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Reflexiones sobre amor y naturaleza

El documento presenta una serie de relatos que exploran temas de amor, odio, soledad y conexión con la naturaleza. A través de diferentes personajes y situaciones, se refleja la búsqueda de paz interior y la importancia de las relaciones humanas. Cada historia ofrece una lección sobre la vida y las emociones, desde la fragilidad del amor hasta la resiliencia ante la adversidad.
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Reflexiones sobre amor y naturaleza

El documento presenta una serie de relatos que exploran temas de amor, odio, soledad y conexión con la naturaleza. A través de diferentes personajes y situaciones, se refleja la búsqueda de paz interior y la importancia de las relaciones humanas. Cada historia ofrece una lección sobre la vida y las emociones, desde la fragilidad del amor hasta la resiliencia ante la adversidad.
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Hermosas flores blancas, margaritas creo que se llaman.

Estar sentada en
esa rústica silla de madera y apreciar cómo el viento las hace bailar de un
lado a otro y con esta hermosa simpleza ver lo bello de la naturaleza, la
paz que me dan.
Quiero estar ahí para que el aire juegue en mi cara y sentir el olor de las
flores.
Soy tan frágil con este paisaje.
Momento de paz que disfruto.
Alivia mis angustias, calma mi ansiedad. Me transporta a un lugar que me
relaja donde aprecio las maravillas de la naturaleza, donde dejo de
preocuparme de mis cosas y me ocupo de mí. Donde me abrazo y me
conecto con lo más profundo de mi ser.
Odio
Dicen que del amor al odio hay un sólo paso. Cómo puede ser que esa persona te hizo conocer el
amor con sus palabras y detalles para la conquistarte, logre que ese sentimiento se transforme en
odio y lo único que sentís es bronca por haberle dado tu tiempo, un tiempo donde dejaste de hacer
cosas que te gustaban por estar acompañando a esa persona que te decía que te amaba. Tal vez una
da demasiado y sin medir las consecuencias.
El odio es una palabra, un sentimiento que no me gusta, me hace mal sentirlo. Hubo un tiempo que
se apoderó de mí y no podía salir hasta que me di cuenta que sólo me hacía más daño. Ahora trato de
estar y atenta con las personas que me rodeo. Es que estoy aprendiendo a quererme, a respetarme y
a no dar lugar a personas que no suman.
Odio no me gustas, no me haces bien.
El niño que no tenía nombre

Todos le decían sin nombre, porque cuando nació su


madre murió y los doctores pensaron que él también iba a
morir. Nadie sabía qué hacer y se olvidaron
completamente del nombre del niño. A su suerte, él
sobrevivió. Su padre tenía que trabajar y no podía
cuidarlo, entonces se lo llevó a su abuela. Cuando el padre
se hizo viejo y ya no podía trabajar, decidió ir a ver a su
hijo. Después de muchos años, se acordó que no tenía
nombre, y de nombre le puso Mario.

El patio de la biblioteca

Hay tres arboles muy hermosos. También hay una


planta de grateu y muchas hojas en el piso.
Un día, apareció un zorro chiquito, nos miraba por
la enorme ventana cuando estábamos en el taller,
como nuestras risas le gustaron y los libros le
fascinaban se unió a nuestro grupo.
Había una vez en un pueblo lejano de Mendoza una pequeña biblioteca dónde la comunidad se alegraba cada vez que
abría sus puertas pues en ella había una gran variedad de libros para todos los gustos de los habitantes.
Clara su bibliotecaria era una persona muy dulce y agradable siempre con mucha simpatía atendía a sus socios pero como
en todo pueblo había una persona que no le gustaba leer y cada vez que pasaba por enfrente de la biblioteca maldecía ese
lugar a la gente en fin era una persona muy odiosa. Un día de mucho frío Clara prendió la estufa que había dentro, era
inmensa y calentaba todo el espacio. Los lectores felices compartían lecturas, charlas, mate y café. Era un momento muy
agradable.
A la hora de cerrar toman sus lugares, los libros, las cosas se ordenan y todos colaboraban para que quedara limpio. Clara
la última en salir y cerrar, acomoda todo, apaga el fuego para que no quede ni una brasa ardiendo, asegura todo y se va.
Como a la 1:00 de la madrugada se sienten sirenas y un alboroto en todo el pueblo. La biblioteca se estaba prendiendo
fuego, no podían creer lo que estaba sucediendo toda la gente sale a ayudar para tratar de apagar las llamas pero en vano.
Pues había tantos libros y muebles de madera que no era posible de apagarlo. Los bomberos dan la triste noticia que fue
intencional. Encontraron un tanque de combustible y había muchas evidencias. Clara se preguntaba por qué. Realmente un
mala persona podría querer que la biblioteca la comunidad se quemara. Y de repente se acordó de aquel individuo que
siempre maldecía y amenazaba con quemarla…
Toda la comunidad se fue caminando a su casa y sí. Ahí estaba él, riéndose a carcajadas -¡Yo les dije que la iba a quemar!
La gente furiosa no esperó a la policía e hicieron venganza por mano propia. Le quemaron su casa y él gritaba desesperado
por qué? Muchos le advirtieron que se fuera del pueblo sin levantar sospecha y menos ir con la policía. No tuvo más
remedio que irse, nadie sabía nada de él. Todos guardaron el secreto y de a poco fueron construyendo la biblioteca y
recibieron ayuda de pueblos cercanos. Nunca más se supo de él. Clara y su comunidad volvieron a ser felices compartiendo
los más bellos momentos en la biblioteca.
El dragón pancho
El verano pasado fui a escalar a la montaña y entre unas rocas encontré un
pequeño dragón de color violeta. Me llamó la atención, tenía su ala lastimada,
le pregunte qué le pasó y me cuenta que intentó volar pero se golpeó su alita
con unas rocas. Le dije si quería le podía ayudar, en mi mochila siempre llevo
el botiquín, me dijo que si y que su nombre era Pancho, yo le dije mi nombre
y se puso tan contento! Cuando lo terminé de curar me largó una pequeña
llamarada de fuego y me quemó los pelos de la cabeza, fue tan gracioso
porque quedé medio pelado. Obvio no me produjo ningún daño. Nos dimos
un pequeño abrazo, se fue volando y yo seguí mi camino.

