetales y los seres inanimados. En general,
toda la naturaleza debe alabar a Dios porque han sido hechos por
Él.
l) Reyes y Pueblos. Este salmo hace notar: “Los
reyes de la tierra y todos los pueblos, los príncipes
y todos los jueces de la tierra; alaben el nombre
de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido.
Su gloria, es sobre la tierra y cielos” (Salmos
148:11,13). En este caso, la alabanza a Dios une
toda la creación, y lo que más puede unir a toda la
humanidad es la adoración al Dios verdadero. Así
que, todos debemos alabar a Dios, porque Él
solamente lo merece y que es digno de alabanza.
4. Cuándo alabar a Dios.

a) Desde la Mañana hasta la Noche (Sal. 113:3).

b) Mientras Vivamos (Sal. 142:2).

c) Continuamente (Sal. 34:1).

d) Cuando Estemos Abatidos (Sal. 42:11.

e) Siempre (Ef. 5:20).


5. Dónde alabar a Dios.
a) En la Congregación. El salmista afirma que alabará a Dios en
medio de la congregación, es decir, en medio de la iglesia,
juntamente con otros miembros redimidos del pecado: “Anunciaré tu
nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.
Tuya es mi alabanza en la gran congregación. Mis votos pagaré
delante de los que le temen” (Salmos 22:22,25). “Exáltenlo en la
congregación del pueblo, y alábenlo en la reunión de los ancianos”
(Salmos 107:32).

b) En el Santuario. El salmista enfatiza que debemos alabar a Dios


en su templo, donde nos reunimos todos los hijos de Dios, para
alabarle y buscar su rostro: “Alabad a Dios en su santuario; alabadle
en la magnificencia de su firmamento” (Salmos 150:1).

c) Entre las Naciones. El salmista también expresa que alabará a


Dios entre las naciones, de forma pública, en vista de todos; a fin de
que reconozcan el poder y la misericordia de Dios: “Te alabaré entre
los pueblos, oh Señor; cantaré de ti entre las naciones” (Salmos
57:9).
d) En Sus Atrios. El salmista nos indica que debemos alabar
a Dios, en los patios del templo, donde también está la
presencia de Dios. Esto nos da a entender que Dios está en
todas partes y en todo lugar, dondequiera que estemos allí
debemos alabarle: “Entrad por sus puertas con acción de
gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecir su
nombre” (Salmos 100:4).

e) Entre las Multitudes. El salmista David declara: “Yo


alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, y en medio de
muchos le alabaré” (Salmos 109:30). El salmista está seguro
de la liberación; empieza a hablar de la alabanza en
agradecimiento por la salvación de Dios. Alabará con su boca
y con fuerza; y lo hará públicamente en medio de una gran
multitud; así Dios será glorificado. En realidad, todos y todas
debemos alabar a Dios de una manera pública de las cosas
que Dios hace con nosotros; a fin de que otros conozcan el
poder y la misericordia de Dios.
6. Los beneficios de alabar a Dios.
a) El poder de Dios se manifiesta. A pesar de los malos
tratos y del dolor, que recibían Pablo y Silas en la cárcel,
no se sienten desgraciados ni desesperados (ver 5:41);
por el contrario, se ponen a orar, y a eso de la medianoche
su oración se cambia en un canto de alabanza a Dios,
hasta tal punto que los demás prisioneros se despiertan y
los escuchan maravillados. Sobrevino entonces de
improviso un terremoto que sacudió los cimientos del
edificio y soltó las cadenas que unían a los prisioneros a
las paredes. No cabe duda que Lucas presenta este
terremoto como algo milagroso, de modo parecido a lo que
sucedió en 4:31, pues un terremoto ordinario no abre
puertas y suelta grillos.

El terremoto despertó al carcelero, quien corrió hasta la


prisión porque era responsable con su propia vida por los
prisioneros. Al observar las puertas abiertas supuso que se
habían escapado todos los prisioneros.
Al momento de querer suicidarse la voz de Pablo desde el
interior de la prisión detuvo su acción. Pablo le informó que
ningún prisionero había escapado como dice la Escritura:
“Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban
himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de
repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos
de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las
puertas, y las cadenas de todos se soltaron” (Hechos
16:25,26).

Como podemos observar, la alabanza produjo que el poder


de Dios se manifestase en esa ocasión; a fin de que
muchos conozcan el poder de Dios y se conviertan a ese
Dios vivo y poderoso, como ocurrió con el carcelero.
6. Los beneficios de alabar a Dios.

b) La Tierra recibe la bendición de Dios. Según el


salmista, cuando otros pueblos adoran y alaban a
Dios, este hecho no disminuye su cuidado de su
pueblo de Israel. Dios es tan grande que su
misericordia hacia otros pueblos que se vuelvan a él
no disminuirá su interés personal en nosotros. Así el
salmista termina con un resumen de su tema
principal: Dios bendice a su pueblo para que sea
instrumento de la bendición de Dios a “todos los
términos de la tierra”; por eso dice: “Te alaben los
pueblos, oh Dios; ¡Todos los pueblos te alaben. La
tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios
nuestro. Bendíganos Dios, y témanlo todos los
términos de la tierra” (Salmos 67:5-7). Entonces, cuán
importante es alabar a Dios, para recibir su bendición.
6. Los beneficios de alabar a Dios.
c) Viene la Victoria. El rey Josafat de Judá, después de consultar a Dios sobre
sus enemigos que venían a atacarle, en consenso con sus consejeros y
estrategas, asignó a los que irían delante del ejército cantando alabanzas
al Señor. Mientras el pueblo cantaba, el Señor tendió una trampa al
enemigo y lo destruyó, haciendo que cada uno se volviera contra su
compañero en el campo de batalla. El rey y el pueblo fueron testigos de la
gran mortandad en las filas del enemigo, tal como se dio en el glorioso capítulo
del triunfo de Gedeón. Además, pasaron tres días recogiendo el botín de la
victoria como dice la Escritura: “Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos
que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras
salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su
misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de
alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir,
las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los
unos a los otros. Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del
monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los
del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero” (II
Crónicas 20:21-23). Así la alabanza produjo un gran milagro, la victoria de sus
enemigos para el pueblo de Judá. ¡Cómo Dios actúa en medio de la alabanza
de su pueblo!
6. Los beneficios de alabar a Dios.
d) Trae Salud. ¡Qué recomendación tan buena nos da Proverbios
[Link] “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu
triste seca los huesos”. Esto muestra que las emociones son factores
importantes en la vida del hombre. Por un lado, la alegría produce
hasta una cara más hermosa y ayuda a mantener una buena salud,
mientras el dolor produce un ánimo quebrado y hasta deteriora la
salud (ver Prov. 15:13). Además, la frase “corazón alegre” nos
recuerda a la iglesia cristiana en su comienzo: “Y perseverando
unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas,
comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y
teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la
iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:46,47). Según el
escritor Santiago, ¿cuándo un creyente puede alabar a Dios?
Cuando está alegre y no cuando está triste (Santiago 5:13). Por tal
razón, en lo posible, los creyentes debemos mantenernos alegres a
pesar de las circunstancias difíciles que pasan en la vida, y esos
deben ser los momentos para alabar al Señor, el cual nos ayudará a
mantener una buena salud en nuestro cuerpo. Entonces, alabado
sea siempre Dios en todo tiempo y circunstancia.
6. Los beneficios de alabar a Dios.
e) Trae Paz. Hay una gran promesa para el pueblo de Israel en el futuro, si
ellos se acercan a Dios y comiencen a alabar a Dios: “Nunca más se oirá en
tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a
tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza” (Isaías 60:18). En
verdad, la verdadera alabanza y adoración a Dios trae paz para sí mismo y
para una congregación de los justos; porque reconocemos que Él es un Dios
soberano, todopoderoso y que no hay otro como Él. Además, aprendemos
mucho más a humillarnos delante de su presencia.

f) Nos transforma. Por la alabanza que ofrecemos a Dios, somos


transformados a la imagen de la misma gloria del Dios al que adoramos. El
apóstol Pablo menciona: “Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más
glorioso será lo que permanece. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara
descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de
gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (II
Corintios 3:11,18). Los creyentes, aquellos que nos hemos entregado al Señor
y que vivimos cerca a Él, comunicándonos diariamente, alabando y
bendiciendo su nombre, ya no tenemos velo sobre nuestras mentes y, por lo
tanto, a cara descubierta reflejamos la gloria del Señor, y al hacerlo, somos
“transformados de gloria en gloria en la misma imagen”. En realidad, hemos
restaurado la imagen de Dios en nosotros, para ser parte de su familia y vivir
eternamente con Él.
Conclusión.

Gracias a Dios, hemos podido concluir este estudio sobre la alabanza, que
es la expresión más externa de parte de los creyentes dirigido al único
Dios verdadero por lo que “hace por sus hijos”. Los verdaderos hijos de
Dios, no podemos callarnos por lo que Él hace a favor de sus hijos, como
muestra su poder en momentos difíciles de la vida, suple las necesidades,
sana nuestras dolencias y nos da lo que necesitamos en la vida. También
hemos aprendido la diferencia entre la adoración y la alabanza, los que
pueden alabar a Dios, cuándo podemos alabar a Dios, dónde podemos
alabar a Dios y los beneficios que encontramos por alabar a Dios. Por eso,
la palabra de Dios nos motiva: “Aleluya. Alabad a Jehová, porque él es
bueno, porque para siempre es su misericordia. ¿Quién expresará las
poderosas obras de Jehová? ¿Quién contará sus alabanzas?” (Sal.
106:1,2).
Preguntas de Reflexión:
1)¿Qué es la alabanza y con qué palabras se expresan?
2)¿Con qué palabras originales se expresa la alabanza?
3)¿Cuál es la diferencia que existe entre la “adoración” y la “alabanza”
(Mencione unos 5).
4)¿Quiénes deben alabar a Dios y por qué?
5)¿En qué grupo te identificas tú para alabar a Dios?
6)¿Cuándo debemos alabar a Dios?
7)¿Cuándo alabas a Dios en tu vida personal? Explica.
8)¿Dónde debemos alabar a Dios y dónde acostumbras tú?
9)¿Qué papel juega la alabanza a Dios en tu vida personal y cómo lo
expresas?
10)¿Qué beneficios obtenemos por alabar a Dios? ¿Qué beneficios has
obtenido tú?
4
¿POR QUÉ ES NECESARIA ADORAR Y
ALABAR A DIOS?

Versículo Clave: “Adorad a Jehová en la


hermosura de la santidad; temed delante de él,
toda la tierra” (Salmos 96:9)
Introducción.
La Biblia nos señala, razones suficientes para adorar y alabar a Dios.
Porque Él es el único que merece ser alabado. No así los otros dioses,
como expresa el salmista: “Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que
quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de
hombres. Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas
tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no huelen; manos tienen, mas no
palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan con su garganta. Semejantes
a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos” (Salmos
115:3-8). Si tenemos un Dios tan grande y Todopoderoso, entonces, toda la
humanidad, sus hijos, sus ángeles e inclusive toda su creación somos
requeridos para alabar a Dios. ¿Por qué?
1. Porque así manda a sus hijos (Sal. 22:23).
El salmista expresa: “Los que teméis a Jehová,
alabadle; glorificadle, descendencia toda de Jacob, y
temedle vosotros, descendencia toda de Israel”. El
salmista ordena que todos los que le honran entre su
pueblo de Israel, o entre la iglesia del Señor,
debemos engrandecer su nombre por todos sus
favores que hemos recibido diariamente.

2. Porque así ordena sus Escrituras (Sal. 50:14).


El salmista a través de las Escrituras también ordena:
“Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo”.
Dios sabe que el corazón agradecido está abierto a su
obra y la comunión con él. “Paga tus votos...” se refiere a
las ofrendas de acción de gracias prometidas que
debemos ofrecer a Él, aún en tiempos de dificultad.
3. Porque hemos sido creados para adorar y
alabarle (Ef. 1:5,6, 12-14).
El apóstol Pablo expresa claramente “en amor
habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos
suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto
de su voluntad, para alabanza de la gloria de su
gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”.
Según estos versículos, el creyente reconciliado y
adoptado, da toda la alabanza de su salvación a su
bondadoso Padre; porque fue hecho para eso, desde
el principio.

De la misma manera, el profeta Isaías nos afirma que


hemos sido creados para alabar a nuestro supremo
Creador: “Este pueblo he creado para mí; mis
alabanzas publicará” (Isa. 43:21). ¡Qué privilegio
tenemos los creyentes, al saber que desde el
principio hemos sido hechos para adorar y alabar a
nuestro Dios todopoderoso!
4. Porque Él es digno de alabanza y adoración (II Sam. 22:4; Sal. 145:3).
Según el salmista manifiesta: “Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es
inescrutable” (Sal. 145:3). En otras palabras, debemos adorar y alabar a Dios por lo que Él es, en su
misma naturaleza y por lo que Él hace. ¿Cómo es Él y qué cosas maravillosas hace?

a) Él es santo (Sal. 99:3; Isa. 6:3). Según el salmista nos


dice: “Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo”. En
realidad, Dios es santo, no existe ninguna mancha de
pecado en Él. Mientras que el profeta Isaías estaba
presente en el templo los serafines el uno al otro daba
voces, diciendo: “Santo, santo, santo, Jehová de los
ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” (Isa. 6:3). Si
Dios es santo, todos los que le adoramos y le alabamos
debemos ser “santos” como Él; de lo contrario, nuestra
alabanza y adoración será una abominación delante de él.
b) Él es justo (Dan. 4:37; Sal. 7:17). El rey
Nabucodonosor después que ha sido juzgado por
Dios por su gran soberbia que mostraba, testificó
en sus propias palabras: “Ahora yo
Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al
Rey del cielo, porque todas sus obras son
verdaderas, y sus caminos justos; y el puede
humillar a los que andan con soberbia” (Dan.
4:37). El salmista también afirma: “Alabaré a
Jehová conforme a su justicia, y cantaré al
nombre de Jehová el Altísimo” (Sal. 7:17). Estos
versículos nos afirman que Dios es justo, trata a
todos por igual. Él no tiene preferencias y
preferidos; por eso, es digno de alabarle.
c) Él es único (Deut. 6:4; Mar. 12:29). Este versículo
posteriormente afirmado por Jesús en el Nuevo
Testamento, contienen la confesión de fe más importante
del judaísmo. Esta famosa confesión se llama Shema, un
nombre derivado de la palabra heb. que se traduce al
castellano por “escucha”. Esta confesión de fe,
completada con Deut. 11:13-21, era recitada diariamente
en el culto a Jehová y representa la confesión de fe de un
judío piadoso. Escucha Israel es un llamado solemne a la
congregación de Israel para adorar a Jehová. Jesús
mismo al responder a un escriba reiteró tal afirmación: “El
primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor
nuestro Dios, el Señor uno es” (Mar. 12:29). Dios es uno
en su esencia, compuesta por tres personas de la
Trinidad; digno de adoración y alabanza; no existe un
grupo de dioses a su alrededor como lo tenían los
pueblos de ese tiempo y en nuestro tiempo.
d) Él es bueno (Sal. 106:1; Jer. 33:11).
Correctamente el salmista empieza alabando a Dios.
Dios siempre merece nuestra alabanza. Aunque casi
todo el Salmo va a tener un tenor pesimista de
fracaso, el salmista puede alabar a Dios sinceramente
porque Él es bueno y se ha resaltado su misericordia.

e) Él es grande (I Crón. 16:25,26). Salomón, el rey, en su forma de


alabar a Dios reconoce que Él es grande, inalcanzable, dignísimo en
hacer cosas maravillosas en comparación con los “dioses de los
pueblos” que “los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de
hombres. Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas
tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no huelen; manos tienen,
mas no palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan con su garganta”
(Salmos 115:4-7). Salomón expresa: “Porque grande es Jehová, y
digno de suprema alabanza, y de ser temido sobre todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; mas Jehová hizo
los cielos” (I Crónicas 16:25,26).
f) Él es poderoso (Sal. 89:8; I Crón. 29:11-13). El salmista
reconoce que Dios es poderoso y no hay otro como Él; por eso,
es necesario que le alabemos: “Oh Jehová, Dios de los ejércitos,
¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu fidelidad te rodea”
(Salmos 89:8).

g) Él es misericordioso (Sal. 103:8). El salmista David


también nos insta a todos a alabar y bendecir a Dios por su
misericordia: “Misericordioso y clemente es Jehová; lento para
la ira, y grande en misericordia” (Salmos 103:8).

h) Él está lleno de sabiduría (Job 12:13). Job, el


hombre piadoso que vivía con mucho temor a Dios,
proclamó el poder y la sabiduría de Dios en su
creación: “Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo
es el consejo y la inteligencia” (Job 12:13). Por esta
razón, todos debemos alabarle en todo momento.
Aún, nosotros recibir de Él su sabiduría.
i) Él ha hecho obras grandiosas (Sal. 139:14). El
salmista David se siente muy maravillado por las
formidables obras que Dios hizo, aún la complejidad de
su ser mismo; por eso, expresa: “Te alabaré; porque
formidables, maravillosas son tus obras; estoy
maravillado” (Salmos 139:14). No queda otra cosa que
alabar a Dios por sus obras grandiosas que Él hizo con
su pueblo de Israel y que hace con nosotros hoy.

j) Él ayuda en todo a sus hijos (Sal. 34:15,17-19). En esta


parte, el salmista David otra vez alaba a Dios por los beneficios
que otorga a sus hijos sin excepción alguna: “Los ojos de Jehová
están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus
angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y
salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del
justo, pero de todas ellas le librará Jehová” (Salmos 34:15, 17-
19). Cada día, los hijos de Dios recibimos los favores de Dios, su
protección y su cuidado. De todo ello, solamente debemos alabar
a Dios con sinceridad e integridad.
5. Porque la adoración reconoce su soberanía y su santidad y la alabanza su
grandeza (Sal. 100:3; 96:9; 126:3).
Es cierto que la adoración, que nace de la profundidad del corazón, reconoce la soberanía
y la santidad de Dios. Al respecto, el salmista nos insta a exclamar a Dios para adorarle:
“Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo
suyo somos, y ovejas de su prado” (Salmos 100:3). Pero también, el salmista expresa:
“Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; temed delante de él, toda la tierra”
(Salmos 96:9). Por otra parte, ya que la alabanza es más expresiva y denota acción,
reconoce la grandeza de Dios. Al respecto, el salmista declara: “Grandes cosas ha hecho
Jehová con nosotros; estaremos alegres” (Salmos 126:3).

6. Porque Él mora en la alabanza y adoración de su pueblo (Sal.22:3).


Como Dios habita entre las alabanzas, rendirle tributo de adoración en medio de la
congregación es la vía para disfrutar plenamente de su presencia. El concepto aquí es
que la alabanza realza la gloria de Dios y permite a quienes la tributan escuchar la
respuesta de su soberano celestial. A través del Espíritu Santo esta respuesta de lo alto
puede adoptar formas diversas, tales como profecía, sanidades, milagros, consolación, un
llamado al silencio o al temor reverente, la convicción de pecado y la salvación de los
pecadores. Este versículo debe servir de orientación y modelo en los momentos de la
adoración colectiva e individual
7. Porque generan su poder y nos lleva a su presencia
(Éxodo 15:3,4).
Después de la victoria a sus enemigos, los israelitas se
dieron cuenta de que habían visto en acción a un gran
estratega militar y comenzaron a alabarle: “Jehová es varón
de guerra; Jehová es su nombre. Echó en el mar los carros
de Faraón y su ejército; y sus capitanes escogidos fueron
hundidos en el Mar Rojo” (Éxodo 15:3,4). Es cierto, que la
alabanza genera el poder de Dios en una circunstancia
dada, porque allí se manifiesta su presencia. Inclusive,
puede transformar su vida. Hay testimonios de ello, y cada
creyente que se convierte a Dios, recuerda de su primer
himno que habían cantado en su conversión, y llegar a ser
como un testimonio vivo para su propia vida espiritual. Por
eso, en situaciones difíciles o normales en que nos
encontramos, debemos alabar a Dios, para que podamos
ver el gran poder de Dios, manifestándose entre sus hijos
que le temen.
8. Porque producen milagros extraordinarios de Dios en
una situación adversa (Hech. 16:25,26).
Mientras que Pablo y Silas estuvieron encarcelados y puestos
en un lugar de bastante seguridad, ellos no estuvieron tristes,
lamentando o desesperados por esa situación. Las Escrituras
confirman: “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas,
cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces
sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los
cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron
todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”. ¡Qué
milagro tan extraordinario se produjo! Imagínese que mientras
ellos oraban y cantaban alabanzas a Dios sucedió un gran
terremoto, y las cadenas de las manos se soltaron. Todos
estaban libres para escaparse de la cárcel. Pero tampoco eso
sucedió. Dios estaba bajo el control. Ninguno de los presos se
había escapado, aunque tenían oportunidad. Como podemos
observar, la verdadera alabanza y adoración a Dios, puede
producir milagros extraordinarios en una situación adversa.
Dios actuará a favor de sus hijos y mostrará su cuidado y
protección oportunos.
9. Porque trae victoria (II Crón. 20:21-26).
En las luchas diarias de la vida, la alabanza nos lleva a la
victoria. En las Escrituras hay varios ejemplos de victorias
obtenidas tras la alabanza, como por ejemplo Josafat y el pueblo
de Judá (II Crónicas 20:21-26) o la liberación de Pablo y Silas
(Hechos 16:25,26). El mismo salmista expresa: “Invocaré a
Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré librado de mis
enemigos” (Salmos 18:3). En II Crónicas 20:21-22 también nos
dice: “Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que
cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos
sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen:
Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y
cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso
contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seír, las
emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se
mataron los unos a los otros”.
Jehová dio victoria a su pueblo a través de la alabanza. Dios es
siempre fiel con sus hijos en cualquier circunstancia y
adversidad, si alabamos y adoramos sinceramente en esa
situación dada, Dios nos dará su victoria, para que sigamos
adelante en su camino.
10. Porque da testimonio a los incrédulos (Hech.
16:30,31, 33).
Pablo y Silas fueron liberados después de alabar a Dios y
fue un gran testimonio para su carcelero, quien después
de esto creyó en Cristo, cuando les preguntó: “Señores,
¿qué debo hacer para ser salvo?” Ellos dijeron: Cree en
el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y él
tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó
las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los
suyos”. En nuestro diario caminar, si nosotros
continuamente alabamos a Dios en medio de las pruebas
y adversidades, en lugar de ser participantes de los
lamentos y desesperaciones por las crisis, muchos serán
los que desearán tener lo que tenemos: al Rey de reyes y
Señor de señores; tal como el mismo carcelero creyó y
se convirtió en Cristo. Por medio de la adoración y
alabanza a Dios, podemos ganar a muchos para que
vengan a los pies de Cristo. Es un testimonio público
para muchos.
Como hemos considerado en esta parte, hay
suficientes razones por qué adorar y alabar a Dios.
Es un mandato de Dios de que le adoremos y le
alabemos a Él por lo que es Él y lo que hace por
sus hijos; las mismas Escrituras nos ordenan,
hemos sido creados para adorarle y alabarle,
solamente Él es digno de alabanza y adoración, Él
habita en medio de alabanza y adoración, en otras
palabras donde su pueblo le adora y le alaba.
Además, la adoración y la alabanza a Dios, generan
su gran poder y producen milagros extraordinarios; de
todas maneras, producen victoria y es un gran
testimonio a nuestros semejantes. Aprendamos a
adorar y a alabar en cualquier circunstancia de la vida,
en cualquier lugar y tiempo. Dios se sentirá
complacido por nosotros, sus hijos.
Conclusión
Como hemos considerado en esta parte, hay suficientes razones por qué adorar y alabar a Dios.
Es un mandato de Dios de que le adoremos y le alabemos a Él por lo que es Él y por lo que hace
por sus hijos; las mismas Escrituras nos ordenan, hemos sido creados para adorarle y alabarle,
solamente Él es digno de alabanza y adoración, Él habita en medio de alabanza y adoración, en
otras palabras donde su pueblo le adora y le alaba. Además, la adoración y la alabanza a Dios,
generan su gran poder y producen milagros extraordinarios; de todas maneras, producen victoria
y es un gran testimonio a nuestros semejantes. Aprendamos a adorar y a alabar en cualquier
circunstancia de la vida, en cualquier lugar y tiempo. Dios se sentirá complacido por nosotros, sus
hijos.

Preguntas de Reflexión:
1)En verdad, ¿por qué es necesaria adorar y alabar a Dios?
2)¿Qué reconoce en sí, la adoración a Dios?
3)¿Cómo es Dios y qué cosas maravillosas hace para que le adoremos?
4)¿Qué reconoce la adoración y la alabanza a Dios?
5)¿Qué hace la adoración y la alabanza a Dios en medio de las angustias y
adversidades?
5
¿CÓMO DEBEMOS
ADORAR Y ALABAR
A DIOS?
Versículo Clave:
“Te alabaré, oh Jehová,
con todo mi corazón;
contaré todas tus
maravillas”
(Salmos 9:1)
Introducción.
Ahora en este punto, consideraremos cómo debemos adorar y alabar a Dios, es decir, las
maneras o formas que la Biblia menciona en adorar y alabar a Dios. Ya tenemos suficientes
razones el por qué alabar a Dios. Para tal efecto, necesitamos conocer las actitudes
fundamentales que debemos mostrar en alabar y adorar a Dios, Las expresiones físicas, las
formas variadas de adorar y alabar a Dios y la clase de cantos que deben usarse para adorar y
alabar a Dios.

1. Las actitudes fundamentales.


Estas son las actitudes fundamentales que debemos mostrar en alabar y
adorar a Dios, para que Él mismo los reciba como una ofrenda de gratitud:
“Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es
decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15).
1. a) Una vida santa que depende de Dios y vive en obediencia diaria a
Las actitudes Dios (I Ped. 2:9,10; Sal. 96:7-9). Los levitas en el Antiguo Testamento que
fundamentales. ministraban alabanza a Dios y en otros servicios, debían ser sin defecto
alguno: “Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón
ciego, o cojo, o mutilado, sobrado, o varón que tenga quebradura de pie o
rotura de mano, o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que
tenga sarna, o empeine, o testículo magullado” (Lev. 21:18-20). ¡Qué
requisitos muy complicados! ¿Verdad? Estos defectos físicos observados en
el Antiguo Testamento, se comparan con los defectos espirituales que hace
conocer el Nuevo Testamento, los cuales son: 1) Buena presencia
espiritual: JUSTOS Y SANTOS delante de Dios y nuestros semejantes
(Heb. 12:14; I Ped. 1:15,16). Solamente de esa manera, se agradará a Dios
con la alabanza y adoración que ofrecemos con nuestros labios. 2)
Buena presencia física: DECENCIA (I Tim. 2:9). Tanto los creyentes y los
ministros de alabanza, debemos mostrar una buena presentación física, en
especial en el culto que ofrecemos a Dios, junto a otros miembros de la
iglesia. 3) Buena presencia moral: BUEN TESTIMONIO (I Ped. 2:11,12).
En verdad, tanto los creyentes como los ministros de alabanza, debemos
mostrar un buen testimonio a nuestros semejantes donde sea que estemos;
a fin de que el nombre de Dios de ninguna manera sea menospreciada.
1.
Las actitudes
fundamentales.

b) Un corazón íntegro que glorifica a Dios (Sal.


9:1; Mat.22:37). El salmista David expresa que
alabará a Dios con todo su corazón. Es decir, que lo
alabará con todo su pensamiento, emociones,
voluntad y consciencia. Esto es en sí, la
personalidad del hombre o su integridad o su
profunda intimidad del hombre. Por eso podemos
afirmar que debemos alabar a Dios con todo nuestro
ser y no solamente de labios.
c) Un corazón sincero que agrada a Dios (Jn. 4:24). Jesús mismo,
1. al enseñar a la gente sobre la adoración a Dios, decía: “Dios es
Las Actitudes Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario
que adoren” (Jn. 4:24). ¿Qué quiso decir Jesús? La primera lección
Fundamentales que aprendemos es que la naturaleza de Dios, que es espíritu,
determina la clase de adoración que le agrada, es decir una
adoración genuina y espiritual.
La segunda lección de Jesús sobre la adoración que agrada al
Altísimo es que debe realizarse de acuerdo con la naturaleza de
Dios, es decir, en espíritu y en verdad, pues Dios es ambas cosas.
La adoración es un asunto del corazón, de comunicación entre el
espíritu del hombre y el Espíritu de Dios, basado en la verdad de
Dios revelada en Jesucristo y ahora en las Escrituras. Siendo así, la
adoración que agrada a Dios requiere una disciplina diaria en el
estudio bíblico. Cuando la adoración se determina por lo que agrada
al hombre, desconociendo lo que Dios ha revelado, uno puede estar
bien seguro que no agrada a Dios y no será aceptada. Por eso, la
adoración genuina siempre será en el marco espiritual y basada en
la sinceridad.
1.
Las actitudes d) Un corazón humilde que reconoce la soberanía y
fundamentales. santidad de Dios (I Ped. 5:6). El apóstol Pedro nos
amonesta de esta manera: “Humillaos, pues, bajo la
poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere
tiempo” (I Ped. 5:6). Según esta mención, la humildad
preserva la paz y el orden en todos los grupos, las iglesias y
sociedades cristianas; el orgullo la perturba y separa a los
demás. Cuando Dios da gracia para ser humilde, también
da sabiduría, fe y santidad. Ser humilde y someterse a
nuestro Dios, trae más consuelo al alma que los deleites de
la soberbia y la ambición; de esa manera, mejor se puede
alabar y adorar a Dios; ya que Él rechazará de primera
mano a los que adoran con soberbia y orgullo de corazón.
1. e) Un corazón alegre que muestra la gloria de Dios (II Crón. 29:30). Otra
actitud importante para alabar y adorar a Dios es con alegría de corazón: “…
Las Actitudes Y ellos alabaron con gran alegría, y se inclinaron y adoraron” (II Crón. 29:30).
Fundamentales La alegría es una expresión de alabanza a Dios, reconociendo su poder, su
santidad y su justicia. Al respecto el escritor Santiago nos dice: “… ¿Está
alguno alegre? Cante alabanzas” (Sant. 5:13). Así que, mejor podemos
alabar a Dios con alegría profunda a Dios.

f) Un corazón agradecido por sus favores y beneficios (Sal. 100:4). El


salmista expresa: “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus
atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre” (Sal. 100:4). Podemos
alabar a Dios, con un corazón agradecido por todos sus favores que
recibimos diariamente, porque solo Él es digno de alabanza. ¿Cuál es su
actitud hacia la adoración? ¿Va con gratitud ante la presencia de Dios o lo
hace con indiferencia o de mala gana? Este salmo nos dice que recordemos
la bondad de Dios y su fidelidad, ¡y luego lo adoremos con acción de gracias
y alabanza! ¡Hagámoslo todos los hijos de Dios!
2) ¿Qué expresiones físicas podemos mostrar en la adoración y
Las expresiones alabanza a Dios?
físicas. a) De rodillas. El apóstol Pablo revela que en el tiempo futuro toda la
humanidad doblará sus rodillas para adorar y reverenciar a Dios: “Para que
en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,
y en la tierra, y debajo de la tierra” (Filip. 2:10). El doblar rodillas es un
signo de sometimiento delante de la presencia de Dios, reconociendo su
poderío, su autoridad y su soberanía. Entonces, cuando adoramos a Dios,
podemos mostrar esta misma postura.
b) Postrados delante de Dios (Sal. 95:6). El salmista expresa:
“Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová
nuestro Hacedor” (Sal. 95:6). Esta postura, postrarse con la cara sobre el
piso es una expresión del más profundo respeto y adoración, de reverencia
absoluta, el humillar completamente el yo. Si realmente mostramos una
absoluta reverencia a Dios, debemos adorar con esta postura a Dios.
c) De pie. En Crónicas 20:19 nos dice: “Y se levantaron los levitas de
los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de
Israel con fuerte y alta voz” (Ii Crón. 20:19). El ponerse de pie es una señal
de respecto. En verdad, muchos alaban y adoran a Dios de pie. Los
cristianos de hoy, también debemos aplicar esta postura para alabar a
Dios.
2) d) Levantando las manos. El salmista expresa: “Alzad vuestras manos
Las expresiones al santuario, y bendecid a Jehová” (Sal. 134:2). Levantar las manos en el
físicas. campo natural, es una señal de rendición ante el enemigo. En la
adoración, es una señal de sacrificio y rendición; por eso, el apóstol Pablo
nos recomienda de esta manera: “Así que, hermanos, os ruego por las
misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpo en sacrificio vivo,
santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Rom. 12:1). Pero
también es un anhelo profundo que muestra una sed del Señor, para ser
saciado de su presencia: “Como el ciervo brama por las corrientes de las
aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios vivo; ¿cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” (Sal.
42:1,2).

