Derechos humanos y memoria
social
Introducción
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y
derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben
comportarse fraternalmente los unos con los otros” (Artículo 1º de la
Declaración Universal de Derechos Humanos – 1948).
Este primer artículo de la Declaración de 1948 deja establecido que, en
todo el mundo, todo ser humano es titular de derechos, por su mera
condición de tal y en condiciones de igualdad.
El reconocimiento de que existen derechos inherentes a los seres
humanos y, como tales universales e inalienables, es producto de
una larga y compleja historia de luchas contra las distintas formas de
opresión, por la igualdad, la libertad y la dignidad humana.
En un recorte histórico y conceptual necesario,
podemos señalar, como afirma Norbert Lechner,
que pueden reconocerse dos tradiciones: una es
la norteamericana y la otra es la francesa.
En ambas, la defensa de la libertad individual se
concreta mediante la legalidad formal; sin
embargo, sus entramados políticos son claramente
diferentes.
En la primera, el autor encuentra que “el objetivo de los
Bills of Rights norteamericanos (1776) es crear límites y
controles efectivos a todo tipo de poder político y, por tanto
[…] presuponen un gobierno frente al cual consagran una
‘libertad negativa’, o sea el derecho del individuo a ser
libre de coerción estatal”. Aquí el individuo (su derecho)
es exterior y contrapuesto al poder estatal; es una
concepción individualista.
En cambio “la tradición francesa de los Derechos
Humanos apunta, desde su inicio, a crear una fuente
de poder político; pretende ser el fundamento del
nuevo Estado y no solo un medio para evitar el
abuso de poder”. Para esta tradición, la constitución
de la libertad es política, producto de la voluntad
colectiva.
Lechner ensaya una propuesta, qué él identifica como
superadora, en la que “proclamar los Derechos Humanos
significa fundamentalmente crear aquel ‘horizonte de sentido’
mediante el cual los individuos aislados puedan concebirse y
afirmarse, a sí mismos, como una comunidad de hombres
libres e iguales”. Propone pensarlo como una utopía
direccionadora, que critique el orden existente y desentrañe otro
orden posible, en el convencimiento que las violaciones a los
Derechos Humanos son una agresión a todo el cuerpo social.
PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DE LOS
DERECHOS HUMANOS
Por el hecho de ser inherentes al ser humano, se desprenden varias
características específicas:
a) Son universales: deben respetarse en todas partes, todo el tiempo, para todas
las personas y no pueden ser revocados ni menoscabados aduciendo diferencias
de regímenes políticos, sociales o culturales. Son obligatorios para los Estados.
b) Son integrales, interdependientes, indivisibles y complementarios: son un
conjunto que no se puede separar, no pueden respetarse parcialmente ya que la
violación o el no reconocimiento de cualquiera de ellos implica la afectación del
resto
c) Son intransferibles, irrenunciables e inalienables: ningún
ser humano puede renunciar a ellos, ni pasárselos a otra persona
ni negociarlos. Tampoco los Estados pueden dejar de respetarlos
d) Son incondicionales y obligatorios: no se requiere de ninguna
condición para su goce y la obligación de respetarlos es para las
personas, las organizaciones colectivas y para los Estados
e) No terminan: cada persona goza de ellos hasta su muerte
f) Son irreversibles: si un derecho es proclamado como derecho
humano, no puede ser quitado de esta categoría ya que está
vinculado a la condición de dignidad misma de las personas
g) Son acumulativos y progresivos: el
reconocimiento de nuevos derechos no puede
implicar la pérdida de ninguno de los anteriores y
se van ampliando en función de nuevas
necesidades y demandas.
En síntesis, como lo establece la Declaración y Programa de Acción de Viena
aprobada por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos el 25 de junio de
1993 “todos los Derechos Humanos son universales, indivisibles e
interdependientes y están relacionados entre sí. La comunidad
internacional debe tratar los Derechos Humanos de forma global y de
manera justa y equitativa, en pie de igualdad y dándoles a todos el
mismo valor. Debe tenerse en cuenta la importancia de las
particularidades nacionales y regionales, así como de los diversos
patrimonios históricos, culturales y religiosos, pero los Estados tienen el
deber, sean cuales fueren sus sistemas políticos, económicos y
culturales, de promover y proteger todos los Derechos Humanos y las
libertades fundamentales.”
CLASIFICACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
Desde la Declaración Universal hasta nuestros días se han
registrado notables avances en el reconocimiento de los mismos.
Estos avances se expresan en un conjunto de instrumentos que se
han incorporado, progresivamente, tanto en el Sistema Internacional
como en los Sistemas Regionales de Derechos Humanos.
Una clasificación de los mismos sólo tiene fines didácticos y/o
analíticos y no puede ser causa para asumir una visión fragmentaria de
estos Derechos que, como se dijo, son integrales, interdependientes,
indivisibles y complementarios.
Los Derechos Humanos se pueden agrupar en:
Derechos civiles y políticos: son los que se refieren
a las libertades de las personas frente a los Estados;
por ejemplo, el derecho a la vida, la igualdad ante la ley,
la libertad de pensamiento, de culto, de expresión, de
tránsito, de peticionar; el derecho al voto, a la
propiedad, al debido proceso, etc.
Derechos económicos, sociales y culturales
(DESC): son los que promueven y resguardan
condiciones de existencia digna; están vinculados
con la igualdad; por ejemplo: el derecho a un
salario justo, a la alimentación, la salud, la
educación, la seguridad social, a participar de la
vida cultural, a la producción artística, etc.
Derechos de solidaridad: también llamados
derechos colectivos o derechos de los pueblos,
su principal característica es que tienen
dimensiones individuales y colectivas, al
mismo tiempo; por ejemplo: el derecho a un
medio ambiente sano, a la paz, al desarrollo, etc.
Derechos de grupos específicos: dado que existen
determinados colectivos sociales que han estado,
históricamente, expuestos a formas de discriminación, abuso y/o
explotación particulares y que estas situaciones han sido
legitimadas, muchas veces, a través de procesos de
naturalización, que han convertido las diferencias en
desigualdades, se hizo necesaria la explicitación de un conjunto
de derechos referidos a estas personas. Por ejemplo: los
derechos humanos de las mujeres; de los pueblos indígenas; de
trabajadorxs migrantes, etc.
NORMATIVA INTERNACIONAL SOBRE DERECHOS HUMANOS
El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas
“proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos
como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben
esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones,
inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la
enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades,
y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e
internacional, su reconocimiento y aplicación universales y
efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como
entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción”
Declaración de los DDHH simplificada
En 1945 terminó la Segunda Guerra Mundial. Durante 6 años muchos países del
mundo se pelearon unos contra otros. Murieron unos 80 millones de
personas. Muchos de los muertos no eran soldados, sino personas que no
habían ido a la guerra, que vivían en las ciudades que fueron bombardeadas.
Mucha gente fue herida, pasó hambre y frío y fueron destruidas sus casas.
Cuando terminó la guerra, los gobernantes de los países que habían luchado,
pensaron que nunca más debían volver a hacerlo. Debían hablar, discutir y
encontrar soluciones a los problemas de forma pacífica, sin luchas ni guerras.
Por eso decidieron agruparse en una organización: la Organización de las
Naciones Unidas (ONU). Hoy casi 200 países del mundo forman parte de la
ONU.
En el año 1948, representantes de todos los países de la ONU se reunieron en
una asamblea y se pusieron de acuerdo en que todas las personas tenemos
unos derechos que nadie puede quitarnos. Como por ejemplo, el derecho a
vivir en libertad y en paz. Son los DERECHOS HUMANOS.
La “Declaración Universal de los Derechos Humanos” es el texto donde se
explican cuáles son estos derechos. “Universal” quiere decir que es para
todo el mundo. Los “Derechos Humanos” son los derechos de las personas.
artículo 1
Al nacer, todas las personas son libres y tienen los mismos derechos.
artículo 2
Las personas pueden ser de razas distintas, hablar lenguas distintas, ser ricas o pobres,
tener opiniones y religiones distintas. Pero ser diferentes no es un problema. Las
personas pueden ser diferentes, pero todas tienen los mismos derechos.
artículo 3
Todas las personas tienen derecho a vivir, y a hacerlo en libertad y con seguridad.
artículo 4
Nadie puede esclavizar a otra persona, o comprarla y venderla como si fuera una
mercancía.
artículo 5
Nadie puede maltratar o torturar a otra persona.
artículo 6
Todas las personas deben respetar los derechos de los demás, en cualquier parte donde
estén.
artículo 7
Las leyes deben proteger y ayudar de la misma forma a todas las personas.
artículo 8
Todas las personas tienen derecho a que los jueces las traten de forma justa.
artículo 9
Nadie puede ser detenido o encarcelado sin motivo.
