TODOS LOS
ANIMALES SON
IGUALES
DERECHO Y CRITICA DEL ESPECISMO
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• Uno de los autores más recientes que ha reflexionado sobre los derechos animales es G. Francione.
• En esta clase nos centraremos principalmente en el argumento desarrollado por el autor en el
capítulo séptimo de su libro Introducción a los derechos animales. ¿Tu hijo o el perro?.
• Partiendo de la base de que los animales son sujetos que poseen derechos respecto de los cuales
nosotros tenemos obligaciones, G. Francione representa una postura radicalizada en torno a la
cuestión de los derechos animales.
• A diferencia de Peter Singer, uno de los autores pioneros en la crítica del especismo (es de hecho
quien populariza el término), G. Francione no problematiza la idea de si los animales poseen o no
derechos (y por lo tanto no construye un argumento para justificar la consideración de un derecho
básico de los animales no humanos), sino que partiendo del supuesto de que sí poseen derechos
más bien problematiza las opiniones desde las cuales se los justifica.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• Por consiguiente, Francione parte por cuestionar las dos intuiciones sobre las
que se ha formado la opinión “generalmente aceptada sobre los animales”.
• En primer lugar, se piensa ”que los animales tienen intereses moralmente
significativos en no sufrir y que tenemos la obligación directa con ellos de no
inflingirles sufrimientos innecesarios”. Vale decir: la primera intuición es que
los animales son seres sintientes que poseen la capacidad de sufrir (y de sentir
placer). Sobre la base de esta intuición se ha formado la opinión ”generalmente
aceptada” de que los animales no deben sufrir innecesariamente y de que, por
lo tanto, nosotros tenemos una obligación moral directa en relación a este
deber (el deber de no inflingirles un dolor o sufrimiento innecesarios).
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• ¿Qué autor es, por ejemplo, de esta opinión? Uno de los autores que piensa esto es
precisamente el liberal Peter Singer. Su clásico libro se titula Liberación animal (1975).
Es un clásico del movimiento animalista. Su intuición –ya presente en Acerca del alma
de Aristóteles– es que los animales no humanos, al igual que nosotros, poseen la
capacidad de sufrir (y de sentir placer) y que, al igual que nosotros, están interesados
básicamente en evitar el dolor o las situaciones de peligro y en obtener una sensación
de placer o de bienestar vital (ausencia de peligro y de sufrimiento). Es la intuición
que encontramos en connotados filósofos morales como David Hume o Jeremy
Bentham. Según estos autores, como en general se cree en la corriente de
pensamiento utilitarista, todos nosotros, incluidos los animales no humanos, nos
movemos según los sentimientos básicos de dolor y de placer.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• En consecuencia, ese interés de los animales (de no sufrir) es para nosotros
moralmente significativo, en la medida en que somos capaces de considerar
respecto de la vida animal no humana lo que no sería correcto –desde un punto de vista
normativo– hacer a los miembros de nuestra propia especie (infligir dolor y sufrimiento).
• El dolor sería, entonces, el criterio fundamental desde el cual se justifican los derechos
de los animales que no son de nuestra misma especie. Ese criterio constituye, según
Singer, el límite de lo que debemos hacer y no hacer en relación a los miembros de
otras especies de vida animal.
• ¿Sienten dolor los animales? Descartes, por ejemplo, creyó que no; pensó que los
animales son máquinas que no poseen la capacidad de sentir.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• Basó esa creencia en la distinción que él estableció entre res cogitans (sustancia
pensante) y res extensa (sustancia extensa), es decir, entre ”Espíritu” y
“Cuerpo”. Sobre esta base Descartes sostuvo que la sensibilidad es una facultad
mental del “Yo” como “cosa que piensa” (sustancia pensante). Mientras que los
cuerpos y máquinas carecen de esta facultad.
• ¿Dónde está el especismo de Descartes? En creer que la sensibilidad es una
capacidad vinculada a la facultad racional y que, en la medida en que somos los
humanos los únicos que poseemos esta facultad, somos a su vez los únicos que
sentimos. Con ello, Descartes estaba jerarquizando dos tipos de vida (una superior y
otra inferior) en función de la naturaleza racional de los miembros de nuestra especie.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• Sin embargo, Peter Singer sostiene que hay actualmente suficiente evidencia científica
como para suponer que los animales no humanos sí sienten y sí poseen la capacidad de
sufrir.
• ¿Por qué entonces tendríamos derecho de hacer sufrir a un animal si posee la misma
facultad sintiente que nosotros los humanos? Con esta sola cuestión Peter Singer está
desmontando el privilegio de una vida supuestamente superior por su naturaleza
racional. Pues la consideración de los intereses del animal (y de sus derechos) no se
fundamenta, según él, en la superioridad de la facultad racional sino en la capacidad de
sentir. Los animales podrían no ser racionales, podrían ser inferiores o carecer de
facultades cognitivas más complejas, pero todo eso da lo mismo desde el punto de vista
de sus derechos, en la medida en que basta con que sientan al igual que nosotros.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• ¿Una vida que no sea racional pero que sienta puede convertirse innecesariamente en
objeto de sufrimiento por parte de nosotros? Dar una respuesta afirmativa sería
defender una postura especista. ¿Por qué? Porque está utilizando como criterio una
característica de nuestra especie para discriminar a otras.
