Sesiones
Sesión 1 – Credo: que es y porque se usa?
Sesión 2 – La Santísima
Trinidad
Sesión 3 – Encarnación y Misterio Pascual
Sesión 4 - La Iglesia
Sesión 5 - Las Cosas Finales o
Postrimerías
3
REPASO
El Credo es la declaración de las creencias
fundamentales de la Iglesia católica.
Profesar la creencia en Dios, como cristiano,
es encomendarse al amor ya la providencia de
Dios, por la cual Dios guía a todas las criaturas
con sabiduría y amor.
Introducción: La Trinidad
• El misterio de la Santísima Trinidad de Dios es el misterio
central de la fe cristiana y de la vida cristiana.
• Dios es un misterio santo; no un “misterio” a resolver
como un enigma o acertijo, sino una verdad divina que nos
invita a la comunión, a la amistad y al amor incondicional.
• Sólo Dios se revela como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Cristo Jesús revela a Dios como su Padre y promete al
Espíritu Santo como nuestro maestro, guía y consolador.
• Que Dios es trino lo sabemos por Jesucristo: Él, el Hijo,
habla de su Padre del Cielo («Yo y el Padre somos uno», Jn
10,30). Él ora al Padre y nos envía el Espíritu Santo, que es
el amor del Padre y del Hijo. Por eso somos bautizados «en
el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt
28,19).
“Donde esta el
amor, hay una
trinidad: uno que
ama, uno que es
amado y uno que
es el amor.”
S. Agustín
“CREO EN UN SOLO DIOS…”
• La experiencia fundamental de Dios que
tuvo el pueblo de Israel es: «Escucha,
Israel: el Señor es nuestro Dios, el Señor
es uno solo» (Dt 6,4). Una y otra vez los
profetas les exhortaban a abandonar los
falsos dioses y a convertirse al único
Dios: «Yo soy un Dios justo y salvador, y
no hay ninguno más» (Is 45,22).
• Los cristianos no adoran a tres dioses
diferentes, sino a un único ser, que es
trino (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y sin
embargo uno.
“PADRE…”
• Veneramos a Dios como padre por el hecho
de que es el Creador y cuida con amor de
sus criaturas. Jesús, el Hijo de Dios, nos ha
enseñado además a considerar a su Padre
como nuestro Padre y a dirigirnos a él como
«Padre nuestro».
• Ya antes de Jesús se hablaba en Israel de
Dios como el Padre (Dt 32,6; Mal 2,10) y se
sabía que es también como una madre (Is
66,13).
• El padre y la madre son en la experiencia
humana la representación del origen y la
autoridad, de aquello que protege y
sostiene. Jesús nos muestra de qué modo
es Dios realmente Padre: «Quien me ha
visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14,9). En
la parábola del hijo pródigo, Jesús responde
“TODOPODEROSO…”
«Para Dios nada hay No es raro que las
imposible» (Lc 1,37). personas pregunten:
Eso significa que El ¿Dónde estaba Dios? A
es omnipotente. través del profeta
Quien en su Isaías Dios nos dice:
angustia llama a «Porque mis planes no
Dios, cree en su son vuestros planes,
omnipotencia. Dios vuestros caminos no
ha creado el mundo son mis caminos».
de la nada. Es el Con frecuencia la
Señor de la historia. omnipotencia de Dios
Gobierna todas las se muestra donde los
cosas y todo lo hombres ya no
puede. Ciertamente esperan nada de ella.
es un misterio cómo La impotencia del
emplea su Viernes Santo fue el
omnipotencia.
requisito de la
“CREADOR…
”
• La Creación del mundo es, por decirlo así, una «obra en común» del Dios trino. El
Padre es el Creador, el todopoderoso. El Hijo es el sentido y el corazón del mundo:
«Todo fue creado por él y para él» (Col 1,16). Sólo cuando conocemos a Jesucristo
sabemos para qué es bueno el mundo, y comprendemos que el mundo avanza hacia
una meta: la verdad, la bondad y la belleza del Señor. El Espíritu Santo mantiene
todo unido; él es «quien da vida» (Jn 6,63).
• ¿Para qué ha creado Dios el mundo? «El mundo ha sido creado para la gloria de
Dios» (Concilio Vaticano I).
• No hay ninguna otra razón para la Creación más que el amor. En ella se manifiesta la
gloria y el honor de Dios. El hombre no es un espectador de la obra de la Creación.
Para él, «alabar» a Dios significa, juntamente con toda la Creación, aceptar la propia
“DE CIELO Y TIERRA…”
Dios ha querido que exista la tierra;
él la acompaña y lo llevará a
plenitud. Ser creadas es una cualidad
permanente en las cosas y una
verdad elemental acerca de ellas.
El cielo es el «medio» de Dios, la
morada de los ángeles y los santos y
la meta de la Creación. Con la
expresión «cielo y tierra»
designamos la totalidad de la
realidad creada.
El cielo no es un lugar en el universo.
Es un estado en el más allá. El cielo
está allí donde se cumple la voluntad
de Dios sin ninguna resistencia. El
cielo existe cuando se da la vida en
su máxima intensidad y santidad —
vida que no se puede encontrar
“DE LO VISIBLE Y LO
INVISIBLE”
Cuando hablamos de lo invisible,
nos referimos a los ángeles. Estos
son criaturas de Dios puramente
espirituales, que tienen inteligencia
y voluntad. No son corporales, son
inmortales y normalmente no son
visibles. Viven constantemente en
la presencia de Dios y transmiten a
los hombres la voluntad y la
protección de Dios. Al mismo
tiempo los ángeles están
completamente vueltos a su
Creador. Arden en amor por él y le
sirven noche y día. Nunca cesa su
canto de alabanza. Los ángeles
separados de Dios son llamados en
la Sagrada Escritura diablos o
demonios.
