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Practica Docente Ii

El documento detalla una planificación de clase sobre la crisis y la Guerra del Pacífico, enfocándose en los aprendizajes esperados y la secuencia didáctica para abordar el tema. Se incluyen actividades de análisis crítico de fuentes históricas, trabajo individual y grupal, así como reflexiones sobre las consecuencias de la guerra. Además, se proporciona información sobre las causas, operaciones militares y el impacto social y político del conflicto entre Chile, Perú y Bolivia.

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Practica Docente Ii

El documento detalla una planificación de clase sobre la crisis y la Guerra del Pacífico, enfocándose en los aprendizajes esperados y la secuencia didáctica para abordar el tema. Se incluyen actividades de análisis crítico de fuentes históricas, trabajo individual y grupal, así como reflexiones sobre las consecuencias de la guerra. Además, se proporciona información sobre las causas, operaciones militares y el impacto social y político del conflicto entre Chile, Perú y Bolivia.

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE

EDUCACIÓN ENRIQUE GUZMÁN Y VALLE


LA CANTUTA
“Alma Máter del Magisterio Nacional”

FA C U LTA D D E C I E N C I A S D E L A
EDUCACION
Especialidad : MATEMATICA E INFORMATICA

Mención : CIENCIAS

DIFUNDAMOS LA CRISIS Y COMO SE


DESARROLLÓ LA GUERRA DEL
PACIFICO.

Hilder Lozada Vásquez


Pérez Rimarachín José Eyner
Integrantes Fernández Jara Ronal
PLANIFICACIÓN DE SESIÓN DE CLASE N° 1

TÍTULO DE LA SESIÓN
Difundamos la crisis y como se desarrolló la Guerra del pacifico.

APRENDIZAJES ESPERADOS
ÁREAS COMPETENCIAS CAPACIDADES DESEMPEÑOS
CONSTRUYE  Interpreta críticamente fuentes  Analiza fuentes históricas siguiendo distintas
INTERPRETACIONES diversas. pautas y procedimientos.
HISTÓRICAS.
CIENCIAS SOCIALES  Elabora explicaciones históricas  Evalúa el impacto o las consecuencias de
hechos o procesos históricos —sociales,
reconociendo la relevancia de económicos, políticos, culturales— en
determinados procesos. hechos posteriores o en la actualidad.

SECUENCIA DIDÁCTICA
INICIO (15 minutos)
el docente saluda a los estudiantes y les motiva diciéndoles:
 ¿recuerdan ustedes con que países fronterizos ha tenido problemas el Perú?
 ¿Qué saben de la guerra del pacifico?
 ¿Qué efectos creen ustedes que causo la guerra?
DESARROLLO (60 Minutos)

 Se pregunta a los estudiantes: sobre la guerra del pacifico.


 El propósito de la clase es conocer y difundir los efectos de la guerra del pacifico y reflexionar sobre el impacto en la población.
 Trabajo individual
 El docente explica la estrategia de trabajo para organizar la información del tema.
 Los alumnos leen el texto escolar del ministerio de educación y subrayan ideas principales.
•Posteriormente los alumnos observan imágenes del texto y comparten sus diferentes apreciaciones.
•El docente da indicaciones sobre los procesos de la elaboración del (cuadro sinóptico)) para
organizar la información.

•Trabajo grupal.
•El docente crea grupos de trabajo a través de la técnica del sorteo en papelitos elaborados por el docente.
•Los alumnos trabajan en sus grupos, los temas asignados por el docente.
•Grupo 1: antecedentes, causas y consecuencias de la guerra del pacifico.
•Grupo 2: Las operaciones militares de la Guerra del Pacífico (1879-1884)
•Grupo 3: crisis
•Grupo 4: desarrollo.
•Los alumnos exponen sus temas en forma ordenada asignada por el docente.
•El docente realiza el acompañamiento y reforzamiento con ideas fuerza para enriquecer la información
expuesta por el alumno
CIERRE (15 minutos)
 El docente con lo aprendido solicita a los alumnos que elaboren un ensayo. Sobre la guerra del pacificó
 La evaluación es escrita bimestral.
 Reflexión: que todas las personas debemos vivir en paz y sin conflictos bélicos, debemos compartir valores de solidaridad, fraternidad
entre países vecinos.

OPCIONAL.
TAREA A TRABAJAR EN CASA
 Los estudiantes adjuntan en su portafolio los productos elaborados en clase y si creen conveniente los mejorarán.
MATERIALES O RECURSOS
 Texto escolar. 1 Historia, Geografía y Economía. (2012). Lima: ed. Santillana.
 Rutas de Aprendizaje. Ciclo VI. Área de Historia, Geografía y Economía. (2015). Lima: Minedu.

