CONCLUSIONES
GENERALES DEL
INFORME FINAL DE LA
COMISIÓN DE LA VERDAD
Y RECONCILIACIÓN
I. LAS DIMENSIONES DEL
CONFLICTO
1. CONFLICTO DE EXTREMA GRAVEDAD
La CVR ha constatado que el conflicto
armado interno que vivió el Perú entre
1980 y 2000 constituyó el episodio de
violencia más intenso, más extenso y más
prolongado de toda la historia de la
República. Asimismo, que fue un conflicto
que reveló brechas y desencuentros
profundos y dolorosos en la sociedad
peruana (CONCLUSIÓN 1).
II. CONFLICTO QUE DESNUDÓ LA
TERRIBLE EXCLUSIÓN EN LA QUE SE
HA SUTENTADO Y SUSTENTA LA
SOCIEDAD PERUANA
La CVR constata que existió una notoria relación
entre situación de pobreza y exclusión social y
probabilidad de ser víctima de violencia. En el
departamento andino de Ayacucho, donde ésta
se inició, se concentra más del 40% de muertos
y desaparecidos reportados a la CVR. Al sumar a
ellas las víctimas consignadas por la CVR en los
departamentos de Junín, Huánuco,
Huancavelica, Apurímac y San Martín se llega al
85% de las víctimas registradas por la CVR
La CVR ha constatado que la población campesina
fue la principal víctima de la violencia. De la
totalidad de víctimas reportadas, el 79% vivía en
zonas rurales y el 56% se ocupaba en actividades
agropecuarias.
La CVR ha podido apreciar que, conjuntamente con
las brechas socioeconómicas, el proceso de violencia
puso de manifiesto la gravedad de las desigualdades
de índole étnico-cultural que aún prevalecen en el
país. Del análisis de los testimonios recibidos resulta
que el 75% de las víctimas fatales del conflicto
armado interno tenían el quechua u otras lenguas
nativas como idioma materno (CONCLUSIONES 4, 5 Y
6)
II. LAS RESPONSABILIDADES
DEL CONFLICTO
1. SENDERO LUMINOSO
1.1 LA RESPONSABILIDAD DE SENDERO LUMINOSO
Para la CVR, el PCP-SL fue el principal perpetrador de
crímenes y violaciones de los derechos humanos
tomando como medida de ello la cantidad de
personas muertas y desaparecidas. Fue responsable
del 54% de las víctimas fatales reportadas a la CVR.
Esta cuota tan alta de responsabilidad del PCP-SL es
un caso excepcional entre los grupos subversivos de
América Latina y una de las singularidades más
notorias del proceso que le ha tocado analizar a la
CVR (CONLUSIÓN 13)
1.2 EL FANATISMO MAOÍSTA DE SENDERO LUMINOSO
La CVR considera que la ideología en que el PCP-SL
sustentó su proyecto fue de carácter fundamentalista,
centrada en una rígida preconcepción del devenir
histórico, encerrada en una visión únicamente estratégica
de la acción política y por tanto reñida con todo valor
humanitario. Desdeñaba el valor de la vida y negaba los
derechos humanos.
La CVR ha encontrado que el PCP-SL secundó las tesis
maoístas y convirtió a las zonas rurales en el escenario
principal del conflicto. Sin embargo, no tomó en cuenta las
necesidades y aspiraciones económicas del campesinado,
ni sus organizaciones propias ni sus especificidades
culturales, y convirtió, más bien, a los campesinos en
masa que debía someterse a la voluntad del partido.
La disidencia individual en la masa llevó a asesinatos y
aniquilamientos selectivos, y la disidencia colectiva
condujo a masacres y arrasamientos de comunidades
enteras
La CVR ha constatado que la violencia extrema practicada
por el PCP-SL en las localidades rurales de los andes se
extendió también a los centros urbanos. Lima y otras
ciudades fueron también escenario complementario y
sufrieron sabotajes, asesinatos selectivos, paros armados y
actos terroristas, especialmente bajo la modalidad de
coches-bomba. Desde un principio, pero más aún en la
segunda mitad de la década de 1980 y principios de los
años 90, Lima resultó ser además un importante centro de
reclutamiento para el PCP-SL (CONCLUSIONES 16, 24 Y 26).
1.3 SENDERO LUMNIOSO Y LA VIOLENCIA SIN LÍMITES
La CVR por la generalidad y sistematicidad de estas prácticas,
señala que miembros del PCP-SL, y en especial su dirección
nacional y su denominada jefatura, tienen directa
responsabilidad por la comisión de crímenes de lesa
humanidad en el marco de ataques armados contra la
población civil, cometidos a gran escala o bien como parte de
una estrategia general o planes específicos. Del mismo modo,
estas conductas constituyen, a juicio de la CVR, graves
infracciones a los Convenios de Ginebra, cuyo respeto era
obligatorio para todos los participantes en las hostilidades.
La perfidia con la que actuó el PCP-SL en el terreno,
escudándose en la población civil, evitando el uso de
distintivos y atacando a traición, entre otros métodos
similares como el recurso a acciones terroristas, constituyó
un calculado mecanismo que buscaba provocar reacciones
brutales de las fuerzas del orden contra la población civil,
incrementando en una forma extraordinaria los sufrimientos
de las comunidades en cuyos territorios se llevaban a cabo
las hostilidades (CONCLUSIÓN 28)
1.4 ASPECTOS EN LOS QUE SE EXPRESA LA RESPONSABILIDAD DE
SENDERO LUMINOSO EN EL CONFLICTO INTERNO
Por haber dado inicio a la violencia en contra
del sentimiento abrumadoramente mayoritario
de la población; por haber planteado su lucha
contra la democracia peruana con una
estrategia sanguinaria; por las prácticas
violentas de ocupación y control de territorios
rurales y poblaciones campesinas, con un alto
costo en vidas y en sufrimiento humano; por su
política de genocidio mediante actos de
provocación al Estado; por su decisión de
proclamar el llamado equilibrio “estratégico”
que acentuó el carácter terrorista de sus
acciones.
