Estudie
las
Escritura
Verdad Central
El Nuevo Testamento fue escrito para ser leído
públicamente.
Versículo clave Colosenses 4:16
Cuando esta carta haya sido leída entre
vosotros, haced que también se lea en la
iglesia de los laodicenses, y que la de
Lardácea la leáis también vosotros
Introducción al estudio
¿Cómo ha cambiado la comunicación masiva durante su
vida? Ahora vayamos aun más atrás:
¿Qué inventos en la historia han cambiado la comunicación
masiva desde los días de Jesús? (Los primeros cristianos
posiblemente desempeñaron un papel en uno de esos
avances tecnológicos: el cambio de los documentos en rollo
al formato de códice [similar a un libro]).
Los mensajes que se comunican en secreto o en privado de
boca en boca se distorsionan fácilmente. No había nada
privado o secreto en la comunicación de Dios a su pueblo a
través de las Escrituras. Las primeras iglesias leían las
Escrituras como documentos públicos, escuchados por
todos.
Desde el principio, la comunidad de seguidores de Jesús
formada después del derramamiento del Espíritu Santo
estuvo inmersa en la enseñanza de los apóstoles de Jesús,
ejemplificada por el sermón de Pedro en el día de Pen
tecostés.
Como Jesús, los apóstoles anclaron el mensaje del evangelio
en el Antiguo Testamento, la historia de Dios que había
alcanzado su clímax redentor en la vida, ministerio, muerte,
resurrección y exaltación de Cristo.
El Espíritu Santo usó esta enseñanza para dar forma y
fortalecer a la nueva comunidad conforme leían y
estudiaban las Escrituras en sus reuniones de iglesias en las
casas
Parte 1
Compromiso de la comunidad de estudiar la Biblia
Como practica general Hechos 2 : 41-47
Hechos 2:42 describe las prácticas fundamentales del primer cuerpo de creyentes
poco después de la ascensión de Jesús. La primera mencionada su devoción
comunitaria a la enseñanza de los apóstoles, que luego se pondrá por escrito Y
formaría el Nuevo Testamento. Desde el inicio de la Iglesia, la firme devoción al
testimonio apostólico de Jesús ha sido el centro de la identidad cristiana.
Hechos 2:41-47 describe a la iglesia naciente en Jerusalén inmediatamente después
del derramamiento del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. La «palabra» que
muchos habían recibido (v. 41) fue el sermón de Pedro en ese día en que proclamó
a Jesús como el Mesías, explicó la promesa y la experiencia del Espíritu y exhortó al
arrepentimiento y al bautismo en agua. Siguiendo el informe de Lucas sobre el
bautismo de un gran número de personas que respondieron con fe, él caracteriza al
cuerpo de creyentes como devotos y
«perseverantes en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en
el partimiento del pan y en las oraciones» (v. 42).
No sorprende que la devoción a la enseñanza de los apóstoles
sea un efecto inmediato del derramamiento del Espíritu. El
Espíritu Santo inspiró la autoría de las Escrituras; es
totalmente de esperar que las personas llenas del Espíritu,
individual y comunitariamente, se comprometan
completamente a estudiar la Palabra.
Todas las demás señales visibles de la presencia del Espíritu
Santo en aquel primer cuerpo de creyentes de Jerusalén
(comunión, Santa Cena, oración, compartir generosamente,
señales y prodigios, gozo, alabanza, etc.) van de la mano
naturalmente con el estudio de la Biblia, que los sostiene y
contribuye a la exitosa misión y crecimiento de la iglesia,
tanto en número como en madurez espiritual.
Para verificar las enseñanzas Hechos 17:10-12
Los bereanos han sido aclamados legítimamente como estudiantes
serios de las Escrituras. Los cristianos de hoy podrían aprender una
lección de los bereanos y tomar más en serio la responsabilidad de
mantener cada enseñanza a la altura de la verdad bíblica.
Para su propia protección, Pablo y Silas habían sido sacados de
Tesalónica, donde la hostilidad hacia la predicación de Pablo los
había puesto en peligro a ellos y a sus seguidores. En cambio, Lucas
elogia a los más nobles bereanos por su apertura a la predicación del
evangelio- siempre y cuando esta no contradijera las Escrituras.
Muchos de los bereanos creyeron, no sólo judíos, sino también entre
los gentiles. Estos eran muy probablemente
«temerosos de Dios», gentiles como Camelio que no se habían
comprometido con el judaísmo, pero habían llegado a respetar y
honrar al único Dios verdadero véase Hechos 10:1,2).
