La cultura es una construcción social que se va creando a través del
comportamiento de las personas. La educación es una tarea colectiva que no es
posible llevar a cabo con una cierta calidad si entre el profesorado no existen
planteamientos congruentes y actuaciones consensuadas a partir de criterios
comunes. El equipo directivo ha de propiciar la transmisión de la cultura del centro
desde el mismo momento en que un nuevo miembro ingresa en la institución.
Algunas de las características de una buena cultura de centro son: normas y valores
ampliamente compartidos, predisposición positiva a los cambios y a la innovación o
autonomía en la gestión.
La cultura, por tanto, reduce la incertidumbre y es un mecanismo de cohesión; pero,
al mismo tiempo, resta autonomía personal y puede ser un filtro para las
innovaciones, en tanto que los cambios pueden atentar contra su identidad,
costumbres y maneras de hacer.