LA TRANSFORMACIÓN
DE LOS CONFLICTOS POR MEDIOS
PACÍFICOS
El ser humano ha intentado dar solución a los problemas que
dificultaban el normal desarrollo de los individuos.
Las ideologías buscan, desde un punto de vista, aportar solución a un
problema.
Ideologías
Se enfocan en una problemática
concreta bajo unas condiciones.
Algunas dejaron de ser útiles,
otras han seguido una trayectoria.
• Son formulaciones teóricas, sirven de modelos ideales para aquéllos
que buscan llevar a cabo determinadas políticas.
• Son difíciles de practicar.
• Están sometidas a discrepancias
Las Ciencias Sociales
Medio de intentar encontrar respuestas a los problemas sociales.
Aplicación del método científico para elaboran sus teorías.
• Por ejemplo teorías psicológicas sobre la violencia y teorías sociales
sobre la violencia.
• Johan Galtung, del campo de las Ciencias Sociales destaca que la paz
sólo se puede alcanzar por medios pacíficos.
TEORÍA Y PRÁCTICA DEL CONFLICTO
• El conflicto es obvio en la sociedad pero no la violencia
• El conflicto no necesariamente tiene que finalizar en violencia.
• El fracaso en la transformación del conflicto conduce a la violencia.
• La violencia no está en la naturaleza humana (no es como el comer o
las relaciones sexuales)
El conflicto
• Tiene su propio ciclo de vida, aunque a menudo reaparece.
• Surgen cuando hay uno o varios objetivos incompatibles, ya sean
grupos o Estados.
• La frustración puede conducir a la agresión.
• La violencia pretende dañar.
• Algunos quedan sin resolver, pasando a un segundo plano o son
olvidados cuando otro conflicto reclama más atención .
Resolución de conflictos
Trazar un mapa lo más exacto a la
realidad que incluya las partes
implicadas, los objetivos, los
enfrentamientos y los temas de
fondo.
División de los conflictos
Micro nivel: se produce dentro y
entre las personas
Meso nivel: surge en la sociedad,
en un Estado o nación
Macro nivel: Entre los Estados y
naciones.
LAS RAÍCES DE LA VIOLENCIA
• Elaborar una mapa de la formación de la violencia.
• No confundir el conflicto con la violencia.
• La violencia es conducta.
• El conflicto es más abstracto.
• La violencia tiene efectos más allá de daños visibles: traumas, odio,
deseo de venganza.
Violencia directa
Efectos visibles, es física y/o verbal
La violencia directa es un acontecimiento
Dos niveles de la violencia directa
1. Violencia cultural: es directa,
se da por aspectos de la
cultura como la religión y la
ideología, el lenguaje, el arte y
las ciencias que legitiman la
violencia directa.
2. La violencia estructural: la
violencia indirecta originada por la
injusticia y la desigualdad
dentro de la propia sociedad o
entre el conjunto de las
sociedades.
Crear paz
• Prevención
• Reduciendo la violencia
• Trabajar en los tres tipos de violencia (directa, cultural y estructural)
• Las estructuras violentas no se pueden solucionar mediante la
violencia
Los conflictos
• Son fruto de la interacción social
• Se originan cuando aparecen intereses incompatibles entre los
actores, pueden dar lugar a enfrentamientos.
• Conflicto no necesariamente significa la ausencia de la paz
• La paz se desvanece cuando el conflicto desemboca en violencia.
Paz
• La ausencia de violencia directa, estructural y la cultural.
• La capacidad de manejar los conflictos con empatía, no violencia y
creatividad.
Empatía no es solidaridad.
Creatividad: Capacidad para ir más allá de las estructuras mentales de
las partes en conflicto. Nuevas formas concebir la formación del
conflicto.
• La paz: la habilidad para tratar un conflicto, manejándolo
creativamente, sin hacer uso de la violencia.
• La paz es un sistema, se necesitan condiciones: cultura y estructura
de paz.
Galtung hace una analogía:
El concepto paz/violencia es similar al de salud/enfermedad.
Cuando una persona empieza a notar los primeros síntomas consulta
del médico, éste sigue una metodología.
“El triángulo diagnóstico-pronóstico-terapia”.
Diagnóstico
Análisis de esa sociedad basado en los antecedentes y los actores, para
averiguar si alguno de ellos presenta valores fuera de los márgenes
normales.
• Si los niveles de violencia estructural y la cultura bélica son bajos es
difícil que aparezca la violencia directa.
Pronóstico
• Predicción basada en la evolución más probable de esa enfermedad.
• Evaluar si es necesario que intervengan otros agentes exteriores para
volver al estado de paz.
Terapia
• Los esfuerzos que el sistema tiene que hacer para conseguir que se
recupere.
• Puede ser preventiva o curativa (resolución).
• La resolución de los conflictos no se inicia cuando aparecen los actos
de violencia.
• El momento de empezar es siempre.
EL CICLO DE VIDA DE UN
CONFLICTO
Tres fases: antes, durante y después de la violencia.
Antes
Antes de la violencia
Desde el punto de vista del autor, una vez que el conflicto existe es
“cínico” denomina resta fase como prevención ,pues el propio conflicto es
suficiente razón para prestarle atención, ya que en muchas ocasiones,
incluso antes que aparezca el enfrentamiento l,a gente ya está sufriendo.
Por tanto, un conflicto por sí mismo es una invitación a las partes, la socie
dad y el mundo en su conjunto para que tomen iniciativas que conduzcan
a soluciones compatibles para las mismas, sin tener que utilizar medios
violentos.
La tarea a conseguir en esta primera fase, antes de la violencia, es
clara: impedir la tentación de utilizar la violencia directa como medio de
zanjar las diferencias. El eje del esfuerzo, pues, tiene que centrarse en
conseguir que las culturas, las estructuras y los actores sean más pacífi
cos para que los conflictos puedan ser manejados de forma no violenta
Evidentemente la eliminación de las culturas y estructuras violentas,
así como la inclinación de las gentes a hacer uso de la violencia, excede
la fase primera y se extiende de forma contínua y permanente dentro
de
la propia sociedad ,tanto internaciona cl omo nacional.
Galtung analiza las dimensiones cultural, política y militar para conocer
dónde se inspira la violencia y por tanto, dónde se puede encauzar las
energías para suprimirla del sistema
¿Dónde se encuentra a los portadore s claves de la violencia? s,e pregunta
Galtung. Aunque mchos consideran que la religión y la ideología son las
que legitiman culturalment eel uso de la violencia ,desde su punto de vista
esto no es realmente cierto, porque ciertas religiones e ideologías defienden
el uso de la no-violencia y la mayoría tienen contenidos en su pro y en su
contra, lo que él denomina aspectos “duros y blancos” de las mismas. Las
más importante sreligione se ideologías c,omo el Islam y el Cristianismo e, l
liberalismo y el marxismo, tienen una pequeña parte de ambos y conse
cuentemente, se puede hablar de aspectos “duros” y “blandos” en lugar de
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religiones a favor o en contra de la violenciaper se.Además, cada una de
ellas se caracteriz apor ser singularista a,l reclama re lderecho a ser la única
que contiene la Verdad T. ambié nson universalista sa,l proclama trambién su
validez en todo el mundo y durante todo el tiemp
Tales creencias se transforman en peligrosas cuando eligen a un pue
blo como valuarte para extender y defender la fe o la ideología. Para este
autor, la forma de desterrar los aspectos duros de estos sistemas de cre
encias es por medio del diálogo entre las partes que defienden un aspecto
sobre el otro, sin excluir a nadie. Y lo que es todavía más importante, evi
tar los particularismos al proclamar el “yo” sobre el “nosotros”. Galtung ve
como fuente de paz un mundo donde predomine la globalidad, incluso
llega más lejos al hablar de civilización global. También el esfuerzo por
conseguir mayores niveles de justicia, equidad y sobre todo una mejora de
los estándares de vida, contribuirá a ese objetivo. Finalmente, Galtung
destaca que:
El islamismo, el catolicismo, el liberalismoy el marxismo son porta
dores de una máxima de fe, con respuestas a cada cosa. Exigir la
misma creencia de todo el mundo es como prescribir la misma talla
de zapatos para todos. Y sinembargo, una civilización mundial nece
sita un mínimo de fe.
