DAVID HUME
(1711-1776)
EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO DE LA NATURALEZA
HUMANA COMO META DE SU FILOSOFÍA
• Hume vive en un momento en el que todas las aportaciones de la Revolución Científica se han
consumado: con la obra de Newton, el pensamiento contaba con una explicación científica –es
decir, universal y necesaria- de la realidad natural, del mundo.
• Sin embargo, una parte de ella no contaba con una explicación de esas características: el ser
humano. La obra de Hume buscó resolver esa situación ofreciendo una explicación científica de
la naturaleza o de la condición humana.
• Explicación científica de la naturaleza humana no significa conocimiento establecido por la
aplicación del método experimental sino conocimiento riguroso, objetivo y fiable.
• Su análisis del conocimiento forma parte de este proyecto antropológico ya que conocer es una
de las acciones más características del hombre.
• Ese análisis antropológico se completará con un examen de las acciones morales y políticas.
EL EMPIRISMO.
• Es la corriente filosófica que dominó durante los siglos XVII y XVIII junto
al Racionalismo. Se desarrolló en las Islas Británicas y tuvo como
figuras más importantes a Hume, Locke y Berkeley.
• Su visión del conocimiento es contraria a la de los Racionalistas:
conceden un papel fundamental a la experiencia y restan valor a la
razón.
• La experiencia es el fundamento psicológico, epistémico y metafísico
de nuestros conocimientos.
EL EMPIRISMO.
• Que la experiencia sea base psicológica de nuestros conocimientos significa que todo
conocimiento arranca con la experiencia.
• Que la experiencia sea base epistémica de nuestros conocimientos significa que funciona
como criterio de validez o de verdad de lo que conocemos.
• Que la experiencia sea base metafísica de nuestros conocimientos significa que establece los
límites de lo (que podemos decir con seguridad que es) real.
• El origen empírico de nuestros conocimientos les llevó a negar la existencia de las ideas
innatas.
• En materias de religión, moral y política fueron defensores de, respectivamente, la tolerancia,
las libertades y el parlamentarismo; fueron críticos con los regímenes absolutistas de su
tiempo así como con las derivas de las diferentes Iglesias en Europa –persecución y condena
de herejes, guerras de religión, evangelización en América-.
EL CONOCIMIENTO HUMANO.
• El análisis del conocimiento en Hume coincide con el cartesiano en su punto de
partida.
• Ese punto de partida se corresponde con el impacto que los trabajos de la
Revolución Científica tuvieron sobre los conocimientos o el saber, en general: estos
trabajos, con la metodología experimental, cuestionaron las condiciones bajo las
cuales se habían establecido verdades hasta entonces –es decir, el criterio de
verdad asumido por el sentido común y por la Filosofía-.
• La finalidad del análisis del conocimiento en Hume es lograr objetividad y rigor -
ciencia- en relación a nuestros conocimientos de la realidad. En esencia, no es muy
diferente a la búsqueda cartesiana de verdades indubitables.
EL CONOCIMIENTO HUMANO.
• Con respecto al conocimiento, Hume quiso:
• Enumerar los elementos que configuran nuestro conocimiento de la
realidad.
• Establecer la combinación o combinaciones de estos elementos para
producir conocimientos complejos.
• Determinar las condiciones bajo las cuales un conocimiento es
verdadero –criterio de validez- y, con ello, averiguar los límites dentro
de los cuales podemos lograr un conocimiento seguro y fiable de la
realidad (objetivo).
ELEMENTOS DEL CONOCIMIENTO.
• (Casi ) todos los contenidos de la mente humana son percepciones, contenidos empíricos o que se
generan por experiencia. Las percepciones son de dos tipos:
• Impresiones: las percepciones recogidas por los sentidos interno (emociones y pasiones) y
externos (sensaciones). Pueden ser simples (si proceden de un solo sentido, como un sonido cuyo
origen no identificamos) o complejas (si proceden de varios sentidos, como la visión de la pizarra).
• En el caso de impresiones complejas, la imaginación integra las diversas impresiones simples;
siguiendo con el ejemplo, unifica en una sola las informaciones que proceden de la vista (forma y
color de la pizarra) y el tacto (su temperatura, su textura y consistencia).
• Ideas: son las copias que de manera automática hace nuestro entendimiento de las impresiones.
Conocemos el mundo a través de las ideas o recuerdos de lo que en su día experimentamos.
Pueden ser, al igual que las impresiones que las forman, simples o complejas.
