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Semana 1

El documento aborda el Derecho Romano, sus principios y fundamentos, así como la importancia de las habilidades blandas en el aprendizaje. Se presentan los objetivos de la materia, la historia política de Roma y sus sistemas de gobierno, incluyendo la Monarquía, la República y el Imperio. Además, se destacan conceptos jurídicos romanos relevantes y se establecen lineamientos para la evaluación y actividades del curso.

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Miriam Rojas
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Semana 1

El documento aborda el Derecho Romano, sus principios y fundamentos, así como la importancia de las habilidades blandas en el aprendizaje. Se presentan los objetivos de la materia, la historia política de Roma y sus sistemas de gobierno, incluyendo la Monarquía, la República y el Imperio. Además, se destacan conceptos jurídicos romanos relevantes y se establecen lineamientos para la evaluación y actividades del curso.

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DERECHO ROMANO

VALOR DEL MES


HABILIDADES BLANDAS A
DESARROLLAR

EMPATÍA Y CAPACIDAD DE COMUNICACIÓN.


FACILIDAD DE EXPRESIÓN
RÚBRICA DE EVALUACIÓN
• Proyecto Integrador 20%

• Asistencia, participación y cumplimiento de trabajos y tareas 20%

• Trabajo colaborativo 20%

• Auto-gestión y aprendizaje 20%

• Habilidades blandas y Desarrollo personal 20%


Lineamientos de la Materia
• Puntualidad

• Respeto

• Participación con comentarios propositivos y colaborativo

• Se recomienda consultar constantemente diversas fuentes, así como


noticias relevantes contemporáneas relacionadas con la materia y de
ser posible, corroborar a través de ejemplos prácticos el desarrollo de
la misma.
OBJETIVO GENERAL

El alumno conocerá los principios y fundamentos del Derecho Romano,


concediendo importancia a los sujetos de derecho y todas las atribuciones que
de ellos se desprendan.
OBJETIVO DE LA SEMANA

En esta semana veremos la introducción al Derecho Romano conociendo la


historia general de Roma así analizaremos su constitución política en las
diversas formas de gobierno que tuvo hasta la época de Justiniano, así como
identificaremos las características y clasificaciones de los Sujetos de Derecho
en Roma.
PRESENTACIÓN
El Derecho Romano surge de las ideas sociales, morales y religiosas.

El Derecho tiene que adaptarse a las condiciones a las necesidades del hombre.

El Derecho tiene y debe estar a la disposición del hombre.

El hombre debe valerse del Derecho para resolver sus problemas, para dar
solución a sus necesidades.

Cuando el Derecho no resuelva los problemas humanos, no será tal Derecho.


INTRODUCCIÓN AL DERECHO ROMANO
Concepto e importancia del Derecho Romano

En sentido estricto y desde una perspectiva normativista, el Derecho


romano se entiende como el complejo total de las experiencias, ideas y
ordenamientos jurídicos que tuvieron lugar en el proceso histórico de
Roma, desde los orígenes de la ciudad-Estado (753 a.C.) hasta la
muerte del emperador Justiniano (565 d.C.).
En un sentido más amplio, el Derecho romano también se entiende como:

I. El desarrollo del Derecho justinianeo en el Imperio Romano de Oriente


hasta 1453.

II. La recepción y reconocimiento del Derecho romano por los pueblos


bárbaros primero, y más tarde, por las incipientes monarquías
medievales asentadas en el occidente de Europa.

III. En el siglo XIII el Derecho romano se entendió como la elaboración


doctrinaria resultante del estudio del Corpus Iuris Civilis y su adaptación
a los ordenamientos vigentes de los pueblos europeos, desarrollándose
un derecho común europeo (ius commune), cuya influencia constituyó
la base de los sistemas jurídicos nacionales.
IV. Como fuente utilizada en los dos últimos siglos para la formación de
códigos, especialmente de Derecho privado en gran número de
legislaciones contemporáneas.

V. La armonización teórico práctica que los juristas alemanes del siglo


XIX hicieron de la compilación justinianea con las necesidades y
modalidades de la época hasta la promulgación del Código Civil Alemán
(BGB) en 1900.

VI. En la actualidad, se considera que la ciencia del derecho privado y la


cultura jurídica en Occidente hunden sus raíces en el Derecho romano,
de ahí su gran valor científico.
La historia del Derecho Romano representa en el campo de la ciencia jurídica
la dirección que domina el pensamiento jurídico contemporáneo, ya que
numerosos principios e ideas del Derecho Romano están vigentes; sin
embargo, ya se entienda que éstos pertenecen a otro tiempo o ya se
consideren que mantienen vigencia en la hora presente, sea por dictado de
la ley o por mandato silencioso de la historia a través del mundo globalizado,
no cabe negar que estos principios jurídicos han estado presentes a lo largo
de la historia occidental.
ACTIVIDAD # 1: Conceptos jurídicos romanos relevantes

OBJETIVO: Los alumnos de forma individual, investigarán y analizarán los


conceptos jurídicos romanos relevantes.

INSTRUCCIONES: Los alumnos de manera individual investigarán y


analizarán cuando menos 10 conceptos jurídicos romanos relevantes, los
que deberán subir a la plataforma creada para ello.
Conceptos jurídicos romanos relevantes
a) Derecho (ius) y religión (fas):

En los orígenes de Roma, como ocurre en la mayoría de los antiguos pueblos,


el derecho guardaba vínculos estrechos con la religión y la moral; sin
embargo, el derecho romano tuvo el mérito de separar los preceptos
religiosos de las normas jurídicas, a grado tal que tenían expresiones propias
para designar y comprender unos y otras.

- Ius se refería al derecho propio de los humanos.

