PRIORIDADES DE LOS
SIERVOS LÍDERES
EL LÍDER Y SU FAMILIA
Las Familias en el Mundo Actual
En nuestro mundo han ocurrido cambios
importantes que afectan el bienestar de nuestras
familias. Notaremos algunos de estos cambios para
dar un mejor entendimiento de lo que está
sucediendo hoy en el mundo. Esto nos mostrará lo
que podemos hacer para proteger nuestra familia de
aquellas cosas que pueden tener un efecto negativo
en la estructura familiar.
1. La instrucción formal generalmente ha
reemplazado a la educación en el hogar. El niño
promedio dedica cerca de treinta horas a la semana
bajo la influencia de maestros fuera de su hogar.
2. La educación religiosa es considerada ahora
responsabilidad de la iglesia más que del hogar.
Muchos padres esperan que la iglesia instruya a sus
niños en la verdad y los valores cristianos.
3. La mayoría de los niños están influidos por la presión de sus
compañeros más bien que por la familia. Esta influencia tiene
un efecto considerable en su desarrollo social.
4. La era de la computadora y la televisión ha traído un
conocimiento acelerado a los niños. Las investigaciones indican
que a los dieciséis años el niño típico en el mundo occidental
habrá visto alrededor de diez mil horas de televisión. Al tiempo
que sean adultos, estos niños habrán dedicado más tiempo a
ver televisión que a asistir a la escuela o a estar con su familia.
B. EL PLAN DE DIOS PARA LAS
FAMILIAS
Desde el comienzo de la historia humana, las familias han
sido consideradas parte integral de la vida. Después que
Dios creó a Adán observó: “No es bueno que el hombre esté
solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). Así que
Dios hizo a Eva para que fuera compañera de Adán. Desde
ese momento las relaciones familiares y la intimidad han
jugado un papel vital en la sociedad. La familia es plan de
Dios; es dentro de la familia que somos nutridos y
aprendemos a dar y recibir amor. Es en la familia que
nuestros valores toman forma y nos convertimos en seres
humanos responsables que pueden funcionar bien en
sociedad.
La Biblia incluye tanto relaciones familiares
amorosas así como los mismos elementos
negativos que prevalecen en las familias hoy,
tales como favoritismo, celos, conflicto y disputas
por las propiedades. Las historias de personas
como Abraham y Sara, Jacob y Esaú, y José y sus
hermanos, revela cómo las familias tratan con
tales problemas y fomentan un ambiente de amor
y perdón.
El Nuevo Testamento también subraya la importancia de la
familia unida a la vida religiosa y social. Jesús enseñó que el
matrimonio es una unión sagrada de un hombre y una mujer, y
no debe ser violada (vea Mateo 19:1-12). El demostró una
prioridad y un amor por los niños cuando censuró a los
discípulos por tratar de impedir que aquellos se acercaran a Él
(Mateo 19:13-15). También se refirió a los niños como ejemplo
de quienes entran en el reino de Dios mediante fe y confianza
sencillas. A diferencia de las interpretaciones distorsionadas de
los fariseos, la enseñanza de Jesús acerca de la vida familiar fue
específica y fundamental.
La enseñanza de Pablo también verifica que las familias son plan
de Dios. En Efesios 5 y 6 él da claras pautas respecto de la vida
familiar:
1. El esposo es la cabeza de la esposa como Cristo es la cabeza
de la iglesia (5:23).
2. Los esposos deben amar a sus esposas como Cristo amó a la
iglesia. Ellos deben amar a sus esposas como a sus mismos
cuerpos (5:25, 28).
3. Las esposas deben respetar a sus esposos y ser sumisas a su
liderazgo (5:22, 33).
4. Los hijos deben obedecer a sus padres en el
Señor y honrarlos (6:1-2).
5. Los padres no deben exasperar a sus hijos,
sino más bien criarlos en disciplina y
amonestación del Señor (6:4).
6. Todos los miembros deben someterse unos a
otros en reverencia a Cristo y vivir una vida de
amor (5:21).
C. UNA VIDA FAMILIAR EQUILIBRANTE
Además de observar las pautas bíblicas
que acabamos de ver, ¿qué puede hacer
usted, como líder cristiano, para mostrar a
los miembros de su familia que ellos tienen
una alta prioridad en su vida? Hay varias
maneras prácticas en las que usted puede
traer fortaleza y equilibrio a la vida de su
familia:
1. Ayude a su familia a sentir su compromiso por el
ministerio. Cuando Dios lo llamó al ministerio de
liderazgo, El no excluyó a su familia.
2. Dedique tiempo a su familia. El uso de su tiempo
es un aspecto crítico en el que el líder debe
disciplinarse.
3. Comunicarse en un nivel profundo con cada
miembro de la familia. La manera en que una familia
se comunica es otro elemento importante de una
vida familiar equilibrada.
4. Muestre aprecio y amor. El dar por sentado el amor de los
demás miembros de la familia o el menospreciarse el uno al
otro resulta en una atmósfera muy negativa en el hogar. Un
líder y su familia deben mostrar aprecio, apoyo mutuo, y
cuidado el uno hacia el otro en amor. Esto no es algo que
simplemente sucede; es el resultado del cultivo y desarrollo.
5. Evite pláticas negativas. A veces el líder cristiano llega a
estar tan agobiado por problemas en su ministerio que habla
abiertamente de ellos ante sus hijos. El líder sabio protegerá
a su familia de tales influencias negativas para que no se
desalienten.