En términos políticos, el autor objeto de estudio destaca como princi
pal obstáculo para crear un sistema de paz, el actual sistema de Estados
y, consecuentement ee,l sistema mundial .La incompatibilida dde este sis
tema con la paz está sedimentada en el patriarcado y la arrogancia del
Estado y en la mentalidad de ser él mismo su propia causa no movida por
nadie más, así como tener el monopolio de los medios de la violencia y de
ser propenso a utilizarlos
Punto
La democracia es un factor que contribuye a eliminar las estructuras
que propician la violencia porque origina una mayor satisfacción en la
población, al consegui rque muchos de los deseos sean satisfechos d, en
tro de ciertos límites, y porque las partes pueden competir entre ellas para
alcanzar el poder de forma no violenta. Sin embargo, el funcionamiento
democrático y pacífico de los Estados no asegura la reproducción de esos
estándares en las relaciones entre ellos mismos. Para conseguir eliminar
estructuras violentas en el sistema mundial, hay que conseguir que la
democracia, como principal promotor de la paz, sea global. En la actuali
dad no se dan estas condiciones, porque el sistema mundial es conser
vador-feudal y no liberal-democrátic
¿Cuál es el mejor sistema de Estados para conseguir la armonía en la
sociedad internaciona ly, por tanto, hacer dicha estructura menos vio
lenta? Después de estudiar las diferentes posibilidades de asociación de
los Estados (sistemas de Estados unitarios, federales y confederados),
Galtung considera que el confederalismo es el que mejor sirve a los pro
pósitos que busca. Primero, porque la decisión de los Estados de partici
par en él está basado en un deseo de hacer compatibles sus respectivos
intereses al definir intereses comunes, difuminando los particulares.
Segundo, porque a diferencia de otras formas de asociación, no existe
entre las partes límites a la cooperación. En la confederación cualquier
tema está abierto a la asistencia ;además ,los participante sesperan unos
de los otros ser la primera opción como socios para cooperar. Tercero,
porque el desarrollo de este sistema, para que sea posible, requiere ir más
Con esto lo que realmente se consigue, según el autor, es difuminar la
línea entre “nosotros” y “ellos”, por ello la confederación es un buen argu
mento para:
— Bosnia-Herzegovina
— Yugoslavia
— La Unión Europea
— Una confederación Paneuropea que vaya desde el Atlántico al Pací
fico basada en la OSCE.
— El mundo como una confederación, reforzando el papel de la ONU
pero manteniendo una superestructura débil, como gobierno global
en lugar de un gobierno mundial.
Pregunta
Finalmente, expone cómo debe ser articulada la dimensión militar para
que no sea origen ni promotor del empleo de la fuerza para resolver la
diferencias. Su principal argumento es que lo militar no tiene que ser abo
lido, pero hay que dar a las fuerzas armadas nuevas tareas. Considera que
la institución militar alterna malos hábitos que provienen principalmente
del pasado, como el hecho de atacar a otras naciones y Estados, pero
también tienen arraigadas grandes virtudes como una buena organiza
ción, coraje y capacidad de sacrificio. Por tanto, lo que hay es que sacar
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el máximo beneficio a los aspectos que él considera positivos para cons
truir la paz y eliminar los negativos
Galtung tiene en su pensamiento ,como objetivo practicable a largo
plazo, la supresión de la guerra como institución, si bien reconoce que
seguirá todavía viva en la sociedad. En este contexto, la institución militar
estará dedicada fundamentalmente a contribuir a lo que denomina
“defensa defensiva”, es decir, la autodefensa del propio Estado con
medios convencionales de corto alcance y en colaboración con fuerzas
paramilitares y no militares. Este tipo de defensa tiene la ventaja que no
provoca a nadie ni tampoco causa miedo y al mismo tiempo permite a los
Estados el derecho natural a defenderse
Al preguntarse el autor por los factores que sostienen la guerra, men
ciona dos como los más importantes :el sistema de Estados con el mono
polio del uso de la violencia y el sistema de superpotencias S. in embargo,
cuando los Estados y dentro de ellos las superpotencias disponen de
medios militares suficientes, existe una mayor propensión a hacer uso de
los mismos, por eso hay que luchar contra las tendencias de los Estados
a buscar en el recurso de la fuerza el elixir que cure sus males.
Durante la violencia
Cuando la violencia se desata como consecuencia de un conflicto, la
tarea principal es pararla, porque la violencia es perversa en sí misma y
porque cuando ésta aparece hace que el conflicto sea más difícil de
manejar y, consecuentement ed,e encontra rvías de solución.
El autor se pregunta por qué el ser humano utiliza la violencia para dar
solución al conflicto. La primera respuesta viene de la propia raíz originaria
del conflicto. La violencia es empleada para incapacitar a la otra parte o
partes para imponer sus propios objetivos y en ocasiones se considera que
la solución militar la única posible. Segunda, aunque también procede de
la raíz del conflicto, la violencia es menos racional. La agresión se produce
con ocasión de la existencia de una frustración debida a que alguien le ha
bloqueado el objetivo que pretendía. La tercera respuesta procede de la
lógica del metaconflicto .E lconflicto es una oportunidad para ganar honor
y gloria al derrota ral adversario a, l mostra rel coraje de los que participan
en la guerra incluso por parte de los derrotados .Y por último ,la violencia
tiene como origen el deseo de revancha originado por el sufrimiento infrin
gido por la otra parte, tanto en el pasado como en el presente.
Las razones anteriores son lo suficientemente importantes como para
ser tenidas en cuenta. Sin embargo, en ningún caso se puede asumir que
la violencia sea intrínseca al ser humano. La violencia es potencia, que
puede convertirse en acto cuando el conflicto básico se descuida o se
trata sin empatía y creatividad. También se puede transformar en acto
cuando la cultura justifica la transición del conflicto al metaconflicto como
una oportunidad para derrotar al adversario, para ganar honor o para
compensar un sufrimiento procedente de una herida todavía no cicatri
zada.
La conclusión para Galtung es que cualquier conflicto, como ocurre
con la heridas ,no debe ser menospreciado s, i no se quiere correr el peli
gro que origine violencia
Sin embargo, la violencia no dura y se extiende para siempre. Normal
mente ésta se termina porque se agotan o desaparecen los medios de
destrucción, los objetivos a destruir, el deseo de destruir o la esperanza
de ganar por una o ambas partes. Ello conduce a Galtung a proponer cua
tro formas de terminar con la violencia: el embargo de las armas y, en su
caso también el de mercenarios l;a evacuació nde la gente y e ltraslado de
los objetivos que son susceptibles de ser destruidos y, por último, la des
moralización de los soldados para que no luchen, mostrándoles los efec
tos visibles y no visibles de la guerra.