Si bien muchas iglesias y ministerios basados en la Biblia han usado el
nombre
«bereano» en honor a la dedicación de estos creyentes a escudriñar las
Escrituras (específicamente el Antiguo Testamento), también deberían
emularse varias cualidades más de los bereanos. Una es el amor: amor
por Dios y su Palabra. El impulso de investigar lo que escuchaban venía
de una postura de devoción. Otra es la apertura mental. Los bereanos
eran «más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la
palabra con toda
solicitud» ( 17:11). Fueron elogiados por su receptividad cuando se
combinaba con una búsqueda de la verdad impulsada por el amor.
Pablo y Silas no experimentaron ningún rechazo en Berea por parte de
los bereanos en sí; fueron los judíos de Tesalónica quienes se enteraron
que Pablo y Silas estaban predicando allí, así que vinieron y
«alborotaron a las multitudes » (17:13). Los bereanos y los
tesalonicenses escucharon el mismo mensaje: Jesús es el Mesías. Pero
sus reacciones fueron muy diferentes. El texto no explica por qué, pero
los bereanos estaban ansiosos por escuchar e investigar la verdad.
Parte 2-
La tutoría bíblica mejora la comprensión
La tutoría de Apolos Hechos 18:24-26
Apolos no es tan conocido como Pedro y Pablo, pero fue un
predicador poderoso y talentoso en la iglesia primitiva . Mostrándose
muy prometedor desde el principio, pero carente de conocimientos
clave, fue invitado a estar bajo la tutela de Priscila
y Aquila, y fue instruido por esta pareja en la verdad completa del
evangelio. Los resultados sugieren que este proceso fue un modelo
eficaz de tutoría bíblica.
Apolos era un hombre judío de Alejandría, una gran ciudad de Egipto
con una importante población judía. Alejandría era famosa por su
formidable biblioteca y su vibrante cultura intelectual. Apolos pudo
haber sido un orador nato, pero su elocuencia también podría haber
mejorado en tal entorno. Más concretamente, era «poderoso en las
Escriuras» (v. 24), que en su tiempo se refería al Antiguo Testamento.
En algún momento, entró en contacto con creyentes, escuchó el evangelio y
respondió Con fe. Como nuevo creyente entusiasta con amplios conocimientos
bíblicos y un don para lar, Apolos inmediatamente comenzó a predicar y enseñar,
pero las Escrituras señalan e su conocimiento era incompleto. Priscila y Aquila,
misioneros y fabricantes de tiendas, además líderes de la iglesia, escucharon hablar
a Apolos. Reconociendo su deficiencia, ro viendo un gran potencial, comenzaron a
guiarlo. Lo sabemos porque «le tomaron e y le expusieron más exactamente el
camino de Dios» (v. 26).
Aquí vemos algunos precedentes de la tutoría bíblica. Primero, Priscila y Aquila se
acercaron a Apolos en privado. No le hablaron públicamente ni trataron de
sermonear a este talentoso orador. En cambio, mostraron honor y respeto por su
liderazgo. Nada en el texto dice que a Apolos le molestaron sus métodos o
instrucciones, y debido a que los capítulos 18 y 19 continúan enfocándose en
Apolos, podemos concluir que el enfoque de ellos fue exitoso. En segundo lugar,
vemos que la tutoría bíblica es continua. Anteriormente, Pablo había conocido a
Priscila y Aquila (18:2,3) y vivió y trabajó con ellos. Sin duda, él fue el mentor de
estos dos líderes de la iglesia, quienes a su vez fueron los mentores de Apolos. Si
Apolos continuó con este patrón, también habría sido mentor de otros.
Los resultados Hechos 18:27,28
La inversión espiritual de Priscila y Aquila dio resultados ya que
eventualmente Apolos realizó un ministerio significativo, especialmente
en la región de Acaya, que incluye las ciudades de Atenas y Corinto. Los
creyentes de Éfeso escribieron una carta presentando a Apolos a los
creyentes de Acaya, y él fue de gran bendición y aliento para los
cristianos aqueos. Usó públicamente su profundo conocimiento de las
Escrituras, mostrando cómo Jesús cumplió el Antiguo Testamento como
el Mesías prometido por Dios.
Las dos cartas de Pablo a la congregación de Corinto también dan
testimonio del poderoso ministerio de Apolos. Pablo había establecido
inicialmente la iglesia allí, luego Apolos lo siguió y contribuyó con sus
dones y esfuerzos a la comunidad. «Yo planté, Apolos regó; pero el
crecimiento lo ha dado Dios» (1 Corintios 3:6).
En contra de las intenciones tanto de Pablo como de Apolos, algunos
corintios incitaron un espíritu de división al afirmar que seguían a
uno o, al otro. Algunos también afirmaban que Pedro era su líder
( véase 1 Corintios 1:10-12). Este comportamiento divisivo se originó
en su pasado pagano, y solían adherirse a diversos filósofos
itinerantes que pasaban por las ciudades griegas recogiendo adeptos.