- Fas era considerado como lo justo religioso o lo que está conforme a la


voluntad de los diose; lo contrario a la voluntad divina se consideraba
nefasto (nefas).
b) Preceptos del derecho (praecepta iuris)

Según el jurista romano Ulpiano los tres famosos preceptos que sintetizan
los fines del derecho para lograr la convivencia social dentro de ciertas
reglas son:

a. Vivir honestamente (honeste vivere).

b. No dañar a otros (alterum non ladere).

c. Atribuir a cada quien lo suyo (suum cuique tribuere).


c) Justicia (iustitia)

Ulpiano define a la justicia como la constante y perpetua voluntad de dar a


cada uno lo suyo (Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum
cuique tribuendi)

os romanos entendían la justicia desde un criterio práctico conforme al


cual se logra resolver el concreto y específico problema presentado ante
los tribunales.

Sin embargo, esta definición no señala el modo de lograr dar a cada uno lo
suyo, toda vez que en esto radica el permanente trabajo del jurista que
busca la justicia al hacer la ley y aplicarla.
d) Equidad (aequitas)

La equidad alude a la adecuación que el derecho tiene de aplicarse al caso


concreto; esto es, la justicia del caso concreto, en caso contrario, el derecho
conduciría a la máxima injusticia (summum ius summa iniuria).

Durante la época preclásica y clásica, equidad era entendida como un valor


ideal y con el que se justificaba la norma; en cambio, en el Derecho
justinianeo se entendía como un criterio regulador de los conflictos, criterio al
margen y contrapuesto a la norma positiva y basado en concepciones
cristianas como las de piedad, caridad, benevolencia, benignidad, etc.

La evolución del Derecho romano busca dotar de equidad a las soluciones


excesivamente rigurosas y formalistas del derecho civil, con lo cual el
primitivo derecho se universaliza.
e) Jurisprudencia (iurisprudentia)

Ulpiano definía a la jurisprudencia como el conocimiento de las cosas


divinas y humanas, la ciencia de lo justo e injusto (iuris prudentia est
divinarum atque humanarum rerum notitia, iusti atque iniusti scientia)

La jurisprudencia es entendida como aquel conocimiento del Derecho,


saberes prácticos del jurista a través del cual es capaz de establecer lo
que se ajusta al derecho.

Para algunos autores, la referencia de las cosas divinas y humanas tiene


su origen en la época arcaica, en donde los colegios sacerdotales eran los
únicos conocedores del ius y del fas.
Historia política y constitucional romana

Durante su larga primera vida, los romanos contaron con tres sistemas de gobierno:

la Monarquía

la República y

el Imperio, subdividido en Principado e Imperio absoluto.

Por tal razón, elaboraron sendas estructuras constitucionales para gobernar su vida en
sociedad.
ACTIVIDAD #2.- Historia política y
constitucional romana
OBJETIVO: Los alumnos analizarán por equipos, los sistemas de gobierno
de Roma con base a los textos proporcionados para ello, mismos que
complementarán y expondrán.

INSTRUCCIONES: Los alumnos serán divididos en 3 equipos que analizarán


y complementarán los contenidos de los textos que se les proporcionarán
para ello, los que serán expuestos ampliamente por cada uno de ellos, en la
forma que se estructuren los equipos.
1: La Monarquía.

La primera en el tiempo fue la Monarquía que duró desde


la fundación de la ciudad, alrededor del 753 a. C, hasta el
510 a. C., fecha convencional para señalar su caída. En esa
época Roma era una pequeña población de agricultores
enclavada en el Lacio y limitada por el río Tíber, cuya
extensión territorial no pasaba de 500 kilómetros
cuadrados. La religión era politeísta y se relacionaba con
tres tipos de divinidades: los dioses nacionales, los dioses
de la naturaleza y los dioses familiares.
Sus instituciones eran:

a) la familia (domus) que puede definirse como un grupo de personas


unidas entre sípor la autoridad que una de ellas (el paterfamilias)
ejercía sobre los demás, para fines que transcendían el orden
doméstico. El parentesco podía ser por cognación (consanguíneo) por
agnación, que comprendía a todas las personas que por diversas
causas, entraban bajo la potestad del padre de familia. Se trataba pues
de una familia eminentemente patriarcal;
b) la gens, que era un grupo de familias que tenían un antepasado en
común, por lo que llevaban también un nombre en común (nomen
gentilicio), y que constituían una unidad política dentro del propio
Estado. Aunque todo en esta época cae en el plano de lo conjetural, es
probable que el Estado romano, en sus inicios, no fuera otra cosa que
una federación de gentes y;
c) la clientela, que estaba compuesta por individuos libres que por alguna razón, se
sometían a la autoridad de un ciudadano romano, obligándose para con él a llevar a
cabo una serie de acciones, y recibiendo como contraprestación su protección ante los
tribunales, así como tierras para el cultivo. También, desde sus inicios, Roma conoció la
esclavitud y la división de la sociedad entre una clase poderosa y rica que gozaba de
todos los privilegios y detentaba los cargos públicos: los patricios, y otra constituida
por el pueblo bajo, desposeída, prácticamente sin derechos y, por supuesto, sin acceso
a dichos cargos.

En un principio la clase mayoritaria debió ser la de los patricios, pero como ocurre
siempre, ésta se encerró en sí misma para proteger sus privilegios y fue disminuyendo
lentamente mientras aumentaba la clase plebeya, hasta que llegó un momento en que
fue tal el desequilibrio, que derivó en una real lucha de clases; lucha que tiñó de
sangre en muchas ocasiones las calles de la ciudad.
Estructura Constitucional

La estructura constitucional era monárquica. Por consiguiente, el


poder supremo residía en una sola persona: el Rey, quien era el
jefe político, el juez máximo y el supremo sacerdote. Sin
embargo, no podemos catalogarla de “monarquía absoluta”
porque el rey no gobernaba solo, lo hacía con la intervención de
los comicios y el asesoramiento del Senado.
Los comicios, que eran las asambleas del pueblo, se reunían
atendiendo a su linaje (comicios por curias) y, a partir de las reformas
del rey Servio Tulio (543 a. C.), a su riqueza (comicios por centurias) a al
lugar donde se encontraban domiciliados (comicios por tribus).

