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Capitan Han

El relato sigue al Capitán Han, un niño atrapado entre la realidad y sus pesadillas, que vive en un entorno caótico y violento. A través de sus recuerdos y sueños, se enfrenta a sus miedos y busca protección para su hermana Lea, mientras lidia con la ausencia de una figura paterna y la dureza de su vida. La historia refleja la lucha por la supervivencia y la búsqueda de momentos de felicidad en medio de la adversidad.

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Capitan Han

El relato sigue al Capitán Han, un niño atrapado entre la realidad y sus pesadillas, que vive en un entorno caótico y violento. A través de sus recuerdos y sueños, se enfrenta a sus miedos y busca protección para su hermana Lea, mientras lidia con la ausencia de una figura paterna y la dureza de su vida. La historia refleja la lucha por la supervivencia y la búsqueda de momentos de felicidad en medio de la adversidad.

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COLEGIO PARROQUIAL MONSEÑOR EMILIO DE BRIGARD

ESTEFANIA LAITON MELO

“CAPITÁN HAN”

OCTAVO A

PILEO
2019
EL CAPITÁN HAN
-El ruido de la puerta al estrellarse contra el frágil marco hace que nuestro
capitán se mueva entre la mantas. En realidad ni es una puerta, ni se
sostiene con ningún marco. Apenas un tablón, casi de mentira, como toda
la casa. Al igual que su vida se compone de elementos dispersos a los que
nombra sin demasiado sentido: es una puerta si cierra la entrada a la
cueva. Así de simple
Aun no sabe si el ruido forma parte de las pesadillas o de la realidad,
aunque la frontera entre ambos no siempre resulta clara. A veces, nuestro
capitán siente un terror extraño, teme que su cabeza, tan golpeada, tan
inútil, se convierta en algo inservible
No recuerda haber llorado nunca, o talvez si y lo disuadieron los gritos y los golpes
de Ella, o de su novio, o de cualquiera.

Ahora no recuerda como se llora.

Estira el cuerpo entumecido bajo la delgada manta y casi al tiempo estalla una
música estridente, de baile y fiesta, a un volumen imposible que retumba contra las
paredes de uralita, tela y cartón; al menos la estructura es de cemento. Un edificio
que nunca llego a terminarse y al cual le nacieron habitaciones extrañas.
Le cuesta moverse, apenas puede abrir lo ojos, pegados con esas lechosa pasta que les nace en una
esquina y deja las pestañas abrazadas. Levanta la cabeza, pero le cae de nuevo. Le pasa hasta los
mas pequeños pensamientos y el cuerpo se resiste a salir del sopor. Duerme de una manera tan
extraña, rendido y vigilante, que le cuesta abrir los ojos, regresar a la realidad. Dormir no descansa
sus músculos casi atrofiados, no relaja el agotamiento de su permanente estado de alerta
Alguien le conto años atrás, que a veces las princesas, se disfrazan, como
las hadas, para vivir con los humanos. Y Lea, es como mínimo, una
princesa
El cine era su paraíso particular y su secreto, jamás se le ocurrió hablar de
sus escapadas a la sala oscura de sus prodigios. Imaginaba que Ella le
robaría aquellos momentos como se roba la inocencia
-Siente un mareo que lo tira al suelo. Todo zumba en torno suyo y baila con
un ritmo endemoniado. Podría haberse quedado dormido allí mismo, pero,
frente a su nariz, a dos palmos, vio lo ojillos redondos y rojos de uno de los
invasores. ¡Justo debajo de la cuna!
Son reales, tanto como la cuerda atada a su cintura que significa un abrazo de
la mamá. Un día logro ver uno. Supo que de inmediato que aquel debía ser el
jefe porque los jefes siempre van adelante y aquel intentaba escalar los
barrotes de la cuna, y allí, estirado desde el suelo hasta casi el final de los
mismos vigilaba, con sus pequeños ojos de fuego, el sueño permanente de lea.
Si es recordara la música de Charley, escondía en su cabeza, tal vez se volvería mas poderoso.

Arrastra los pies. No el no sabe bailar. Tampoco caminar con el aplomo de Charley.

Debería ir a buscarlo, sabe donde puede encontrarlo. Es capaz de recordar frases enteras de aquel filosofo de las aceras. Fue lo mas parecido a
un padre, a un hermano mayor protector. Por desgracia el poder de protección de Charley terminaba en la calle. No alcanzaba el interior de su
casa.

Si, creyó que la vida no podía ir peor, pero la vida siempre busca el modo de atragantarte un poco mas:
¡Una porquería! Eso era la vida. Un tren que te arrastra y sin frenos.
Había comenzado a hablar en voz alta justo cuando descubrió que estaban
amenazados y rodeados. Escuchar su voz se servía de compañía; además a
los invasores no les gustaban los ruidos y se escondían en las invisibles
galerías que habían construido, por donde se llevaban, en secreto, a los
humanos mas apropiados para sus experimentos.
-Su madre lo acude. No lo sintió llegar y lo sorprende subido en la cuna, abrazado
a lea. Ahora, tal vez se limite a sacarlo a coscorrones mientras lo insulta como si
estuviera haciendo algo terrible.

Lo venció el sueño. Abrazando a lea para que los invasores no pudieran llevarla.
La mama levanta a lea, no la besa, tan solo tuerce la boca ante el olor. Pero hoy están de
suerte y Ella decide vaciar de objetos inútiles, polvorientos y con tan escaso significado
como los insultos, la tinaja es plástico azul, calienta el agua en la cocina de camping: un
fuego azulado que apenas caldea; baña a la niña

¡ Aquello se parece tanto a la felicidad !


Mon, el brazo armado de Charley, aprovecha cualquier oportunidad par
bur5larse, incluso para golpearlo. Chico no respondía nunca a las
provocaciones: por costumbre; por instinto, por miedo.
-Ahora necesita pensar con calma. Pensar no es fácil. Pensar requiere
costumbre. Él actua por instinto; pensar vuelve lentos los reflejos. En su
mundo, pensar no sirve de gran cosa. No es algo bueno.
El capitán Han le demostrara a Ella cuanta valentía se escondía en aquel cuerpo
menudo, frágil y señalado por mil cicatrices.

Ella ha salido. Sin decir nada, montada en sus tacones inseguros, con los labios
pintados.
Se ha despedido de un portazo. ¡ Su manera de abrazar y decir adiós !
Achica los ojos para concentrarse en su dso inmediatas urgencias: Atrapar
al jefe de los invasores y encontrar el modo de conseguir una espada
brillante
-Ellos habitan en el extremo de la frontera. La miseria tiene grados. Mas allá del barrio
oficial, mas allá de cualquier ley, de cualquier derecho, esta el edificio. Están ellos.

Tiene que saltar la loma, recorrer el desnivel donde se agolpan los antros de la frontera.
Despues, habrá llegado al lugar donde la gente tiene leyes, tiene derechos.
No le darán ninguna moneda. Talvez no tiene el aspecto adecuado de un mendigo. Leño
siempre conseguía, solían ser mujeres. Leño si tenia cara de mendigo

mejor robar el bolso

se sienta en el borde de una acera y trata de recordar los sabios consejos de Charley
Le parece la mujer mas bella que jamás ha visto: el pelo corto, levantado
en mechones por algún lugar de la cabeza; los ojos negros, dulces, la boca
sonriente ¡tan hermosa como la bella Amidala de la película! Debe ser la
música del lugar, sí, la música

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