CRITERIO DE VALIDEZ O DE VERDAD DE
NUESTROS CONOCIMIENTOS.
• Nuestros conocimientos o ideas proceden de una impresión. Esto
impide afirmar la existencia de ideas innatas.
• La única forma de determinar la verdad de nuestras ideas consiste en
encontrar la impresión o impresiones a partir de las cuales se generó –
el criterio de validez es empírico-.
TIPOS DE CONOCIMIENTO.
• Hume distingue dos tipos de conocimiento:
• CUESTIONES DE HECHO: se corresponde con los conocimientos generados a través de la experiencia,
y por tanto, con el mayor volumen de verdades que manejamos. Son la materia del sentido común y
de las diferentes ciencias. Las cuestiones de hecho se verifican recurriendo a la experiencia –es decir,
remontándonos a la impresión que las generó-. Son, en ese sentido, a posteriori. Si son verdaderas y
las negamos, caemos en el error pero no en la contradicción. Ej. La diapositiva anterior es blanca.
• RELACIONES DE IDEAS: se corresponde con los conocimientos que maneja la Lógica y las
Matemáticas. Son ideas en las que el predicado desarrolla o explicita el significado del sujeto. Son
conocimientos a priori, es decir, su verdad es independiente de la experiencia, ya que se establece
confirmando la coherencia entre una parte (sujeto) y otra (predicado). Son verdades necesarias –
verdaderas siempre-con lo que si las negamos, incurrimos en contradicción. Ej. Todo soltero no es
casado.
LA CRÍTICA AL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.
• Tratado sobre la naturaleza humana e Investigación sobre el entendimiento humano
son las obras en las que Hume recoge su análisis del conocimiento humano; en
ambos casos, el autor escocés incluye un examen del principio de causalidad.
• ¿Por qué lo incluye en un análisis sobre el conocimiento? El principio de
causalidad es supuesto por muchas de las ideas que de forma cotidiana maneja el
sentido común así como por las ciencias de la naturaleza. Actúa como base o pilar de
la visión de la realidad, tanto la nuestra –vulgar- como la del especialista –mundana-.
En base a dicho principio, tomamos decisiones y actuamos así como hacemos
predicciones futuras. Si queremos revisar nuestros conocimientos para determinar
qué hay de objetivo en ellos es indispensable revisar este principio.
LA CRÍTICA AL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD
• ¿En qué consiste dicho principio? Este principio retrata la relación que existe entre dos
fenómenos o sucesos: cuando uno se da (la causa), el otro sobreviene (efecto o
consecuencia). Ejemplos sencillos serían el agua y la humedad, el fuego y la quemadura. Las
leyes de la naturaleza funcionan como causas y los fenómenos que experimentamos serían
sus efectos (gravedad y electromagnetismo para explicar que ni levitemos ni seamos
absorbidos por el centro de la Tierra).
• En toda relación causal reconocemos, además de la causa y del efecto:
• La contigüidad espacial de ambos fenómenos.
• La prioridad temporal de la causa sobre el efecto.
• La conexión necesaria que implica que inevitablemente el efecto le siga a la causa cuando
esta sucede.
LA CRÍTICA AL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.
• Análisis. Su examen busca determinar la verdad de los elementos antes nombrados.
• Para hacerlo, es necesario determinar si es una cuestión de hecho o una relación de ideas
porque el criterio de validez es distinto en cada caso.
• Que solo podamos conocer por experiencia las relaciones causales hace de este principio
una cuestión de hecho. En este caso, para verificar la verdad de las ideas o elementos que
pone en juego, hemos de encontrar la impresión correspondiente de la que nacieron en
cada caso.
• Tomando cualquier ejemplo de relación causal, Hume afirma que podemos encontrar
impresión para la idea de causa, para la de efecto, para la contigüidad espacial de ambos
fenómenos, para la prioridad temporal de la causa sobre el efecto pero NO para la
conexión o relación necesaria.
LA CRÍTICA AL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.
• Conclusión.
• La idea de conexión necesaria, y por tanto, la inevitabilidad de las consecuencias de ciertas causas,
no tiene un fundamento objetivo o en las cosas –de ser así, encontraríamos su correspondiente
impresión-.
• La idea de conexión necesaria tiene una base o fundamento subjetivo: la costumbre a un curso
regular de acontecimientos –que las consecuencias siempre hayan sido las mismas dadas ciertos
fenómenos previos que llamamos sus causas- llevan al sujeto a suponer ese vínculo entre una –causa-
y la otra –efecto-.