El Senado era un cuerpo consultivo integrado por los ancianos (senes),


probablemente los jefes de las gentes que asesoraban al Rey, debido a
su mayor experiencia y responsabilidad.

Al caer la monarquía, la importancia del Senado aumentó


considerablemente por su carácter permanente en relación con los
magistrados temporales que sustituyeron al rey: los cónsules.
2: La República.

La segunda en el tiempo fue la República, entendiéndose por tal el sistema de


gobierno, no vitalicio, que se renueva periódicamente por la consulta al pueblo. Sin
embargo, ya desde los inicios de la época republicana nos encontramos con la figura del
dictador, que era un magistrado único y extraordinario que asumía todos los poderes, a
semejanza del antiguo rey, por un periodo no mayor de seis meses, en el cual gozaba de
absoluta libertad para tomar todo tipo de decisiones en momentos críticos.

Esto demuestra que desde los tiempos más remotos se consideró ventajosa la
unificación del mando supremo en tiempos de peligro para la nación.
La sociedad romana, en tiempos de la República, sufrió una profunda
transformación en todos los órdenes.

De una pequeña ciudad junto al Tíber, Roma pasó en cuatro siglos, a


convertirse en el centro de un Imperio que abarcaba territorialmente
todo el mundo antiguo, desde las costas del Atlántico hasta el Mar
Negro, y desde el desierto de Sahara y Arabia hasta las Islas Británicas.

Fue la etapa de mayor éxito de la política exterior de Roma, de la gran


conquista, que la convirtió en dueña y señora, primero del
Mediterráneo y posteriormente de todo el mundo conocido de la
época.
Sin embargo, fue también la época de las grandes crisis económicas, sociales y
políticas que dieron como resultado la ruina del sistema republicano. Estas fueron:

§ las luchas entre patricios y plebeyos que derivaron en el triunfo de estos últimos
al lograr una equiparación jurídica con los patricios;

§ la crisis agraria, bajo el mando de los hermanos Graco, quienes lucharon, sin
conseguirlo, por un reparto más equitativo de la tierra;

§ la crisis de nacionalidad, dirigida por Marco Livio Druso, quien luchó y logró la
concesión de la ciudadanía romana para todos los habitantes de la península itálica,
§ la crisis esclavista, encabezada por el gladiador tracio Espartaco, quien en los
años 73 a 71 a. C. hizo estremecer los cimientos del Estado romano, aunque no
logró la supresión de la esclavitud.
Todas ella dieron lugar a una crisis institucional, consecuencia de las luchas por el
poder, que generaron varias guerras civiles (Mario vs Sila , Pompeyo vs Julio
César y Marco Antonio vs Octavio) y que, como dijimos antes, darían al traste
con el sistema republicano.

Aunque parezca un contrasentido, es evidente que las crisis internas y el éxito


externo chocaron irremediablemente. Quizás este último llegó demasiado rápido
y las instituciones que regían la vida de la sociedad republicana no pudieron
soportarlo.

Es por eso que podemos definirla como una de las etapas más interesantes de la
historia de Roma, principalmente durante su siglo final.
Estructura Constitucional

En cuanto a la estructura constitucional, Roma fue gobernada en tiempo de la República


esencialmente por tres instituciones políticas: la magistratura y el Senado, con la
intervención del pueblo a través de los comicios.

La primera de ellas estaba integrada por los magistrados (cónsules, pretores, censores,
cuestores, ediles curules y tribunos de la plebe, principalmente) que ejercían diversas
funciones.

Sus cargos eran electivos y anuales (salvo el de censor que era quinquenal) y no se permitía
la reelección inmediata. Eran también colegiados (dos titulares para cada cargo, quienes
mediante la intercessio podían paralizar las decisiones tomadas por su cotitular), gratuitos, y
sometidos a un orden jerárquico que ponía a la cima a los cónsules y en la base al tribuno de
la plebe, aunque este magistrado tuvo siempre un importante poder político y lo ejerció a
través de su derecho de veto a las decisiones tomadas por los patricios.
La gratuidad de las magistraturas (cursus honorum) hizo que el sistema republicano
se convirtiera en una oligarquía, pues solo los ricos que podían ocuparlas sin recibir
remuneración tenían acceso a ella.

Las magistraturas mayores, como los cónsules, tribunos, dictadores y pretores (y los
propretores y procónsules en las provincias conquistadas) contaban con imperium,
que era el poder de mandar y ser obedecidos, mientras que las magistraturas
menores (ediles, cuestores y censores) solo contaban con la potestas , que era un
poder de mando desprovisto de coercitio, que era la facultad de ejecutar lo mandado.

Estas magistraturas fueron primero ocupadas solamente por los patricios, pero
gracias a su lucha incesante, los plebeyos lograron acceder a ellas y equipararse así
con los primeros.
En cuanto al Senado, este tuvo sus épocas de gloria y de declinación durante la República. Alrededor del
siglo III a. C. y en adelante, llegó a adquirir un control casi total en la vida política de la ciudad debido, por
una parte, a la incompetencia de las masas populares que integraban los cuerpos comiciales, y por otra, al
gran poderío que iba obteniendo Roma a través de las guerras de conquista.

Esto hizo necesario que la orientación política, tanto externa como interna, se concentrara en manos de
ciudadanos expertos que ya tenían la de práctica de gobierno por haber ocupado antes algunas
magistraturas.

