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Discipulado 2 - Pruebas, Tentaciones y Sufrir Por Cristo

El documento aborda la naturaleza de las tentaciones y pruebas en la vida cristiana, explicando que aunque todos enfrentamos tentaciones, Dios nos da la capacidad de resistirlas. Se enfatiza que las tentaciones pueden ser tanto pruebas para el crecimiento espiritual como seducciones hacia el pecado, y se presentan estrategias para enfrentarlas. Al resistir la tentación, el cristiano puede glorificar a Dios y crecer en fe, mientras que sucumbir a ella resulta en pecado y destrucción.

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Discipulado 2 - Pruebas, Tentaciones y Sufrir Por Cristo

El documento aborda la naturaleza de las tentaciones y pruebas en la vida cristiana, explicando que aunque todos enfrentamos tentaciones, Dios nos da la capacidad de resistirlas. Se enfatiza que las tentaciones pueden ser tanto pruebas para el crecimiento espiritual como seducciones hacia el pecado, y se presentan estrategias para enfrentarlas. Al resistir la tentación, el cristiano puede glorificar a Dios y crecer en fe, mientras que sucumbir a ella resulta en pecado y destrucción.

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Pruebas,

tentacione
s y sufrir
por Cristo
Escrituras clave:
1 Pedro 1:6-7;
1 Corintios 10:13;
hebreos 4:15
Santiago; 1:2-15;
hebreos 2:18
Introducción
Nacemos con una predisposición a desviarnos
como una bocha.

La Biblia dice que nuestra vieja naturaleza es


responsable de esto (Romanos 7:25).

Como resultado siempre nos desviamos del


camino recto puesto por la Palabra de Dios.
Cuando nacemos de nuevo y venimos a ser hijos
de Dios todavía podemos pecar, pero ya no
tenemos que hacerlo.

Somos libres para aprender a alcanzar lo que Dios


quiere y para no ser capaces de pecar como
hacíamos en el pasado.
¿Qué son las
tentaciones?
"En los últimos 2000 años la
palabra `tentación' ha sufrido
un cambio de significado. Antes
significaba tanto `prueba' como
`seducir para mal' y por lo tanto
tenía un significado positivo y
negativo. El lado positivo es que
la tentación es una prueba de
nuestra vida permitida por Dios,
con la intención de producir el
crecimiento espiritual. El lado
negativo es que la tentación es
la atracción seductora de
Satanás al creyente para vivir
de un modo contrario al plan de
Dios para su vida".(Arthur
Wallis: Living God's Way)
Los orígenes de la
tentación Dios nunca tienta a nadie (Santiago
1:13).

La tentación viene del maligno


(Satanás) mientras juega con
nuestros propios malos deseos
(Santiago 1:14), o por otros
pecadores seduciéndonos (Proverbios
1:10).
Las tentaciones vienen
en tres formas básicas

o Lascivia de la carne.
o Lascivia de los ojos.
o El orgullo de la vida (1 Juan
2:15-17).
Definamos estos conceptos
La lascivia es el deseo o la inclinación desmedida hacia los placeres
carnales, generalmente asociados con lo sexual. Cuando se menciona
la "lascivia de la carne y los ojos", el concepto puede vincularse a un
contexto moral o religioso, como en la Biblia, donde estos términos se
refieren a deseos que alejan a la persona de la espiritualidad y el
autocontrol.
•Lascivia de la carne: Se refiere a los deseos excesivos o
desordenados relacionados con el cuerpo y los placeres físicos, en
particular los sexuales.
•Lascivia de los ojos: Hace referencia al deseo desmedido de lo que
se ve, como la codicia o el deseo de posesión, que puede ser tanto
material (lujo, objetos) como visual en términos sexuales (la
atracción superficial por lo que es deseable a la vista).
El orgullo de la vida se refiere a la arrogancia, la soberbia o la
vanagloria que surge de poner demasiado énfasis en el éxito
mundano, el estatus, el poder, o las posesiones materiales. Se trata
de una actitud que lleva a las personas a sentirse autosuficientes,
creyendo que no necesitan a Dios o a otros, porque confían
únicamente en sus propios logros o en lo que han acumulado en la
vida.
Este orgullo se caracteriza por el deseo de reconocimiento, la
búsqueda de la admiración de los demás y la satisfacción personal
Satanás nos tienta en muchas
maneras…
1. Animar a la desobediencia (Génesis 3:1-7).
2. Seducir a inmoralidad sexual (Génesis 39:7-10).
3. Animarnos a amar cosas o a personas antes que a Dios
(Malaquías 4:9).
4. Animar el amor al dinero (Juan 12:6).
5. Hinchar nuestro orgullo (Hechos 12:21-23).
6. Animar el gruñir, murmurar y cotillear (1 Corintios 10:10;
Colosenses 3:8-9).
El propósito de las pruebas y tentaciones
Las razones por las que Dios permite que los
cristianos sufran pruebas y tentaciones
incluyen:
1. Nos demuestran cómo somos realmente.
2. Establecen el patrón de nuestras futuras decisiones.
3. Son diseñadas para ayudar en la preparación de nuestra vida para recibir las
cosas buenas que Dios desea darnos.
4. Exponen nuestras debilidades para que podamos descubrir dónde necesitamos
la fuerza y gracia de Dios
¿Por qué Dios permite que vengan las
tentaciones a nuestras vidas?
1. Humillar, enseñar y disciplinarnos (Deuteronomio 8:2-5).
2. Refinarnos (Salmo 66:10).
3. Comprobar nuestros fundamentos (1 Corintios 3:10-15).
4. Quitar lo que puede hacerte temblar. (hebreos 12:25-29).
5. Desarrollar perseverancia que, cuando acabe su trabajo, da madurez, completa
y ninguna carencia de nada (Santiago 1:2-4).
6. Fortalecer nuestra fe (1 Pedro 1:6-7).
7. Habilitarnos para ser vencedores (Apocalipsis 2 y 3).
Cómo ocuparse o enfrentar la tentación