A estas cuatro posibilidades Galtung agrega una quinta, no por ella
menos importante y cada vez más utilizada en el presente escenario inter
El reforzamiento de expertos no militares que propone Galtung en
misiones de mantenimiento de paz, ha tenido su reflejo recientemente en
la propia Carta de Seguridad Europea de la Organización de Seguridad y
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Cooperación en Europa (OSCE). En efecto, en la cumbre de Estambul
celebrada en noviembre de 1999, los Jefes de Estado y de Gobierno de
esta organización acordaron la creación de “equipos periciales de asis
tencia y cooperación rápidas (REACT)” p, ara que permitieran a la OSCE
responder con presteza a la solicitudes de asistencia y de despliegue de
grandes operaciones civiles sobre el terreno, en orden a la prevención de
conflictos, la gestión de crisis y la rehabilitación post-conflicto
Con anterioridad l,a OSCE desplegó en Kosovo ,entre octubre de 1998
y marzo de 1999, la Misión de Verificación de carácter civil para
verificar
el alto el fuego, supervisar los movimientos de la fuerzas y promocionar
los derechos humanos y la democracia, llegando a tener un máximo de
1.400 personas
Después del conflicto
Una vez que se ha conseguido un alto el fuego entre los contendien
tes, la tarea de restaurar la paz es más difícil que antes del inicio de la vio
lencia pues, los efectos visibles y no visibles dejados por la misma per
manecen durante un largo período de tiempo.
En esta fase el énfasis se debe de poner en lo que él denomina las
3R,s: reconstrucción r,econciliación y resolución .El primero tiene como
objetivo curar las heridas abiertas con ocasión del enfrentamiento entre
las partes y reparar los daños materiales. El segundo, la reconciliación,
pretende deshace rel meta-conflicto y finalmente la resolución ,que busca
crear las condiciones necesarias para solventar el conflicto original. Estas
tres tareas no son exclusivas de esta fase, sino que se deben aplicar tam
bién durante las dos anteriores N. o obstante ,resulta más crítico la puesta
en marcha de las 3 R,s en el periodo que sigue a un alto el fuego
Galtung señala que el mundo está mal preparado para llevar a cabo
estas tareas .Sin embargo son fundamentales y,a que si no se hace nada
por atajar el conflicto en las raíces del mismo, tarde o temprano la violen
cia volverá a surgir cuando los horrores del último estallido haya desapa
recido de la memoria colectiva y, por tanto, se corre el peligro que “des
pués de la violencia” se transforme en “antes de la violencia”.
Respecto a la reconstrucción tras la disputa, el autor considera que es
un tremendo error limitar la reconstrucción a la rehabilitación y recons
trucción materia l,ya que esto significa quedarse hipnotizado por lo visible
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a costa de los efectos invisibles. Los daños afectan tanto a la estructura
como a la cultura y, por tanto, en esta dirección hay que actuar. Por eso,
señala otros dos aspectos a considerar además de los mencionados: la
reconfiguración de la estructura de paz y reculturización de la paz.
No se puede crear una sociedad estable después de una guerra o
enfrentamiento si no se construyen unos sólidos cimientos. El primer
remedio, pero no el único, es la democracia. Para ello se debe conseguir
unas elecciones democráticas después del alto el fuego pues, las elec
ciones transforman un conflicto sobre el poder en una sociedad, muchas
veces violento, en un conflicto no violento sobre el voto mayoritario. “Las
elecciones son decisivas; supervisarlas es trabajo de paz”.
En este sentido, las tesis de Galtung coinciden plenamente con las de
la comunidad internaciona al ctualmente .En los últimos conflictos ,espe
cialmente en los surgidos como consecuencia de rivalidades étnicas o
violación de los derechos de las minorías, las organizaciones internacio
nales con competencia para ello han promovido la creación de las condi
ciones mínimas necesarias para que se celebraran elecciones democráti
cas, (caso de la OSCE en Bosnia); en la confianza que la democracia
forma a la población en la transformación no violenta del conflicto y, antes
o después, se extenderá a todos los ámbitos de esa sociedad. Esta labor,
lógicamente, debe estar sustentada con la construcción de nuevas insti
tuciones y la eliminación de las viejas que no apunten en esta dirección
Sin embargo, la democracia no funciona cuando en una sociedad
domina la exclusión socia ly la desigualdad P. romóve runos mayores nive
les de educación y salud de los más marginados ,así como un reparto
más equilibrado de los recursos productivos, son, sin lugar a dudas, unas
buenas semillas para consolidar la paz en el futuro.
La reculturización de la paz después de la violencia, concepto recu
rrente a lo largo de la obra de este autor, debe dirigirse a sustituir una cul
tura de violencia por una cultura de paz y construirla donde no hay nin
guna.
El punto de partida para edificar esa cultura de paz debe ser la educa
ción, para ello propone introducir conocimientos y destrezas sobre la
paz
y la resolución pacífica de los conflictos en todos los niveles de ense
ñanza, desde la básica hasta la universitaria A. l tiempo debe
propagarse
una idiosincrasia mundial basada en los valores de la paz, desarrollo,
medio ambiente, democracia y derechos humanos.
La reconciliación l,a segunda “R”, tiene dos elemento sfundamentales,
el cierre y la curación. Cierre en el sentido que no se reabran las hostili
dades y curación en el sentido de rehabilitación .La reconciliació nes un
tema con hondas raíces psicológicas ,sociológicas t,eológicas ,filosóficas
y profundament ehumanas .El carácter multidimension ayl complejo de la
reconciliación hace que nadie sepa realmente como llevar a cabo este
proceso. El propio Galtung la analiza desde doce enfoques diferentes,
pues, como el mismo reconoce, ninguno de ellos por sí solo es capaz de
manejar satisfactoriamente el proceso de reconciliación después de la
violencia. Más bien se requiere una combinación de todos ellos con una
mayor dosis de unos u otros según la situación, que sólo expertos en el
campo de paz pueden aconsejar U. na manera simple y común a todos los
conflictos para iniciar la reconciliación es el diálogo. Invitar a todas las
partes a debatir es un comienzo modesto pero efectivo pues:
A medida que debaten sobre reconciliación ,se produce una cierta
reconciliación.
La resolución deconflictos se orienta al solventar la raíz del mismo
que, por no haber encontrado una solución a tiempo, fue escalando hasta
la aparición de la violencia. Es evidente que el proceso de resolución
debe ponerse en marcha antes que aparezca la violencia para encontrar
una solución por medios pacíficos. La aparición de la violencia como
medio de salvar la incompatibilidad de objetivos entre las partes significa
un rotundo fracaso pues, el enfrentamiento físico en general es siempre un
fallo estrepitoso del ser humano. El autor propone como mejor método de
resolución la construcción de la capacidad de transformación de los con
flictos por medio de la transcendencia l,a creatividad y la empatía.
pre
La reconstrucción, la reconciliación y la resolución, para que sean
efectivas, deben trabajarse de forma paralela .Es mejo rdar algún pequeño
paso en todas que un gran salto en una sola. Desde la perspectiva de
Johan Galtung, intentar solventar las controversias empezando por la
resolución es un error. Una vez que el conflicto ha producido violencia es
esencial desarraiga ro, al menos suaviza re, sas causas .A las personas de
un bando o de ambos se les ha privado de sus vidas y sus medios de sub
sistencia, cuando su mayor esfuerzo era precisamente conservarlas y
mejorar su nivel de vida. El objetivo de la otra parte, por el contrario, era
destruirlos. Es más que probable que, en el período que sigue a una gue
rra, esta contradicción tome más cuerpo en las cabezas de las personas
que la identificación de las raíces del conflicto inicial
inicial. La perspectiva cam
— 141 —
bia a medida que se va desarrollando la violencia. Por tanto, el esfuerzo
debe dividirse en construir las condiciones necesarias para lograr la
vuelta
a la paz y eso exige un avance homogéneo en cada una de las tareas. El
centrarse en una sola tarea sin lugar a dudas podría conducir a un retro
ceso en el restablecimiento de la paz.