(ANEXO 1)

INFORMACION PARA EL ESTUDIANTE:

 GRUPO 1: causas y consecuencias de la guerra del pacifico.

La guerra del Pacífico también se le conoce como “Guerra del Salitre” y tuvo lugar entre los años
1879 y 1883 con un enfrentamiento entre Chile y la alianza de Perú y Bolivia tras la disputa
territorial que hasta el día de hoy se mantiene.
Es un conflicto armado que se considera un hito dramático en toda la historia de Sudamérica,
Antecedentes de la guerra

Este fue un conflicto que principalmente fue impulsado por una parte de la élite política y
empresarial, que de cierta manera ejerce presión sobre el gobierno, movilizó grandes
masas de personas y manejo la prensa con el fin de incorporar territorios ricos en salitre al
territorio chileno.
La crisis económica por la que atravesaba el país, los intereses que giraban al entorno a
las riquezas mineras, una delimitación fronteriza defectuosa, el incumplimiento del tratado
chileno-boliviano por parte de Bolivia, en donde establece un nuevo impuesto a la
Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta y las aspiraciones de dominio de Perú en
la región del Pacífico sur fueron razones para que se detonara el conflicto.

Causas de la Guerra del Pacífico


El ejército de Bolivia fue derrotado y el gobierno tuvo que aceptar un “alto al
fuego” cediendo el territorio de Atacama a Chile, lo que significó un gran deterioro para la
economía del país.
Perú fue una nación que también fue derrotada y llegó a la ruina tras el bloqueo que Chile
mantuvo durante la guerra, además tuvo que firmar un acuerdo de paz y ceder Tarapacá a
Chile al igual que permitirle ocupar Arica y Tacna (Perú) por un periodo de 10 años,
igualmente sufrió una serie de cambios entre la población y sus diferentes clases sociales.
Está fue una guerra que no detuvo la economía chilena, al contrario, fue un país que se
Consecuencias de la Guerra del Pacífico
Está guerra tuvo consecuencias territoriales, sociales, políticas y económicas al igual que cierto
resentimiento por parte de los países vecinos.
Hoy día esta es una herida que se mantiene abierta, ya que el pacto de tregua que se firmó con Bolivia
no reconoce la soberanía de Chile en el litoral sino sólo la ocupación de la zona.
No es hasta en 1904 cuando ambos países alcanzan a negociar las fronteras de manera definitiva y en
donde se logra que Bolivia reciba la soberanía permanente de Chile sobre el territorio de Antofagasta y
Chile garantiza el tránsito libre de bienes bolivianos exentos de impuestos.

Grupo 2: Las operaciones militares de la Guerra del Pacífico (1879-1884)