Sin embargo, en el siglo final de la República y debido a todas las crisis que en él se suscitaron, la autoridad
del Senado comenzó a tambalearse, haciéndose más acuciada la situación en tiempos de Julio César, a quien
como ya sabemos, le costó la vida su actitud de enfrentamiento con el ordo senatorial.

Fueron amplias las funciones que tuvo el Senado en este periodo.

Era de su competencia el ordenamiento del culto y la vigilancia del derecho sacro, la administración de la
hacienda pública, las relaciones exteriores, así como funciones de tipo militar. Intervino también en el
proceso legislativo a través del ejercicio de la autorictas patrum, que consistió en avalar las resoluciones
tomadas por los comicios.
Estos quedaron reducidos por el declive que sufrieron los comicios
curiados y los centuriados en beneficio los tribales, debido a que la
plebe logró imponer una nueva organización comicial, de carácter
territorial, con el fin de que participara en ellos toda la ciudadanía, sin
privilegios de linaje o de fortuna.

Además, durante esta época surgió y subsistió otro tipo de asamblea


popular, la Concilia plebis , que reunía a los plebeyos bajo la
convocatoria de su tribuno, cuyas decisiones, aunque en sus inicios solo
obligaban a estos, con el transcurso de tiempo, a través de la Lex
Hortensia, adquirieron obligatoriedad para todos los ciudadanos sin
excepción.
3. El imperio

El Imperio romano fue el periodo de la civilización romana posterior a


la República y caracterizado por una forma de gobierno autocrática.

Se inauguró con el emperador Augusto.

El Senado quedó limitado a ser un órgano de apoyo de ese poder político.


3.1.: El Principado. (No Absoluto)

La tercera fue el Principado, instaurada por Octavio, sobrino e hijo adoptivo de Julio César,
quien tuvo la habilidad de crear una especie de “imperio democrático” para salvar en
parte las instituciones republicanas, aunque permitiendo el control político, cada
momento más acentuado, en manos de un ciudadano, que sin dejar de ser tal, era el
primero entre todos ellos: el príncipe (princeps inter cives).

A través de una serie de resoluciones adoptadas por el Senado y los comicios, Octavio, a
quien a partir de ahora se le llamaría Augusto, fue concentrando en sus manos las
facultades y prerrogativas que hasta entonces se encontraban distribuidas a los
magistrados, esto es, el poder consular y la facultad tribunicia, lo que le otorgó la
inviolabilidad y el derecho al veto.

Por otra parte, fue senador, censor, supremo jefe militar, director de la moneda y de la
política internacional.
Con esos poderes, Augusto gobernó durante un largo periodo en el que
organizó el erario, el ejército y la administración de las provincias
conquistadas, embelleció la ciudad con magníficos edificios públicos y
templos (según el historiador Suetonio, Augusto se jactaba de haber
recibido una ciudad del ladrillo que había convertido en una ciudad de
mármol), fomentó la moralidad con estrictas leyes que regulaban el
comportamiento de los romanos, así como el nacionalismo, mediante
normas tendientes a proteger la identidad romana.
Además, desde un punto de vista literario, su época fue el “Siglo de Oro” de las
letras latinas, floreciendo en ella filósofos, historiadores, poetas y dramaturgos.

Dentro del campo del derecho llevó a cabo una serie de reformas que dieron la
pauta para el gran desarrollo jurídico que caracterizó la época clásica al
rodearse de grandes juristas para que le asesoraran en materia de derecho a
través de una institución realmente novedosa: el Concilium Principis, y
estableció el ius publicum respondendi ex autoricate principis, que significaba
otorgar a los más eminentes juristas el poder de hablar por boca del príncipe
en su materia, por lo que, con el transcurso del tiempo, sus opiniones jurídicas
llegaron a convertirse en normas de obligatorio cumplimiento para todos;
ambas medidas fueron de suma trascendencia para el desarrollo de la
jurisprudencia clásica.
Pero sin lugar a dudas, su logro más importante fue el establecimiento de la paz, la llamada “paz
octaviana”, tan necesaria ya para los romanos después de la turbulenta República, que no sólo abarcó su
largo reinado, sino que imperó, con algunos intervalos de agitación, durante tres siglos más.

A la dinastía instaurada por Augusto, la de los Julios-Claudios (Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y
Nerón), siguieron la de los Flavios (Vespasiano, Tito y Domiciano), la de los Antoninos (Nerva, Trajano,
Adriano, Antonino Pio, Marco Aurelio y Cómodo), que duró casi 100 años y que estuvo integrada por los
emperadores que mayor gloria y estabilidad le dieron al imperio romano, y la de los Severos (Septimio
Severo, Caracalla, Heliogábalo y Alejandro Severo), también llamada de los emperadores militares, con la
que se cierra el ciclo del principado.

Y, ¿cómo valorar a Roma y su imperio en este largo periodo? Pues bien, Roma llegó a su cenit en todos los
órdenes, en el de la extensión territorial con la conquista de la Britania y la Germania, en el de la cultura,
en el del poderío político, en el del desarrollo económico y en el del derecho, aunque ni los ilustrados
emperadores Antoninos pudieron resolver los antiguos problemas del proletariado urbano, la lucha de
clases, el aumento de los latifundios y le crisis demográfica, todo lo cual, unido a la creciente presión de
los bárbaros que desde tiempo atrás empezaron a invadirla, precipitaría la caída del imperio de
Occidente unos siglos después.
Estructura Constitucional

En cuanto al marco constitucional que rigió a Roma en este periodo, los príncipes, en un inicio,
trataron de conservar una apariencia republicana, pero con el transcurso del tiempo, cada vez se
hizo más patente el poder unipersonal del emperador en el centro de la constitución del Estado.