CAMINOS HACIA LA PAZ
El análisis de la obra de un pensador todavía en vida es siempre una
labor ardua porque sus tesis están sometidas a una constante revisión, a
la vista de los acontecimientos recientes y presentes, así como de las
perspectivas de futuro. Es esto especialmente cierto si la persona objeto
de análisis, como es el caso de Johan Galtung, ha intentado estructurar
su pensamiento en un periodo caracterizado por grandes cambios de
todo orden.
Algunas de las tesis vertidas por Galtung han quedado desfasadas
porque la forma en que se produjo el final de la confrontación Este-Oeste
no estaba contemplada en sus postulados. Sin embargo, otras, por el
contrario, siguen vigentes y su espíritu y orientación presiden hoy las
mesas de negociación o los mismos tratados o acuerdos de paz y segu
Durante el período de la guerra fría, la principal preocupación de Johan
Galtung se centraba en encontrar soluciones políticas al conflicto Este-
Oeste intentando evitar una tercera guerra mundial. Las fórmulas que utili
zaban las grandes potencias para frenar esa confrontación estaban basa
das en la disuasión nuclear ,en las alianza sy en la carrera de armamento.
A juicio del autor, eso era un error y todas ellas estaban condenadas al fra
caso y, por tanto, los gobiernos y la propia sociedad debían buscar políti
cas alternativas que condujeran a la paz o al menos impidieran la guerra.
La alternativa de Galtung a esa situación de inseguridad era la elabora
ción de una política de paz integrada por cuatro elementos l:a resolució nde
los conflictos, el equilibrio de poder, el desarme y políticas alternativas de
seguridad. Aunque todos ellos están relacionados los unos con los otros, no
guardan una relación jerárquica .Para que esa política sea realment eútil al
fin que persigue, los cuatro componentes de la misma se deben enfocar
sincrónicamente a, l mismo tiempo ,y no diacrónicamente u,no tras otro
En una buena política de paz deben participar a la vez organizaciones
gubernamentales y no gubernamentale sp,olíticos y técnicos.
La resolución de conflictos ha sido tarea de los responsables de la
política, protagonizad aa nive linternaciona pl or los Ministerio sde Asuntos
Exteriores. El equilibrio de fuerzas ha sido tarea de los Ministerios de
Defensa, en cuyo interés ha estado convertirla en una materia sumamente
técnica y secreta. El desarme se ha quedado a medias entre las organiza
ciones no gubernamentale sy los técnicos gubernamentale sY. la política
de seguridad alternativa no le corresponde a nadie
A nive linternaciona le, sta división del trabajo es aún más pronunciada.
La resolución de conflictos es labor de Naciones Unidas, especialmente
de la Asamblea Genera yl el Consejo de Seguridad .El logro del equilibrio
de fuerzas no cae en la órbita de las Naciones Unidas, excepto en la
medida en que las conferencias de desarme, hasta cierto punto bajo el
patrocinio de las Naciones Unidas, sirven de foro en el que se evalúa el
grado de equilibrio. Y la política de seguridad alternativa es, cuando
mucho, preocupación de algunas organizaciones internacionales no
gubernamentales. En ningún punto aparecen todos estos componentes
unidos.
Galtung se lamenta de esta situación y la compara como si en el
campo de la salud, tareas tan importantes como la higiene y la salubridad,
la inmunización y la curación y el cuidado de los enfermos, fueran ejecu
tadas por instituciones totalmente desconectadas entre sí. La propuesta
es coordinar esa política de paz en todos los niveles. En el ámbito nacio
nal plantea la posibilidad de la creación de un Ministerio de Paz y en el
seno de Naciones Unidas un Programa para la Paz que combinara las fun
ciones divididas entre los secretarios de los órganos políticos (la Asam
blea General y el Consejo de Seguridad), las operaciones de manteni
miento de la paz, las organizacione sde desarme y otros.
RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
Respecto al primer componente de esa política, la resolución de con
flictos, este pensador mantiene la formulación mencionada en este tra
bajo, una política de paz debe iniciarse con la resolución de conflictos.
Los medios, mecanismos y actitudes se deben configurar para contribuir
a tal fin. No existe ni una receta ni un manual que explique de forma uni
versal el procedimiento para curarlos, pero ello no debe ser excusa para
— 143 —
desfallecer en tal tarea, si bien es cierto que reconocía que en el caso con
creto del conflicto latente entre el Este y el Oeste era especialmente com
plejo debido a la maraña de cuestiones ideológicas y de intereses, a la
competición por el mejor posicionamient oestratégico ,a los sistemas rela
cionados con la formación y adscripción a las dos alianzas y a los com
plejos sistemas militares
La solución al tema ideológico requiere s, eñala Galtung ,la depolariza
ción del sistema, incorporando más opciones entre ambas ideologías.
Además, debe inculcarse a las partes la disposición a aceptar que el otro
sistema sea diferente, aceptar su derecho a serlo, no importa cuánto uno
desearía que fuera de otro modo y por más que uno crea que el otro sis
tema se avendrá con el tiempo al modelo del otro.
Los conflictos de intereses, para Galtung, no pueden ser resueltos
tampoco a corto plazo, habida cuenta de la necesidad de los países capi
talistas de expandir su poder bajo la forma de influencia económica por
todo el mundo y la necesidad histórica de la URSS de contar con un cin
turón de seguridad a lo largo de sus fronteras.
Los otros aspectos del conflicto —posicionamiento estratégico, alian
zas militares y maquinaria militar— puedén ser resueltos con políticas de
seguridad alternativas que conducirían a la retirada de las fuerzas ofensi
vas y a la creación de posturas defensivas e, liminando de esa manera los
aspectos más provocativos y amenazadores del dispositivo que existían
en la guerra fría, a la flexibilización de las dos alianzas y a la transforma
ción de los complejos militares. Todas estas políticas son practicables,
según el autor, pero requieren por encima de cualquier otro condicionante
contar con voluntad política.
