UNIDAD II
El emprendedor y su capacidad creativa
Idea
Una idea (del griego ἰδέα 'aspecto,
apariencia, forma',relacionado con
εῖδος eîdos, 'vista, visión, aspecto') es
una representación mental que surge a
partir del razonamiento o de la
imaginación de una persona. Está
considerada como el acto más básico
del entendimiento, al contemplar la
mera acción de conocer algo.
Capacidad creativa
La creatividad es la capacidad de
generar nuevas ideas o conceptos, de
nuevas asociaciones entre ideas y
conceptos conocidos, que
habitualmente producen soluciones
originales. La creatividad es sinónimo
del "pensamiento original", la
"imaginación constructiva", el
"pensamiento divergente" o el
"pensamiento creativo".
Sin duda, la generación de ideas es un
proceso mágico en el que convergen la
capacidad y el potencial humano, y la
energía creadora del entorno.
Es ahí, en ese chispazo de conexión,
donde la magia ocurre, donde aparece
el pensamiento creativo, las ideas
creativas y surge algo nuevo o la
reestructuración de lo ya creado.
El proceso creativo
Unos definen el proceso creativo como una
sucesión de pensamientos, a través de la
cual el ser humano es capaz de crear algo
novedoso, de llegar al momento ¡Eureka!,
en el que logra visualizar la idea creativa,
finalmente. Esto se da al conectar las ideas
de una forma nunca antes hecha y generar
un nuevo chispazo.
Otras personas perciben el proceso de manera
más mística y divina. Elizabeth Gilbert -
escritora de Comer, Rezar, Amar-, en su
libro Big Magic comenta que
Los romanos no creían que una persona fuese
un genio. Se creía que las personas que tenían
grandes ideas eran apadrinados por un genio
externo, un genio otorgado por el universo.
De este modo, las ideas creativas obtenidas
compartirían mérito entre la persona elegida y
ese genio mágico.
Los procesos creativos varían de acuerdo a
la persona. Lo importante es alimentar un
espacio en el que las asociaciones puedan
jugar de forma libre y dar paso a la
concepción de una nueva idea.
La creatividad nos sirve, también, para
encontrar nuevas ideas que nos ayuden a
resolver problemas existentes y tener una
mejor experiencia en el desarrollo de
nuestros procesos.
¡La creatividad es nuestro
mayor poder!
Todo lo que existe físicamente, fue
creado primero en nuestra mente. Los
teléfonos celulares, el internet, los
edificios, la ropa que llevamos puesta;
absolutamente todo fue primero una
idea. Así que eso que venga a tu
cabeza puede sonar loco en primer
momento, y luego convertirse en algo
tangible y palpable.
Fases del proceso
creativo
Hay tantos procesos creativos, como
personas en el mundo. Cada quien
diseña sus etapas del proceso creativo
y su forma de conseguir nuevas ideas,
nuevas soluciones
Graham Wallas, nombra y describe
concretamente las etapas del proceso
creativo de la siguiente manera:
Fase de preparación
Se observa y se estudia el contexto,
para lograr definir concretamente el
problema. Se diseña un proyecto que
permita resignificar la realidad o crear
ideas nuevas. En esta fase se aplica la
herramienta de lluvia de ideas.
Fase de preparación
Aquí se suelta la idea; se descansa la
parte consciente que estaba enfocada
en la resolución del problema o la
creación de una idea. La fase de
incubación permite que la mente
establezca asociaciones libres y
propias, sin estar totalmente dirigidas
por nuestra conciencia.
Fase de iluminación:
La idea vuelve a nosotros. Se pesca el
pez dorado. ¡Eureka! Esta idea llega,
basada en los procesos que ha venido
ejecutando nuestro inconsciente, a
través de la memoria. Por eso, las
acciones previas y el enfoque puesto
cobran valor a la hora de generar
ideas.
Fase de verificación:
Entra en juego el pensamiento crítico,
para determinar si tiene valor esto que
se creó en nuestra mente; si realmente
funciona.
Al superar el reto creativo y lograr
darle vida a una idea, ese pensamiento
creativo mostrará su validez al ser
presentado ante la realidad. Es esta la
que determinará su valor, eficiencia y
funcionalidad. Por eso es tan
importante exponerla y recibir el
feedback pertinente
Bloqueos creativos
Todos hemos sentido que las ideas creativas no
aparecen; que no importa cuánto enfoque le pongamos,
no logramos dar vida a un pensamiento creativo.
Los pensamientos parecen monótonos y poco
estimulantes, la conexión de pensamientos se hace
lenta y nebulosa y mientras más presión ejercemos,
menos vemos la luz.
Bloqueo mental: Los pensamientos ya
construidos y tu forma de ver la realidad están
rígidos y no dejan rendijas para que se cuelen
las nuevas ideas. En estos casos, romper
rutinas, o invertir el orden, reconfigura nuestros
procesos.
Bloqueo emocional: El miedo es protagonista.
En este caso, imaginar el peor escenario posible
permite ver que nada es realmente tan fatal
como lo imaginamos. ¡Inténtalo!
Bloqueo perceptivo: Nuestra forma de
percibir el mundo a veces nos limita. En
este caso, comenzar a cuestionar el
porqué de nuestros pensamientos
permite quebrar un poco esos ideales.
Bloqueos ambientales: El espacio físico
influye en el arte del pensamiento. Si
quieres crear algo diferente, cambiar de
ambiente puede ser un gran estimulante.
Bloqueo perceptivo: Nuestra forma de
percibir el mundo a veces nos limita. En este
caso, comenzar a cuestionar el porqué de
nuestros pensamientos permite quebrar un
poco esos ideales.
Bloqueos ambientales: El espacio físico
influye en el arte del pensamiento. Si quieres
crear algo diferente, cambiar de ambiente
puede ser un gran estimulante.
Estrategias para
estimular la creatividad
La creatividad es un músculo y para
tener una mejor experiencia, debemos
ejercitarlo.
Caminar: Caminar estimula la circulación y nos
expone a nuevos estímulos. Con esta recogida de
información, podemos crear nuevas conexiones entre
las ideas ya existentes y dar vida a un pensamiento
divergente.
Descansar: El sueño permite que las ideas del
inconsciente salgan a flote y surjan asociaciones poco
usuales, que no haríamos en un estado consciente.
Técnica de borrador: Consiste en anotar en un
papel todas las ideas que vengan a la mente
referentes a un tema. Luego que tengamos la lista,
comenzamos a darle un sentido y conseguir el hilo
que va uniéndolas.
Conexiones forzadas: Se forman dos columnas
distintas en la que escribiremos palabras/conceptos
que no guarden relación entre sí. El ejercicio es
tomar una de cada columna al azar y creamos una
nueva idea uniendo ambas palabras.
Cuestionar: Hacemos una lista con las ideas
acerca de un tema y comenzamos a pensar cómo
cada una pudiese ser invalidada. De esa manera,
buscamos las posibles fallas o debilidades de
nuestra idea.
SCAMPER: Este método está compuesto por
una serie de preguntas que se hacen sobre el
tema central:
1. Sustituir: Qué pasa si en la idea se sustituye un
elemento por otro.
2. Combinar: Qué pasa si se combina el elemento A
con el elemento E.
3. Adaptar: Cómo podría adaptarse esta idea a un
nuevo escenario o contexto.
4. Modificar: Qué elementos podrían modificarse para
sumar valor a la idea central.
5. Eliminar: Cómo podría simplificarse esta idea.
6. Revertir: Cómo podría organizarse esta idea para
que sea aún más efectiva.