• Todos los conocimientos que se basen en la causalidad, entre ellos todos los de la Física y el resto de
CCNN no son necesarios, solo probables. Quizás el sol no salga mañana o levitemos en el espacio.
• Con ello, el concepto de ciencia como conocimiento universal y necesario gracias al método
experimental rebaja su categoría: no es tan infalible como se pensaba.
LA CRÍTICA AL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD.
• Conclusión.
• Hume considera que, tanto en la vida cotidiana como en el ámbito de la
investigación científica, podemos seguir utilizando el principio de causalidad.
Para hacerlo respetando las conclusiones de este análisis, Hume establece que:
• Debemos asumirlo entendiendo que esa relación entre causa y efecto es muy
probable –en razón a la experiencia de un curso regular de los acontecimientos-
pero no inevitable o necesario.
• Solo debemos usarlo en aquellos casos de los que tengamos impresión sensible
tanto de la causa como del efecto.
LOS OBJETOS DE LA METAFÍSICA
• Revisar el fundamento de la existencia del mundo, del sujeto y de Dios era un paso inevitable en el análisis del
conocimiento si tenemos en cuenta que son sustancias que damos por supuestas –al menos, de manera indiscutible, el
mundo y el sujeto-.
• Por sustancia entendemos toda aquella realidad que subsiste por sí misma o que no necesita de otra para existir.
Entendemos que:
• El mundo es una colección de sustancias independientes del sujeto que las percibe.
• El sujeto es una sustancia que conoce ese mundo mediante diferentes facultades y que cuenta con una identidad
relativamente definida y estable.
• Dios es entendido, en filosofía, de dos modos distintos; el primero de ello, como ser infinito, perfecto y necesario, fuente
de realidad, verdad y bondad; es la visión de los autores cristianos –no solo medievales-. Este es el sentido que asumen
las pruebas para demostrar la existencia de la sustancia divina que Hume va a juzgar. También, en Filosofía, Dios es
entendido como la totalidad, es decir, como la suma de sujeto y objeto (en todos los momentos de la historia). Es una
concepción de Dios que se remonta a la Antigua Roma y que cayó en el olvido hasta el siglo XVII, momento en el que
Spinoza la retoma. Hegel, en el siglo XIX, la pondrá en el centro del pensamiento filosófico.
CRÍTICA A LA IDEA DE SUSTANCIA (MUNDO)
• Conocemos el mundo a través de los sentidos –impresiones- y estos, según Hume, solo
nos informan de cualidades aisladas de los objetos: figura, color, olor, sonido, textura.
La imaginación las unifica y nos da como resultado una sustancia: esta mesa, esta
persona.
• En esa imagen hay algo más que las cualidades percibidas: hay una especie de soporte
de todas ellas. Ese soporte se correspondería con la idea de sustancia del objeto mismo.
• La idea de sustancia NO tiene su correspondiente impresión (no percibimos el soporte)
con lo que, según este criterio de verdad humeano, no sería verdadera u objetiva: la ha
generado la imaginación para hacer comprensible lo que registran los sentidos. Tiene un
fundamento,,pero es subjetivo (la crea el sujeto).
CRÍTICA A LA IDEA DE SUSTANCIA (MUNDO)
• Autores empiristas como Locke afirmaron algo más que lo que se acaba de apuntar; para este autor
empirista, la única manera de explicar que siempre percibamos las mismas cualidades aisladas de las
cosas del mundo es porque todas ellas están reunidas, en la realidad, en ese soporte que llamamos
sustancia, aunque no lo percibamos. Y ese soporte es el causante de nuestras sensaciones (de esas
cualidades).
• Para Hume, esto no demuestra que la sustancia como tal exista en la realidad; este argumento de Locke
se basa en el principio de causalidad –los efectos son las cualidades que percibimos; su causa, la
sustancia/cosa o soporte de todas esas cualidades-. Para Hume, es válido el uso del principio de
causalidad siempre y cuando se cuente con impresión del efecto y de la causa. En este caso, no
contaríamos con la impresión de la causa –de la sustancia entendida como soporte de cualidades-.
• Creemos que el mundo es una colección de cosas pero, de manera rigurosa, solo podemos afirmar que
solo son cualidades que percibimos –y mientras las percibimos, ya que lo único que les daría estabilidad o
permanencia sería ese soporte que no podemos decir que objetivamente tengan-.
