La psicofarmacología estudia los medicamentos
que se utilizan para tratar las enfermedades
mentales. Describe la farmacocinética, la
farmacodinamia, las dosis, las presentaciones,
las indicaciones, las contraindicaciones, las
interacciones farmacológicas y los efectos
secundarios de estas sustancias. Actualmente,
los psicofármacos o psicótropos constituyen el
tratamiento biológico más utilizado en
psiquiatría, seguido en un lejano segundo lugar
por la terapia electroconvulsiva (TEC).
Se ha afirmado con insistencia que el advenimiento de los
psicofármacos en la década de los cincuenta contribuyó de
manera significativa al progreso y eficacia de la psiquiatría,
porque dotó a esta especialidad médica de herramientas
realmente útiles para enfrentar la mayoría de las
enfermedades mentales, todo lo cual permitió mejorar la
calidad de vida de los pacientes y facilitó su reinserción
familiar, social y laboral. El resultado neto ha sido una
disminución significativa de la institucionalización (pacientes
crónicos encerrados en manicomios) y una reducción
ostensible de los niveles de ostracismo (rechazo y miedo a los
enfermos mentales). Así se facilitó el auge de la psiquiatría
comunitaria, que promueve la reinserción de los pacientes en
su entorno sociofamiliar de la manera más integral posible.
A pesar de lo anteriormente dicho, la psicofarmacología no ha estado
exenta de fuertes críticas y cuestionamientos sobre su utilidad real y
sus aspectos éticos. Algunos investigadores de gran solvencia
científica plantean que la mayoría de los psicofármacos son más
perjudiciales que beneficiosos a largo plazo, porque alteran la
bioquímica cerebral y la desequilibran. Otra crítica frecuente es que
no son curativos porque se desconoce la verdadera etiología de
muchos trastornos mentales y a menudo se ignoran ─parcial o
totalmente─ los mecanismos reales a través de los cuales estas
sustancias ejercen sus propiedades terapéuticas. En adición, tienen
frecuentes y serios efectos secundarios e interacciones
medicamentosas que los tornan peligrosos. Como si todo lo anterior
fuera poco, se ponen en tela de juicio muchas de las investigaciones
que sustentan la aprobación de psicofármacos, bajo el alegato de
que son estudios sesgados para exagerar las propiedades
beneficiosas y ocultar o minimizar los efectos deletéreos.
El profesional que indica psicofármacos asume una gran
responsabilidad, por lo cual está obligado a profundizar en el
conocimiento de esta materia, para lograr mantenerse
apegado al principio de no dañar, con lo que no solo evita
problemas a sus pacientes, sino que también se protege
contra el desprestigio y las demandas por mala práctica. El
psiquiatra debe recordar que el paciente es una integridad
biopsicosocial y que no todos los problemas se resuelven
con medicamentos. Es importante conocer los estresores
psicosociales que pueden desencadenar y perpetuar muchos
disturbios mentales. En ese sentido, resulta obligatorio
identificar y mejorar las redes de apoyo social disponibles y
recurrir como prioridad a la psicoterapia y al trabajo social
cuando se juzgue conveniente.
Los medicamentos usados para tratar los trastornos
mentales se llaman psicótropos o psicofármacos
(antidepresivos, antipsicóticos, estabilizadores del ánimo,
ansiolíticos, hipnóticos, etc.).Es importante destacar que un
psicótropo puede tener más de una función: por ejemplo,
muchos antidepresivos pueden tener función ansiolítica y
los antipsicóticos antagonistas de la serotonina-dopamina
actúan también como estabilizadores del estado de ánimo.
Los psicofármacos se han clasificado teniendo en cuenta
diversos parámetros: estructura química (tricíclicos,
alifáticos), mecanismo de acción (IMAO, ISRS), historia (de
primera generación), singularidad (atípico) o indicación
(antidepresivo).
PLACEBO: es una sustancia inactiva que se administra a un
paciente haciéndole creer que es un medicamento utilizado para
tratar un padecimiento determinado. Se emplea en estudios tipo
doble ciego para poner a prueba la eficacia real de una sustancia
activa que se está investigando.