Debido a ello, las instituciones republicanas (Magistratura, Senado y Comicios) fueron


experimentando grandes transformaciones hasta llegar a perder totalmente su importancia. Los
comicios, típica representación popular romana, continuaron al principio teniendo la facultad de
elegir a los magistrados, aunque en la realidad predominaba el deseo del príncipe y se escogían las
personas que él indicaba, hasta que, poco tiempo después, esta facultad electiva fue otorgada al
Senado. También conservaron por un tiempo la facultad legislativa, aunque no hacían más que
aceptar, como en el caso anterior, las propuestas del emperador.
Mucha mayor importancia se le otorgó al Senado que adquirió la facultad
electoral y posteriormente la legislativa, convirtiéndose el senadoconsulto en
fuente formal del derecho.

Además, se le otorgó el gobierno de las llamadas provincias senatoriales, esto


es, de aquellas que ya estaban pacificadas.

Sin embargo, tampoco escapó del absolutismo imperial, pues poco a poco fue
perdiendo sus prerrogativas hasta quedar convertido en un organismo más,
sumiso a la voluntad del emperador.
Por último, las magistraturas republicanas no corrieron mejor suerte y entraron en una etapa
fatal de decadencia al desaparecer la vitalidad y la independencia de que gozaron en el periodo
precedente.

Sus funciones se fueron desnaturalizando en la práctica y caducaron por completo, a la par que
sus miembros fueron sustituidos paulatinamente por funcionarios imperiales que el príncipe
nombraba y removía a su arbitrio.

Sólo la pretura pudo conservar su primitiva fisonomía, ejerciendo en Italia y las provincias la
jurisdicción civil a través de los pretores urbano y peregrino. Sin embargo, comienza también
en esta etapa su decadencia con la aparición del procedimiento extraordinario (extra ordinem)
en sustitución del formulario y con la publicación del Edicto Perpetuo de Adriano, que comenzó
a limitar su actividad creadora.
Por otra parte, durante esta época surgió un magistrado que adquirió gran
relevancia: el prefecto del pretorio.

Esta magistratura alcanzó gran relevancia política y jurídica cuando comenzó a


declinar el Principado, tanta que la alcanzaron eminentes jurisconsultos como Gayo,
Ulpiano, Paulo y otros.

Por último, podemos concluir diciendo que los honores, facultades y prerrogativas
que poco a poco fue acumulando el Príncipe, produjo un fuerte desequilibrio entre él
y los demás órganos del Estado que se vieron eclipsados y dominados por aquel.

Con el transcurso del tiempo y cuando se fue alejando la idea de la democracia de la


mente de los romanos, el absolutismo, latente en tiempos de Augusto, cobró fuerza,
y con los años se convirtió en una monarquía absoluta de tipo heleno-asiático, en el
periodo posterior.
3.2. : El Principado. (Absoluto)

La cuarta forma de gobierno que se dieron los romanos fue la del imperio absoluto o dominato, que
tuvo su momento culminante durante el reinado de Diocleciano, quien trató sin lograrlo, a través de una
profunda reforma constitucional, de impedir la decadencia y, más tarde, el hundimiento del imperio
romano de Occidente. Muchas fueron las causas que determinaron dicho hundimiento y todas, aunque
quizás algunas solo en forma incipiente, se encontraban ya vinculadas al régimen imperial en los dos
primeros siglos de su vida. Estas fueron:

a) el peligro militar consecuencia de las luchas por el poder, que había nacido desde la época
republicana con la instauración del culto a la personalidad y la organización de un ejército regular;

b) la crisis económico-social al pasar Roma de una economía de tipo esclavista —que decayó por la
falta de conquistas, fuente principal de la esclavitud y por la influencia del cristianismo— al
régimen económico del colonato que caracterizaría a la Edad Media;

c) la desmoralización de las costumbres en las clases económicamente privilegiadas y la influencia de


otras, de carácter autoritario, como resultado del contacto con del mundo oriental;
d) el nacimiento y desarrollo de la ideología cristiana que comienza a aglutinar
a las clases populares, aportándoles el principio de la igualdad de los hombres,
así como la idea del cosmopolitismo;

e) la invasión paulatina y en los inicios pacífica de los bárbaros, que aunque


con un grado de civilización muy inferior, aportaban la suficiente energía,
juventud y vitalidad para enfrentarse con éxito al imperio en decadencia y;

f) la burocratización del aparato estatal, tanto en Roma como en las provincias,


que produce una excesiva centralización, así como una vulgarización en el
campo del derecho.
A la muerte de Alejandro Severo sigue un periodo de caos en el imperio; en este periodo,
llamado de los treinta tiranos de Roma, los emperadores se suceden en el poder durante exiguos
intervalos, basados en la fuerza de sus legiones, hasta que llega al poder Diocleciano, emperador
de gran talento político, quien lleva a cabo la reforma constitucional antes citada, con
implicaciones políticas, fiscales, administrativas y militares.

A esta reforma se le llamó la “tetrarquía” y consistió en la división territorial del imperio en


cuatro partes: la Italia, el Oriente, las Galias y la Iliria, que a partir de la reforma serían
gobernadas por dos Augustos y dos Césares, quienes ocuparían el lugar de los Augustos en un
lapso de 20 años y procederían a nombrar a dos nuevos Césares.

De esa manera pretendió el emperador solucionar el problema de la sucesión al trono y acabar


con las luchas por el poder a través de las armas.

Además, esta reforma ofrecía un mayor control sobre las fronteras del imperio, al permitir
defenderlas con más éxito debido a la concentración de las tropas en cuatro secciones
territoriales.
Diocleciano reorganizó a fondo la administración civil sobre bases jerárquicas,
colocando al frente de ella a una especie de secretarías de Estado o ministerios
(officia palatina), que dependían directamente de la voluntad del emperador.

Asimismo, para controlar la crisis económica creó, mediante el Edictum de


pretiis (Edicto de Precios), un sistema de tasas coactivas, colocando también
este sector bajo el control imperial.