En definitiva, la transcendencia sigue siendo para Galtung un aspecto
clave en la resolución de conflictos, tanto en el pasado como en el pre
sente y quizás en el futuro hasta la 21
EL EQUILIBRIO DE FUERZAS
El equilibrio de fuerzas entre Estados, grupos de Estados o alianzas no es
nuevo en las relaciones internacionales, como medio de evitar la gue rra
entre las partes en conflicto e incluso como solución para impedir pos
teriores enfrentamientos militares, una vez que se ha alcanzado un alto
el fuego. En el propio periodo de la guerra fría, la disuasión basada en un
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balance ponderado de los sistemas de armas, tanto nucleares como con
vencionales, se consideró la piedra angular para no desencadenar una
confrontación militar entre dos sistemas incompatibles
Johan Galtung analiza este concepto para determinar si, en efecto, el
equilibrio de fuerzas es un factor consonante en el camino para la paz
o, por el contrario, supone un obstáculo en su búsqueda. Desde el
punto de vista del autor, de las numerosas opiniones que es posible
formular acerca de esta materia, hay dos que no se pueden sostener:
“que el equilibrio de fuerzas siempre disuade de la guerra, y que nunca
funciona en ese sen tido”. Existen muchos casos en la historia, apunta
Galtung, que el agre sor no atacó al adversario porque el otro bando
estaba bien preparado. Y otros muchos casos que los ataques tuvieron
lugar por debilidad del adversario. Pero existen otros en que las
acciones ofensivas se llevaron aún cuando el otro bando era más fuerte
Esto demuestra que el equilibrio de fuerzas no es garantía por sí mismo
para disuadir a las partes involucradas en el inicio de la guerra. En
ocasiones, por el contrario, la búsqueda de un equilibrio de fuerzas
puede desatar una carrera de armamento, por la percepción de
inseguridad res pecto al potencial adversario, desembocando
finalmente en lo que preci samente se quería evitar, el enfrentamiento
militar
El equilibrio de fuerzas es un concepto abstracto y confuso, de difícil definición
y extremadamente espinoso de cuantificar y por tanto, de hacerlo operativo.
En general, se hacen formulaciones simplistas de lo que significa este
concepto. Por “fuerza” se tiende a identificar exclusiva mente la capacidad
destructiva de las armas. Sin embargo, la realidad es otra. Factores como la
invulnerabilidad física de los posibles objetivos susceptibles de ser atacados, la
fortaleza interna de la población, la dependencia del exterior (especialmente
en materias esenciales tales como la alimentación, la inversión, la tecnología y
las armas), el tipo de organización administrativa del Estado, etc., deben ser
tenidos en cuenta a la hora de hablar de equilibrio de fuerzas, pues, todo ello
contribuye al poder de ese actor. En realidad, si se quiere ser riguroso, sería
más exacto hablar de “equilibrio de poder” que de equilibro de fuerzas.
Un Estado o sociedad, por ejemplo, no sólo puede ser vulnerable a la
potencia destructiva de las armas del adversario, sino también a otros
aspectos como las contradicciones internas derivadas de una falta de
cohesión nacional, la posición internacional, la situación económica, etc.
Si todos ellos son hábilmente utilizados por el adversario pueden causar
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importantes perjuicios al otro bando. Todo esto es bastante obvio y de
hecho, en cualquier planeamiento militar el estudio de los factores psico
sociales del potencial adversario son básicos para conocer las posibilida
des del adversario y, posteriormente, elaborar las posibles líneas de
acción.
Sin embargo, cuando se habla o se negocia la posibilidad de esta blecer
equilibrios de fuerzas, se hace inmensamente difícil considerar todos
estos factores, en parte debido a la intangibilidad de algunos de ellos,
llegando a plantearse una formulación simplista en la que se supone
que ese equilibrio se alcanza cuando las partes interesadas en el
conflicto poseen un arsenal de armas o de medios de destrucción de
una potencia destructiva equivalente. La situación es tan compleja que
incluso en el caso de que se considerare el equilibrio de fuerza sólo por
el potencial destructor de las armas, su valoración sería casi imposible
de realizar debido a la complejidad y variedad de los actuales sistemas
de armas
El equilibrio de fuerzas, o mejor todavía el equilibrio de poder, busca
como fin último conseguir la seguridad y esta tiene connotaciones
objeti vas y subjetivas, racionales y emocionales, pero también es un
concepto relativo pues, si la seguridad significa la capacidad de salir de
un conflicto incólume, ello dependerá de la posibilidad de destrucción
del adversario y del grado de invulnerabilidad propio frente a esa
potencia destructiva. En efecto, la seguridad de una parte depende de
la seguridad de la otra. Sólo cuando la otra parte se sienta casi tan
segura como la otra, existen razones suficientes para sentirse seguro
En términos racionales disponer de una seguridad lo más alta y lo más
igualitaria posible frente a otros asegura un sistema estable. Y, por el
con trario, cuando dos actores tienen un grado de seguridad dispar, el
bando inseguro puede tratar de aumentar su nivel de seguridad
incrementando bien su propia invulnerabilidad o bien la inseguridad del
adversario, por medio del desarrollo de la capacidad ofensiva propia.
Este proceso pro voca lo que el autor define como “carrera por la
seguridad”, que es más conocido como carrera de armamentos. Esa
carrera de armamentos puede estar enraizada más en factores
irracionales, perceptivos y emo cionales que en razones objetivas
Por todo ello, según Galtung, alcanzar el equilibrio de fuerzas no ase gura
fa paz, pero es que además:
— 146 —
Buscar el equilibrio de fuerzas, aun el equilibrio aproximado, es bus car una
entidad que, como el unicornio, puede ser imaginada pero no definida
operacionalmente, sólo se define hallando empfricamente, a través de una
guerra, si existe un empate o si una parte demuestra ser superior a la otra.
Pero una guerra invalida la hipótesis del equili brio de fuerzasDemasiada
insistencia en el equilibrio del poder en todas sus dimensiones sólo
conducirá a la búsqueda interminable de un equilibrio que, como el arco
iris, se aleja más y más a medida que uno avanza hacia él
El equilibrio de fuerzas, aunque pudo ser un concepto útil en el pasado,
actualmente está ampliamente sobrepasado porque los funda mentos
en que se sustentaba han variado, especialmente a partir de la
aparición del arma nuclear. Si bien el equilibrio de fuerzas, en tiempos
pre téritos, buscaba la disuasión por medio de la disposición de unos
siste mas defensivos, en la guerra fría la disuasión se buscaba por
medio de la represalia y la destrucción masiva. La irracionalidad de tal
argumento inva lida la credibilidad del equilibrio de fuerzas
En resumen, Galtung considera que no se puede hablar de equilibrio de fuerzas en
el sentido de hallar un punto o relación estable mientras las armas sean ofensivas y
nucleares. En un mundo en el que sólo haya armas defensivas, ya no surge el
problema del equilibrio de fuerzas, en el sentido de algún tipo de equiparación con
el otro lado.
La seguridad será más factible cuando no se busque por medio del equilibrio de
poder sino en una “seguridad común” en donde:
— Ambos bandos tengan una seguridad absoluta tan elevada como sea posible —
Ambos bandos tengan una seguridad relativa tan igual como sea posible — Ambos
bandos cooperen para conseguir una seguridad tan igual y elevada como sea posible
En definitiva, la seguridad y el equilibrio de poder son factibles, pero solamente si se
elimina la capacidad ofensiva de los actores en escena
EL DESARME
La experiencia, señala este autor noruego, demuestra que el resultado de toda
carrera armamentista se acerca más a la detonación que al
— 147 —
lamento, de ahí proviene el tercer enfoque, la noción de desarme, que sig nifica
llegar a un punto a partir del cual, en lugar de reforzar la potencia destructiva,
se trata de debilitarla. El desarme no sólo ayuda a impedir la guerra, sino
también, una vez que surgió ésta, a la resolución del conflicto y la reconciliación
entre las partes. El asunto clave es cómo hacerlo, pues, según Galtung, los
fundamentos, o si se quiere las condiciones que se han asumido para conseguir
el desarme, son los principales obstáculos para que se lleve a cabo tal proceso
En general, existe un gran vacío sobre la teoría general del desarme que
sirva de inspiración a la práctica del mismo. Sin embargo, el estudio que
el propio escritor hace sobre los elementos conceptuales, estructura les
y operativos de los procesos de desarme constituye un verdadero
punto de referencia para las organizaciones gubernamentales y no
guber namentales, así como para los Estados cuando se reúnen en
torno a una mesa para promover el desarme. En las Conferencias el
verdadero pro blema del escaso éxito de las negociaciones de desarme
está en las reglas básicas bajo las que se desarrollan, que generalmente
se orientan a que el desarme sea equilibrado, mutuo y controlado.
