LA BASE DE NUESTRA FE
Serie: JESÚS ES
Introducción
Jesús es quizás uno de los hombres universalmente conocidos sin
embargo no todos lo reconocen como Dios ni Señor de sus vidas. Para
algunos representa un maestro de fe y gurú de vida, para otros fue solo
un profeta más, otros niegan su existencia y algunos conocen de Él, pero
no creen en él.
Jesús, una promesa cumplida
El pueblo de Israel pasó de ser un Reino fuerte a un pueblo esclavo por
varios imperios: Babilonia, Asiria y finalmente Roma. Los profetas del AT
prometían la llegada de un Mesías. El libro de Isaías detalla varias
características de este futuro rey en Isaías 7, 9, 53, 61, por ejemplo. La
promesa se centraba en que el Mesías traería libertad y restauración al
pueblo de Dios.
Los judíos de ese tiempo consideraban que esta profecía acabaría con el
imperio romano, pero no fue así. Jesús nace en Belén, de un carpintero
(maestro de obras) y de una adolescente. Su tierra natal fue Nazareth, en
Galilea. Su lenguaje era el arameo, sin embargo, se cree que también
sabía hebreo, que era el idioma culturalmente más amplio para la
literatura y la academia.
Su ministerio que fue anunciado siglos antes se
dedica de alguna manera a hacer contracultura:
(Marcos 1:1-4)
Se dedica a predicar un Evangelio que promete un Reino que no es de
este mundo.
No solo los judíos recibirían parte en este Reino sino todo aquel que
creyera en Él como el único Salvador.
Por compasión, Jesús realizaba sanidades, señales y milagros, lo que
hizo que Su nombre comenzara a ser conocido por el pueblo y
preocupación para las autoridades.
Se acercó a aquellos que la Ley judía consideraba despreciables:
enfermos, desahuciados, extranjeros, soldados romanos, cobradores de
impuestos e incluso prostitutas.
En el pueblo de Israel, cultural y políticamente hablando
había tres ramas de pensamiento respecto al Mesías:
Los zelotes, o la guerrilla en contra del imperio Romano. Creían en que el
Mesías sería un revolucionario que acabaría con Roma.
Los esenios, quienes creían que el Mesías limpiaría de la inmundicia que
su pueblo tenía. Se apartaban del mundo y trataban de estar purificados.
Los saduceos, quienes no creían en un futuro eterno, ni en la
resurrección y se preocupaban más del aquí y ahora, para ellos el
Mesías traería un nuevo orden a su situación.
Jesús no encajó en las esperanzas de estos grupos, sino trajo una nueva
forma de pensar: un Reino espiritual que no tendrá fin. Su muerte según
los evangelios fue propiciada por los fariseos y sacerdotes. Murió
conforme a las leyes romanas para los alborotadores y traidores del
imperio: la crucifixión. Sin embargo, la muerte no fue su capítulo final y
resucitó. Para cumplir sus promesas, venciendo a la muerte y al pecado,
una vez y para siempre
Jesús la base de nuestra fe
Jesús no solo fue el fundador de una religión más. Jesús no vino a
mostrar un estilo de vida sino un plan de salvación eterno. Y, sobre todo,
Él era el centro, la vida y verdad de Su plan. Solo a través de Él seremos
salvos y no por obras o por cumplir un checklist de bondad. (Juan 14:6).
Jesús es nuestro Dios y Salvador, quien vino a un mundo caído y
desesperado, incapaz de encontrar plenitud y salvación. Con su sacrificio
en la cruz, cargó con la maldad del mundo, eligiendo a Su pueblo para
ser salvo y reinar, no en un mundo perecedero sino en una eternidad
perfecta.
Jesús es el fundamento y la base del cristianismo. No hay ni habrá otro
intercesor, camino o alguien que pueda superarle. 1ª Pedro 2:4-12.
Conclusión
Efesios 2:19-22 nos recuerda que Jesús es el centro de nuestra vida y de
nuestra hermandad como discípulos de Él y Colosenses 2:6-12 nos
recuerda que de la misma manera debemos permanecer en Él siempre,
por tanto, que nuestras vidas hablen de esperanza, fe y restauración a
aquellos que no conocen a Jesús como Salvador.