(CONCLUSIÓN 30)
2. MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO
TÚPAC AMARU.
2.1 BALANCE SOBRE EL MRTA
En balance, durante la década de 1980 el
discurso y las acciones del MRTA contribuyeron a
crear un clima en el cual el uso de la violencia
PRETENDIO SER O APARECER aparecía como un
recurso político legítimo, favoreciendo en última
instancia el accionar y expansión de Sendero
Luminoso. Y en la década de 1990, especialmente
a partir de su frustrada toma del Congreso y de
la toma de la residencia del embajador japonés
en diciembre de 1996, el MRTA favoreció la
legitimación de la política contrasubversiva
autoritaria y militarizada del gobierno de Alberto
Fujimori (CONCLUSIÓN 35)
III. LA RESPONSABILIDAD DE
LOS GOBIERNOS Y DE LOS
PODERES Y APARATOS DEL
1. ESTADO
LAS LIMITACIONES DE LAS FUERZAS DEL
ORDEN PARA ENFRENTAR EL FNÓMENO
SUBVERSIVO
La CVR considera que la formación contrasubversiva
recibida hasta entonces por las fuerzas del orden
había tenido como referente a movimientos
guerrilleros según el modelo castrista o, en el mejor
de los casos, a grupos armados semejantes a los que
por esos años actuaban en otros países de América
Latina. Esta fue una razón principal de su dificultad
para enfrentar a un enemigo vesánico, que se
confundía entre la población civil y era diferente a
aquellos grupos subversivos.
La CVR señala que las fuerzas de la policía tuvieron
que responder a la agresión del PCP-SL y, después,
del MRTA en condiciones logísticas precarias, sin
entrenamiento adecuado ni rotación suficiente de
efectivos. Cuando recibieron la responsabilidad de
conducir las acciones de lucha contrasubversiva en
Ayacucho, no contaron con un apoyo adecuado del
gobierno.
La CVR considera que la limitaciones de los
servicios de inteligencia policiales no permitieron
tener una visión adecuada de lo que acontecía.
Esto, sumado al desconocimiento de la naturaleza
del PCP-SL, provocó que se menospreciara la
magnitud del fenómeno en curso. Así, en lugar de
enviar a los agentes más preparados y eficientes
de cada institución, se mantuvo la práctica común
en las organizaciones policiales de enviar a
elementos no idóneos a zonas alejadas como forma
de castigo (COCLUSIONES 40, 41 y 42).
2. POLICÍA NACIONAL
2.1 LAS VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS POR
PARTE DEL PERSONAL POLICIAL
La CVR concluye que la lucha contra la subversión
reforzó en miembros de la policía prácticas
autoritarias y represivas preexistentes. La tortura en
interrogatorios y las detenciones indebidas que
habían sido frecuentes en el trato con la delincuencia
común, adquirieron un carácter masivo durante la
acción contrasubversiva. La CVR ha constatado que
las violaciones más graves a los derechos humanos
por parte de agentes militares fueron: ejecuciones
extrajudiciales, desaparición forzada de personas,
torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Entre estos, la CVR condena particularmente la
práctica extendida de violencia sexual contra la mujer.
Todos estos actos constituyen una deshonra para
quienes fueron sus perpetradores directos y para
quienes, en su condición de superiores jerárquicos, los
2.2 LA ACCIÓN POLICIAL APARTIR DE 1985
La CVR constata que a partir de 1985 las fuerzas policiales
llegaron a tener un conocimiento más acertado de la
organización y formas de acción de los grupos subversivos.
El trabajo de inteligencia operativa de la DINCOTE (antes
DIRCOTE) logró las impecables capturas de los principales
dirigentes subversivos, destacando las de Víctor Polay
Campos el 9 de junio de 1992 y de Abimael Guzmán Reynoso
el 12 de septiembre del mismo año. Estas capturas
constituyeron un aporte fundamental para conseguir la
derrota estratégica de la subversión y el terrorismo.
La CVR constata que, a partir del golpe del 5 de abril de
1992, la PNP fue sometida a los planes del SIN y subordinada
al poder militar, con un recorte significativo de sus
facultades, una distorsión de sus funciones institucionales y
una cúpula involucrada en la red de corrupción del régimen,
manejada por Vladimiro Montesinos (CONSLUSIÓN 51).
2.3 LA REPRESIÓN INDISCRIMINADA COMO POLÍTICA DE ESTADO
La CVR afirma que en ciertos lugares y momentos del conflicto la
actuación de miembros de las FFAA no sólo involucró algunos
excesos individuales de oficiales o personal de tropa, sino también
prácticas generalizadas y/o sistemáticas de violaciones de los
derechos humanos, que constituyen crímenes de lesa humanidad
así como transgresiones de normas del Derecho Internacional
Humanitario.
2.4 LAS VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS POR PARTE DEL
PERSONAL MILITAR
La CVR ha constatado que las violaciones más graves a los
derechos humanos por parte de agentes militares fueron:
ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada de personas,
torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes. Entre estos, la
CVR condena particularmente la práctica extendida de violencia
sexual contra la mujer. Todos estos actos constituyen una deshonra
para quienes fueron sus perpetradores directos y para quienes, en
su condición de superiores jerárquicos, los instigaron, permitieron
o encubrieron con mecanismos de impunidad (CONSLUSIÓN 51).