Por otra parte, el levantar las manos puede ser también una acción de
bendecir al Señor por todas las maravillas que Él hace por sus hijos: “Así
te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos” (Sal. 63:4). Sin
embargo, el levantar las manos también puede ser una expresión física
de oración y súplica a Dios en una situación dada: “Oye la voz de mis
ruegos cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos hacia tu santo templo”
(Sal. 28:2).
2)
Las expresiones físicas. e) Aplaudiendo con las manos. El salmista enfatiza: “Pueblos todos,
batid las manos; aclamad a Dios con voz de júbilo. Porque Jehová el
Altísimo es temible; rey grande sobre toda la tierra” “Cantad alegres a
Jehová, toda tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos”. El
aplaudir es una expresión de alegría, regocijo y aprobación de Dios.
En verdad, si nos encontramos alegres en una situación, debemos
alabar a Dios aplaudiendo nuestras manos por su poder majestuoso.

f) En silencio. El salmista también nos recomienda: “Estad quietos, y


conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido
seré en la tierra” (Sal. 46:10). El silencio también puede ser una
expresión de alabanza por todas las cosas que Dios hace a favor de
sus hijos. Es una forma de reconocer calladamente las obras
grandiosas de Dios. Así que sin hacer tanto ruido, en silencio también
se puede alabar a Dios. En todas estas expresiones indicadas, la
actitud del corazón es la más importante delante de Dios.
g) En lágrimas. En el relato que encontramos en el libro de Lucas
2) 7:37,38, encontramos una experiencia espontánea: “Entonces una
Las expresiones mujer de la ciudad que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la
físicas. mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y
estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con
lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus
pies, y los ungía con el perfume”. Las lágrimas que acompañan la
alabanza son una expresión de una gratitud abrumadora y de
adoración a Dios, reconociendo su desdicha, y su estado miserable
ante Él. A menudo traen una profunda liberación emocional y sanidad
interior. Las lágrimas también a menudo preceden a un gran gozo y
una victoria lograda en el nombre del Señor: “Los que sembraron con
lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la
preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus
gavillas” (Sal. 126:5,6). En realidad, podemos adorar y alabar a Dios
con lágrimas, porque nuestro corazón se conmueve al sentir su
presencia y su favor recibido; pero al final, conseguiremos la victoria
en el nombre de Cristo.
h) Danzando. La danza no es más importante que las otras
expresiones de alabanza. Sin embargo, es más controvertida y por
lo tanto necesita más explicación que algunas de las otras formas.
La danza es altamente demostrativa. Requiere el uso de todo el
cuerpo a fin de expresar regocijo, alabanza y adoración ante el
Señor. Las palabras hebreas y griegas que se traducen como
“danza” significan: “brincar, saltar, levantar los pies”. En otras
palabras, algo de naturaleza espontánea y no estructurada en
diferentes estilos.
Las referencias bíblicas a la danza son muy escasas en la
Escritura. Menos de 20 veces se hace mención a la danza en toda
la Biblia, pero de todas ellas tan solo tres o cuatro se menciona la
danza ante Dios. En II Samuel 6:12-22, David tras sacrificar un toro
y un carnero a Dios, danzó lleno de alegría al ver que el arca del
pacto de Dios había llegado a la ciudad de Jerusalén, comenzó a
bailar por las calles al ritmo de la música de celebración que
acompañaba la travesía del arca.
En otra ocasión, María, la hermana de Moisés, en
Éxodo 15:20 danzó junto con otras mujeres y cantó
de alegría por haber sido el pueblo librado de la
matanza de los egipcios y por ver con sus propios
ojos el poder de Dios manifestado a favor de su pueblo.
La hizo de una manera espontánea junta a otras
mujeres y no participaban los hombres; tampoco era
una danza estructurada. También existen dos
versículos en los dos últimos salmos que instan al
pueblo a alabar a Dios con música y danza: “Alaben su
nombre con danza; con pandero y arpa a él canten”
(Sal. 149:3) “Alabadle con pandero danza; alabadle con
cuerdas y flautas” (Sal. 150:4).
a) Cantando. Podemos adorar y alabar a Dios con canciones de
3)
música (Sal. 100:1). Al respecto el salmista expresa: “Cantad alegres a
Las formas
Dios habitantes de toda la tierra”. Nos insta que todos los que vivimos
variadas de adorar
en esta tierra debemos cantar alegres el nombre de Dios, porque Él es
y alabar a Dios.
el que nos hizo y nosotros somos ovejas de su prado. Una buena forma
de alabar a Dios en el templo es cantando. Por eso, cada congregación
o iglesia en el servicio del culto usa un himnario para alabar y adorar a
Dios. Lo único que aquí quisiéramos recomendar en especial a los que
dirigen el culto, y a todos en general, es que revisen el contenido de
himnos que se ha de entonar juntamente con la congregación. Estos
himnos que se han de cantar, siempre deben exaltar o adorar el nombre
de Dios y no a ninguna otra persona.
b) Tocando diferentes instrumentos que agradan a Dios (Sal. 33:1-
3). También podemos alabar y adorar a Dios tocando instrumentos.
El salmista nos dice al respecto: “Alegraos, oh justos, en Jehová; en los
íntegros es hermosa la alabanza. Aclamad a Jehová con arpa; cantadle
con salterio y decacordio. Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien,
tañendo con júbilo”. En este versículo se menciona instrumentos que
usaba el pueblo de Israel para alabar a Dios. Hoy, podemos alabar a
Dios con instrumentos que son propios de un pueblo o de una cultura,
pero de una manera reverente que agrada a Dios.
3)
Las formas variadas c) Orando, una manera para mantener la comunión íntima
de adorar y alabar a con él (Hech. 4:24-31). Mientras que los apóstoles Pedro y Juan
Dios. estaban encarcelados por predicar el evangelio de Cristo, los
cristianos de ese tiempo, se pusieron a orar como una forma
de adorar a Dios en esa situación. Lo interesante es que en
sus oraciones no expresan dolor, llanto; tampoco piden
protección de Dios, ni venganza por sus enemigos sino que
piden: “Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus
siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras que
extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y
prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús” (Hech.
4:29,30). Los cristianos piden que Dios les dé valor y esfuerzo
para que sigan predicando las buenas nuevas del evangelio y
que Dios mismo siga respaldándoles manifestando su poder.
Una buena forma de adorar a Dios, es orando en cualquier
situación en que nos encontremos.
d) Ayunando. Otra manera, de alabar y adorar a Dios es ayunando como lo
3) hicieron los líderes de la Iglesia de Antioquía de Siria para enviar a los misioneros:
Las formas “Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros:
variadas de adorar Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se
y alabar a Dios. había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y
ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra que
los he llamado” (Hech. 13:1,2). Sabemos que el ayuno es una disciplina espiritual
que nos ayuda a acercarnos y concentrarnos en Dios, para entrar en una
comunión íntima con Él.
e) Sirviendo a Dios con las capacidades y habilidades que nos haya dotado
(Rom. 12:1-8). Una otra manera de adorar y alabar a Dios, es sirviendo a Dios
con las capacidades y habilidades que nos ha impartido a cada uno de los
creyentes; a fin de que todo el tiempo nos mantengamos activos y ocupados en el
servicio al Señor y al prójimo. Con las habilidades que adquirimos de Dios desde
nuestro nacimiento físico podemos servir bien a Dios, cantando y alabando
himnos, tocando instrumentos, arreglando y pintando el templo, adornando el
templo con tejidos y otras artesanías, tallando maderas para los muebles, y otros.
Con los dones espirituales que nos imparte el Espíritu Santo desde nuestro
nacimiento espiritual también podemos servir de una manera excelente a Dios
ejerciendo como apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros; ejerciendo
liderazgo, administración y servicio. También ayudando a los demás, mostrando
sabiduría, conocimiento, fe, discernimiento de espíritus, exhortación, repartir y
misericordia.
Por otra parte, sanando enfermos, haciendo milagros, hablando e
interpretando lenguas para la edificación espiritual de los demás
miembros. De esta manera, con un servicio excelente, constante,
dedicado y agradable a Dios, estamos adorando y alabando a Dios.

f) Viviendo cada día conforme su voluntad en el lugar y en las


actividades en las que se ocupa (I Ped. 1:15). En verdad, otra
manera de adorar y alabar a Dios, es llevando una vida digna y
ejemplar ante los demás. Al respecto el apóstol Pedro nos advierte:
“Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros
santos en toda vuestra manera de vivir” (I Ped. 1:15). Como
expresa el apóstol Pedro, el Dios de Israel y de la iglesia es santo,
separado de todo lo malo y puro en sí mismo; El determina las
normas para la moralidad, a diferencia de los dioses paganos; Él no
es belicoso, adúltero ni rencoroso. A diferencia de los dioses
populares de los cultos paganos en todos los tiempos. Él no es
sanguinario ni promiscuo. Él es un Dios de misericordia y justicia
que cuida personalmente de cada uno de sus hijos. Nuestro Dios
santo espera de nosotros que lo imitemos al aplicar sus normas
morales elevadas de vida.
4) La clase de cantos que deben usarse en adorar y alabar a Dios (Ef. 5:19,20; Col.
3:16).

En estas referencias bíblicas, el apóstol Pablo de una manera clara, da directrices de las maneras de
adorar y alabar a Dios. Según la palabra enfática de Pablo, el creyente que desea expresar un canto
de adoración y alabanza a Dios, esto debe ser el resultado de estas cosas:
Primero, debe mostrar una vida consagrada a Dios y un buen testimonio a los demás (Col. 3:10, 12,
13).
Segundo: Debe estar lleno del Espíritu Santo (Ef. 5:18).
Tercero: La Palabra de Cristo debe morar en su corazón (Col. 3:16).
Entonces, podremos expresar esta categoría de cantos y alabanzas a Dios:

a) Salmos. Para entender el significado de las tres


categorías mencionadas, es importante tratar de
comprender la idea original. Un salmo es el canto
acompañado con instrumentos. En el Antiguo
Testamento, el libro de los Salmos es una colección de
cantos, oraciones y poesía hebrea con algunas
inscripciones para indicar tonadas, y el modo de tocar
instrumentos y cantar, tales como:
“Mizmor”, que ocurre en 57 anotaciones y es la base del griego
“psalmoi” que son cantos para instrumentos de cuerda; “Selah”,
haga una pausa, tal vez para interludio musical; “Neginot”, usar
instrumentos de cuerda, probablemente arpas; “Nehilot” tal vez
se refiere a flautas; “Seminit”, octavo como indicación para el
músico, posiblemente de usar un instrumento de 8 cuerdas;
“Masquil”, contemplativo o didáctico. Por eso, el libro de los
Salmos se conoce como “El Himnario del pueblo de Israel”.

Algunos salmos formaban parte de la liturgia en las fiestas,


especialmente en la celebración de la Pascua. El nombre en
hebreo del libro de Salmos es “tejilim”, que significa “cánticos de
alabanza”.

A veces se llama “Salterio”, derivado del griego, “psalterion”, que


significa el instrumento de cuerdas usado en la antigua Grecia con
el canto. Entonces, una categoría para expresar los cantos de
alabanza a Dios debe ser por medio de los Salmos. Por supuesto,
hoy se cantan muchos salmos en la alabanza y adoración a Dios.
4) b) Himnos. El término “himno” viene del griego “humnos” con la idea de celebrar.
La clase de cantos que Los himnos dan homenaje a Dios, reconociendo sus atributos y lo que hace.
deben usarse en adorar Son de contenido doctrinal. Ya vimos que hay himnos en el libro de los Salmos, y en
el resto del Antiguo Testamento se encuentran más. Hoy, contamos con muchos
y alabar a Dios (Ef.
himnos compuestos por varios autores cristianos que se usan para adorar y exaltar
5:19,20; Col. 3:16). el nombre de Dios y de las obras que Él hace. Debemos seleccionar
cuidadosamente, tomando en cuenta su contenido como la clase de música.
c) Cánticos espirituales. El término “cánticos espirituales” que hemos visto
en las tres categorías de Efesios y Colosenses viene del griego, “odees
pneumaticos”, que significa odas sobrenaturales, o sea con aliento de Dios.
Según el diccionario Larousse, una oda es “un poema lírico, dividido en
estrofas, destinado a celebrar grandes acontecimientos o a importantes
personajes…o bien a expresar sentimientos más familiares”. “Cánticos
espirituales”, como definido en estos versículos, son cantos de testimonio
que hablan de la presencia y obra de Dios. Cuentan una historia. Como
los atributos del Señor se ven en lo que Él hace, muchas veces nuestro
canto acerca de una experiencia espiritual particular contiene los elementos
doctrinales y de adoración de un himno. Y los himnos también pueden
incluir estrofas que parecen ser cánticos de testimonio; pero sí, tienen que
ser espirituales, esto hace la diferencia de todos otros cánticos que existen
y que inclusive están dedicados a otros dioses, héroes, a la patria, y a
mucha pornografía.
Como dijimos, estos himnos y los cánticos deben estar dirigidos a tributar, honrar, engrandecer,
exaltar el nombre de Dios por lo que Él es y por lo que Él hace. Se debe hacer con mucha
reverencia, orden y decencia (Hab. 2:20; I Cor. 12:40).

Conclusión.
En esta parte, hemos respondido a esta pregunta ¿cómo debemos adorar y alabar a Dios? En
primer lugar, debemos hacerlo con una actitud correcta y sincera como le agrada a Dios,
después debemos mostrar una expresión física que glorifique y dignifique su santo nombre.

También dijimos, que hay varias formas de adorar y alabar a Dios sea cantando, tocando
instrumentos, orando, ayunando, sirviendo a Dios con habilidades y capacidades espirituales y
llevando una vida digna y ejemplar a los demás.

Finalmente, dijimos qué clase de cantos debemos expresar a Dios. El apóstol Pablo nos insta a
expresar este tipo de cantos de adoración y alabanza a Dios, con salmos, himnos y cánticos
espirituales. ¿Cómo estamos adorando y alabando a Dios hoy? En realidad, debemos hacer
una revisión al respecto y corregir algunos aspectos en lo que se refiere a los himnos y cantos,
si estamos causando alguna ofensa a Dios y a nuestro prójimo o estamos dignificando su santo
nombre. Que el Espíritu Santo y la Palabra de Dios nos guié a tomar pasos correctos.
Preguntas de Reflexión:

1) ¿Con qué actitudes fundamentales podemos adorar a Dios? ¿Lo haces?


2) ¿Qué actitud correcta exige Dios en la adoración, según Juan 4:24?
3) ¿Qué expresiones físicas debemos mostrar en la adoración a Dios?
4) ¿Cómo adoró el salmista a Dios según Salmos 134:2?
5) ¿Por qué el silencio también puede ser una forma de adorar a Dios?
6) ¿Cuáles son las formas variadas para adorar a Dios?
7) ¿Cómo debemos adorar diariamente a Dios, los hijos de Dios?
8) ¿Qué clase de cantos deben usarse en la adoración y alabanza a Dios?
9) ¿Qué son los himnos y cánticos espirituales?
10) ¿Cómo debe ser el contenido de los himnos y cánticos espirituales?
6
¿CUÁLES SON LOS RESULTADOS DE
ADORAR Y ALABAR A DIOS?

Versículo Clave: “Una cosa he demandado a


Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de
Jehová todos los días de mi vida, para
contemplar la hermosura de Jehová, y para
inquirir en su templo” (Salmos 27:4).
Introducción.

En este punto consideraremos, que si los cristianos hemos


aprendido a adorar y a alabar a Dios de una manera correcta,
mostrando una actitud agradable y expresiones correctas, producirá
estos resultados que a continuación detallamos:
¿Cuáles son los resultados de adorar y alabar a Dios?
1. Crea una atmósfera de redención.
A pesar del pecado del ser humano, sobreabunda la santidad de Dios.
El pecado es una realidad; no es una invención de la mente humana.
La Iglesia no salva, pero es a través de ella que la salvación por Cristo
es conocida y recibida. La adoración y la alabanza revela lo feo del
pecado y la necesidad de un Salvador. La experiencia de Isaías en el
templo es un ejemplo del perdón de Dios durante la experiencia de
adorar y alabar a Dios. El profeta Isaías en su adoración a Dios en el
templo, nos muestra esta experiencia de su encuentro personal con
Dios: “Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo,
Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los
quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y
la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí! Que soy muerto;
porque siendo hombre inmundo de pueblo que tiene labios inmundos,
han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno
de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado
del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He
aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado”
(Isa. 6:3-7). Una verdadera adoración, nos confronta con Dios mismo.
¿Cuáles son los resultados de adorar y alabar a Dios?
2. Destaca el valor del individuo y su responsabilidad.
En el mundo de hoy es fácil para el individuo perderse entre la
muchedumbre. La gran congestión de las ciudades modernas
puede hacer que la persona sienta que no vale en la sociedad
y que todo lo que haga con su vida no tiene mayor
trascendencia. Sin embargo, la fructífera experiencia de
adoración y alabanza destacan el sentido del valor y de la
dignidad personal. Como alma preciosa a los ojos del Señor,
el que adora y alaba se siente que está con Él en los
momentos de soledad de la vida.

El salmista en su momento de su adoración expresa: “Venid,


adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová
nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios; nosotros ovejas
de su prado, y ovejas de su mano” (Sal. 95:7,8). Nuestro Dios
nos tiene bajo su cuidado y nos alimenta; porque somos sus
criaturas y sus hijos redimidos por la sangre de Cristo.
Valemos mucho delante de Dios.
¿Cuáles son los resultados de adorar y alabar a Dios?

3. Da perspectiva a la vida.
El nuestro es un mundo de incertidumbre y parece que no
tiene propósito. La gente parece andar a tientas, buscando un
sentido para sus vidas. La adoración y la alabanza permiten
al cristiano encontrar su destino y poder confiar su camino al
cuidado de las manos del Señor.

El mismo Señor Jesucristo dijo al respecto: “Mas buscad


primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas
cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de
mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a
cada día su propio mal” (Mat. 6:33,34). Nuestro Dios es el que
suple nuestras necesidades si ponemos toda nuestra
confianza en Él. De tal manera, la verdadera alabanza y
adoración a Dios nos provee una perspectiva correcta a la
vida; sabiendo que Él nos guiará por una senda mejor y
nosotros estaremos seguros con Él.
¿Cuáles son los resultados de adorar y alabar a Dios?
4. Da ocasión al compañerismo.
Debido al instinto gregario por el cual tiende a
juntarse con otros de su especie, el ser humano
siente gran necesidad de compañía. Así, el culto
de adoración le da la oportunidad de juntarse con
otros, y cubre así esta necesidad. Pablo estimula
a la iglesia en Filipos a unirse en Cristo, diciendo:
“Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo
el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma
cosa” (Filip. 2:2).
El culto de adoración y alabanza a Dios provee al
cristiano un espacio de compañerismo, armonía y
unidad entre todos, para motivarse y alentarse el
uno al otro. Todos sentimos la presencia de Dios,
para acercarnos mucho más a Él, y saciarnos de
sus bendiciones.
¿Cuáles son los resultados de adorar y alabar a Dios?
5. Enriquece la personalidad y fortalecen el carácter.
El espíritu que Dios puso en el ser humano es lo que lo distingue y le
hace único. Cuando Jesús habla de “vida”, la palabra que usa puede
traducirse como “personalidad”. “... ¿Qué aprovechará al hombre, si
ganare todo el mundo y perdiere su alma?” (Mat. 16:26).
Personalidad es la integración de las cualidades físicas, mentales,
sociales, morales y espirituales del ser humano que producen un
carácter determinado bueno o malo. Adorar y alabar estimulan el
desarrollo de nuestra personalidad, porque producen amor y
reverencia a Dios; además, fortalecen nuestro carácter cristiano, para
seguir amándole más y más. Por eso, el mismo Señor Jesucristo dijo:
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y
con toda tu mente” (Mat. 22:37). Amar con todo el ser es adorar a
Dios y eso fortalece nuestro carácter.
6. Da energía para el servicio.
La iglesia se reúne para adorar y alabar en la casa de Dios; después
se esparce por el mundo para servir al Señor. Sin adoración y
alabanza habría poca inspiración para el servicio; sin servicio la
adoración y la alabanza tendría poco mérito. También uno debe
reconocer que la adoración y la alabanza es una forma de servicio y
el servicio rendido con la actitud apropiada, es una forma de
adoración y alabanza.
¿Cuáles son los resultados de adorar y alabar a Dios?
7. Sostiene la esperanza de paz en el mundo.
El nuestro es un mundo de incertidumbre política, de
ideologías opuestas entre las superpotencias y el tercer
mundo. El relativismo religioso, la decadencia moral, la
explosión demográfica, los problemas económicos mundiales
por la inflación, hambre, pobreza; la lucha por los derechos
humanos y la lucha por la conquista de los recursos
naturales, tienen a la humanidad al borde de un conflicto
mundial. Podemos estar agradecidos de que la adoración y
la alabanza tienen un efecto que calma los instintos y deseos
del alma humana.

Ciertamente la mayor empresa que tenemos en el mundo es


la de traer a todos la verdadera adoración a Jesucristo, quien
vino a traer paz con Dios, paz con nosotros mismos y paz
con los demás. A fin de que en el futuro, disfrutemos
eternamente esa paz con Dios y le adoremos al único Dios
con todos los santos: “¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios
Todopoderoso reina! (Apoc. 19:6).
Conclusión.
Llegamos al final del estudio sobre la adoración y alabanza que Dios quiere. Hemos llegado a
comprender que la adoración es reverenciar su santo nombre desde nuestro ser interior por lo
que Dios es en sí en su propia naturaleza y porque Él hace. La alabanza es elogiar y
engrandecer su santo nombre por todo lo que Él hace en favor de sus hijos y de toda su
creación. Luego, hemos recalcado sobre las razones por las que debemos adorar y alabar a
Dios. Por otra parte, enfatizamos cómo debemos adorar y alabar a Dios comenzando desde
nuestras actitudes internas y cómo debemos expresar en nuestra parte física y las formas de
alabar y adorar a Dios.

Finalmente, hemos reiterado sobre los resultados de adorar y alabar a Dios, tal como nos
expresa su Palabra. Entonces llegamos a la conclusión, que un Dios santo quiere una adoración
y alabanza que proviene de un corazón y vida santa, íntegro y sincero, que reverencie y exalte su
santo nombre. Tal como recomienda el escritor a los Hebreos: “…ofrezcamos siempre a Dios,
por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”
(Heb. 13:15), y no caigamos en esta severa advertencia de parte de Dios: “Porque este pueblo
se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y
su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”
(Isa.29:13).
Preguntas de Reflexión:
1) ¿Cuáles son los resultados de una verdadera adoración a Dios?
2) ¿En qué aspectos la adoración y alabanza crea una atmósfera
de redención?
3) ¿Qué oportunidad le da al cristiano, la adoración y la alabanza a
Dios?
4) ¿Para qué el salmista anhelaba morar en la casa de Dios?
5) ¿Qué es lo que estimula en el creyente la alabanza y la
adoración?
7
¿QUÉ COMPRENDE EN SÍ LA
ADORACIÓN A DIOS?

Versículo Clave: ““Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu


Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos
sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo
tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos
de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que
tengas prosperidad?” (Deuteronomio 10:12,13).
Introducción.
Se ha enseñado en los estudios anteriores que la adoración debe ser verdadera, y que esta
comprende actitudes de la nueva vida del creyente, es una forma de vida que se consolida y
afirma en la medida en que el amor hacia el Padre se perfecciona más y más. Las actitudes
como elemento fundamental de la adoración deben ser una práctica de todos los días en la
devoción del creyente, no solo hacia el Padre sino también hacia el prójimo.

Según como ordenó Dios a su pueblo en Deuteronomio 10:12-13: “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide
Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo
ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los
mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas
prosperidad?”

Debemos considerar muy profundamente la pregunta que hace el Señor nuestro Dios a su
pueblo en este tiempo presente, suena la interrogante como una petición, demanda o solicitud.
¿Que demanda el Señor nuestro Dios de nosotros? En los versículos mencionados encontramos
estas respuestas, los cuales debemos hacerlo con “todo” el corazón y con “toda” el alma, dos
elementos que son parte constitutiva de nuestro ser: Espíritu y alma. Veamos la descripción:
¿Qué comprende en sí la Adoración a Dios?

1. Temor al Señor.
La palabra temor en hebreo es “yare”, nos muestra la importancia
de esta actitud hacia nuestro Dios y Padre: Es el aprecio
profundo, el respeto y la reverencia. Podemos comprenderlo
también como la honra y adoración. El temor a Dios es la
persona que reconoce la posición de exaltación de Él, y lo admira
permanentemente. No es un temor simple, es una reverencia
mediante el reconocimiento del poder y la posición de Dios, y
esto representa un debido respeto. Proverbios 1:7 nos dice: “El
principio de la sabiduría es el temor de Jehová…”

El temor del Señor es el principio de la sabiduría, este es el


verdadero reconocimiento de Dios y la relación del hombre con
El. El temor no es el miedo a Dios, es una forma de vida que se
cimenta en el amor profundo con mucho respeto. La sabiduría
como un principio básico y fundamental es el conocimiento de los
mandamientos de Dios y su voluntad los que se deben cumplir
voluntariamente en fidelidad en todos los días de la vida.
¿Qué comprende en sí Según Génesis 22:12-14, el temor a Dios por parte de Abraham se
la Adoración a Dios? manifestó en obediencia total, por eso fue que no rehusó a Dios
en dar su único hijo en sacrificio, al que más lo amaba. Esta
reverencia le permitió a Abraham llegar a conocer una faceta diferente
de las manifestaciones de Dios, conoció a YHWH-Yireh, el “Proveedor”,
el que se deja ver. Dice la Escritura que fue llamado aquel lugar “En el
monte del Señor se proveerá”; el Señor mismo se proveyó para sí la
ofrenda del sacrificio, un carnero que sustituyo al hijo de Abraham,
Isaac (Gén. 22:15-17). El temor generó obediencia y la obediencia trajo
consigo bendición, fue tanto el agrado del Señor que juró por sí mismo
que lo bendeciría grandemente y multiplicaría en gran manera su
descendencia, y su descendencia poseería la puerta de sus enemigos.
Por eso, se deduce: Obediencia a Dios = adoración. Bendición de Dios
= Bendición.
Según Salmos 112:1, el que teme al Señor es aquel que mucho se
deleita en la vivencia de sus mandamientos, esto trae una
recompensa que es la bienaventuranza, es tres veces dichoso, es
una bendición triple, es para el espíritu, el alma y el cuerpo. La
delicia no es la fuerza con que se hacen las cosas, es una franca
devoción que no pesa el hacer la voluntad de Dios sino que se
constituye en una manera de vivir. Esto nos lleva en sí, hacia una
verdadera adoración a Dios.
¿Qué comprende en sí la Adoración a Dios?
2. Andar en todos sus caminos.
El vocablo hebreo “halak” para andar nos indica lo siguiente: Tiene
consigo la idea básica del movimiento, caminar, andar, recorrer,
entrar. Metafóricamente: Comportamiento de la vida. El andar en
los caminos del Señor es el modo de acción en el curso de la
vida, es un camino que debe recorrerse y que puede
entenderse como los caminos de la vida, la vida obediente.
Tan sólo de esa manera, llegamos a ser verdaderos adoradores
de Dios en el curso de nuestra vida.

Para entender mejor al respecto, II Crónicas 17:3-4 nos dice: “Y


Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros
caminos de David su padre, y no buscó a los baales, sino que
buscó al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no
según las obras de Israel”. Lo importante que podemos notar aquí,
no se trata de buscar a Dios solamente, sino de hacer el
compromiso de andar en sus caminos, aunque son difíciles por la
cantidad de tentaciones y delicias que ofrece el mundo. Pero
sabemos que al final hay recompensas buenas que tienen
promesas para el tiempo presente, pero también tienen promesas
Quien nos facilita el andar en sus caminos es el Señor mismo, nosotros
por sí mismo, no podemos hacerlo y lograr la meta al final de la jornada,
con su auxilio estamos seguros de lograrlo. Así como las dos varas que
servían para transportar el arca del pacto, ahora en nosotros están los
dos paracletos, el Señor Jesús y el Espíritu Santo quienes nos llevan por
los caminos del Señor. Él va delante de nosotros allanando los lugares
que son escabrosos o enderezando los lugares torcidos, también
rompiendo las puertas de bronce que se oponen a nuestro caminar, y
hacer pedazos las barras de hierro que actúan como obstáculos en el
creyente (Isaías 45:2).

Según Génesis 5:22, Enoc anduvo con Dios por 300 años. No es igual
que Dios ande conmigo a que yo ande con Dios, todo el que anda con
Dios tiene que hacer lo que El hace, ir a donde Él va, estar en Él. Hemos
enseñado que el número 300 significa el agrado completo, el andar con
Dios nos lleva al privilegio de poder agradarle de una manera completa,
con toda la integridad del ser: espíritu, alma y cuerpo. Con esta forma de
vivir podemos adorar en verdad a Dios por toda la vida.
En Génesis 6:9, vemos que Noé por andar con Dios era un hombre justo,
perfecto o integro en sus generaciones o entre sus contemporáneos, todo
aquel que anda en los caminos del Señor dará testimonio de sus
actitudes las cuales le agradan a Él y así le adorará a su Dios.
¿Qué comprende en
3. Amarlo.
sí la Adoración a La palabra amar en hebreo significa “ahab o aheb” y nos lleva a
Dios? comprender a un fuerte vínculo emocional. Tener afecto, amar, adorar.
Estar enamorado de alguien, querer mucho a alguien. Esta palabra alude
al amor del hombre hacia la mujer, y de la mujer hacia el hombre. Este
amor refleja el deseo sexual dentro de los límites lícitos del matrimonio.
Según Deuteronomio 6:5, el decálogo de Dios tiene su principio en el
amor al Señor-Dios con todo, que incluye todo corazón, toda el alma y
toda la fuerza. Todo el ser amando de una manera intensa a Dios, con
ese mismo amor con que se ama al prójimo, no es otra clase de amor sino
es del mismo que se practica cotidianamente en pureza, sinceridad,
integridad y honestidad. Si este amor está como principio en la relación
con El, es porque Él quiere que se mantenga como primero en nuestras
vidas sin negar el amor que se siente hacia otras personas. Solamente de
esa manera, podremos ofrecer una adoración verdadera a Dios.
El salmista expresa: “Y me regocijaré en tus mandamientos, los cuales he
amado” (Sal. 119:47). El salmista se alegra en los mandamientos del
Señor, porque los ha amado, es decir ha andado en obediencia a sus
mandamientos y ha agradado en gran manera a Dios; ofreciendo en sí,
una adoración permanente a Dios en su vida.
¿Qué comprende en sí la Adoración a Dios?
4. Servir al Señor tu Dios.
El termino servir viene del hebreo “abad” que significa trabajar
en muchos sentidos. Faena, labor, obra, empleo. Servir,
servicio, labrar, arar la tierra. Cumplir con la función de un
esclavo.

Según Génesis 2:15 afirma: “Tomó, pues, Jehová Dios al


hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo
guardase”. Desde un comienzo, Dios había puesto al hombre en
el huerto para que lo cultivara o que trabajara, una
responsabilidad de hacer producir ese lugar, que se había
asignado como la habitación de esa nueva creación. Adán tenía
mucha devoción a Dios y que lo cumpliría con su mandato. Aquí
podemos notar que el trabajo ya estaba ordenado por Dios antes
de su desobediencia, y que de ninguna manera debe
considerarse como resultado de la caída del hombre, como una
maldición. Adán con su diaria labor en el huerto, en realidad
debía ofrecer una adoración sincera a Dios por todos los
beneficios que había recibido de Él.
En una ocasión Josué decía: “Pero yo y mi casa serviremos a
Jehová” (Jos. 24:15). La mejor decisión que el líder puede tomar
es servir al Señor él y toda su familia como podemos ver en
Josué. Esa decisión emergía del corazón de Josué e involucraba a
toda su familia y con todo lo que tenía en su casa. ¿Por qué? Josué
amaba tanto a Dios y quería servirle con toda integridad, dedicación,
esfuerzo, bienes, tiempo y familia. Esto en realidad, significa una
verdadera adoración a Dios. ¿Cómo estás tú adorando a Dios?

El mismo Señor Jesús, a través de una parábola, nos enseñó de


un servicio excelente, dedicado y responsable: “Porque el reino
de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus
siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro
dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se
fue lejos” (Mateo 25:14, 15). Les entregó talentos a tres de sus
siervos según su capacidad, para que puedan trabajarlos,
multiplicarlos responsablemente hasta que Él regrese. Esto da a
entender que nadie tiene excusa para no trabajar en la obra del
Señor y ser productivo. A través del servicio que ofrecemos a
Dios por medio de habilidades y capacidades o dones
espirituales; estamos ofreciendo una adoración genuina a Dios.
¿Qué comprende en sí la Adoración a Dios?
5. Guardar sus mandamientos.
El guardar los mandamientos de Dios, no solo es
un compromiso sino también una responsabilidad,
en el hebreo “shamar” quiere decir, cubrir alrededor de,
con espinas, púas o aguijones. Implica ser custodio de
algo, donde se debe defender o proteger en este caso
los mandatos de Dios.