TOLERANCIA: Es la necesidad de dosis crecientes de una sustancia
para mantener el efecto deseado o la pérdida de dicho efecto si se
mantienen dosis fijas a través del tiempo. Las benzodiacepinas son
los medicamentos típicos que crean tolerancia.
ABSTINENCIA: Consiste en un síndrome clínico que se produce tras
la suspensión o la disminución marcada del consumo de una
determinada sustancia que se venía usando en grandes cantidades
y durante un largo periodo de tiempo. Dentro de los psicofármacos,
una vez más las benzodiacepinas se constituyen en el ejemplo típico
de los medicamentos que pueden causar abstinencia.
INTERACCIONES FARMACOLOGICAS: son los efectos
sobre las concentraciones plasmáticas que dos o más
sustancias ejercen entre sí (por ejemplo, el ácido
valproico duplica la concentración de lamotrigina,
mientras que la carbamacepina reduce dicha
concentración a la mitad).
INTERACCIONES FARMACODINAMICAS: Consisten en
los efectos sobre las actividades biológicas que
sustancias distintas ejercen entre sí. En unos casos se
puede hablar de sinergia, cuando los efectos
terapéuticos y los efectos secundarios se potencializan
al combinar los fármacos (por ejemplo, benzodiacepinas
y barbitúricos, ambos depresores del SNC).
Niños y adolescentes:el uso de la mayoría de los
psicofármacos en niños y adolescentes se basa en estudios
que se han extrapolado de los pacientes adultos, lo cual
puede ser inapropiado a causa de que existen diferencias
relacionadas con la etapa evolutiva del desarrollo en cuanto
se refiere a la farmacocinética y la farmacodinamia.
Mujeres embarazadas y lactantes:debe asumirse que
cualquier psicofármaco es potencialmente dañino tanto
para la mujer embarazada como para el feto y para el
lactante. Por eso es prudente indicar una prueba de
embarazo a las mujeres en edad fértil y vida sexual activa
antes del inicio del tratamiento con sustancias psicótropas.
Psicofarmacoterapia en
poblaciones especiales
Pacientes de edad avanzada: cuando
personas mayores reciben psicofármacos
las dos principales observaciones que
deben tomarse en cuenta son: 1) que los
ancianos se tornan más susceptibles a los
efectos secundarios (sobre todo de tipo
cardiovascular y neurocognitivo) y 2) que el
metabolismo hepático y el aclaramiento
renal de los medicamentos son más lentos.
MEDICAMENTOS ANTIDEPRESIVOS: Los
conocimientos actuales de psicofarmacología
establecen que todos los antidepresivos actúan
mediante uno o varios de los siguientes mecanismos:
1) Bloqueo del catabolismo de las catecolaminas en la
hendidura sináptica, 2) Inhibición presináptica de la
recaptura de catecolaminas y 3) Efecto agonista o
antagonista de los antidepresivos en los receptores
postsinápticos. Independientemente de cuál de estos
mecanismos se utilice, todos los antidepresivos
potencian la neurotransmisión mediada por la
serotonina y la noradrenalina.
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INHIBIDORES DE LA MONOAMINOOXIDASA (IMAO): los
IMAO fueron los primeros antidepresivos utilizados y se
introdujeron al mercado a finales de la década de los cincuenta.
Principales:
Isocarboxazida
Fenelzina
Tranilcipromina
Rasagilina
RIMA (Inhibidores Selectivos y Reversibles de la
Monoaminooxidasa), que tienen afinidad selectiva por la MAO-
A, que es la que más interviene en el metabolismo de la
serotonina y de la noradrenalina.
La moclobemida (Aurorix, Manerix) es un ejemplo.
Aunque los IMAO son eficaces en cualquier tipo de depresión,
se reservan de manera preferencial para las depresiones
atípicas (reactividad del humor, hipersensibilidad al
desprecio o a las pérdidas interpersonales, anergia
prominente, hiperfagia e hipersomnia). Se considera que los
IMAO son efectivos en el tratamiento de la depresión bipolar,
la ansiedad social, el trastorno de pánico, la bulimia nerviosa,
el trastorno por estrés postraumático, los dolores
neuropáticos, la migraña, el trastorno por déficit de atención
con hiperactividad, la hipotensión ortostática idiopática y la
depresión asociada a trauma craneal. No obstante, en
ninguna de estas condiciones son medicamentos de primera
línea por las razones especificadas anteriormente.