Las acciones militares entre los países beligerantes comenzaron luego de que el gobierno boliviano decidiera
unilateralmente aumentar el impuesto a los exportadores de salitre. Aun no declarada la guerra, en febrero de 1879 el
ejército chileno ocupó sin resistencia el puerto boliviano de Antofagasta y avanzó al mes siguiente hacia el interior de la
provincia, donde ocurrió el primer enfrentamiento armado con la batalla de Topater y que conllevó a la captura de Calama,
punto de aprovisionamiento de las tropas bolivianas.
Sin embargo, el desafío más complejo que tuvieron que enfrentar las tropas chilenas se inició con el traslado de las acciones
militares a territorio peruano, ya que el mando chileno debió organizar el envío de sus fuerzas a un territorio tan hostil y
lejano de los principales centros poblados, como es el desierto de Atacama, además de organizar las líneas de
aprovisionamiento. Por estos motivos, el control del mar era esencial para lograr el triunfo, pues era indispensable neutralizar
a los blindados de la armada peruana que representaban un serio riesgo para el traslado de los contingentes militares por vía
marítima. Esta primera etapa de la guerra culminó en octubre de 1879 con la captura del monitor Huáscar y es conocida
como Campaña Marítima, en la cual la armada chilena tomó el control de la costa del Pacífico, permitiendo que el resto de la
guerra se desarrollara en territorio extranjero, de manera que el país no se vio expuesto a invasiones ni a bombardeos.
La estrategia diseñada por el comando civil para las fuerzas armadas chilenas, consistía en que las unidades
terrestres, protegidas por la artillería naval, debían desembarcar al norte de la región que se deseaba capturar. De
esta manera, se impedían las comunicaciones con el resto del país y se sometía a la resistencia armada en
conjunto con las tropas que simultáneamente avanzaban por tierra desde el sur. Esta maniobra fue puesta en
práctica en noviembre de 1879 con el inicio de la segunda etapa de la guerra, conocida como Campaña Terrestre,
cuando se efectuaron los desembarcos en Pisagua (1879), Ilo (1880) y Paracas (1880). Estas operaciones
permitieron a las tropas chilenas adentrarse poco a poco en territorio peruano hasta lograr la captura de Lima, en
enero de 1881.
La ocupación militar del Perú (1881-1884) significó que la guerra entrara en una fase más compleja para las
fuerzas armadas chilenas, porque debieron enfrentar a un enemigo organizado en guerrillas y montoneras, mucho
más escurridizo que cuando tenía la forma de un ejército regular. La resistencia peruana estaba dividida en dos
fuerzas: el Ejército de la Sierra, constituido por los restos del ejército peruano luego de la pérdida de su capital, se
retiró hacia la sierra desde donde intentó hostilizar a las fuerzas de ocupación. El Ejército del Sur, por su parte,
formado por tropas montoneras, fue el último foco de resistencia peruana. Ambas fuerzas fueron abatidas,
respectivamente, en julio de 1883 en Huamachuco y en octubre del mismo año, hechos que marcaron el fin del
conflicto. El término de la resistencia peruana permitió a Chile consolidar por la vía diplomática, las conquistas
territoriales que habían alcanzado sus fuerzas armadas.
Además de las implicancias económicas, políticas y territoriales propias del conflicto armado, la dimensión social y
humana de la Guerra del Pacífico se vio reflejada tanto en los testimonios de sus protagonistas, como en el
registro gráfico del conflicto. Con todo, la Guerra del Pacífico suscitó gran interés para la historiografía
decimonónica y de comienzos del siglo XX, encontrándose un gran número de obras al respecto como el trabajo
de Gonzalo Bulnes, Benjamín Vicuña Mackenna y Diego Barros Arana.
 Grupo 3: crisis
Impuesto de los 10 centavos
En 1875, el municipio de Antofagasta había intentado imponer un impuesto de 3 nota 1​centavos a la CSFA, pero el Consejo de
Estado, presidido por Serapio Reyes Ortiz, quien sería ministro durante la crisis de RR. EE. y posteriormente presidente de
Bolivia, había rechazado el impuesto «por violar el Tratado de Límites de 1874 y la licencia de noviembre de 1873». 6:138-139

En 1878, la asamblea de Bolivia se abocó al estudio de la licencia a la CSFA de noviembre de 1873, basándose en una
interpretación de la ley del 22 de diciembre (que dio lugar a la licencia de 1873) que entendía que todas las
renegociaciones debían ser aprobadas por el congreso. La empresa sostenía que solo en caso de desavenencia entre el
gobierno y la empresa. Finalmente la Asamblea Nacional Constituyente boliviana mediante una ley del 14 de febrero de
1878 aprobó la licencia a condición de que la compañía pagara un impuesto mínimo de 10 nota 1​ centavos por quintal de
salitre exportado, en abierta violación al tratado de límites de 1874 y a la licencia de 1873 en que Bolivia se había
comprometido a no subir ni crear nuevos impuestos en 25 años a las empresas chilenas. 23​
La CSFA se negó a pagar el impuesto, solicitó y obtuvo la representación del gobierno chileno, desencadenándose un
conflicto diplomático, amén de un conflicto interno en el gobierno chileno entre algunos de sus miembros que eran
accionistas en la CSFA y otros que tenían intereses invertidos en Bolivia que temían perderlos si el conflicto llegaba a
mayores.
A lo largo de los meses siguientes, el gobierno boliviano, que consideraba el asunto solo pertinente a los tribunales
bolivianos,24:32
​ se abstuvo de implementar la ley mientras se discutían las objeciones presentadas por el gobierno chileno.
El 8 de noviembre, el canciller chileno envió una nota al gobierno boliviano indicando que el Tratado de 1874 podría
declararse nulo si se insistía en cobrar el impuesto, renaciendo los derechos de Chile anteriores a 1866.
Aunque ambas partes propusieron la resolución del conflicto por vía de un arbitraje, tal como lo contemplaba el Protocolo de
1875, este no llegó a realizarse ya que mientras el gobierno de Chile exigía que se suspendiera la ejecución de dicha ley hasta
que su legalidad fuese determinada por un árbitro, el gobierno de Bolivia exigía que el blindado Blanco Encalada y sus fuerzas
navales se retiraran de la bahía de Antofagasta.