Es vigilar cuidadosamente, mantener vigilancia


sobre algo, poner los ojos sobre algo; en este
caso, los mandamientos de Dios. Mantener algo
para un propósito, prestar mucha atención. Tener
cuidado con diligencia los mandamientos de Dios.
En Génesis 2:15, Dios instruyó al hombre de esta manera:
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de
Edén, para que lo labrara y lo guardase”. Adán recibió la
instrucción de Dios de guardar el huerto y todo lo que en él
había, entre ellos estaba el árbol de la Vida y el árbol del
conocimiento del bien y del mal. Nadie más tenía acceso al fruto
del árbol de la vida, Adán y Eva podían comer de todos los frutos
de los árboles que había en el huerto, pero debían de guardar el
mandato de no comer del árbol del conocimiento del bien y del
mal. Adán no cumplió fielmente lo que Dios le mando hacer, dejó
que la serpiente invadiera con astucia a su mente y desobedeció
el mandato de no comer el fruto del árbol del conocimiento del
bien y del mal; además, estuvo a punto de vulnerar el misterio del
árbol de la vida, quien finalmente ha sido guardado por
querubines y una espada encendida que giraba en todas las
direcciones.

Esto denota en sí, el guardar los mandamientos de Dios y es


una manera de adorar sinceramente a Dios. Si no guardamos
diligentemente los mandamientos de Dios, lo desechamos a
Él y prima nuestra propia voluntad.
En Deuteronomio 4:5-6, Moisés exhortó al pueblo de Israel: “Mirad, yo os he enseñado estatutos
y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual
entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es
vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos
estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta”.

Según Moisés, el Señor Dios dio a Israel estatutos y juicios para que pusieran por obra
cuando habitaran la tierra prometida. Estos no solo debían guardarse o custodiarse esos
estatutos, sino también debían ponerlos por obra, una cosa debe llevar a otra, todo conocimiento
debe ponerse en práctica porque esto conduce al enriquecimiento de sabiduría y de inteligencia.
Cómo se conocerá al pueblo de Dios, sino porque es “un pueblo sabio e inteligente”. Por eso, el
salmista expresa: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová
es fiel, que hace sabio al sencillo” (Sal. 19:7).

¿Por qué dudar? La ley o el testimonio de Jehová, hace sabio al sencillo o al humilde de
corazón; que dará mayores oportunidades para adorar sinceramente a Dios en su vida. Esto
quiere decir, que si los cristianos hoy, guardamos los mandamientos de Dios en nuestro corazón
y los ponemos en práctica en nuestra vida diaria, seremos sabios para dirigir nuestra vida para
agradar y adorar a Dios. ¿Estás guardando los mandamientos de Dios en tu corazón para
ponerlos en práctica?
Conclusión.
Entonces, ¿qué comprende en sí la adoración a Dios? La verdadera adoración a
Dios como hemos venido desarrollando, comprende el temor a Dios, andar en sus
caminos, amarlo, servirle con todo nuestro corazón y con nuestra alma, y guardar
sus mandamientos para que tengamos prosperidad. Si los cristianos hoy, cumplimos
con éste mandamiento de Dios en nuestra vida cotidiana, podremos ser verdaderos
adoradores de Dios en cualquier lugar en que nos encontremos. Nuestro Dios,
grande y todopoderoso se sentirá muy agradado y contento por sus hijos.
Preguntas de Reflexión:
1) ¿Qué nos exige a los cristianos la adoración a Dios,
según Deuteronomio 10:12,13?
2) ¿Por qué debemos mostrar el temor a Dios en la
adoración?
3) ¿Por qué debemos andar en sus caminos y amar a
Dios en la adoración?
4) ¿Por qué debemos servir a Dios para mostrarle
adoración?
5) ¿Por qué debemos guardar sus mandamientos para
adorar a Dios?
8
¿HACIA DÓNDE NOS LLEVA LA VERDADERA
ADORACIÓN A DIOS?

Versículo Clave: “Lleguemos ante su presencia


con alabanza; aclamémosle con cánticos”
(Salmos 95:2).
Introducción.
El corazón que desea a Dios, naturalmente desea también acercarse a Él; es decir, quiere
estar en su presencia. De modo que una de las prioridades más importantes de los
creyentes es congregarse con otros santos con el propósito de encontrarse con Dios.
¿Cuál es el modo apropiado para que la congregación entre a la presencia de Dios? ¿Se debe
comenzar con cantos de alabanza rápidos batiendo palmas, o venir con reverencia y cantando
himnos lentos de adoración? ¿Hay normas bíblicas al respecto?

Cuando se habla de entrar “a la presencia de Dios”, hay que recordar que hay manifestaciones
variadas de su presencia. Hay que considerar por lo menos tres niveles: El primero, es que Dios
es omnipresente; su presencia está en todas partes, todo el tiempo. El segundo, es que Jesús
dijo que donde haya dos o tres reunidos en su nombre, allí está Él en medio de ellos (Mateo
18:20). Esta una manifestación más particular de su presencia. Y, el tercero en II Crónicas
5:13,14, se da un relato de cuando la nube de gloria llenó el templo de Salomón cuando los
cantores y músicos levantaron el corazón en alabanza a Dios. Esa nube de gloria (la presencia
de Dios) llenó de tal manera el lugar que los sacerdotes no podían ni ponerse de pie para
realizar el culto. De veras, esa fue una manifestación muy especial de la presencia de Dios, y
ese es el mismo tipo o esencia de manifestación que la iglesia busca hoy día. Entonces, la
verdadera adoración nos lleva a la presencia de Dios, a disfrutar la comunión íntima con Él.
La lección que esto nos enseña es muy significativa. Cuando esa nube llenó el templo, la gente y los
sacerdotes no podían ver a nadie ni nada alrededor, porque todo lo que les era visible era la
presencia de Dios. Y para los creyentes de hoy, la meta de su adoración debiera ser que lleguen al
punto donde no vean a nadie ni nada alrededor de ellos, sino que queden completamente
maravillados en Dios. Ese es el objetivo supremo de la adoración, ver solo al Señor. No hay mayor
realización, ni la habrá nunca.
1. El acercamiento a la presencia de Dios.
La mayoría de los versículos de la Biblia que contienen alguna clave
en cuanto al modo general de los israelitas en la época de David dan
la impresión de que se presentaban ante el Señor con cantos de
celebración y alabanzas. Los siguientes pasajes hablan de la
entrada a la presencia de Dios con alabanzas:
“Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémosle
con cánticos” (Salmos 95:2).
“Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con
regocijo…Entrad por sus puertas con acción de gracias, por
sus atrios con alabanza” (Salmos 100:2,4).

Véanse también los Salmos 42:4; 45:13-15; 68:24-26; Isaías 30:29;


35:10.
Otros textos de la Biblia parecen indicar que la adoración es la expresión adecuada para
los que entran a la casa del Señor. Considérense los siguientes pasajes:
“Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrenda, y venid delante de él;
postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad” (I Crónicas 16:29; Salmos
96:8).
“Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; adoraré hacia tu santo
templo en tu temor” (Salmos 5:7).
“Entraremos en su tabernáculo; nos postraremos ante el estrado de sus pies” (Salmos
132:7).

Véase también Eclesiastés 5:1,2.


Entonces, ¿cuál es la manera adecuada? ¿La alabanza o la adoración? ¿Hay una fórmula
para los cultos? No, no hay fórmula para lo que se llama el “culto de adoración”. Se
puede comenzar con cantos rápidos de alabanza y acción de gracias, o con himnos lentos de
adoración. Según las evidencias bíblicas, se podría decir que es más común llegar ante el
Señor con cantos de alabanza, pero hay que desechar la idea de que haya una fórmula para
dirigir cultos de adoración como, por ejemplo, comenzar con cantos de alabanza rápidos y
animados, y luego pasar a himnos de adoración, más lentos.
Algunos cultos tendrán ese orden invertido; otros solo cantos lentos, o rápidos. Las
Escrituras no dan un modelo rígido para la adoración por la sencilla razón de que Dios no
quiere que se tenga una fórmula para los cultos. Si Dios tuviera un rito o patrón apropiado,
entonces se lo habría dado a la iglesia. Jesús dejó en claro que la adoración no ha de ser la
ejecución de un rito ni una fórmula sino un asunto del espíritu (Juan 4:23,24). El punto central es
este: No importa cuál sea el método, el Señor busca a los que vengan a él “en espíritu y verdad”,
cuyo corazón lo anhele con diligencia.

No hay una manera “correcta” ni “incorrecta” de entrar a la presencia del Señor; solo hay
la manera de Dios. Y su manera es probablemente diferente cada vez. El líder de la
adoración o alabanza debe tener una profunda vida oración y entrega a Dios y cultivar la
sensibilidad al Espíritu de Dios para discernir lo que Dios quiere en cada culto.

También se debe tener en cuenta que la alabanza no es tanto la venida de Dios a la


presencia de los creyentes como la entrada de estos a la presencia de Él (Salmos 100:4;
150:1).

Si se tiene un “mal” culto de adoración, lo primero en que se piensa es que se necesita la


presencia de Dios. El hecho que Dios ya está allí, lo que se necesita es hacer algo para
ascender hasta el Señor en el corazón. Dios nunca es el problema, pues siempre está listo;
siempre que haya un problema, está en la congregación.
Quizás se debe considerar de nuevo el Salmo [Link] “Pero tú
eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel”. A
base de este versículo, algunos han pensado que la alabanza da
acceso a la presencia de Dios. Se han interpretado así:
“Sabemos producir la presencia de Dios. Ciertos cristianos bien
intencionados enseñan que se puede tener la presencia de Dios
en las iglesias si se le alaba, él descenderá y se unirá al culto. Si
todavía no se percibe su presencia, hay que alabar con más
intensidad, volumen y sinceridad. (Eso casi se parece a la actitud
de los sacerdotes de Baal que se cortaban en su esfuerzo por
invocar la buena voluntad de su dios.)

Ellos interpretan que este versículo dice que Dios vendrá y


morará con los que le alaben.
Hay que tener en cuenta otra interpretación de ese versículo. Es
cierto que Dios habita en alabanza de los creyentes, en el sentido
de que le agradan sus alabanzas y se rodea de ellas, se deleita
en ellas y las disfruta. Se le declara como Rey en la alabanza que
proclama su reinado y señorío a un mundo que no lo reconoce
como Señor. Al cantar, se les da testimonio a los paganos (y a los
santos, también) de su señorío, y así se le entroniza con la
alabanza.
Esta última interpretación vería ese versículo como condicional: “Si alabamos, podemos
estar seguros de la presencia de Dios”. Sin embargo, no se puede obligar ni inducir la
presencia de Dios. Es una idea pagana creer que sí. La alabanza no halaga a Dios para obtener
sus favores. Él no está condicionado a la alabanza. Una vez oía a alguien que alababa a cierto
director del culto de adoración y decía: “Él de veras sabe traer la presencia de Dios a la
congregación. Estoy seguro de que el hermano a quien se refería es un director excelente pero,
no obstante, no tiene la capacidad para traer la presencia de Dios a la congregación. Los brujos
intentan hacer tal cosa, pero a Dios no se le mueve con brujería. El director del culto de adoración
no puede producir la presencia de Dios, pero tal vez tenga la capacidad especial de guiar al
pueblo de Dios en su ascenso al monte de Sión, el tabernáculo eterno de Dios.

El Salmo 132:13,14 da una explicación más precisa de la manera como Dios habita en las
alabanzas de su pueblo: “Porque Jehová ha elegido a Sión; la quiso por habitación para sí.
Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré, porque la he querido.”

Aquí el Señor dice que ha decidido manifestar su presencia en Sión, y mora allí ahora y
para siempre. No habita en Sión solo cuando se le alaba; Sión es su residencia permanente. Ya
está en la congregación, y siempre será entronizado en Sión cuando se le alaba. No es una
condición, sino un hecho.
2. La responsabilidad del adorador.
La mayoría de los cristianos asisten a la iglesia no para
contribuir sino con el propósito de beneficiarse lo más
posible del culto. De conformidad con esa actitud, se
espera que los pastores y líderes del culto de adoración
vean que todos los componentes del servicio fluyan
juntos de manera cohesiva y significativa. Algunos
dicen: “Ese es el trabajo del pastor, para eso lo
empleamos”. Si algo sale mal, se culpa al pastor o al
director de adoración, y ambos se enterarán de ello con
toda probabilidad. Se ve, pues, que la responsabilidad
del culto recae sobre los hombros de los que están en
la plataforma, y los individuos de la congregación
quedan relativamente libres de sentir cualquier
responsabilidad por el culto. Pero si se cree, de veras,
que todos los cristianos son miembros activos del
sacerdocio neotestamentario, que todos son ministros
delante del Señor, entonces se debe aceptar la
responsabilidad del papel de los creyentes como
ministros en la congregación.
La principal responsabilidad de todo adorador es ministrar al
Señor. La Biblia dice: “Alabad a Dios” (Salmos 150:1). La
responsabilidad de alabar y adorar no descansa en el
pastor ni el líder de la adoración, sino en todas las personas
que presenten un “sacrificio de alabanza” individual al
Señor.

Cada uno también tiene la responsabilidad de prepararse para


la adoración. Una buena manera de hacerlo es levantarse
temprano el domingo y pasar algún tiempo en oración alabanza.
La oración y la meditación pueden ser un hermoso preludio del
culto de adoración. Al llegar al santuario, es apropiado pasar
algún tiempo en oración en vez hablar con otras personas. Se
debe ir al culto adoración con el corazón en comunión con el
Espíritu de Dios.
Una manera excelente de prepararse para la adoración es confesar cualquier pecado conocido
que se haya cometido antes de llegar al lugar de culto. Si al principio de este uno no trata de
ponerse en buena relación con Dios, puede perder momentos preciosos que se podrían pasar en
alabanza o adoración enérgicas. Cuando David, después de su pecado de adulterio con Betsabé,
se puso en buena relación con Dios, confesó: “Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado
está siempre delante de mí” (Salmos 51:3). Él trataba de adorar al Señor de todo corazón, pero
ese pecado se le presentaba en la mente una y otra vez, y sentía que se le había enfriado el
corazón hacia el Señor. El que trata de vivir con un pecado no confesado, sabrá también que
el pecado se le presenta cuando quiere adorar al Señor. Se puede evitar el plan del enemigo
para distraer al creyente de la adoración si se arrepiente antes, recibe el misericordioso perdón de
Dios, y rechaza la condenación.

El creyente tiene la responsabilidad de dedicarse a la oración por el culto con anticipación.


El doctor Judson Cornwall afirma que la oración es para el creyente lo que la comunicación es
para el matrimonio, es decir, algo absolutamente indispensable. Define la oración como la
comunicación con Dios y sugiere que el santo que no ora nunca adora. Jesús dio un principio que
se aplica aquí: “Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón” (véase Mateo 6:21). Si uno se dedica
con diligencia a la oración por el culto de adoración, se asombrará de su nivel de interés y
participación en el culto. Si se dedica tiempo a orar por el culto, se esperará el beneficio
subsecuente de esa inversión de tiempo, y se estará listo para participar y contribuir a que el culto
sea una reunión gloriosa.
También hay que frecuentar el lugar de adoración. Las Escrituras exhortan a que los santos
no dejen de reunirse (Hebreos 10:25). Todos los creyentes necesitan la fuerza y el ánimo que se
recibe de la comunión con otros miembros del cuerpo de Cristo. Los creyentes son solo partes
pequeñas del cuerpo; de manera que, solos y separados de ese organismo, mueren,
espiritualmente hablando.

Al entrar en la presencia de Dios, los fieles no deben venir solamente para recibir algo,
sino más bien para traer una ofrenda (Salmo 96:8). En vez de venir a ver cuánto se puede
recibir de Dios, hay que proponerse a darle algo a Dios, a servirle y bendecir su nombre. El
creyente tiene la responsabilidad de venir con una ofrenda, pero eso incluye mucho más
que una contribución monetaria. Hay que entrar en la presencia de Dios ofreciendo un
sacrificio de alabanza, y se debe estar dispuesto a ofrecerse para ministrar a otros hermanos,
como el Espíritu Santo dirija. Dios ama a los dadores que vienen a la congregación con la
intención de contribuir.

El Salmo 66:2 da a todos un mandamiento: “Poned gloria en su alabanza”. Eso requiere


que se invierta energía. ¿Ha estado alguna vez en un culto de alabanza insatisfactorio? Los
músicos no llevaban el mismo compás; parecía que el pastor recitaba el sermón en la mente; los
ujieres se habían retirado a algún lugar del atrio; la mitad de la congregación trataba de usar la
energía que se le agotaba pronto, mientras el resto de la gente ya se había desentendido del
tiempo de alabanza. En efecto, la mayoría de las iglesias tiene de vez en cuando un culto de
No, la causa del problema no es Dios sino los creyentes. El énfasis del Salmo 66:2 es que se
ponga gloria en su alabanza. Las alabanzas no son gloriosas en sí. La alabanza no es una varita
mágica que cuando se mueve garantiza un culto glorioso. Si el creyente no invierte ningún esfuerzo,
pasará por alto un excelente secreto de la alabanza. Las alabanzas gloriosas se convierten en el
dominio de los que ponen gloria en la alabanza. El cristiano sirve a un Dios maravilloso que merece la
cantidad más gloriosa y hermosa de celebración y alabanza que se le pueda dar. La alabanza no es
la respuesta de los que han esperado una lluvia celestial, sino que inician los que se acercan a Dios
con un sacrificio espiritual.

También tienen los creyentes la responsabilidad de tener motivación propia en la alabanza y la


adoración. Ben Patterson declara que a Dios no lo impresionan, en lo más mínimo, los adoradores
que son solamente espontáneos. Muy cierto. Los adoradores espontáneos son los que saben alabar
y adorar cuando lo desean solamente. A todos les gusta la adoración espontánea cuando es fácil
levantar el corazón hacia el Señor, pero si funcionan a ese nivel solamente, no han aprendido la
disciplina del verdadero adorador. Algunos creyentes están siempre a la espera de que el líder
adoración los estimule a la adoración involuntaria. Un fruto del Espíritu es el control de sí mismo, y si
más individuos lo ejercieran en la adoración y tuvieran motivación propia para alabar a Dios, tal vez
menos líderes de la adoración usarían técnicas de control de multitudes para producir una reacción.
El verdadero adorador alaba en todas las oportunidades que se le presenten y no requiere del
estímulo del pastor ni del líder de adoración para alabar al Señor.
Después de su resurrección, Jesús encontró a dos
discípulos camino de Emaús y les dijo: “¡Oh insensatos,
y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas
han dicho!” (Lucas 24:25). Cuando los llamó “tardos de
corazón”, no los alabó. No es recomendable ante el
cielo que se conozca al creyente como “lento” en la
alabanza y la adoración. Se es lento porque se es tardo
de corazón. Hay creyentes como aquellos discípulos, y
el Señor les dará un regaño semejante. Hay que agitar
el alma a la hora de alabar al Señor. Los creyentes
deben motivarse a la alabanza y entrar con entusiasmo
al culto de adoración.
Hay que hacer algo más que cantar. Los Salmos exhortan a “cantar alabanzas a Dios”. El solo
hecho de cantar canciones no constituye necesariamente cantar alabanzas. Es posible cantar sin
poner todo el corazón en ello. La responsabilidad del creyente es convertir las canciones en
una alabanza del corazón a Dios.

El creyente también debe adorar a pesar de las distracciones. Es fácil culpar a otros por la
falta de alabanza de uno: “El líder de adoración no fluye con el Espíritu de Dios hoy”. “¿Qué hace
el pastor? Parece que no disfruta nada del culto de adoración”. “Hombre, qué nota tan mala dio el
piano”. “¿Cuándo van a llevar el compás juntos el tambor y el pianista?” “Este líder adoración
parece que no sabe lo que hace”.

Hay mil y una razones por las cuales no se alaba a Dios. Sin embargo, la responsabilidad
de la alabanza debe inevitablemente volver a los creyentes. Dios nunca dijo que lo alabaran
“si les gusta el estilo del líder de adoración”, o “cuando se cante la canción que más les guste”.
¿Qué dice la Biblia? “Bendeciré a Jehová en todo tiempo” (Salmo 34:1), aun cuando el líder de
adoración esté desentonado, el pianista no conozca la canción y el tambor sea muy áspero. Esto
viene como amonestación a todos los adoradores: No dejen que los distraigan los esfuerzos
sinceros, pero deficientes, de los músicos o los líderes. Tal vez el creyente tenga razón en el
análisis de sus deficiencias, pero se privará del privilegio de bendecir al Señor.
Los creyentes deben ser adoradores toda la semana. El adorador no disfruta de la adoración
solo domingos en la congregación; su vida es de alabanzas y adoración continuas a Dios
veinticuatro horas al día. Una vez que se ha aprendido esa vida de adoración durante la semana,
es fácil reunirse en la congregación y alabar a Dios. Cuando los adoradores se reúnen, la
alabanza asciende de inmediato. Si el nivel de la alabanza en la congregación es bajo, se puede
estar seguro de que el problema es que los creyentes no han aprendido a vivir alabando durante la
semana. El llamado es a algo más que visitar solamente la casa del Señor. Las Escrituras dicen:
“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo las sombras del Omnipotente” (Salmo 91:1).

Hay que permanecer en su presencia de continuo. Es fácil confundir la adoración con ser
adorador. Solo porque alguien adore, no significa necesariamente que es adorador. Casi cualquier
persona puede adorar según la ocasión, pero relativamente pocos parecen manifestar la cualidad
de vida del adorador. Cuando Dios pide que el creyente sea adorador todos los días, no pide que
se dedique solo a cantar alabanzas toda la semana. Él sabe que sus hijos deben hacer otras
cosas además de vocalizar la adoración; pero Dios si pide que vivan como adoradores los siete
días de la semana. Cuando el creyente adopta esa clase de vida, se percata de que con
frecuencia surge un canto de alabanza de su interior. Descubre que todo lo que hace un canto de
alabanza de su interior. Descubre que todo lo que hace de veras constituye un acto de adoración
al Señor, pues sus actividades diarias son una expresión de su dedicación a Dios.
3. El sacrificio de alabanza.
Muchas veces, cuando el creyente se presenta
delante del Señor, le es fácil elevar el corazón
en alabanza, pero hay otras en que no es fácil
presentar la alabanza, pero hay otras en que
no es fácil presentar la alabanza, y es lo último
que se quiere hacer. En tales ocasiones, se hace
necesario ofrecer un “sacrificio de alabanza”

Esta expresión se toma de Hebreos [Link] “Así


que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de
(Cristo), sacrificio de alabanza, es decir, fruto
de labios que confiesan su nombre”. Pedro dijo
que los cristianos son un sacerdocio espiritual
que presenta sacrificios espirituales al Señor (I
Pedro 2:5). Los Salmos también se refieren a los
“sacrificios de alabanza” y “sacrificios de júbilo
(Véanse Salmos 27:6; 54:6; 107:22; 116:17).
El Nuevo Testamento usa la palabra “sacrificio”
como contraparte de los sacrificios originales del
templo. Aun en el Antiguo Testamento, el Señor
aclaró, en los Salmos y los libros proféticos, que
no esperaba solo sacrificios de animales sino
también los del corazón. La ley mosaica demandaba
sacrificios de animales, y fue mientras todavía estaban
bajo el viejo orden que David escribió inspirado: “No
quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres
holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu
quebrantado; al corazón contrito y humillado no
despreciarás tú, oh Dios” (Salmos 51:16,17).
Hoy día los creyentes ofrecen el cumplimiento del tipo del Antiguo Testamento, los sacrificios de
alabanza. El sacrificio incluye algo costoso, la ofrende algo muy querido, lo cual se ilustra
de otro modo hermoso en I Crónicas 21. Satanás había incitado a David a contar a los hijos de
Israel, y como David lo hizo de un modo que desagradó al Señor, Dios castigó a la nación. El
Señor envió una plaga a Israel y murieron setenta mil personas. Cuando el ángel exterminador
llegó a la era de Ornán, Dios le dijo: “Basta ya; detén tu mano” (v. 15). Entonces el ángel le
ordenó a David que edificara un altar al Señor en la era de Ornán, en el lugar preciso donde el
ángel dejó de matar a más israelitas. David se acercó a Ornán para comprar el sitio con el
propósito de hacer su sacrificio al Señor, pero Ornán dijo que quería regalar el sitio del altar a
David, junto con los bueyes y la madera para el holocausto. Obsérvese la respuesta de David:
“No, sino que efectivamente la compraré por su justo precio, porque no tomaré para Jehová lo
que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste” (v.24).

El sacrificio no lo es si no cuesta nada. Muchas veces el creyente cree que ofrece un


sacrificio de alabanza cuando, en efecto alaba solo porque siente deseos de hacerlo. En el
Antiguo Testamento, el sacrificio requería la muerte del animal. El sacrificio en el Nuevo
Testamento también demanda del creyente la muerte a su comodidad, a sí mismo y sus deseos.
Jesucristo mismo dijo al respecto: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y
tome su cruz, y sígame” (Mat. 16:24).
4. El costo de la alabanza.
Primero: La alabanza no es un género gratuito. Los que la practican deben pagar su precio.
Primero, se requiere energía. A veces el creyente está cansado después de una semana completa
de trabajo duro, y viene a la iglesia el domingo por la mañana para descansar. No siente deseos
de alzar las manos ni ponerse de pie por demasiado tiempo, pues no tiene energía para ello. En
tal ocasión, es conveniente ofrecer un verdadero sacrificio de energía y bendecir al Señor con el
corazón, el alma, la mente y la fortaleza personal.

Segundo: El costo de la preparación. A veces el creyente siente la necesidad de recibir


purificación y renovación para ser más libre en la presencia de Dios: “¿Quién subirá al monte de
Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón” (Salmos
24:3,4). Este pasaje muestra que el Señor exige pureza a sus servidores. Si de veras el creyente
quiere servir al Señor de modo íntimo, primero debe purificarse de corazón mediante el
arrepentimiento y la confesión de su maldad interna y sus pecados que ha cometido todavía en su
vida.

Tercero: El costo del tiempo. ¿Tiene mucha importancia el tiempo? ¿Hay suficiente tiempo en el
día para hacer todo? Creo que el tiempo es lo que más aprecio. Si alguien me pide dinero, tal vez
lo dé con un poco de renuencia; pero si me piden dos horas de mi tiempo, vacilo antes de
responder porque lo considero algo precioso. La vida de alabanza demanda el sacrificio de
tiempo. No siempre se puede entrar a la presencia del Señor y salir aprisa; hay veces cuando es
El “sacrificio de alabanza” no es la experiencia de algo divertido. Tal vez lo sea
en el canto, pero cuando llega el momento de ofrecerlo, el sacrificio costará
algo. Con todo, forma parte integral de la vida de alabanza y la permanencia en
la presencia de Dios. Se da una solemne advertencia al creyente: “¡Ay de los
reposados en Sion…!” (Amós 6:1).

Conclusión.
Al terminar este tema, ¿hacia dónde nos lleva la verdadera adoración a Dios?
Queremos recalcar que la congregación de los creyentes no sea complaciente,
sino esté entre los que están dispuestos a animarse a ofrecer un sacrificio de
alabanza en medio de circunstancias adversas. La actitud del creyente hacia la
alabanza y la adoración y su participación en ellas son clave para entrar a la
presencia de Dios. Se presenta la alabanza sin motivos ulteriores, ni la intención
de obligar a Dios a venir al creyente. En su presencia hay plenitud de gozo. La
alabanza también se convierte en arma poderosa contra el enemigo del alma.
Preguntas de Reflexión:

1) ¿En qué tres niveles se manifiesta la presencia de Dios?


2) ¿Qué significa la presencia de Dios según Salmos 95:2 o léase
también Hebreos 10:22?
3) ¿En qué está la diferencia entre la adoración individual y la
adoración congregacional? Cita algún ejemplo.
4) ¿Cuáles son las responsabilidades del adorador?
5) ¿En qué consiste el sacrificio de alabanza según Hebreos 13:15?
6) ¿Cómo puedes comparar el sacrificio de alabanza según el
Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento?
7) ¿Cuál es el costo de alabanza?
9
¿CUÁLES SON LOS OBSTÁCULOS PARA
ADORACIÓN Y ALABANZA

Versículo Clave: “Si en mi corazón hubiese


yo mirado a la iniquidad, el Señor no me
habría escuchado mi voz” (Sal. 66:18).
Introducción.
Muchas veces nos confrontamos con ciertos obstáculos para entrar en alabanza y adoración a
Dios y nos sentimos incómodos. ¿Por qué? Porque tenemos un problema básico entre Dios y
nosotros. Es importante que cada creyente busquemos a Dios hasta saber cuál es el problema o
problemas que nos impide para ofrecer una alabanza y adoración sincera a Dios.

A veces, presentamos diversas excusas cuando alguien nos pregunta al respecto: “¡No soy
extrovertido!” “¡Soy muy tímido; me siento avergonzado!” “¡No soy muy expresivo o carismático!”
Sin embargo, eso no es el verdadero problema. El verdadero problema está en su corazón, tal
como el pueblo de Israel cayó delante de Dios y Dios les reprendió: “Porque este pueblo se
acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor
de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” (Isa. 29:13).

Por otra parte, la alabanza es un mandamiento de Dios y no hay ninguna excusa válida. El
salmista David dice: “Todo lo que respira alabe al Señor” (Sal 150:6). Si nosotros respiramos,
entonces tenemos que alabar a Dios como su palabra nos enfatiza: “No alabarán los muertos a
Jehová, ni cuantos descienden al silencio; pero nosotros bendeciremos a Jehová desde ahora y
para siempre. Aleluya” (Sal 115:17,18). Sin embargo, existen algunos obstáculos definidos para
la alabanza y adoración, a los que tenemos que renunciar, enfrentar y vencer con la ayuda
poderosa de Dios, para tener una actitud cambiada y poder alabarle y adorarle con toda libertad y
fervor a Dios. ¿Cuáles son los obstáculos que nos impiden alabar y adorar a Dios?
1. EL PECADO.
El pecado es el primer obstáculo para la alabanza y adoración. Esa es la razón básica por la que los no
convertidos no alaban a Dios. Es también una razón de por qué no lo hacen algunos cristianos. El pecado
no confesado nos impide delante de la presencia de Dios. No nos sentimos libres ni cómodos en la
presencia de Dios si somos conscientes del pecado no perdonado en nuestra vida.

David dijo: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado mi voz”
(Sal. 66:18). El pecado y la iniquidad nos separan de Dios: “Pero vuestras iniquidades han hecho división
entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Isa.
59:2). Tal como afirman estos versículos, por causa del pecado, perdemos la comunión que hayamos
disfrutado previamente con Dios. La conciencia de pecado en nuestras vidas ata nuestra lengua delante del
Señor para no alabarle. La única cosa de la que nos sentimos libres de hablar con Él es de nuestro pecado.

Sin embargo, hay una repuesta muy obvia a este obstáculo: Solamente debemos confesar el pecado a
Dios y aceptar sinceramente Su perdón y limpieza de manera que podamos ser restaurados a una
relación correcta con Él, como dice el apóstol Juan:”Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo
para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (I Jn. 1:9). Una vez perdonados de nuestros
pecados y limpiados de la maldad interior por medio de su Espíritu Santo, ahora, sí podremos ser liberados
para ofrecer una alabanza y adoración perfecta a Dios, tal como exclamó David: “Señor, abre mis labios, y
publicará mi boca tu alabanza” (Sal. 51:15). Esto nos da a entender que cada día vale la pena examinar
nuestra relación perfecta con Dios, para vivir en comunión con Él y ofrecer alabanza y adoración en
cualquier momento y lugar.
2. LA CONDENACIÓN.
Aun cuando hayamos sido perdonados por el Señor, no siempre resulta fácil aceptar ese perdón
completamente, y mucho menos perdonarnos a nosotros mismos. Muchos cristianos permanecen en
condenación, a pesar de que Dios les perdonó hace mucho tiempo. Esta auto-condenación da por resultado:
Un sentimiento de indignidad que nos permite a “hundir nuestras cabezas” de vergüenza en la
presencia de Dios. Por otro lado, si nos consideramos conscientes de ser indignos ante Dios, nos olvidamos
de su misericordia y de su gracia. Nos volvemos conscientes de nosotros mismos en lugar de ser conscientes
de Dios y de su perdón.