Precauciones y reacciones adversas los efectos secundarios
más frecuentes producidos por los IMAO son hipotensión ,
insomnio, ganancia de peso, edema y disfunción sexual. La
hipotensión puede asociarse a mareos y caídas. En
consecuencia, se debe incrementar la dosis gradualmente y
utilizar algunas estrategias preventivas, como evitar la
cafeína, ingerir por lo menos dos litros de líquidos por día,
incrementar el consumo de sal (si no hay contraindicación),
uso de medias elásticas y reducir la dosis de antihipertensivo,
si resulta factible en un paciente hipertenso.
En general, debe tenerse precaución cuando se utiliza algún
IMAO en pacientes con enfermedad renal, enfermedad
cardiovascular o hipertiroidismo. Es posible que los diabéticos
requieran más dosis de hipoglucemiantes orales.
ANTIDEPRESIVOS TRICÍCLICOS Y TETRACÍCLICOS:la
comprobación de que estas sustancias inhibían la recaptura de
serotonina y noradrenalina puso de manifiesto el rol de las
catecolaminas en la depresión.
Imipramina, amitriptilina, clomipramina, trimipramina y
doxepina), desipramina, nortriptilina, protriptilina) y
(maproptilina y amoxapina.
INHIBIDORES SELECTIVOS DE LA RECAPTACIÓN DE
SEROTONINA (ISRS):fluoxetina, ganó rápida y amplia
aceptación, tanto en la población general como entre los
clínicos, debido a los reportes de mejoría dramática en
pacientes deprimidos. Algunos la llamaron “la píldora de la
felicidad”. (Prozac, Foxetín, Tiflún,) etc.
Otros fármacos antidepresivos que inhiben la
recaptacion serotonina que
Sertralina: antidepresivos de larga duración.
Paroxetina: puede causar un síndrome de
abstinencia debido a que las concentraciones
plasmáticas disminuyen rápidamente luego de
suspender la administración.
Citalopram
Escitalopram
Fluvoxamina
Vilazodona: no está aprobada para el uso en niños.
Vortioxetina
INHIBIDORES DE LA RECAPTACIÓN DE
SEROTONINA-NORADRENALINA.
El término IRSN refleja la creencia de que los
efectos terapéuticos de estos medicamentos
se deben al bloqueo concomitante de los
transportadores neurales de serotonina y
noradrenalina. A veces se les llama
inhibidores duales, una clase funcional de
antidepresivos más amplia, que incluye a los
antidepresivos tricíclicos.
ANTIDEPRESIVOS NO CLASIFICADOS
EN LOS GRUPOS TRADICIONALES.
Bupropion es un medicamento
antidepresivo que se usa en el
tratamiento del trastorno depresivo mayor
Bupropion se usa para ayudar al paciente
a dejar de fumar disminuyendo la
ansiedad y otros síntomas de abstinencia.
Mirtazapina, se usa para tratar la
depresión. Pertenece a una clase de
medicamentos llamados antidepresivos.
Funciona al aumentar ciertos tipos de
actividades en el cerebro para mantener el
equilibrio mental.
Trazodona se utiliza para tratar la
depresión. La trazodona es una clase de
medicamentos llamados moduladores de
serotonina. Funciona al aumentar la
cantidad de serotoninas, una sustancia
natural en el cerebro que ayuda a
mantener el equilibrio mental.
MEDICAMENTOS EUTIMIZANTES
Se denomina eutimia a las fases de normalidad entre los
episodios de manía o de depresión. Durante ese tiempo el
paciente no presentan ningún síntoma y puede llevar una
vida absolutamente normal, si se medica.
Los eutimizantes o estabilizadores del estado de ánimo son
medicamentos que, como su nombre lo indica, tienen como
objetivo conseguir y mantener la eutimia, es decir, el estado
de ánimo normal. Estos psicofármacos son de primera línea
en el manejo y prevención de los trastornos bipolar I, bipolar
II y la ciclotimia. También se utilizan como tratamiento de
potenciación en el manejo de las depresiones resistentes.