Rescisión de contrato, cobro de impuestos y ocupación chilena de Antofagasta


El 6 de febrero, aduciendo que la CSFA no había aceptado la nueva ley, el gobierno de Bolivia rescindió el contrato con la CSFA
y ordenó embargar y rematar sus bienes para cobrar los impuestos generados desde febrero de 1878. Ante esta situación, el
presidente chileno Aníbal Pinto ordenó la ocupación de Antofagasta, 6:189
​ que fue realizada sin resistencia el 14 de febrero de
1879 por 200 soldados chilenos entre el aplauso de la población mayoritariamente chilena. 25​La guarnición boliviana del lugar
ante la imposibilidad de resistir se retiró al interior.6:190-192

Mediación de Perú, declaraciones de guerra


La medida de fuerza del gobierno chileno inició gestiones diplomáticas en las tres cancillerías. Sin embargo, la mutua
desconfianza aumentaba con los preparativos bélicos en los tres países, y las demostraciones "patrióticas" en las calles
impedían un acercamiento de las posiciones. En los tres países había fuertes corrientes públicas que pregonaban la guerra y
hacían temer a los mandatarios que si no iban a la guerra serían depuestos por los partidarios de la guerra. Más todavía,
Hilarión Daza, el dictador boliviano, a pesar de ser el peor preparado para la guerra, decretó una serie de medidas contra
residentes chilenos en Bolivia y sus propiedades.
El 16 de febrero, llegó a Lima el ministro boliviano Serapio Reyes a fin de exigirle al gobierno peruano que cumpliera con el
tratado de alianza defensiva de 1873. Las noticias de la ocupación de Antofagasta llegaron a La Paz el 22 de febrero, por una
carta enviada por el cónsul boliviano en Tacna. El 26 de febrero, Daza decretó el estado de sitio en Bolivia.
Perú trató de persuadir al gobierno de La Paz para someterse a un arbitraje con la misión de José Luis Quiñones, y
ordenó preparar su armada y alistar su ejército mientras intentaba obtener de Argentina su ingreso a la alianza o
por lo menos barcos de guerra como empréstito o en compra. Para mediar en el conflicto, envió a su ministro
plenipotenciario José Antonio de Lavalle a Chile con una oferta de mediación bajo la condición de que Chile se
retirase de Antofagasta, pero sin garantía de que Bolivia levantaría el embargo de la propiedad o suspendería el
impuesto. ​ El canciller chileno inquirió al plenipotenciario peruano sobre la existencia de un "Tratado Secreto"
firmado con Bolivia en 1873. Lavalle, que a más tardar lo conocía desde el inicio de su viaje, soslayó la pregunta y
le indicó que en la comisión diplomática del congreso a la que él había pertenecido no se había tocado ese tema.
El 1 de marzo, el gobierno de Bolivia emitió un decreto en el que declaró en estado de guerra, la interrupción del
comercio y las comunicaciones con Chile, la expulsión de los residentes chilenos, el embargo de sus bienes,
propiedades e inversiones, y reversión de toda transferencia de intereses chilenos hecha con posterioridad al 8 de
noviembre, cuando el gobierno chileno había advertido de las consecuencias de la no suspensión del impuesto en
cuestión.
El 17 de marzo el ministro plenipotenciario de Chile en Lima exigió al gobierno peruano una declaración de
neutralidad. Tres días más tarde, el presidente peruano reconoció ante el representante chileno que el tratado
secreto existía y que convocaría al congreso peruano para el 24 de abril a razón de evaluar qué actitud tomar ante
Chile y Bolivia. Ambas medidas, la mediación y la convocación al congreso, fueron entendidas en Chile como un
ardid peruano para ganar tiempo.
Por otra parte, tras la ocupación de Antofagasta, las fuerzas chilenas habían consolidado la ocupación de los territorios
comprendidos entre los paralelos 23ºS y 24ºS que Chile consideraba suyos tras la violación del tratado. Luego a
consecuencia de la declaración de guerra de Bolivia se continuó el avance sobre el litoral boliviano hasta la
desembocadura del Río Loa, la frontera sur del Perú. El 21 de marzo fueron ocupados simultáneamente los puertos de
Cobija y Tocopilla, ambos sin resistencia. El 23 de marzo, tuvo lugar el combate de Calama, en la que los soldados
chilenos vencieron a un grupo de milicianos bolivianos organizados en el sector, y ocuparon dicho poblado. El gobierno
chileno consideró este avance solo como temporal a causa de una necesidad militar y ofreció a las autoridades civiles
bolivianas continuar en sus funciones, lo que fue rechazado.
El 5 de abril, Chile declaró la guerra a Bolivia y Perú. Al primero por la imposibilidad de lograr un acuerdo con las
autoridades bolivianas y al segundo por no declarar su neutralidad y considerar la espera de la resolución del congreso
peruano como un mero ardid para prepararse militarmente para una confrontación. El 6 de abril Perú declaró el casus
foederis conforme al tratado de alianza con Bolivia.
En los otros países latinoamericanos, la situación se limitó a observar. En Argentina el entonces presidente Nicolás
