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Comunión y Responsabilidades en el Decanato

El documento describe la importancia del decanato como un espacio de comunión, oración, formación y corresponsabilidad en la Iglesia, enfatizando su papel en la pastoral orgánica y la unidad del presbiterio. Se destacan las funciones del decano como promotor y coordinador de actividades pastorales, así como la necesidad de crear un ambiente de fraternidad y colaboración entre los sacerdotes. Además, se mencionan las tareas concretas que deben realizarse para fortalecer la pastoral en el decanato y la evaluación de su misión.

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Comunión y Responsabilidades en el Decanato

El documento describe la importancia del decanato como un espacio de comunión, oración, formación y corresponsabilidad en la Iglesia, enfatizando su papel en la pastoral orgánica y la unidad del presbiterio. Se destacan las funciones del decano como promotor y coordinador de actividades pastorales, así como la necesidad de crear un ambiente de fraternidad y colaboración entre los sacerdotes. Además, se mencionan las tareas concretas que deben realizarse para fortalecer la pastoral en el decanato y la evaluación de su misión.

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Comunión y

responsabilid
ades
pastorales
Ciertamente es fácil decir teóricamente cómo
debe ser un Decanato ideal y muy difícil, en
cambio, construirlo en el día a día de nuestro
trabajo pastoral. Sin embargo, hay que tener
ideas claras y exigentes, si no queremos
quedarnos con una maqueta rutinaria de
Decanato, que en nada favorecería la edificación
de una Iglesia particular que quiera ser una
realidad profunda de comunión y misión, una
Iglesia fraterna y evangelizadora.
Decanato como modelo ideal ha de ser: ​
1. Un espacio de amistad, de fraternidad, de
comunión (hogar de hermanos)
El decanato fundamentalmente ha de ser un grupo
estable de trabajo pastoral en un sector geográfico y
humano de una cierta homogeneidad. Este grupo de
trabajo difícilmente funcionará si no hay una base
sólida de amistad humana, de fraternidad evangélica y
de comunión eclesial. ¿Cómo se crece en la amistad?
Cultivándola, creando espacios gratuitos y gratificantes
de auténtica hermandad. Si el decanato no es una
realidad profunda de comunión eclesial, muy
difícilmente podrá ser una realidad de misión, una
2. Un espacio de plegaria comunitaria, de
experiencia de Dios
En las reuniones de decanato ha de cuidarse en gran
manera la oración comunitaria, la experiencia de Dios
aceptándolo como el uno absoluto de nuestra vida. Si
queremos ser evangelizadores antes debe pasar el
Evangelio por nuestros corazones en el silencio de la
plegaria.
Hemos de ensayar nuevos métodos de oración personal
y comunitaria profunda. ¿Cómo crear estos espacios de
oración? No se puede improvisar. Con la improvisación
solamente se consigue una oración rutinaria. Estos
espacios de oración han de cuidarse al máximo:
preparando el ambiente, seleccionando textos,
3. Un espacio de formación permanente en el
campo pastoral
Al decanato se le puede definir con estas palabras:
hogar, escuela, taller.
Hogar: donde los hermanos se sientan a gusto, como
en familia, viviendo la fraternidad evangélica,
sacerdotal y la comunión eclesial.
Escuela: donde todos aprenden de todos, como
discípulos de un mismo Maestro, Jesús.
Taller: donde se analiza la realidad, surgen los
desafíos, se hace proyectos y programas, se coordinan,
se realizan y se evalúan dichos trabajos pastorales.
4. Un espacio para la educación en la
corresponsabilidad eclesial
Todos somos corresponsables en la Iglesia. Esta es una
idea clave que debe abrirse paso sobre todo a través
del decanato. Y ello implica que nadie suplante a nadie
en sus responsabilidades, que todos nos sepamos
complementarios y que todos nos sintamos unidos en
el servicio del Reino de Dios.

5. Un lugar de programación, coordinación y


evaluación pastoral de conjunto
Hoy se impone en nuestra pastoral, sobre todo en el
ámbito decanal, una seria pastoral de objetivos. Este
tema lo veremos un poco más adelante.
Estatutos Jurídico-pastorales del Decanato:

Ser y quehacer del Decanato


[Link] decanato es el conjunto de varias Parroquias
vecinas más o menos afines en su situación socio-
eclesial, que tiene como fin promover la Pastoral
Orgánica en el respectivo sector de la Diócesis.
“Las Parroquias de la Diócesis se reagrupan en Vicarías
foráneas o decanatos con el fin de realizar mejor el
ministerio en beneficio de los fieles” (DMPO 217), o,
como dice el CIC, “para facilitar la cura pastoral
mediante una actividad común” (c. 374 § 2).
•El decanato es signo y realización de la íntima unidad
y colegialidad sacerdotal; es el espacio donde aparece
el testimonio de la unidad del ser y del quehacer de los
presbíteros, exigido por la ordenación, sacramental y
por la misión común: “Los presbíteros, constituidos por
la ordenación en el orden del presbiterado, se unen
entre sí por íntima fraternidad sacramental…, todos
conspiran ciertamente a un mismo fin, la edificación del
Cuerpo de Cristo, que, en nuestros días señaladamente,
requiere de organismos y de nuevas acomodaciones”
(PO 8).
•Los decanatos tienen una decisiva importancia
pastoral: “Pueden ayudar mucho a la pastoral orgánica
y son instrumentos indispensables para la aplicación en
la Diócesis de los principios de subsidiariedad y de la
justa distribución de los ministerios.” “La organización
de los decanatos tiene como fin lograr que los Párrocos
o los encargados pastorales de un mismo territorio o
zona social, con la ayuda del Decano, formen entre sí
una especie de célula del presbiterio diocesano, en
torno a la cual se coordine también oportunamente el
apostolado específico de los religiosos, de las religiosas
y de los laicos que trabajan en dicho territorio o en un
determinado oficio pastoral, de tal manera que la
•Por lo tanto, los elementos esenciales que constituyen el
decanato son, ante todo, una porción de la diócesis formada
por varias Parroquias limítrofes con cierta homogeneidad
socio-eclesial y un número de sacerdotes llamados a integrar
un verdadero equipo sacerdotal.
•Del mismo ser del decanato se deduce el quehacer o
finalidad: Impulsar la unidad del presbiterio, promover y
fortalecer la pastoral integral y orgánica de acuerdo al Plan
Pastoral de la Diócesis. El decanato brinda a todos,
principalmente a los Agentes de Pastoral, una visión
supraparroquial, una fraterna unidad en el desempeño del
ministerio, un lugar de formación y discernimiento eclesial,
un apoyo y esfuerzo común que conduzca a una pastoral
•Esta finalidad del decanato exige tareas concretas que
deben ser realizadas principalmente por todos los
sacerdotes del decanato y por los equipos eclesiales.
Se señalan a continuación las que podrían ser más
importantes:
• Promover el proceso diocesano de planeación
pastoral, así como la ejecución de los planes y
programas pastorales de la Diócesis, de los
acuerdos diocesanos, de las directrices episcopales
y de los Ordenamientos surgidos de las Asambleas
diocesanas.
• Investigar la realidad social, interpretarla y
discernirla con ojos y corazón de pastores y de
cristianos (DP 14).
• Impulsar la unificación de criterios en los Agentes
•Ayudar y apoyar a las Parroquias en su proceso de
renovación pastoral, ordenado a que cada una de ellas
llegue a ser un verdadero ‘centro de coordinación y de
animación de comunidades, de grupos y movimientos”
(DP 644).
•Buscar respuestas de conjunto para las situaciones y
problemas más significativos, que afectan a todo el
decanato.
•Aplicar los principios de complementariedad y
subsidiaridad en actividades tales como la catequesis
pre-sacramental, la formación de agentes, la
elaboración de subsidios pastorales, la colaboración en
‘tiempos fuertes”, adviento, pascua, fiestas patronales,
etc.
El Decano y su función pastoral:
La función pastoral del decano puede sintetizarse así:
“Promover y coordinar la actividad común en el
territorio que le ha sido encomendado por el Obispo”
(c. 555).
El decano ha de ser ante todo un buen sacerdote
conocedor de la realidad sociológica, humana y eclesial
de su decanato.
Ha de tener espíritu de iniciativa y de servicio. Ha de
ser despertador y coordinador de las cualidades de los
demás. Ha de ser un buen repartidor de juego y
responsable de la participación de todos.

El decano no necesariamente ha de tener todos los


El debe procurar dentro del grupo decanal la cohesión y
dinamización de dicho grupo. No se trata, ciertamente,
de dominarlo ni de acapararlo todo. Y mucho menos de
hacerlo todo, sino de ayudar y acompañar a los
miembros del grupo. Su autoridad no ha de significar
dominio, sino promoción para que los otros crezcan en
madurez humana y cristiana, y en corresponsabilidad
eclesial.

El decano, además, ha de ser despertador de nuevas


líneas de actuación evangelizadora y a su vez promotor
y coordinador de importantes servicios laicales que
cubran necesidades pastorales reales en el ámbito de
su decanato.
Por último, el decano ha de promover y coordinar la
participación del decanato en los eventos diocesanos y
en las actividades extra diocesanas en las que se le
pida su colaboración. De la misma manera, ha de
ocuparse y preocuparse por el buen caminar pastoral
de todas y cada una de las parroquias, como también
de las comunidades que carecen y necesitan de
sacerdotes y de equipos misionales.
VALORACIÓN DE LA MISIÓN DEL DECANO:

1. ¿Cómo ha promovido y fomentado el Decano, un ambiente sacerdotal fraterno,


una supervisión administrativa eficiente y un dinamismo Pastoral Organizado en
el decanato?

2. ¿Qué áreas de oportunidades tiene el Decano para promover y fomentar en el


decanato, un ambiente sacerdotal fraterno, una supervisión administrativa
eficiente y un dinamismo Pastoral Organizado?

3. ¿Qué acciones requieren realizar el Decano para promover y fomentar en el


decanato, un ambiente sacerdotal fraterno, una supervisión administrativa
eficiente y un dinamismo Pastoral Organizado?

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