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Criptorquidia: Diagnóstico y Tratamiento

La criptorquidia es la ausencia de un testículo palpable en el escroto, afectando aproximadamente al 4,5% de los recién nacidos, con una alta tasa de resolución espontánea en los primeros meses. Si no desciende a los 4 meses, puede llevar a complicaciones como infertilidad y mayor riesgo de tumores testiculares. El tratamiento quirúrgico, como la orquidopexia, es recomendado entre los 9 y 15 meses de edad para corregir la condición.

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Criptorquidia: Diagnóstico y Tratamiento

La criptorquidia es la ausencia de un testículo palpable en el escroto, afectando aproximadamente al 4,5% de los recién nacidos, con una alta tasa de resolución espontánea en los primeros meses. Si no desciende a los 4 meses, puede llevar a complicaciones como infertilidad y mayor riesgo de tumores testiculares. El tratamiento quirúrgico, como la orquidopexia, es recomendado entre los 9 y 15 meses de edad para corregir la condición.

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Criptorquidia

P E D I A T R Í A
**Dra. Claudia Angélica Correa Sánchez
*R1MF Daniela Monserrat Balderas Rivera
Definición*

Ausencia de un
testículo palpable en el
escroto indica que se
trata de un testículo que
no ha descendido
(criptorquídico), ausente,
atrófico o retráctil.
Epidemiolo
gía*
Trastorno de la diferenciación
sexual más frecuente en los niños.
Al nacer, aprox. 4,5% de los niños
presenta una criptorquidia
unilateral.

30% de los lactantes varones


prematuros presenta una
criptorquidia unilateral; incidencia
en los RN a término es del 3,4%.
• 50% de los TCC descienden
espontáneamente durante los primeros
3 m y, a los 6 m, la incidencia de
criptorquidia se reduce a un 1,5%.

• El descenso espontáneo es secundario


a la elevación temporal de la
testosterona durante los primeros dos
m (también llamada minipubertad), lo
que también resulta en un crecimiento
significativo del pene.
• Si el testículo no ha descendido a los 4 m, ya no lo hará.

• Bilateral  10% de los casos


• Aunque suele considerarse un trastorno congénito, algunos niños
mayores poseen un testículo escrotal que «asciende» hacia una
posición inguinal baja orquidopexia.
Patogenia*
• El descenso está regulado por la
interacción de una serie de factores
genéticos, hormonales y mecánicos.

• El testículo inicia su desarrollo en el


abdomen a las 7-­8 SDG. El factor
insulínico 3 con­trola la fase
transabdominal.
• A las 10­-11 s, las células de Leydig ya producen
testosterona, que estimula la diferenciación del conducto
wolffiano (mesonéfrico) que da lugar al epidídimo, el
conducto deferente, la vesícula seminal y el conducto
eyaculador.

A las 32-­36 s , el testículo, que está anclado por el


gubernaculum en el anillo inguinal interno, inicia el
descenso, que es controlado en parte por el péptido
relacionado con el gen de la calcitonina, producido
por el nervio genitofemoral.
• El gubernaculum distiende el conducto inguinal y orienta el testículo hacia el
interior del escroto. Tras el descenso testicular, el proceso vaginal permeable
(saco herniario) normalmente involuciona.
Manifestaciones clínicas *
Los testículos criptorquídicos pueden clasificarse en:

• Abdominales (no palpa­bles)

• Escondidos (abdominales, pero pueden descenderse hasta la


porción superior del conducto inguinal)

• Inguinales, deslizantes (pueden descender­se hasta el escroto,


pero se retraen inmediatamente hasta el tubérculo púbico)

• Ectópicos (en el saco inguinal superficial o, más raramente,


perineales).
(Escondidos)
• La mayoría de los testículos
criptorquídicos se palpa
inmediatamente distal al
conducto inguinal sobre el
tubérculo púbico.
• Debería sospecharse un trastorno del
desarrollo sexual en un RN fenotípicamente
masculino en el que no se palpa ninguno de
los dos testículos, ya que el niño puede ser
una niña con virilización secundaria a una
hiperplasia suprarrenal congénita.

En un niño con hipos­padias


proximal o en la parte media del
pene y criptorquidia palpable, los
trastornos del desarrollo sexual
están presentes en el 15%, y el
riesgo se eleva al 50% si no se
palpan los testículos.
• Las posibles consecuencias de la
criptorquidia son crecimiento testicular
escaso, infertilidad, tumores testiculares
malignos, hernias asociadas, torsión del
testículo criptorquídico y los posibles
efectos psicológicos de un escroto vacío.
• Histológicamente normal al
nacer, con abundancia de
células reproductoras, pero se
producen cambios patológicos
a los 6­- 12 m.

• Suele observarse un retraso en


la maduración de las células
reproductoras y un menor
número de estas, hialinización
de los túbu­los seminíferos y
reducción del número de
células de Leydig; estos
cambios progresan con el
tiempo si el testículo sigue sin
descender.
• En la pubertad, el testículo criptorquídico
no contiene componentes espermáticos
viables.

• Al cabo de 4­7 años se pueden producir


cambios similares, aunque menos
graves, en el testículo contralateral no
criptorquídico.