Avellaneda manifestaba una simpatía por la causa de los aliados, pero mantuvo una neutralidad formal. Gran parte de la
opinión pública de Brasil, incluido el emperador Pedro II y su corte, simpatizaban con Chile, al punto de que el gobierno
chileno se enteró del Tratado Secreto de 1873 gracias a la gestión del embajador Juan do Ponte Ribeyro, que hizo llegar
una copia del acuerdo al gobierno. El gobierno chileno envió también una misión a Ecuador, donde mientras los
guayaquileños simpatizaban con Perú, los quiteños adherían a la posición chilena. El gobierno de ese país, en manos del
general Ignacio de Ventanilla evitó que el conflicto se proyectara a su país y se comprometió ante una embajada chilena
a mantener una estricta neutralidad. Otra misión chilena fue enviada a Colombia para detener la venta de armas a Perú
por parte de ese país a través del istmo de Panamá, pero la gestión fue un rotundo fracaso.
 Grupo 4: desarrollo de la guerra del pacífico
Campañas terrestres
Con la extensa costa peruana sin protección naval desde octubre, excepto puntualmente por su poderosa
artillería costera, las fuerzas chilenas pudieron elegir el lugar donde continuar la guerra. Según Carlos Dellepiane, 41​
:76-
existían tres alternativas, la zona de Lima, Arica-Tacna y Pisagua-Iquique. Lima era el centro político del Perú, pero
su ocupación no garantizaba la rendición. Arica-Tacna era un centro de las comunicaciones con la zona sur, puerto
usado por Bolivia y daba acceso a la zona de Arequipa. Tarapacá, es decir Pisagua-Iquique, era la fuente de la riqueza
peruana, de donde se extraía el guano y el salitre y donde los aliados habían concentrado sus fuerzas militares. Las
zonas de Arica e Iquique eran, cada una, compartimientos estancos sin acceso expedito por tierra al resto del Perú. ​J.
Basadre cita la posibilidad de un desembarco chileno cerca de Lima ya en 1879 y señala al historiador chileno Wilhelm
Ekdahl que hubiera aconsejado abandonar el sur del Perú y fortalecerse en Lima hasta restablecer el equilibrio naval o
encontrar nuevos aliados. Pero, contradice Basadre, hubiese sido «tremendo y humillante» rendir esas regiones,
además de una pérdida económica enorme y por lo demás inútil, pues Chile se interesaba por los ingresos salitreros
provenientes de Tarapacá, y su ocupación sin resistencia hubiese significado probablemente el fin de la guerra Debe
agregarse, por el lado de Chile, que, al comienzo de la guerra, la organización, conocimiento y experiencia estaban
todavía lejos del nivel alcanzado en 1881.
La guerra terrestre puede ser dividida en cuatro campañas, donde las tres primeras llevaron sucesivamente a la
ocupación chilena de las regiones de Tarapacá, Arica-Tacna, y Lima y la cuarta, la campaña de la Breña, desarticuló la
última resistencia peruana. Sin embargo, existen otros hechos militares de la guerra terrestre que no están
necesariamente incluidas en esas cuatro campañas, como la resistencia boliviana en el litoral, la expedición de Lynch a
la costa norte del Perú y la ocupación de Arequipa, que algunos la consideran aparte.
Concentración de fuerzas aliadas en Tarapacá y Arica
El 7 de marzo, al comienzo de la mediación de Lavalle, salieron los primeros batallones peruanos desde el Callao
(algunos desde Ayacucho) rumbo a Arica, Iquique, Pisagua y Molle. Algunos se formaron con voluntarios, peruanos y
bolivianos, de la zona. En total, según Dellapiane, quedaron 4452 soldados estacionados en Tarapacá y 4000 en Arica. - El
30 de abril llegaron a Tacna desde La Paz tras 13 días de marcha 4500 (6000 según Dellepiane) soldados bolivianos bajo
las órdenes de Hilarión Daza para unirse a las fuerzas peruanas mandadas por el general Juan Buendía y Noriega y tomar
el mando del ejército aliado. Las fuerzas aliadas se distribuyeron en torno a los lugares donde se podía esperar un
desembarco chileno: Iquique-Pisagua (Buendía) y en Arica-Tacna (Daza). También habían refuerzos, en Arequipa al
mando de Lizardo Montero y en el sur de Bolivia al mando de Narciso Campero, que debían confluir a la costa una vez
conocido el lugar del desembarco. Sin embargo, las fuerzas militares de Montero no fueron movilizados a tiempo. Los
últimos refuerzos, cerca de 1500 hombres, llegaron el 1 de octubre a Iquique.
Resistencia boliviana en el litoral y la división errante de Campero[editar]
Tras la resistencia en Calama, el más importante enfrentamiento en el Litoral fue el combate de Río Grande el 10 de
septiembre de 1879.
El 11 de octubre salió de Cotagaita la 5.ª División del ejército boliviano bajo el mando de Narciso Campero en una
penosa marcha falta de pertrechos y municiones con órdenes y contraórdenes a través del altiplano. (ver
desplazamientos en Mapa de desplazamientos de la 5. división) Un destacamento de esta división avanzó hacia el oeste
y enfrentó a algunos piquetes enemigos en Chiu-Chiu (2 diciembre) y en el combate de Tambillo (6 diciembre).
Campaña de Tarapacá