El primer concepto, el equilibrio, al igual que se señaló cuando se men
cionó el de fuerzas, es prácticamente imposible de definir. Aunque teóri
camente puede ser factible, su traducción en la práctica supone una ver
dadera losa para los negociadores del desarme. Los esfuerzos por
solucionar este problema mediante la fragmentación en tipos de
sistemas de armas “estratégicas”, “de teatro” y “convencionales”, no
son una solu ción al mismo
En el desarme equilibrado no entra la noción de grado de invulnerabi
lidad en sus diferentes dimensiónes, tales como física, psicológica, cultu
ral, social, política, económica o ecológica. En términos generales, des
taca Galtung, cuanto más moderna y desarrollada está una sociedad,
más vulnerable parece ser y da la impresión de que cuanto más
vulnerable es, más procura compensar ese hecho incrementando su
fuerza ofensiva. Sin embargo, es muy difícil imaginar a los negociadores
en una conferencia de paz pidiendo mayores niveles de armas propias
para compensar la invul nerabilidad de una población propia frente al
otro bando o, por el contra rio, a que éste inste a la otra parte a reducir
su vulnerabilidad
En definitiva, esta confusión práctica de lo que es realmente equilibrio
estimula el fraude por una y otra parte en las negociaciones.
— 148 —
El segundo obstáculo para avanzar en el desarme es la mutualidad: Este
concepto significa una acción sincrónica por parte de los gobiernos o
alianzas para deshacerse del armamento. Por tanto, la mutualidad
excluye la decisión unilateral de una de las partes de desarmarse, pues,
anteponer mutualidad significa hacerlo juntos. Como resultado de esto,
el principio de mutualidad puede servir como excusa para no embarcarse
nunca en una acción unilateral aunque sea insignificante, gradual y paso
a paso.
La mutualidad invita a la comparación de los perfiles de fuerza y la
comparación invita al armamento. Bajo el lema “mutuo y equilibrado”, Johan
Galtung piensa que se incita a una carrera armamentista que tilda de
“cuantitativa”. En efecto, la complejidad y disparidad de los sistemas de
armas hace que la negociación sólo pueda lograrse examinando sis tema por
sistema de dos manera: reduciendo los desniveles para eliminar los excesos,
y eliminando los déficit, lo que se llama generalmente “ponerse a la par”. Lo
primero conduciría al desarme, lo segundo, obvia mente, a armarse más,
sobre todo si las partes convienen en converger en un punto situado por
encima de su nivel presente de fuerza destructiva. El resultado neto de todo
esto sería una carrera armamentista cuantitativa al ceñtrar la atención más
en los déficit que en los excesos
La mutualidad actúa sobre la base de aquello sobre lo que los Gobier nos
están de acuerdo y esto puede bloquear la discusión de factores cru ciales en
los procesos de desarme. Galtung, en toda su obra, concede una gran
importancia, a las estructuras en el camino hacia la paz. Como se señaló al
principio de este trabajo, aquí vuelve a destacar que el pro ceso de
eliminación de las armas es la punta del iceberg. Si se quieren reducir las
armas entre las partes que participan en la negociación, para alcanzar una
mayor seguridad, no hay que limitarse sólo al aspecto cuan titativo y
cualitativo de las mismas, sino también hay que buscar transfor mar las
condiciones en las cuales las armas son consideradas como la respuesta a las
situaciones de inseguridad o a la solución de conflictos.
Normalmente, según su punto de vista, el principio de mutualidad
Normalmente, según su punto de vista, el principio de mutualidad se
limita a tratar aspectos técnicos y se deja de debatir la búsqueda de
acuerdos sobre las estructuras que producen las condiciones que
facilitan la carrera de armamentos. Si en el desarme no se llega a sus
últimas con secuencias, en cualquier momento el rearme es posible y
es más fácil, afirma el autor, esto último que armarse por primera vez
porque el camino ya ha sido trillado.
—
El tercer elemento de esta triada es el concepto de control. Galtung
considera que no existen los medios necesarios, ni técnicos ni
humanos, para ejercer un verdadero control del desarme una vez que
se han firmado los correspondientes acuerdos o tratados. El intento de
controlar mutua mente el proceso de desarme, por el contrario,
estimula el engaño. Las medidas de control son para el autor más
eficaces como estímulo que como impediment
Además, en el deseo de controlar los procesos de desarme, se esti mula
el crecimiento de una burocracia del desarme, nacional e internacio
nal, con intereses creados para que el sistema se perpetúe por encima
de otra consideración.
Este pensador expresa su escepticismo sobre el desarme, no porque en
las conferencias no se lleguen ocasionalmente a algún tipo de acuer
dos, sino por el hecho que dichos acuerdos, una vez firmados, sean
seria mente violados. Esta desconfianza la fundamenta en que los
diferentes acuerdos sobre control de armamento desde 1925 hasta
1979 han sido sistemáticamente incumplidos uno tras otro
Ante este escenario tan sombrío que dibujó Galtung, la pregunta clave es si el desarme
es posible en términos reales. Él mismo afirma que el pro ceso de desarme es posible,
pero ello requiere ciertas condiciones. La pri mera es que no debe existir como
prerrequisito “mutuo y equilibrado”, pues de antemano hace que dicho proceso sea
imposible o al menos alta mente improbable. Por otro lado, para que el desarme consiga
su obje tivo, la paz o al menos la prevención de la guerra, no es ni necesario ni suficiente
el desarme total.
Que no es suficiente es fácilmente comprobable, ya que no está basado en la estabilidad.
Aunque los niveles de armamento llegaran a ser muy bajos entre los bandos, ¿qué
impediría que volviesen a rearmarse nuevamente? La única forma de evitar el proceso de
rearme sería la exis tencia de un mecanismo de control y detección. La institución, a
escala internacional, encargada de ello debería ser una organización supranacio nal que
tuviera el monopolio del poder último. Tal institución sería capaz de desarmar a cualquier
otra y mantener en tal estado, como ocurre en el interior de los propios Estados
Sin embargo, el problema es que no existe hoy día en el mundo una
institución de ese tipo y si una superpotencia intenta arrogarse tal posi
ción, las otras lo rechazaran. Por tanto, incluso aunque el desarme tuviera
—15Ó—
lugar, el rearme sería una posibilidad bastante real. Y, entonces, como
señala Galtung:
Es mucho más fácil rearmar que sólo armar: es como caminar por
senderos trillados, que nos permiten avanzar más puestos que varios de
los problemas pueden ser mejor previstos y se ha adquirido ya una cierta
experiencia
No obstante, aún más significativó es el argumento de que no es del todo necesaria una
abolición total de todos los medios de destrucción. Dicho argumento está basado en la idea de
que los niveles de invulnerabilidad han de ser tenidos en cuenta. Podría argumentarse que basta
con desarmar hasta el punto donde el nivel de invulnerabilidad de un bando se equilibrara con el
poder destructivo del otro. El problema de este planteamiento es que ya presupone la
posibilidad de una guerra, que las armas ya han sido expe rimentadas sobre la ocultación,
fortificación, dispersión y otras capacidades del otro bando y que se han demostrado poco
destructivas.