En resumen, una estatificación de la sociedad, evidente en todos los aspectos,


así como la organización de ésta con base en una autoridad centralizada y
ejercida con poderes omnímodos.
Estructura Constitucional

Según la nueva Constitución política, el poder residió en el emperador (quien se atribuyó un


origen divino) y su alta burocracia, que careció de autoridad propia, aunque la obtenía del
primero por delegación.

Los cuatro cargos centrales eran: el quaestor sacrii palatii, especie de ministro de justicia que
tenía como principales funciones redactar las leyes y las respuestas en materia jurídica, en
nombre del emperador; el comes sacrarum largitionum, algo así como un ministro de
hacienda, encargado de la administración del fisco; el comes rerum privatorum,
administrador del patrimonio de la Corona, separado desde la época de Septimio Severo de la
fortuna personal del emperador; y el magíster officiorum, quizás el más elevado de los cargos
imperiales, ministro de la casa imperial y jefe de las oficinas de la misma, así como otros
cargos de menor jerarquía, con diversas funciones y dependientes todos del emperador.
En cuanto al Senado, este subsistió, aunque vacío de poder; esto es, se
convirtió en una corporación de carácter honorífico formada por quienes
habían ocupado altos cargos dentro de la burocracia, así como por
profesionistas distinguidos. Ya el emperador legislaba solo, a través de las
Constituciones imperiales, sin necesidad de utilizar al Senado para que su
voluntad se impusiese mediante los senadoconsultos.

Por último las magistraturas republicanas, en agonía durante el principado,


llegaron a su fin, aunque algunas como el consulado subsistieron, también
vacías de poder, hasta que a partir del año 567 , todos los emperadores
asumieron el título de “cónsul perpetuo”.
Los otros emperadores importantes de este periodo del Bajo Imperio o
imperio absoluto fueron Constantino y Teodosio II, el Grande, quienes
realizaron reformas de carácter religioso y territorial.

Constantino trasladó la capital de Roma a Constantinopla (la antigua


Bizancio) sentando las bases para la división del Imperio en dos
secciones (Oriente y Occidente) que posteriormente llevaría a cabo
Teodosio, y que tuvo, como dramática consecuencia, la caída del
Imperio de Occidente cuando, en el año 476, el germano Odoacro,
destituyó en Ravena, al último de sus emperadores, Rómulo Augústulo,
quien por una ironía del destino llevaba los nombres del fundador de
Roma y de su primer emperador.
En cuanto a la reforma religiosa, Constantino se convirtió al cristianismo y
dictó en Milán el llamado Edicto de Tolerancia (313) que colocó a los
cristianos en una situación de igualdad con respecto a los paganos,
concediéndoles, además, indemnizaciones por los daños sufridos.

Esto dio paso a que Teodosio, más de medio siglo después (380), convirtiera
al cristianismo ortodoxo en la religión del Estado, por encima de el
paganismo y el arrianismo (herejía derivada del cristianismo).

La ortodoxia cristiana había vencido.


En resumen, el imperio de Occidente había caído, y un factor determinante de su
hundimiento había sido la soledad en que lo habían dejado los emperadores del Bajo
Imperio.

Diocleciano con la instauración de la “tetrarquía” y el traslado de la capital de Italia a


Milán; Constantino con el traslado de la capital de Oriente a Bizancio; y Teodosio, con
la división oficial del imperio en dos, rompiendo no sólo su unidad territorial y política,
sino también su unidad legislativa. El imperio romano de Occidente había muerto, era
un imperio romano sin Roma, quedaba únicamente su obra cultural: su lengua, su
literatura, su derecho y su religión, transplantadas a una serie de poblaciones
romanizadas, que permitirían que las mismas sobreviviesen bajo nuevas formas.

Posteriormente Justiniano, emperador preocupado por el regreso al pasado. lograría


recuperar parte del territorio perdido y reviviría el derecho romano clásico en su
famosa compilación, aunque con matices propios de la cultura bizantina, y
adaptándolo a las necesidades del momento histórico que vivía.
SUJETOS DE DERECHO
En Roma, son sujetos de derecho todas aquellas personas que pueden tener derechos y
ejercerlos, es decir, los dotados de capacidad jurídica.

La Capacidad Jurídica conlleva la existencia en el sujeto, de dos requisitos:

1.- Capacidad de Derecho o de Goce, el conjunto de condiciones requeridas por la ley


para ser titular de un derecho y necesariamente debe poseer tres elementos:

El "Status Libertatis", "Status Civitatis" y el "Status familiae", es decir, ser "Sui juris",
único que puede adquirir derechos y ejercerlos, todos los demás, con excepción de los
esclavos; que son cosas; serán personas, pero no sujetos de Derecho.

2.- Capacidad de Hecho o de Ejercicio, el conjunto de condiciones requeridas por la ley


para poder ejercitar los derechos de que se es titular. La capacidad de hecho se determina
por vía de excepción, son incapaces de hecho, aquellos que la ley señala como tales.
Concepto de Persona:

Persona y el concepto expresado por este vocablo, tuvo su sede principal en el Derecho.

Etimológicamente significa "personar", sonar fuerte, resonar y se identifica con las máscaras que en la escena
utilizaban los actores para cubrir su rostro y también para dar asonancia especial a la voz, de allí que se usara
en sentido figurado para expresar el papel que el individuo representa en sociedad.

En su acepción Jurídica, la palabra "persona" expresa el sujeto de las relaciones Jurídicas, por lo tanto, el
sujeto de los deberes jurídicos y de los derechos subjetivos. Persona en Roma, lo mismo que hoy, es todo
ente susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones.

Personas Físicas, las que presentan signos característicos de humanidad, natural, esta se subdivide en
personas libres y esclavos.
Las personas libres se clasifican en:

1.- Ingenuos (nació libre),

2.- Libertos (esclavo obtuvo libertad).