Carbonato de Litio
El litio se utiliza en forma de sales para
tratar enfermedades psiquiátricas como el
trastorno bipolar (psicosis maniaco-
depresiva) y depresiones, ya que funciona
como un estabilizador del ánimo. ... El litio
encabeza la familia de los metales
alcalinos en la tabla periódica
Ácido valproico (Valproato de sodio)
El ácido valproico es un fármaco
antiepiléptico y estabilizador del estado
de ánimo, no relacionado químicamente
con otros medicamentos anticonvulsivos.
Carbamacepina
Se utiliza sola o en combinación con otros
medicamentos para controlar ciertos tipos
de convulsiones en personas con
epilepsia.
Oxicarbamacepina
La oxcarbazepina se utiliza sola o en
combinación con otros medicamentos
para controlar ciertos tipos de
convulsiones en adultos y niños.
La oxcarbazepina pertenece a una clase
de medicamentos llamados
anticonvulsivos. Funciona al reducir la
actividad eléctrica anormal en el cerebro.
Lamotrigina
Lamotrigina pertenece a un grupo de
medicamentos denominados
antiepilépticos. Se puede utilizar para el
tratamiento de dos enfermedades, la
epilepsia y el trastorno bipolar.
ANTIPSICÓTICOS DE PRIMERA
GENERACIÓN (ANTAGONISTAS DE LOS
RECEPTORES DE DOPAMINA)
Los antagonistas de los receptores de
dopamina (ARD) representan el primer
grupo de medicamentos efectivos
utilizados para el tratamiento de la
esquizofrenia y otros trastornos psicótico
Los neurolépticos son fármacos que
ejercen efectos fundamentalmente sobre
el sistema dopaminérgico. Este último
tiene un importante papel en la regulación
de la vida emocional y en el control de la
motivación, en la modulación de la
percepción, así como en la organización
de los comportamientos adaptativos.
Clorpromazina
La clorpromazina es un neuroléptico
antipsicótico perteneciente a la familia de
las fenotiazinas. Aunque inicialmente
prescrita para el tratamiento de la
esquizofrenia, también se emplea para
aliviar las náuseas, el hipo intratable, y las
manifestaciones de tipo maníaco de
algunas enfermedades maniaco-depresivas.
Haloperidol
Se utiliza para tratar la esquizofrenia,
estados psicóticos agudos, algunos
estados de agitación psicomotriz, estados
maniacos, trastorno de pánico,
tartamudez y ansiedad. Se usa en el
tratamiento de la corea de Huntington, de
hecho, es el neuroléptico más usado .
ANTIPSICÓTICOS ATÍPICOS O DE SEGUNDA
GENERACIÓN (ANTAGONISTAS DE LOS RECEPTORES DE
SEROTONINA-DOPAMINA)
Los antagonistas de los receptores de serotonina-dopamina
(ASD), también conocidos como antipsicóticos atípicos o de
segunda generación, han desplazado en gran medida a los
antipsicóticos típicos o de primera generación (ARD) en el uso
clínico. Se llaman atípicos porque presentan una incidencia
mucho menor de síntomas extrapiramidales e
hiperprolactinemia (excepto la risperidona) y tienen un
espectro de acción terapéutico más amplio cuando se
comparan con los neurolépticos clásicos, debido a que actúan
simultáneamente en el sistema serotoninérgico y en
doparminérgico.
Reserpina
La reserpina se usa para tratar la
hipertensión arterial. También se usa para
tratar la agitación grave en pacientes con
trastornos mentales. Funciona al disminuir
la actividad del sistema nervioso,
causando que el corazón se desacelere y
los vasos sanguíneos se relajen.
Olanzapina
Es un antipsicótico atípico para el
tratamiento de la esquizofrenia,episodios
depresivos asociados con el trastorno
bipolar.
Quetiapina
Eluso preferencial de la quetiapina es el tratamiento
de la esquizofrenia, pero también se emplea en el
tratamiento de los episodios maníacos e
hipomaníacos y durante la fase de mantenimiento
del trastorno bipolar , por lo general en asociación
con estabilizadores del estado de ánimo. También se
ha usado como monoterapia en el tratamiento de la
fase depresiva del trastorno bipolar o como terapia
de aumentación para el manejo de la depresión
resistente.