• Ese es el argumento de Peter Singer.
• Ahora bien, G. Francione distingue una segunda intuición. “La segunda intuición que
forma el pensamiento moral sobre los animales es que en situaciones auténticamente
críticas o de conflicto (por ejemplo, se está incendiando una casa y en ella están
atrapados tu hijo y el perro; y sólo cuentas con el tiempo para rescatar a uno de ellos
antes de que la casa se venga abajo) hay que elegir al humano antes que al animal”.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• ¿Cuál es el supuesto al que lleva esta intuición? Lleva a creer que porque en una tal
situación crítica elegiríamos al humano y no al perro la vida animal importa menos que
la vida humana. Lo que significa que en la elección se expresa una jerarquización de
facto. De hecho estamos manifestando que el humano tiene más derecho a vivir que el
animal; que, a la hora de tener que elegir, una vida posee mas valor que la otra.
• Incluso alguien, como Peter Singer, puede reconocer el derecho del animal a no sufrir y,
no obstante, afirmar que una vida es superior a la otra y que en una situación crítica y
extrema es legítimo optar por aquella vida humana que es superior (en la medida en que
es la vida de un ser autoconsciente, con capacidad de pensamiento abstracto, de
proyectar su futuro, de complejos actos de comunicación linguísitica, etcétera).
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• Es precisamente en ese sentido que Peter Singer escribe: “Así, lo que a primera vista
podría calificarse de especismo, no lo sería, ya que la preferencia por salvar una vida
humana en vez de la de un animal, cuando hay que elegir entre las dos, está basada
en las características que tienen los humanos normales (facultad de pensamiento
abstracto, capacidad de proyectar su futuro, de comunicarse de manera compleja, de
establecer vinculos afectivos de largo plazo, etcétera) y no en el simple hecho de que
sean miembros de nuestra propia especie” (Liberación animal, cap. 1).
• En otras palabras, Singer afirma que son compatibles la crítica del especismo y la idea
de que la vida humana es superior a la vida animal y que, cuando es necesario elegir,
la primera es preferible a la segunda.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• Lo que hace Francione en su libro es cuestionar los supuestos y límites que están
implicados en ambas intuiciones.
• En primer lugar, con respecto a la primera intuición, Francione sostiene que no
es suficiente con plantear “intereses moralmente significativos en no sufrir” como
criterio de los derechos animales y, en consecuencia, con basar estos derechos
en la prohibición de no imponerles sufrimientos innecesarios. Es insuficiente en la
medida en que se siga considerando a los animales como parte de nuestra
propiedad. Mientras los animales sigan siendo condiserados como cosas
apropiables y utilizables la prohibición de no imponerles sufrimientos innecesarios
seguirá siendo relativo al principio de un interés mayor: la propia utilidad.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• Un ejemplo: tengo un perro como mascota. A esta mascota le doy todo lo necesario para su
bienestar (comida, afecto y salud) y hago todo lo posible para que no sufra (lo llevo al
veterinario cuando se enferma, lo saco a pasear varias veces al día, juego con él, etcétera).
En ese sentido respeto sus derechos como animal que siente al igual que yo. Sin embargo,
como mascota al perro lo considero mío, como parte de mi propiedad y, por lo tanto,
dispongo de él como su dueño o amo. Eventualmente, puedo enajenarlo y venderlo o
regalarlo porque ya no tengo suficiente espacio, porque ahora tengo un hijo o me cambié a
un departamento o simplemente porque el perro creció y me aburrí de él, etcétera.
• Eso significa que tengo un derecho sobre él. Teniendo un derecho –en principio absoluto–
sobre él, dispongo de su vida como un objeto de interés (lo uso como guardían, como
entretención, como mascota de compañía, etcétera).
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• En suma, más acá de la prohibición a imponerle un sufrimiento innecesario poseo un
derecho sobre el perro que lo cosifica. Y resulta que al cosificarlo lo estoy tratando
de una manera desigual en la medida en que socialmente no me está permitido –
desde el punto de vista moral– cosificar a otro ser humano. Mientras debo respetar la
dignidad de cualquier vida humana, al animal lo desvalorizo al instrumentalizarlo.
Es decir, al convertirlo en un simple medio para la satisfacción de un interés propio.