2.5 ETAPAS DISTINGUIBLES DE LA INTERVENCIÓN DEL
PERSONAL MILITAR
Para la CVR, aunque la intervención militar golpeó
duramente la organización y la capacidad operativa
de PCP-SL, produjo también una secuela de violaciones
masivas de los derechos humanos y convirtió al
bienio 1983-84 en el más letal del conflicto
fundamentalmente en Ayacucho. Peor aún, la estrategia
resultó contraproducente, pues la represión
indiscriminada en las zonas rurales postergó la ruptura
entre PCP-SL y los sectores más pobres del
campesinado, y no evitó la expansión de las acciones
armadas a otras zonas del país.
La CVR señala que, en agosto de 1989, las FFAA
aprobaron la sistematización de una estrategia
contrasubversiva.
La nueva estrategia distinguía en los teatros de
operaciones poblaciones amigas, neutrales y
enemigas, y no tenía como objetivo principal el
control territorial sino la eliminación de las OPA
(Organizaciones Político-Administrativas) o comités
populares senderistas; ganar a la población y aislar
a la fuerza militar del PCP-SL. La estrategia produjo
resultados decisivos, como alentar la reacción del
campesinado contra el poder senderista y la
masificación de los Comités de Autodefensa, que
cambiaron las relaciones entre FFAA y campesinado.
La CVR constata que en esta etapa las violaciones de
derechos humanos fueron menos numerosas, pero
más deliberadas o planificadas que en la etapa
anterior. Aparecieron, además, escuadrones de la
muerte cuya actividad llevó a que el Perú ocupara en
esos años el primer lugar en el mundo en
desapariciones forzadas de personas.
(CONCLUSIONES: 59, 60 y 61).
IV. EL PROCESO POLÍTICO Y
LOS GOBIERNOS
1. FACTORES QUE DETREMINARON LA INADECUADA RESPUESTA
DE LOS GIOBIERNOS FRENTE AL FENÓMENO SUBVERSIVO
La CVR es consciente que todo este actuar de los Gobiernos
estaba condicionado, tanto en su debilidad como en su
improvisación, por las fallas profundas del Estado:
A. Su insuficiente cobertura territorial y densidad institucional;
B. Su falta de preparación para enfrentar un conflicto de esas
características;
C. La desconfianza que le provocaban significativos sectores
de sus propios ciudadanos y;
D. Una creciente incapacidad para someterse a los marcos
constitucionales y legales de los que acababa de dotarse el
país a través de la Constitución de 1979. (CONCLUSIÓN 70)
2. RESPONSABILIDAD DE LOS GIOBIERNOS FRENTE AL
FENÓMENO SUBVERSIVO
La CVR debe constatar, al mismo tiempo, una muy grave
responsabilidad de los gobiernos de esos años, así como de
los partidos que tuvieron representación en el Parlamento,
los gobiernos locales y, entre 1989 y 1991, los gobiernos
regionales. En los primeros doce años del conflicto, la
Policía y las Fuerzas Armadas se hicieron cargo del combate
a la subversión a partir de instrumentos legales aprobados
por gobiernos civiles y dentro del marco de una legislación
antiterrorista promulgada por un Congreso elegido
democráticamente.
La CVR ha recogido amplia evidencia de cómo en el combate
a los grupos subversivos se cometieron gravísimas y
masivas violaciones a los derechos humanos, lo que afecta
en primer lugar a los gobiernos, que eran los responsables
del conjunto de la acción del Poder Ejecutivo, del cual
dependen las fuerzas del orden. Además de ello, los
gobiernos civiles electos incurrieron en la más grave
responsabilidad al desatender las denuncias de violaciones
3. EL ESCENARIO AUTORITARIO: 1992-2000
La CVR considera que la abdicación de la autoridad
democrática culminó con la legislación antisubversiva
aprobada después del golpe de abril de 1992. De acuerdo a
ella, los jefes de los CPM no sólo coordinaban y
supervisaban sino “conducían” las acciones en los campos
no-militares. Ese paquete legislativo cambió el Sistema de
Defensa Nacional, la ley del Servicio de Inteligencia
Nacional y la ley de situación militar. Esta última permitió
que los comandantes generales de las [Link].
permanecieran en sus cargos aún después de su fecha de
retiro. La nueva legislación incluía además penas y
procedimientos que violaban las garantías del debido
proceso, así como la Constitución y tratados
internacionales de los cuales el Perú era firmante: penas
mínimas desproporcionadas, nuevas figuras legales como
terrorismo agravado y traición a la patria, tribunales y
jueces sin rostro, entre otros. Este nuevo marco legal fue
uno de los pilares del régimen surgido a partir del golpe de
Estado de abril de 1992 .
4. EL GOBIERNO DE ACCIÓN POPULAR EL
DESCONCIERTO INICIAL
La CVR encuentra que el conflicto armado interno
fue considerado por varios meses como un
problema marginal que había tomado por sorpresa
al Estado y a todas las fuerzas políticas del país.
Una vez que el incremento del número de acciones
subversivas armadas lo volvió inocultable, el
gobierno de AP y la oposición perdieron un valioso
tiempo en atribuir las responsabilidades de los
hechos, a partir de sus propias agendas políticas.
Debe señalarse que ese tiempo perdido en
diagnósticos errados o interesados fue crucial para
el asentamiento del PCP-SL en diversas áreas del
campo ayacuchano, sin una respuesta estatal
organizada por el gobierno (CONCLUSIÓN 81)
4.2. BALANCE DEL GOBIERNO DE ACCIÓN POPULAR
La CVR encuentra responsabilidad política en el gobierno
de Acción Popular por su tolerancia con las violaciones de
derechos humanos cometidas por parte del Estado,
principalmente contra la población indígena, la más
desprotegida y marginada del país, y halla en ella una
lamentable muestra de esos hábitos de discriminación y
racismo existentes en la sociedad peruana.