La razón por la que el desarme total no es necesario, reside no en la relación con la
invulnerabilidad, sino en la distinción entre armas ofensivas y defensivas de destrucción masiva,
más general aún entre armas ofensi vas o defensivas. El llegar en un nivel de desarme hasta un
grado cero, no es necesario. Con llegar al nivel de abolición de las armas ofensivas sería
suficiente, manteniendo sólo las defensivas con determinadas condicio nes de alcance y poder
destructivo.
Si se ha dicho que preestablecer
Si se ha dicho que preestablecer, en las mesas de negociaciones sobre desarme, las
condiciones de “equilibrado y mutuo” es sinónimo de fra caso, la alternativa que
ofrece Galtung para salvar tal obstáculo, con res pecto al “equilibrado”, es fijar unos
porcentajes de reducción del nivel de destrucción, incluso cuando el punto de partida
esté desequilibrado y al final del proceso permanezca igual, pero en cambio la
capacidad de des trucción habrá disminuido.
En el desarme no hay que buscar el multilateralismo para que éste tenga lugar. Pero
de esta conclusión no se deduce que el unilateralismo lo haga, si es que se toma el
“unilateralismo” en el sentido de que uno de los bandos se desarma completamente
(ni armas defensivas ni ofensivas). Más bien Galtung aboga por una tercera vía basada
en el transarmamento antes que en el desarme y en el unilateralismo mutuo antes
que en el sim ple multilateralismo o unilateralismo. El “transarmamento” quiere decir
la transformación de las armas ofensivas en armas defensivas
s. El proceso
— 151 —
de transformación de armas ofensivas en defensivas, señala la voluntad
de un bando de no ser una amenaza para el otro, y, por otro lado, la
volun tad de no debilitar la seguridad propia. Ello permite tomar
unilateralmente esta decisión y sembrar la semilla para que el otro
bando siga el mismo camino. Con esto tendríamos un proceso que
puede ser iniciado por un solo país, sin un procedimiento previo y
pesado de conferencias de resul tado inciertos.
En conclusión, Galtung quiere transmitir el mensaje siguiente:
Lo que es realmente peligroso para prevenir la confrontación armada
es la capacidad ofensiva no la defensiva; que la meta es la seguridad,
no la abolición total de las armas y que la seguridad ha de con vertirse
en una seguridad común.
Por eso el esfuerzo del desarme debe ir dirigido hacia las armas ofen
sivas tanto de destrucción masiva como las convencionales
POLÍTICAS ALTERNATIVAS DE SEGURIDAD
El último elemento de los cuatro, que Galtung consideraba indispen
sable para crear un camino de paz o al menos para prevenir la guerra
durante el periodo bipolar, es lo que denominaba “políticas alternativas
de seguridad”. Una vez más hay que insistir que la aportación que hace
el autor en una determinada situación internacional, el bipolarismo,
consti tuye un verdadero cuerpo de teorías sobre la paz y la seguridad y
por tanto, muchos de los contenidos vertidos por el autor son
principios que han servido y todavía sirven de referencia a otras teorías
e incluso a polí ticas de paz, seguridad y defensa, tanto en el ámbito
internacional como nacional
El objetivo de la defensa es la seguridad, y la idea que está detrás de la
seguridad, señala este autor, es la de mantener a la sociedad a la que
se pertenece lo más intacta posible, aun si sobreviniera una gue rra. Lo
que Galtung plantea en esta cuarta dimensión para luego, desde su
punto de vista, formular las posibles soluciones, es decir, qué formas de
defensa son posibles practicar sin que se dé lugar a la inseguridad en el
otro bando y, consecuentemente, dispare una carrera de la segu ridad,
que a su vez origine una carrera armamentista en la búsqueda del
equilibrio de fuerzas y finalmente desencadene un estallido de vio
lencia
Es evidente, como ya se apuntó anteriormente, que lo ideal para evitar
esta escalada de inseguridad es el disponer de una seguridad común
entre las partes, pero también es cierto que eso sólo es posible entre
Esta dos que comparten al menos un conjunto de valores e intereses.
Cuando esto no es posible, es muy difícil poner en común la seguridad,
porque falta el ingrediente fundamental, la confianza. Otra solución,
también apuntada, es la supresión del elemento militar de la defensa
por medio de un desarme total, pero también Galtung demostró que
tampoco era una opción estable y que el rearme podría provocar una
situación de mayor inestabilidad que la existente en la etapa anterior al
mismo y además, los ciudadanos no admitirían este arriesgado camino
Finalmente, la otra opción consiste en no disminuir el grado de segu
ridad de las sociedades representadas por sus correspondientes
Estados y, a su vez, que el dispositivo de defensa adoptado a tal fin no
se sintiera como una amenaza a los posibles adversarios, sino más bien
ejerciera un efecto de disuasión ante un posible ataque al territorio
propio. Para con seguir esto Galtung propone cuatro vías dentro de las
políticas alternati vas de seguridad, no excluyentes y sincrónicas con la
resolución de con flictos, el equilibrio de fuerzas y el desarme: el
transarmamento, el no-alineamiento, la fortaleza interna y la utilidad
externa
El transarmamento
Johan Galtung, en esencia, lo que propone es llegar a una seguridad que se base en
una mezcla adecuada de medios puramente defensivos y de invulnerabilidad. Las
armas ofensivas son disonantes para prevenir la guerra porque:
1) se las ve como una amenaza por más pacíficas que puedan ser sus motivaciones,
simplemente debido a su potencial capacidad des tructiva, y 2) invitan al ataque
preventivo y a la represalia...
La “defensa defensiva” es el dispositivo que mejor se adapta para que los Estados
tengan un adecuado nivel de seguridad sin llegar a provocar a los otros. Esta
formulación está compuesta de tres variables: la defensa convencional, la
paramilitar y la no-militar.
La primera, la defensa convencional
La primera, la defensa convencional, se traduce en términos de peque
ñas unidades de alta movilidad y limitado radio de acción, en tierra, mar y
aire. Para compensar el alcance limitado, tendrían que estar adecuada
— 153 —
mente dispersas por todo el territorio nacional, pero debido a esa misma
limitación, sus funciones serían especialmente locales o regionales única
mente. Las armas deberían ser muy eficaces, guiadas con precisión,
dotadas de considerable poder destructivo pero con una zona de impacto
limitado con objeto de producir los mínimos daños colaterales
La defensa paramilitar, la segunda variable, que se encamina a ser más
local que la defensa convencional, tiende a incrustarse en el medio
humano y natural circundante y operaría menos en descubierto. Según
el autor este tipo de defensa ha demostrado ser la forma de reacción
más eficaz ante un ataque, ya sea que ese ataque asuma la forma de
violencia directa a cargo de fuerzas militares, o la de la violencia
estructural dentro y/o entre los países.
La última variable es la defensa no-militar. Este tipo de defensa opera
ría también sobre el supuesto de unidades reducidas, locales y autóno
mas, y dispersas, o sea, con la misma estructura que para la defensa
mili tar y paramilitar
La defensa no militar tiene no sólo implicaciones de defensa territorial,
sino también de defensa social, en el sentido que todas las organizacio
nes y asociaciones de un país encuentren su propia manera de resistir
un ataque, mediante la ausencia de producción de bienes y servicios
para el enemigo, etc.