Artículo 9
Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Artículo 10
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y
con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus
derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia
penal.
Artículo 11
1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no
se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan
asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron
delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más
grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.
artículo 12
Todas las personas tienen derecho a su intimidad: nadie puede hablar o escribir
sobre la vida privada de una persona, entrar en su casa o leer sus cartas si ella
no ha dado permiso para hacerlo.
artículo 13
Todas las personas pueden elegir en qué país y en qué ciudad van a vivir.
Pueden salir y regresar a su país cuando lo deseen.
artículo 14
Si una persona es perseguida injustamente en su país puede pedir a otro país
que la ampare para vivir allí.
artículo 16
Todas las personas pueden formar una familia y el Estado debe ayudarlas para
que puedan hacerlo. Nadie puede obligar a una persona a casarse. En el
matrimonio, los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos.
artículo 17
Todas las personas pueden tener propiedades y nadie puede quitárselas sin
motivo.
artículo 18
Todas las personas pueden pensar lo que quieran, elegir la religión que deseen y
hablar de sus creencias religiosas. Cualquier persona puede cambiar su
religión cuando quiera.
artículo 19
Todas las personas pueden buscar y recibir información y opinar sobre lo que quieran,
allí donde estén, siempre que sus opiniones no ofendan ni insulten a nadie.
artículo 20
Todas las personas pueden reunirse y también participar en asociaciones, pero nadie
puede obligarlas a pertenecer a un grupo o asociación.
artículo 23
Todas las personas tienen derecho a trabajar y cobrar un salario que se corresponda con
el trabajo que realizan. Las personas que realizan un mismo trabajo deben recibir el
mismo salario y, si quieren, pueden agruparse en sindicatos para defender sus
derechos como trabajadores.
artículo 25
Todas las personas tienen derecho a vivir dignamente. Vivir dignamente significa poder
comer cada día, tener ropa, tener casa, poder ir a la escuela y al médico si estamos
enfermos. Las madres y sus hijos tienen derecho a una protección especial.
artículo 26
Todas las personas tienen derecho a la educación. Los estudios elementales deben ser
obligatorios y gratuitos. Los padres pueden elegir el tipo de educación de sus hijos.
artículo 30
Nadie debe actuar en contra de los derechos que están escritos en esta Declaración.
La cita al Preámbulo de la Declaración Universal de
1948 nos permite evidenciar no sólo el valor simbólico de
la misma, como punto de partida para una nueva etapa
en el reconocimiento de estos derechos sino también los
mandatos que del mismo se desprenden en cuanto la
necesidad de adoptar medidas concretas que
garanticen el efectivo cumplimiento de los Derechos
Humanos tanto en los planos nacionales como
internacionales.
Teniendo en cuenta el espíritu de la Declaración y, en
los años posteriores a la misma, se han generado un
conjunto de instrumentos internacionales que han
permitido avanzar en esta tarea
Declaraciones son manifestaciones explícitas
de acuerdos entre los Estados pero que no
generan obligaciones jurídicas para los
mismos, aunque si tienen un valor político en
cuanto a que plasman un acuerdo generalizado
sobre una determinada materia. No todas las
Declaraciones tienen el mismo peso
Los Tratados (como término genérico, que abarcan
a aquéllos acuerdos denominados específicamente
Tratados, o Convenciones o Pactos) se refieren a
acuerdos internacionales entre Estados, celebrados
por escrito y regidos por el derecho internacional.
Éstos si generan obligaciones jurídicas para los
Estados signatarios, que deben respetar y
cumplir los compromisos asumidos en los mismos.
Los procedimientos para que un tratado entre en vigor son
bastante complejos porque no sólo requiere un acuerdo
sobre lo dispuesto en el mismo sino que, además, implica
una serie de trámites, tanto internos dentro las Naciones
Unidas, como propios de los Estados que lo ratifique; dentro
de cada Estado, éste proceso es diferente y complejo.
Para que un tratado entre en vigor va a requerir un
número mínimo de ratificaciones que es variable según
cada instrumento
Los países pueden firmar los tratados con
“Reservas”, esto significa que, un Estado
puede declarar ciertas limitaciones a la
aplicación del tratado dentro de su territorio,
en general, al momento de ratificar el mismo.