Las cifras de la CVR revelan que entre 1983 y 1984 se
produjo la mayor cantidad de muertes anualizadas de
todo el conflicto, causadas por las campañas de
asesinatos del PCP-SL y la cruenta respuesta oficial, que
según los cálculos de la CVR dejaron 19,468 víctimas
fatales, es decir, 28% del total estimado para todo el
conflicto armado interna. Estas cifras que pasaron casi
imperceptibles para el resto del país, debido a las graves
fracturas étnicas de nuestra sociedad. (CONCLUCIOSNES
87 y 88)
5. EL GOBIERNO DEL PARTIDO APRISTA PERUANO
LAS BUENAS INTENCIONES INICIALES
La CVR considera que, al asumir el doctor Alan García Pérez el
gobierno en julio de 1985, impulsó una serie de políticas sociales
para reorientar la estrategia contrasubversiva en marcha. El
objetivo explícito fue derrotar a la subversión mediante políticas
de desarrollo dirigidas a los campesinos y a las regiones más
pobres. El nuevo gobierno asumió como propias las críticas a la
actuación de las FFAA que se venían haciendo desde el periodo
gubernamental previo.
5.2. PUNTO DE INFLEXIÓN : LA MASACRE DE LOS PENALES
La CVR considera, sin embargo, que la llamada “masacre de los
penales” ocurridas los días 18 y 19 de junio de 1986 en los
centros penitenciarios de Lurigancho y El Frontón marcó un punto
de quiebre en el esfuerzo del gobierno del APRA por imponer
desde el poder civil un nuevo esquema de respeto de los
derechos humanos por las fuerzas del orden. La CVR constata que
a partir de los sucesos mencionados, las [Link]. actuaron con
mayor autonomía en su accionar contrasubversivo, sin que el
Poder Ejecutivo ni el Poder Legislativo las proveyeran de un
marco legal para ello.
La CVR encuentra grave responsabilidad política en el
gobierno del APRA en relación con estos casos, sin perjuicio
de otras responsabilidades que de manera individual sean
determinadas en otras instancias judiciales nacionales o
internacionales (CONCLUSONES 92 y 93).
5.3. CAYARA: O EL EMBLEMA DE LA IMPUNIDAD
La CVR considera el encubrimiento de la matanza de Cayara
ocurrida en mayo de 1988, como paradigmático de la nueva
la actitud del partido de gobierno frente la actuación de las
[Link]. en la lucha contrasubversiva. La comisión
investigadora conformada en el Senado de la República,
presidida por el parlamentario del PAP Carlos Enrique
Melgar, dictaminó que la matanza no había ocurrido,
mientras que la minoría de dicha comisión y un fiscal
aseguraban lo contrario. El dictamen, no obstante, fue
aprobado por la mayoría aprista. Las investigaciones de la
CVR confirman la matanza de Cayara y encuentran
responsabilidad política en el PAP por colaborar en el
encubrimiento de dicha masacre (CONCLUSIÓN 94).
5.4. LA CRISIS COMO CALDO DE CULTIVO DE LA VIOLENCIA
La CVR estima que la aguda crisis económica y política que
vivió el Perú a partir de 1988 favoreció el desarrollo de las
agrupaciones subversivas y a la vorágine de violencia. El
fracaso del programa económico y el inicio de la
hiperinflación llevó a una situación de grave inestabilidad
en el país. Desde el fallido intento de estatización de la
banca, el gobierno perdió el respaldo de los grupos
empresariales y financieros del país. Las marchas y
contramarchas en las políticas económicas agudizaron la
tensión social existente, agravada por servicios básicos
colapsando. El PCP-SL aprovechó esos espacios de
descontento para iniciar sus propias marchas de protesta
hasta en la misma capital (CONCLUISÓN 96).
5.5. A MODO DE EVALUACIÓN DEL GOBIERNO DEL PAP
La CVR ha recogido testimonios que sugieren la existencia de
policías vinculados a actividades de escuadrones de la muerte
y comandos paramilitares utilizados contra presuntos
subversivos. Una serie de sucesos, como la aparición del
Comando Rodrigo Franco, el enfrentamiento en Molinos, el
ataque del PCP-SL al puesto policial de Uchiza, la vacancia de
cargos municipales en 1989 y el escape de los emerretistas del
penal Castro Castro en 1990, entre otros, potenciaron la
imagen de desgobierno y caos en el país. Al mismo, tiempo,
sin embargo se llevaron a cabo tres elecciones nacionales
entre noviembre de 1989 y junio de 1990. El descontento de
las FFAA fue grande, produciéndose hasta un intento de golpe
de Estado. La CVR concluye que, al producirse la crisis, el
gobierno perdió el control de la política contrasubversiva,
salvo en algunas áreas del trabajo policial que fueron muy
exitosas como la del GEIN que, a la postre, rendiría los
mayores frutos en cuanto a capturas de líderes subversivos
(CONCLUSIÓN 97).
6. LOS GOBIERNOS DE ALBERTO FUJIMORI
6.1. EL ENDO GOLPE Y LE PERFIL AUTORITARIO DEL
FUJIMORATO
La CVR concluye que el golpe de estado del 5 de
abril de 1992 significó el colapso del Estado de
Derecho y mostró además la debilidad del sistema
de partidos; el golpe contó con el apoyo de la
mayoría de la opinión pública. En medio de la
ofensiva urbana del PCP-SL, sectores importantes
de todos los estratos sociales, se mostraron
dispuestos a trocar democracia por seguridad y a
tolerar las violaciones a los DDHH como el costo
necesario para terminar con la subversión
(CONCLUSIÓN 99).