Sin embargo, en esos momentos, tenemos que aceptar lo que nos afirma la palabra de Dios al
respecto: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no
andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Rom. 8:1. Entonces, tenemos que cambiar nuestra
mente y aceptar que por creer en Cristo, ya no estamos condenados, si no que estamos libres para disfrutar de
la comunión con Dios y ofrecer alabanzas agradables a Él como el salmista que decía: “Te alabaré, oh Jehová
con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh
Altísimo” (Sal. 9:1,2).

Por otra parte, según la recomendación de la Palabra de Dios, cada día debemos pensar y meditar en
Jesús para confortar nuestra fe que nos permitirá vivir libremente en la comunión con Dios y alabarle y
adorarle con toda sinceridad y verdad: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” (Heb.
12:2). Esto logrará en nosotros, al menos dos cosas: Primero, nos permitirá alejar nuestros pensamientos y
nuestra atención de poner en nosotros mismos y nos dirigirá hacia Jesús. Segundo, cuanto más miramos a
Jesús, pensamos de Él, meditamos de Él, ocupamos nuestros pensamientos de Él, deseamos alabarle y
3. LA MUNDANALIDAD.
Oliver Cromwell definió una vez “la mundanalidad” como “todo aquello que enfría mi afecto por
Jesucristo”. La mundanalidad es lo opuesto a la espiritualidad. Es la situación que prevalece cuando
nuestras mentes y pensamientos están centralizados en las cosas de este mundo, sus costumbres y
placeres, sus supersticiones y su misma conducta pecaminosa; más que en las de Dios y las de Su
Reino.

La gente que con una mente mundana se atreve alabar a Dios se siente extremadamente
incómoda, porque no encuentra satisfacción dentro de sí. Su sentido carnal le ofende la dignidad de
Dios, porque Él es santo y no puede tolerar cualquier acto de pecado como dijimos anteriormente. La
solución para este problema consiste en que renunciemos de una vez, a todas las cosas mundanas y que
nos concentremos cada vez más en Jesucristo y en su vida nueva que nos ofrece dar como nos dice su
palabra: “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos
que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y
piadosamente” (Tito 2:11,12). A medida que nuestra conciencia y aprecio hacia Jesucristo y en la vida nueva
vaya en aumento, nuestra mundanalidad irá disminuyendo en la misma proporción.

Una de los síntomas de la mundanalidad es la perturbación de la mente por mantener nuestra propia
dignidad ante los ojos de los demás. Surge en nosotros una hiperconciencia del “qué dirán mis amigos”
“Se reirán de mí, ya no me respetarán”; es decir, hay demasiada preocupación por cuáles sean las
reacciones de otras personas con las que más ha convivido. Nuestra primera preocupación como cristianos
debe ser “complacer o agradar al Señor”, por sobre todo. Esto no siempre complacerá a la gente común. Si
estamos demasiado preocupados con el deseo de complacer a los hombres y ganar su aprobación,
4. LA INDIFERENCIA.
La indiferencia es una virtud en que un cristiano no siente inclinación ni repugnancia hacia lo que es
la alabanza y adoración. En sí, es un estado de tibieza en la que se encuentra frecuentemente
un cristiano y no puede alabar ni adorar fácilmente a Dios. ¿Por qué? Porque el cristiano, lucha
con su naturaleza carnal dentro de sí y no siente la presencia de Dios. Por eso en una ocasión, el
ángel de la iglesia le dijo a los creyentes de Éfeso: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer
amor” (Apoc. 2:4). El creyente en ese estado, pierde su fervor espiritual y no tiene ganas de servirle
ni de hacer nada en su servicio. Peor no siente alabar ni adorar a Dios. ¿No estás luchando con
este obstáculo?

¿Qué hacer? El mismo ángel de la iglesia le recomendó a los cristianos de Éfeso: “Recuerda, por
tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y
quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” (Apoc. 2:5). Es necesario, volver a
Dios, arrepintiéndose de todo pecado que hayamos hecho, aún a sabiendas de su palabra.
Luego, entraremos nuevamente a una vida de comunión con Dios, para vivir en obediencia a Él,
servirle en verdad y alabarle y adorarle de corazón en todos los días de nuestra vida: “Te alabaré
con rectitud de corazón cuando aprendiere tus justos juicios. Tus estatutos guardaré; no me dejes
enteramente” (Sal. 119:7,8).
5. UN CONCEPTO EQUIVOCADO DE DIOS.
Constituye frecuentemente un fuerte obstáculo para alabar a Dios. Muchas personas tienen un punto
de vista totalmente negativo hacia Dios. Lo ven como alguien que procura constantemente sorprenderles en
alguna falta, para luego condenarlos, alguien que se opone a todo lo que ellos hacen. Sienten que es muy
difícil complacerle y disfrutar de Su aprobación. Ven a Dios como un gigante malo que está dispuesto a impedir
que la gente se divierta de alguna manera.

¿Cómo podría alguien pensar en alabar a Dios con ese pensamiento? La alabanza empieza a surgir en
nuestros corazones solamente cuando tenemos un concepto correcto de Dios. El Espíritu Santo tiene
que mostrarnos a Dios tal y como El es en realidad. La lectura de la Palabra de Dios es una solución
maravillosa frente a los conceptos equivocados relacionados con Su Persona. Sin embargo, esto puede
experimentarse únicamente cuando la permitimos que Su Espíritu nos revele la verdad: “Pero Dios nos las
reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (I Cor. 2:10).
Además, la Palabra de Dios, de una manera universal nos confirma: “Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna” (Jn. 3:16).

Dios ama a todos sin excepción alguna y no condena a nadie; a no ser que el hombre rechaza disfrutar
de su amor. El apóstol Pablo, también declaró al respecto: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por
nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos
nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni
la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni
ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom.
6. LAS TRADICIONES RELIGIOSAS.
En los días de Cristo, muchos permitían que vanas tradiciones de hombres se impusieran sobre
la Palabra de Dios: “Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mat
15:6). Podemos entender por Tradición la transmisión de creencias, enseñanzas y prácticas
tanto por medios escritos como por medios orales. Según la Escritura hay tradiciones "humanas"
y tradiciones de la “Iglesia”.

Como mencionamos, Cristo condenó el hecho de colocar las tradiciones humanas sobre el
mandato de Dios. Desgraciadamente, hay muchas personas hoy en día que hacen lo mismo.
Muchos creyentes en Cristo se han criado en las llamadas tradiciones cristianas, las cuales
miran de reojo a la alabanza y adoración. Tales tradiciones tildan la alabanza como un simple
emocionalismo. Las personas aprisionadas por las tradiciones de los hombres frecuentemente
tienen conceptos equivocados, porque tienen un punto de vista extremadamente negativo. Se
ponen completamente insensibles, austeros y prohibitivos en lo que a lo emocional se refiere.

La solución para esta situación radica en exponer cuidadosamente nuestras tradiciones a la luz
de la Palabra de Dios y dejar que el Espíritu Santo nos muestre el camino correcto. Si la
tradición aunque un tanto fuerte, resultare incorrecta, debemos estar dispuestos a renunciar y a
aceptar con gozo la Palabra de Dios, que rige la alabanza y adoración para su gloria.
7. EL ORGULLO.
El orgullo es estar excesivamente preocupados por nuestra autoimagen, por querer que los demás piensen
bien de nosotros. El orgullo pone al hombre y al yo en el trono principal en lugar de Dios. Sin embargo,
el desear las alabanzas de los hombres es lo opuesto a dar alabanzas a Dios. Razón, la palabra de Dios dice:
“Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” (Sant. 4:6). Inclusive Jesús mismo describió a los
orgullosos líderes religiosos de su tiempo: “Entonces habló Jesús a la multitud y a sus discípulos, diciendo: En
la cátedra de Moisés, se sientan los escribas y los fariseos. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por
los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros
asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los
hombres los llamen: Rabí, Rabí” (Mat. 23:1,2, 5-7). Entonces, el orgullo es un obstáculo grande que impide la
alabanza y adoración a Dios. Con esa actitud de ninguna manera podemos acercarnos a Dios, hasta que
reconozcamos su grandeza y su poder.

La solución a esa actitud, es que cada uno de nosotros nos humillemos delante de Dios,
reconociendo su grandeza, su soberanía y su poder; a fin de que restauremos nuestra relación íntima
con Él y brote de nuestro ser interior una alabanza y adoración para ofrecer a Dios. David en su oración
decía a Dios: “…Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Sal. 51:17). El apóstol Pedro,
dice al respecto: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”
(I Ped. 5:6). El mismo Señor Jesucristo enfatizó al respecto: “El que es el mayor de vosotros, sea vuestro
siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mat. 23:11,12). ¡Cuán
importante es humillarse delante de Dios nuestro Hacedor! El apóstol Pablo también menciona al respecto:
“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto
concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios
8. LA PREOCUPACIÓN.
La preocupación es una expresión de duda e incredulidad, lo opuesto a la fe. La preocupación a menudo se
asocia con angustia e inquietud que ocurre por alguna razón. Hay preocupaciones de todo tipo: Alguien
puede sentirse preocupado porque sus estudios no van bien; mientras que otra persona puede estar
preocupada por no tener trabajo. Vivir preocupado es asumir la vida como algo peligroso, sin ninguna otra
alternativa que nos permita relajarnos y disfrutar de las cosas. Algunas preocupaciones, por lo tanto, son
menores y pronto se quedan atrás. Otros pueden persistir por algún tiempo y provocar problemas psicológicos
como trastornos de ansiedad o incluso depresión o estrés. Cuando la preocupación se apodera de nosotros,
difícilmente podremos expresar alabanza y adoración a Dios. Por esta razón, el escritor Santiago recomienda:
“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Canta alabanzas” (Sant. 5:13).

Entonces, ¿qué hacer en ese tiempo? Al respecto, el Señor Jesucristo nos dejó esta enseñanza en el Sermón
del Monte: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los
gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas
cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mat.
6:31-33). En esta parte, lo que Jesús nos llama la atención es que debemos dejar de preocuparnos de las
necesidades básicas de la vida o de otras cosas; por el contrario, debemos aprender a CONFIAR en Dios,
sabiendo que Él conoce nuestras necesidades y nos dará en su debida oportunidad. Más bien, debemos
pensar de vivir en su Reino de acuerdo a sus principios y requerimientos y practicar la justicia con todos.
Después, dice el Señor Jesucristo: “Y todas estas cosas os serán añadidas”.

Entonces, primeramente busquemos las cosas de Dios y de agradarle a Él en todos los días; y
seguidamente, Dios “como añadidura” nos concederá todo lo que necesitamos para vivir. Y podremos
9. EL TEMOR DEL HOMBRE.
Proverbios 29:25 nos dice: “El temor del hombre pondrá lazo…” El miedo del hombre, de sus pensamientos y
opiniones, crea un lazo real en el que muchos han sido atrapados. Como temor se denomina el sentimiento
de inquietud o angustia que impulsa a huir o evitar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso.
En este sentido, el temor también puede asociarse a las sospechas o recelo que nos despiertan aquellas
cosas en las que reconocemos un potencial daño o perjuicio: “Tengo temor de que este régimen político se
convierta en una dictadura cruel”. Por otro lado, el temor también puede referirse a la idea o creencia de que
se podría sufrir un castigo en el futuro: “Tengo miedo de que un día Dios me castigue por las cosas malas que
he hecho”. Ese temor o miedo en verdad, es un obstáculo que no le permite al hombre a alabar y adorar a un
Dios santo y justo.

Por otro lado tenemos el temor de Dios que se denomina, en la Biblia, el miedo reverencial, el respeto u honor
que debe guardarse a Dios, por lo que Él es santo y justo con todos. Además, el temor de Dios es uno de los
dones del Espíritu Santo que mueve a practicar el bien y aparta del camino del mal. Por eso Proverbios 9:10
dice: “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría”. Esto da a entender que hasta que comprendamos
quien es Dios, y desarrollemos un temor reverencial hacia Él, no podremos adquirir la verdadera sabiduría. La
verdadera sabiduría sólo viene de entender quién es Dios y que Él es santo, justo y soberano. Según
Deuteronomio 10:12, 20, 21 dice: “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a
Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma”. “A Jehová tu Dios temerás, a Él solo servirás, a Él seguirás, y por su nombre
jurarás. Él es el objeto de tu alabanza, y Él es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles
que tus ojos han visto”.
10. LA OPRESIÓN SATÁNICA.
Por último, llegamos al más serio de todos los obstáculos, una supresión de la alabanza inspirada por
Satanás. Es difícil para nosotros comprender el odio profundo que Satanás siente hacia Dios y cuánto
aborrece escuchar a los cristianos alabándole. Fue la envidia profundamente arraigada en el corazón de
Satanás hacia Dios lo que provocó su caída. En su arrogancia, se creyó mayor que Dios y ha sido derribado
por Él mismo. Cada vez que escucha a los creyentes alabando Su nombre, se llena de gran ira y celos. Por
consiguiente, el enemigo procura suprimir y desanimar toda alabanza dirigida a Dios.

Cuando una persona está bajo el control directo de Satanás o uno de sus demonios, se ha
descubierto que tal individuo ni siquiera puede pronunciar el hombre de Jesús. Cuando se le estimula
para que lo haga, su garganta no puede. La palabra no puede salir. Se ha notado que cuando el nombre de
Dios es pronunciado en la presencia de tal gente, los demonios que están en su interior comienzan a
encolerizarse. Satanás reacciona violentamente ante la simple mención de ese Nombre. Sus víctimas, a
veces, no podrán hablar, se derrumbarán, maldecirán y blasfemarán. Así de violenta es su reacción contra la
alabanza a Dios o a Jesús.

Si alguna vez un cristiano percibe la influencia de cierta oposición hacia la alabanza, deberá examinar su
corazón con sinceridad y honestidad. Es su deber orar a Dios para que le cambie su naturaleza de su
problema espiritual, y examinar qué cosas está restringiendo o bloqueando la fluidez de la alabanza
en su corazón. Cuando esto haya sido descubierto, entonces el creyente deberá sentir un sincero
arrepentimiento, y apartarse definitivamente de ese obstáculo. La persona debe disponer su corazón para
que sea obediente a Dios y alabe Su nombre. Es posible, que de inmediato no fluya la alabanza a Dios, en
este caso, se deberá buscar ayuda de alguna persona madura y con sensibilidad espiritual, para que pueda
Conclusión.
Al concluir este tema, podemos confirmar que la falta de capacidad para alabar y adorar a Dios es
indicio de que existe una rebelión en alguna parte de su ser. Obviamente hay un problema básico
del que hay que preocuparse. Debe seguir buscando a Dios hasta que venga la victoria, y Sus ríos
de alabanza broten libremente de su interior. Según Efesios 5:25-27, toda la gloria redentora de
Cristo hacia la Iglesia, se describe en términos pasados, dice que Cristo ya se entregó a sí mismo
por ella, ya la purifico con la Palabra, no habla del futuro, ya ocurrió en la cruz de Cristo.

El ingrediente más importante de la Iglesia, indudablemente son las vidas de los creyentes, a los
cuales la Palabra los denomina: “cuerpo” y como somos muchos, cada uno se constituye en un
miembro en particular, sin importar la función específica que desarrolle; todos son miembros, pero
este concepto aún es insuficiente, pues un número determinado de cristianos reunidos en un
mismo lugar, no son necesariamente Iglesia, aunque se denominen como tal,
pues para que sean verdaderamente la Iglesia de Dios, es necesario que este número de
hermanos estén en un mismo espíritu, lo que quiere decir que el cuerpo necesita de una cabeza.
Examinemos constantemente nuestro ser interior y busquemos diariamente al Señor para que no
nos confrontemos con los obstáculos que hemos mencionado en este estudio; los cuales nos
impedirían de ofrecer una verdadera adoración y alabanza a un Dios santo y justo.
Preguntas de Reflexión:
1) ¿Cuáles son los obstáculos que nos impiden la verdadera
adoración y alabanza a Dios?
2) ¿Qué efecto causa el pecado en nuestra adoración y alabanza a
Dios?
3) ¿En qué nos afectan la mundanalidad y la indiferencia en nuestra
adoración y alabanza a Dios?
4) ¿Por qué la preocupación llega a ser un obstáculo en la adoración
y alabanza a Dios?
5) ¿Con qué obstáculos todavía te confrontas en tu ser interior en la
adoración y alabanza a Dios? ¿Qué debes hacer de una manera
urgente?
10
¿QUÉ ES EL CULTO?

Versículo Clave: “Venid, adoremos y


postrémonos; arrodillémonos delante de
Jehová nuestro Hacedor” (Salmos 95:6)
Introducción.
El culto es la primera razón de ser y la actividad principal de
la iglesia. “El culto es el centro de la vida y de la actividad de
la iglesia. Podríamos decir que es su rostro. El mundo,
instintivamente, identifica la iglesia con lo que ocurre en el
culto” (R. Van Dyk). En la mayor parte de las iglesias, el culto
dominical es la única reunión frecuentada por la mayoría de los
miembros. Por varias razones (sobrecarga profesional,
responsabilidades familiares, falta de seguridad ciudadana
especialmente por la noche, atractivo de la televisión...), las
reuniones que tienen lugar en la semana sólo atraen a un
pequeño grupo de personas.

Por lo tanto, es el culto en el que se concentra toda la vida de


la iglesia. Es en este momento que se debe enseñar, edificar
y exhortar a los creyentes, consolar a los afligidos, animar a
los deprimidos, orar por los enfermos, los misioneros y los
evangelistas, transmitiendo además las informaciones
indispensables. También se tendría que predicar el evangelio a
los inconversos que estén presentes.
En medio de esta gran concentración de necesidades a suplir ¿qué
ocurre con la adoración, es decir el culto? “La adoración es la joya
perdida de la iglesia” (A. W. ToZer) “La mayor necesidad de las
iglesias evangélicas de nuestros días es una renovación de los
cultos” (R. Allen) “El culto es el ámbito más flojo del cristianismo
evangélico” (R. Barclay). Tomando en cuenta estos puntos de vista,
en este tema consideraremos ampliamente lo que es el culto desde
el punto de vista bíblico.
1. EL CULTO: DEFINICIÓN.
El culto a Dios, la adoración, es una de las primeras
actividades humanas mencionada en la Biblia (Gén.
4:3-4), asimismo es lo primero que hacen Noé y su
familia después del diluvio bajo la nueva creación (Gn.
8:20), y será la última y única actividad de los
redimidos cuando estemos en el cielo (Apoc. 4:4).

En latín la palabra culto (cultus) viene de «cultivar»


haciendo referencia a alguien «culto» en el sentido de
preparado o capacitado, que practica, trabaja y cuida de
algo. De manera que uno puede «cultivar» en el sentido
agrícola de plantar algo, uno puede ser «culto» en el
sentido de persona capacitada intelectual y culturalmente,
y uno puede «ofrecer un culto» en el sentido de un tiempo
preparado, trabajado y ofrecido a Dios.
Básicamente podemos definir el culto cristiano como
un servicio, un homenaje, una ofrenda de adoración y
acción de gracias que encierra en sí misma un triple
testimonio: Honrar a Dios con la adoración, bendecir a
la iglesia con la edificación, y testificar al mundo con la
proclamación. Por tanto, el culto puede entenderse
fundamentalmente como un acto comunitario de servicio y
ofrenda a Dios en acción voluntaria, en respuesta
agradecida a lo que Él ya hizo por nosotros. En torno a esta
base, la comunidad, la iglesia local, se siente impulsada a
la alabanza, la oración, la meditación de la Palabra, y la
celebración de los sacramentos. Citando a Maxwell:
«El culto consiste en nuestras palabras y acciones.
Es la expresión externa de nuestro homenaje y
adoración, cuando estamos reunidos en la presencia
de Dios. Estas palabras y acciones están
gobernadas por dos cosas: nuestro conocimiento del
Dios a quien adoramos, y los recursos humanos que
somos capaces de aportar a ese culto. El culto
cristiano se diferencia de todos los demás cultos
en que se dirige al Dios y Padre de nuestro Señor
De manera que si el culto cristiano es un servicio ofrecido a
Dios, una respuesta a lo que Él ha hecho por nosotros, y un
acto corporativo con ese sentido de celebración comunitaria,
no podemos dejar de mencionar el elemento festivo que
encierra en sí mismo.

Es decir, el culto no conmemora un recuerdo desilusionado como


ocurriera con los discípulos en el día de la Pascua antes de la
aparición del Señor, no, el culto revive en cada celebración al
Cristo resucitado, se regocija en su presencia, se esperanza con
la parusía, y en definitiva se convierte en una necesidad del alma
redimida que busca y necesita reconocer al Autor de esa obra
redentora.
a) Latreia. Relacionado con latreuo, término que hace referencia en
principio a un servicio pagado. En la Biblia se usa en relación con el
servicio a Dios en el contexto del Tabernáculo (Heb. 9:1; Rom.
9:4), y en relación con el culto racional de los creyentes al
presentar nuestros cuerpos a Dios en sacrificio (Rom. 12:1).
2. b) Proskuneo. Este vocablo, en su uso bíblico, debe ser considerado como
sinónimo de culto. Su significado es adorar, pero adorar en el sentido de
EL postrarse en reverencia y sumisión a la majestad de Dios. El énfasis es el de
CULTO: una adoración ofrecida en total entrega. Adorar tiene el sentido de «rendir culto a
SU Dios», culto que puede darse en el sentido mencionado de inclinarse a tierra, o
bien lo contrario, levantar el rostro y las manos hacia Dios reconociendo su
TERMINO- Santidad y Perfección (Mat. 2:2; 4:10; Luc. 4:8; Jn. 4:20-24; Hech. 10:25; I Cor.
LOGIA 14:25; Ap. 7:15; 19:4).

c) Servicio. Del griego leitourgeo «servicio» o «ministerio». Se


En cuanto a los términos griegos dice del servicio religioso que los levitas prestaban junto con
usados para referirse al culto dentro del los sacerdotes en el Antiguo Testamento (Heb. 8:2-6). También
Nuevo Testamento, estudiaremos los significa ministrar a Dios o a la iglesia (Hech. 13:2; Fil. 2:17).
propios, así como otras expresiones
directamente relacionadas con la
palabra culto, cuyo significado, como d) Ethelothreskeia. Palabra compuesta de ethelo querer, y
ya hemos visto, es cultivar o practicar threskeia adoración. Denota un culto y una adoración voluntaria
algo, y que bajo un sentido religioso, se nacida no de las exigencias de la ley, sino de un anhelo
entiende como un homenaje que se personal de buscar y rendir culto a Dios (Col. 2:18 y 23).
e) Ofrenda: Del griego (“prosferw) o (“anaferw”). El primero significa
«traer a» u «ofrecer» en el sentido de una presentación u ofrenda
de dones sacrificiales (Heb. 5:3; 10:2). El segundo vocablo griego se
traduce como «conducir o llevar arriba». Mencionamos también el vocablo
(“aparch”) que es un término técnico del lenguaje sacrificial que hace
alusión a los primeros frutos o primicias de algo. Podemos considerarlo un
término sinónimo de «sacrificio».
f) Doxa: Del griego (doxa). En principio significa buena opinión, estimación. En el
2. contexto bíblico se traduce por «gloria», aludiendo a la naturaleza y a los actos
EL de Dios. También se puede traducir como «honor y majestad», siempre dentro de
las cualidades divinas que el hombre se limita a reconocer (Hech. 12:23; Rom. 1:23;
CULTO: I Ped. 4:11; Apoc. 1:6; 19:7).
SU
TERMINO- g) Eulogeo: Del griego “eulogeo”, verbo formado por el adverbio eu (bien) y la raíz
log (hablar), por tanto su significado sería «hablar bien», «elogiar.» En el contexto
LOGIA
cúltico se usa con el sentido de impartir bendición, bendecir (I Cor. 10:16; Heb.
12:17; Apoc. 7:12).

h) Aineo: Del griego “aineo”, cuyo significado es «alabar», «ensalzar». Se


enmarca dentro de las reacciones y respuestas del creyente que alaba y eleva
sus exclamaciones de reconocimiento al Dios soberano (Luc. 18:43; Hech.
2:47; Apoc. 19:5).
3. EL CULTO: SU PROPÓSITO.
El propósito y el objetivo principal del culto cristiano, es la adoración. Adoración al único
que la merece, el Dios creador y sustentador de todas las cosas. Dicha adoración debe
cumplir asimismo un doble propósito: glorificar a Dios y edificar a su Iglesia. Si la adoración
es la vocación suprema del hombre, y el culto es el trabajo más noble al que el hombre puede
aspirar, el culto se convierte en el canal más digno, para que tributemos a Dios la adoración que
sólo Él se merece. Esa adoración, que es una necesidad inherente al ser humano, si no se
satisface a través del culto cristiano, se satisfará a través de cualquier otro culto. Debido a esa
necesidad, si el hombre no adora al Dios creador, acabará rindiendo culto a otra supuesta
divinidad o cualquier elemento de la creación (Rom. 1:23-25).

Como ya hemos dicho, el hombre posee un instinto religioso que le impele a buscar a Dios,
por tanto, también debemos entender el propósito del culto como una respuesta humana
de adoración y acción de gracias, hacia un Dios al que le ha placido revelarse tomando así
la iniciativa. En palabras de R. Paquier: «Dios sólo puede ser el objeto de nuestro culto si
primero es el Sujeto que nos da el culto..., los paganos se imaginaban un culto esperando
ganarse el favor de los dioses por medio de él. El culto de los hebreos era una respuesta a lo que
Dios ya había hecho por ellos».
El culto es para Dios. Al culto hay que venir aportando una actitud reverente, una actitud ya
sea de gozo o de arrepentimiento, pero nunca de indiferencia, pues la Palabra dice en
Deuteronomio [Link] «Ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías».
Diremos más, el culto es una ofrenda para Dios en respuesta a lo que Él ha hecho por nosotros,
y en esa respuesta agradecida de adoración y acción de gracias, o de súplica, arrepentimiento
o búsqueda, en ese acto de darse, de ofrendarse a sí misma, la iglesia es edificada y
consolada, recibiendo la bendición como consecuencia directa de cumplir el mandato bíblico:
«Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás» (Mt. 4:10).

Adorar es reconocer. Elevarnos por encima de nuestra condición, para acabar comparándola
con la majestad de Dios, y en ese dramático contraste, dar a luz a un profundo deseo de
santidad. En la adoración, el creyente reconoce la condición propia y la de Dios, y desde esa
visión privilegiada, brota la alabanza, la gratitud, el arrepentimiento, la dependencia, la sumisión
y el compromiso. El propósito del culto es la adoración, el propósito de la adoración es el
reconocimiento de nuestra propia realidad frente a la de Dios, y el propósito de ese
reconocimiento, es el cambio, la búsqueda de la santidad. Si leemos que nadie se presentará
delante de Jehová con las manos vacías, también debemos decir que nadie se despedirá de
delante de Jehová con las manos vacías. Si el culto no trasforma la vida de la comunidad, no
transforma nada.
4. EL CULTO: SUS ELEMENTOS.
a) El culto en la Iglesia Primitiva (Hechos 2:42).
«Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el
partimiento del pan y en las oraciones.»

Este es un texto modelo donde encontramos 4 elementos básicos que deben existir en el
culto cristiano. No es por tanto un texto que explique cómo ha de ser nuestro culto, sino
más bien de qué elementos constaba en la iglesia primitiva. Los primeros cristianos tenían
un modelo de vida comunal en el que se reflejaban estos 4 ingredientes, en los cuales
«perseveraban» (o practicaban con constancia), como dice el versículo 42. Por tanto
perseveraban en:
• «La doctrina de los apóstoles.» Es decir, en la enseñanza de la Palabra de Dios.
• «La comunión unos con otros.» Las relaciones comunitarias y el compartir entre ellos.
• «El partimiento del pan.» La práctica de los ágapes y la Cena del Señor.
• «Las oraciones.» Una vida personal y comunitaria de oración.

Estos cuatro elementos del culto en la iglesia primitiva deben ser considerados como pilares
básicos de toda celebración: La Palabra, la comunión, la práctica de la Santa Cena y la
vida de oración y devoción. Si falta alguno de ellos el culto se queda cojo.
b) El culto racional (Romanos 12:1).
«Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio, vivo,
santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.»

En este texto y con el trasfondo sacrificial del culto judío en mente, Pablo nos da algunas indicaciones sobre cómo
ha de ser nuestro culto: «Os ruego... que presentéis vuestros cuerpos.» La idea de cuerpo quiere enfatizar la
totalidad de la persona, y la de «presentarse» la interpretamos como «ofrendarse a sí mismo». Todo cristiano debe
presentarse adecuadamente ante Dios en el culto, para participar del mismo con todo su ser. Debemos tener
buena presencia tanto en lo emocional (disposición) como en lo espiritual (comunión) como en lo corporal
(apariencia).

«En sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.» Todo cristiano debe sacrificar sus intereses personales en pro de un
culto ofrecido a Dios. Es un sacrificio vivo pues ya no se trata como en el Antiguo Testamento de sacrificar
animales muertos en expiación sobre el altar del holocausto, sino como decimos, de sacrificar todo sentimiento o
actitud que se oponga al espíritu del culto. Es un sacrificio santo pues tiene como propósito apartarnos más para
Dios y purificarnos más a su servicio. Es un sacrificio agradable a Dios, pues el olor que se espera que Él reciba
debe ser agradable, olor a incienso que representa la vida de oración de los santos.

«Que es vuestro culto racional.» Ese es por tanto nuestro culto racional, no un culto de ciego sentimentalismo
sujeto a las arenas movedizas de las emociones, sino un culto consciente y maduro, donde desde luego, han de
expresarse nuestras emociones y sentimientos, pero siempre sobre la base de lo que sabemos y creemos de Dios
y su Palabra, y no de lo que sentimos. Nuestra verdadera adoración es la de ofrecernos a Dios con todo lo que
somos y tenemos, ése es nuestro servicio lógico.
c) La adoración eterna (Apocalipsis 4:1-11).
“Los veinticuatro ancianos se postran del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de
los siglos y echan sus coronas delante del trono diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el
poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”

En este último texto veremos cómo será la adoración celestial. Debido a todo el lenguaje figurado,
cargado de símbolos, profecías y descripciones de la segunda venida y de eventos futuros, hay que
acudir con cierta cautela a la lectura de Apocalipsis. Después de una descripción de la visión terrenal del
apóstol Juan en los 3 primeros capítulos, se pasa, en el capítulo 4 a una descripción de la visión celestial.
Después de hablar de toda la problemática de las iglesias de Asia, llenas de conflictos y pecados; ahora, con
la visión del cielo, se nos introduce en un ambiente de perfección y santidad: la adoración celestial.

Dentro de las muchas interpretaciones que se dan para describir a los 24 ancianos y a los 4 seres
vivientes, nos decantamos por la más aceptada por la mayoría de los exégetas. Lo primero que se
menciona es la visión de la presencia gloriosa de Dios sentado en su trono. Esto nos habla de su
majestad, autoridad y dominio sobre todo lo creado. Los 24 ancianos vestidos de ropas blancas, coronados y
entronados, bien pueden representar a la totalidad del pueblo de Dios, el nuevo pueblo formado tanto por las
12 tribus de Israel, como por la totalidad de los gentiles, representados también por el mismo número. Las
vestiduras blancas simbolizan la pureza, y las coronas, simbolizan la recompensa para los redimidos. Es
decir, que los 24 ancianos representan la iglesia al completo que un día adorará eternamente a Dios en su
misma presencia.
Respecto a los cuatro seres vivientes (Apoc. 4:7), la interpretación más aceptada es que
representan lo mejor de la naturaleza. Dentro de la numerología el 4 simboliza la creación, y
los cuatro animales descritos, representan lo más noble de cada especie (el león posee la
supremacía entre las fieras, el buey entre el ganado, el águila entre las aves, y el hombre posee
la supremacía entre todas las criaturas). Barclay dice: «los animales representan toda la
grandeza, la fuerza y la belleza de la Naturaleza, a la que vemos aquí sirviendo y alabando a
Dios.» Por tanto si afirmamos que los 24 ancianos simbolizan al pueblo de Dios y los 4 seres
vivientes representan la creación, concluimos que la humanidad y la naturaleza, se ven aquí
representados y unidos en un culto perpetuo de adoración y alabanza. El principio bíblico que se
desprende del texto, es que todo lo creado por Dios, finalmente cumple el propósito para el que
fue creado: rendirle culto en adoración eterna. En base a todos estos textos, que nos hablan de
distintos aspectos del culto y de la adoración, y que vienen a corroborar algunas conclusiones a
las que ya habíamos llegado, mencionamos distintas características de la adoración:
• La adoración es un deseo innato en el ser humano (Mat. 2:11).
• La adoración ha de estar centrada sólo en Cristo (Mat. 4:10).
• La adoración involucra a la totalidad de la persona (Rom. 12:1, 2).
• No hay un lugar específico de adoración (Jn.4:19-24).
• La adoración será el propósito principal de los redimidos en el cielo (Apoc. 4).
d) El Culto Cristiano de los primeros siglos.
En cuanto a los siglos posteriores fuera ya del contexto bíblico, hasta principios del siglo III, el
culto transcurría más o menos bajo el siguiente orden básico:
• Lectura de la Palabra.
• Cánticos o himnos.
• Oración de pie con plena participación.
• Celebración y acción de gracias con la Cena del Señor.
• Colecta para ayudar a viudas, enfermos, encarcelados, etc.