Sin embargo, la Convención de Viena sobre Tratados, en su
artículo 19, limita las mismas:
19. Formulación de reservas. Un Estado podrá formular una
reserva en el momento de firmar, ratificar, aceptar o
aprobar un tratado o de adherirse al mismo, a menos:
a) que la reserva este prohibida por el tratado;
b) que el tratado disponga que únicamente pueden hacerse
determinadas reservas, entre las cuales no figure la reserva
de que se trate; o
c) que, en los casos no previstos en los apartados a) y b), la
reserva sea incompatible con el objeto y el fin del tratado.
Los Pactos
Una vez consensuada y dictada la Declaración Universal de
Derechos Humanos, los países consideraron que era necesario
avanzar un paso más y redactar un Pacto ya que la declaración
sólo obligaba éticamente a los estados firmantes de la
misma. No era vinculante, pero un Pacto Internacional
obligaría a los Estados firmantes a cumplir con los
Derechos proclamados.
Los Derechos proclamados en la Declaración Universal de los
Derechos Humanos no llegaron a formar un Pacto sino dos, por
un desacuerdo histórico producido por la existencia de dos
grupos de poder.
Una parte se agruparon en un Pacto de Derechos Civiles y
Políticos y otros formaron el Pacto de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales, ambos aprobados en 1966. Esta
fractura aún existe y es fundamental entender la exigibilidad
diferente para cada uno de esos derechos.
Los Derechos Civiles y Políticos son los que
tutelan la libertad, la seguridad, la integridad física
y moral de las personas y su derecho a participar
en la vida pública.
Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales
se refieren a la satisfacción de ciertas condiciones
de vida y acceso a bienes materiales y culturales
indispensables para vivir en comunidad.
Los derechos económicos sociales y culturales,
aquellos reconocidos por el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales,
no son sino metas o aspiraciones en
términos de políticas, que no conllevan
garantías especificas.
Existen antecedentes que ayudan a comprender
el por qué los derechos económicos, sociales
y culturales se han visto rezagados en
términos de aplicabilidad frente a los civiles y
políticos.
En primer lugar, durante la Guerra Fría, los derechos
económicos, sociales y culturales se vinculaban al régimen
comunista y al bloque socialista, percepción que se mantiene
vigente hoy en día a pesar de la caída del muro de Berlín.
En segunda instancia, si bien el pensamiento neoliberal
promueve la protección de libertades, rechaza la noción de
garantías sociales o justicia social, a partir de una visión a
favor del mercado libre (pero no necesariamente del
mercado justo).
Se considera, también, que los derechos económicos,
sociales y culturales son interdisciplinarios.
Se argumenta también que mientras los derechos civiles y
políticos conllevan obligaciones negativas, los económicos,
sociales y culturales implican obligaciones positivas.
Por ejemplo, la libertad frente a la tortura exige que el Estado no
recurra a prácticas de tortura, mientras que el derecho a la salud
requiere de que el Estado provea un sistema de salud accesible,
asequible y justo.
SISTEMA UNIVERSAL Y SISTEMA INTERAMERICANO
El Sistema Universal de Derechos Humanos, que es
del que hemos venido hablando hasta ahora
aunque sin diferenciarlo de los otros sistemas, es el
que ha establecido la Organización de Naciones
Unidas y sirve como referencia a los sistemas
regionales. Éstos son: el Sistema Africano, el
Sistema Europeo y el Sistema Interamericano, del
que nos ocuparemos específicamente.
Surgidos en contextos diferentes y con
marcos organizacionales diversos, sin
embargo, los tres sistemas contienen rasgos
comunes, tanto en lo referido a normativa
como a los mecanismos para la protección.
OBLIGACIONES DE LOS ESTADOS EN EL DERECHO
INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS
Cuando un Estado ratifica un tratado de Derechos
Humanos asume un conjunto de obligaciones que
afectan el ejercicio del poder público y deberían
orientar sus políticas de manera acorde con lo pactado.
En términos generales, diremos que tiene las
obligaciones de respetar, de proteger y de garantizar
los derechos consagrados en el instrumento ratificado.
La obligación de respetar implica que el
Estado no puede adoptar medidas o
realizar o propiciar acciones que violen
los Derechos Humanos; por ejemplo, no
puede torturar, hacer desaparecer personas,
discriminar, etc.
