El
Trabajo
del Duelo
¿Qué es el duelo?
Podemos definir el duelo (del latín
dolus, dolor) como la reacción natural
frente a la pérdida de una persona,
objeto o evento significativo.
Es el doloroso proceso normal de
elaboración de una pérdida, tendiente
a la adaptación y armonización de
nuestra situación interna y externa
frente a una nueva realidad.
Tendemos a pensar en el duelo en el contexto
de la muerte de un ser querido, pero, como
señala Freud, también suele producirse como
reacción ante la pérdida de alguna
abstracción ocupando el lugar de aquella,
como la patria, la libertad, un ideal, etc.
En el duelo se recuerda la pérdida originaria.
EN TODO TIPO DE SITUACIONES
VITALES HAY UN DUELO
En cambios tan simples como mudarse de
casa o cambiar de ciudad por que implican
sentir pesar por la pérdida del contexto en
el que siempre hemos vivido y, a veces el
estrecho contacto con los amigos.
Pérdida de la juventud. El hecho de que
los hijos entren en la adolescencia.
Pérdida de la capacidad sexual y
reproductora que culmina en la
menopausia.
Pérdida de la función parental a
medida de que los hijos crecen, se
independizan y abandonan el lugar.
Pérdida de los abuelos, de los
propios padres, determinada por la
muerte de estos o su envejecimiento.
No toda muerte entraña un duelo:
para ello es preciso que la persona
perdida tuviese importancia y
significado para el o los que le pierden y
que unos y otros tuviesen lazos de
unión estrechos.
Lo esencial del duelo es el vínculo con el
objeto perdido.
La muerte del objeto es vivida
como un abandono, y por eso
después de su desaparición
será a la vez amado y odiado.
¿Por qué me has dejado?
Un objeto perdido es malo por
que abandona.
Duelo es el vacío
que sientes
cuando estás solo
a la mesa después
de haber comido
durante años con
otro.
Duelo es
acostumbrarse a ir
a la cama sin dar
las buenas noches
Duelo es una joven viuda que ha de
pensar en cómo sacar adelante a sus hijos
sola.
Duelo es desear que las cosas fuesen
distintas, pero saber que no lo son ni
volverán a ser nunca.
Para Freud la muere
propia es irrepresentable
y cada vez que hacemos un
intento de ello, nos podemos
dar cuenta que lo
observamos como
espectadores.
El consciente cree en ella, el
inconsciente no, ello implica un trabajo
psíquico incesante para conservar en
equilibrio los dos términos del conflicto y
asegurar el dominio, siempre frágil, del yo
sobre las creencias profundas irreales.
¿Qué es el trabajo del
duelo?
Ponerse en contacto con el vacío que
ha dejado la pérdida de lo que no
está, valorar su importancia y
soportar el sufrimiento y la
frustración que
comporta su ausencia.
Las reacción ante la muerte
Jean Laplanche
La reacción más radical es la de
perecer con el objeto, lo que no es
inconcebible y se produce en más de
un caso.
Psicosis alucinatoria de
deseo:
Duelos muy prolongados en el
que el sujeto mantiene con
vida a la persona perdida,
sigue viviendo con ella y
eventualmente la alucina.
La tercera reacción es la
del duelo propiamente
dicho. Es el respeto por la
realidad el que prevalece
sobre el lazo afectivo; la
realidad exige que el sujeto
modifique, hasta anule, su
lazo con una persona que
de hoy en adelante ya no
está presente.
Pero este “hacer su duelo”, este
respeto por su realidad, no prevalece
de golpe, si así ocurriera sería
patológico.
Este trabajo no consiste en un
desprendimiento inmediato. Por lo
contrario aumenta el apego, pero, se
podría decir pedazo a pedazo, parte
por parte, se produce una especie de
desmantelamiento de la imagen del
objeto amado.
El trabajo del duelo
transforma y mata al objeto;
“mata al muerto” una
segunda vez.
La elaboración del duelo
comienza en el momento en
que se tiene conciencia de la
pérdida.