A partir del siglo III el culto se va a dividir en dos reuniones bien diferenciadas. El culto de la
mañana, que pasará a llamarse «liturgia de la Palabra», compuesto por lecturas, predicación y
cánticos, al que podían acudir todas las personas que lo desearan, y el culto de la tarde o «liturgia
del Aposento Alto», reservada a los bautizados para la celebración de la Santa Cena. A partir del
siglo IV y cuando el cristianismo se convierte en la religión oficial del Imperio Romano, la inclusión
de elementos tomados del arte y la cultura popular irán convirtiendo los sencillos cultos en
fastuosas ceremonias. Pero en lo que respecta a la Biblia, Dios no nos ha dejado un orden de
culto modélico sino más bien principios generales basados en su Palabra. El orden de culto y sus
elementos pueden por tanto variar de una congregación o denominación a otra. Sin embargo,
consideramos que todo orden de culto o liturgia debe comenzar en oración invocando la
presencia del Señor (o reconociéndola, en base a Mat. 18:20), y debe finalizar pidiendo su
e) El Culto Cristiano en los tiempos de hoy.
En estos últimos tiempos los servicios de culto de las denominaciones evangélicas se ha
estructurado en dos partes: La Escuela Dominical y el Culto de Adoración.

Primera Parte: La Escuela Dominical. Es un espacio dedicado a la enseñanza de la Palabra de


Dios a los miembros de la iglesia en sus diferentes niveles: Niños, adolescentes, jóvenes, adultos
y nuevos convertidos, con sus maestros designados. Tiene en sí estos elementos:

a) Himnos y alabanzas. Los himnos y alabanzas son cantos de alabanza en honor de Dios,
usado en el desarrollo del culto. En esta primera parte, la mayoría de las iglesias nombran un
Director de culto específicamente para la Escuela Dominical. Entonces, estos himnos y
alabanzas, deberán estar relacionados con la lección de Escuela Dominical que se aprenderá en
la clase. El tiempo dedicado debe ser de treinta a cuarenta y cinco minutos.

b) Oración. La oración es un medio de acercamiento a Dios, buscando su dirección en el


desarrollo del culto. Estas oraciones deben ser definidas, específicas y con orden. El que dirige,
debe orar desde el frente con toda reverencia o nombrar anticipadamente a otra persona.
c) Lectura Devocional. Es un pasaje bíblico relacionado a la lección de Escuela
Dominical, que deberá leerse antes de la división de clases a la Escuela
Dominical. El encargado deberá nombrarse anticipadamente para que pueda leer
con toda fluidez con la participación de la congregación.

d) Escuela Dominical. Es un espacio dedicado al aprendizaje de la Palabra de


Dios en diferentes grupos o clases que tiene la Iglesia como ser: Adultos, nuevos
convertidos, adolescentes, jóvenes, parejas jóvenes y niños en sus diferentes
niveles. Cada grupo debe estudiar un temario o contenido asignado para tres o
seis meses o para todo el año; con un maestro o facilitador nombrado para un
tiempo. El tiempo de estudio debe durar una hora; luego deberán reunirse
inmediatamente para participar juntos en el culto de adoración.
Segunda Parte: Culto de Adoración. Es un espacio dedicado como su nombre lo indica a alabar o adorar a
Dios por lo que Él es o por lo que Él hace. Participa toda la congregación de una manera general. Tiene estos
elementos importantes:
1) Himnos y alabanzas. El Director de culto tomará esta segunda parte, para conducir el culto general
llamado muchas veces “Culto de Adoración”. Deberá usar himnos y alabanzas debidamente seleccionadas y
coordinados con el pastor de la iglesia, para que apoyen o respalden al mensaje que ha de ser expuesto por
el Predicador. Debe dedicarse 30 a 40 minutos de acuerdo al Orden del Culto establecido en cada iglesia.
Algunas recomendaciones:
•Deben escogerse previamente los himnos y alabanzas que han de entonarse en acuerdo de todo el
ministerio de alabanza y coordinación con el pastor de la iglesia. Es muy impropio que el Director esté
hojeando en el púlpito de prisa el himnario o algún corario que usa para encontrar los himnos y las alabanzas
que la congregación ha de cantar. También lo es apelar a la congregación para que elija los himnos a
cantarse. Esto se puede hacer en un culto de oración o culto familiar; pero no en un culto de adoración.
•Debe comenzar el servicio con un himno de alabanza, pero conocido y terminar con un himno de adoración y
apropiado para el sermón que ha de ser expuesto.
•Debe anunciar con claridad el número del himno o alabanzas que se ha de entonar, repitiendo varias veces
si es necesario para que todos lo escuchen.
•Si el que dirige sabe leer poesías, conviene a veces que lea una o dos estrofas del himno que va a cantarse.
Si no es así, es mejor omitir la lectura; pues un himno mal leído, resulta pésimo.
•El que dirige debe procurar dirigir conforme a la música con entusiasmo y marcando el compás con las
manos. Si no sabe música, es mejor que no intente hacerlo, pues bastará que la congregación se dirija por el
coro o por la música del acordeón o del teclado u otros instrumentos que los acompañan.
2) Oración. Esta oración en el culto de adoración, deberá ser dirigido por el Director del culto o por alguna
persona nombrada con anticipación; el cual orará desde el púlpito específicamente por el desarrollo del culto
de adoración.

3) Recolección de ofrendas y diezmos. La recolección de ofrendas y diezmos son parte del culto ofrecido al
Señor y debe hacerse con mucha reverencia. El ministerio de alabanza deberá acompañar suavemente con
una alabanza adecuada, mientras que la congregación da sus ofrendas y diezmos al Señor.

4) Lectura Bíblica. Es un pasaje bíblico que deberá ser leído por un anciano o diácono de la iglesia.
Prácticamente es el pasaje bíblico que el predicador usará en su sermón. En algunas ocasiones se obvia la
lectura y el mismo predicador prefiere dar la lectura cuando le entregan para el sermón.

5) El Sermón. Es el mensaje de la Palabra de Dios que será expuesta por el Predicador o Pastor de la Iglesia
con el poder del Espíritu Santo que servirá de reflexión, edificación o fortaleza para los miembros de la
congregación. Por regla general, el sermón debe durar 30 a 45 minutos, para que la congregación no se sienta
cansado o aburrido o que los niños puedan causar desorden.

6) Anuncios. Son actividades que hará conocer a toda la iglesia de una manera, breve, sintética y clara para
que no se canse más la congregación. Esta parte corresponde al secretario o a la secretaria de la iglesia.
Estos anuncios deben fijarse escritos en el tablero de información.

7) Recepción a los visitantes. Este es un espacio importante pues es la oportunidad para recepcionar a las
visitas y reconocer a las personas ausentes; además reconocer las fechas especiales de la Iglesia como
8) La Celebración de la Cena del Señor. Este es un espacio solemne que la congregación
participa para recordar “la muerte de Cristo” en la cruz por nuestros pecados. Además, es un
espacio para expresar la comunión sana que existe entre los miembros de la iglesia, basado en el
verdadero amor y puro que nos llenó Cristo por medio de su Espíritu Santo para que vivamos
juntos en la comunidad. Cada iglesia tiene su propia norma para ministrar la Cena, aunque hay
algunas cosas que se pueden considerar generales como la lectura del pasaje de la última cena,
repartir el pan y el vino entre la congregación participante, orar y cantar.

Algunas congregaciones celebran la Cena cada mes, por lo general el primer domingo y otras
cada tres meses, con algunas excepciones hay iglesias que lo hacen cada semana, pero en
realidad la frecuencia con se celebre queda a criterio de cada iglesia.

9) Bendición final. En realidad es la conclusión del culto. Debe ser corta y solemne. Puede
usarse una de las doxologías empleadas por el apóstol Pablo en sus epístolas, o una oración
corta (Ef. 6:24; II Corintios 13:14; I Corintios 16:23,24). Conviene que la pronuncie el ministro que
predicó o el Pastor de la Iglesia.
V. EL CULTO: SU EVOLUCIÓN.
Ahora vamos a analizar brevemente, el proceso histórico del culto. Para ello
dividiremos en seis períodos generales la evolución y desarrollo del culto a Dios
por parte del hombre, partiendo desde Génesis hasta el nacimiento de la Iglesia
en Hechos Cap. 2.

1. Época post-creacionista (Ofrendas).


Como ha hemos dicho, desde la fundación del mundo el hombre ha sentido la
necesidad de adorar a Dios. En Génesis encontramos el primer indicio de
adoración y culto, esto se da como respuesta de agradecimiento de Caín y Abel
hacia Dios, que se tradujo en una ofrenda: “Conoció Adán a su mujer Eva, la cual
concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.
Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue
labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de
la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus
ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su
ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en
2. Época patriarcal (altares).
En la época de los patriarcas desde Abraham hasta Jacob, la adoración y el culto se realizaba
sobre la base sacrificial como ofrenda a Dios. Aparecen los altares, que como su nombre indica,
se ponía en lugares altos, sobre los montes: Luego se pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el,
y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edificó allí altar a Jehová, e
invocó el nombre de Jehová” (Gén. 12:8. “Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien
amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí holocausto sobre uno de los montes que yo te
diré” (Gén. 22:2). Por lo tanto, la adoración y el culto se van complementando y evolucionando
desde las primeras ofrendas de Caín y Abel, hasta los altares de sacrificio.

3. Época Mosaica (Tabernáculo).


En la época de Moisés y en los comienzos del peregrinaje del pueblo de Israel por el desierto, la
presencia de Dios se va acercando y se manifiesta en formas de nube o fuego que guía, hasta
que Dios decide habitar en medio de su pueblo y se construye el tabernáculo siendo oficiado por
la casta sacerdotal de los levitas.

4. Época Monárquica (Templo).


En la época monárquica desde Saúl, David y Salomón, la adoración a Dios se va
complementando y el tabernáculo se fija ya definitivamente en Jerusalén, bajo un templo estable
y permanente.
5. Época post-exílica (Sinagoga).
Entendemos por época post-exílica la que se extiende desde el regreso de los que fueron
deportados a Babilonia y participaron en la reconstrucción del templo bajo Zorobabel y
posteriormente en la reconstrucción del muro de Jerusalén bajo Esdras y Nehemías, hasta el
período intertestamentario bajo el imperio griego. Debido a que los judíos no podían beneficiarse
del culto en el templo durante el exilio babilónico, surgieron las sinagogas o asambleas, que
acercaron la palabra al pueblo, ayudando a que este no olvidase su conciencia nacional de
pueblo elegido y permitieron un contacto más directo e íntimo entre ellos y Dios.

6. Época Cristiana (Iglesia).


En realidad, la sinagoga hizo de puente entre el templo y la Iglesia Cristiana. Durante todo el
período intertestamentario y con la posterior llegada del Imperio Romano en el año 63 a.C., los
cultos se celebrarían indistintamente en el tiemplo de Jerusalén y en las sinagogas locales. La
transición hacia la iglesia cristiana continuaba su proceso, y ya en dicha época, cuando la
iglesia primitiva comenzaba su andadura, los cultos oficiales del templo y las sinagogas
continuaron celebrándose, por los cultos familiares en los hogares, hasta que definitivamente la
iglesia, rebasando al judaísmo, se sentó como la institución culminante del cristianismo. Sin
embargo, aunque es correcto decir que la iglesia como tal nace en Hechos, todo el proceso
evolutivo del culto se completa en gran medida a partir de Pentecostés, recibiendo la herencia
judaica del templo y de la sinagoga y resultando el culto cristiano de una fusión de ambas
herencias en base a la nueva experiencia cristiana.
Conclusión.
Hemos tenido la oportunidad de considerar sobre lo que es el
culto. Sabemos que el culto es honrar a Dios con la adoración,
bendecir a la iglesia con la edificación, y testificar al mundo con la
proclamación. El culto tiene un propósito, glorificar a Dios y edificar a
su Iglesia.
También tratamos sobre los elementos del culto que se pudo
observar en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento y en la
iglesia de hoy. Además, consideramos cómo el culto ha ido
evolucionando desde la época post-creacionista, patriarcal, Mosaica,
Monárquica, post-exílica y la época cristiana. Uno de los puntos
fundamentales que debemos aprender todos los cristianos es que en
el culto debemos mostrar mucha reverencia a Dios y hacerlo con
todo orden y decencia.
Preguntas de Reflexión:
1) ¿Qué es el culto?
2) ¿Qué palabras originales nos ayuda a entender mejor del
significado del culto?
3) ¿Qué propósito tiene el culto?
4) ¿Cuáles han sido los elementos del culto en la Iglesia Primitiva?
5) ¿En qué consiste el culto racional según Romanos 12:1?
6) ¿Cómo está desarrollado los elementos del culto en las iglesias
de hoy? Compare con la de su iglesia.
7) ¿Cómo se evolucionó el culto desde la época post-creacionista
hasta la época cristiana?
11
¿QUIÉNES DIRIGEN EL
CULTO?

Versículo Clave: “Y Quenanías, principal de los


levitas en la música, fue puesto para dirigir el canto,
porque era entendido en ello” (I Crónicas 15:22).
Introducción.
Este tema trata del “arte” de la dirección del culto porque la
dirección es una capacidad aprendida. Los directores del
culto no surgen de la noche a la mañana. Así como el
predicador mejora su pericia en la comunicación, y el
maestro aprende por experiencia a aumentar su eficacia,
también puede el director del culto esperar que mejore con el
tiempo y la práctica.

En esta sección estudiaremos muchos aspectos decisivos de


la dirección de los cultos de adoración. Se presentarán
sugerencias e ideas para poner en práctica la alabanza y
adoración.
1. La necesidad de un Director del Culto.
Tal vez no se necesite un director del culto en cada situación. En reuniones tales como la
oración en los hogares el grupo bien puede tener un tiempo corto de alabanza y adoración sin un
director del culto. Sui el grupo puede funcionar sin un director del culto, se debe al pequeño
número de participantes. Toda reunión grande debe casi siempre tener uno designado, y aun en
los grupos pequeños es mejor tener una persona responsable de dirigir el canto. Un director da
enfoque y dirección al tiempo de alabanza, mientras que las reuniones que son completamente
abiertas para que todos inicien un canto,, pueden pasar sin un propósito aparente, y aun resultar
desordenadas.

El canto congregacional exige que se nombre un director del culto. Las ovejas necesitan
seguir a alguien; sin un director se descarrían sin meta fija. El liderazgo apropiado es esencial para
mantener la unidad dentro de un grupo. Cuando un director del culto planea un culto, todos los
cantos fluyen juntos según sus ideas y perspectivas diferentes, el culto irá cambiando de énfasis y
dirección. Al seguir la dirección de un director, el culto se enfoca y hay fuerza en la unidad
consecuente dentro de la congregación.

El director del culto también une a los músicos y la congregación con ritmo. El ritmo
sostenido y armónico es esencial para el flujo suave en la adoración, por eso debe haber una
persona autorizada para decidir y mantener el ritmo de los cantos, A veces esa persona puede ser
el pianista o quien toca el tambor pero, por lo general, es el director del culto. También como
algunos cantos cambian de compás de las estrofas al coro, el director señalado establece el nuevo
a) El director en el momento de dirigir o predicar deberá presentar en su aspecto exterior, la
importancia de vestirse bien. En el Antiguo Testamento, los sacerdotes debían usar vestiduras
2. Los especiales para no ser indignos delante de Dios: “Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano,
requisi para honra y hermosura. Y para los hijos de Aarón harás túnicas; también les harás cintos, y les harás
tiaras para honra y hermosura. Y con ellos vestirás a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él; y los
tos de ungirás, y los consagrarás y santificarás, para que sean mis sacerdotes. Y les harás calzoncillos de
un lino para cubrir su desnudez; serán desde los lomos hasta los muslos. Y estarán sobre Aarón y sobre
sus hijos cuando entren en el tabernáculo de reunión, o cuando se acerquen al altar para servir en el
Directo santuario, para que no llevan pecado y mueran. Es estatuto perpetuo para él, y para su descendencia
r del después de él” (Éxodo 28:2, 40-43). En este sentido hay que decir que la consigna para hoy, se
resumen en estas exigencias de parte de Dios, para todos los que estarán involucrados en ministrar
Culto. alabanza y adoración a Dios:
Santidad. Es decir, todo el grupo de alabanza, deben llevar una
vida santa, separado de todo lo malo, apartado exclusivamente
para Dios y purificado de toda la maldad en su ser interior.
Las normas y requisitos de los directores del culto • Decencia. También deben mostrar decencia, es decir, mostrar
varían, como es natural, de una congregación a una buena higiene, estar vestidos con toda modestia, sin
otra. En algunas, se pide a los pastores que dirijan exageración de ninguna naturaleza y mostrar dignidad en los
la adoración. En otras, el que sea anciano o actos y en las palabras, conforme al estado o calidad de los
miembro del comité de la iglesia ya ha cumplido creyentes en la congregación.
con el único requisito para esta función; pero si la • Pudor. Por otra parte, deben mostrar pudor o sentimiento de
recato, reserva o vergüenza hacia lo que tiene la relación con el
eficacia del director del culto es, de veras, de
sexo; porque se expondrán delante de mucha gente que viene
importancia vital para el éxito del culto, entonces a alabar y adorar a un Dios santo.
se debe dar mayor consideración a la preparación • Pureza. Se refiere a la pureza interior que le permite
que el director del culto debe tener para tal relacionarse muy íntimamente con Dios, porque Él es puro y
posición. Los nueve requisitos siguientes, creo que santo, libre de toda mancha.
b) El director deberá siempre presentarse bien en la forma de vestir. Ya que la
idea es que aun con nuestra manera de vestir reflejemos las virtudes cristianas y
los valores espirituales. La Biblia nos habla de honra, hermosura y santidad, es por
eso que al cubrirse bien demuestran consagración.

c) Para el director en el aspecto exterior la importancia es lo físico. Aunque sea


obvio, es necesario tener en cuenta tres detalles en este sentido. El aseo e higiene
2. Los personal, que habla también del estado interior; el cansancio, que puede reflejarse en
requisi el rostro y las actitudes durante el desarrollo del culto, y la manifestación de algún
tos de problema en la salud, cosas que pueden servir de estorbo, e impedimento o limitar el
libre actuar del Espíritu de Dios en y a través de nosotros. El apóstol Pablo nos dice al
un respecto: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en
Directo vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido
r del comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu,
los cuales son de Dios (I Cor. 6:19,20).
Culto.
d) Para el director el aspecto Interior, “el estado emocional”, también lo es
importante. Es de vital importancia este detalle, ya que del corazón salen las cosas
buenas o malas, (Marcos 7:21) y por lo tanto si nuestro corazón está herido, o
manchado con sentimientos pecaminosos, tanto el director del culto como la
congregación perderán bendiciones espirituales. Por medio de la oración debemos
cuidar nuestro corazón de enojos, tristezas, y preocupaciones. El salmista nos dice:
“¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de
manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con
e) Para el director, el “aspecto interior” en el estado espiritual es imposible no
pecar, todos cometemos, en menor o mayor medida, errores y pecamos. Dios ha
provisto los medios para que lidiemos con el pecado, y no permitamos que nos estorbe
en nuestro servicio a Dios. La idea es que seamos sinceros, nos examinemos a
nosotros mismos, confesemos y nos limpiemos de todo pecado que impida nuestro
servicio al Señor con excelencia. El apóstol Pedro claramente enfatiza: “sino, como
2. Los aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de
vivir” (I Ped. 1:15).
requisi
tos de f) El director del culto debe conocer el estilo de alabanza y adoración de su
un iglesia. Cada congregación tiene su estilo y gusto únicos en los cuales debe poder
funcionar el director de adoración.
Directo
r del g) El director del culto debe tener inclinación musical a un nivel aceptable. Cada
Culto. iglesia debe decidir ese nivel de aceptabilidad que el candidato a director debe
satisfacer. Es improbable que se ponga a alguien en la posición de director del culto si
no puede cantar la melodía de un canto. Tal persona podría tener más eficacia en otro
ministerio.

h) Está de más decir que el director del culto debe tener buena reputación en la
congregación. Si no se respeta a alguien por su andar diario con Dios y su familiar, no
ganará al instante el respeto de la gente solo por situarse detrás del púlpito.
a) Debe estar siempre predispuesto a servir (Salmo 108:1). El director del culto,
siempre estará dispuesto de antemano para alabar a Dios en cualquier tiempo y
circunstancia: “Mi corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y entonaré salmos; esta es
mi gloria” (Sal. 108:1).
b) Debe ser expresivo en cada canto que eleva al Señor. No se trata de ser un
motivador, sino de ser un adorador que manifieste el verdadero sentir de su corazón
hacia Dios. El salmista expresa: “Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, y
en medio de muchos le alabaré” (Salmo 109:30).
3. Las c) No caer en el error de fingir, imitar o simular actitudes ajenas. El director del
culto debe ser expresivo pero también espontáneo y genuino en sus expresiones y
Actitudes actitudes hacia Dios: “Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y
del congregación de los rectos” (Salmo 111:1).
director d) La actitud debe ser de gozo, optimismo y gratitud. Un director del culto
negativo, pesimista, y depresivo, nunca será de bendición para la congregación. El
de salmista recomienda: “Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; levantad la voz, y
alabanzas aplaudid, y cantad salmos” (Sal. 98:4). Puede leer también Salmos 100:1-5.
e) Hay veces que el ambiente espiritual es denso y pesado, se hace necesario
ser sensible y discernir la necesidad y condición de la gente, para ministrar por
medio de la oración o de la Palabra de Dios, o de alguna alabanza especial, para
romper la barrera espiritual contraria que estorba la comunión y bendición del Señor. El
apóstol Pablo recalca: “¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el
entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento” (I
Corintios 14:15).
4. La experiencia musical del Director del Culto.
Mientras más entienda de música, tanto más podrá el director del culto coordinar los
aspectos musicales y espirituales de la adoración. Aunque sienta una unción muy grande, hay
ciertas cosas que puede hacer para mejor su capacidad y calidad musical.

El director del culto puede desarrollar su capacidad para cantar. Las lecciones de canto,
cuando de alguna manera sean posibles, aumentarían su proyección y control vocales. Debe
practicar para tener voz atractiva para el canto, la cual se puede desarrollar, y esforzarse por
obtener una calidad de voz interesante y vivaz. También puede aprender a desarrollar una voz
agradable, lo cual puede aumentar la sonoridad vocal. La capacidad para probar por primera vez
es otra habilidad valiosa que se puede aprender. El director del culto debe tener capacidad de
emitir una voz agradable, una línea de melodía para dirigir los cantos nuevos con confianza y
correctamente.

El director de culto siempre debe llevar la melodía a menos que haya alguien más en el
equipo que la lleve mientras él armoniza. Por lo general, la gente trata de seguir lo que canta el
director. Si armoniza al micrófono, los visitantes que traten de aprender la tonada del canto se
podrían sentir frustrados al querer decidir la nota que debieran cantar. Algunos directores de culto
parecen cantar solos, pues se desvían de la melodía correcta hacia sus propias armonías, y así la
congregación no puede saber con exactitud cuáles notas debe cantar. Al cantar la melodía con
precisión y de la manera debida, el director del culto ayudará a que los recién llegados aprendan
A veces se empieza un canto con la clave incorrecta. La congregación canta por debajo de su registro vocal, o
se esfuerza por cantar muy alto. No hay necesidad de cantar todo el canto así, especialmente cuando todo el
mundo sabe que está desentonado. Hay que parar, volverse al organista o pianista, y decir: “Creo que
estamos en la clave incorrecta. ¿Puede darnos una clave mejor, por favor?” Y ¡adelante!

El director del culto también puede mejorar su capacidad para dirigir. Los movimientos manuales
definidos son una ayuda valiosa. Es muy difícil comunicar las intensiones rítmicas a alguien con los
movimientos manuales. Por eso, deben tener un propósito, y mostrar con claridad el momento del compás
acentuado con gracia natural, no con gestos peculiares ni afectación. Una manera de mejorar la calidad de los
movimientos de manos es practicar ante un espejo. La relación franca y sincera entre el director del culto y los
músicos también ayuda. ¿Pueden leer los movimientos manuales? ¿Son estos bastante claros para que los
sigan? Si siguen las dificultades con la estabilidad rítmica de la música, hay que ensayar con los músicos
hasta que puedan seguir la técnica de dirección. Es sorprendente la cantidad de dificultades musicales que se
pueden resolver en los ensayos.

Hay que estar conscientes de la extensión de los movimientos manuales al dirigir. Si son muy grandes,
el director del culto llama mucho la atención a sí mismo; si son demasiado pequeños, no se comunicará
debidamente con los músicos y la congregación. Hay tres factores que deciden el tamaño de los movimientos
del brazo y la mano: El público, pues una congregación mayor requiere movimientos manuales mayores para
que las personas de atrás puedan verlos; el ánimo del canto, porque si es callado y suave, los movimientos
extensos no serían propios; y la clase de culto que se dirija; algunos cultos, por su carácter, por ejemplo un
funeral, tal vez no requieran movimientos manuales, o solo muy pequeños.
La estabilidad rítmica es esencial. Es sorprendente con cuánta rapidez un ritmo equivocado
puede destruir la eficacia de un canto dado. Algunos cantos tienen vacios largos entre versos.
Existe la tentación de dirigir prematuramente al verso siguiente. Esto se podría llamar
“anticiparse a la frase siguiente”. Algunos directores de culto acostumbran anticiparse a la frase
siguiente, como si fuera necesario que ellos la cantaran momentos antes de la congregación,
solo para que la gente sepa quién está al frente. Ese estilo mantiene a las personas mirando al
director del culto en todo momento y, por eso, no tienen el gozo que viene cuando todas las
cosas, incluso el director se pasan por alto, y se pone toda la atención en el Señor. Al mantener
la estabilidad rítmica, el director del culto parece decirle a los hermanos: “Mantendré cada verso
en su valor rítmico total. No me anticiparé a la frase siguiente. Por lo tanto, no tiene que
preocuparse por seguir todos mis movimientos vocálicos, ¡Adoren a Dios!”

También es importante que el director del culto aprenda a iniciar el ritmo correcto. Al
comenzar un canto es preciso hacerlo con el compás correcto, para que toda la congregación
pueda seguirlo. Toda la congregación debe participar en la alabanza y adoración a Dios. Por eso,
en lo posible debe evitarse que la instrumentación sea tan fuerte que apenas se escuche la
participación de la congregación. Todos los músicos en general y en especial el sonidista deben
tomar muy en cuenta para regular el sonido.
5. La Preparación del Director del Culto.
La preparación de un director del culto tiene objetivos a largo y a corto plazo. Hay elementos progresivos y
otros que se realizan en cada culto. La preparación es algo más que hacer una lista de los cantos. En primer
lugar, la preparación es espiritual. Comienza con la vida de oración regular en busca de la sensibilidad
a la influencia del Espíritu Santo. En la oración se comunica a Dios el anhelo de ser más sensible a su
Espíritu. Se puede orar en el Espíritu y por fe recibir mayor sensibilidad y unción en la vida y el ministerio, al
pasar tiempo sirviendo a Dios en oración y adoración. El servicio a Dios debe venir antes que el servicio al
hombre. Cuando se da prioridad al ministerio a Dios, se siente la urgencia de ministrar al hombre.

No solo se debe mantener una relación íntima con el Señor durante la semana, sino que se necesita la
certeza de la preparación espiritual al acercarse el culto de adoración. Hay que dedicar tiempo el
sábado por la noche o temprano el domingo por la mañana a la alabanza y la adoración en privado. Al
llegar al santuario, el director debe estar listo. Si espera lograr esa preparación espiritual en el culto de
alabanza, no podrá dedicar toda la atención a la dirección del culto; parte de su energía se gastará en tratar de
ponerse en armonía con Dios, lo cual no debiera preocupado durante el culto. Y no lo preocupará si tiene la
preparación espiritual adecuada antes de llegar a la iglesia.
El director del culto también debe consultar, por anticipado, con el pastor o la persona encargada del
culto para conocer el tema del culto o el mensaje principal del sermón. Eso no solo le ayudará, sino que
también comunicará su disposición a trabajar junto con el equipo ministerial. Además, los himnos y los cantos
a entonarse prepararán el camino en los corazones de los oyentes para recibir el poderoso mensaje de la
Palabra de Dios. Por eso, el grupo de alabanza y el pastor deben coordinar juntos para cada culto.
Los tecladistas y los músicos de la iglesia necesitan tiempo para ensayar los cantos. Si se
depende mucho de un tecladista que necesita aviso previo, hay que ayudarle a satisfacer tal
necesidad. Por fe se debe pedir a Dios los cantos con una o dos semanas de anticipación, pues
él ya los conoce y puede impartir tal información.

Como último punto en la preparación para el culto de adoración, el director del culto debe
evitar la prisa antes del culto. Si llega a la plataforma treinta segundos antes de comenzar,
jadeante y resollando porque tuvo que entrar corriendo por la puerta de atrás, el culto ya tiene el
director del culto en su contra. Satanás trata de detenerlo o distraerlo con problemas
impertinentes que le irritan las emociones; pero la mayoría de las cosas pueden esperar hasta
más tarde.

En este punto, es de extrema importancia estar calmado y en armonía con el Espíritu


Santo. Es asombroso ver lo que puede ocurrir para retardar al director del culto, como llamadas
telefónicas al último minuto o que uno de los niños se lastime un dedo en la puerta del auto.
Aunque se llegue apenas a tiempo, el espíritu estará alterado y las emociones hirviendo. Sin
embargo, si el director del culto puede llegar bastante temprano para pasar tiempo en silencio
delante del Señor, estará listo para moverse bajo el estímulo suave del Espíritu.
a) La prontitud. Al llegar a tiempo y ver de confianza, el director del culto
prueba que es una ayuda valiosa para el pastor y los líderes de la iglesia.
Como se ha dicho, no llega a tiempo si se presenta un minuto antes de que
6. comience el culto. Cuando llega tarde o de prisa, comunica su nivel de
consagración y el grado de seriedad con el cual considera su papel como
Normas director del culto.
general
es para b) La naturalidad. El director del culto debe mostrarse tal cual es, sin imitar a
el otros directores a quienes respeta ni copiar el estilo del pastor. Aunque puede
Director observarlos y aprender de ellos, no tiene que ser como ellos. El director del
culto halla la mayor realización y eficacia cuando descubre quién es en Dios y
del se siente satisfecho de serlo delante de la congregación.
Culto.
También es bueno que el En el culto, hay que seguir con el mismo tema hasta el fin. Cuando se ve claro
director del culto recuerde que el Señor le habla a la congregación sobre cierto aspecto como el
ciertas normas generales arrepentimiento, la purificación, el gozo o cualquier otra cosa, el director del
de comportamiento en la culto no se debe apresurar a continuar con el resto del culto hasta que Dios
posición de liderazgo. Si haya completado la obra que quiere hacer. No hay nada en la agenda del
mantiene presentes unas culto que sea más importante que reunirse con Dios y oírlo. Si se quiere con
pocas cosas clave se seriedad oír lo que Dios dice, se debe estar dispuesto a apartar el tiempo
beneficiará él y también su necesario y dejar que él decida lo que ha de ocurrir.
congregación.
c) La madurez espiritual. El que dirige la adoración deber ser un cristiano con
madurez y experiencia en las cosas del Espíritu. Tal madurez proporciona la
confianza al que dirige, además de producir un sentimiento de seguridad en la
congregación. Deberá controlar su propio espíritu de manera que sus pensamientos,
sentimientos y emociones personales no interfieran en el culto. Tiene que ser
además una persona de oración, no sólo con la destreza para discernir la dirección
6. del Espíritu Santo, sino con fe para percibir lo que El quiera comunicarle a los
santos congregados.
Normas
general d) La sensibilidad espiritual. El líder ideal habrá desarrollado un oído sensible a la
es para voz del Espíritu Santo. El Espíritu mismo dirigirá el culto si su director se mueve de
el acuerdo a sus impulsos. Los cultos deberán ser dirigidos bajo la unción del poder de
Dios. No obstante, El siempre usará los canales humanos. Por consiguiente, el líder
Directo debe poseer una conciencia espiritual profunda en este particular.
r del
Culto. e) La humildad genuina. Un buen dirigente siempre intentará "ocultarse detrás de
la cruz". Nada arruinará la atmósfera espiritual de un servicio más rápidamente que
un líder egoísta que se proyecta a sí mismo constantemente en el servicio. El
Espíritu Santo desea glorificar a Cristo, sin desviar en lo absoluto su punto de
atención hacia un ser humano. Nadie deberá gloriarse en la presencia de Dios. En
lugar de atraer la atención de la congregación hacia sí, el líder siempre deberá
buscar dirigir la atención de la congregación hacia Cristo.
f) La preparación en oración antes del culto. El que dirige siempre deberá
pasar tiempo en oración. El tema de un culto puede ser discernido
previamente de esta manera. El espíritu del que dirige puede ser sintonizado
6. con el Espíritu de Dios. De esa manera el culto puede moverse directamente
hacia el interior de sus propósitos divinos desde el principio.
Normas
general
es para
el
Directo g) La dedicación suficiente tiempo a la adoración. La manera en que
muchos cultos de adoración son acelerados, es un insulto a la majestad de
r del Dios. Tenemos que reconocer la importancia de la adoración como cuerpo y
Culto. darle el tiempo necesario. El tiempo de adoración no debería ser
desperdiciado en una charla innecesaria de parte del que dirige el servicio.
Su verdadero cometido es sintonizar a la congregación con el Espíritu de
Dios tan pronto como pueda y lo más dulcemente que pueda.
h) El ser receptivo al Espíritu Santo. Una fe real, es necesaria para conducir un culto hacia la
adoración verdadera, pues tal adoración no puede ser accionada ni programada con antelación.
Muchos líderes piensan que tienen que tener un programa concreto. Quieren saber exactamente lo
que va a suceder en un culto dado y cuándo va a evolucionar. La adoración espiritual requiere una
mayor flexibilidad, pues no sabemos con antelación lo que Dios hará.
Una vez que el culto comienza, procure mantenerse al corriente de la manera en que el Espíritu desea
dirigirlo. Esté preparado para seguir su guía paso a paso. No todos lo cultos serán iguales. Dios es un
Dios de variedad. No tiene que hacer siempre lo mismo. Dios tiene un propósito especial para cada
culto.
i) El percibir todo lo que está sucediendo. El que dirige el culto deberá evitar cerrar lo ojos y
"perderse en la adoración”. Es maravillosamente posible que uno esté totalmente envuelto en la
adoración y al mismo tiempo estar consciente de la manera en que la congregación se desenvuelve.
El que dirige deberá ser sensible a los impulsos del Espíritu, y a la vez ejercer un control moderado,
pero definido sobre el culto al Señor.
7. La dirección, no el control.
El líder del culto no es el conductor ni controlador de la adoración. Cuando los directores del culto
manipulan a la gente para obtener cierta reacción o expresión, pasan al campo prohibido de la
conducción o el control de la adoración. El director no debe obtener una reacción mediante la
manipulación; la reacción se inspira por el ejemplo. Él dirige al estimular o inspirar a las
personas a entrar a la alabanza, pero ellas tienen la prerrogativa de reaccionar u observar.
No se debe obligar a la congregación, aunque el objetivo deseado sea lo bueno. Los
buenos directores no aprenden a manipular, sino a exhortar. No tratan de controlar, sino que
procuran inspirar.