6.2. EL GRUPO COLINA Y LA “GUERRA DE BAJA
INTENSIDAD”
La CVR ha constatado que a partir de 1992 la nueva
estrategia contra-subversiva puso énfasis en la
eliminación selectiva de las organizaciones político-
administrativas (OPA) de los grupos subversivos.
Vinculado a Vladimiro Montesinos actuó un escuadrón
de la muerte denominado “Colina”, responsable de
asesinatos, desapariciones forzadas y masacres con
crueldad, ensañamiento. La CVR posee indicios
razonables para afirmar que el presidente Alberto
Fujimori, su asesor Vladimiro Montesinos y altos
funcionarios del SIN tienen responsabilidad penal por
los asesinatos, desapariciones forzadas y masacres
perpetradas por el escuadrón de la muerte
denominado “Colina”(CONCLUSIÓN 100)
6.3. EL DESCABEZAMIENTO DE LAS CÚPULAS
La CVR sostiene que la DINCOTE, gracias a la
experiencia acumulada desde fines de la década
anterior y el énfasis puesto en el trabajo de
inteligencia, mostró por esa misma época facetas
más constructivas y eficaces, que desembocaron
en la captura de Víctor Polay, principal dirigente
del MRTA, y en la de Abimael Guzmán y miembros
del Buró Político del Comité Central del PCP-SL, el
12 de setiembre de 1992. La CVR concluye que las
capturas de los líderes máximos del PCP-SL y el
MRTA no fueron usadas por el gobierno para
acelerar la derrota de la subversión sino para
obtener réditos electorales EL DESCABEZAMIENTO
DE LAS CÚPULAS (CONCLUSIÓN 101)
6.4. MANIPULACIÓN DEL CONFLICTO INTERNO
PARA JUSTIFICAR LA PERMANENCIA EN EL PODER
Por lo expuesto, la CVR sostiene que en los
últimos años del gobierno de Fujimori el
conflicto armado interno fue manipulado con la
finalidad de hacer que el régimen permaneciera
en el poder. Ello sumió al país en una nueva
crisis económica y en abismos de corrupción,
descomposición moral, debilitamiento del tejido
social e institucional y una profunda
desconfianza en la esfera pública. Todos estos
rasgos constituyen, por lo menos en parte,
secuelas de la forma autoritaria, “antipolítico”,
en que se resolvió el conflicto y configuran una
de las páginas más oprobiosas de la historia de
la república (CONCLUSIÓN 104)
7. LOS PARTIDOS DE IZQUIERDA
7.1. LA FALTA DE UN DESLINDE NECESARIO DE ALGUNOS
SECTORES DE LA IZQUIERDA
La CVR constata que la izquierda formuló denuncia,
por cierto necesaria, de las violaciones a los derechos
humanos cometidos por el Estado. Sin embargo, no
dio el mismo tratamiento a aquellas cometidas por
los grupos subversivos, especialmente por el MRTA.
Hubo dos agrupaciones que mantuvieron hasta el
final la posibilidad del recurso a la violencia para
tomar el poder. Esto fue en ultima instancia lo que
produjo la división de la izquierda entre supuestos
reformistas y revolucionarios. Por otro lado, el
Partido Unificado Mariateguista y el P.C. del P. “Patria
Roja” formaron organismos de autodefensa, que
terminaron enfrentando a SL en defensa de las
organizaciones sociales (CONCLUSIÓN 109)
7.2. A MODO DE UN BALANCE SOBRE EL PAPEL DE LA
IZQUIERDA
La CVR señala que, en el plano político, el sectarismo y la ineficacia de
los partidos y de los independientes que conformaban IU, así como la
dificultad para poner los intereses del país por encima de los grupos o
personalidades que la integraban, impidió que ella fuera más allá de su
carácter de alianza electoral, para convertirse en frente programático
que representara y ofreciera una alternativa de transformación pacífica
y democrática a sus militantes y al país. Ese límite se mantuvo incluso
en su momento de mayor presencia electoral, le impidió luego
diferenciarse de la política del gobierno aprista, y terminó dividiéndola
en 1989. La división desconcertó a sus seguidores y resquebrajó el dique
de contención que significaba IU en amplios sectores populares,
favoreciendo el avance de los grupos subversivos y posteriormente del
fujimorismo.
Sin embargo, la CVR hace resaltar el papel positivo de la temprana
denuncia de las violaciones a los derechos humanos por parte de IU,
tanto a través de sus partidos integrantes como de las organizaciones
sociales en las cuales tenía presencia y de sus representantes en el
Parlamento, que tuvieron destacado papel en las más importantes
comisiones investigadoras del Congreso sobre temas vinculados al
conflicto armado interno (la matanza de los penales, los grupos
paramilitares, las causas de la violencia (CONCLUSIONES 111 Y 112).
8. ELPODER LEGISLATIVO
8.1. CONGRESO EN LA DÉCADA DE LOS 80: ESCASA
FISCALIZACIÓN
La CVR deja constancia de que durante toda la década de
1980 el Congreso funcionó con mayorías gobiernistas. A
través de esas mayorías, los gobiernos inhibieron o
debilitaron las capacidades de fiscalización y de
formulación legal. Así, el Parlamento 1980-1985 no
cumplió con su función constitucional de fiscalización, al
abdicar a ejercer control sobre lo que en Ayacucho,
Huancavelica y Apurímac venía sucediendo a propósito
del conflicto. Encontrándose en este período la mayor
cantidad de peruanos muertos o desaparecidos a causa
de la guerra, el Congreso no efectuó ninguna
investigación sobre las violaciones a los derechos
humanos que tanto el PCP-SL como las fuerzas del orden
iban acumulando impunemente (CONCLUSIÓN 115)
8.2. EL CONGRESO DISUELTO
La CVR halla que entre 1990 y 1992, el Congreso adquirió
otra fisonomía. El que no existiese una mayoría
parlamentaria gobiernista y el avance de la subversión,
empujaron a una mayor concertación y a participar de
manera más activa en el diseño de una política anti-
subversiva dentro de marcos democráticos. La nueva
actitud se hizo visible en el debate sobre legislación anti-
subversiva de noviembre de 1991. De otro lado, en materia
de su función de control parlamentario, el Congreso de
1990-92 intervino en situaciones de violaciones de derechos
humanos en el conflicto armado interno. Sin embargo, el
golpe de abril de 1992 que cerró el Parlamento con la
anuencia de un sector mayoritario de la opinión pública,
mostró que ese fue un esfuerzo tardío e insuficiente para
controlar a los poderes fácticos y corrientes autoritarias del
país. Para entonces los partidos políticos parlamentarios
evidenciaban claros signos de agotamiento y crisis
(CONCLUSIÓN 120).