CRÍTICA A LA IDEA DE DIOS.
• La existencia de Dios se había probado hasta entonces empleando dos tipos de
argumentos diferentes: uno a priori, que tiene en San Anselmo su referencia;
otro a posteriori, que tiene en Tomás de Aquino su mejor ejemplo. Hume revisa
ambos.
• El argumento a priori es aquel cuya verdad es independiente de la experiencia
y se establece cuando existe correspondencia entre un sujeto y un predicado.
Para San Anselmo, Dios existe es una fórmula similar a todo soltero no es
casado o 2+2=4. El problema que Hume ve es que Dios no es un concepto o un
símbolo matemático y por tanto, su conocimiento es una cuestión de hecho que
ha de contar con una impresión que no tiene.
CRÍTICA A LA IDEA DE DIOS.
• En el caso de las vías a posteriori de Tomás de Aquino, Hume
argumenta que no demuestran nada, ya que se basan en un mal uso
del principio de causalidad: se tiene impresión de las cualidades o
condición de las criaturas, que son el punto de partida de todas ellas,
pero no de la causa –Dios.
CRÍTICA A LA IDEA DE SUJETO.
• Asumimos que si percibimos, sentimos…En definitiva, tenemos conciencia, es porque existe una
sustancia estable, con una manera de ser definida, que funciona como una especie de contenedor
de todo lo que experimentamos e ideamos. A esa sustancia la llamamos sujeto.
• Si tuviese realidad objetiva, podríamos contar, cada vez que percibimos, sentimos, imaginamos,
etc… Con dos impresiones distintas: por un lado, la de las cualidades de las cosas/fenómenos,
externos o internos, que en ese momento percibimos; por otro, la de ese yo estable.
• Si revisamos cualquiera de nuestras percepciones o experiencias, encontramos impresiones del
primer grupo pero ninguna del segundo grupo.
• Rigurosamente hablando, el sujeto es, como los objetos del mundo, una creación subjetiva para
hacer más comprensible la propia experiencia. Las características que le atribuimos y que decimos
que forman nuestra identidad se corresponde con la manera habitual que tenemos de sentir,
percibir, actuar.
FENOMENISMO Y ESCEPTICISMO.
• Tras este análisis del conocimiento y de los límites que impone a lo que podemos
llamar, con fundamento, realidad, diremos que para Hume:
• Reales son las percepciones, el flujo de impresiones e ideas en la conciencia. A eso
se reduce la realidad. No podemos decir que reales, tal y como las percibe el
sentido común, sean las cosas como sustancias ni nosotros mismos como sujetos.
A esto se le conoce como fenomenismo –real es lo que se presenta o aparece a la
conciencia: el fenómeno-.
• No niega cualquier forma de conocimiento como los escépticos de la Antigüedad
pero lo reduce a tan pocas cosas –lo que experimentamos en cada momento- que
puede decirse, de forma laxa, que su filosofía alcanza conclusiones escépticas.
EMOTIVISMO MORAL.
• Además de conocer, el ser humano actúa y busca hacerlo de forma buena.
• Desde los orígenes de la filosofía, las propuestas éticas ha tenido un marcado carácter
racionalista: en casi todas ellas, la razón era la fuente de acciones morales –establecía
qué era lo bueno y, por tanto, qué debíamos hacer para actuar correctamente-.
• Para Hume, la razón no tiene ese poder normativo o por el que se establecen
normas/principios/valores de comportamiento: su capacidad es descriptiva, a partir de
las ideas que se generan en nuestra conciencia.
• Cuando la razón intenta, como ha hecho a lo largo de la historia de la filosofía, decir
qué debemos hacer (para actuar correctamente) y por tanto, ser normativa, cae en lo
que llamó falacia naturalista.
EMOTIVISMO MORAL.
• Si la razón no puede ser el fundamento o la base de nuestros principios o normas
morales, ¿cuál será?
• Para Hume, lo único que puede tener fuerza normativa son las emociones o
sentimientos: bueno será lo que nos produzca placer; malo, lo que nos produzca dolor.
• Este sentimiento no es egoísta ni interesado; la emoción moral tiene como base la
empatía, de tal modo que nos producirá placer, y por tanto será bueno, y por tanto,
sentiremos que debemos actuar así, lo que suponga un respeto al otro; malo, justo lo
contrario.
• Este sentimiento es universal, por ello mismo, a todos nos parecen buenas y malas
las mismas acciones.