Algunas iglesias aprenden a alabar en proporción directa al nivel de emoción lograda por el
director del culto. Si el director es moderado, así es la alabanza de la iglesia. Mientras más grite,
dance y se agite el director del culto, tanta mayor es la reacción de la congregación. Esto puede
hacer que los directores del culto crean que el éxito del culto depende de su desempeño o nivel
de emoción. Eso no es cierto. El Director del culto no está allí para producir en profusión la
adoración, sino más bien para que Dios lo emplee de modo positivo para inspirar a la
iglesia a dejarse guiar del Espíritu y participar en la adoración.
Muchos directores del culto mantienen un control tan fuerte del culto que la congregación debe
permanecer muy alerta para marchar al paso del director. Todos los movimientos se dirigen desde
el púlpito, y las personas reaccionan casi con reflejos. Ese director del culto mantiene un
despliegue personal muy elevado y, en realidad, se convierte en distracción que aparta la
atención de la gente del Señor. ¿Quién necesita ver a Jesús cuando se tiene un espectáculo de
una persona para divertir a la congregación un rato? Para ser eficaz, el director debe ser visible a
toda la congregación, pero, al mismo tiempo, debe asumir un estilo que lo haga invisible, en cierto
sentido, para que la atención de las personas pase del plano horizontal (los otros miembros de la
congregación) al vertical (Dios).
Muchas de las responsabilidades del director del culto son muy visibles en sí: Da la dirección
visual a la congregación al mover los brazos; envía señales e instrucciones visuales a los
músicos y al equipo de adoración; anuncia los números y nombres de los cantos; da
exhortaciones, lecturas bíblicas y profecías; demuestra la alabanza y la adoración
levantando las manos, palmeando, danzando y cantando; y la lista sigue. Cuando se unen
todas esas actividades, puede parecer divertido ver a una persona que las manejas todas a la vez.
El culto todavía necesita dirección, y el director del culto no debe aflojar su liderazgo, sino
permanecer como líder pero mantener la mayor moderación posible. La mejor manera en que el
director del culto puede ocultar su persona es tener un rostro hacia el Señor con una expresión de
feliz esperanza, el director del culto cesa de ser la persona que alguien quiere mirar. En vez de
mirarlo a él, la congregación contempla al Señor quien es el objeto de su atención.
El director del culto debe evitar movimientos rápidos o grandes que llamen la atención a Él.
Al anunciar los cantos, dar señales al tecladista, hacer bajar el tono de los tambores, acelerar el
coro, dirigir la congregación con los brazos y cantar alto por el micrófono, la tendencia de todos es a
mirarlo con mucha atención. No le resto importancia a ninguna de esas actividades, pues es
inevitable que el Director del culto tenga que ver con señales, direcciones y micrófonos en cualquier
momento, pero lo importante es la manera de manejar tales funciones. El objetivo es aprender a
realizar todos los elementos necesarios de manera que el director del culto llama la atención
mínima a sí mismo. Sería valioso un conjunto de señales moderadas que reconozcan todos los del
equipo de adoración
El director del culto debe evitar movimientos rápidos o grandes que llamen la atención a Él.
Al anunciar los cantos, dar señales al tecladista, hacer bajar el tono de los tambores, acelerar el
coro, dirigir la congregación con los brazos y cantar alto por el micrófono, la tendencia de todos es
a mirarlo con mucha atención. No le resto importancia a ninguna de esas actividades, pues es
inevitable que el Director del culto tenga que ver con señales, direcciones y micrófonos en
cualquier momento, pero lo importante es la manera de manejar tales funciones. El objetivo es
aprender a realizar todos los elementos necesarios de manera que el director del culto llama la
atención mínima a sí mismo. Sería valioso un conjunto de señales moderadas que reconozcan
todos los del equipo de adoración.
El director del culto también puede parecer menos visible si no habla más alto por el
micrófono de lo necesario, y si no se propasa en los movimientos manuales al dirigir el
canto. Si las personas cantan con bastante facilidad, el director del culto puede apartarse del
micrófono un poco para que su voz se combine con toda la congregación, y luego cantar fuerte por
el micrófono al iniciar la estrofa siguiente o el coro. Asimismo, recomiendo que se usen los
movimientos manuales con moderación. Hay que usarlos en el momento debido, para establecer y
reforzar el ritmo de todo el grupo de alabanza y la congregación; pero una vez que el ritmo esté
establecido y el canto fluya suavemente, se vuelve superfluo mantener los movimientos manuales.
Sigo la norma de que con los movimientos le digo a los músicos: “Mírenme bien, porque tenemos
que lograr el compás correcto”. Al dejar de mover el brazo, es como si dijera: “Ya vamos bien,
simplemente mantengan este ritmo constante”. Si el tecladista y el tambor comienzan a apartarse
Conclusión.
Antes de concluir este tema nos preguntamos ¿se ha planteado alguna vez si los
directores del culto debieran mantener los ojos abiertos o cerrados? La
combinación de ojos abiertos y cerrados es necesaria. He visto directores con los
ojos cerrados durante todo el culto y, por consiguiente, no sabían lo que pasaba
en la congregación. Parecía que no le importaba si la congregación participaba
con ellos en la adoración, o no.

Al contrario, algunos directores miran continuamente alrededor para ver cómo van
las cosas. Los tales demuestran poco interés en el Señor o en la expresión de su
corazón a él. El director del culto eficaz debe mirar a la congregación de vez en
cuando para su reacción, pero también debe mostrar que él es, por encima de
todo, adorador también. Por lo tanto, es muy apropiado que el director del culto
cierre los ojos a veces, especialmente cuando quiere obtener nueva dirección del
Señor; eso le ayuda a enfocarse solo en el Señor. Además, el director del culto, y
todos sus componentes deben cumplir con los requisitos mencionados para
ofrecer un “sacrificio de alabanza a Dios”.
Preguntas de Reflexión:
1) ¿Por qué es necesario un director del culto?
2) ¿Cuáles son los requisitos de un director del culto?
3) ¿Cuáles son las actitudes que debe poseer el director del culto?
4) ¿Puede o no tener experiencia musical el director del culto?
5) ¿En qué aspectos debe mostrar la preparación el director del
culto?
6) ¿Cuáles son las normas para el director del culto?
7) ¿Qué debe hacer el director del culto, tomar la dirección o el
control del culto?
12
¿CUÁLES SON LAS PAUTAS PARA EL EQUIPO
QUE DIRIGE LA ALABANZA Y ADORACIÓN?

Versículo Clave: “Ningún varón de la descendencia del sacerdote


Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las
ofrendas encendidas para Jehová. Hay defecto en él, no se
acercará a ofrecer el pan de su Dios” (Levítico 21:21).
Introducción.
Por tradición, en las iglesias conservadoras, pentecostales y
carismáticas una persona dirige la alabanza con cantos desde el
púlpito o la plataforma. El coro y la orquesta la apoyan, pero la
responsabilidad de la dirección de la adoración la ha tenido
exclusivamente el director del culto.
En años recientes, sin embargo, ha aparecido un nuevo método,
por el cual el director del culto se une a un “equipo” para dirigir la
adoración unidos. Esta no es otra clase “pluralidad de dirección”,
donde todos los del equipo son iguales en cuanto a la
responsabilidad y la actividad. Un individuo sigue funcionando
como director del culto, pero rodeado de un grupo que comparte
una visión y propósitos comunes.
1. Los beneficios del ministerio en equipo.
Hay dos maneras generales mediante las cuales un equipo aumenta la
eficacia de un director.
Primera: Con un equipo hay seguridad y ayuda. Entre ellos pueden
apoyarse en la ministración del culto, para que el Espíritu Santo se mueva en
la congregación y los lleve a la presencia de Dios para que todos disfruten de
su presencia.
Segunda: Con el equipo hay poder y unidad. Un director del culto puede
tener un buen ministerio en la adoración, pero su eficacia se multiplicará y
mejorará mediante los esfuerzos de un equipo que funcione en unidad bajo su
dirección. Se necesita algo más que individuos con una unción única en su
vida de la presencia del Espíritu Santo, cuya espiritualidad debe ser lo óptimo,
para que sean usados como instrumentos por el mismo Espíritu. Se necesita
que esos directores tengan el apoyo de un equipo en todo sentido y un mismo
sentir para que la eficacia de su ministerio aumente.
a) Empiece exactamente donde está la congregación. Procure hacer contacto
inmediato con la congregación, en el lugar donde se encuentren. Establezca su
dirección sobre ellos apaciblemente. Ayúdeles a reconocer que Dios le ha escogido
para dirigir ese servicio, y que si cooperan y le siguen, seguro que serán guiados
directamente hacia el Lugar Santísimo, donde recibirán una experiencia gloriosa en
la adoración. Comience cada servicio con acción de gracias y alabanzas cantadas.
2.
Salmo 100:4 dice: “Entrad por sus puertas con acción de gracias, en sus atrios con
El papel alabanzas, dadle gracias, bendecid su nombre”.
del
b) Tenga seleccionado el repertorio musical. Como dijimos
Director anteriormente, tenga seleccionado el repertorio musical de himnos
del y alabanzas en coordinación plena con el pastor de la iglesia y todo
culto. el grupo de músicos y vocalistas. Los himnos y las alabanzas
deben respaldar al Predicador que ha de exponer la Palabra. No
escoja las alabanzas que más le guste a Ud. o al grupo de
El director del culto dirige a la
alabanza. La selección debe estar en función a la congregación. El
congregación, los instrumentistas y grupo de alabanza y la congregación no deben resultar como dos
los cantores. Su atención se divide mundos diferentes. Si no que deben complementarse ambos. Por
en dos aspectos generales: Los eso, los himnos deben ser conocidos por la congregación para que
aspectos musicales del culto, que participen sin problema en la alabanza y adoración de himnos y
incluyen a los músicos y cantores; y alabanzas; como suele ocurrir en varias iglesias. Cuando todos
los espirituales, que incluyen a la partimos de un punto, juntos llegaremos a la meta, es decir, a la
congregación. Debe cumplir con presencia de Dios.
c) Memorice los cantos. En cuanto sea posible no mire las partituras, acordes o letras
de los cantos. Mejor, dirija su mirada a la comunidad. Véalos, porque desea y necesita
comunicarse con ellos. Mire a la asamblea en general, no a un hermano(a) o grupo de
hermanos fijamente, lo que logrará con eso es hacerlos sentir incómodos. Las notas
musicales saltan del pentagrama a su vista, pero cuando las tiene memorizadas
saltarán de su mente por doquier. Si no sabe la letra o acordes de un canto tiene que
ver sus partituras pero hágalo fugazmente. Como lo haría un reportero frente a una
cámara de televisión. Ellos casi, o, memorizan las noticias. Entonces porque no
2. memorizar las alabanzas eternas a nuestro Dios. Esto le dará confianza técnica y
El papel musical en el púlpito a la hora de dirigir los cantos.
del
Director d) Conduzca hacia una adoración profunda. El Director de culto, debe procurar
llevara la congregación hacia una adoración profunda. Para tal efecto, el director debe
del
mantener una vida espiritual ferviente y óptima delante de Dios. Esto influirá fácilmente
culto. a toda la congregación; para que todos lleguemos a adorar “en espíritu y en verdad”
(Jn. 4:24). Pero cuide de no manipular a la congregación como otros directores del
culto lo hacen. Permita que el Espíritu Santo dirija dicho culto, para que el nombre de
Dios sea glorificado y no que el grupo de alabanza sea glorificado. Cada culto debe ser
una experiencia diferente que se ha obtenido con Dios. Esa experiencia debe ser válida
y práctica en la vida diaria de cada creyente.
e) Deje que el Espíritu Santo le dirija. Muchas veces el Espíritu Santo
dirigirá de un canto hacia otro, todos siguiendo el mismo tema del culto. En
este caso, el Director de culto escuchará la voz del Espíritu Santo y conducirá
conforme como Él quiere; a fin de que la alabanza y adoración llegue a la
2. presencia de Dios y los que la ofrezcan sientan esa presencia en sus
corazones y se sientan motivados a cantar y alabar al Señor con toda
El papel
integridad.
del
Director
del f) Evite intrusiones y corrientes contrarias. También el Director de culto
culto. debe estar capacitado para la intromisión de un énfasis nuevo contrario al
Espíritu de Dios. Es vital que esté espiritualmente alerta para reconocer una
situación de tal naturaleza. Un servicio puede ser sutilmente llevado hacia
otra dirección si el líder no tiene cuidado. Una vez que el Espíritu fija el curso
y la dirección, hay que estar alerta cualquier injerencia que pueda cambiar el
énfasis. Esta puede aparentar no ser muy nociva. Puede venir en forma de
un coro agradable y bastante espiritual en su contenido bíblico. Sin embargo,
puede cambiar totalmente la dirección en la que Dios busca guiar a Su
pueblo. El Director del culto debe ser amoroso y a la vez firme en mantener la
adoración hacia el blanco.
g) Reconozca los cambios y transiciones. El Espíritu puede que dirija
un servicio en cualquier dirección que lo crea conveniente.
Frecuentemente esto significa que puede ocurrir un cambio en el énfasis
durante el curso del culto. De hecho, esto puede ocurrir varias veces.
Estos periodos de transición son muy importantes. El Director de culto
2. debe anticipársele a la congregación tocante un liderato firme y claro
El Papel durante estos periodos de transición, a fin de que el culto no vaya a
del descaminarse sin propósito. Si se permite que un momento de indecisión
Director evolucione, alguien puede ser tentado a introducir su propio método de
dirección, contrario al ya establecido por el Espíritu.
del Culto
El líder del culto deberá recordar siempre que Dios le ha nombrado y
ungido a él para dirigir la congregación. Por consiguiente, Él le ha hecho
responsable de realizar tal labor. No rija el servicio con mano fuerte ni
trate de imponer su voluntad sobre la concurrencia. Mantenga una
dirección firme, pero moderada sobre la adoración a medida que el culto
sigue su curso progresivo.
h) Sincronice los cantos con el mensaje del predicador. Así como todos los
instrumentos deben estar sincronizados en el tono. Así la música debe estar
sincronizada con el mensaje del predicador. Qué difícil es para un líder de alabanza
preparar un buen periodo de alabanza a ciegas del tema del cual se va a predicar,
que difícil es complementar cuando no se sabe que va a complementar. Acérquese
al predicador hable con él, pídale que ore por usted y usted ore por él. Comprenda
que los dos están ahí para ayudarse mutuamente. Solicítele con humildad y
sabiduría, que le informe con anticipación de qué va a predicar en el servicio. Así se
2. evitarán estar hablando uno de la resurrección y el otro de navidad. La alabanza y la
El papel predicación nunca deben estar divorciadas. Complemente el sermón con cantos que
sean acordes al sermón. Así preparará el camino para el Predicador. Recuerde
del donde no hay comunicación hay separación.
Director
i) Haga que seamos una “sinfonía”. Uno de los muchos cánticos agradables que
del el Espíritu ha introducido en nuestra época dice: “Señor, haz que seamos una
culto. sinfonía, una sinfonía de adoración para ti”. El término griego “Sinfoneo”, del cual se
deriva “sinfonía” significa “estar de acuerdo”. Jesús dijo: “Si dos de vosotros
estuvieren de acuerdo…” El usó el vocablo “sinfoneo” para producir una sinfonía de
sonidos. Un servicio de adoración debe ser como una sinfonía entre el grupo de
alabanza y la congregación. Todos los detalles deberán corresponder
armoniosamente. Todas las voces deben armonizar, al igual que los instrumentos y
todas las partes del servicio. Este es uno de los instrumentos y todas las partes del
servicio. Este uno de los propósitos básicos que Dios procura alcanzar a través de
nuestra adoración como un cuerpo, que correspondamos todos unidos como una
j) Motive la participación. Es una realidad, que la mayoría de la congregación de
hoy, es mera espectadora más que participadora. Por eso, el Director de culto debe
motivar con palabras apropiadas la participación de toda la congregación. Como
dijimos anteriormente, tanto el grupo de alabanza, como toda la congregación,
juntos deben elevar la alabanza y la adoración que ofrecen a Dios. Pero debe evitar
de arengarlos utilizando palabras que puedan causar ofensas como “que son
muertas” o con “caras tristonas” o “que no tienen Espíritu”. Y de ninguna manera,
motivará la participación de la congregación en lo que respecta a la alabanza y
2. adoración.
El papel
k) Asegure que todo sea hecho decentemente. El Director del culto, debe
del garantizar el desarrollo del culto que todo sea hecho con orden y decentemente tal
Director como Dios exige de sus hijos: “Pero hágase todo decentemente y con orden” (I Cor.
del 14:40). Los himnos y los cánticos de alabanza deben ser seleccionados
cuidadosamente para evitar la indecencia y todo tipo de desorden que surja de parte
culto. de la congregación. Ya dijimos suficientemente, que todo el servicio del culto es
para “honrar y glorificar a Dios”. El centro del culto es Dios; y de ninguna manera,
debe manifestarse desórdenes movidos por la emoción de la carne.

l) Procure que en todo sea “alabado Dios”. En el servicio de todo el culto, el


Director de alabanzas, debe buscar que únicamente sea alabado Dios por lo que
merece y que es digno de alabanza y adoración. De ninguna manera, debe buscar
que el centro de adoración sea “él” o “el grupo de alabanza” que lo acompaña. Eso
es la expresión de vanagloria, que pronto resultará en una derrota increíble. La
3. La relación entre el pastor y el director del culto.
Dios quiere que haya unidad de cooperación mutua entre el pastor y el director del culto.
Ellos no deben competir por la atención de la congregación, porque cada uno tiene su
lugar. Demasiados directores del culto quisieran ser los predicadores (y aun usan el tiemplo de
adoración para demostrar su elocuencia), mientras que demasiados predicadores creen que
serían mejores en la dirección de la adoración. Dios bendice a cada uno con sus propias
capacidades, y deben contentarse con sus dones. Si todos fueran predicadores, ¿Quién
escucharía? Si todos dirigieran el culto, ¿quién seguiría? Si un hombre hiciera todo, ¿Dónde
estaría el ministerio en la congregación? Así que el pastor y el director del culto no están en
competencia; cada uno puede contribuir en aspectos que hacen más eficaz el ministerio del otro.

El equipo del pastor y el director del culto que estén unidos en espíritu es una combinación
invencible. Dios ha dicho que con la combinación de la exaltación gloriosa y la espada del
Espíritu (la Palabra de Dios), la Iglesia tomará su herencia en las naciones (véase Salmos
149:6-9). La iglesia que alaba sin un ministerio fuerte de la Palabra revoloteará en círculos como
ave herida, pero con una predicación fuerte prosperará. El pastor necesita un director del culto
ungido y capaz, y este necesita un pastor que también tenga las mismas cualidades.
Hay tres ingredientes importantes para el mantenimiento de una relación sólida y saludable entre
el pastor y el director de adoración: Respeto, consideración y comunicación. Lo ideal es que
haya un vínculo espiritual, empatía mutua y respeto entre el pastor y el director del culto. Si
este no le tiene suficiente respeto al pastor, se hallará en contradicción con los deseos del pastor
y aun pondrá en duda sus decisiones y métodos.

Por otra parte, el pastor y el director del culto deben ser considerados el uno con el otro. A veces
el pastor pensará que debe ir en una dirección diferente de la preparada por el director del culto.
¿Quién tiene la razón? ¿Quién tiene la mente del Señor? ¿El pastor o el director del culto?
Quizás la respuesta se encuentre en los escritos de Amós: “Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si
habla Jehová el Señor, ¿quién profetizará?” (Amós 3:8).

La comunicación es también un elemento esencial de esta relación: “¿Andarán dos juntos, si no


estuviesen de acuerdo?” (Amós 3:3). Nada hará que esa relación se desintegre más rápido que la
falta de comunicación abierta. Si el pastor está preocupado por la aparente insensibilidad del
director del culto, esa molestia produce una separación irreparable entre los dos, a menos que se
discuta y resuelva. Si el director del culto se siente frustrado con las esperanzas del pastor, la
única solución se halla en la comunicación amable y sincera.
4. El músico principal.
También hay que considerar el papel del músico principal en el equipo de adoración. Aunque a
menudo el director del culto y el músico principal son la misma persona, ese no tiene que ser el
caso. Si son dos personas diferentes, hay que recordar ciertos puntos:

Primero que todo, al director del culto se le escoge, por lo general, por su sensibilidad espiritual,
y al músico principal por su experiencia musical. Hay músicos competentes que tienen una pericia
técnica superior a la del director del culto cuando se trata de la experiencia musical, pero eso no
significa que tiene la sensibilidad espiritual necesaria para dirigir la adoración. Al contrario, a
muchos directores les falta la capacidad de armonizar la música y por eso dependen mucho del
músico principal. Los dos no tienen que estar en conflicto, sino que como miembros del mismo
equipo deben esforzarse por complementar sus ministerios.

En segundo lugar, si hay un director del culto y un músico principal, hay que recordar que las
reuniones congregacionales requieren dirección, así que se debe afirmar un director del culto. El
director del culto, entonces, tomará precedencia sobre el músico principal en la dirección del culto
de adoración. El deber del músico principal es estar en armonía, en cuanto sea posible, con las
intenciones y deseos del director. Este puede transmitir lo que se propone hacer al músico
principal quien, a su turno, dirige a los músicos y cantores.
5. Los músicos.
Si los directores del culto del pasado no tenían un equipo que los apoyara, entonces, ¿cuáles
eran los papeles que desempeñaban a todo el grupo de músicos y cantores? A los músicos se
les llama, por lo general, acompañantes, lo cual da cierta connotación indeseable a su papel. Se
podría pensar que un acompañante es alguien que toca mientras avanza el culto de adoración.
La evaluación sincera del papel de los músicos en la adoración revela que esta depende mucho
de ellos.

David consideraba con mucha seriedad el ministerio musical en el tabernáculo (véanse


I Crónicas 15:16; I Crónicas 16:42). El ministerio de alabanza y música se consideraba tan
importante para las funciones del sacerdocio que se seleccionaban con cuidado los hombres
para consagrarlos a ese ministerio. No se dedicaban solo a unos pocos minutos de ensayo.
Esos hermanos estaban asignados con dedicación y exclusiva a realizar su ministerio de
alabanza al Señor.

¿Se trata la música con la misma seriedad en la iglesia contemporánea? Con demasiada
frecuencia, el único requisito para ser levita en la casa del Señor es ser un músico capaz, y
comprometido en el servicio del Señor. Hay que apreciar la importancia del ministerio musical, y
se debe asignar personas a ese ministerio después de consideración, oración y consultas
serias.
6. Los cantores.
La función principal de los cantores en el equipo de adoración es estar de pie delante de la
congregación como inspiración visual a la adoración. Su deber principal es irradiar el gozo
y la paz de Cristo; la capacidad vocal es secundaria. Se deber asignar cantores al equipo.
Este es un ministerio muy visible y no debe estar abierto a los voluntarios. Con demasiada
frecuencia se aginan cantores al equipo de adoración porque tienen una voz agradable, o pueden
armonizar de modo hermoso. Es probable que sea más difícil trabajar con estas personas, porque
tal vez piensen que le están haciendo un favor a la iglesia y a Dios al estar en el equipo. La
primera consideración debe ser si son adoradores. La segunda es si irradian el gozo de la
adoración. Algunas personas son verdaderos adoradores, pero cuando adoran parece que
estuvieran adoloridos. No presentan una imagen visual positiva, aunque estén de veras
disfrutando de la presencia de Dios. Hay otros cuyo rostro brilla cuando adoran. Sonríen sin
esfuerzo durante su adoración, y les resplandece el rostro. Se necesitan personas así en el
equipo. Recomendaría cuatro cantores o más en el equipo, pero me contentaría con dos cuyo
rostro brille de gozo al cantar. Los cantores también deben sentirse libres en su alabanza y
adoración para alzar las manos, arrodillarse o expresar otras formas de adoración. Son ejemplos
de adoración que se deben seguir. Preferible sería dos personas con libertad para alabar, y que
irradien gozo al adorar, que diez con voces excelentes pero sin libertad espiritual.
a) La alabanza y la adoración. Mucha parte del tiempo del ensayo se debe
pasar en la adoración, juntos, en particular cuando el equipo está recién
formado y en busca una visión común. Mientras el equipo pasa tiempo reunido
7. en la presencia de Dios, ministrando unidos delante de él, se desarrolla la
Lo que se unidad de corazón. Sebe desear esa unidad espiritual mucho más que el
espera de vínculo musical. Mediante ese tipo de unidad vienen el poder y el culto espiritual
y eficaz.
los
b) La enseñanza y el estudio bíblico. El equipo se le deben enseñar
miembros conceptos bíblicos del ministerio musical. Esta parte será la responsabilidad del
del pastor de la iglesia.
equipo.
c) El intercambio de ideas. Debe haber un intercambio
A los requisitos de los músicos debe seguir abierto sobre la visión para la adoración, y una oportunidad
lo que se espera de ellos. En realidad, la para que los miembros del equipo presenten sus ideas. Los
mayoría de las condiciones se aplican a intercambios de esa naturaleza producen la conciencia de
todos los que forman el equipo de metas y conceptos comunes.
adoración. Para comenzar, la asistencia a d) La oración. El grupo nunca pasará de ser mediocre, a
los ensayos es muy importante para todos. menos que se convierta en un equipo de oración para
Ensayar es más que un evento musical. La mantener su vida espiritual en completa comunión con Dios y
razón principal del ensayo es apartar que reciban su inspiración para ministrar alabanza y adoración
tiempo para que el equipo se reúna para a la congregación en general.
desarrollar la unidad de corazón y espíritu.
e) El ensayo musical. Aunque este elemento se pone de
La práctica de la música es una unción
último su importancia no se debe disminuir. La historia de II
a) Hay iglesias que pueden pensar que el sonido no tiene importancia. La verdad es
que un sonido deficiente, puede afectar la adoración en el culto. Si los músicos y el coro
han ensayado, y se han preparado espiritualmente, pero el sonido está muy alto, o muy
bajo, y además mal calibrado, todo el esfuerzo de los músicos y el coro se perderá pues
todo se escuchará mal. Recuerdo en nuestra iglesia cuando terminaban los cultos, a los
hermanos veía saludándose entre ellos, y luego señalándose los oídos, queriéndome
decir que el sonido estaba tan mal, que no les permitía apreciar los cánticos de adoración
y el mensaje.
b) Puedes tener buenos músicos, y una persona que dirija bien los cantos de
8. adoración pero…Imagínate un buen coro con buenos músicos y un sonido inadecuado,
la congregación podría pensar, que tocan mal los músicos, y el coro no se escucha bien;
El
cuando en realidad, es el sonido que no está bien regulado. Alguien diría, bueno no
sonidista importa como toquen ó como canten, y el sonido no tiene importancia siempre que se
oiga, lo hacemos para Dios. Lamentablemente algunos piensan así, o sea que como es
para Dios, no importa, pero ¿él se agradará de ese tipo de alabanza? Este modo de
pensar nos limita a llevar a la congregación a disfrutar de la presencia de Dios.

c) El Señor siempre nos da lo mejor. Porque, teniendo la capacidad, y los talentos, no


nos esforzamos por dar lo mejor de nosotros para el Señor. A veces se cae en el error de
criticar a aquellos que se esfuerzan ensayando y orando para ser de bendición a otros;
cuando nosotros deberíamos agradecer a ellos y motivarlos a seguir adelante.
d) Entonces, tener un buen sonido en la iglesia es necesario. Una cadena
es tan fuerte como el eslabón más débil; o sea cada eslabón más débil es el
que determinará la resistencia de una cadena. Tres cosas tienen que estar en
armonía para ofrecer una mejor alabanza y adoración a Dios: El sonido, los
músicos, y el director del culto. Estos tres eslabones son determinantes si
queremos lograr que la congregación se envuelva en la adoración, si uno de
ellos falla aunque los demás se esfuercen, se escuchará mal.
8.
El
sonidista e) Por qué invertir en un buen equipo de sonido. Primero un buen equipo
de sonido necesariamente no tiene que ser muy costoso. Hay equipos de
sonido económicos que pueden ser buenos, solo hay que orientarse para
invertir en lo necesario; además un buen equipo, sin que alguien lo sepa cómo
manejarlo no funcionará bien. Podemos tener un equipo muy caro y si el que
lo maneja no sabe cómo usarlo, sonará peor que un equipo barato. Se debe
tener una o más personas preparadas para manejar el sonido, no se debe
permitir que todo el mundo esté cambiando los ajustes, ya que no solo dañará
el equipo sino que se escuchará peor y la congregación no podrá escuchar
mejor.
Conclusión.
En este último tema hemos tratado sobre las pautas para el equipo que dirige
la alabanza y la adoración. Sobre los beneficios del ministerio en equipo, el
papel del pastor, el papel del director del culto, la relación entre el pastor y el
director del culto, el músico principal, los músicos, los cantores, el sonidista, y
lo que se espera de los miembros del equipo. Será de mucha bendición que de
una manera junta y armonizada ministren la alabanza y la adoración a Dios a
toda la congregación.

El punto es que Dios sea adorado en espíritu y en verdad y que todos los que
participen en el culto, disfruten la presencia de Dios en sus vidas; a fin de que
muy motivados y fortalecidos salgan del templo para seguir adelante sirviendo
al Señor.
Preguntas de Reflexión:
1) ¿Cuáles son los beneficios del ministerio en equipo?
2) ¿Qué papel juega el pastor en la adoración a Dios?
3) ¿Qué papel juega el director del culto?
4) ¿Qué relación existe entre el pastor y el director del culto?
5) ¿Qué función cumple el músico principal?
6) ¿Qué función cumplen los músicos?
7) ¿Qué es lo que se espera de los miembros del equipo?
8) ¿Qué función cumplen los cantores?
9) ¿Qué función cumple el sonidista?
10) ¿Tomas parte en algún grupo de alabanza y cómo lo estabas
haciendo en comparación con lo que hemos estudiado?
13
¿CON QUÉ INSTRUMENTOS
MUSICALES DEBEMOS ALABAR A
DIOS?