8.2. EL CONGRESO DISUELTO
La CVR halla que entre 1990 y 1992, el Congreso adquirió otra fisonomía.
El que no existiese una mayoría parlamentaria gobiernista y el avance de
la subversión, empujaron a una mayor concertación y a participar de
manera más activa en el diseño de una política anti-subversiva dentro de
marcos democráticos. La nueva actitud se hizo visible en el debate sobre
legislación anti-subversiva de noviembre de 1991. De otro lado, en
materia de su función de control parlamentario, el Congreso de 1990-92
intervino en situaciones de violaciones de derechos humanos en el
conflicto armado interno. Sin embargo, el golpe de abril de 1992 que
cerró el Parlamento con la anuencia de un sector mayoritario de la
opinión pública, mostró que ese fue un esfuerzo tardío e insuficiente para
controlar a los poderes fácticos y corrientes autoritarias del país. Para
entonces los partidos políticos parlamentarios evidenciaban claros signos
de agotamiento y crisis (CONCLUSIÓN 120).
8.3. EL CONGRESO DE LA MAYORÍA VERGONZANTE
A la CVR le ha sido dado constatar que, en muchos casos, la mayoría
oficialista de los congresos post golpe, a pesar de la actitud valiente de
congresistas de la oposición, no sólo abdicó de su función constitucional
de fiscalización, sino que avaló y promovió el encubrimiento y la
impunidad. Un hito de especial consideración dentro de su participación
en el proceso de afirmación de impunidad fue la aprobación de la Ley
26479, Ley General de Amnistía (15.06.95). El Parlamento se convirtió en
la práctica en una caja de resonancia de los planteamientos de palacio y
del SIN (CONCLUSIÓN 122).
9. EL PODER JUDICIAL
9.1. LA FALTA DE UNA LEGISLACIÓN ADECUADA, LAS
CARENCIAS LOGÍSITCAS Y, EN MUCHOS CASOS, LA
NEGLIGENCIA, MOTIVARON UNA DEFICIENTE ACTIVIDAD
JURISDICCIONAL DE CARA AL CONFLICTO
La CVR debe indicar que la abdicación de la autoridad democrática
incluyó las funciones propias de la administración de justicia. El
sistema judicial no cumplió con su misión adecuadamente; ni para
la condena dentro de la ley de las acciones de los grupos
subversivos; ni para la cautela de los derechos de las personas
detenidas, ni para poner coto a la impunidad con que actuaban los
agentes del Estado que cometían graves violaciones de los
derechos humanos. En el primer caso, el poder judicial se ganó la
imagen de una ineficiente “coladera” que liberaba a culpables y
condenaba a inocentes; en el segundo caso, sus agentes
incumplieron el rol de garante de los derechos de los detenidos,
coadyuvando a la comisión de graves violaciones a los derechos a
la vida y la integridad física; por último, se abstuvieron de llevar a
la justicia a miembros de las fuerzas armadas acusados de graves
delitos, fallando sistemáticamente cada contienda de competencia
a favor del fuero militar, donde las situaciones quedaban en la
impunidad (CONCLUSIÓN 123)
9.2. EL FUJIMORATO Y LA SOBRECRIMINALIZACIÓN DEL
ACCIONAR SUBVERSIVO
La CVR deja constancia de la deficiente la legislación que
aplicaba el sistema judicial. Entre 1980 y 1992 incidieron
fuertemente en esta situación: la tipificación amplia e
imprecisa del delito de terrorismo; y la mediatización de
la labor del Ministerio Público en la etapa de
investigación preliminar, subordinando la labor
garantista del fiscal. Luego del golpe de 1992, la
situación se agravó debido a que la nueva legislación
antiterrorista se caracterizaba por: la
sobrecriminalización del terrorismo a través de la
flexibilización del concepto y la creación de tipos penales
nuevos con los que se procesaba en distintos fueros y se
imponían penas distintas por la misma conducta; la falta
de proporcionalidad de las penas; la seria limitación de la
capacidad de defensa de los detenidos; y la atribución de
competencia a los tribunales militares en el juzgamiento
de los delitos de traición a la patria (CONCLUSIÓN 126)
10. EL MINISTERIO PÚBLICO
La CVR debe indicar que el Ministerio Público
-salvo honrosas excepciones- abdicó a la
función de controlar el estricto respeto a los
derechos humanos que debía observarse en
las detenciones y se mostró insensible a los
pedidos de los familiares de las víctimas. Por
el contrario, se omitió el deber de denunciar
crímenes, se investigó sin energía, se
realizaron muy deficientes trabajos forenses,
lo que coadyuvó a la situación de descontrol
e impunidad. Bajo la dictadura fujimorista, la
obsecuencia del Ministerio Público ante los
imperativos del poder ejecutivo fue total
(CONCLUSIÓN 131).