No me creerías si te cuento que nunca me enamoró de verdad. No conozco el cariño a alguien que no sea de mi
familia.
He tenido novios pero mis sentimientos eran vacíos. Los veía como hermanos o como un pasatiempo. Sólo te quería
decir mi querido hermano que nunca entendí ese dolor de perder a la persona que amabas y ya te habías imaginado
con una familia. Pronto todos los proyectos se fueron arruinando después de la ruptura.
Te hago responsable del dolor a las personas que realmente te querían y vos no lo veías. Ahogabas tus penas con
bebidas, salidas nocturnas. Tus seres queridos ya tenían mucho miedo cada vez que salías, ellos no dormían, hacían
guardia y sólo esperaban una llamada que avisara algo malo te había sucedido.
Hasta que una madrugada cuándo yo volvía de trabajar, te encontré despierto y empezamos hablar. Ahí comenzaste
a contarme tu dolor .Y pude entenderte, ahí fue la primera vez que una persona enamorada, con el corazón roto se
Hoy en el retiro el Padre Mauricio nos enseño la importancia de ayudar al otro. De preocuparnos por él.
Respetar el mandamiento que Dios, nos enseñó por medio de Moisés y De su hijo Amadísimo Jesucristo:
“Ama a tu prójimo como a ti mismo”
Es hermoso decirlo, pero lo hacemos realmente? O nos hacemos los ciegos? Hoy nos dieron una gran
lección…
Dios quiere que seamos felices en el cielo y acá en la tierra también. Pero acá debemos mostrar el Amor
de Cristo.
Si conocemos el su Amor, se puede superar grandes cosas. Este amor es muy misericordioso. Si amo a mi
Padre, las dificultades pasaré sin problemas.

Una silla mágica

En un pequeño pueblo acechaba el invierno. No muy lejos del mismo se encontraba un Orfanato de niñas. La mayoría de
ellas eran hijas que no tendrían que ver nacido, otras que no tenían padres, todas hijas legitimas de la desgracia.
Todas eran votadas a ese instituto con la esperanza de que fueran adoptadas por padres amorosos.
Margarita era una niña huérfana que fue dejada en el orfanato. Con un año de vida, fue adoptada más de 5 veces y
siempre la devolvían, nunca logró quedarse en una casa activa ella decía que no era una hija más, sino una niñera,
mucama, que realizaba todos los tipos de quehaceres del hogar. En resumen era una empleada.
A pesar de esas desafortunada vida. Lo que ella poseía era un don, el don de imaginar. Inventaba historias románticas, de
fantasía y suspenso. Era amantes de los libros de cuentos, escribía poesías y música. Las demás niñas no se juntaban con
ella porque decían estaba loca. Hablaba con flores, árboles y animales. Tenía el don de transformar ese espantoso lugar
en un bello castillo.
Su gran imaginación y la naturaleza eran sus únicas amigas.
Una foto familiar