Clozapina
La clozapina fue el primer antipsicótico
atípico sintetizado, por lo cual se
constituyó en el prototipo de estos
fármacos. Es el único ASD que no se
asocia a discinesia tardía y, de hecho, se
recomienda para su tratamiento.
Aripiprazol
El aripiprazol es un potente antagonista
del receptor 5HT2A; también antagoniza
el receptor D2, pero puede actuar como
agonista parcial del mismo, compitiendo
con la dopamina endógena, característica
que puede reducir la función del
neurotransmisor natural
Paliperidona
La paliperidona, un benzisoxasol, es el
principal metabolito activo de la
risperidona. El pico plasmático se alcanza
aproximadamente a las 24 horas después
de una dosis y las concentraciones
plasmáticas estables se logran a los 4-5
días de tratamiento.
Ziprasidona
El pico plasmático de la ziprasidona se
alcanza en 2-6 horas y los niveles
plasmáticos estables entre el primer y
tercer día.
Asenapina
Las indicaciones clínicas y la afinidad por
los receptores son similares a las de otros
ASD, excepto que la asenapina tiene una
afinidad mayor por los receptores D3 y D4
que por el receptor D2.
Iloperidona
La iloperidona tiene un antagonismo
complejo que abarca múltiples receptores
(D2, D3, 5HT1a, 5HT2, 5 HT6, alfa 2).
Lurasidona
Todavía no se ha acumulado una amplia
experiencia clínica con el uso de este
medicamento. Está disponible en tabletas
de 20, 40, 80 y 120 mg
BENZODIACEPINAS Y SUSTANCIAS QUE ACTÚAN
SOBRE LOS RECEPTORES GABA
El clordiacepóxido fue la primera benzodiacepina
introducida al mercado en 1959. El diacepam se
incorporó en 1963.
En las siguientes tres décadas, las benzodiacepinas
desplazaron a los antiguos ansiolíticos (barbirtúricos y
meprobamato), debido a su mayor eficacia, seguridad
y a su perfil más reducido de efectos secundarios. A
nivel mundial, se han sintetizado y distribuido
ampliamente un gran número de benzodiacepinas y
drogas que actúan en el receptor GABA
Las benzodiacepinas estimulan los receptores
del ácido gama-aminobutírico y modulan la
actividad de este neurotransmisor. Debido a sus
rápidos efectos ansiolíticos y sedantes, estos
medicamentos se usan con frecuencia para
tratar el insomnio, la ansiedad y la agitación
psicomotriz asociada a cualquier trastorno
psiquiátrico. En adición, se emplean como
anestésicos, anticonvulsivantes y relajantes
musculares (tratamiento preferido de la
catatonía).
Como consecuencia del potencial adictivo de las
benzodiacepinas usadas a dosis alta por largo
tiempo (dependencia física y psicológica,
reflejada en tolerancia y abstinencia), estas
sustancias se consideran drogas controladas y
deben expedirse en un recetario especial
completado por un médico autorizado mediante
una licencia especial. El médico debe advertirle
al paciente sobre el riesgo de dependencia física
y psicológica y debe procurar que el empleo de
estas sustancias sea por el menor tiempo posible.
Indicaciones terapéuticas de las
benzodiacepinas
Las benzodiacepinas tienen un amplio
abanico de indicaciones que incluyen el
tratamiento de la ansiedad, el insomnio, la
agitación psicomotriz de cualquier etiología,
la catatonía, la rigidez muscular, la
epilepsia, el síndrome de abstinencia
inducido por alcohol y también se utiliza en
la inducción de la anestesia
Las benzodiacepinas son altamente
eficaces en el alivio de los síntomas del
trastorno de ansiedad generalizada.
El clonacepam y el alprazolam se utilizan
ampliamente en el tratamiento del
trastorno de pánico, por lo general
asociados a un antidepresivo, que
constituye el tratamiento fundamental,
debido a que combate síntomas depresivos
y obsesivos asociados.
Todas las benzodiacepinas son útiles en el
tratamiento del trastorno de ansiedad
social (fobia social), pero se emplean con
mayor frecuencia el clonacepam y al
alprazolam.