La importancia de ver el
cadáver
Cuando se puede ver y tocar el
cadáver ayuda para constatar el hecho
de que la muerte se ha producido
realmente y esto facilita la aceptación
y disminuye la intensidad duración de
la fase
De igual manera el hecho de
acudir a a todos los rituales
consolida la realidad de la
pérdida y ayudan a
encaminarse hacia la
Elaborar el dolor consiste en aprender
a pensar sin culpa sobre la pérdida,
expresar los sentimientos que ésta
provoca, compartirlos en un clima de
respeto y sin obsesiones, analizar las
consecuencias que dicha pérdida
supone y poner en práctica
conductas tendentes a afrontar la
vida en toda su riqueza.
El duelo se compara con un túnel, sólo hay una
manera para salir de él: atravesándolo.
El proceso del duelo debe ser trascendido,
no evitado.
¿Se deben de recetar
medicamentos durante el
duelo?
Objetivo del duelo
Es separar los sentimientos y apegos del
objeto perdido. Como resultado de un
proceso de duelo el yo queda liberado de
sus antiguos apegos y disponible para
vincularse de nuevo con otra persona viva.
Aceptar la realidad de la pérdida.
Superar la negación.
Factores importantes en el
duelo
Edad Tipo de relación
Causa de la muerte afectiva con el objeto y
grado de parentesco.
Duración de la Grado de dependencia
enfermedad y la
económica “se murió y
agonía.
se llevó las llaves de la
Aspecto del cadáver. despensa”
Duelo a distancia. Sexo del superviviente.
Fe religiosa. Presencia o no de otras
Sentimiento de experiencias de duelo.
culpa.
Los niños necesitan
“Puntos de certeza”
El duelo no terminará por
encontrar un reemplazo, tiene
que reconocer que la pérdida
es insustituible.
Cuando la idea que predomina es
la de sustitución – por ejemplo, si
se intenta reemplazar un hijo por
otro – estamos en presencia de
un tipo de duelo patológico.
En los sistemas negro-
africanos e islámicos, la
muerte del hijo es vivida más
dramáticamente por el padre,
mientras que la de la hija casi
no cuenta y la pérdida del
bebé pasa desapercibida, salvo
para la madre.
Más allá de lo singular que
marcará las diferencias en el
proceso y la elaboración de un
duelo, cuando se trata de la
muerte de un hijo siempre
está puesto en juego el
narcisismo, ya que “como carne
de mi carne”, “sangre de mi
sangre”, “portador del nombre”
(Green), el duelo será más
complicado
y más prolongado.
Una manifestación de
sentimientos de culpa de los
padres es la sensación de
haber fallado a los hijos,
haberlos desamparado,
haber fracasado como
padres.
Haber sobrevivido a un
hijo es sentido, a veces,
como falta de amor
parental; dejar de penar, es
sentido como falta de
lealtad, traición o abandono
al hijo muerto.
La fidelidad al hijo actúa como un mandato
superyoico que obliga a mantener el contacto
con él, a no dejar de extrañarlo, sin
posibilidad de desligarse del objeto perdido.
Por ello, a veces el paciente se resiste
consciente o inconscientemente a cualquier
intento terapéutico de disminuir su dolor y
tristeza, ya que cree que son testimonio del
amor y la bondad parentales
El duelo normal o no
complicado
Abarca un amplio rango de sentimientos y
conductas que son normales después de
una perdida.
J. D. Nasio dice que en los primeros
momentos del duelo, el dolor psíquico es
vivido como un ataque aniquilador.
El cuerpo pierde su armazón y se cae
como un vestido cae de la percha. Es un
desmoronamiento mudo del cuerpo.
Manifestaciones del duelo
normal
Sentimientos:
tristeza,
enfado,
culpa y autorreproche,
ansiedad,
soledad,
impotencia,
shock,
anhelo,
alivio,
insensibilidad.
Sensaciones físicas:
vacío en el estómago,
opresión en el pecho y garganta,
hipersensibilidad al ruido,
falta de aire,
debilidad muscular,
fatiga,
temblores,
pérdida del apetito,
dificultad para tragar,
insomnio,
taquicardia etc.
Duele el pasado,
duele el presente
y especialmente duele el futuro.
Etapa central del duelo
Esta fase no comienza inmediatamente
después de la pérdida. Aparece
cuando ya pasó el periodo
tormentoso del arrasamiento del
aparato psíquico y por lo tanto
hasta que la realidad de la pérdida
haya podio ya ser realmente (en
buena parte por lo menos) aceptada.