Desembarco y marcha de tropas aliadas y chilenas durante la campaña de Tarapacá, en noviembre de 1879.
El ejército chileno comenzó la invasión del Perú el 2 de noviembre de 1879 con el desembarco de 9900 hombres y 880
animales en Pisagua, 550 km al norte de Antofagasta, en una de los primeros desembarcos anfibios de la era moderna. Tras la
neutralización de las baterías costeras por la artillería naval los atacantes desembarcaron desde botes de fondo plano
(especialmente construidos) y vencieron a las fuerzas bolivianas y peruanas que defendían el puerto. Tras la ocupación del
puerto y la zona aledaña fue enviada al interior una avanzada de caballería para obtener información del enemigo. En el
trayecto enfrentó y derrotó una avanzada de caballería aliada el 6 de noviembre en el combate de Pampa Germania (o Agua
Santa). Las fuerzas aliadas se desplegaron para atacar a los chilenos desde Iquique por el sur, y desde Arica por el norte. Sin
embargo, Daza, que dirigía las fuerzas venidas desde Arica, inexplicablemente, volvió al norte sin entrar en batalla. Las fuerzas
chilenas acampadas en Dolores derrotaron a las aliadas venidas desde Iquique el 19 de noviembre en la batalla de Dolores (o
San Francisco) tras la cual el puerto de Iquique, bloqueado ahora por tierra y por mar, se entregó sin resistencia el 23 de
noviembre. Posteriormente, una división chilena que avanzó en persecución de los aliados fue derrotada el 27 de noviembre
en la batalla de Tarapacá, un pequeño poblado ubicado en el interior de la región. Pese al triunfo, los aliados sin refuerzos ni
apoyo logístico para mantener la posición y rechazar nuevos ataques se retiraron a Arica en una penosa marcha. Con este
hecho finalizó la campaña y Chile quedó dueño de la región que había albergado al 10 % de la población del Perú y le daba a
este un ingreso anual de ₤ 28 millones por la producción de nitrato.
Campaña de Tacna y Arica
Inmediatamente después de la batalla de Dolores, el ministro de guerra en campaña propuso al gobierno chileno continuar
con un desembarco cerca de Lima para acortar la guerra. Pero dentro del gobierno se insistió en la realización de la llamada
"política boliviana" que aseguraría la paz futura. Por esa razón, finalmente el gobierno decidió ocupar la región que es la salida
natural de Bolivia al océano.
Tras un desembarco de reconocimiento el 31 de diciembre de 1879 cerca de Tacna y que se extendió hasta Moquegua,
11 000 soldados chilenos fueron desembarcados desde el 26 de febrero de 1880 y durante varios días en Punta Coles,
cerca de Ilo, sin ser atacados por los aliados. Paralelamente a esto, se envió una expedición de 2148 soldados a Mollendo
, con el objetivo de destruir la infraestructura del puerto e impedir el abastecimiento de la guarnición de Arequipa que
se hacía desde este lugar.51​ Las operaciones en Mollendo fueron entre el 9 y el 12 de marzo, finalizando con el éxito de
sus objetivos pero con grandes desmanes en el puerto ocasionados por algunos soldados chilenos. ​
En el avance chileno, tras el desembarco de sus fuerzas, se sucedieron varios enfrentamientos. El 22 de marzo se libró la
batalla de Los Ángeles, donde las tropas chilenas derrotaron a una división peruana posicionada en una fuerte defensa
natural, y cortaron con ello las comunicaciones de Tacna y Arica con Arequipa, es decir el resto del Perú. El 26 de mayo el
ejército chileno derrotó a las tropas aliadas en la batalla de Tacna (o Del Campo de la Alianza). El 7 de junio las últimas
tropas aliadas fueron derrotadas en la batalla de Arica. Tras esta campaña los ejércitos profesionales del Perú y Bolivia
dejaron de existir. Perú debió formar un nuevo ejército24:256​ y Bolivia no continuó su participación militar en la guerra
aunque si apoyó al Perú con armas y dinero. Ningún gobierno boliviano aceptó, durante la guerra, las ofertas chilenas de
ocupar Tacna y Arica.
Campaña de Lima