Versículo Clave: “Y todos éstos estaban bajo la dirección


de su padre en la música, en la casa de Jehová, con
címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del tempo
de Dios…” (I Crónicas 25:6).
Introducción.
Acerca de los instrumentos de la Biblia tenemos bastante
información, si bien esta no es completamente definida en cuanto a
su forma o construcción. Sin embargo, se han encontrado
instrumentos pertenecientes a naciones antiguas del Medio
Oriente.

La etimología de las palabreas hebreas constituye alguna medida.

Los instrumentos se pueden dividir en tres grupos principales:


Cuerdas, vientos y de percusión.
I. INSTRUMENTOS DE CUERDAS.
1. El Kinnor se traduce generalmente como “arpa”, o aunque también
“cítara”, es el primer instrumento musical que se menciona en la Biblia
(Gén. 4:24), y es el único instrumento de cuerdas que se menciona en el
pentateuco. Es uno de los instrumentos con los que Labán el sirio hubiese
querido despedir a Jacob, si éste no hubiera partido en forma tan
apresurada (Gén. 31:27). Esta alusión sugiere que el instrumento puede
haber sido de origen sirio. Ha habido diferentes opiniones si se trataba
realmente de un arpa o una lira. El peso de la opinión favorece a la lira que
es la palabra que se emplea en RSV. El hecho de que era uno de los
instrumentos musicales que iban delante de los jóvenes profetas (I Sam.
10:5) indica que era un instrumento portátil, y por consiguiente, pequeño.
Antiguas pinturas en tumbas egipcias representan a extranjeros, semitas de
Sutu (Transjordania), portando liras que tocan con un plectro o púa.
Tampoco se sabe a ciencia cierta si el Kinnor, se tocaba con un plectro a
mano. En I Samuel [Link] “David tomaba el arpa (lira) y tocaba con su
mano”; pero la ausencia de la mención de un plectro no constituye prueba
de que las cuerdas eran tocadas con los dedos únicamente. No hay
seguridad en cuanto al número de cuerdas que tenía el Kinnor. Josefo
pensaba que tenía 10 cuerdas.
2. El Salterio vocablo que viene del griego “psalterion” que
denota un instrumento que se pulsa con los dedos en el lugar del
plectro.
El verbo “psallo” significa tocar o puntear del plectro. El verbo griego
psallo significa tocar o puntear y es la palabra que se usa con más
frecuencia para traducir el hebreo “nebel”, aun cuando
ocasionalmente se encuentra la traducción “vihuela”, “arpa”, etc. Se
acepta generalmente que se trata de una especie de arpa aunque no
hay seguridad en cuanto a su descripción exacta. Se menciona por
primera vez en I Samuel 10:5.

3. La Sambuca, esta aparece en Daniel 3 como traducción del


arameo “sabb-ca” (RV “arpa”. Es uno de los instrumentos de la
orquesta que Nabucodonosor lo usó y por consiguiente no era
hebreo. Ha sido descrita ya sea como un arpa triangular pequeña de
cuatro o más cuerdas y tono alto o un arpa grande de muchas
cuerdas.
II. INSTRUMENTOS DE VIENTO.
1. La flauta equivale al hebreo “halil” traducido así en la RV. Esta palabra
aparece solo seis veces en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento la
flauta es el griego “aulos”. Estos términos generalmente abarca tanto
instrumentos con lengüetas, tales como el oboe y el clarinete y otros que se
tocan soplando por o através de un agujerok, como es el caso de la flauta.

La palabra “halil” proviene de una raíz que significa agujerear o perforar. La


palabra aulos viene de la raíz que significa soplar. Pero en la derivación de
“halil”, ni su traducción en LXX, ofrece indicación alguna de la naturaleza del
instrumento. El peso de la opinión parece favorecer al oboe más bien que a la
flauta, pero no se sabe con seguridad.

2. La bocina, esta palabra del hebreo “geren” ocurre frecuentemente en el


AT.
Y parece haberse usado en la época bíblica con dos fines: Como recipiente para
llevar aceite y como una especie de trompeta. En este segundo sentido aparece
en tres pasajes únicamente. En Josué 6 se usa como sinónimo de “sofar” (el
hebreo “yobel”, significa literalmente cuerno de carnero) en el relato de la
captura de Jericó. En I Crónicas 25:5 se enumera a los que David señaló para
tocarla y en Daniel 3 es uno de los instrumentos de la orquesta de
Nabucodonosor. Las trompetas antiguas se hacían con cuernos de animales
evidentemente. Posteriormente fueron imitadas con metales.
3. La trompeta se menciona varias en la Biblia y se la relaciona con dos
vocablos hebreos diferentes, “sofar”. La LXX traduce uniformemente “salpinx,
palabra que también se usa en el NT. El “sofar”, cuerno largo con extremo
retorcido era la trompeta nacional de Israel. Se usaba en ocasiones militares y
religiosas para reunir a la gente.
La “h’sos’ra” era una trompeta de plata batida. A Moisés Dios le mandó que
hiciese dos trompetas para reunir a la congregación y para poner en movimiento
al campamento. Números 10:1-10 contiene las instrucciones que Dios le dio a
Moisés con respecto a las ocasiones en que debería hacer sonar la trompeta. Se
trataba principalmente de un instrumento sagrado y no marcial.

III. INSTRUMENTOS DE PERCUSIÓN.


1. Campanillas. Dos palabras hebreas diferentes se traducen “campanillas”.
“Pa’mon”, de una raíz que significa golpear, aparece cuatro veces en Éxodo con
referencia a las campanillas de oro en las vestiduras de Aarón, la otra palabra
“m’silla” se encuentra únicamente en Zacarías 14:20. La LXX tiene “jalinoi”, “brida”.
La palabra hebrea viene de la misma raíz de la que se traduce “címbalos” y
probablemente se refiere a los discos o tasas metálicas que se fijan en las bridas
de los caballos.
2. Címbalos. Esta palabra viene del griego “kybalon”, que aparece en I
Cor. 13:1, se deriva de “kymbe”, que significa fuente o plato ahuecado.
Las dos palabras hebreas derivan de la misma raíz y aparece doce
veces en el libro de Crónicas, una vez en Esdras y una en Nehemías. La
forma más antigua “selselim” se encuentra en los Salmos y una vez en II
Samuel. En el Salmo 150 se une la palabra dos veces en el mismo
versículo con diferentes objetivos. Se sabe que existían dos clases de
címbalos en la antigüedad, un tipo consistía en dos platos de metal de
poca profundidad que se tenían uno en cada mano y se golpeaban entre
sí. Los otros tenían forma de taza y una de estas se tenía fija mientras
que la otra se golpeaba con ella.

3. Pandero, tamboril, tamborín estas palabras se usan como


traducción del hebreo “tof”. Este instrumento era una especie de
tamborín que sostenía y se golpeaba con la mano. Se usaba como
acompañamiento para el canto y la danza (Éx. 15:20). Siempre se
asocia se asocia en el AT con la alegría y el gozo, y aparece
acompañando la alegría de los festejos (Isa. 5:12), y el regocijo de las
procesiones triunfales (I Sam. 18:6).
1. Hombres nombrados por Dios.
En el libro de I Crónicas [Link] “Asimismo, David dijo a los principales de los
levitas que designaran de sus hermanos a cantores, con instrumentos
musicales: Liras, arpas, y címbalos resonantes y que levantasen la voz con
IV. alegría”. Los músicos debían ser debidamente designados tomando en
QUIÉNES cuenta principalmente su unción. Hay personas con habilidad para
DEBEN instrumentos más no tienen ALTAR para el encuentro con el Señor.
TOCAR LOS
INSTRUMEN
TOS. 2. Hombres apartados y entendidos.
I Crónicas [Link] “Asimismo, David y los jefes del ejército apartaron para el
servicio a alguno de los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, quienes
profetizaban con arpas, liras y címbalos; y el número de ellos, hombres
idóneos para la obra de su ministerio”. Dios quiere gente apartada que
toquen sólo para Él. Entendidos no sólo en música sino también en las
tonalidades de Dios. Los sacerdotes de Dios eran llamados a “tiempo
completo” para que se dedicasen al servicio en el templo.
1. Los instrumentos deben ser consagrados a Dios.
Éxodo 40:9 “Luego tomarás el aceite de la unción, y ungirás el tabernáculo y todo
lo que está en él. Así lo consagrarás junto todos sus utensilios, y será santo”. Los
instrumentos deben ser tocados sólo por personas consagradas, es decir los
sacerdotes. No se puede ceder los instrumentos consagrados a aprendices o
personas que buscan sólo para practicar.

2. ¿Cómo deben ser tocados los instrumentos?


V. Los instrumentos deben ser tocados con unción para atraer bendición y no
REQUISITOS maldición. Proverbios 28:9 dice: “El que aparta su oído para no oír la ley, aún su
oración es abominable”.
EN EL USO
DE LOS 3. Los instrumentos deben ser tocados en reposo.
INSTRUMEN- Los músicos deben llegar a tiempo de tener todo lo necesario preparado y no de
TOS. prisa, para estar en reposo al entrar a la presencia de Dios.

4. Los instrumentos son para ministrar a Dios, no a los hermanos.


No podemos mezclar las cosas delante del Señor, los instrumentos que tenemos
en la iglesia son para alabar al Señor.

5. Los músicos deben ensayar y preparar, pero no delimitar.


No se debe olvidar que de lo que se trata es de agradar a Dios y que cada reunión
es SU reunión, dándole el derecho de escoger las “ofrendas” que quiera recibir.
Para ello, necesariamente los músicos deben ensayar y prepararse para ofrecer
6. Se debe buscar la tonalidad de Dios.
Los músicos deben ensayar no sólo para procurar dominar el instrumento,
sino también para encontrar el “tono” de Dios. II Crónicas [Link] “Estos
V. REQUISITOS EN hombres procedían con fidelidad en la obra. Los que estaban encargados de
EL USO DE LOS ellos para dirigirlos eran Yajat y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y
INSTRUMENTOS. Zacarías y Mesulam, de los hijos de Cohat, y todos los levitas expertos en los
instrumentos de música”. El contexto de este pasaje muestra que ellos
buscaban agradar a Dios y serle fiel. Cuando un corazón no es fiel a Dios, es
muy fácil que adquiera un ritmo que no es agradable a Dios.

VI. RECOMENDACIONES PARA USAR LOS INSTRUMENTOS EN LAS IGLESIAS DE HOY.


¿Se pueden usar instrumentos musicales en la reunión de los santos? A menudo nos
encontraremos con creyentes divididos en cuanto a ello. Además hoy, se utilizan una variedad de
instrumentos musicales desde el acordeón y su bombito en las áreas rurales; en las ciudades,
toda su orquesta desde el teclado, guitarras primera y bajo, trompetas y batería. Lo cierto es que
cada iglesia y creyente que determine usarlos lo hace bajo su propia responsabilidad, pero no
porque los apóstoles lo hayan enseñado o practicado. De hecho, podemos señalar que algunos
reformadores de siglos pasados como Juan Calvino, John Wesley y Charles Spurgeon, estuvieron
en contra de usar instrumentos musicales en el culto a Dios, porque causaban distracción.
Las prohibiciones de algunos instrumentos en el Antiguo Testamento nos revelan que,
entre otras cosas, era evitar distracciones. El silencio presente en el Nuevo Testamento en
cuanto a su utilización por los primeros cristianos, nos dice que la enseñanza había sido más
priorizada. Incluso, bien podríamos preguntarnos: ¿Será que la música es algo demasiado bello
y maravillosos para que formara parte del culto a Dios? Aunque no lo crea, este es un
interrogante que deberíamos hacernos aquellos que aprobamos el uso de instrumentos
musicales en la iglesia. Sobre todo, con el objetivo de ser más sensatos a la hora de su
utilización, y para no olvidar que lo importante en verdad es el sentido espiritual de las palabras
cantadas; no la melodía, la música y su ritmo.

Dios debe ser alabado por sus hijos, pero esta alabanza debe ser santa, racional, en
orden y en todo caso en espíritu y en verdad; cuando no es así, cuando de nuestros labios
salen palabras que no son sentidas en el corazón; cuando no lo hacemos con el entendimiento
y la música nos lleva hasta ella, alejándonos del único que es digno de alabanza y adoración,
pasamos a ser tan hipócritas como los israelitas que vivieron en los tiempos del profeta Amós, y
Dios nos ha de repetir una vez más las fuertes pero pertinentes palabras de amonestación que
en aquellos días el pueblo de Israel tuvo que escucharlo: «Quita de mi la multitud de tus
cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos». (Amós 5:23).
Entonces, haciendo caso las instrucciones de la Palabra de Dios, debemos tomar en cuenta que los
instrumentos musicales no son elementos de la adoración cristiana como lo es la lectura de la
Palabra, las oraciones, las ordenanzas, el canto congregacional y la predicación de las Escrituras.
Estos pertenecen, en todo caso, a esa parte de las circunstancias que, como expresara Sugel: «podemos
usar, como no podemos usar». No hará mucha falta en un culto de adoración a Dios. Los instrumentos
musicales [Escribe Michelen] no son imprescindibles para la adoración…No son necesarios para que los
hijos de Dios experimenten las emociones que deben generarse en sus corazones por las verdades que
están cantando…

Dios nos dio una mente para entender sus verdades, Dios nos dio un corazón para sentirlas, y un
instrumento muy versátil para cantar nuestras alabanzas; nuestras cuerdas bocales. Esos elementos
son suficientes para que podamos dar a Dios una alabanza que sea digna a Él; si realmente somos
verdaderos adoradores: “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría;
venid ante su presencia con regocijo, reconoced que Jehová es Dios” (Sal. 100:1,2).

La música es del agrado de todo ser humano y los creyentes no escapamos a su encanto; pues Dios
nos ha creado así. Sea cual sea la decisión que tomemos en cuanto a usar o no los instrumentos
musicales en el culto, debemos tener presente ciertas verdades. Si es que ha determinado no usarlos, debe
saber que su decisión cuenta con un fuerte apoyo bíblico; sin embargo, este hecho no le salva de ofrecer
una falsa adoración ni le da permiso para emitir críticas sobre aquellos que han decidido hacerlo. En el caso
de ser utilizados, es nuestro deber ser conscientes de que hemos entrado en un sendero peligroso, donde
las emociones experimentadas por el gozo de una verdadera comunión con Dios, pueden ser fácilmente
confundidas y falsificadas por las que suele producir la música en nuestra alma. Entonces, en este caso, los
instrumentos musicales debemos usarlos con mucho cuidado y reverencia a Dios.
También debemos saber que los instrumentos deben ser escogidos de forma tal que sean
apropiados para el servicio ofrecido en la iglesia y estar subordinados de tal manera que
sea en todo momento el canto el que prevalezca. Poniendo cuidado en que no sean los
músicos y la música usurpadores del protagonismo que debe recibir solo Dios y su palabra, y a
no ser arrastrados por su belleza y ritmo, al descuido de una falsa alabanza que no es de
corazón e irracional. Además, no debemos olvidar que lo más importante en la vida cristiana no
es la música. La Biblia nos enseña que si hay algo en lo que debemos ocupar nuestro tiempo,
“perseverar en la doctrina de los apóstoles, la comunión unos con otros, en el partimiento del pan
y las oraciones” (Hechos 2:42).

Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad, pero por ningún lugar de las
Escrituras leemos que deben tener buenos instrumentos o bellas voces. Aun más, cuando
el verdadero adorador se percata de que su mente se ha ido tras la hermosa melodía, la radiante
voz o el sonido de los instrumentos; siendo movido más por el canto y la belleza de la música
que por lo cantado, su voz se apaga irrumpiendo entre angustia y clamor, porque no quiere
ofrecer a su Dios una falsa alabanza. ¿Qué creyente amante de la música y el canto no se ha
visto envuelto en similares luchas? Tengamos mucho cuidado en ofrecer una verdadera
adoración y alabanza a Dios.
Conclusión.
Llegando a la conclusión de este tema, la lección para nosotros hoy es evidente: La música de la iglesia
debe diferir de la música secular, porque la iglesia, como el Templo antiguo, es la Casa de Dios en que
nosotros nos reunimos para dar culto al Señor y no para ser entretenidos. Los instrumentos de percusión
que estimulan a las personas físicamente a través de un golpe fuerte y constante son tan inapropiados
para la música de la iglesia hoy como lo fueron para la música del Templo del Israel antiguo. Una
segunda lección es que los instrumentos musicales utilizados para acompañar el coro o el canto
de la congregación no debe opacar la voz. Como los instrumentos de cuerdas usados en el Templo, los
instrumentos musicales usados en la iglesia hoy deben apoyar el canto suavemente. Los instrumentos
musicales deben servir como un ayudante de la Palabra de Dios que se canta y se proclama. Esto
significa, por ejemplo, que la música del órgano o teclado o guitarra no debe ser tan fuerte que ahogue la
voz de la congregación.

En las numerosas ocasiones yo he estado en iglesias equipadas con poderosos órganos


electrónicos que son tocados tan fuertemente que la voz de la congregación no puede oírse. El
principio bíblico indica que la función del órgano o el teclado es apoyar el canto de la congregación; no
para sobreponerse. Este principio no sólo aplica a la música del órgano o teclado, sino a cualquier otro
instrumento u orquesta que acompaña un coro o a una congregación cantando. El principio bíblico es
que la música instrumental que acompaña el canto debe ayudar a la respuesta vocal a Dios y no
ahogarla. En los tiempos bíblicos esto era cumplido en la mejor forma por el uso de instrumentos de
cuerda. Observe que las trompetas y los címbalos fueron usados en el Templo, pero no para acompañar
el coro levita. Nada había de malo con estos instrumentos.
Ellos simplemente no eran vistos como convenientes para acompañar el canto,
probablemente porque ellos no se mezclan bien con la voz humana, fuera de
suplantarlo. El principio bíblico importante es que la música en la Casa de
Dios, tanto instrumental como vocal, debe respetar y reflejar la santidad del
lugar de culto. Cuando se usan instrumentos para acompañar el canto, ellos
deben apoyar la voz humana sin suplantarla, como hemos reiterado las
veces. Que Dios nos ayude a utilizar mejor los instrumentos musicales, sin
sobreponerse al canto congregacional.
Preguntas de Reflexión:
1) ¿En cuántos grupos se dividía los instrumentos musicales
en el pueblo de Israel?
2) ¿Cuáles eran los instrumentos de cuerdas?
3) ¿Cuáles eran los instrumentos de viento?
4) ¿Cuáles eran los instrumentos de percusión?
5) ¿Quiénes deben tocar los instrumentos?
6) ¿Cómo deben ser usado los instrumentos?
7) ¿Qué recomendaciones se pueden tomar en cuenta para
usar los instrumentos en las iglesias de hoy?
14
¿CUÁL ES LA MÚSICA QUE
AGRADA A DIOS?

Versículo Clave: “Y todos estos estaban bajo la dirección de


su padre en la música, en la casa de Jehová, con címbalos,
salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios. Asaf,
Jedutún y Hemán estaban por disposición del rey” (I Crónicas
25:6).
Introducción.
Según, John Macarthur menciona: Tristemente los cristianos de hoy necesitan ejercitar discernimiento en
su iglesia local probablemente más que nunca. Siempre que hay predicación pobre y una filosofía
errónea del ministerio, muchas iglesias locales sufren porque carecen de habilidad para distinguir sana
doctrina de la falsa enseñanza. Para complicarlo mas, muchos creyentes tienen diferentes opiniones
acerca de temas preferentes, algunas veces causando innecesarias divisiones en el cuerpo de Cristo.
Discernimiento es necesario para estas situaciones también, y el principio bíblico y gracia cristiana
debe prevalecer. Con esto en mente, este capítulo se enfoca con frecuencia en el controversial tema de
la música de adoración contemporánea. ¿Debe la iglesia solo cantar himnos, debe saber cantar coros
de adoración, o debe caer en algo en medio? Y ¿cuáles son los principios bíblicos para determinar
estos estándares? Este capítulo se dirige estas cuestiones. Recientemente colaboré en una serie de libros
acerca de algunos grandes himnos de la fe cristiana. Mi tarea en el proyecto fue escribir una sinopsis doctrinal
de cada himno seleccionado. Fue fascinante y un ejercicio iluminador, causándome profundizar más que nunca
antes dentro de la herencia de los himnos cristianos.

Al ir buscando la historia de estos himnos, me hizo recordar que un profundo cambio tuvo lugar en la música de
la iglesia en un tiempo cerca del siglo diecinueve. La composición de himnos virtualmente se detuvo. Los
himnos fueron reemplazados por “canciones evangélicas”, canciones que generalmente son ligeras en
contenido doctrinal, con estancias cortas seguidas de un estribillo, un coro, o una línea final lírico común que es
repetida después de cada estrofa. Las canciones evangélicas como regla son más evangelísticas que los
himnos. La diferencia clave es que la mayoría de las canciones evangélicas son expresiones de testimonio
personal que se dirigen a una audiencia de personas, mientras que la mayoría de los himnos clásicos han sido
cantos de adoración dirigidas a Dios. Es necesario hacer una profunda reflexión al respecto. En este tema
Lo que es la música.
La música (del griego: μουσική [τέχνη] - mousikē [téchnē], "el arte de las musas" es, según la
definición tradicional del término, el arte de organizar sensible y lógicamente una
combinación coherente de sonidos y silencios utilizando los principios fundamentales de
la melodía, la armonía y el ritmo, mediante la intervención de complejos procesos psico-
anímicos. El concepto de música ha ido evolucionando desde su origen en la antigua Grecia, en
que se reunía sin distinción a la poesía, la música y la danza como arte unitario. Desde hace
varias décadas se ha vuelto más compleja la definición de qué es y qué no es la música, ya que
destacados compositores, en el marco de diversas experiencias artísticas fronterizas, han
realizado obras que, si bien podrían considerarse musicales, expanden los límites de la definición
de este arte.

La música, como toda manifestación artística, es un producto cultural. El fin de este arte es
suscitar una experiencia estética en el oyente, y expresar sentimientos, circunstancias,
pensamientos o ideas. La música es un estímulo que afecta el campo perceptivo del individuo;
así, el flujo sonoro puede cumplir con variadas funciones (entretenimiento, comunicación,
ambientación, etc.).
Los elementos de la música.
La organización coherente de los sonidos y los silencios (según una forma de percepción) nos da
los parámetros fundamentales de la música, que son la melodía, la armonía y el ritmo. La manera
en la que se definen y aplican estos principios, varían de una cultura a otra (también hay
variaciones temporales).
Melodía: Sucesión de tonos musicales de distintos alturas que animados por el ritmo expresan una
idea musical.
Armonía: Sucesión de acordes (tres o más tonos musicales sonando simultáneamente) que
apoyan a la melodía con más interés tonal.
Ritmo: Sucesión periódica y extendida de pulso acentuados y no acentuados que dan estructura y
movimiento o “vida” a la melodía.
Métrica, se refiere a la pauta de repetición a intervalos regulares, y en ciertas ocasiones
irregulares, de sonidos fuertes o débiles y silencios en una composición.
Tenemos que tener cuidado con el balance y proporción con la cual se llegan a combinar. Todo
músico estudiado sabe que el elemento de la MELODIA es de primera importancia dentro de la
música. En segundo lugar debe proporcionar la ARMONIA. Hasta lo último debemos sentir el
RITMO dentro de la composición. ¿Por qué es tan importante mantener este balance entre los
elementos musicales? Mucho tiene que ver con los efectos que estos elementos musicales ejercen
en nosotros en forma individual.
Veamos un ejemplo Bíblico: Usaremos como ejemplo al rey Saúl. En I de Samuel 16:14-23
vemos al rey Saúl bajo el juicio de Dios por su desobediencia. Dios permitió que un mal espíritu
atormentara a Saúl. Sus siervos preocupados pensaron que un poco de música buena ayudaría
al rey en su tormento, así que mandaron traer a David para que tocase delante del rey. La Biblia
nos menciona que al escuchar la música “Saúl tenía alivio (efecto físico), y estaba mejor (efecto
intelectual y emocional) y el espíritu malo se apartaba de él” (efecto espiritual) I Sam. 16:23.
Por estos versículos podemos concluir que:
La melodía–nos afecta en el espíritu- lo espiritual.
La armonía-nos afecta en nuestro intelecto y en nuestras emociones- el alma.
El ritmo-nos afecta en nuestro cuerpo-lo físico.
Por eso, debemos mantener en balance, el espíritu dominando el alma (intelecto/ emociones) y
estos dos dominando nuestro cuerpo, así también en la música. Pensemos, que la melodía
dominando a la armonía, y estos dos dominando al ritmo, si en lo posible mantenemos este
orden, la música será buena. Si en algún momento predomina la armonía, quedará el mensaje
sobrecargado hacia el intelecto o hacia las emociones. Si llega a predominar el ritmo, el mensaje
será sobrecargado hacia lo físico del oyente. Recordemos lo que dijo el apóstol Pablo: “Andad
como hijos de luz…comprobando lo que es agradable al Señor” (Efesios 5:10). Los
compositores cristianos tanto de música como de contenido, debemos tomar muy en cuenta
estos aspectos para que todo himno o canción sea para alabar o adorar de manera agradable a
Dios.
1. LA MÚSICA USADA EN LA BIBLIA.
La música tiene un efecto poderoso en la experiencia humana. Personas que estudian el fenómeno religioso
han reconocido desde hace mucho que la música trasciende nuestro entendimiento y apela a nuestra
naturaleza intuitiva. Entonces no es de sorprenderse que la música jugara un papel importante en la
adoración de las comunidades bíblicas, como una forma de abordar el misterio de Dios y expresar el
gozo de su presencia. En esta parte consideraremos el papel de la música en la adoración de Israel y de la
Iglesia Primitiva para sí establecer un fundamento bíblico para la música en la adoración cristiana de hoy.

a) La música en la adoración del pueblo de Israel.


Los profetas israelitas eran músicos.
•Durante el Éxodo, María la profetisa tomó un pandero, dirigió a las mujeres en cantos y danzas, y celebró el
triunfo de Dios sobre los egipcios (Éx. 15:20,21).
•Saúl se encontró con un grupo de profetas del santuario quienes profetizaron acompañados de instrumentos
(I Sam. 10:5).
•Isaías compuso varios cantos, entre ellos uno que celebra la liberación del Señor para aquellos que confían
en él (Isa. 26:1-6).
•El pueblo se refería a Ezequiel como “uno que tiene voz hermosa y toca bien un instrumento” (33:32).
•David, músico y guerrero, estableció el lugar de la música en adoración del Señor. Incluso antes de que los
sacrificios se realizaran en Jerusalén. David instruyó a los músicos levitas a que celebraran el viaje del arca a
Sión (I Crón. 15:16-24), y escogió a Asaf como músico principal a cargo del agradecimiento y alabanza
continua (I Crón. 16:1-7).
•La descripción de esta actividad (I Crón. 25:1-7) sugiere que estos músicos dirigieron el flujo
espontáneo e irresistible de la adoración, especialmente en momentos trascendentales como la
dedicación del templo de Salomón (II Crón. 5:11-14). Este podría ser el “cántico nuevo” al que los
Salmos se refieren (33:3; 40:3; 96:11; 144:9; 149:1).
•Muchos salmos quizá se originaron en esta adoración davídica que se centraba alrededor del
arca del pacto ya que aún no existía el templo.

En el templo, la música funcionaba como un “sacrificio de alabanza”, una ofrenda de cantos


que acompañaba la ofrenda de sacrificio. Bajo la supervisión judía, la música se empezó a
regular y a estandarizar. Los títulos de cincuenta y cinco salmos se refieren al músico principal,
con instrucciones para tocar varios instrumentos o utilizar ciertas notas. Este uso de salmos se
mantuvo como una característica de la adoración israelita y judía. Después del exilio, Esdras
reclutó a más de doscientos levitas para servir en el santuario (Esd. 8:18-20). Fuentes judías del
primer siglo indican que el coro del templo de Herodes tenía al menos doce voces masculinas
adultas, y no había límite en el cupo de cantores. Los cantores servían entre las edades de los
treinta y cincuenta años, después de haber recibido un período de entrenamiento de cinco años.
Las fuentes también describen los instrumentos que se utilizan en ese tiempo.
Después del exilio babilónico, la mayoría de los judíos vivieron en la Dispersión (áreas en las
afueras de Palestina) y no podían participar de la adoración en el templo. Por eso la sinagoga
surgió como un lugar para orar y estudiar las Escrituras. Los Salmos se continuaron
cantando, así como otras porciones de las Escrituras y oraciones según un sistema de
desarrollo de “modos”. Dicha música judía influenció la adoración de la iglesia primitiva.