Las benzodiacepinas también se emplean
en el manejo de la agitación psicomotriz
presente en la manía aguda, en la
esquizofrenia y otros trastornos psicóticos.
Diacepam Valium
Clonacepam Klonopin
Alprazolam Xanax
Loracepam Ativan
Oxacepam Serax
Clordiacepóxido Librium
Cloracepato Tranxene
Midazolam Versed, Dormicum
Fluracepam Dalmane
Temacepam Ristoril
Triazolam Halcion
Estazolam ProSom
Quazepam Doral
Zolpidem Ambien
Zaleplon Sonata 5-20 Cápsulas de 5 y 10 mg.
TRATAMIENTO
FARMACOLÓGICO DE LA
DEMENCIA
INTRODUCCIÓN
Aunque el propósito fundamental de este
capítulo es revisar el tratamiento
farmacológico actual de la demencia de
Alzheimer, iniciaremos con un resumen de
las características clínicas,
histopatológicas y epidemiológicas de
esta grave enfermedad neuropsiquiátrica
El síndrome de demencia se caracteriza por una
significativa pérdida de la memoria que en fase avanzada
incapacita por completo al paciente (olvida su propio
nombre y el de sus familiares y pierde la capacidad de
autonomía, a tal grado que necesita asistencia incluso para
el autocuidado). Aunque el deterioro de la memoria es el
rasgo más sobresaliente, todas las funciones
neurocognitivas están afectadas, incluyendo la capacidad
ejecutiva (incapacidad para planificar, para realizar tareas
secuenciales con propósitos definidos, desorientación,
descontrol conductual y afectivo, pérdida del lenguaje, etc.).
También pueden presentarse síntomas de ansiedad,
depresión, agitación psicomotriz, desinhibición sexual y
agresividad.
Los procesos demenciales afectan
alrededor del 5-8% de los individuos
mayores de 65 años, 15-20% de los
mayores de 75 años y 25-50% de los que
superan 85 años. Existen muchos tipos de
demencia, pero la más frecuente es la
enfermedad de Alzheimer, la cual
representa entre el 60-90% de todos los
casos. Se deduce que el principal factor de
riesgo es la edad avanzada.
Las mujeres tienen una incidencia más
elevada que la de los hombres. El
polimorfismo de susceptibilidad genética
relacionado con la apolipoproteína E4
aumenta el riesgo y reduce la edad de
inicio, especialmente en los individuos
homocigóticos. Los pacientes de síndrome
de Down (Trisomía 21) tienen alto riesgo de
presentar enfermedad de Alzheimer si
sobreviven hasta la edad mediana.
El estudio microscópico postmorten de
cerebros de pacientes con enfermedad de
Alzehiemer revela que la atrofia cortical, las
placas neuríticas (predominantemente
amiloides) y los ovillos neurofibrilares de
proteína tau son los sellos distintivos del
diagnóstico histopatológico. También se
encuentra a nivel macroscópico aumento
de la profundad de los surcos cerebrales y
aumento del tamaño de los ventrículos.
En los casos de inicio temprano con herencia
autosómica dominante puede estar involucrada
la mutación de un gen causante de la
enfermedad del Alzehimer, la proteína
precursora del amiloide (PPA), representada por
sus dos componentes: la presenilina 1 (PSEN1)
o la presenilina 2 (PSEN2). La apolipoproteína
E4 no se utiliza como marcador diagnóstico
porque sólo representa un factor de riesgo y su
presencia no es necesaria ni suficiente para la
aparición de la enfermedad.
La tomografía computarizada de cráneo (TAC) y la
resonancia magnética (RM) ponen en evidencia
atrofia cortical, aumento del volumen de los
ventrículos y aumento de la profundidad de los
surcos cerebrales. Las imágenes funcionales que
utilizan la tomografía computarizada por emisión de
fotón único (SPECT) muestran una reducción típica
del flujo sanguíneo cerebral bilateral en los lóbulos
parietales y temporales posteriores. La tomografía
por emisión de positrones (PET) muestra una
temprana y progresiva hipofunción del córtex
témporo-parietal posterior y del córtex frontal.