V. EL PAPEL DE LAS
ORGANIZACIONES SOCIALES
1. SOBRE LOS GREMIOS
1.1. LOS GRUPOS SUNVERSIVOS Y SU AGESIÓN A LOS
GREMIOS
La CVR ha constatado la agresión violenta de parte
de los grupos subversivos contra diversos
sindicatos y empresas. En el informe de la CVR
constan los asesinatos de dirigentes sindicales,
empresarios y funcionarios de empresas.
La CVR estima que mientras el PCP-SL exacerbó los
conflictos laborales y se propuso como objetivo la
destrucción de los sindicatos existentes, el MRTA
buscó instrumentalizar los sindicatos para sus fines
subversivos (CONCLUSIONES 132 y 133).
2. SOBRE EL SISTEMA EDUCATIVO Y MAGISTERIO
2.1. LA INFLITRACIÓN SENDERISTA Y EL ABANDONO DEL
ESTADO
La CVR ha comprobado que el PCP-SL fue el que buscó
instrumentalizar las instituciones educativas: universidades,
colegios secundarios, institutos superiores e incluso academias
de postulantes. El sentido común dogmático y la ambigüedad de
los grupos radicales frente a la violencia le fueron favorables. A
través del amedrentamiento o la cooptación logró ubicar
maestros en colegios donde le interesaba desarrollar
proselitismo. Aprovechando y alimentando una versión
maximalista de la autonomía universitaria accedió en algunos
casos a las Direcciones de bienestar universitario o al menos
encontró santuario en viviendas y comedores. Allí desarrolló un
proselitismo en el cual el clientelismo se mezclaba con la
movilización de los sentimientos de discriminación y agravio de
los estudiantes pobres y provincianos, que utilizaban
mayormente esos servicios. A ellos, con débiles redes sociales
en sus lugares de estudio, les ofrecía además identidad y
sentido de pertenencia.
La CVR encuentra una grave responsabilidad del Estado: i) en el
descuido de la educación pública en medio de un conflicto que
tenía al sistema educativo como importante terreno de disputa
ideológica y simbólica; ii) en el amedrentamiento y/o la
estigmatización de comunidades enteras de maestros y
estudiantes de universidades públicas, especialmente de
provincias; iii) en el deterioro de la infraestructura de servicios
de varias universidades públicas; iv) en haber permitido graves
violaciones de los derechos humanos de estudiantes y profesores
por el hecho de ser tales. (CONCLUSIONES 138 y 139)
3. SOBRE EL PAPEL DE LAS IGLESIAS
3.1. LAS IGLESIAS Y EL CONFLICTO
La CVR a través de numerosos testimonios recogidos, audiencias
y estudios realizados, ha constatado el papel de las iglesias
Católica y evangélicas durante el proceso de la violencia, como
actoras que contribuyeron a proteger a la población de crímenes
y violaciones de derechos humanos. Institucionalmente, la iglesia
católica condenó desde temprano la violencia de los grupos
alzados en armas e igualmente las violaciones de los DDHH por
parte del Estado
Estas posturas se concretaron en actividades de defensa de los
DDHH y denuncias de las violaciones, iniciadas muy temprano en el
proceso a través de organizaciones como la Comisión Episcopal de
Acción Social (CEAS) y otras. La CVR ha llegado a la conclusión de
que muchas vidas fueron salvadas y muchos otros atropellos fueron
impedidos gracias al concurso de estas organizaciones cuyo papel fue
demandado y reconocido ampliamente por la población, así como de
religiosos y laicos individuales, más allá de orientaciones teológicas o
pastorales. En departamentos como Puno, Cajamarca, Ancash,
Ucayali o Amazonas, el papel de sacerdotes, laicos y catequistas
contribuyó a fortalecer el tejido social y construir una barrera que
debilitó el avance del PCP-SL y el desborde de la denominada “guerra
sucia”. La CVR rinde homenaje a los cristianos que defendieron la
vida durante el tiempo de la violencia política y repudia el asesinato
de sacerdotes y religiosas en cumplimientos de su misión, sobre todo
entre los sectores más desfavorecidos del campo y la ciudad.. La CVR
ha encontrado, sin embargo, que la defensa de los derechos humanos
no fue firme en el arzobispado de Ayacucho durante la mayor parte
del conflicto armado. Durante buena parte del conflicto dicho
arzobispado puso obstáculos a la labor de organizaciones de la
Iglesia vinculadas al tema, a la vez que negaba violaciones de los
derechos humanos. La Comisión deplora que algunas autoridades
eclesiásticas de Ayacucho, Huancavelica y Abancay no hayan
cumplido con su compromiso pastoral (CONCLUSIONES 141 Y 142).
4. SOBRE LAS ORGANIZACIONES DEFENSORAS DE
DERECHOS HUMANOS
4.1. LA ACTUACIÓN DE LAS ORGANIZACIONES DEFENSORAS
DE DERECHOS HUMANOS
La CVR ha concluido que a lo largo del conflicto, decenas de
asociaciones de la sociedad civil mantuvieron viva la capacidad
de indignación ante lo que ocurría y crearon un eficaz
movimiento a favor de los derechos humanos que, organizado
alrededor de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos
(CNDH), se convirtió –pese a una permanente satanización en
su contra- en un referente ético en el escenario nacional y en
un efectivo recurso para que las víctimas pudiesen avanzar en
su objetivo de alcanzar la verdad y exigir la justicia. La
Comisión está convencida de que el país debe a las
organizaciones de derechos humanos una deuda de gratitud
porque, al ejercer el derecho democrático de fiscalizar a las
fuerzas del orden, contribuyeron a controlar algunos de los
aspectos más brutales del conflicto y a ganar para la lucha
democrática del pueblo peruano una amplia solidaridad
internacional (CONCLUSIÓN 145).