La defensa defensiva ofrece para el autor más ventajas que desventa
jas frente a la tenencia de armas ofensivas. La principal ventaja, por
encima de cualquier otra consideración, es que no es provocativa,
puesto que no puede emplearse en un ataque y, por lo tanto, np debe
conducir a ninguna carrera de armamento
También hace posible para las partes implicadas tener un nivel de
seguridad alto y al mismo tiempo relativamente igual. Además, les es
posi ble cooperar. Estaría en el interés de cualquier de los bandos hacer
que el otro se sintiera seguro, lo que significa que podría incluso haber
entre los potenciales adversarios un intercambio de técnicas de
defensa defensiva. Esto le lleva a pensar a Galtung que serviría como
marco para la cons trucción de una seguridad común.
Finalmente, además de todo lo dicho, este tipo de dispositivo debería
poseer un alto valor disuasorio, tomando la disuasión no en el sentido
de la represalia, sino en el sentido de ser capaz de impedir un ataque
Johan Galtung diseña un proceso para que esto sea posible mediante una
combinación de desarme y transarmamento, consistente en tratar de lograr el
desarme en armas ofensivas mediante la transformación de éstas en armas
defensivas. El autor añade como esperanza de futuro:
Con e/tiempo esto podría evolucionar, si cabe albergar cierto opti mismo en
estos tiempos agitados, hacia la defensa no-militar, que es el modo de hacer
frente a los conflictos en las sociedades civilizadas, con huelgas, un poco de
desobediencia civil, mecanismos de reso lución de conflicto, etc.
La seguridad, termina diciendo el autor, no sobreviene automática mente, tiene
que haber alguna clase de defensa junto con otras políticas. Concretamente, las
tres restantes dentro de las políticas alternativas de seguridad: no-alineamiento,
fortaleza interna y utilidad para el exterior
No-alineamiento
La posición de un Estado con respecto al contexto internacional, en
términos de derechos y obligaciones en relación con el ejercicio de la
fuerza, es importante para saber el grado de seguridad. El punto de vista.
que defiende Galtung es que una mayor desvinculación, en un mundo
bipolar, de las superpotencias es un camino para aumentar la seguridad, no
solamente de los países, o el país, desvinculados, sino del sistema entero.
Lo importante no es si se pertenece o no a una alianza, sino el grado de
dependencia de la correspondiente gran superpotencia que dirige esa
alianza. Es más, Galtung considera positivo las alianzas defen sivas pero
siempre que dichas organizaciones se desacoplen de las superpotencias
La mejor posición que puede adoptar un Estado respecto a las super
potencias y las alianzas dominadas por ellas es el no-alineamiento
pues, eso significa exactamente no ser miembro de ninguna alianza,
con los correspondientes derechos y deberes militares que tal
pertenencia implica de una manera relativamente automática, por
imposición de la superpo tencia, o por consenso de la alianza, o por un
voto mayoritario. Un país no-alineado puede, de todos modos,
intercambiar servicios militares con la superpotencia, o con una alianza,
pero sobre una base ad hoc y de acuerdo con sus propios deseos
La idea que subyace detrás de estas propuestas de Galtung es que las
grandes potencias son siempre ofensivas y por tanto, la participación, o si
— 155 —
se quiere, el acoplamiento de un país respecto a una superpotencia implica
la utilización de ésta para sus propios intereses que, desde la dimensión
militar, puede implicar la utilización de sus bases por parte de la superpo
tencia, la disposición a aceptar la ejecución de tareas nucleares en y desde el
país, y la subordinación de las fuerzas nacionales bajo el mando de la
superpotencia. Por eso, la desvinculación gradual de los Estados respecto de
las superpotencias es una forma de construir seguridad
Las alianzas defensivas cuando no están dominadas por las grandes potencias,
las consideran positivas para la seguridad. Primero, porque constituye un
ámbito multilateral para el debate de todas estas cuestiones de seguridad.
Segundo, porque en la medida en que la seguridad es una preocupación
legítima para cualquier país, la defensa lo es también. Un foro multilateral de
países relativamente coincidentes para debatir estas preocupaciones y entrar
en esquemas de cooperación surge natural mente.
Para Galtung el sistema de seguridad colectiva de Occidente hasta ahora es no
sólo provocativo e inestable, sino que es demasiado fácil mente combinable con
la planificación atacante. La pregunta que queda abierta es si la construcción de
una política de seguridad y defensa común en el seno de la Unión Europea
cumple los requisitos de dispositivo mul tinacional defensivo no provocativo.
La fortaleza interna
La defensa, como medio para alcanzar la seguridad, no sólo com prende el aspecto
militar, sino también el modo de organización interna de la sociedad y la forma en que se
comporta en sus relaciones externas.
La tesis de Galtung es que cuanto mayor sea la fortaleza interna de una sociedad mayor
será la seguridad total resultante. En un mundo en el que la globalización va ganando
espacio, el autor defiende la autodepen dencia de los Estados como la llave maestra para
solventar el problema de la generación de fortaleza a través de los recursos propios. La
autode pendencia no significa autarquía, sino, primero, el logro de la indepen dencia
mediante la utilización de los recursos propios, y segundo, inter dependencia para
resolver, mediante el intercambio, los problemas que no puedan atenderse normalmente
con recursos nacionales o locales, pero sobre una base de equidad. Independiente e
interdependiente, pero no dependiente de otros; esa es la clave de la autodependencia
La manera de conseguir esa fortaleza interna es por medio de poseer
un mayor nivel de autodependencia económica, ecológica, política,
cultu ral, y de forjar sociedades más fuertes, menos pobladas de
contradiccio nes y esto, según el autor, se puede lograr mediante
procesos de des centralización, de autodependencia local, de esfuerzo
por resolver con éxito los conflictos dentro de los países. Galtung
resume todo ello diciendo:
En última instancia la fortaleza interna consiste en crear una sociedad
en la que todos sus ciudadanos sientan que vale la pena vivir
Utilidad para el exterior
Una forma de eliminar los conflictos es aumentar la cooperación entre
los Estados implicados en diferentes dimensiones. La cooperación crea
un entramado de relaciones entre las partes que hace crecer la mutua
confianza, por eso, la cooperación incrementa la seguridad y es la
mejor disuasión para evitar futuras confrontaciones entre los socios.
Normalmente la cooperación se construye en porciones que va desde
los asuntos menos transcendentes a los más sensibles. El proceso de
construcción de la Unión Europea es un claro ejemplo de cómo viejos
adversarios hoy son socios a través de la cooperación
Aunque el autor señala cinco condiciones para aumentar la coopera
ción entre el Este y el Oeste durante la guerra fría, dichas condiciones
pueden aplicarse en cualquier relación donde subsiste el conflicto. La
pri mera es que exista simetría, o sea, un cierto grado de igualdad entre
los participantes; segunda, tiene que haber homología, o sea, cierto
grado de similitud estructural entre ellos; tercera,tiene que haber una
simbiosis, en el sentido que la cooperación sea realmente importante
para ambas par tes; cuarto, tiene que haber un elemento de
institucionalización a nivel supranacional; y quinta, tiene que haber
entropía, en el sentido de que la cooperación debe tener lugar en toda
clase de ámbitos y estar bien dis tribuida
Finalmente, el Estado en cuestión tiene que encontrar cómo hacer cre
íble que es útil a otros si se le permite vivir en paz y libertad, sin ser
tocado por la fuerza o la amenaza de la fuerza y, asimismo, que esta
utilidad sufrirá una merma considerable si el país es atacado.
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