El respeto…
¿Qué es el respeto?
El respeto es una de las bases de la
moral y la ética, consiste en valorar a los
demás, considerar y reconocer la
dignidad de cada persona como tal, es el
reconocimiento de los derechos que son
innatos a toda la humanidad.
La palabra respeto proviene del
latín respectus y significa
“atención” o “ consideración”. De
acuerdo con el diccionario de la
Real Academia Española (RAE), el
respeto se asocia con el
acatamiento que se hace a alguien;
incluye atención y cortesía.
El respeto es un valor que permite al ser
humano reconocer, aceptar, apreciar y
valorar las cualidades del prójimo y sus
derechos. Es decir, el respeto es el
reconocimiento del valor propio y de los
derechos de los individuos y de la
sociedad.
El respeto no sólo se manifiesta en la
actuación de las personas o su
acatamiento de las leyes, sino también
hacia la autoridad, como sucede con
los alumnos y sus maestros, los hijos y
sus padres o los subalternos y sus
jefes.
El respeto permite que la sociedad
viva en paz y en sana convivencia.
Implica reconocer en sí mismo y en
los demás los derechos y las
obligaciones, por eso suele
sintetizarse en la frase: “No hagas a
los demás lo que no quieres que te
hagan a ti”.
El respeto es la esencia de
las relaciones humanas y
de la vida en comunidad.
El respeto es, por lo tanto, un derecho y
también una obligación. Es un derecho en
tanto en cuanto todos podemos y debemos
exigir un trato de los demás acorde con
nuestra dignidad como personas. Y
también es una obligación, ya que
nosotros también debemos actuar de la
misma manera con los demás.
Factores que originan la falta de respeto
Hay algunas actitudes, en
ocasiones muy enraizadas
en el ser humano que hacen
que este no trate con el
debido respeto a sus
semejantes.
:
El egocentrismo y la soberbia
Cuando alguien considera que
todo ha de girar en torno a sí
mismo es inevitable que
tienda a despreciar a los
demás y por lo tanto, que no
los trate con el respeto que
merecen.
La intolerancia
Nadie puede esperar que todo
el mundo piense y actúe
como uno mismo. Muchas
personas no aceptan al que
es diferente por el simple
hecho de serlo y en
ocasiones, lo tratan de una
manera despectiva.
La ausencia de valores
La falta de valores hace
que las personas basen
todas sus actuaciones en
conseguir unos objetivos
materiales y en satisfacer
sus propios deseos o
caprichos sin respetar a
los demás.
La falta de respeto puede ser la causa de
la generación de conflictos y de violencia en
diferentes ámbitos de nuestra sociedad.
Podemos ver algunos casos muy claros que se
están produciendo con demasiada frecuencia
en la actualidad:
El origen de la violencia contra la
mujer es la absoluta falta de
respeto hacia ella, ya que se le
niega su propia dignidad como
persona al considerarla como una
posesión por parte del
maltratador, el cual considera que
puede actuar con ella como le
plazca.
Los episodios de violencia y conflictos en los
liceos tienen su origen en la falta de respeto.
Falta de respeto hacia algunos
compañeros o profesores a los
que se les molesta o se les
humilla en muchas ocasiones
para sentirse populares.
Hay otras muchas muestras de falta de
respeto en nuestra sociedad que son
generadoras de conflictos:
1. La manipulación
2. La humillación
3. La explotación en el
trabajo.
Para tener una concepción respetuosa de la
vida, hay que empezar por respetarse a uno
mismo, es lo que llamamos el autorrespeto
(respetarse a sí mismo) Este es el primer paso
para respetar a los demás, por lo tanto no
debemos hacer cosas que atenten contra
nuestra propia dignidad.
Una persona realmente respetuosa con
los demás también lo será con el medio
en que todos vivimos, con los animales,
las plantas, etc. Difícilmente lo veremos
dejando basura en el campo, tirando
papeles en la calle o dejando que su
perro haga sus necesidades en mitad de
la acera sin recogerlas.
El respeto a los demás descansa sobre
dos principios:
1. El amor al
prójimo.
2. El amor por ti
mismo.
Jesús dijo: ama a tu prójimo como
a ti mismo.
Si usted no se ama a sí mismo, no
puede amar a los demás. Como
no ama, no se respeta.
Lo que el hombre siembre eso
recoge.
El que presta su lengua para
hacer el mal comerá de su fruto.