Es la etapa de mayor duración, al
principio la imagen del objeto
perdido ocupa siempre y por
completo la mente del doliente. Con
el paso del tiempo, alternan estos
momentos de recuerdo doloroso con
la paulatina reorganización de la vida
externa e interna del sujeto.
Progresivamente van
espaciándose más y más los
recuerdos hirientes y se
añoran los detalles pequeños
que se compartían con el
objeto.
En este momento es cuando se asocia un
sentimiento de gran soledad. Esta soledad
no es solamente social, sino también
emocional. Nada como el duelo
descubre la soledad humana. La
soledad de todos en cada uno.
Aquí son muy comunes los sueños con el
objeto perdido, lo que ocasiona unos
despertares sumamente tormentosos.
Periodo de restablecimiento
Comienza cuando el sujeto mira hacia
el futuro, se interesa por nuevos objetos,
es capaz de volver a tener capacidad de
amar.
Se separa de los objetos personales del
fallecido, guardando solamente los que
considera significativos.
El dolor y la pena van disminuyendo, la
persona experimenta un “alivio” al dejar
Adaptarse al ambiente en el que
el sujeto ya no está.
Desmontar los lugares y las cosas. Gabriel
García Márquez en su novela “El amor en
los tiempos de cólera” dice que las
personas deberían morir con todas sus
cosas.
Hacer la paz con los espacios,
adaptarse al ambiente, enfrentarse a
una casa vacía.
Asumir tareas que hacía el
sujeto, como por ejemplo la
educación de los hijos sola y manejar
la economía sola.
¿Cuánto dura un duelo?
No hay una respuesta a esta
pregunta, es imposible establecer
una fecha definitiva. Cada duelo es
un caso, debemos respetar el duelo
concreto de cada persona.
Habrá periodos de
recrudecimiento en fechas
como navidad,
cumpleaños,
aniversarios, etc.
La Melancolía (duelo
patológico)
Es en gran medida un cuadro idéntico al del duelo,
pero más acentuado y con algo más.
El sujeto sabe sin duda a quién ha perdido, pero no lo
que ha perdido en esa persona.
Ignora cuál era su tipo de lazo con ese objeto y, por lo
tanto, lo que lamenta en la ruptura eventual de
ese lazo.
La melancolía lo vuelve en efecto inútil, sin valor
Lo que le pasa al
melancólico
Pérdida del interés por el mundo exterior.
La pérdida de la capacidad de amar.
Inhibición de toda productividad.
Una rebaja en el sentimiento de sí que se
exterioriza en autoreproches y autodenigraciones y
se extrema hasta una delirante expectativa de
castigo.
“Ya no hay nada que perder, ya todo está perdido”
Se hace reproches, se denigra y espera
repulsión y castigo.
Se humilla ante todos los demás y
conmisera a cada uno de sus familiares
por tener lazos con una persona tan
indigna.
La autoacusación del melancólico es muy
especial: sin vergüenza, sin modestia,
impúdica, exhibicionista.
Sus quejas son en realidad
acusaciones,
pero acusaciones
frente a un tribunal
interno.
Dos signos concretos indican que la
persona está recuperándose de una
pérdida:
La capacidad de recordar y de hablar
de la persona amada sin llorar ni
desconcertarse.
La capacidad de establecer nuevas
relaciones y de aceptar los retos de
la vida.
Duelo anticipado
El duelo anticipado es un duelo
patológico que se caracteriza por el retiro
libidinal del objeto
(desapego/desinvestidura)
antes de la pérdida real del ser
querido
Se vive la muerte del ser querido como
si ésta hubiera ocurrido cuando, en
realidad, todavía no sucedió
¿Cuando puede aparecer el
Duelo Anticipado?
• Diagnóstico en forma violenta
• Enfermedad letal a mediano plazo
• A llegado amenazado de muerte
•Cambios físicos mayores
• Agonía
Duelo anticipado
La idea de amenaza de muerte es
fundamental en el diagnóstico del duelo
anticipado.