La música de adoración israelita era tanto vocal como instrumental; la orquesta del
santuario contribuía a la celebración del pacto de Israel con el Señor. Sus instrumentos
formaban parte de las mismas clases generales que todos nosotros conocemos: percusión,
vientos (flautas) y cuerdas. Se usaron cuernos, trompetas, címbalos, arpas y liras cuando se
trajo el arca del Monte Sión, y su uso continuo se refleja en su mención en los Salmos. No se
interpretaban solos en el santuario sino que todos los instrumentos sonaban simultáneamente
para llamar a la congregación a adorar (Salmos 98:6). Las cuerdas y las flautas, si se usaban
probablemente interpretaban las modalidades (los elementos de tono) del salmo que se cantaba,
con quizá patrones distintivos de arreglos. Los cuernos, las trompetas y los címbalos se
agregaban al gozo festivo al crear un sonido más fuerte. El selah de los Salmos podría ser un
interludio instrumental, o una nota que se elevaba que interpretaban los cantores e
instrumentistas. Las mujeres generalmente tocaban los panderos y éstos se mencionan cuando
hay danza involucrada en los festivales israelitas (Salmos 68:25), pero no se usaban en el
santuario o templo donde solamente los hombres servían como sacerdotes y músicos.
b) La música de adoración en el Nuevo Testamento.
La adoración del emergente movimiento cristiano no produjo nuevas formas de música, sino que
tenía las mismas características descritas anteriormente, muchas de las cuales todavía
encontramos en la música de las liturgias históricas. Claramente, la vida de adoración de la
iglesia primitiva incluía salmos y otras formas de cantos.
El Nuevo Testamento menciona la música de adoración en varios pasajes. La historia del
evangelio comienza con un himno de alabanza en los labios de huestes celestiales “Gloria a Dios
en las alturas” (Luc. 2:14). Cuando Jesús leyó a Isaías en la sinagoga de Nazaret (Luc. 4:16-20),
probablemente lo recitó según la costumbre de ese tiempo. Los Evangelios registran que Jesús y
sus discípulos cantaron un himno después de la última cena (Mat. 26:30; Mar. 14:26),
probablemente el “Gran Hallel” (Sal. 113-118) de la tradición de la Pascua. Lucas registra que
Pablo y Silas cantaban himnos en la prisión en Filipo cuando de repente empezó un terremoto
(Hech. 16:25). Pablo exhorta a los cristianos de Éfeso y Colosas a dar gracias a Dios con
“salmos e himnos y cánticos espirituales” (Ef. 5:19; Col. 3:16).
Al describir la congregación de la iglesia de Corinto, Pablo recalca que “cada cual aporte
un salmo” (I Cor. 14:26) el cual debe armonizar con las contribuciones que los demás
adoradores han expresado en el culto. Quizá estos “salmos” eran los salmos bíblicos,
mientras que los “himnos” quizá eran música cristiana en honor a Cristo y los “cantos
espirituales” expresiones de adoración más espontáneas.
Lucas cita varios himnos en los primeros capítulos de su Evangelio. Además de Gloria en las
alturas, mencionado anteriormente, Lucas incluye el Magnificant o Canto de María (1:46-55), el
Benedictus o Canto de Zacarías (1:67-79) y el Nunc Dimittis o Canto de Simeón (2:29-32).
Aunque estas figuras pronunciaron estas palabras en el nacimiento de Jesús, estos himnos se
empezaron a usar en la adoración cristiana en un periodo temprano.
Pablo cita lo que quizá es otro canto, “Despierta, tú que duermes” en Efesios 5:14. Algunos
eruditos han sugerido que otros pasajes en las epístolas paulinas son la base para algunos
himnos cristianos primitivos en honor a Cristo, como por ejemplo Filipenses 2:6-11, Colosenses
1:15-20 y I Timoteo 3:16. Dichos himnos quizá se compusieron para reforzar la enseñanza
cristiana acerca de la naturaleza del mesiazgo de Jesús. El himno Hosanna que las multitudes
entonaron en la entrada triunfal de Jerusalén (Marcos 11:9); basado en Salmos 118:29) se
convirtió en parte de la celebración de la eucaristía cristiana histórica.
La expresión musical de la adoración cristiana alcanza su clímax nuevo-testamentario en
los himnos del Apocalipsis de Juan. En la visión de Juan, alabanzas ante el trono de Dios
acompañan el desenvolvimiento dramático de los eventos en la tierra. Estos himnos glorifican al
Creador (Apoc. 4:11), proclaman el valor del Cordero (5:9,10; 5:12), exaltan tanto al Padre como
al Hijo (5:13; 7:10; 7:12), celebran el triunfo de Dios sobre los enemigos de su pueblo (11:6;
11:17,18; 12:10-12; 19:1-3; 19:6-8), y proclaman su justicia (15:3,4; 16:5-7).
La expresión musical de la adoración cristiana alcanza su clímax nuevo-
testamentario en los himnos del Apocalipsis de Juan. En la visión de Juan,
alabanzas ante el trono de Dios acompañan el desenvolvimiento dramático de los
eventos en la tierra. Estos himnos glorifican al Creador (Apoc. 4:11), proclaman el
valor del Cordero (5:9,10; 5:12), exaltan tanto al Padre como al Hijo (5:13; 7:10;
7:12), celebran el triunfo de Dios sobre los enemigos de su pueblo (11:6;
11:17,18; 12:10-12; 19:1-3; 19:6-8), y proclaman su justicia (15:3,4; 16:5-7).
Otros cantos adicionales celebran la derrota de la ciudad infiel,
perseguidora de los santos (Apoc. Cap. 18). Los cuatro seres vivientes que
aparecen en la visión de Ezequiel inician esta exhibición de alabanza al cantar
palabras derivadas de la visión de Isaías en el templo (Apoc. 4:8). Se expande e
incluye a los ancianos del pueblo del pacto, las huestes celestiales, y con el
tiempo a todas las criaturas. Quizá estos himnos reflejan la práctica real de
adoración de la iglesia que estaba cerca del final del primer siglo. Si así es,
Apocalipsis ofrece una ventana no solo a los juicios de Dios en la tierra sino
también al desarrollo de la liturgia y el uso de himnos cristianos.
El Nuevo Testamento no suple suficientes detalles para reconstruir el
contenido musical exacto del desarrollo de la adoración cristiana.
Deberíamos evitar la tentación de proteger las prácticas de los siglos más
modernos y regresar a los de los tiempos bíblicos. Una de las preguntas es a
qué grado las prácticas musicales israelitas, entre ellas el uso de instrumentos,
ofrecen una pista sobre lo que se creía que era apropiado en la Iglesia del
Nuevo Testamento.
Dado que las escrituras hebreas en ese periodo todavía eran la autoridad
para enseñar y practicar (I Timoteo 3:16,17), sus amplios principios con
respecto a la música seguramente se mantuvieron como la norma. La joven
iglesia era una comunidad perseguida, y no podía aplicar todos los recursos de
la celebración bíblica a sus reuniones de adoración. No obstante, la evidencia
muestra que la música jugó un papel vital en la adoración de la emergente
comunidad cristiana. Además, la música ha sido usada en la iglesia solamente
para adorar y glorificar a Dios.
3) La música en nuestros tiempos y los estilos musicales.
Cuando nos referimos a la música en nuestros tiempos, hablamos del papel
que ha jugado ésta en los últimos cuarenta o cincuenta años, ya que la
historia universal solo nos habla de la música clásica que se usaba en las
Iglesias católicas romanas y que no tiene nada que ver con la alabanza que la
iglesia protestante hacía mientras sufría persecuciones de muchos grupos
religiosos y políticos, y donde su mayor enemiga fue la iglesia católica.
Hoy en día, mucho de la música que se hace en las congregaciones, tiene
más influencia del mundo, que de la misma Biblia, adoptando diversos
estilos e introduciendo letras con falta de contenido teológico. Se mencionan
más palabras como, ámame, quiero sentirte, eres el amor de mi vida, si tú no
estás muero, derrámate en mi, y muchas otras palabras, que pareciera que le
cantaran mas a una persona común y corriente que a nuestro Señor Jesús. No se
menciona el nombre de Dios o de Jesús y mucho menos al Espíritu Santo en
muchas canciones de este tiempo, tampoco se mencionan del arrepentimiento,
del pecado, de la consagración y otros temas importantes que llevaría a un
cristiano a profunda reflexión, toda gira en torno a la ambigüedad.
Los estilos musicales
Estilos musicales como la salsa, el rock, el reggaetón, el reggae, el rap, el merengue, la
música disco, electrónica, incluso la música de tambor, están siendo usados por muchos
músicos cristianos. Por otra parte, la música está influenciada por el estilo más folklórico
de la región como huayños, cumbias y otros. Ellos usan el pretexto, que es para ganar
almas para Cristo con esos estilos musicales.
En realidad, todo ello, no tiene nada que ver con el evangelio ni con la Palabra de Dios,
solamente son sus propios gustos musicales. Al respecto, la Biblia nos dice: “Cuando
Jehová tu Dios haya destruido delante de ti las naciones adonde tú vas para poseerlas, y las
heredes, y habites en su tierra, guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después que
sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que
servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré. No harás así a Jehová tu Dios;
porque toda cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus
hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses. Cuidarás de hacer todo lo que yo te
mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás” (Deut 12.29-32).
Quizás dirán que somos radicales por lo que vamos a decir, pero casi toda la música que
se escucha hoy en día a nivel secular, por no decir toda, tienen influencia religiosa
pagana, sobre todo la que se hace en Latinoamérica; y éstos mismos se están
introduciendo a las iglesias.
Hoy en día el reggaetón es uno de los más escuchados por nuestros jóvenes cristianos,
y cuyo lema es: el que no brinque no va al cielo. El rap tuvo su nacimiento en los Estados
Unidos, y sus principales exponentes eran jóvenes pandilleros. Muchos de ellos traficaban
drogas, asesinaban, robaban, y muchos discos de este estilo de música fueron financiados con
dinero obtenido por las ventas de drogas. Promovían la violencia, la promiscuidad y el consumo
de toda clase vicios. También es escuchado por los cristianos.
Usted dirá; bueno solo se le cambia la letra y todo arreglado. Pues déjenos decirle que no
solamente nuestros jóvenes cristianos están adoptando esta música, sino también la
forma de vestir, de caminar, de hablar, actuar, etc. La Biblia nos dice muy claro: “¡Oh almas
adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues,
que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Sant. 4:4).
Si meditamos bien, el mundo disimuladamente se está introduciéndose a la iglesia a
través de la música sea secular o folklórica. Que los que se dedican a componer himnos
para adorar y alabar a Dios, mediten bien, piensen en la Palabra de Dios y se dejen guiar por el
Espíritu Santo; a fin de que esos himnos en verdad, nos lleven a la presencia de Dios y todos
sean edificados en su vida espiritual.
2. LA MÚSICA USADA EN LA IGLESIA.
La música es una parte íntegra en la vida de la iglesia de Cristo. De la misma manera como David
cantó muchos salmos, los creyentes de todo el mundo hoy en día, cantan himnos y canciones
espirituales.
El estilo de la música y la manera de cantar, es diferente en cada cultura, y cada idioma. El tipo de
música alemán es muy diferente de la música inglesa, y la música china es distinta a la música
africana. La música aymara o quechua es diferentes a la música castellana. Por eso, es preciso
entender la música de cada grupo para poder compartir el mensaje de Cristo por medio de música
apropiada.
Se puede comparar la música con un idioma en dos sentidos:
a) Un idioma tiene el propósito de comunicar un mensaje. Hay comprensión entre dos
personas cuando hablan un idioma conocido. De la misma manera, la música debe comunicar
un mensaje, no solamente con sus palabras pero también con sus notas, ritmos, etc.
b) Un idioma tiene un sistema gramatical, una forma, orden, y manera de juntar los sonidos,
palabras, y oraciones para que sea entendido por todos los hablantes. De la misma
manera, la música tiene una forma, una progresión, unas combinaciones de notas que son
entendidas y agradables para los que utilicen esta música.
La música utiliza dos sistemas de comunicación: a) La música misma y b) las palabras.
Estos dos sistemas deben apoyar el uno al otro para producir un buen himno. Un himno con
buena música pero con palabra deficiente no tiene valor, mejor que sea un número musical
como un concierto. De la misma manera, la buena palabra o contenido con música deficiente no
tiene valor, mejor que sea un poema o mensaje sin cantar.
Debemos mantener un balance entre música y palabras: Los dos juntos producen un
buen himno. Razón, el apóstol Pablo nos recomienda de esta manera: “…Cantaré con el
espíritu, pero cantaré también con el entendimiento” (I Cor. 14:15).
La música expresa el espíritu del hombre, sus deseos y emociones, y las palabras dan el
entendimiento. Así el apóstol Pablo nos recomienda que los dos, palabra y música, sean para
la gloria de Dios.
Los compositores de la música y letra deben tener mucho cuidado en poner un buen
contenido o mensaje, basado en la Biblia, en Cristo y en Dios, combinando con una
música suave y melodiosa que agrade a Dios y que su nombre sea glorificado: “Alabad a
Jehová, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la
alabanza (Sal. 147:1). Por otra parte, el apóstol Pablo nos dice: “Hablando entre vosotros con
salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros
corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor
Jesucristo” (Ef. 5:19,20).
3. LA CLASE DE MÚSICA QUE ES APROPIADA PARA EL SERVICIO DE
ADORACIÓN A DIOS EN LA IGLESIA.
Mientras que la pregunta es bastante simple, las respuestas dadas son también
complejas y controversiales. Todavía, la cuestión crucial para considerar el por
qué la música es una parte central en la adoración cristiana. Si nuestra música
no le agrada a Dios, ni la música de unos ni de otros producirá adoración siendo
esa la intención que debe producir.
Así que, ¿pueden las iglesias honrar a Dios con la música que ellos usan?
En orden de responder esta cuestión correctamente, debemos comenzar
observando los principios de la Palabra de Dios. Ninguna preferencia
personal ni ninguna tendencia cultural puede ser nuestra guía. Aun en el área de
la música, la Escritura debe ser nuestra autoridad. Enumeramos por lo menos
diez preguntas fundamentales para que los pastores y líderes de las iglesias
junto con toda su congregación, deben considerar acerca de la música de
adoración que deben usar en su iglesia.
a) ¿Está la música de su iglesia enfocada en Dios? Sin esta
cuestión, la verdadera adoración debe estar centrada en Dios (Éx.
20:3-6), para Él solamente debe ser digno de alabar: “Alaben el
nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido” (Sal.
3.
148:13). El merece nuestra más ferviente devoción y nuestra máxima
LA CLASE DE prioridad. El es nuestro Rey exaltado y Él debe ser el centro del
MÚSICA QUE escenario. Cualquier adoración corta no centrada en Dios es idolatría
ES (Jer.2:13, 27-28), y la falsa adoración es claramente inaceptable (Deut.
APROPIADA 12:29-31, 16:21-22, Gál. 5:19-21). Porque el propósito de la música de
PARA EL la iglesia es proveer un vehículo para adorarle, y debe ser enfocada en
SERVICIO DE Dios en vez de ser centrada en el hombre (Sal.27:6, 150:3-4).
ADORACIÓN
A DIOS EN LA
Cualquier otro propósito o prioridad son secundarios. Desde un estilo
IGLESIA.
de interpretación a la audiencia y su reacción, nada debe usurpar el
lugar de Dios como el supremo objeto de nuestro afecto. Porque la
adoración bíblica demanda un enfoque centrado en Dios, la música de
la iglesia (que es legítimo que se le llame música de adoración) debe
comenzar y finalizar con El.
b) ¿Promociona la música de su iglesia una alta perspectiva de
Dios? No es suficiente para la música de la iglesia que meramente se
enfoque en Dios, y la perspectiva de Dios es presentada
3.
inadecuadamente. Muchos canciones cristianas vienen peligrosamente
LA CLASE DE cerca de violar el mandamiento: “no tomarás el nombre de Dios en
MÚSICA QUE vano” (Ex. 20:7) al tratarle en una común y mundana moda. La música
ES que es digna debe promover una correcta y exaltada perspectiva de
APROPIADA quien es El. (Isa. 40:12-26). A través de la Escritura, todos los que se
PARA EL han encontrado con el Dios viviente fueron radicalmente cambiados
SERVICIO DE (Moisés en Éxodo 33-34, Isaías en Isa. 6, Pedro, Santiago y Juan
ADORACIÓN A durante la transfiguración en Mateo 17). No hay nada ordinario acerca
DIOS EN LA
del Dios que vieron o de la temblorosa respuesta de completa
IGLESIA.
adoración que ellos dieron. Nuestra música entonces, si debe facilitar la
adoración sentida, debe claramente transportar la majestad la gloria, y
el honor de Dios (Heb. 10:31, Rom. 11:33-36, Apoc. 14:7).
c) ¿Es ordenada la música de la Iglesia? El Dios a quien servimos
es un Dios de orden. Esto se ve más claramente en Su creación del
mundo, cuando le dio forma y función de masa acuosa (Gen. 1, cf.
3. Rom. 1:20). No es sorpresa, entonces, que el apóstol Pablo mandara
LA CLASE
a los Corintios que “todas las cosas (en la iglesia) debe hacerse
DE MÚSICA
QUE ES decentemente y con orden” (I Cor, 14:40). Junto a estas mismas
APROPIADA líneas, Efesios 5:18 ordena a los creyentes a que continuamente
PARA EL estén bajo el control del Espíritu Santo todo el tiempo. La música de la
SERVICIO DE iglesia, entonces, nunca debe animar a los participantes a salirse del
ADORACIÓN control del Espíritu para el control de alguna otra fuerza, sea
A DIOS EN emocional, psicológica u otra. Además, los miembros de la iglesia
LA IGLESIA. deben estar bajo la influencia del Espíritu de poder de la Palabra de
Dios (Col. 3:16). Emocionalismo sin sentido, más acelerado por la
repetición y el “dejarse llevar”, viene muy cerca al paganismo de los
gentiles (Mat. 6:7) que al de cualquier forma bíblica de adoración.
d) ¿Suena bíblicamente el contenido de la música de su
iglesia? Mientras que la música instrumental es ciertamente
apropiada durante el servicio de adoración (II Crón. 5:13) la mayoría
de la música de la iglesia incluye un contenido de letra. Por lo menos
estas letras deben ser inteligentes y bíblicamente correctas,
fácilmente transportando verdad Escritural hacia todo el que las
3.
cante (Ef. 5:19-20). Más allá de ser exacto, las letras deben también
LA CLASE DE
MÚSICA QUE ser claras y mantenerse en el contexto bíblico. Por ejemplo, cantos
ES que vienen del Antiguo Testamento (aun cuando las letras son
APROPIADA directamente citadas del pasaje) no deben ser hechas para aplicarlas
PARA EL a la iglesia del día de hoy y solo se aplican al Israel antes de Cristo.
SERVICIO DE (Un excelente ejemplo de esto es cuando el Salmo 51:11 es cantado
ADORACIÓN sin ninguna explicación del contexto). Las letras nunca deben
A DIOS EN LA manipularse o aligerarse en su tratamiento de los grandes temas
IGLESIA bíblicos. En lugar de esto, la música de la iglesia (no importa el estilo
que sea) profundiza el entendimiento bíblico y teológico de la
congregación. Un canto que es inexacto, fuera de contexto, o ligero
solo obstaculizará el crecimiento espiritual de aquellos que lo canten.
e) ¿Promociona la música de su iglesia la unidad? Como he anotado arriba, la
meta principal de la música de la iglesia es adorar. Aunque, la Escritura también
habla de las canciones cristianas como una forma de edificación (I Cor. 14:26, Ef.
5:19-20). Porque la iglesia es el cuerpo de Cristo (I Cor. 12), nuestra adoración
hacia Dios incluye nuestro servicio hacia otros (Rom 12:1-9). La meta de la
adoración corporal entonces es para glorificar a Dios mientras servimos a otros.
Con esto en mente, el acercamiento correcto, la música de la iglesia nunca
3.
egoístamente demanda preferencias personales, pero siempre busca los intereses
LA CLASE DE
de los demás (Fil. 2:1-4). Por otra parte, si algo que hacemos atenta contra el
MÚSICA QUE
compañerismo cristiano a caer en pecado, debemos proceder con gran cuidado.
ES
(Rom. 14; I Cor. 10:31).
APROPIADA
PARA EL
f) ¿Está realizada la música de su iglesia con excelencia? La música de la
SERVICIO DE
iglesia, junto con todo lo que hacemos, debe hacerse para la gloria y el honor de
ADORACIÓN
Dios (I Cor. 10:31). Como nuestro Maestro perfecto y Padre amoroso, Él
A DIOS EN LA
ciertamente se merece lo mejor que podamos ofrecerle. Darle a El cualquier cosa
IGLESIA.
que se quede corta y lejos de lo que El exige. Aun del Israel del Antiguo Testamento
se esperaba que diera lo primero y lo mejor que se pudiera (Lev. 1-7; Núm. 18:32).
Innecesario es decir, si lleva Su nombre, es digno de lo mejor. Mientras que la
iglesia puede no tener los recursos para rentar una orquesta completa o reclutar una
gran banda, la música debe ser hecha con todo el corazón, con toda moderación y
con excelencia. La música que no es sincera, de un corazón puro, no es adoración
(Sal. 24:3-4, Amós 5:23). Y la música que es hecha sin excelencia está realmente
distrayendo, de tal modo que aleja de la atmósfera esencial centrada en Dios de la
g) ¿Prepara la música de su iglesia a la gente para la predicación de la Palabra de
Dios? II Timoteo 4:2 nos ordena que entendamos la suficiencia de la Escritura y su
importancia en nuestras vidas (II Tim. 3:16-17). Es solo a través de la Palabra de Dios
que podemos aprender acerca de Él; es solo a través de la Biblia que Dios se revela así
mismo a nosotros. La Escritura, entonces, debe ser la pieza central de la adoración
corporal, proveyendo el concepto y el momento. Por esta razón, los tiempos de cantar
(cuando el pueblo de Dios habla con El) no deben deslucir o eclipsar la predicación
(cuando Dios habla a su pueblo a través de la Palabra). En lugar de esto, la adoración a
través del canto que toma lugar antes del sermón debe preparar a la congregación a lo
3. que El Espíritu Santo quiera que oigan. Y la música de la iglesia que sigue al sermón
LA CLASE DE debe ser la respuesta apropiada para que sea muy bien recibida y preparada el corazón
MÚSICA QUE para recibir con toda atención la Palabra de Dios (Col. 3:16-17).
ES
APROPIADA
h) ¿Adorna la música de la iglesia el evangelio de Jesucristo? El modelo del Nuevo
PARA EL
Testamento de la vida de la iglesia implica que es la función primordial de la asamblea
SERVICIO DE
local como un lugar de adoración y edificación (Hechos 2:41-42). Evangelismo, por el
ADORACIÓN
otro lado, se espera de los creyentes al ir a todas partes del resto de sus actividades
A DIOS EN LA
diarias (Mat. 28:18-20). Habiendo dicho esto, la iglesia local (como una asamblea de
IGLESIA.
cristianos) debe estar presente dando buen testimonio para ser visto por el mundo (I Cor.
14:23-25). Después de todo, Pablo nos ordena “adornar la doctrina de Dios nuestro
Salvador… en todo” (Tito 2:10), y Pedro nos exhorta a “proclamar las excelencias” de
Dios (1ª. Ped. 2:9). La música de la iglesia, entonces, debe ser un testigo maravilloso de
las grandezas de nuestro Señor y Salvador. Y no debe empañar su reputación o
confundir a los inconversos así como el evangelio enseña.
i) ¿Promociona la música de su iglesia adoración apasionada? Como ya se dijo
antes, la música de la iglesia debe ser enfocada en Dios, reverentemente
presentándole en toda Su majestad. Al mismo tiempo, nunca debe ser aburrida, seca
o anquilosado. Después de todo, Dios no es aburrido. Y el cielo (donde la primordial
ocupación es la adoración) no es aburrido (Apoc. 4-5). Mientras mantengamos un
apropiado respeto por Dios, la adoración bíblica será siempre rebosante con pasión
personal y emoción de exaltación de Cristo (I Crón. 15:29, 16:4-6)). Claro, la
expresión de esta pasión se manifestará por sí misma claramente en diferentes
3.
congregaciones. Además, esta pasión debe ser expresada de una manera ordenada
LA CLASE DE
y con un Espíritu controlado. No obstante, la adoración apasionada no es realmente
MÚSICA QUE
adoración del todo (Juan 4:23).
ES
APROPIADA
j) ¿Está la filosofía de la música de su iglesia basada en principios bíblicos? A
PARA EL
través de numerosas preferencias y opiniones que existen, la filosofía de la música
SERVICIO DE
de su iglesia debe estar basada en principios bíblicos. Los líderes de la iglesia no
ADORACIÓN
deben simplemente apegarse a ciertos estándares porque esto siempre se ha hecho
A DIOS EN LA
así. No deben permitir ciegamente algún tipo de música para ser tocada en sus
IGLESIA.
servicios de la iglesia. No obstante, ellos deben buscar las Escrituras (como los de
Berea de Hechos 17:11), determinando los principios bíblicos que ciñen una filosofía
correcta de música en la adoración. Una vez que los principios han sido
establecidos, el líder de música tiene la libertad de aplicar estos principios en
maneras diferentes dependiendo en las necesidades específicas de su
congregación. Al final, los pastores deben cuidadosamente, no exaltar la preferencia
personal al mismo nivel como el principio bíblico, o ignorar los principios bíblicos bajo
4. PROBLEMAS A EVITAR EN LA SELECCIÓN DE HIMNOS Y CÁNTICOS DE
ALABANZA PARA EL CULTO.
a) En lo que se refiere a la selección de himnos y cánticos de
alabanza para el culto, el problema es que como seres humanos
somos dados a seguir la dirección de las emociones más que la
dirección del Espíritu Santo. Quizás hemos visto a grupos gritando
y brincando y lo hemos aceptado como la norma de lo que es un
culto alegre o vivo. Pero la adoración genuina nos motiva a estudiar
la Palabra, orar diariamente, testificar y ministrar a otros. Es posible
gritar, brincar y salir del culto con las manos ardientes y el corazón
todavía frío. No necesitamos buscar más allá de la Biblia para
encontrar nuestro modelo de lo que es la verdadera adoración.

b) Otro problema es nuestra tendencia a empezar con la


experiencia y luego buscar en las Escrituras algo que la
justifique. Lo correcto es empezar con las verdades bíblicas que
nos llevan a la experiencia. Quizás no parece tan importante, pero
esa manera equivocada de pensar es lo que facilitó a muchas
sectas como los Mormones, “Testigos de Jehová”, Moonies y
muchas otras a desviarse tanto.
c) Un problema que siempre hemos tenido es el de las doctrinas
falsas o ambiguas en la letra de los cantos. En esta época es un
problema enorme. No permitimos que cualquier persona predique en
nuestras iglesias; pero sí, permitimos que cualquiera cante (y casi
cualquier canto). Hemos descuidado esta área en muchas iglesias.
Muchas veces hemos dejado entrar casi un río de doctrinas raras por
medio del canto.

d) ¿A qué se debe esta infiltración? Mayormente se debe a la


ignorancia, ignorancia por no haber revisado lo que dicen los
cantos, pero también ignorancia de lo que creemos bíblicamente.
Otro factor es que en el pasado la mayoría de los autores de la letra de
los himnos eran pastores o personas más preparadas bíblicamente que
algunos de lo que escriben la letra hoy. Nos referimos al hecho de que
casi cada cual con su guitarra compone canciones; y por medio de los
discos compactos, casetes y radio estamos bombardeados
constantemente con textos que a veces no son bíblicos.
d) El peligro es cuando esa música nos “cae bien”; es decir, que
nos gusta. Entonces, prestamos atención a la letra en aquel
momento: sólo tiene que mencionar el nombre de Jesús y nos
parece buena. Normalmente, podemos cambiar algunas de las
palabras para corregir la doctrina y estará bien. ¡Qué el Señor nos
mande hombres y mujeres de Dios capaces de escribir letra basada
en sana doctrina!

e) Miremos un problema más. Examinemos nuestro ser total


rápidamente y cómo la música influye sobre nosotros. Dios nos
creó; la Biblia considera el cuerpo como una unidad. Esta unidad
está constituida por varios elementos que la Biblia describe. Uno es
el cuerpo: lo físico. Otro es el alma: Representado por la mente, la
voluntad y las emociones. Otro más es el espíritu: La parte eterna de
nosotros, el elemento más íntimamente relacionado con Dios.
Pensemos en tres elementos de la música: Ritmo, la combinación de
duraciones de notas; armonía, la combinación de tonos para formar
acordes; y melodía, la combinación horizontal de tonos y ritmos.
- Ritmo – Afecta a la parte física o a los movimientos.
- Armonía – Afecta a la parte emocional (alma).
- Melodía – Afecta directamente al espíritu que se relaciona con Dios.
ESPÍRITU MELODÍA
Espiritual Que da lugar a tonadas inspiradoras que se
conecta con Dios
ALMA
Mental, Emocional ARMONÍA
y Voluntad Que da lugar a acordes y produce música
triste y alegre
CUERPO RITMO
La parte física Que da lugar a movimientos del cuerpo

SER TOTAL
Estas reacciones son normales y casi todos las hemos
experimentado en la vida diaria. Por ejemplo, si escuchamos una
canción rock, generalmente encontramos que predomina el ritmo.
Casi sin pensar, nuestra reacción es movernos al compás del
ritmo; es decir, una reacción física. Si escuchamos la música de
fondo en una telenovela, notamos que hay una cantidad de
cambios de acordes (armonía) sin mucho ritmo o mucha melodía.
Cumple su propósito de ayudar a los televidentes a sentir las
emociones del drama. Existen también melodías que nos
comunican calma, seguridad y paz; inspiran nuestro espíritu. Un
ejemplo es “¡Cuán grande es él!”

En resumen, no toda la música está escrita en la misma


manera; cada tipo de música evoca cierta reacción según su
elemento predominante. Si el ritmo predomina en una canción
o está fuera de equilibrio en relación con los otros elementos,
nuestra reacción será más física. Si la armonía domina,
resulta en una respuesta emocional o mental. Pero cuando el
ritmo y la armonía, sin predominar, apoyan a la melodía la
embellecen y posibilitan una experiencia que edifica nuestro
espíritu.
Una vez estuve en un culto donde cantaban coritos salsosos. Allí pude observar la
mucha participación física de la congregación. Noté que los coritos sirvieron bien
para crear interés (era un culto evangelístico, al aire libre) y para que la
congregación se identificara como grupo. También pude observar que los dirigentes
del culto tenían que lograr y sostener un ambiente sumamente emocional para
poder mantener el sentir de un culto alegre.
Entiendo que era un culto evangelístico, cuyo propósito no sería igual al de todos
los cultos en la iglesia local. Sin embargo, ocurrió algo que nunca olvidaré. Me llamó
la atención una joven, frente a su casa no lejos del lugar. Mientras cantábamos
empezó a bailar como si estuviera en una discoteca. Quizás llamemos la atención
del mundo con esta clase de música, pero ¿qué clase de Cristo estamos predicando
cuando evocamos tal reacción?
Hay muchos coritos e himnos alegres que podemos usar sin correr el riesgo
de presentar a un Cristo que la Biblia no presenta. No es mi deseo criticar las
buenas intenciones de nadie, sólo presentar esta inquietud para que todos
podamos pensar en el tema, buscar la voluntad de Dios y aprender de la
experiencia.
No digo que todo himno se debe cantar lento y todo corito ligero. A veces
cantamos “Santo, Santo, Santo” como si fuera escrito “triste, muerto soy” Juan
4:24 dice: “Dios es espíritu, y es necesario que los que le adoran, le adoren en
espíritu y en verdad”. Lo importante en relación con el tema es saber qué clase de
ofrenda estamos brindando al Señor: ¿Una ofrenda básicamente física,
emocional, mental o una espiritual?

¿Estamos utilizando la música como una ofrenda en el Espíritu del Señor?


Puede ser que con alguna música no adoremos al Señor que es Espíritu, porque
la letra del canto no contiene sana doctrina; entonces, tampoco estamos cantando
la verdad. Sé que puede ser difícil revisar la letra de toda la música por su
doctrina antes de presentarla; requiere tiempo, organización y también madurez
espiritual. Pero debe ser nuestra meta “hasta ser un hombre de plena madurez,
hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13). ¡Que
seamos guiados por el Espíritu de Dios, controlados por Él, y que no sea que en
la búsqueda de gozo seamos controlados por las emociones!
5. CRITERIOS A SEGUIR EN LA SELECCIÓN DE HIMNOS Y CÁNTICOS
DE ALABANZA PARA EL CULTO.
¿Qué criterios usamos para seleccionar los himnos y los cánticos de alabanza para el
culto? Por supuesto, es una pregunta difícil de contestar. Seguramente hay más, pero
aquí damos por lo menos cuatro criterios que servirán de guía.

a) Que sea una melodía que interprete bien la letra.


Apoyada pero no dominada por la armonía y el ritmo. El mismo criterio en cuanto a la
relación entre la melodía, armonía y el ritmo. El mismo criterio en cuanto a la relación
entre la melodía, armonía y el ritmo se aplica para la música instrumental.

b) Que sea un himno o cántico que concuerda con el propósito del culto y con el
mensaje. Para ser eficaz, el enfoque de todo el culto debe ser el mismo: Sin desviarse del
tema que el Espíritu Santo ha indicado previamente. Planeamos los cultos con anticipación
para realzarlos bien. El Dios que nos conoció antes de la fundación del mundo bien puede
guiarnos y ayudarnos a planificar con unas semanas de anticipación. Dios merece lo
mejor.
c) Que rindamos culto a Dios es otro criterio. Lo encontramos en el libro de Levítico.
Cada persona tenía que ofrecer un cordero sin defecto como sacrificio para su
purificación. Si no tenía lo suficiente para un cordero, usaba dos palomas perfectas
para cumplir con su limpieza ritual. Miremos Hebreos [Link] “Así que, por medio de él
ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza; es decir, fruto de labios que
confiesan su nombre”. No ofrecemos a Dios ningún sacrificio de alabanza defectuosa.
Deseamos ofrecerle lo mejor que tenemos.

d) Que cuidemos la letra del canto. Recordemos que, como ministros de Dios, tenemos
la tarea de enseñar la sana doctrina. Tengamos en cuenta lo que dijo el filósofo alemán,
Goethe: “Permítanme preparar la música para una nación, y cualquiera podrá escribir
sus leyes.” Sabía que el canto determina el rumbo que la gente toma. Revisemos bien
la letra para no caer en el error de desechar o torcer lo que dice Dios en su Palabra por
una música que “nos caiga bien”.

Estos cuatro criterios antes mencionados ayudan a mejorar las cinco funciones o
propósitos de la iglesia:
a) Adoración (Sal. 95:6,7). Himnos que adoren a Dios.
b) Evangelismo (I Cor. 9:16). Himnos que motiven la proclamación del evangelio.
c) Enseñanza (Hech. 2:42). Himnos que enseñen la sana doctrina.
d) Compañerismo (Hech. 2:42). Himnos que desafíen vivir en compañerismo.
e) Servicio (Mat. 22:37,39). Himnos que animen a servir a Dios y al prójimo.
Conclusión.
Concluimos con este tema, ¿cuál es la música que agrada a Dios? Hemos abordado
varios aspectos al respecto del tema, qué es la música, los elementos de la música, el
uso de la música en la Biblia tanto en el pueblo de Israel como en el Nuevo Testamento.
La música usada en la iglesia de hoy y la clase de música que es apropiada para el
servicio de adoración a Dios en la Iglesia.
El pueblo de Israel en el traslado del arca al templo de Jerusalén alabaron a Dios,
usando una música apropiada: “Cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos
a una, para alabar y dar gracias a Jehová, y a medida que alzaban la voz con trompetas
y címbalos y otros instrumentos de música, y alababan a Jehová, diciendo: Porque él es
bueno, porque su misericordia es para siempre; entonces la casa se llenó de una nube,
la casa de Jehová. Y no podían los sacerdotes estar allí para ministrar, por causa de la
nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios” (II Crón. 5:13,14).

Aprendamos a adorar y alabar a Dios con una música apropiada y hermosa que puede
honrar el nombre de Dios.
Preguntas de Reflexión:
1) ¿Qué es la música?
2) ¿Cuáles son los elementos de música y cómo podemos comparar con las
partes de nuestro ser?
3) ¿Cómo se usó la música en la adoración del pueblo de Israel?
4) ¿Cómo era la música de adoración israelita?
5) ¿Cómo era la música en la adoración en el Nuevo Testamento?
6) ¿Qué estilos musicales predominan en nuestro tiempo? ¿Cómo puedes
analizar al respecto?
7) ¿De qué maneras se puede comparar la música con un idioma?
8) ¿Qué dos cosas son muy importantes en la música?
9) ¿Qué preguntas fundamentales debemos aplicar para usar la música que
agrada a Dios?
10) ¿Habrá una música cristiana en nuestro medio? ¿Cómo identificarlo?

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