1. Por el uso de la Palabra de Dios como lo hizo Jesús (Mateo 4:1-11).


2. Velar (mantener los ojos abiertos, ser consciente de las tácticas del enemigo) y orar
(estar continuamente desarrollando una relación cercana a Dios) para que no entres en
tentación (Mateo 6:41; Marcos 14:38)
3. Por una decisión y acto de la voluntad intencionados (2 Timoteo 2:22; Proverbios 4:14-
15; 1 Pedro 2:11).
4. Por cultivar en mayor medida fe, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia,
piedad, afecto fraternal y amor (2 Pedro 1:5-9). 5.
5. Por no dar a Satanás oportunidad o abertura en tu vida (Efesios 4:27).
6. Por someterte a Dios y resistir al diablo (Santiago 4:7).
7. Por ponerte tu armadura espiritual para capacitarte a mantenerte firme contra las
asechanzas del diablo (Efesios 6:10-18).
8. Por mirar a Jesús. Fue tentado en todo aspecto tal como nosotros lo estamos siendo
(hebreos 4:15), por tanto, Él puede ayudarnos a vencer la tentación como Él lo hizo
Resultados de la tentación…:
Si sucumbes: es decir, si tomas la decisión equivocada, se convierte
en pecado.
La tentación puede conducir al pecado, pero en nosotros está si
tomamos la decisión de tomar esa dirección.
La tentación no es la causa para hacer el mal: se nos presenta como
una opción.
La acción de ceder continuamente a la tentación resultará en
destrucción porque nosotros somos responsables por nuestras propias
acciones (Santiago 1:15).
Resultados de la tentación…:
Si la resistes: es decir, si tomas la decisión correcta:
 El Señor es glorificado.
 El cristiano crece más fuerte en esa área particular de la vida.
 El amor y obediencia al Señor del cristiano son confirmados.
 La capacidad del cristiano de recibir de Dios es aumentada.
 El cristiano se convierte en vencedor. (La victoria no significa nada a menos que
haya una batalla involucrada).
 El cristiano crece en fe y en madurez. - El cristiano es refinado y es menos
probable que se le haga temblar.
Conclusión
Todo cristiano, tanto joven como mayor, sabe lo que es ser tentado a pecar. Es una de las
experiencias más familiares del hijo de Dios. Sin embargo, no es necesario que un cristiano peque,
porque Dios le ha dado el poder para resistir la tentación.
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios que no os dejará ser
tentados más' de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la
salida, para que podáis soportara (1 Corintios 10:13)
No tenemos que sucumbir a la tentación, porque Dios nos dará la fuerza para resistir y vencer si
miramos a Él. La tentación no es pecado. Incluso Jesús fue tentado (Mateo 4:1-11). El sucumbir a la
tentación es lo que es pecado. Aun si fallamos, tenemos el perdón en Jesús, disponible a nosotros.
Jesús fue juzgado, condenado y castigado por todos nuestros pecados, por tanto, si pedimos a Dios
perdón podemos olvidar aquel pecado y seguir con la vida, limpios y rectos ante Dios (1 Juan 1:9).
Porque no tenemos un sumo sacerdote (Jesús) que no pueda compadecerse de nuestras
debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. (hebreos
4:15) Jesús experimentó las mismas tentaciones que nosotros, pero las resistió a todas y no pecó
ni una vez. Puede ayudarnos, como cristianos, para hacer lo mismo si le entregamos nuestra vida.
Dios nos prueba para nuestro bien, pero Satanás nos tienta para mal (Santiago 1:12-16). Sin
embargo, como discípulos de Jesús, si estamos enfrentados bien con pruebas o bien con
tentaciones, Dios está en control.

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