• Después del tx de la criptorquidia


unilateral, el 85% de los pacientes son
fértiles, un porcentaje ligeramente
inferior a la tasa de fertilidad del 90%
que se observa en una población no
seleccionada de varones adultos.
El riesgo de tumor maligno de células Los tumores testiculares son menos
germinales en un testículo criptorquídico frecuentes si la orquidopexia se
es 4 veces superior al existente en la practica antes de los 10 años, pero,
población general, y aprox. , es de 1 por c/ como se pueden producir casos en
80 casos de criptorquidia unilateral y de 1 adolescentes, hay que enseñarles a
por c/ 40-­50 casos de bilateral. autoexplorarse.
• La edad de mayor incidencia de neoplasias
malignas es entre los 15 y 45 años. El tumor
que se desarrolla con mayor frecuencia en
un testículo criptorquídico en un adolescente
o un adulto es el seminoma (65%); después
de la orquidopexia, los tumores distintos al
seminoma representan el 65% de los
tumores testiculares. Parece que la
orquidopexia disminuye el riesgo de
seminoma.
• Las hernias inguinales indirectas suelen
acompañar a los testículos crip­torquídicos
congénitos, raramente provocan síntomas.

• La torsión y el infarto de los testículos


criptorquídicos también son infrecuentes,
pero pueden producirse como
consecuencia de su excesiva movilidad.

• Así pues, la aparición de un cuadro de


inflamación y/o dolor inguinal en un niño
con criptorquidia debe alertar acerca de la
posibilidad de una hernia inguinal o de
una torsión testicular del testículo
criptorquídico.
• Criptorquidia «adquirida» o criptorquidia
en ascensor  testículo al nacer en el
escroto, pero durante la infancia,
normalmente entre los 4- 10 a, el testículo
desaparece del escroto. Estos niños poseen a
menudo antecedentes de testículos
retráctiles.

• EF testículo puede llevarse a veces hasta la


parte alta del escroto, pero existe una tensión
manifiesta del cordón espermático.

• Desaparición incompleta del proceso vaginal,


que limita el crecimiento del cordón
espermático, lo que hace que el testículo se
desplace progresivamente fuera de su
posición escrotal durante el crecimiento
somático del niño.
• EF del escroto es importante que
el niño se encuentre totalmente
desnudo para ayudar a que se
relaje.

• El explorador debe explorar el escroto


del px y el conducto inguinal con su
mano dominante.

• La mano no dominante se coloca


sobre el tubérculo púbico y
presiona en dirección inferior
hacia el escroto. La mano
dominante del explorador se
utiliza para palpar el testículo.
**Los testículos retráctiles en ocasiones se dx erróneamente como
criptorquídicos.
Los niños mayores de 1 año presentan con frecuencia un reflejo cremastérico
muy vivo y, si el niño está nervioso o tiene cosquillas durante la exploración
escrotal, puede resultar difícil manipular el testículo y llevarlo hasta el escroto.

Debe explorarse al niño con las


piernas relajadas en postura de
rana; si el testículo puede ser
llevado con facilidad hasta el
escroto, se trata probablemente de
un testículo retráctil.
Debe efectuarse una EF de control
cada 6­-12 m, puesto que podría
tratarse de una criptorquidia
adquirida.
• 1/3 de los niños con un
testículo retráctil desarrollará
una criptorquidia adquirida
que requiera orquidopexia, y
este riesgo es superior
cuando el testículo retráctil se
diagnostica en niños < 7 años.

Aunque no existen datos definitivos,


por lo general se acepta que los niños
que presentan un testículo retráctil
no tienen un mayor riesgo de
infertilidad o de neoplasias malignas.
Aproximadamente el 10% de los testículos no descendidos son
testículos no palpables.

• De ellos, un 50% son testículos viables


en el abdomen o en la parte alta del
conducto inguinal, y el otro 50% son
testículos atróficos o ausentes, casi
siempre en el escroto, secundarios a una
torsión del cordón espermático
intrauterina (testículo fugaz).
• Si el testículo no palpable está en el
abdomen, no descenderá después de los 3
m de edad.

• Se puede utilizar la ecografía para intentar


identificar la presencia de un testículo, pero rara
vez modifica el tratamiento, ya que los testículos
abdominales y los atróficos no se identifican en
la ecografía.

• Puede ser beneficiosa en los niños obesos con


un testículo no palpable; en este contexto
clínico, el testículo no descendido a menudo no
es palpable, y la ecografía inguinal/escrotal
puede ser beneficiosa para establecer el plan
quirúrgico.
Tratamiento
• La criptorquidia congénita debe tratarse quirúrgicamente
a los 9­-15 m de edad. La corrección quirúrgica, está
indicada a los 6 meses, ya que el descenso espontáneo
del testícu­lo no se produce pasados los 4 meses de edad.

• La mayoría de los testículos pueden llevarse hasta el


escroto mediante una orquidopexia. Esta operación
requiere una incisión inguinal, la movilización del
testículo y del cordón espermático y la corrección de la
hernia inguinal indirecta.
• En los niños con testículos no palpables
suele realizarse en la mayoría de los
centros una laparoscopia diagnóstica.
Este procedimiento permite realizar una
valoración rápida y segura de la
existencia de un testículo
intraabdominal.

• En la mayoría de los casos, la


orquidopexia del testículo
intraabdominal, ubicado adyacente al
anillo inguinal interno, resulta exitosa,
pero debe plantearse una orquiectomía
en los casos más difíciles o cuando el
testículo tiene un aspecto atrófico.
• En los casos de testículos de ubicación abdominal
alta, se requiere a veces una orquidopexia en dos
etapas.

• El tra­tamiento de los niños con testículos


intraabdominales se realiza en muchos centros
mediante técnicas laparoscópicas.

• Existen prótesis testiculares para niños mayores y


adolescentes, para cuando la ausencia de la gónada
en el escroto pueda ocasionar efectos psicológicos
indeseables.
Bibliografía
• Kliegman RM, Geme JW III, Blum N, Shah SS, Tasker RC, editores.
Nelson. Tratado de Pediatría. 21a ed. Elsevier; 2020.

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