3.- Ciudadanos y no Ciudadanos.

4.- Sui Juris y Alieni Juris.

Personas Jurídicas, Morales o Colectivas, son creaciones ideales y a las cuales la ley les reconoce capacidad de
derecho, ya que no poseen capacidad de hecho, por tanto actúan jurídicamente por medio de representantes.
ACTIVIDAD # 3.- Concepto de
persona física
OBJETIVO: Los estudiantes investigarán y desarrollarán el concepto de
persona e identificarán a quiénes se consideraba personas libres, su
clasificación y formas de perder la libertad.

INSTRUCCIONES: En equipos de tres estudiantes, realizarán una


investigación sobre el concepto de persona e identificarán a quiénes se
consideraba personas libres, su clasificación y formas de perder la libertad,
cuyo contenido subirán a la plataforma creada para ello, La investigación
resultante, deberá contener lo siguiente: Carátula, nombre de la materia,
nombre de los integrantes y fecha; introducción, contenido, conclusiones y
referencias.
Requisitos Referentes a la existencia Humana:

En la Roma antigua, atendiendo tal vez al grado de superstición o tal vez al conocimiento de experiencias ocurridas
y transmitidas, para que un procreado sea reconocido como humano debe cumplir ciertos requisitos:

1. Es preciso que el feto sea separado totalmente del claustro materno, (Nacimiento Efectivo).

2. Es necesario que el nacimiento sea con vida.

3. Se requiere que el parto sea perfecto, acaecido pleni temporis (haber transcurrido los 6 meses completos de
gestación).

4. Que el nacido tenga forma humana.

Como deducción del punto anterior, la existencia de la persona física comienza con el nacimiento, pero aún antes
de nacer, las personas concebidas pueden adquirir derechos.
Dos teorías tratan, desde Augusto, las condiciones que debe reunir un
recién nacido para poder adquirir derechos:

La Escuela Proculeiana, sostiene que el niño debe llorar al nacer, lo que


elimina el derecho a un niño que nace sin voz.

La Escuela Sabiniana, por el contrario manifiesta un niño mudo de


nacimiento, al nacer vivo es capaz de adquirir derechos. Justiniano
convalidó la opinión de la Escuela Sabiniana.
EL NASCITURUS:

Con motivo de los problemas sucesorales de un concebido, los romanos


establecieron el siguiente principio "Infans conceptus pronato habertur
quote de conmodis ejus agitur": no es necesario que el feto nazca y que
nazca vivo para adquirir derechos.

El feto en el vientre de la madre se considera como nacido para todo


aquello que le favorezca en virtud de esa ficción jurídica.
Requisitos Referentes a los status:

Para tener personalidad completa en Roma se requiere reunir tres elementos o status:

Status Libertatis. Ser libre y no esclavo. Es un estado reconocido por el derecho que
permite disponer libremente de la propia persona y de los propios actos. El "Status
libertatis" se adquiere por el nacimiento "jus sanguinis", el hijo de un ingenuo o de un
liberto nace ingenuo, nace libre. También se adquiere por la manumisión cuando esta
manumisión concede tal prerrogativa.

Status Civitatis. Ser ciudadano romano y no latino o peregrino, muy importante, ya


que quien lo posee tiene ventajas desde el punto de vista del derecho público y desde
el punto de vista del derecho privado

Status familiae. Derecho que corresponde a todo varón dentro de su familia, carecen
de él, los "esclavos" y los "alieni juris" que están sometidos al poder de un pater quien
se denomina "Sui Juris".
Quienes reunían estos tres elementos tenían plena capacidad jurídica,
que como veremos de seguidas, podían estar modificados por razón de
la edad, o de sus facultades mentales.

Extinción y Modificación de la capacidad:

Extinción por el fin de la existencia


.
El fin de la existencia de una persona puede producirse por dos causas:

1.- La Muerte. La cual consiste en la cesación de la actividad biológica


de un individuo y trae como consecuencia la apertura de la sucesión, la
extinción de la Patria Potestad, y el inicio del culto a la persona del
difunto y a los sitios de su sepultura.

2.- La Esclavitud. La cual consiste en la muerte civil del individuo. La


persona es despojada de toda personalidad, extinguiéndose sus
derechos civiles y políticos y pasando a la condición de cosa.
Modificación de la capacidad:

Capita Diminuta Máxima: cuando se pierde el status libertatis se crea la ficción jurídica de muerte
civil debido a que se pierde totalmente la Capacidad Jurídica.

Capita Diminuta Media: Cuando se pierde la ciudadanía implica que voy a dejar de participar de las
Instituciones del Derecho civil romano y al perder esta Institución va arrastrar al estatus familiae.

Capita Diminuta Mínima: Consiste en el rompimiento del vínculo de agnación que es el parentesco
familiar de los primeros tiempos y que me va a permitir Derechos sucesorales con mi familia.
Importancia de la Premoriencia, Conmoriencia y Presunción de Ausencia:

El momento de la ocurrencia de la muerte de una persona respecto a otra es de suma


importancia, pues ello va a comprender el derecho que tiene uno u otro.

La Premoriencia: es la muerte anterior de una persona con relación a la que le


sobrevive, resulta a veces necesario determinar entre dos o más personas cuál falleció
primero, el derecho romano estableció dos presunciones basadas en la fortaleza:

1) Si en un naufragio, terremoto, incendio, inundación, fallecen el Pater Familiae y su


hijo impúber los romanos establecieron que fallece el hijo impúber y sobrevive el Pater
Familiae.

2) Si en el mismo caso de incendio, naufragio, terremoto va el Pater Familiae y un hijo


Púber se dice que falleció el Pater Familiae y sobrevive el hijo Púber.
Conmoriencia: Es aquella que ocurre a varias personas que fallecen en un mismo infortunio,
naufragio si no se puede probar cual de ellos murió primero, se consideraba muertos
simultáneamente. Con la Conmoriencia se busca que nadie hereda a nadie, se reparte el 50 % a
cada una de las partes.