Llegando mes de agosto, Verónica comienza a pensar qué le va a pedir a sus padres cómo regalo para
el Día del Niño.
Una mañana donde todos estaban reunidos para desayunar en la cocina Susana, la mamá de
Verónica, le pregunta:
-¿Qué vas a querer para el día niño?
La niña le contesta
-No sé aún mamá pero, para esta tarde lo sabrás
Llegando a la escuela, Verónica se reúne con sus amigas en la puerta. Comienzan a hablar sobre que
le van a pedir a sus padres como regalo para esta fecha tan especial. Algunas querían ropa, kit
Maquillaje, muñecas, iPhones , entre otros .Pero la Verónica no sabía lo que quería, no estaba
decidida. Después del colegio, la pequeña comienza a caminar y empieza a mirar vidrieras y de
repente se encuentra con algo hermoso una gigantografía de una foto familiar. -Eso!!! -dijo ella -eso
quiero para el Día del Niño, una foto familiar. Después de ver eso, sale corriendo hacia su casa.
La madre que estaba en la cocina levanta la vista y por la ventana ve a su pequeña que corría
desesperada. Sale a su encuentro preocupada y le dice -¡Hija, hija, hija! ¿Qué te ha pasado? Dime
La pequeña le dice:
-¡Mamá, ya sé lo que quiero para el Día del Niño!
La madre la mira sorprendida y le pregunta:
-¿Qué es?
Recuperando un poco el aliento la pequeña le dice:
-¡Quiero una foto gigante de nuestra familia!
La madre sonreía y lloraba a la vez, y ese instante de emociones encontradas, le dio el abrazo y los
Un pequeño desprecio genera un gran trauma

Una niña pequeña cursando su tercer grado en la primaria, hoy recuerda. Ese año fue un trauma.
No por sus compañeros de aula, sino por la maestra que le daba clases ese año. Ella veía como la maestra le daba cariño a lo
ella no. Veía, vivía y sufría esas preferencias.
La pequeña la veía lejana, no era como su maestra de jardín, de primer grado ni de segundo.
El calor que siempre esperaba de ella nunca pudo sentir.
Cada mañana que tenía que ir a la escuela, era un pesar, un sacrificio. Ella sabía que era una obligación ir a escuela y no s
nadie. Menos a su padre porque pensaba que era una tontería. Al pasar los días y los meses, se hacía cada vez más pesado ir
y sólo ella sabía que si pasaba de grado no la volvería a ver más. Se esforzaba pero a veces, parecía imposible. Cada vez
entregar su cuaderno recibía un regular, era algo triste. Llegando a medio año, la niña no entregó más su cuaderno y los ún
dieron cuenta fueron sus padres.
Nuevamente les daba a entender que su maestra no la veía. Los padres de la niña fueron a hablar con los directivos de la es
significó una Cruz aún más pesada de soportar. La maestra tomó otras medidas contra ella. Todos los días le corregía el cu
hojas se tejían de color rojo con la palabra regular. Ella estaba cada vez más convencida que la maestra la desprecia
Llegando fin de año, el regular no llegó al boletín y sí bien con eso alcanzaba para pasar de grado fue un alivio para la peque
cómo lo había logrado. Lo que ella sabía era que no la volvería a ver más y rogaba a Dios que no la cruzara más en los otros g
no fue su intención, pero esa frialdad en la memoria de la niña nunca más se borrará.
Por fin llegué a mi lugar deseado un árbol frondoso grande con un
tronco bien macizo, el pasto es verde. Todo lugar es un paisaje
hermoso que me da paz. Traje mi manta y la puse debajo del
árbol para que me diera sombra y así poder disfrutar de tanta
tranquilidad. Tengo mi termo con el mate, mi cuaderno y el lápiz
para poder expresarme. Logrando así que mis pensamientos
fluyan. Cerré los ojos, sentí el aire del viento golpeando
suavemente mi cara y con mis manos me apoyé en el pasto para
tocar la madre tierra. A mi mente se me vino el recuerdo de la
infancia, cuando por primera vez toqué y conocí un caballo que
se llamaba nene. Mi papá me montó sobre su lomo peludo y
negro y salimos a caminar.
Mi papá tomaba las riendas y se tomaba el tiempo para que yo
pudiera pasear. De repente escuché en relincho, abrí mis ojos. Era
un hermoso caballo de color marrón que se acercaba con su
inmensa cabellera al viento. Se fue acercando curioso y yo que
hacía cinco minutos que estaba recordando ese bello momento
con mi padre, comenzó a tomar más color. Él se fue acercando de
a poco, me quedé quieta y sólo se recostó mi lado. Yo no podía
creerlo y más hermoso deseo se me cumplía.
Seguí contemplando esta bella mañana acompañada, me recosté
y volví a cerrar los ojos. Recordé un Día de Reyes Magos cuando a

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