Ésta no desencadena la depresión clásica
del trabajo de duelo, sino más bien:
•Anestesia emocional
• Indiferencia total (gradual) hacia
la persona enferma (sin embargo
antes amada)
Los indicadores psicosociales nos van a
alertar sobre un duelo anticipado:
La nostalgia del duelo no existe
No hay tristeza
No hay llantos
No hay desesperación
Las visitas al enfermo se reducen en
número y en tiempo
Las preguntas a los terapeutas
desaparecen
El paciente no recibe ayuda ni afecto
Se trata de un rechazo de vida temporaria
que evoluciona calladamente
Un médico relató una vez que un paciente,
refiriéndose al miedo a que sus familiares
dejen de visitarlo, le decía:
"Mi esposa se despedía con un beso en la
boca. Luego noté que se despedía con un
beso en la frente. Una semana después
me apretaba el hombro, luego la mano.
Hoy cuando se fue me sacudió los dedos
gordos a los pies de la cama"
La esposa fue tomando visiblemente una
distancia progresiva de lo que sin dudas
no era consciente.
El familiar muchas
veces se impresiona,
se asusta y pone
distancia psíquica con
el paciente, se genera
un cerco de silencio
Es un duelo
incompleto, patológico
No quiere confundirse
ni creer que eso que le
pasa a su pariente
también le sucederá
un día a él.
Diferencias entre duelo anticipado
y pre-duelo
En el pre-duelo los familiares y el
propio paciente deben realizar el
duelo de la irreversibilidad de su
estado de salud
El pre-duelo es un duelo completo en
si mismo, en algunos casos al
enfermo ya no se lo reconoce, ya no
es el de antes, ha sido transformado
por la enfermedad, ha perdido sus
atributos positivos
El pre-duelo se da en un contexto de
intercambio entre el paciente y sus
seres queridos
Así el enfermo logra sustraerse a su
propia muerte ordenando situaciones
pendientes, atendiendo a las
personas de su entorno,
transmitiendo experiencias vividas,
dando algún consejo, una
advertencia, siendo estas todas
formas posibles de combatir la
"piedad patógena" (Dolto, 1982)
¿Qué puede suceder cuando la
persona desaparezca realmente?
En un primer momento, el duelo también
será inaparente.
Aplazamiento de los sentimientos de
tristeza y la expresión de la pena.
El enlutado se encuentra sin duelo, no
porque ya lo haya hecho, sino porque casi
no hay cambios con respecto a los
momentos en que la persona amada todavía
vivía.
Riesgos:
Depresión crónica
Acceso depresivo mayor cuando se
produzca una reactivación de la pérdida del
otro (enfermedad personal o cualquier otra
¿Cuándo se puede acabar el
duelo?
Cuando la persona recupera el
interés por la vida.
Cuando experimenta gratificación de
nuevo y se adapta a nuevos roles.
Pero también hay un sentido en el
que nunca acaba
Freud le escribe la siguiente
carta a un amigo cuyo hijo
había muerto:
“Encontramos un lugar para lo que
perdemos. Aunque sabemos que
después de dicha pérdida la fase aguda
del duelo se calmará, también sabemos
que permaneceremos inconsolables y
que nunca encontraremos un sustituto.
No importa qué es lo que llena el vacío,
incluso si lo llena completamente,
siempre hay algo más”
El duelo es un momento de
la vida que probablemente
todos nosotros habremos de
conocer.
Es importante en
consecuencia para el
sosiego de todos que se lo
viva lo mejor posible.
La muerte es algo natural, incontrastable e
inevitable. Hemos manifestado
permanentemente la inequívoca tendencia
a hacer a un lado la muerte, a eliminarla de
la vida. Hemos intentado matarla con el
silencio. En el fondo nadie cree en su propia
muerte. En el inconsciente cada uno de
nosotros está convencido de su
inmortalidad. Y cuando muere alguien
querido, próximo, sepultamos con él
nuestras esperanzas, nuestras demandas,
nuestros goces. No nos dejamos consolar y,
hasta donde podemos, nos negamos a
sustituir al que perdimos.
Sigmund Freud 1917
Cuando se ama no
entierras
a nadie, lo siembras para
que su fruto florezca
entre nosotros.
Patricia Medina
El mar se mide por olas,
El cielo por alas,
Nosotros por lágrimas.
El aire descansa en las
hojas,
El agua en los ojos,
Nosotros en nada.
Muchas Gracias
Gabriela Ramos
Analista de Guadalajara
Mexico