“CREO EN UN SOLO SENOR
JESUCRISTO…”
• Los primeros cristianos hablaban con
naturalidad de Jesús como el «Señor»,
sabiendo que en el Antiguo Testamento
esta denominación estaba reservada para
dirigirse a Dios. Mediante numerosos signos
Jesús les había demostrado que él tiene
poder divino sobre la naturaleza, los
demonios, el pecado y la muerte.
• El origen divino de la misión de Jesús se
reveló en la Resurrección de los muertos.
Santo Tomás confiesa: «Señor mío y Dios
mío» (Jn 20,28). Esto quiere decir para
nosotros: si Jesús es el Señor, un cristiano
no debe doblar su rodilla ante ningún otro
poder.
“HIJO UNICO DE DIOS…”
Cuando Jesús se denomina a sí mismo «Hijo
único de Dios,» y así es testimoniado por
Pedro y otros, se expresa con ello que entre
todos los hombres sólo Jesús es más que un
hombre.
En muchos lugares del Nuevo Testamento se
llama «Hijo» a Jesús. En el Bautismo y en la
Transfiguración una voz celestial designa a
Jesús como «el Hijo amado».
Jesús comunica a sus discípulos su relación
única con el Padre del cielo cuando dice: «Todo
me ha sido entregado por mi Padre, y nadie
conoce al Hijo más que el Padre, y nadie
conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el
Hijo se lo quiera revelar» (Mt 11,27).
Que Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios
se manifiesta en la Resurrección, aunque ya lo
era eternamente junto al Padre.
“CREO EN EL
ESPIRITU SANTO…”
Creer en el Espíritu Santo es adorarle como Dios igual
que al Padre y al Hijo. Quiere decir creer que el Espíritu
Santo viene a nuestro corazón para que como hijos de
Dios conozcamos a nuestro Padre del cielo. Movidos por
el Espíritu Santo podemos cambiar la faz de la tierra.
Antes de su muerte Jesús había prometido a sus
discípulos enviarles «otro Paráclito» (Jn 14,16), cuando
ya no estuviera con ellos. Cuando después se derramó
el Espíritu Santo sobre los discípulos de la Iglesia
primitiva, entendieron lo que Jesús había querido decir.
Sin el Espíritu Santo no se puede comprender a Jesús.
Fue el Espíritu Santo quien llamó a la vida humana a
Jesús en el seno de la Virgen María (Mt 1,18), lo
confirmó como el Hijo amado (Lc 4,16-19), lo guió (Mc
1,12) y lo vivificó hasta el final (Jn 19,30).
En la Cruz Jesús exhaló el Espíritu. Después de su
resurrección otorgó a sus discípulos el Espíritu Santo (Jn
20,20). Con ello el Espíritu pasó a la Iglesia: «Como el
Padre me ha enviado, así también os envío yo» (Jn
20,21).
“Señor y Dador de Vida…”
En nuestro Bautismo, el Espíritu Santo quita el Pecado
Original y nos incorpora al Cuerpo de Cristo. En la
Confirmación, el Espíritu Santo nos fortalece para proclamar,
en palabra y obra, la Buena Nueva del Evangelio.
En cada Eucaristía, el Espíritu Santo transforma el pan y el
vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo a través del
ministerio del sacerdote.
Cuando estamos abiertos, el Espíritu Santo continuamente
nos convierte y nos transforma en moradas para que Cristo
viva como hijos de Dios.
CONCLUSION
• Creer que Dios es Padre es creer que tu
eres hijo o hija; que Dios tu Padre te
acepta y te ama; que Dios tu Padre te ha
creado como un ser humano digno de
amor.
• Creer que Dios es el Verbo salvador es
creer que tú le escuchas; que tu
respuesta al Verbo de Dios es ser
receptivo a su evangelio liberador, que te
libera para poder escoger la unión con
Dios y la hermandad con tu prójimo.
• Creer que Dios es Espíritu es creer que tu
debes vivir una vida santa y sobrenatural
en este mundo, que es un compartir en la
naturaleza de Dios: una vida que es el
principio de la vida eterna.
PREGUNTAS
1) En sus biblias, busquen Lucas
15, 11-32 donde se nos habla
del Padre, y explique lo que dice
sobre su persona.
2) En sus biblias, busquen Mateo
11, 25-30 donde se nos habla
del Hijo, y explique lo que dice
sobre su persona.
3) En sus biblias, busquen Juan 14,
16-18 donde se nos habla del
Espiritu Santo, y explique lo que
dice sobre su persona.
ORACION
Santo, Santo, Santo, es el Señor, Dios de los ejércitos.
Llenos están los cielos y la tierra de su gloria.
Os adoro, Dios tres veces santo: Padre, que nos habéis
creado, Hijo que nos habéis redimido con vuestra
sangre, Espíritu Santo, que nos santificáis con las
gracias que nos concedéis todos los días. Haced que
guarde en mi alma vuestra semejanza o imagen, a fin
de que, un día, me reconozcáis y reine con vos en la
eternidad.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
AMEN.
EXTRA
CREDITO
Leer el Catecismo para
Adultos, paginas 55-69.