Presunción de Muerte: La doctrina romana establece que una vez nacida la persona se
consideraba con vida hasta que se pruebe su muerte.

Cuando una persona tuviera 70 años de nacida y se ignora si vivía o no se presume muerto, si esta
persona cumplido los 70 años se ausentaba contados a partir de su ausencia se tendrá como
fallecida a partir de los 5 años para el Usufructo.

La Ausencia: Es la condición de la persona física cuya existencia es incierta debido a determinados


hechos señalados por la ley, la característica es la duda de que si la persona existe o no.
Las Personas Jurídicas o Colectivas:
A través de un largo y laborioso camino, se llegó a reconocer la capacidad de ser sujeto de derechos, a entidades diferentes al
hombre.

El derecho romano no llegó a elaborar una doctrina completa de las personas jurídicas, sin embargo, suministró, a los intérpretes
posteriores las bases para su construcción.

Hasta el final de la época clásica esta capacidad le es atribuida tan sólo a las asociaciones de hombres organizadas para la
consecución de fines duraderos de interés común e independiente de la voluntad y de los intereses de los miembros que las
integran.

En la edad postclásica y justinianea, con una mayor abstracción, se comenzó a reconocer la capacidad jurídica también a entidades
patrimoniales destinadas a un fin específico.

Con términos modernos las asociaciones de hombres se llaman corporaciones; y las entidades patrimoniales, fundaciones.
Prototipo de ente colectivo era el Populus Romanus, que tenía todos los
posibles derechos.

Sobre su base se configuraron otras comunidades de derecho público, como los


«municipia» y las «coloniae», a las cuales se les va, gradualmente,
reconociendo una capacidad de derecho privado; y las corporaciones privadas,
para las cuales se tenían numerosas denominaciones (collegia, corpora,
societates, sodalicia, etc.).

Los componentes de ellas se llamaban «soci» o «sodales», y la totalidad de


ellos «universitas».
Corporaciones, requisito para la existencia de una corporación era la reunión
de por lo menos tres personas que tuvieran la intención de constituir una
unidad orgánica dirigida a un fin lícito, que podía ser religioso, especulativo,
profesional, etc.

Por largo tiempo no fue necesario el reconocimiento por parte del Estado,
ya que era suficiente la licitud del fin; pero desde el principio de la edad
imperial era necesaria la autorización estatal. Cada corporación tenía un
estatuto, órganos directivos, una sede común y se consideraba existente
aunque cambiaran todos los socios o se redujesen a uno.
Por lo menos desde la edad clásica se viene afirmando el elemento más
característico de la personalidad jurídica de la corporación cual ente
distinto de sus miembros, esto es: que los derechos y obligaciones se
referían directamente a ella y no a sus miembros.

La capacidad patrimonial de las corporaciones se fue poco a poco


extendiendo; se admite también que pudieran manumitir esclavos
adquiriendo el derecho de patronazgo y, en último término, le fue
concedido, en un principio a algunas como privilegio, después a todas, el
recibir herencias y legados. Las corporaciones privadas se extinguían: por
la desaparición de todos sus socios; por la disolución voluntaria; por la
consecución del fin para lo cual fueron creadas; por la supresión estatal.
Las fundaciones comienzan a aparecer sólo en la edad post-clásica, bajo forma de
instituciones de beneficencia y de culto promovidas por el cristianismo para una «pia
causa».

Consistían en patrimonios confiados por lo general a una iglesia y destinados a la


creación de orfelinatos, asilos, hospitales, etc. Pero, sin embargo, a un reconocimiento
explícito de su capacidad jurídica no se llegó ni tan siquiera en el derecho justinianeo.

No obstante, se intentó asegurar de todos modos la consecución del fin, dándoles a los
obispos la vigilancia y el cuidado sobre la administración de tales patrimonios y
ampliando las muchas normas que ya regulaban la vida de las corporaciones.
El Fisco, y la Herencia Yacente: una personalidad jurídica más plena le es
atribuida, al menos en el derecho justinianeo, al «fiscus» y a la «hereditas
iacens».

El fisco, era el patrimonio imperial. Él acabó por absorber al «aerarium»,


esto es: el patrimonio del pueblo romano; pero se separó de la persona del
emperador y fue considerado como una entidad en sí misma, a la cual le
fueron atribuidos muchos privilegios.
La herencia yacente, era cualquier patrimonio hereditario todavía no
aceptado por el heredero. Puesto que la aceptación era, por lo general,
necesaria para que el heredero tomara la posición del difunto; en este
intervalo de tiempo tal patrimonio permanecía sin titular y así, pues,
como si fuese una «res nullius».

En el derecho clásico se llegó a decir, sin embargo, que la herencia


ocupaba el lugar de la personalidad del difunto, y en el derecho
justinianeo se llegó aún más allá, considerando a la herencia misma
como persona y como «domina» de las cosas hereditarias.
ACTIVIDAD # 4.- PERSONAS
MORALES
OBJETIVO: Los estudiantes, de manera individual, elaborarán un
reporte de lectura del tema EL CONCEPTO DE LA PERSONA JURIDICA EN
EL DERECHO ROMANO de Eduardo R. Elguera.

INSTRUCCIONES: Los alumnos elaborarán un reporte de lectura del


tema EL CONCEPTO DE LA PERSONA JURIDICA EN EL DERECHO
ROMANO de Eduardo R. Elguera, mismo que les será entregado
oportunamente, el reporte de lectura deberá contener lo siguiente:
Carátula, nombre de la materia, nombre del estudiante y fecha;
introducción, contenido, conclusiones y en su caso, referencias.

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