• Por consiguiente, según Francione, la prohibición de “hacer sufrir innecesariamente”
no es un criterio suficiente para justificar el derecho animal; el criterio último debe
ser, por el contrario, la prohibición de utilizar al animal como “propiedad”. El
principio fundamental debe ser “el derecho básico a no ser tratado como una
cosa”.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• En segundo lugar, con respecto a la segunda intuición, Francione va más lejos y
cuestiona aquello que da lugar a la situación de conflicto en la que tengo que elegir
entre un humano y un perro. Si en el caso de un edificio en llamas me veo en la
obligación de tener que elegir entre una vida y otra es porque ante todo hay un
perro que ha sido traído al mundo para nuestros fines. Si el perro está en el edificio en
llamas es porque es la mascota de alguien, es decir, ha sido criado para el uso de un
humano.
• Si no hubiesen perros traídos al mundo para ser usados por nosotros no tendríamos
que llegar a elegir entre él y un humano en una situación de conflicto extremo. Por lo
tanto hay que atacar lo que está en el trasfondo del ejemplo en lugar de
utilizarlo como recurso para un ejercicio puramente lógico y argumentativo.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• El problema de la alternativa entre una vida y otra (el perro o el hijo) sólo es la
consecuencia del hecho de que tratamos a un animal como una cosa
utilizada como un bien para nuestros fines. Si no lo trataramos como una
propiedad, si respetaramos su derecho a no ser tratado como una cosa, el perro
jamás se hubiese encontrado en el edificio junto al niño y jamás se hubiese
tenido que elegir entre uno u otro en caso de que el edificio se incendiara. Por
tal razón, hay que deshacerse de lo que produce el conflicto en lugar de quedar
entrampado en él para luego elucubrar acerca de qué es preferible, elegir al
perro o al hijo.
• Es en tal sentido que Francione escribe lo siguiente:
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• “Si se reconoce que los animales tienen el derecho básico de no ser
tratados como nuestros recursos y se erradican las instituciones de la
explotación animal que asumen que los animales no son nada más que
recursos, justamente como se erradicó la esclavitud humana, se
dejarán de producir animales para fines humanos y consiguientemente
desaparecerá la inmensa mayoría de esos falsos conflitos en los que
hay que ‘contraponer’ los intereses de humanos y animales. Ya no se
arrastraría a los animales a la casa en llamas, para preguntar después
si habría que salvar al humano o al animal”.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• Sin embargo, persiste un conflicto que podría ser real. En efecto, Francione se plantea la siguiente
disyuntiva: ”¿Qué haríamos si nos encontrásemos en la improbable situación de enfrentarnos a un
puma enfurecido que estuviera a punto de mantarnos o a una rata infectada con la peste que nos fuera
a morder? […], ¿no sería la decisión de favorecer al humano antes que al animal inconsecuente con el
reconocimiento de que los animales tienen valor moral y que no tenemos que utilizarlos como
recursos?” Pero ante esta cuestión Francione responde con una negativa: no hay, según él, ninguna
inconsecuencia.
• “En todo momento –escribe él– tenemos que hacer elecciones difíciles (como es, por ejemplo, el caso
“de un médico de una sala de urgencias que tiene que elegir entre dos pacientes que acaban de traer –
ambos heridos en un accidente de coche–, que necesitan los dos de una tranfusión de sangre. El
hospital sólo tiene sangre suficiente para uno”), y no hay nada inconsecuente en mantener que todos
los seres sintientes tienen derecho a que no se les trate como a cosas y aún así preferir a ciertos seres
antes que a otros en situaciones críticas”.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• Por ejemplo, si el médico de la sala de urgencias decide elegir a ambos pacientes
accidentados (para que cada uno reciba la mitad de sangre disponible), mueren los dos.
Resulta que uno de los pacientes es mayor y tiene una enfermedad terminal, mientras que la
otra es una mujer joven y saludable con muchas expectativas de vida si se salva del
accidente. ¿A quién elegirá el médico? Esta es una disyuntiva en la que estará a obligado a
priviligiar una vida en lugar de otra.
• “¿Significa esto que ahora ese médico puede empezar a realizar experimentos dolorosos con
el paciente terminal o con otros humanos enfermos sin su consentimiento?” De ninguna
manera. “El hecho de que le médico prefiera al humano sano y joven antes que al enfermo
terminal […] no justifica que vulnere el derecho básico de Simón (el paciente anciano y
enfermo terminal) de que no se le trate exclusivamente como el recurso de otros”.
DERECHO Y VIDA ANIMAL
• Por lo demás, “esas situaciones críticas obligan a lo que al fin y al cabo son decisiones
arbitrarias y no precisamente adecuadas para establecer principios de conducta
generales”.
• Vale decir, para Francione se trata de establecer criterios que sirvan de reglas
normativas de conducta generales en nuestra consideración moral y trato de los
animales, como seres sintientes que no deben ser tratados como a cosas.
• No tiene sentido alguno, según él, formular problemas teóricos a partir de decisiones
arbitrarias que, sin tener fundamento alguno, deben sin embargo ser tomadas ante
situaciones críticas y excepcionales (como el médico que se ve forzado a elegir
arbitrariamente entre dos vidas para salvar una de ellas). De aquí no es posible inquirir
ningún principio general.