Desembarco y marcha de tropas chilenas durante la campaña de Lima, de noviembre de 1880 a enero de 1881. El largo
trayecto desde Pisco a Chilca fue hecho solo por la Brigada Lynch.
Muros calcinados y derruidos de Chorrillos, otrora suntuoso balneario de la aristocracia limeña, después de la batalla de
Chorrillos. La línea de defensa peruana durante la batalla terminaba en el balneario, que fue cañoneado, incendiado y al
final de la batalla se combatió casa por casa. Después fue saqueado por algunos destacamentos chilenos.
Para la campaña de Lima el ejército chileno fue aumentado en 20 000 plazas y llegó a enlistar 41 000 hombres en
total, distribuidos desde los fortines de la guerra en la Araucanía, en el sur de Chile, hasta Lurín. El 19 de
noviembre de 1880 el ejército expedicionario del norte comenzó a desembarcar en Pisco, Paracas, Lurín (artillería)
y Curayaco (22 de diciembre) hasta completar 27 000​soldados, que se concentraron en Lurin, a 36 km al sur de
Lima antes de continuar hacia Lima.
Piérola, que inicialmente esperaba un desembarco chileno al norte de Lima,58:335
​ tras los desembarcos entre Pisco
y Lurín (al sur de Lima), ordenó preparar dos líneas de defensa sucesivas al sur de Lima: el ejército de línea debía
detener la invasión en Chorrillos. En caso de fracasar, una segunda línea de defensa constituida por un ejército de
reserva formado por reclutas limeños organizados por gremios, otros traídos de las provincias más los
remanentes de la primera línea y la guarnición del Callao, debía derrotar al supuestamente debilitado ejército
chileno en Miraflores.
La línea principal era la de Chorrillos de aproximadamente 15 km de largo, compuesta de baterías de artillería,
ametralladoras, minas personales, fortificaciones y trincheras para los defensores, ubicadas sobre elevaciones
naturales de la zona (280 m en el Morro Solar y Monterrico, 170 m en Sta. Teresa y San Juan escarpadas y
arenosas que van desde Chorrillos por el Morro Solar, Santa Teresa, San Juan, por los cerros de Pamplona hasta
Monterrico Chico. Cerca de Santa Teresa y de San Juan pasaban los caminos que iban desde Lurín a Lima y serían
por lo tanto importantes objetivos del ataque.
La segunda línea de defensa era menos fuerte y consistía en siete reductos fortificados, pero aislados, que cada
800 m debían impedir la entrada de tropas chilenas a la capital.
En el estado mayor chileno existieron dos planes alternativos para vencer las líneas de defensa peruanas establecidas en
el plano de la costa. El primero era un ataque frontal. Según Manuel Baquedano, jefe de las fuerzas invasoras, el ataque
se haría por terrenos conocidos y caminos amplios sin grandes exigencias a la disciplina y entrenamiento de la tropa, se
mantendría un lugar seguro en caso de retirada (la Tablada de Lurín), se contaba con el apoyo de la armada por la
izquierda y por último la posibilidad de romper las líneas peruanas por la extensión de estas. El otro plan, de
José Francisco Vergara, el nuevo ministro de guerra en campaña de Chile, era un ataque envolvente por la derecha,
siguiendo el lecho del río Lurín, por el camino de Manchay hacia el noreste hasta Ate, permitiendo con esto tomar Lima
sin disparar un tiro y luego caer por la espalda a las defensas peruanas. Ambos planes tenían ventajas y desventajas. El
plan de Vergara evitaba el ataque frontal sangriento del primero, hacía inútiles los atrincheramientos y fuertes peruanos,
generaría un efecto moral negativo en los peruanos y cortaba la línea de retirada peruana hacia la sierra, pero perdía el
apoyo naval y necesitaba una marcha larga por un terreno angosto de quebradas y desfiladeros susceptibles a sorpresas,
un terreno difícil para conducir los bagajes y la artillería de arrastre, marchar en un terreno sin aguada para abastecer al
ejército y en caso de derrota se les podía cortar la retirada a Lurín. Finalmente, Baquedano y su estado mayor
impusieron el plan de un ataque frontal contra las líneas de defensa peruanas.