El pronóstico de la enfermedad de
Alzheimer es sombrío en la actualidad,
porque al tratarse de un proceso
neurodegenerativo, se considera incurable
y progresivo. Los medicamentos
disponibles intentan frenar o enlentecer el
deterioro. También se utilizan
psicofármacos diversos para tratar
síntomas específicos.
Podemos decir que la terapia de la
demencia tipo Alzheimer se concentra en
tres objetivos principales: 1) controlar la
conducta anormal asociada a la
enfermedad, 2) intentar retrasar el
deterioro de la función cognoscitiva y 3)
procurar que el paciente pueda
permanecer el mayor tiempo posible en
su entorno familiar.
Lossíntomas psicóticos se tratan con medicación
nueroléptica a baja dosis. El uso cauto de las
benzodiacepinas se recomienda para el control
de la agitación, la ansiedad y el insomnio
(preferiblemente loracepam u oxacepam). El
control de los síntomas conductuales es clave
para ayudar a los pacientes con demencia a
convivir con sus familiares. Sin embargo, se ha
establecido que el uso de neurolépticos en estos
pacientes incrementa los índices de mortalidad,
por lo cual deben usarse con precaución.
Se debe prestar mucha atención al
entorno del paciente. Un exceso o un
déficit de estimulación puede provocar
descontrol emocional y/o conductual.
Estos enfermos funcionan mejor cuando
siguen rutinas llevadas a cabo en un
entorno familiar predecible
Fármacos específicos para el tratamiento de la
demencia de Alzheimer
El donezepil, la rivastigmina y la galantamina son
inhibidores de la colinesterasa que se utilizan en
el tratamiento de la demencia de Alzheimer de
grado leve a moderado. No son útiles en los casos
avanzados porque en esa etapa quedan muy
pocas neuronas productoras de acetilcolina en el
cerebro. También se ha observado mejoría en
pacientes con demencia vascular.
Estos fármacos inactivan de manera reversible la
acetilcolinesterasa y, de este modo, potencializan la
neurotransmisión colinérgica, sobre todo en el hipocampo
y en la corteza cerebral, lo cual produce una mejoría
modesta en la memoria y en los pensamientos dirigidos a
metas. Simultáneamente, se observa una disminución de
la apatía, la depresión, las alucinaciones, la ansiedad, la
euforia y la agitación psicomotriz. Estos efectos favorables
pueden retrasar la necesidad de ingresar al paciente en un
asilo. Se desaconseja el uso de estos fármacos para
mejorar la cognición en pacientes sin demencia. La tacrina,
el primer medicamento de esta familia, ya está en desuso
debido a su alta propensión a inducir hepatoxicidad.
Psicofarmacos para tartar la enfermedad
de Alzheimer:
Donezepil
Rivastigmina
Galantamina
Memantina
Otros fármacos utilizados para el
tratamiento de la demencia de Alzheimer
Se ha observado que el alfa tocoferol
(vitamina E), la selegilina (un IMAO-B
irreversible) y los antiinflamatorios no
esteroideos pueden retrasar o enlentecer
la progresión de la demencia de
Alzheimer.
Vitamina E
Se ha debatido mucho el tema relacionado con
los posibles efectos beneficiosos de la vitamina E
en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.
Algunos estudios apoyan esta idea y otros la
descartan. En el mejor de los casos, se especula
que puede tener cierta utilidad en las etapas
iniciales debido a las propiedades antioxidantes
de esta vitamina, que contribuyen a retrasar el
proceso de apoptosis celular.
Selegilina
La selegilina (Emsam, Anipryl, Zelapar, Jumex, etc.) es un
inhibidor irreversible de la monoaminooxidasa B (MAO-B),
aunque a dosis altas también inhibe la MAO-A. Se utiliza
principalmente como antiparkinsoniano, pero también tiene
aplicación en la depresión y en la demencia de Alzheimer (este
no es un uso aprobado oficialmente). Se le ha atribuido utilidad
en esta última condición debido a que protege las neuronas del
daño producido por los radicales libres y el estrés oxidativo. Su
efecto antiparkinsoniano se debe a que reduce la degradación
de dopamina en el sistema nigroestriatal. Al inhibir la
degradación de serotonina y noradrenalina, tiene efectos
antidepresivos.