6. Dirija a su familia en adoración juntos. Los altares
han sido siempre el punto central de adoración
desde Noé y Abraham. No estoy sugiriendo que
construya una pila de piedras en cualquier parte,
pero creo que un líder necesita tener un lugar y un
tiempo cada día donde él dirija a su familia en la
adoración. Al hacer esto enfatizará la prioridad de la
oración, adoración, y la Palabra de Dios en su propia
vida y ministerio. De nuevo, resalto el valor de
modelar lo que usted quiere que su familia
II. EL LÍDER Y SU MAYORDOMÍA
A.Uso del Tiempo
Ya hemos mencionado la importancia
de usar el tiempo sabiamente en
relación con su familia. El tiempo que
dedica a cada actividad de su día dice
mucho acerca de sus prioridades.
B. USO DEL DINERO
El apóstol Pablo exhortó a Timoteo a huir de la
búsqueda de ganancias económicas deshonestas o
las que siendo honestas pudieran desviar su atención
del ministerio a su cargo, y en su lugar seguir “la
justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la
mansedumbre” (1 Timoteo 6:11). Este es un buen
consejo para el líder cristiano. Nuestra máxima
prioridad respecto al dinero debe ser: “¿Cuánto puedo
dar?” antes que “¿cuánto puedo obtener?
Su actitud hacia el dinero y la manera en que lo usa dice
mucho acerca de sus prioridades. Jesús dijo: “No os hagáis
tesoro en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde
ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde
ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni
hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también
vuestro corazón” (Mateo 6:19-21). En una época donde el buen
éxito se mide por las ganancias financieras, con frecuencia aun
en ministerios cristianos, necesitamos líderes que estén
dispuestos a vivir modestamente y ser un ejemplo a los
seguidores en su actitud hacia el dinero. Este ejemplo incluye:
1. Dar generosamente a la obra de Dios con
diezmos y ofrendas.
2. Vivir “dentro de sus posibilidades” y pagar sus
cuentas rápidamente para no ser un reproche en
su comunidad.
3. Buscar la voluntad de Dios para su ministerio
en vez de pretender las posiciones con el pago
más alto.
III. EL LÍDER Y LA PALABRA DE DIOS
La Biblia es la última, mejor, y única autoridad sobre todos estos
asuntos. La erudición moderna y los autores no pueden ocupar el lugar
de la Biblia. A través de su Palabra Dios imparte conocimiento fresco y
vital a cada generación. Esta verdad es de gran significado para usted
como líder siervo. Está engañado el cristiano que imagina que puede
derivar material más importante de otros libros que de la Biblia. Después
de veinticinco años de ministerio público, Billy Graham dijo: “Si pudiera
vivir de nuevo estos veinticinco años, pasaría más tiempo con la Biblia, y
menos tiempo con libros acerca de la Biblia.” Repasemos seis razones
de que la Biblia sea todavía la fuente de información más digna de
confianza acerca de Dios y su plan para nuestra vida:
1. La Biblia es el mensaje inspirado por Dios para nosotros. Pablo escribió:
“Toda Escritura es inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16,17). Las Escrituras son
palabras insufladas por Dios. Los autores humanos que escribieron la Biblia
fueron ayudados por el Espíritu Santo de manera que las palabras de Dios
llegaron a ser sus palabras. Ellos escribieron lo que Dios les dijo que
escribieran. Dios mismo es el autor de las Escrituras.
2. La Biblia es una unidad. Las Escrituras fueron escritas durante un período de
cerca de 1400 años por más de cuarenta autores de toda condición. Fue
escrita en tres diferentes continentes: Europa, África, y Asia. Fue escrita en
tres diferentes idiomas: hebreo, arameo, y griego. No obstante esta notable
combinación de autores, tiempos, y culturas, hay una perfecta armonía en su
tema. Cada libro depende de los otros para su continuidad de la historia, y
juntos forman una unidad.
3. La Biblia perdura. Algunas partes de nuestra Biblia tienen cuatro mil años de antigüedad, y el
libro completo tiene dos mil años. La historia de su supervivencia es asombrosa. Al paso del
tiempo los hombres han determinado destruir la Biblia. Reyes, emperadores, educadores, e
incluso hombres de iglesia han prohibido y quemado biblias y martirizado a quienes se atrevieron
a imprimirlas. Todos estos ataques no han tenido buen éxito, la Biblia sigue floreciente. Romper
una Biblia es como romper un mapa de carreteras; ¡esto no destruye la carretera!
4. La Biblia trae resultados. Las Escrituras son la comunicación de Dios a nosotros acerca de Él
mismo. Dios comparte con nosotros lo que Él es, por qué somos como somos, y cómo Jesucristo
puede traernos a una relación con Dios. En su Palabra Él bosqueja los principios por los que
quiere que vivamos. Su Palabra también opera como una luz a nuestro camino, y descubrimos
que cada día Él nos da dirección y guía para las decisiones que necesitamos tomar. El Salmo 119
está lleno de bendiciones que obtenemos al leer la Palabra de Dios y hacer lo que Él dice. Nuestra
vida cambia a medida que su Palabra llega a ser real para nosotros.
5. La Biblia es digna de confianza. No hay
inconsecuencias en la Biblia. No es posible cometer un
error serio en asuntos doctrinales si comparamos las
Escrituras con las Escrituras. Todos los temas
principales tienen sus raíces en el Antiguo Testamento.
Son desarrolladas y perfeccionadas en la persona de
Jesucristo como es revelado en los Evangelios, y
llevadas adelante en la vida y enseñanza de la iglesia
primitiva.