Batalla de Miraflores

Tras la derrota peruana de Chorrillos se acordó en el Armisticio de San Juan, una tregua para fijar condiciones que
reestablecieran la paz, pero por causas no aclaradas el 15 de enero se inició la lucha en la segunda línea de defensa de
Miraflores, que comenzó cuando las fuerzas chilenas todavía no se habían alineado frente a la defensa peruana. Las
fuerzas peruanas hicieron al comienzo bastante presión a una de las divisiones chilenas en la batalla, pero con la
reorganización y contraataque chileno se vieron sobrepasados y fueron derrotadas.
Crítica
La división de las fuerzas peruanas en dos líneas ha sido criticada. El analista militar y escritor Francisco Machuca
cita a Napoleón Bonaparte: «El general que conserva parte de sus fuerzas para servirse de ellas al día siguiente
esta perdido. Después de las batallas, hubo saqueos en Chorrillos por algunos destacamentos chilenos y también
en Lima por soldados peruanos dispersos que luego fueron controlados por la organización de residentes
extranjeros.
Las batallas de Chorrillos y Miraflores han sido las mayores batallas en la historia de América del Sur, en
consideración al número de combatientes: 45 000 en Chorrillos y 25 000 en Miraflores. Se estima el número de
soldados muertos entre 11 000 y 14 500 y los heridos en 10 144.

Ocupación de Lima y el Callao


La ocupación de Lima por el ejército chileno se inició el 17 de enero, ese mismo día eran destruidos los fuertes del
Callao y las naves peruanas restantes de su marina fueron varadas, incendiadas o hundidas por orden de la
autoridad naval para evitar su captura por fuerzas chilenas que al día siguiente ocupaban el puerto. Se restableció
el orden en la capital, en las zonas de ocupación, y se reiniciaron las actividades. Tras el regreso a Chile del general
Baquedano con parte del ejército, asumió brevemente con el cargo de jefe del ejército de ocupación
Cornelio Saavedra y luego fue remplazado, también brevemente, por Pedro Lagos. Por último, Patricio Lynch
quedó a cargo de la plaza y de los territorios ocupados, de norte a sur de la costa peruana, hasta la finalización de
la guerra en 1883. El contingente del ejército chileno que mantendría la ocupación de parte del territorio
peruano, desde este momento hasta el final de la guerra, variaría entre 9997 a 12 769 hombres distribuidos en
Campaña de la Breña
La resistencia peruana basada en una guerra de guerrillas fue organizada con tropas regulares e irregulares por
Andrés A. Cáceres (centro), L. Montero e M. Iglesias (norte) y P. del Solar (sur) aunque Dellepiane nombra la
relación entre ellos como tortuosa debido a sus luchas internas. La breña de los Andes Centrales presenta una
topografía adecuada para las guerrillas, y además existían elementos humanos, aunque sin entrenamiento y con
escaso armamento para una lucha prolongada. Para el ejército invasor, la región era insalubre (piques y disentería),
desconocida, de difícil acceso y el suministro debía hacerse por el largo y peligroso camino a Lima, cuya línea de
ferrocarril llegaba solamente hasta Chicla, comprarlo a elevados precios a los lugareños o requisarlo, lo que
exacerbaba aún más la resistencia peruana.
También el factor información jugaba en contra de las tropas chilenas: mientras Cáceres era informado por la
población de cualquier movimiento, número o siquiera intención de los chilenos, estos a menudo no sabían cuál
dirección seguir en la persecución de las fuerzas peruanas. La guerrilla obligaba a los invasores a dispersar sus
fuerzas, volviéndolas vulnerables a ataques en masa de estas fuerzas irregulares. Las ciudades y poblados de la
región eran ocupados y desocupados por los rebeldes según hubiese o no fuerzas militares chilenas en ellas
evitando así un combate frontal entre ejércitos regulares. De hecho, la primera batalla de Pucará y la batalla final en
Huamachuco fueron los únicos enfrentamientos dirigidos por Cáceres, desde la creación de su ejército. Combates,
escaramuzas, persecuciones y emboscadas fueron la norma de enfrentamiento.
Si bien en la campaña de la Breña hubo varios focos de resistencia liderados por distintos caudillos peruanos, las
operaciones principales de esta etapa de la guerra fueron las expediciones enviadas a la sierra central de Perú, la
mayoría para combatir las fuerzas organizadas por Cáceres, y la expedición sobre Arequipa para desarticular la
última fuerza peruana de consideración organizada por Montero en esa ciudad.
FIN

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