La obligación de proteger exige que el Estado adopte
las medidas necesarias de manera tal que impida que
actores privados vulneren los Derechos Humanos de
otras personas, a través de la legislación que establezca
que estas conductas son ilícitas y obre en consecuencia,
tanto en materia de prevención como de sanción y
también a través de resarcimiento a las personas
cuyos derechos no han sido eficazmente protegidos.
La obligación de garantizar demanda del Estado
la asignación de recursos y la implementación
de políticas públicas destinadas a hacer efectivos
los derechos reconocidos, adaptando las
legislaciones y creando programas específicos
como, por ejemplo, en lo vinculado a las
modificaciones de los estereotipos discriminatorios.
Aclaración: es el Estado quien viola los
Derechos Humanos ya que es él quien
tiene la obligación de respetarlos,
protegerlos y garantizarlos.
Se hace necesario diferenciar, por un lado, a particulares, que
cometiendo actos atroces tipificados como delitos (por
ejemplo, asesinato, tortura, etc), deberán ser perseguidos y
castigados, pero cuyos actos no constituyen violaciones a
los Derechos Humanos; por otro lado, serán violaciones a los
Derechos Humanos cuando estos actos atroces sean
llevados a cabo por el Estado o sus agentes o por
particulares que actúan en complicidad con quienes ejercen
el poder público, como el caso de los grupos parapoliciales.
Esto se aplica incluso en casos menos evidentes como,
por ejemplo, la violencia contra las mujeres. La
abrumadora cantidad de casos, cientos de los cuales
llegan hasta el femicidio, son cometidos por particulares;
sin embargo, el Estado Argentino está incumpliendo con
la Convención de Belem do Pará, que reconoce el
derecho de todas las mujeres a una vida libre de violencia
Vamos a ahondar en esto
El Estado como garante de los Derechos
Humanos
Los Estados son los únicos capaces de garantizar
los derechos humanos a toda la población.
La persona es titular de los derechos y quien debe
garantizarlos es el Estado.
De la misma forma, el Estado (no personas
particulares) es el único capaz de violar los Derechos
Humanos y puede hacerlo por acción o por omisión.
Los viola por acción cuando genera actividades que van en contra de
los derechos de sus habitantes. Un ejemplo de ello es el Terrorismo de
Estado que impuso la última dictadura cívico militar en nuestro país
cuando, en 1976, las Fuerzas Armadas se atribuyeron la suma del
poder público y aplicaron un sistema ilegal de violaciones masivas y
sistemáticas.
También son violaciones a los Derechos Humanos las prácticas
autoritarias estructurales al accionar y a la organización de las fuerzas
de seguridad –maltratos en comisarías, torturas, detenciones
arbitrarias, causas fraguadas y muertes por gatillo fácil– de los
gobiernos constitucionales.
El Estado viola los Derechos Humanos por
omisión cuando, por su no accionar, los
ciudadanos ven afectados sus derechos (por
ejemplo, cuando el Estado no establece políticas
educativas tendientes a eliminar las desigualdades en
el acceso, permanencia y egreso de los sectores
populares al sistema educativo, dejando “librada” la
responsabilidad de educarse a las condiciones sociales
de cada sector de la población).
El Estado puede violar los derechos humanos por
“aquiescencia”, esto es, cuando existe consentimiento
tácito del Estado o sus agentes frente acciones de
terceros, por ejemplo, cuando se organizan grupos
paramilitares que actúan de forma clandestina y se
puede probar que el Estado conoce la situación y no
realiza acciones para evitarla.
Otro ejemplo, el derecho a la educación se viola si el Estado
Parte niega a niñas embarazadas la permanencia en el
sistema escolar.
La obligación de proteger exige que el Estado Parte prevenga
violaciones a los derechos humanos por parte de terceros. Por
ejemplo, que el Estado no garantice que los sistemas de
salud cumplan con normas mínimas en materia de salud
sexual y reproductiva puede considerarse una violación al
derecho a la salud.
La obligación de realizar exige que el Estado
Parte promueva la adopción de medidas
legislativas, administrativas, presupuestales y
judiciales, entre otras, que resulten necesarias para
alcanzar la efectiva realización de los derechos.
El respeto por los derechos humanos debe de estar
presente en las normas, instituciones y marcos
legales del Estado, y contribuir al clima económico,
político y de programación pública. Los Estados
están obligados a avanzar de manera expedita
hacia la implementación de estas obligaciones, y
los obstáculos que pueda representar la falta de
recursos no pueden ser interpretados como una
justificación para la falta de acción.