Infatuados de la «sabiduría» mundana en su vida precristiana,
interpusieron su antigua forma de pensar en el nuevo y muy
diferente reino de Dios.
Las cartas de Pablo nos dan una idea de las dificultades subsiguientes
y las medidas correctivas que fueron necesarias. Ni Pablo ni Apolos
tuvieron la culpa; ambo continuaron apoyándose mutuamente. En 2
Corintios se describe la restauración de la relación entre la iglesia y su
ministro fundador.
Parte 3-Devoción a la lectura bíblica colectiva
Destinada a ser compartida Colosenses 4:15,16
Aunque las cartas de Pablo llevan por título sus destinatarios, tenían la intención
de edificar a una audiencia más amplia. La carta a la iglesia de Calosas debía
compartirse con los laodicenses y viceversa. No todo en la situación de cualquiera
de las iglesias era idéntico, pero los principios e instrucciones de Pablo basados
en el evangelio eran transferibles para que otras comunidades de creyentes
pudieran adaptarlos y aplicarlos en sus situaciones. Y así es para nosotros hoy,
incluso a lo largo de los siglos y en todo el mundo.
Los textos bíblicos comenzaron como manuscritos individuales mucho antes que
tuviéramos fotocopiadoras o imprentas. Cada copia tenía que hacerse a mano y
los materiales
podían ser costosos. A diferencia de hoy, la mayoría de las personas no podía
poseer una copia de la carta que era enviada a su propia iglesia, y mucho menos
una colección de textos. Además, la tasa de alfabetización (aunque las
estimaciones varían ampliamente) estaba ciertamente muy por debajo de la
actual.
. El único acceso de la mayoría de los creyentes a los textos
sagrados era a través de la lectura pública. La iglesia
escuchaba mientras todos estaban reunidos como
congregación, y estos documentos eran leídos en voz alta
en su totalidad (como las cartas debían leerse).
Pocos de nosotros cambiaríamos el privilegio de poseer y
leer nuestra Biblia para volver al modelo antiguo. Sin
embargo, en un sentido nos estamos perdiendo de una
importante experiencia comunitaria compartida. ¿Cómo
sería escuchar la Palabra de Dios leída públicamente en
todo su poder y en pleno contexto mientras está reunido
con toda la comunidad a la que se dirige? ¿Hay alguna
manera de que podamos recuperar ese tipo de impacto?
Su importancia central en la adoración 1Timoteo
4:11-14
Volvemos a la primera carta de Pablo a Timoteo, recordando de la semana pasada
que Pablo le había encomendado fortalecer la iglesia en Éfeso, particularmente
combatiendo la falsa enseñanza que se había vuelto rampante. El objetivo de su
labor era buscar la verdad de las Escrituras, que Pedro llamó desear «la leche
espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación» (1 Pedro 2:2).
Durante su permanencia en Éfeso, Timoteo debía «[ocuparse] en la lectura, la
exhortación y la enseñanza » (v. 13).
Las transacciones de dinero en efectivo se están volviendo mucho menos comunes
en estos días, y quienes se desempeñan como cajeros en los bancos usan marcas
de agua, tinta que cambia de color, microimpresión , hilos de seguridad y cintas de
seguridad para detectar billetes falsos. Antes de estos cambios, había que enseñar
a un cajero a reconocer la moneda falsa. Se determinó que el medio más efectivo
para enseñar esa habilidad no era estudiar la falsificación, sino simplemente pasar
largas horas manejando la moneda real. Cuando se ganaba ese nivel de
familiaridad, un billete falso no podía escapárseles, e incluso hoy, en medio de los
avances tecnológicos , sigue siendo una importante medida de seguridad. Así es
con la falsa enseñanza: la mejor manera de identificarla es pasar un tiempo
significativo manejando la verdadera Palabra de Dios
Pablo y Timoteo sabían lo que estaban haciendo al propiciar la
inmersión de la iglesia de Éfeso en la Palabra.
La lectura de las Escrituras ocupaba un lugar central en el culto de los
creyentes reunidos, acompañada de la enseñanza, el estímulo y el
ejercicio de los dones espirituales. Si bien los ancianos y diáconos
(también mencionados en esta carta) habrían hecho un aporte
sustancial, idealmente todos los creyentes participarían bajo la
dirección del Espíritu Santo, como vemos en 1 Corintios 12-14.
Ningún don era inferior o superior: se necesitaba un cuerpo entero,
con los pies tan necesarios como la cabeza, y las manos tan necesarias
como los ojos. Había unidad en la diversidad, y cada uno debía
contribuir para el bien de toda la comunidad. Dice Pablo: «Cuando os
reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua,
tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación »
(1 Corintios 14:26). Todos permanecían unidos bajo el escrutinio de
las Escrituras, que ocupaban la posición de autoridad como la misma
Palabra de Dios.