Proyecto:
“Afrontando nuevos desafíos,
fortaleciendo
vínculos”
Acompañamiento Pedagógico a las
Escuelas (APE) – IES JUAN
MANTOVANI y ESCUELAS ASOCIADAS
A partir de la década del 70, Emilia
Ferreiro y Ana Teberosky mostraron cuál era el
proceso de aprendizaje que el sujeto realizaba. Se
descubrieron dos aspectos que podríamos resumir :
Generalmente, el alumno que ingresa a la escuela no
desconoce el sistema de escritura; la escuela no debe
presentar “por primera vez” el objeto de
conocimiento, especialmente en medios urbanos o
suburbanos. Si tiene contacto con la televisión,
carteles, envases, diarios sabe que las letras existen y
tiene conocimiento de las funciones sociales de la
lengua escrita, es decir: para qué sirve leer y
escribir.
Suele tener una idea en cuanto al sistema de
escritura, es decir, puede tener una hipótesis
que le permite suponer cómo se organiza la
escritura.
Estos conocimientos previos se pueden entrever
en sus producciones.
Serie encadenada de hechos y causas
que, desde un punto de vista psicológico,
nos ayuda a comprender cómo se realiza
la apropiación de nuestro sistema de
escritura es decir , la psicogénesis de
la escritura.
1. La escritura es un sistema de
representación gráfica (un dibujo). Lo
primero que el niño diferencia (alrededor de
los 2 o 3 años) es el dibujo (como ícono) de
la letra (como portadora de un significado
lingüístico) . Por ejemplo:
frente al dibujo de una luna, no preguntará
“qué dice ahí”, sabe que no dice nada;
frente a un conjunto de letras , es probable
que pregunte porque sabe que esos dibujitos
sirven para transmitir significado.
Si ve la luna y una leyenda cualquiera,
probablemente piense que dice luna. Esta
presuposición se conoce como hipótesis del
2. Se da cuenta de que el sistema de escritura tiene
relación con la articulación oral del lenguaje y
trata de descubrirla.
El sistema de escritura está compuesto por
elementos fragmentados (dibujitos = letras), al igual
que la cadena sonora se puede fragmentar, puede
articularse en una sola emisión de voz (la sílaba)
3. Descubre que esa unidad que parecía mínima se
puede analizar en unidades menores (los fonemas).
Se establece una relación de tipo alfabética. Se
atribuye a cada letra la representación de uno de los
sonidos articulados de la lengua.
4. Por último, se da cuenta de que el sistema no es
regular (no es de representación uni-univóca) y
logra descubrir las irregularidades propias que
configuran el código ortográfico convencional. A esta
última hipótesis se la ha denominado hipótesis
ortográfica.
HIPÓTESIS PRESILÁBICA
El niño escribe por ejemplo: TJOME y dice
que ha escrito “un auto”. Así podemos
comprobar cuál es su conocimiento previo.
Cree que para escribir algo es suficiente con
colocar varias letras, una al lado de otra. (varias)
Este tipo de escritura parece responder a
principios de cantidad y variedad que el
sujeto presupone que deben existir:
Hipótesis de cantidad: el niño no escribe una
sola letra (o se niega a leerla), considera que una
sola “no se puede leer”, no sirve para transmitir
significado, suele dibujar un mínimo de dos o
tres.
Hipótesis de variedad: esa cantidad mínima de
letras deben tener rasgos diferentes, es decir
por lo menos dos y diferentes. Para un niño,
dos o más letras iguales para él, probablemente
“no digan nada”.
HIPÓTESIS SILÁBICA
Un niño escribe, por ejemplo TRM por manzana o
AAMO por caramelo. Puede estar en proceso de
establecer una relación entre la cadena sonora que
articula oralmente cuando pronuncia la palabra y la
cadena gráfica que utiliza para la escritura. Escribe
una letra para representar a cada una de las
sílabas de la palabra. Esta letra que escribe
puede tener o no relación con la cadena sonora, lo
que da origen a una subclasificación de esta
hipótesis.
Hipótesis silábica sin valor sonoro: se pondría de
manifiesto en el primer ejemplo, frente a la letra T
lee /man/, ante la R/ lee /sa/y frente a M dice /na/,
formando la palabra manzana.
Hipótesis silábica con valor sonoro: se entrevé en
el segundo ejemplo, el sujeto empleó la letra A
correspondiente a la sílaba /ka/, la A de /ra/, la M
para /me/ y la O de /lo/, formando la palabra
caramelo.
HIPÓTESIS ALFABÉTICA
El sujeto descubre, en esta psicogénesis de la
escritura que la relación que se establece entre la
grafía y la articulación oral es de tipo alfabética (y no
silábica).
Para escribir, es necesario representar mediante una
letra cada uno de los sonidos que conforman las
palabras articuladas. Es posible que un niño escriba
CIEROUNGUEBO para expresar lo que nosotros
escribiríamos como “quiero un huevo”.
Este proceso psicogenético continuará con la
HIPÓTESIS ORTOGRÁFICA: el niño descubre que
nuestro sistema de escritura no es uni-unívoco(a igual
sonido, igual grafía), no tenemos una escritura
fonológica que representa directamente los sonidos
articulados. Es un sistema ortográfico convencional y
existen irregularidades que permiten variedad
dialectal y garantizan una comunicación social más
amplia que la articulación oral.
DEL PROCESO DE APRENDIZAJE A LAS
ESTRATEGIAS DE ENSEÑANZA
La intervención educativa debe tender al desarrollo y
enriquecimiento de los conocimientos previos de los alumnos
con estrategias que favorezcan el proceso de aprendizaje.
¿Cómo evaluar conocimientos previos al ingreso al
sistema educativo?
Realizar un trabajo de escritura espontánea, por ej.
1. Dibujan sobre: cómo pasamos las vacaciones, los juguetes que más nos
gustan, las comidas preferidas, etc.
2. Luego de que los niños realizan sus dibujos, se les pide que escriban algo (el
nombre de los elementos que han dibujado, una frase que pronunciaron al
explicar sus dibujos, etc. La consigna: Escribí como a vos te parece que se
puede llegar a escribir.
3. Cuando entregan el trabajo, les pedimos que nos “lean” lo que escribieron y
tratamos de ver cuál es la relación que existe entre la escritura y su lectura.
Diagnóstico:
Producciones en las que no hay escritura, aparece
escrito el nombre propio, el niño imita las escrituras
convencionales; otras, copia de modelos a la vista,
escrituras presilábicas o silábicas. Escrituras
fonológicas, vocablos
Organizar actividades aislados,
tendientes al etc.
desarrollo de la conciencia
fonológica.
Actividades orales (durante las dos o tres semanas de clases)
para que los niños empiecen a reconocer e identificar los sonidos
articulados reales de su lengua materna. (no implica olvidar las
funciones sociales de la lengua escrita)
Favorece la construcción de la hipótesis alfabética. Parte del
conocimiento previo del niño sobre la articulación oral de su lengua,
luego, descubre que la cadena sonora de la palabra, que articula
oralmente está compuesta por unidades menores que la sílaba (los
fonemas) y que se pueden separar.
Hugo Salgado