Los derechos humanos están contenidos en acuerdos y convenciones
regionales e internacionales adoptadas por los gobiernos, bajo el auspicio
de las Naciones Unidas u otros organismos internacionales, como la
Organización de Estados Americanos.
Los instrumentos vinculantes se refieren a tratados internacionales
firmados y ratificados por los gobiernos, que imponen obligaciones en el
marco del derecho internacional con la cuales los Estados Partes de las
convenciones se comprometen a cumplir.
Los instrumentos no vinculantes se refieren principalmente a las
conferencias de Naciones Unidas u otros organismos, así como a
acuerdos o declaraciones adoptados por consenso intergubernamental.
Cuando un Estado ratifica cualquiera de los tratados, asume
la obligación de implementar los derechos reconocidos
por éste. Sin embargo, el reconocimiento de los derechos
está lejos de garantizar el disfrute de los mismos en la
práctica.
El Estado asume adicionalmente la obligación de
presentar de manera periódica informes al comité de
monitoreo establecido por dicho instrumento acerca de la
implementación de los de los derechos reconocidos.
LOS MECANISMOS DE PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS
HUMANOS
Como hemos visto, los tratados de Derechos
Humanos, generan compromisos jurídicos
para los Estados signatarios al tiempo que
explicitan un conjunto de derechos que deben
ser garantizados por los mismos.
Propiciando la efectividad de los compromisos
asumidos, se han ido diseñando diferentes
mecanismos de vigilancia y control, de manera
tal de generar instancias supranacionales que
atienda tanto los procedimientos progresivos de
aplicación de los tratados, como las violaciones
particulares a alguno/s de los derechos
garantizados.
En los sistemas regionales, no hay organismos específicos para cada
tratado sino que existen instancias, propias de cada sistema regional,
que atienden los procedimientos vinculados al conjunto de tratados de
cada uno de ellos.
En el sistema Interamericano son la Comisión y Corte
Interamericanas de Derechos Humanos; en el sistema Europeo es el
Tribunal Europeo de Derechos Humanos y, en el Sistema Africano, la
Comisión y la Corte Africanas sobre Derechos Humanos y de los
Pueblos.
En cambio, en el sistema de Naciones Unidas, la organización es más
compleja; existen mecanismos convencionales y extraconvencionales.
MECANISMOS CONVENCIONALES
Los mecanismos convencionales son los
derivados de los 9 tratados principales, que
han sido suscriptos por la mayoría de los
países miembros de la ONU; cada uno de
esos tratados tiene su respectivo Comité y
varios de ellos tienen Protocolos
Facultativos.
MECANISMOS EXTRACONVENCIONALES
Además de los comités previstos en cada tratado, en
el seno de las Naciones Unidas existen otros
organismos, como el Consejo de Derechos Humanos,
creado por la Asamblea General, en 2006.
Está compuesto por 47 representantes de sendos
países, elegidos mediante voto directo en la
Asamblea General, con cupos que garantizan la
representación geográfica.
Las principales funciones son: promover la educación en Derechos
Humanos y la difusión de los mismos, propiciar foros de diálogo sobre
temas específicos, presentar recomendaciones a la Asamblea General
y, las más significativas a nuestro parecer, dar cumplimiento al Examen
Periódico Universal (EPU) que analiza la situación de los Derechos
Humanos en 42 Estados por año, en base a informes preparados por la
Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas en Derechos
Humanos (ACNUDH) y a otras fuentes fidedignas.
La otra función es dar rápida respuesta a situaciones de emergencia en
Derechos Humanos.
También recibe denuncias (Procedimiento
1503) de particulares o grupos de
particulares, sobre violaciones graves y
sistemáticas, a los Derechos Humanos, en
distintos Estados.
También dependen del Consejo los “Grupos de
trabajo sobre situaciones”, que analizan las
denuncias presentadas, producen una
investigación y pueden tomar distintas acciones
desde el pedido de intervención a la
desestimación de la denuncia.
Finalmente, el Consejo de Derechos Humanos
también desarrolla, para casos especiales, de gran
interés por su alcance y/o población afectada o
afectable, etc, un sistema de Relatorías, que elabora
informes específicos, a través de la labor de expertxs
independientes, que duran un año en sus mandatos.