SOBRE LAS ASOCIACIONES DE FAMILIARES DE VÍCITMAS
En tal contexto, la CVR destaca y reconoce la persistencia de
la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados,
Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP), conformada
en su abrumadora mayoría por mujeres ayacuchanas quechua
hablantes de escasos recursos. Aún en los peores momentos,
con tenacidad y valentía, dichas mujeres mantuvieron viva la
llama de la esperanza en la recuperación de sus seres
queridos y en la justicia para los responsables de su
desaparición (CONCLUSIÓN 148).
5. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
5.1. EVALUCIÓN DE LA ACTUACIÓN DE LOS MEDIOS DE
COMUNICACIÓN
En lo que se refiere a la cobertura y la línea editorial, la CVR
constata que desde inicios de la década de 1980 los medios
de comunicación condenaron la violencia subversiva, aunque
con matices según las inclinaciones políticas de cada uno, lo
que implicaba evaluaciones diferentes de la situación o de los
objetivos de las organizaciones subversivas.
Sin embargo, los medios no tuvieron la misma posición
en cuanto a la investigación y denuncia de las
violaciones de DDHH. Reconoce que hubo valioso y
arriesgado trabajo de investigación y denuncia, pero al
mismo tiempo, señala que hubo medios que
sostuvieron una posición ambigua e incluso en ciertos
casos importantes avalaron la violencia arbitraria del
Estado.
En muchos medios, el tema de la violencia subversiva y
contrasubversiva no fue pues tratado de una manera
tal que significara un aporte significativo a la
pacificación del país. La CVR considera que dos factores
condujeron a ese resultado: i) la adopción inopinada de
una lógica de la violencia, que terminó por imponer un
tratamiento poco sensible de los temas, y ii) la primacía
de una lógica comercial, que en los peores casos
condujo al amarillismo y se complicó a finales de la
década de 1990 con el fenómeno de megacorrupción y
compra de medios (CONCLUSIONES 150 Y 152).
VI. SOBRE LAS SECUELAS DEL
CONFLCITO ARMADO
1. LAS CONSECUENCIAS MATERIALES Y ESPIRTUALES DEL
CONFLICTO
La CVR halla que el conflicto armado interno que ha investigado es
el más grave de nuestra historia republicana y ha dejado secuelas
muy profundas en todos los planos de la vida nacional. La amplitud
e intensidad del conflicto acentuaron los graves desequilibrios
nacionales; destruyeron el orden democrático; agudizaron la
pobreza y profundizaron la desigualdad; agravaron formas de
discriminación y exclusión; debilitaron las redes sociales y
emocionales y propiciaron una cultura de temor y desconfianza. Es
necesario, sin embargo, resaltar que –pese a las duras condiciones-
hubo personas y poblaciones que resistieron y se esforzaron por la
afirmación de una sociedad constructora de la paz y del derecho. La
CVR hace notar que, el conflicto resultó en la masiva destrucción de
la infraestructura productiva y pérdida de capital social y
oportunidades económicas. Los departamentos que lo sufrieron con
mayor intensidad se encuentran hoy en los últimos lugares en los
índices de pobreza y desarrollo humano. No es casualidad que
cuatro de los departamentos más afectados por el conflicto: -
Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y Huánuco- se encuentren entre
los cinco más pobres del país (CONCLUSONES 153 Y 154).
[Link] LA NECESIDAD DE
REPARAR
1. JUSTICIA Y REPARACIÓN
La CVR considera que una parte esencial del proceso de
reparación es la justicia. La Comisión advierte, asimismo,
que ningún camino hacia la reconciliación será transitable
si no va acompañado de un ejercicio efectivo de la justicia,
tanto en lo que concierne a la reparación de los daños
sufridos por las víctimas cuanto en lo relativo al justo
castigo a los perpetradores y el consiguiente fin de la
impunidad. No se puede construir un país éticamente sano
y políticamente viable sobre los cimientos de la impunidad.
A través de los casos que entrega al Ministerio Público, de
la identificación de alrededor de 24 mil víctimas del
conflicto armado interno y de los hallazgos de sus
investigaciones en general, la CVR busca ampliar
sustancialmente los argumentos para sustentar el reclamo
de justicia de las víctimas y sus organizaciones, así como
de los organismos defensores de los Derechos Humanos y
ciudadanos en general (CONCLUSIÓN) .
2. LA IMPORTANCIA DE LA LABOR DE LOS
ANMTROPÓLGOS FORENSES
Asimismo, la CVR ha elaborado un Registro Nacional
de Sitios de Entierro sobre la base de la información
obtenida durante sus investigaciones. Al término de su
mandato, la CVR ha registrado 4,644 sitios de entierro
a nivel nacional, habiendo realizado tres
exhumaciones y constataciones preliminares en 2,200
de ellos. Estas cifras que superan ampliamente las
estimaciones anteriores, confirman la importancia que
tiene impulsar y ejecutar el Plan Nacional de
Intervenciones Antropológico Forenses que propone la
CVR. Asimimso, la CVR se ratifica en la importancia
fundamental del trabajo antropológico forense para
alcanzar justicia, identificar las posibles víctimas y
procesar el duelo por nuestros compatriotas
desaparecidos (CONCLUSION 169).
[Link] EL PROCESO DE
RECONCILIACIÓN
La CVR propone que el gran horizonte
de la reconciliación nacional es el de
la ciudadanía plena para todos los
peruanos y peruanas. A partir de su
mandato de propiciar la
reconciliación nacional y de sus
investigaciones realizadas, la CVR
interpreta la reconciliación como un
nuevo pacto fundacional entre el
Estado y la sociedad peruanos, y
entre los miembros de la sociedad
(CONCLUSIÓN 170).